Ángeles

Las Leyes Espirituales

Libro : Ángeles

Actitud Mental Positiva

LA ACTITUD MENTAL POSITIVA

Un camino hacia el éxito

NAPOLEÓN HILL

W. CLEMENT STONE

Este libro fue pasado a formato Word para facilitar la difusión, y con el propósito de que así como usted lo recibió lo pueda hacer llegar a alguien más. HERNÁN

Para descargar de Internet:

“ELEVEN” – Biblioteca de la Nueva Era

Rosario – Argentina

Adherida a: Directorio Promineo: www.promineo.gq.nu

La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito

Título original: Success through a positive mental attitude

Napoleon Hill – W. Clemente Stone

Cubierta: SDD, Serveis de Disseny, S.A.

Ilustración cubierta: Caminante sobre el mar de niebla

ã 1960, Prentice Hall, INC

ã 1982 de la traducción castellana para España y América

Digitalizador: @ Hernán (Rosario, Arg.)

L-56 – 7/06/03

Nota de contraportada:

Los poderes de la mente son infinitos. ¿Los ha comprendido usted realmente alguna vez y ha vislumbrado lo que pueden llegar a suponer en su vida? Gracias a esta obra descubrirá un sorprendente plan basado en una idea genial: “Aquello que la mente puede concebir y creer, la mente puede alcanzarlo”. Este método le indicará cómo deshacerse de sus “telarañas” mentales, pensar con claridad y explorar a fondo el subconsciente; cómo fijarse un objetivo y cómo alcanzarlo mediante la reflexión persistente y una acción positiva. Hallará también consejos prácticos sobre cómo elevar su nivel de energía y cómo dominar diversas técnicas de autoayuda.

Inicie ahora su camino hacia el éxito en los negocios y en su vida familiar y social. Lea lo que otros han conseguido y recuerde que ¡también usted puede hacerlo!

Este libro está dedicado a ANDREW CARNEGIE cuyo lema era: “¡Cualquier cosa que valga la pena tener merece que se trabaje por ella!”, y también a LA PERSONA VIVIENTE MÁS IMPORTANTE.

ÍNDICE:

Prólogo

Introducción

Primera Parte

DONDE SE INICIA EL CAMINO

Conozca a la persona viviente más importante

Usted puede cambiar su mundo

Elimine las telarañas de su pensamiento

¿Se atreverá usted a explorar los poderes de su mente?

... Y algo más

Segunda Parte

CINCO “BOMBAS MENTALES” PARA ENFRENTARSE AL ÉXITO

¿Tiene usted un problema? ¡Estupendo!

Aprenda a ver

El secreto para conseguir hacer las cosas

Cómo estimularse a sí mismo

Cómo estimular a los demás

Tercera Parte

LA LLAVE DE LA CIUDADELA DE LA RIQUEZA

¿Existe algún atajo hacia la riqueza?

Atraiga –no ahuyente- la riqueza

Si no tiene dinero... ¡Utilice el DOP!

Cómo hallar satisfacción en su trabajo

Su Magnífica Obsesión

Cuarta Parte

¡PREPÁRESE A ALCANZAR EL ÉXITO!

Cómo elevar su nivel de energía

Usted puede gozar de buena salud y vivir más tiempo

¿Puede usted atraer la felicidad?

Libérese de ese sentimiento de culpabilidad

Quinta Parte

¡ACCIÓN, POR FAVOR!

Ha llegado el momento de poner a prueba su Cociente de Éxito

Despierte al gigante dormido en su interior

El asombroso poder de una bibliografía

PRÓLOGO

El gran filósofo y pensador Soren Kierkegaard escribió en cierta ocasión: “Cuando un libro te interpreta, es señal de que se trata de un buen libro.”

Tiene usted en sus manos una obra semejante, un libro que no sólo se ha convertido en un clásico en el campo de la autoayuda sino que, además, posee la insólita capacidad de establecer un nexo con sus problemas, “simpatizar” con ellos y aconsejarle acerca de sus soluciones tal como podría hacer un viejo y juicioso amigo.

No obstante, debo hacerle una advertencia.

