ARQUITECTURA DE LA PRIMERA MITAD DE SIGLO

PROTORRACIONALISMO

Desde principios del siglo XX hasta la primera guerra mundial surge una serie de arquitectos. Con objetivos y características a veces dispares, oposición y a la vez continuación del modernismo, y segundo intento de rompimiento con las tradiciones arquitectónicas, pretende conjugar la estructura geométrica y sin ornamentación de los edificios con el uso del diseño y la tecnología industrial.

La oposición al decorativismo modernista y la tendencia a la sencillez y esquematización de formas reclaman una economía formal que intenta conseguir el máximo de recursos arquitectónicos con el mínimo de elementos. Este lenguaje arquitectónico, que tiende a lo geométrico y elemental, permite y reclama el uso de los elementos diseñados para su estandarización y multiplicación, con las consecuencias económicas y sociales que esto lleva consigo. A pesar de todas estas bases para un cambio radical de la arquitectura, sólo después de la crisis bélica se desarrollan los nuevos conceptos arquitectónicos que llegan hasta nuestros días, pero anteriormente encontramos algunos precedentes.

Adolf Loos (1870-1933), contemporáneo de la Secesión vienesa, mantiene una postura radicalmente contraria al modernismo, y en 1908 publica un artículo en el que declara que "el ornamento es delito". Para Loos, la arquitectura tiene que obtener su especificidad, independientemente de otras artes, a través de la función y la propia naturaleza de los materiales (sensaciones, colores), y la forma debe ser una consecuencia de ello. Casa Steiner, 1910, Casa de Gustav Scheu, 1912, ambas en Viena.

Auguste Perret (1874-1954) introduce sistemáticamente el empleo del hormigón armado en la arquitectura. La primera obra en la que una estructura de hormigón armado transfiere a la arquitectura los valores constructivos y expresivos es el edificio de viviendas de la calle Franklin de París (1903). Posteriormente elimina la ornamentación buscando con los propios materiales estructurales el lenguaje expresivo, como en el garaje de la calle Ponthieu (1905), y en la iglesia de Notre Darne-du-Raincy (1922).

Tony Garnier (1869-1948), también francés, elabora un proyecto urbanístico para una ciudad industrial (1917) de treinta y seis mil habitantes. Modelo de urbanización determinado por la funcionalidad, se anticipa en muchas de sus previsiones y en su sentido unitario a soluciones posteriores. En Lyon realiza varios proyectos (Hospital, estadio, barrio para trabajadores).

Peter Behrens (1868-1940) es ejemplo personal del desarrollo sociocultural alemán durante los primeros años del siglo. Para la evolución de las fórmulas del protorracionalismo, su experiencia más importante es la de la empresa alemana A.E.G., para la que realiza entre 1907 y 1909 labores de diseñador de los productos que fabrica. En 1909 construye la Turbinenfabrik para la A.E.G. de Berlín. Una emblemática y rotunda estructura metálica con cristaleras logra un espacio interior bien iluminado y libre para permitir el movimiento de las grúas.


LAS PRIMERAS VANGUARDIAS

Uno de los fenómenos más característicos del arte de aproximadamente la primera mitad del siglo XX fue el del desarrollo de las llamadas "vanguardias históricas", que son las que mediante una sucesión vertiginosa se produjeron hasta la II Guerra Mundial. Aunque fueron protagonizadas básicamente por artistas plásticos, estos movimientos y grupos, más o menos organizados, generaron modelos globales de creación artística con derivaciones en todos los órdenes formales y expresivos, incluidos también los arquitectónicos. Por otra parte, al plantearse la creación de un

lenguaje artístico radicalmente nuevo, en total ruptura con las fórmulas herederas del pasado, facilitaron enormemente las cosas a quienes, como los arquitectos, más dependientes del apoyo económico, necesitaban el correspondiente aval cultural para cualquier cambio profundo.

En este sentido, dentro de las corrientes renovadoras de la arquitectura del siglo XX, nos encontramos con un conjunto de arquitectos que asocian su labor a la acción de determinados grupos vanguardistas, como, por ejemplo, fue el caso del italiano Antonio Sant'Elia (1888-1916) y el Futurismo, el cual, influido por las ideas furiosamente aerodinámicas y maquinistas de éste, diseñó imágenes de una hipotética ciudad industrial y comercial del futuro con multitud de rascacielos, vías de comunicación a diferentes niveles y edificios con atrevidas formas curvas.

Algo parecido ocurrió con la vanguardia expresionista en Alemania, que también favoreció un tipo de arquitectura, como la de los arquitectos Bruno Taut (1880-1938) , creador en 1914 del célebre Pabellón de Cristal para la Exposición de la Werkbund de Colonia; Hans Poelzing (1869-1936), con su Torre de agua contra incendios de Posen, de 1910, realizada con estructura de hierro y ladrillos; o Erich Mendelsohn (1887-1953), con su Torre de Einstein en Potsdam, de 1919-1920, dotada de fantásticas curvas aerodinámicas y una plasticidad muy escultórica.

El Neoplasticismo holandés y el Constructivismo soviético también tuvieron sus relevantes secciones arquitectónicas y, en general, ya no habrá prácticamente ninguna vanguardia plástica que no traduzca en términos constructivos o de diseño industrial su ideario plástico, incluso las aparentemente más distantes de semejante traducción funcional, como el Surrealismo, que propició, sin un programa específico, una manera fantástica y delirante de concebir la construcción y la forma de los edificios.



ALEMANIA: LA BAUHAUS

La Bauhaus o «Casa de la Construcción» fue una escuela alemana fundada en 1919 por Walter Gropius. Su primera sede estuvo en Weimar, trasladándose en 1925 a Dessau. Ante la persecución nazi muchos de los arquitectos alemanes y profesores de La Bauhaus emigraron a EE UU, que se convierte así en la primera potencia en la arquitectura moderna. La Bauhaus es una escuela de carácter democrático basada en el principio de la colaboración. No era solo una escuela de arquitectura, sino que integraba todas las artes y revalorizaba la artesanía. Para los miembros de La Bauhaus también los objetos utilitarios producidos por la maquinaria debían estar dotados de valor estético, dando así una nueva importancia a los objetos hechos en serie. Diseñaron muebles, lámparas, tapicerías, sillas, carteles y letras de tipografía, etc. Ejerció una gran influencia en el diseño industrial. Todos estos diseños no eran solo estudios teóricos, sino que los alumnos los llevaban a la práctica; con ello pretendían demostrar la relación entre arte y técnica y entre arte e industria. Entre las ideas que defendían destacan:

-  Todo el edificio debía ser diseñado de acuerdo con unos principios estrictamente racionales

-  Romper con el principio de fachada única

-  Prescinde de las cornisas: sustituye los tejados por azoteas

-  Alternar planos macizos con grandes ventanales

-  Propugnar la construcción de viviendas estándar a base de elementos prefabricados. La decoración, la luz, el mobiliario, etc., también deben realizarse de acuerdo con principios racionales


El primer director de la Bauhaus fue el propio Walter Gropius (1883-1969). En esta primera etapa, la escuela continuó con el ideal pedagógico de interrelación de las artes, promoviendo el trabajo conjunto de técnicos y artistas. El gran momento de la Bauhaus se produjo, no obstante, a partir del traslado de su sede a la ciudad de Dessau donde, entre 1925 y 1926, Gropius proyectó y construyó el edificio de su sede central, que cuenta ya con muros transparentes y un uso óptimo de los nuevos materiales. Fue en este periodo además cuando la Bauhaus se centró sobre la idea matricial de "diseño industrial" y una simplificación formal a favor de estructuras cúbicas, luego características del movimiento moderno. Por la Bauhaus pasaron los mejores arquitectos y artistas europeos como, entre los primeros, Hannes Meyer (1889-1954) y Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969), que respectivamente sucedieron en la dirección de la Escuela a Gropius hasta su definitiva clausura por los nazis en 1933 o, entre los segundos, Theo van Doesburg (1883-1931), Laszlo MoholyNagy (1895-1946), Lyonel Feininger (1871-1956), Wassily Kandinsky (1866-1944) o Paul Klee 0879-1940), lo cual puede dar una idea de la ejemplar potencia de esta experiencia que ciertamente condicionó la forma futura de entender la arquitectura.

La arquitectura en la Bauhaus (ArteHistoria)


Walter Gropius (1883-1969). Su idea fundamental consistía en conjugar simplicidad, geometrismo y funcionalismo; concedió gran importancia a los espacios interiores. Dio gran importancia a la construcción de viviendas con materiales prefabricados. Introdujo el uso de la carpintería metálica para las cristaleras en sustitución de la madera. Prefiere las fachadas a base de hierro y vidrio, transparentes, y esto es posible al dejar de ser los muros los elementos de sostén.


Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969). Sustituyó a Gropius en la dirección de La Bauhaus. Es el gran impulsor de la arquitectura racionalista y uno de los grandes maestros de la arquitectura de la primera mitad del siglo XX. Afirmó que la estructura es la esencia de la arquitectura y rechaza la decoración. Se interesó por los materiales constructivos como elemento expresivo, acero, mármoles, piedra, vidrio, etc., que deben ser utilizados en su más absoluta desnudez y pureza. Sus edificios se caracterizan por el predominio de las líneas horizontales y los largos ventanales Sus espacios no son nunca cerrados, sino abiertos que se pierden en los jardines.


EL MOVIMIENTO MODERNO        

Durante el siglo XX, se hace un Intento por revisar el verdadero significado de !a arquitectura. Son tiempos en los que se hace una profunda revisión conceptual de todos los modos de expresión. A partir de este momento, se intenta que la arquitectura trate de “crear espacios y no diseñar fachadas”. Con todo esto se empieza a dar mucha importancia a la funcionalidad del edificio, ya poner en segundo plano aspectos como la ornamentación.

Al margen de lo que podríamos llamar la "imagen" o "representación" de la arquitectura, el impulso funcionalista y racionalista que había presidido el desarrollo de la arquitectura contemporánea por vía del desarrollo industrial y tecnológico se acabó imponiendo de una manera ineluctable y autónoma. Algo de esto es lo que ocurrió con el fenómeno ya comentado de la Escuela de Chicago, al principio vista con recelo por los arquitectos académicos pero que, a la postre, se convirtió en un punto de referencia esencial para toda mente innovadora ya a partir del primer tercio del siglo xx. Resulta muy revelador al respecto que uno de los grandes arquitectos del siglo XX, el estadounidense Frank Lloyd Wright (1867-1959), fuera uno de los discípulos y colaboradores predilectos de Louis Sullivan, a partir de cuyas ideas pudo elaborar su lenguaje orgánico, pleno de genial intuición y libertad.

La nueva estética radica en la función. Desligados del compromiso con el pasado, los arquitectos de este siglo manejarán los volúmenes y los espacios con criterios nuevos.


Se califica de funcional, en general, el arte que manifiesta un interés especifico por el uso al que se destinan las construcciones. El Funcionalismo surge y se desarrolla entre 1920 y 1930, Y consideraba la forma y estructuración de los elementos arquitectónicos, así como el material y la elaboración de muebles, una expresión de la utilidad práctica y de la construcción técnico-matemática.

Coincide con el Neoplasticismo en el afán de combinar espacios cuadrados y rectangulares, y con el Cubismo, porque ambos intentan representar los objetos desde varios ángulos de forma simultánea: tratan de obtener la simultaneidad de los volúmenes.

Las formas verticales se alternan con las horizontales, se abandona el concepto de fachada principal y todos los planos importan. Su afán de espacio interior se refleja en las cristaleras: el cristal fue el gran asociado del racionalismo.

¿Qué es el Movimiento Moderno? (Arte Creha)


En la arquitectura racional está presente el humanismo: el hombre y su bienestar son el motor de las ideas arquitectónicas.

Como principio básico se adopta la afirmación de L. Sullivan (Escuela de Chicago): “La forma sigue a la función”. Para el Racionalismo, la belleza de un edificio radica en su funcionalidad y en el empleo apropiado y eficaz de los material es utilizados en su construcción. Igualmente, el Protorracionalismo es su antecedente directo.

De todas formas, el laboratorio más característico, fecundo e influyente de ese racionalismo arquitectónico, pronto convertido en santo y seña de la modernidad en todo el mundo, de donde surgió esa fórmula del Movimiento Moderno fue, sin duda, la ya antes mencionada Escuela de la Bauhaus.

Como características más importantes del Racionalismo y del Movimiento Moderno se pueden dar:

-  Predominio de las líneas rectas y de los volúmenes elementales.

-  Conjuntos asimétricos

-  Estructuras vistas

-  Materiales: hierro, hormigón armado, vidrio, incorpora materiales nuevos como el aluminio, los plásticos, etc.

-  En los edificios el muro deja de ser elemento de soporte, los techos son bajos, las ventanas apaisadas, horizontales, se emplean azoteas en vez de tejados, los interiores aparecen pintados de blanco

 


FRANCIA. LE CORBUSIER

El del artista y arquitecto suizo Charles-Édouard Jeanneret, más conocido como Le Corbusier (1886-1965), nació en Suiza, pero fue afincado y nacionalizado en Francia. Es el arquitecto contemporáneo más internacional -existen obras suyas en Francia, Estados Unidos, Brasil, India, etc.- y el que más ha influido en la arquitectura moderna.  Vinculado muy pronto con el movimiento vanguardista de las artes plásticas fue uno de los fundadores del Purismo, un grupo que se desarrolló entre 1918 y 1925, aprovechando las lecciones del Cubismo y su derivación maquinista, mecanizada a lo Léger-, Le Corbusier estudió con Perret y Behrens, pero pronto derivó hacia una concepción abstracta de la casa, siendo un paradigma al respecto la Casa Saboya, que es una caja cuadrada, asentada sobre pilotes de hormigón y recorrida por ventanas continuas que, junto a las superficies lisas y planas, producen una sensación de total ingravidez. Fue un gran teórico difundiendo sus ideas y proyectos mediante artículos y manifiestos, lo que ha contribuido a la divulgación de los principios de la arquitectura racionalista. Investigó nuevas soluciones: ideó el “rompesol” (brise-soleil), una lámina que permite la entrada de la luz pero no del rayo solar a través de las ventanas. Personalidad emprendedora y con extraordinarias dotes para la comunicación, sus múltiples libros logran un enorme impacto popular y todos sus también variados e ingeniosos proyectos generaron asimismo grandes polémicas.

Sus principios básicos son:

-  Los pilotis. La casa queda libre y aislada del suelo gracias a los pilares. El jardín y la calle pueden seguir un trazado independiente. Se eliminan los locales oscuros

-  La planta libre. Cada piso puede ser distribuido independientemente del superior y del inferior

-  La fachada libre. Puede diseñarse en función de las necesidades de cada piso al no estar sujeta a una ordenación regular impuesta por los muros de carga

-  La ventana longitudinal. Diseña ventanas alargadas que iluminan más y no restan espacio

-  Los techos jardín. Las azoteas dejan de ser un lugar aislado y se aprovechan para ubicar solarios, pistas de tenis, piscinas, jardines, etc.


Su objetivo es tomar al hombre como medida de todos los objetos, inclusive de las viviendas. Por esto escribe su obra Le Modulor, donde lleva a la práctica un sistema nuevo de proporciones inventado por él y llamado "Modulor". Considera que la vivienda es una «máquina de habitar», se elimina todo lo superfluo y se aumenta al máximo la comodidad, condición necesaria para una existencia adecuada del hombre.

Crea la llamada “Unidad de habitación”, especie de rascacielos pero con desarrollo horizontal. La finalidad de estos bloques es crear una sensación de comunidad y cooperación frente al aislamiento de la ciudad. Entre sus obras arquitectónicas destacan: Villa Saboya, Poissy (1929); Palacio de los Sindicatos, Moscú, Iglesia de Romchamp (1925); Construcciones en Chandigarh, India (1950); Unidad de habitación, Marsella (1947); Ministerio de Educación, Río de Janeiro.


LOS ARQUITECTOS EN EE.UU.: FRANK LLOYD WRIGHT

Frank Lloyd Wright (1869-1959), formado en la Escuela de Chicago, reaccionó contra la arquitectura racional-funcionalista fundando el movimiento organicista y  siendo su mejor representante. Sin embargo sus comienzos están asociados al diseño de casas unifamiliares suburbanas, las llamadas "casas de la pradera" de los alrededores de Chicago, donde creó un modelo muy interesante a base de módulos rectangulares, bien definidos, que se organizan como bloques en tomo a un núcleo central, que es el de la chimenea u "hogar" de la casa. Su peculiar forma de abrir y cerrar estos bloques y, sobre todo, su manera de integrar la casa en la naturaleza circundante crean un sugestivo ambiente de expresividad y animación incomparables. En realidad su caudal inventivo, escritos, dibujos o construcciones no cesó a lo largo de su activa y longeva existencia --como Picasso, alcanzó a vivir noventa y dos años-, con lo que se comprende que aún hoy estemos asimilando lo que produjo. Humanizó la arquitectura poniéndola al servicio del hombre: siempre tuvo presentes las características del hombre o del grupo de hombres a quienes iba destinado el edificio.

La evolución ulterior de Wright es riquísima y variada, comprendiendo diversas etapas en las que fue respondiendo a diferentes problemas siempre de manera muy original. Junto a estas viviendas unifamiliares, Wright llevó a cabo, en 1904, las oficinas Larkin en Búfalo, la iglesia Unity en Oak Park (1906) o el hotel de Masan City (1909), cuyas formas complejas, el desarrollo tridimensional y el uso expresivo de los nuevos materiales se convirtieron en casi dogmas para el entonces naciente movimiento internacional.

En los años veinte, en un viaje a Japón, recibe influencias de la arquitectura tradicional japonesa. Desarrolla una arquitectura adaptada al ambiente que rodea la construcción, ya que esta se encuentra inserta en la naturaleza: el edificio ha de nacer a partir del suelo en que se alza. Es también el arquitecto de los espacios interiores; estos deben ser amplios y continuos. En ellos deja los materiales en su estado natural. Una obra representativa de su arte es la Casa sobre la Cascada.


ARQUITECTURA DEL SIGLO XX EN ESPAÑA

Gracias a los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna) llega a España las ideas del racionalismo y del movimiento moderno. Van a destacar una generación de jóvenes arquitectos que abandonan las tendencias historicistas, sobre todo a partir de la II Republica.

García Mercadal será el padre del racionalismo español, comenzando a realizar obras ligadas al movimiento moderno internacional y tratando de calar en España este movimiento trayendo a arquitectos europeos. Destaca el Rincón de Goya en Zaragoza o Edificio Lima del Paseo de la Castellana de Madrid.


Josep Lluís Sert (1902-1983) es el cabeza de grupo, promoviendo la aparición del Grupo de Artistas y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea (GATCPAC), posteriormente, con la unión de arquitectos no solo catalanes, aparece el GATEPAC a partir de 1930. Su obra se basa en las formas geométricas simples, el dominio de la recta, superficies en color o texturas variadas. Destaca la Joyería Roca y el Pabellón de España en Paris, de 1937, realizado con Lacasa. Exiliado continua su carrera fuera de España.


En el País Vasco, destaca la obra de Aizpurúa y Labayen, como el Club Náutico de San Sebastián. En Madrid, destaca Eduardo Torroja con su Hipódromo de la Zarzuela de 1935.

 

El inicio de la Guerra Civil para esta evolución arquitectónica española y durante las décadas de los 40 y 50 se realizan obras de exaltación fascista del poder, incluso con edificios oficiales con claro recuerdo imperial (de los Austrias). Algunos arquitectos crean algunas obras nombrables, como Luis Gutiérrez Soto, con obras muy diversas; Francisco de Asís Cabrero con una importante obra teórica; y Luis Moya Blanco, entre otros.

En la década de los 60 se da una expansión económica que conlleva el incremento de la clase obrera en las ciudades y un cierto aperturismo al exterior, sobre todo en el turismo. En las grandes ciudades se inicia un programa para acabar con el chabolismo creando iniciativas como las viviendas de protección oficial con arquitectos más jóvenes y más influidos por el racionalismo, como Sáenz de Oiza o Vázquez de Castro. El reconocimiento internacional viene con el Pabellón de España en la Exposición Internacional de Bruselas de 1958 por J. A. Corrales y R. V. Molezún. La arquitectura religiosa también tiene grandes ejemplos, dada la confesionalidad y apoyo del régimen;  destaca la Iglesia del Teologado de Alcobendas de Miguel Fisac o Nuestra Señora de Guadalupe de Madrid, de Azpiazu, de la Mora, Candela y Torroja, de 1965.

  


ARQUITECTURA DE MEDIADOS DEL SIGLO XX

Al terminar la II Guerra Mundial, nos encontramos con que muchas de las más significativas personalidades del movimiento moderno en arquitectura se afincaron en Estados Unidos, que no sólo se convirtió a partir de

entonces en una indiscutible potencia internacional hegemónica, económica y políticamente, sino que reunía las mejores condiciones para la puesta en práctica, sin trabas, de los ideales del llamado estilo internacional en arquitectura, continuación del Movimiento Moderno.

CONTINUACIÓN DEL MOVIMIENTO MODERNO

Entre otros muchos, allí desarrolló su obra madura, por ejemplo, Mies van der Rohe, cuya influencia se convirtió en un dogma para varias generaciones de arquitectos americanos, la mayoría autores de los espectaculares y refinados rascacielos que configuran el perfil de las grandes urbes de aquel país, ya sea en Nueva York, Chicago, Los Ángeles o Houston.

En la reconstruida Europa de posguerra encontramos, por una parte, y durante una primera fase, la imposición del estilo moderno internacional, sobre todo en la derrotada Alemania occidental pero, poco después, desde aproximadamente los años cincuenta, una variedad de corrientes como el sentido naturalistico de la arquitectura y diseño nórdicos, cuyo ejemplo más característico es el del finlandés Alvar Aalto (1898-1976), con referencias a la arquitectura tradicional y a su unión con la naturaleza, pero basándose en las teorías racionalistas. En su última etapa se ve más influenciado por la arquitectura organista de Wright.


También dentro de este estilo internacional se debe mencionar la arquitectura italiana, vinculada con las ideas dictatoriales de Mussolini y, por ello, llamada Arquitectura Fascista. Se basaba en la unión de las características de la arquitectura clásica, típicamente italiana, y del nuevo racionalismo. Así encontramos edificios construidos en hormigón blanco pero con columnas, pilares, arcos de medio punto, etc. Normalmente, además, son edificios vinculados al propio poder y usados como propaganda y simbolismo de la Nueva Italia. Destacan las obras del Gruppo 7, como Piacentino (Ciudad Universitaria de Roma) o Giuseppe Terragni (Casa del Fascio en Como).


En Inglaterra va a destacar el llamado Nuevo Brutalismo británico, surgido al amparo del Estado asistencial de posguerra, un término que alude al arte bruto que defendía el artista francés Jean Dubuffet como expresión del arte popular espontáneo, ingenuo y algo salvaje, una especie de resurrección del antiarte dadaísta.


ARQUITECTURA ORGÁNICA

Esta arquitectura, también llamada racionalismo orgánico, surge en EE UU hacia 1940 cuando se produce una crisis del Racionalismo, aunque acepta muchas de las soluciones técnicas aportadas por este. El nombre fue acuñado por Lloyd Wright. Frente al racionalismo de La Bauhaus, los organicistas defienden que todo lo que el hombre haga tiene que entenderse no como un desafío hacia naturaleza, sino como una emanación de ella. En la arquitectura, los materiales utilizados deben ser naturales: arcilla, madera, piedra, etc., y mantener siempre su relación y semejanzas con la naturaleza. Las formas pierden la geometría anterior, deben responder a las formas naturales. La arquitectura orgánica toma al hombre como referencia constante: no como medida, sino en un sentido más individual. El arquitecto debe tener en cuenta la acústica, la armonía de los colores, el medio ambiente, etc., todo lo que haga que el hombre se encuentre a gusto en el interior del edificio. El edificio debe crecer de dentro hacia afuera y extenderse de acuerdo con las necesidades del que lo habita. El organicismo persigue lograr una armonía entre el hombre, el ambiente y el edificio.

Dentro de esta tendencia surge por primera vez una serie de arquitectos sudamericanos, entre los

que destacan Lucio Costa (que realiza la organización urbanística y arquitectónica de Brasilia) y Oscar Niemeyer, este último precedente y realizador de algunas de las mejores obras tardomodernas, con obras como la Catedral de Brasilia, la Sede de la Editorial Mondadori en Italia o, una de sus últimas obras, el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer de Avilés.


Continuadores de estas tendencias son Pier Luigi Nervi en Italia (Palazetto dello Sport de Roma o la Sala Nervi), Félix Candela (Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, México, o L’Oceanogràfic de Valencia) y Jørn Utzon con la Opera de Sídney.


También surgen algunos arquitectos orientales, Japón sobre todo, entre los que destaca Kenzo Tange, ya influido por los movimientos actuales, con obras como el Centro de la Paz de Hiroshima, el Ayuntamiento de Tokio o la Catedral de Santa María de Tokio.

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