Arte Neoclásico

Introducción

Durante la segunda mitad del siglo XVIII nace el neoclasicismo. Es un estilo artístico que va a surgir de las ideas ilustradas y utilizada por los gobernantes y las ciudades con un claro afán propagandístico. Este estilo se usará hasta bien entrado el siglo XIX (incluso en sus últimas décadas), conviviendo con otros estilos y tendencias que surgirán en estos años. Se puede englobar, por tanto, dentro del arte contemporáneo. Durante la segunda mitad del siglo XVIII se dan las ideas ilustradas, pretendiendo colocar la razón como base del conocimiento, confiando en el progreso de la humanidad y considerando la educación como el medio a seguir para difundir las ideas. El gobierno absolutista va a tener un carácter paternalista, orientado hacia el progreso y felicidad de sus súbditos, pero dentro del despotismo ilustrado (todo para el pueblo pero sin el pueblo). Este progreso ideológico es una de las causas más importantes de que se pongan en duda los sistemas políticos que se han mantenido hasta el momento, sobre todo criticando al monarca absoluto que sigue considerando que su poder es de origen divino e ilimitado. Surgen las ideas de Montesquieu y Rosseau que serán la base de la democracia.

Además se pueden ver otras causas para el estallido de la Revolución, como la fuerte crisis económica que se está viviendo en Francia mientras los monarcas viven con excesivo lujo y despilfarro. Además, los burgueses quieren poder ascender en los estamentos sociales. La convocatoria de los Estados Generales por Luis XVI es la que finalmente va a alterar más los ánimos, haciendo que el pueblo se constituya en Asamblea Nacional y tome la Bastilla el 14 de julio de 1780. Es el inicio de la Revolución Francesa. Se proclama una constitución y una serie de derechos de los hombres, aunque la violencia cada vez es más fuerte hasta que el propio Luis XVI es condenado a muerte. Durante la etapa del terror se dan multitud de condenas y juicios sumarios hasta que el propio Robespierre es condenado y, finalmente, se pedirá ayuda al ejercito. Es cuando aparece la figura de Napoleón quien dará un golpe de estado en 1799 y se proclamará emperador en 1804. Es el fin del Antiguo Régimen.

Con todo esto, el siglo XIX será un siglo de fuertes cambios y reformas, muy rápidos y fuertes y que, también, van a influir al arte. El panorama arquitectónico del siglo XIX no es posible explicado en términos de evolución formal o de estilo, debido a las múltiples variantes que presenta: desde los revivals, de la arquitectura antigua, medieval o renacentista y la recuperación de gustos exóticos, hasta el origen del urbanismo moderno producido por el crecimiento de la ciudad, los nuevos materiales y su metódico empleo y la polémica entre la ingeniería y la arquitectura.

La Ilustación en España (ArteHistoria)


ARQUITECTURA DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX


Mientras la ciudad configura su trazado, los nuevos edificios responden a un gusto que se ha formado desde mediados del siglo anterior. Se mantiene la estética neoclásica y se imitan arquitecturas de tiempos pasados, que ahora se teorizan y convierten en modelos que imitar.

El neoclasicismo

La arquitectura neoclásica empleada como estilo-lenguaje sirve de soporte a intenciones ideológicamente contradictorias: desde la revolucionaria y utópica arquitectura de Boullée (Proyecto para el Cenotafio de Newton) y Ledoux hasta la clara instrumentalización política del estilo imperio de principios de siglo, y desde su amplio empleo como imagen de la consolidación de los estados burgueses de finales de siglo hasta las arquitecturas oficiales de países como Estados Unidos (arquitectura colonial), Rusia, Italia o Alemania a principios del siglo XX. El neoclasicismo pretende captar la naturaleza racional de la arquitectura. Esto lo convierte en lenguaje ideal de la funcionalidad, con reglas impersonales y objetivas, válido para distintas ideologías sociales y adecuado para la ingeniería. Por ello este estilo incorpora las nuevas técnicas y materiales a la arquitectura y proporciona un valor estético a la ingeniería.

Supone una reacción a la decoración barroca y una vuelta a los modelos de Grecia y Roma, buscando su simetría y proporción. Para los arquitectos neoclásicos la belleza se capta con los sentidos pero se conoce y comprende por la intervención del entendimiento. De esta manera es posible reducir la belleza a conceptos definibles. Sus características son: dominio de la línea horizontal; claridad de los contornos arquitectónicos y de las plantas de formas regulares; ausencia de contrastes cromáticos (un solo material); influencia del modelo de templo romano y griego, sobre todo en portadas.

En FRANCIA destacan iglesias como Sainte-Geneviève de Jacques-Germain Soufflot, 1757, más conocido como el Panteón. La Iglesia de Saint-Philippe-du-Roule (1772-1784), en París, de Jean Chalgrin. O La Madeleine de Vignon, 1806, ya con una decoración interior denominado Estilo Imperio. Entre los edificios civiles destacan el Arco de Triunfo de Paris de Jean Chalgrin y la Columna Vendôme, ambas en conmemoración a Napoleón.

En INGLATERRA y ESTADOS UNIDOS destaca un tipo de arquitectura ligada a las villas palladianas italianas, con ejemplos como Chiswick House de Londres o la Villa Monticello de Thomas Jefferson. En Estados Unidos este tipo de arquitectura, denominada colonial, se mantendrá durante todo el siglo XIX como una arquitectura oficial, para los grandes edificios que van desde obras como el Banco de Pennsilvania a la Biblioteca de la Columbia University de Nueva York, o la propia Casa Blanca.

En ALEMANIA destacan dos obras sobre las demás, de carácter monumental. La Puerta de Brandeburgo en Berlín, de Carl Gotthard Langhans. Y la Gliptoteca y Propileos de Múnich, Leo von Klenze

En ESPAÑA destacan también obras ligadas a la recién fundada Academia de Bellas Artes de San Fernando (1752) y a sus arquitectos. Como Ventura Rodríguez que comenzará realizando obras barrocas para después ser uno de los mejores arquitectos neoclásicos, con obras como el Palacio de Liria o el Palacio de Altamira en Madrid. Juan de Villanueva es el otro gran arquitecto del momento con obras como la Casita del Príncipe en el Escorial o el actual Museo del Prado, además del Jardín Botánico y el Observatorio Astronómico.

Neoclásico, arquitectura (ArteHistoria)

El Museo del Prado y la Ilustración (ArteHistoria)

El siglo XIX: los Neos

El neoclasicismo supone la evolución casi sin solución de continuidad de una corriente que se había mantenido incluso durante el barroco, pero surgen otros historicismos, como el neomudéjar en España, el neorrománico, el neobarroco... De todos estos, el neogótico representa, mejor que ninguno, el intento de alternativa crítica a la sociedad industrial. Se puede definir esta arquitectura del eclecticismo histórico por el empleo de elementos modelo de diversos estilos arquitectónicos, en función de las necesidades simbólicas o utilitarias del edificio, y de las tradiciones arquitectónicas de cada país.

El Neogótico aparece en Inglaterra unido a una tradición ininterrumpida que siempre había valorado el gótico y casi no había dejado de usarlo. Es, por tanto, una arquitectura romántica que recoge el mejor estilo nacional. Además viene unido al gran auge restaurador que se va a dar en el siglo XIX con las ideas de Pugin, Ruskin o de Viollet-le-Duc. Se aboga por una arquitectura que recupere los edificios según como debieron ser en la Edad Media, destruyendo incluso los añadidos posteriores. Dos de las grandes obras neogóticas de finalización de grandes obras medievales son la Catedral de Colonia y la Catedral de Barcelona.

Algunas obras historicistas destacadas son el Castillo de Neuschwanstein, realizado para Luis II de Baviera; el Parlamento de Londres; el Royal Pavilion de Brighton, de estilo oriental; o la Opera de Garnier, en París, neobarroca, estilo Segundo Imperio. En España destacan varias obras como la Colegiata de Covadonga, neorrománica; la Catedral de San Sebastián, la Catedral de Vitoria o la Almudena de Madrid y el Palacio de Sobrellano en Comillas, que ya adelanta el modernismo.



ESCULTURA NEOCLASICISTA

De nuevo, supone una vuelta a la tradición más clásica, adoptando principios de orden, claridad, austeridad y equilibrio, con un fondo de moralización. La novedad en escultura fue menor que en otras artes como la pintura y la arquitectura, debido a que los escultores ya estaban bebiendo en las fuentes clásicas desde el siglo XV. Dentro de la escultura se pueden ver algunas características como el uso predominante del mármol blanco, sin policromar, como se suponía que eran las esculturas antiguas. Los escultores de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, crearán obras en las que prevalecerá una sencillez y una pureza de líneas que los apartará del gusto curvilíneo del Barroco. En todos ellos el desnudo tiene una notable presencia, como deseo de rodear las obras de una cierta intemporalidad. Los modelos griegos y romanos, los temas tomados de la mitología clásica y las alegorías sobre las virtudes cívicas llenaron los relieves de los edificios, los frontones de los pórticos y los monumentos, como arcos de triunfo o columnas conmemorativas. Igualmente, los retratos en busto tuvieron mucha importancia.

Destacan escultores como Antonio Canova (1757-1822), italiano que va a realizar obras para todo Europa y será el maestro de muchos de los escultores posteriores. Es uno de los que mejor saben captar los sentimientos delicados del momento, con obras muy destacadas de carácter mitológico, como Perseo con la cabeza de Medusa o Psique reanimada por el beso del amor. Además de retratos heroicos como Napoleón como Marte (1810, Milán) y a su hermana Paulina como Venus Victrix (1807, Roma) tomando así los modelos de los dioses clásicos. O cenotafios funerarios como el de María Cristina de Austria en Viena.

Bertel Thorvaldsen (1770-1844) siguió más directamente las teorías clasicistas hasta conseguir un estilo voluntariamente distante y frío que debe mucho a la estatuaria griega. Su Jasón y el vellocino de oro o Marte y el Amor reflejan esa fidelidad al modelo griego.

En Francia destacan autores como François Rude (1784-1855) con la decoración del  Arco de Triunfo de Paris, destacando la Marsellesa. Jean-Antoine Houdon (1741-1828) prefiere un retrato realista, aunque idealizado y con sentimiento, como con su Voltaire anciano.

En España se realizarán obras urbanas, sobre todo, con autores como Francisco Gutiérrez que realiza la Fuente de Cibeles o José Álvarez Cubero con su grupo de La Defensa de Zaragoza. Antonio Solá cierra el neoclasicismo español con obras como Daoiz y Velarde para la Plaza del Dos de Mayo de Madrid


Neoclásico, Escultura (ArteHistoria)

La escultura de Canova

La escultura de Throvaldsen




PINTURA NEOCLASICISTA

Supone, de nuevo, una reacción al barroco que se percibía como agotado, volviendo a los ideales clásicos, con mucha influencia de sus características, como la contención de las expresiones, sin grandes gesticulaciones y con la búsqueda de una belleza ideal. Los cuadros de historia serán muy importantes en este momento, exaltando los mitos romanos y griegos, así como ensalzando la historia nacional, con una intención alegórica y moralizante. También se da una intención propagandística, sobre todo después de la Revolución Francesa.

Dentro de las características se puede ver una gran importancia del dibujo, que vuelve a predominar sobre el color, con unas composiciones sencillas, con pocos personajes y un solo tema; siempre presentados con una belleza ideal que recuerda a la estatuaria y en paisajes y arquitecturas perfectas.

El artista más importante de la pintura neoclásica es Jacques-Louise David (1748-1826). De origen francés, estudia en Italia donde realizará algunos de sus obras más importantes que definirán la pintura neoclásica. Su obra se debe entender en clave política, estando muy ligado a la Revolución y sus causas. Una de sus obras más importantes es El juramento de los Horacios, 1784, de tema clásico pero que retoma el deber patriótico. Otro de sus cuadros más polémicos es Los lictores devuelven a Bruto los cuerpos de sus hijos, 1789, donde se trata el tema de la republica en un momento muy delicado en Francia. Participará en el asalto a la Bastilla, convirtiéndose en el artista de la revolución, creando obras como El juramento del juego de pelota o La muerte de Marat. Después de ser encarcelado durante los días del reinado del Terror, y de que su amigo Robespierre fuera asesinado, se desentiende de las ideas políticas realizando obras como El rapto de las sabinas, 1799. A principios del XIX se convierte en el pintor de Cámara de Napoleón, estilo más dulce, arte al servicio del poder con obras como La consagración de Napoleón y la coronación de Josefina, 1805-08, representado el momento de la coronación de Napoleón. Después de la caída de Napoleón se exilia en Bruselas.

Sus discípulos, como Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867), ya estarán entre el neoclasicismo y una tendencia más romántica. Ingres será un ferviente defensor del dibujo, realizando obras neoclásicas, como los retratos de Napoleón, la composición La Fuente o Júpiter y Tetis. Pero también fue creador de las primeras obras que se pueden denominar románticas, por su influencia orientalizante y su búsqueda del contraste y la belleza, como en La gran Odalisca o El baño turco.

Neoclásico, pintura (ArteHistoria)

El desnudo en la pintura de Ingres (ArteHistoria)



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