La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito no hará nada por usted. Si de veras desea que su vida cambie para bien y está dispuesto a pagar un precio en tiempo, en reflexión y en esfuerzo para alcanzar sus objetivos –y si no se está engañando a sí mismo-, entonces tiene usted en sus manos un diamante extraído de un montó de guijarros, un mapa de carreteras que le conducirá a un futuro mejor y un valioso anteproyecto que le permitirá reestructurar por com­pleto su futuro.

Hablo por experiencia. Hace muchos años, a causa de mis estupideces y errores, perdí todo lo más pre­ciado para mí: mi familia, mi hogar y mi trabajo. Casi sin un céntimo y sin ninguna guía, empecé a vagar por el país en busca de mí mismo y de algunas res­puestas que me hicieran soportable la vida.

Pasaba mucho tiempo en las bibliotecas públicas porque eran gratuitas... y tenían calefacción. Lo leí todo, desde Platón a Peale, buscando el mensaje que me explicara en qué había fallado... y qué podía hacer para salvar el resto de mi vida.

Al final encontré la respuesta en la obra La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito de W. Clement Stone y Napoleon Hill. Llevo más de quince años haciendo uso de las técnicas y métodos que contiene este clásico y ello me ha permitido alcanzar una riqueza y una felicidad superiores a mis merecimientos. De vagabundo sin un céntimo y sin raíces me convertí en director de dos empresas y en director ejecutivo de Success Unlimited, la mejor revista del mundo en su género. He escrito también seis libros y uno de ellos, El vendedor más grande del mundo,* se ha convertido en la obra para vendedores más ree­ditada de todos los tiempos; ha sido traducida a ca­torce idiomas y se han vendido más de tres millones de ejemplares.

Nada de todo eso hubiera podido conseguirse sin la aplicación diaria de los principios relativos al éxito y a la vida que encontré en el texto clásico de Stone y Hill. Si pude conseguir lo que conseguí empezando desde cero, imagínese lo que podrá conseguir usted con todo lo que ya tiene a su favor.

Vivimos en un mundo extraño que cambia con gran rapidez; cada día surge un nuevo falso profeta que predica su propia marca de felicidad y de consecución del éxito. Al igual que los «hula-hoops» y los ídolos del rock, desaparecerán con la misma velocidad con que aparecieron y, cuando se disipe la niebla, la verdad del libro de Stone y Hill seguirá cambiando las vidas de miles de personas del futuro.

¿Desea usted cambiar realmente su vida? En este caso, tener en sus manos La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito puede ser lo más extraordinario que jamás le haya ocurrido. Léalo. Estúdielo. Vuel­va a leerlo. Y después entre en acción. En realidad es muy sencillo, si se decide usted a ponerlo en práctica. Empezarán a ocurrirle cosas maravillosas.

Se lo digo yo. OG MANDINO

INTRODUCCIÓN

Todos los libros que pretenden servir de guía e inspiración para una estrategia de autoayuda, incluido el presente, debieran valorarse en términos de lo que le ocurre a usted, el lector, como consecuencia de la capacidad del libro para estimularle a emprender una acción deseable. De acuerdo con este criterio, “La acti­tud mental positiva: un camino hacia el éxito” es consi­derado como uno de los libros de inspiración para un ejercicio de autoayuda que mayor éxito han logrado en este siglo. Ha inducido a muchos miles de hombres, mujeres y adolescentes a adquirir una buena salud fí­sica, mental y moral, a buscar la felicidad y a aspirar a la riqueza, y a conseguir altas metas u otros obje­tivos que no violen las leyes de Dios ni los derechos de sus semejantes.

Algo maravilloso le va a ocurrir... si está dispuesto. Para prepararse a estar dispuesto, procure compren­der claramente la observación de Andrew Carnegie en el sentido de que todo logro, toda riqueza adquirida, tiene su principio en una idea.

Antes de seguir, quisiera facilitarle información acerca de los antecedentes de mi coautor, el doctor Napoleón Hill.

PIENSE Y HÁGASE RICO. El libro de Napoleón Hill Piense y hágase rico ha inducido a más personas de todo el mundo a adquirir riqueza y a alcanzar el éxito en sus profesiones que cualquier otro libro escrito en el siglo XX. Su autor nació en la pobreza, en una ca­baña de madera en el condado de Wise, Virginia, el 26 de Octubre de 1883 y falleció en Greenville, Caro­lina del Sur, el 8 de noviembre de 1970.

De muchacho, el joven Hill tuvo la suerte de reci­bir inspiración y estímulo para alcanzar logros impor­tantes por parte de su serena y paciente madrastra, que le amaba con gran ternura. Ella fue quien indujo a un «niño difícil» a tener carácter y a esforzarse en recibir instrucción para poder alcanzar el éxito.

En el año 1908, mientras trabajaba por cuenta de una revista y cursaba estudios superiores, al joven Hill le asignaron la tarea de entrevistar a Andrew Carnegie, el gran fabricante de acero, filósofo y filán­tropo.

Andrew Carnegie quedó tan gratamente impresio­nado por su entrevistador que le invitó a su casa. Hora tras hora, en el transcurso de aquella visita de tres días de duración, ambos hombres hablaron de fi­losofía. El mayor le explicaba al joven, que le escu­chaba con embeleso, las vidas de los filósofos y el impacto que su filosofía había ejercido en el mundo civilizado.

Durante sus discusiones, Carnegie trataba de ex­presar con lenguaje claro y sencillo los principios y los conceptos de cada uno de los filósofos que explicaba. Y decía algo: cómo aplicar tales principios en la vida cotidiana siendo así que guardaban relación con el individuo, su familia, su profesión o cualquier actividad humana.

UN RETO. Andrew Carnegie era un conocedor de la naturaleza humana. Uno de los medios para esti­mular a un extrovertido agresivo con alto nivel de energía, impulso y tenacidad, y cuya razón y emoción están equilibradas, consiste en retarle. El joven invi­tado era una persona de esta clase. Y fue retado.

«¿Qué es lo que existe en el clima de esta gran nación para que yo, un extranjero, pueda Organizar un negocio y acceder a la riqueza... O para que cual­quier persona pueda alcanzar el éxito?», preguntó Carnegie. Y, antes de que Hill pudiera contestar, aña­dió: «Le desafío a dedicar veinte años de su vida al estudio de la filosofía de los logros norteamericanos y a dar con la respuesta. ¿Acepta?»

«¡Sí!», fue la rápida contestación.

Andrew Carnegie tenía una obsesión: cualquier cosa que mereciera la pena tener en la vida era digna de que se trabajara por ella. Se mostró dispuesto a dedicar al joven autor su tiempo personal para que pudiera hacerle consultas y le entregó cartas de pre­sentación para los más destacados norteamericanos de su época, haciéndose cargo de todos los gastos ex­traordinarios como, por ejemplo, los ocasionados por los viajes para entrevistar a la gente. Pero quedó bien entendido que Napoleón Hill tendría que trabajar para ganarse la vida.

En el transcurso de los veinte años sucesivos, Hill entrevistó a más de quinientos hombres que habían alcanzado el éxito, entre ellos Henry Ford, William Wrigley, hijo, John Wanamaker, George Eastman, John D. Rockefeller, Thomas A. Edison, Theodore Roosevelt, Albert Hubbard, J. Ogden Armour, Luther Burbank, el doctor Alexander Graham Bell y Julius Rosenwald.

Y, Hill consiguió ganarse la vida mediante la aplicación de muchos de los principios que aprendió de Carnegie y de los hombres a quienes entrevistó. Y, en 1928, completó los ocho volúmenes de La ley del éxito que indujeron a miles de personas a hacerse ricos o bien a destacar en sus actividades.

Por recomendación del senador Jennings Ran­dolph, de Virginia Occidental, Napoleón Hill se con­virtió en asesor de dos presidentes de los Estados Unidos: Woodrow Wilson y Franklin D. Roosevelt, e influyó en ciertas decisiones suyas que repercutieron en el curso de la historia norteamericana.

Cuando, exactamente veinte años después de la entrevista con Andrew Carnegie, se publicó La ley del éxito, dicha obra ejerció un impacto mundial. Siete años más tarde, siendo asesor de Franklin D. Roose­velt, Hill empezó a escribir el manuscrito de Piense y hágase rico. El libro se publicó en 1937 y lo han leído más de diez millones de personas.

UN DESCUBRIMIENTO FRUCTÍFERO. En 1937, Morris Pickus, un conocido ejecutivo, asesor de ventas y conferenciante, me ofreció el libro Piense y hágase rico. La filosofía que encerraba coincidía hasta tal punto con la que yo sustentaba que envié el libro a mis representantes de ventas en todo el territorio de los Estados Unidos. (Por aquel entonces, yo era pro­pietario y director de la Combined Registry Company, una organización de ventas de ámbito nacional, espe­cializada exclusivamente en la venta de seguros de accidente.)

Di en el blanco porque hice un fructífero descu­brimiento! Encontré una herramienta de trabajo ca­paz de estimular a los representantes de ventas a au­mentar las ventas y beneficios... y algo más: a acceder a la riqueza mediante su respuesta a un libro de ins­piración para una acción estratégica de autoayuda.

«Bueno, pero, ¿qué tiene que ver la historia de Carnegie, La Ley del éxito y Piense y hágase rico con La actitud mental positiva: un camino hacia el éxi­to»?, podría usted preguntar. He aquí mi respuesta: De no ser por estas tres cosas, el manuscrito de este libro no se hubiera redactado. Pero se redactó y fue publicado por primera vez en 1960 por la editorial Prentice-Hall, Inc.

Piense y hágase rico contiene los principios básicos de la filosofía de Andrew Carnegie -los que se inclu­yen en La ley del éxito-, y la filosofía y experiencias de Napoleón Hill, así como la historia de muchas per­sonas que se hicieron ricas y alcanzaron el éxito tras la lectura de los ocho volúmenes de La ley del éxito. La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito combina esencialmente todo eso y añade algo más. Explica específicamente cómo se puede utilizar la má­quina más extraordinaria que jamás se haya conce­bido, una máquina tan impresionante que sólo Dios ha podido crearla. Esta máquina es una computadora humana: sé trata de su cerebro y de su sistema ner­vioso en los que está basado el funcionamiento de la computadora mecánica.

La actitud mental positiva: un camino hacia el éxi­to le indica qué hacer y cómo hacerlo cuando llegue el momento de aprovechar y utilizar los poderes inconscientes de su mente. ¿Dónde le han enseñado a usted a utilizar constructivamente, neutralizar, controlar o vivir en armonía con sus pasiones, emociones, instin­tos, tendencias, sentimientos, estados de ánimo y há­bitos de pensamiento y acción? ¿Le han enseñado la manera de apuntar alto y de alcanzar los objetivos que se haya propuesto, independientemente de los obstáculos? Si la respuesta es «no», aprenderá usted esas cosas si lee y aplica los principios que contiene La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito.

LOS RESULTADOS SON LO QUE CUENTA. En el trans­curso de los últimos dieciséis años, se han impreso más de 420.000 ejemplares en edición de lujo de La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito. Nuestros lectores han alcanzado unos resultados tan fenomenales, cambiando sus vidas para bien, enfren­tándose valientemente con los problemas de la vida y convirtiendo sus deseos en realidades, que experi­menté una gran alegría cuando se adoptó el acuerdo de que la Pocket Books publicara una edición de bol­sillo (dado que los libros publicados por esta firma editorial llegan a cientos de miles de lectores). Y mi principal objetivo, al igual que el de Napoleón Hill, era cómo conseguir estimular a multitudes de per­sonas para que se liberaran de la esclavitud de sus pensamientos, costumbres y acciones perjudiciales y para ayudarles a buscar y adquirir la verdadera ri­queza de la vida, cumpliendo los deseos que no vio­lan las leyes de Dios ni los derechos de sus congé­neres.

LIBERACIÓN DE LAS ATADURAS QUE ESCLAVIZAN. En el prefacio de Og Mandino a esta edición de La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito, se dice lo siguiente

Hablo por experiencia. Hace muchos años, a causa de mis estupideces y errores, perdí lo más preciado para mí: mi familia, mi hogar y mi tra­bajo. Casi sin un céntimo y sin ninguna guía, em­pecé a vagar por el país en busca de mí mismo y de algunas respuestas que me hicieran soportable la vida... