2.3 - Crónica de una infelicidad compartida

Aunque la desigualdad no es miseria, influye de forma notable en nuestra calidad de vida. Estudiando la desigualdad, el economista Richard Wilkinson ha demostrado que diversos parámetros como las enfermedades mentales, violencia, embarazos juveniles, toxicomanías, mortalidad infantil, porcentaje de presidiarios, movilidad social o el índice de bienestar infantil de UNICEF no se encuentran relacionados, en los países desarrollados, con el ingreso medio por habitante, sino con su índice de desigualdad.

Tenemos riqueza de sobra para que todos puedan llevar una vida digna, pero la inseguridad, y el estrés de valoración social, sentirte arraigado o desarraigado en tu entorno, hace que perdamos calidad de vida, sobre todo los más pobres, pero también los ricos. La desigualdad es por tanto la crónica de una infelicidad compartida.



Siguiente artículo: El fin del salario
Comments