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mi nombre es Ausencio Naides...  pa servirle.
Nacido en el paraje ¨La Perdida¨. Provincia de Buenos Aires. República Argentina
 
Viva la Patria !
 
Hijo de Don Olvidio Naides, quien pese a su digna historia  es muy poco recordado y ni tenido en cuenta,  claro está, un poco por ser Don Naides.
Mi madre, Hoyelina Sumideros, de origen San Juanino, se dice hija de madre india. Ágil para zafar y esconderse sin aviso, me han contao, epoca difícil para un humano tentao a tomarse toda el agua que pasa por su lado.
 
Nada supe de ellos ya alos seis años se me fueron como diluyendo, y naides sabe de ellos aún. Trataré de contar su historia más adelante. Se dice que han vuelo a la Perdida, y qué pocos, muy pocos saben como llegar. Yo, que fuí llevado a otros parajes lejanos por mis tutores durante mi primera salida, nada recuerdo de particularidades que me pudieran orientar hacia dónde queda.
Como tengo algo propio de los Naides, demasiado leve es mi superyó. Que lo parió andás aturdido desde niño -  me digo,  - nunca ves bien por donde andás, si en una tropilla o remando un lago. Lo tiró! -
Por eso decía, que me cuesta mucho salir de la redacción de lo que ahora instantáneamente transito que, por cierto, sigue siendo bastante estraño.
 
Como decía fui criado y entenado, - no sin dificultades por el poco cargo que un Naides suele hacerse de su identidad- , por don Turbulencio Ríos y Doña Inundelia Valles. Sin embargo, pese a sus contrastantes oríegenes, uno a favor del torrente, la otra en pleno rechazo, apriendí mucho de ellos acerca del Agua,  por sus caracteres y temperamentos.
Apriendí a interpretar las coyundas alimentarias acuáticas con Don Prudencio Lagos y acerca de rocas y derrumbes con Don Erosivio Stratos, de orígen Griego, primo de Don Meteoribio Cirrus, quien me orientó por el curioso camino de las nubes. Entre estos griegos, agradezco las ayuditas de don Epilimnio Salmónidas.
 
Don Intensio Soplo me instruyó sobre el camino de los Vientos y Sordelina Scuchas, me enseñó a entender lo que no suena.
 
Intensio fue arreciante en mi Vida, y me formó en el manejo del Traguil. Me enseño a atraer vientos y a dirigirlos, a echarlos lejos o diluirlos. Cosa que no he practicao mucho desde cuando me enteré las consecuencias del cambio climático que, a mi entender de tormenta, ha sido producido por unos jóvenes gringos que borrachos, se pudieron a jugar con unos tragiles que encontraron es unos chenquestraguies en momentos inadecuados.
 
Bueno, muy pronto volveré a ensillar para escribir un poco más de mi historia y de las cosas apriendidas que, puede que a alguno de ustedes les puedan ser útiles. 
Que todo fluya serenamente pa usté. 
mis respetos
ausencio naides - lago Oculto - Cordillera de los Andes - Patagonia Argentina.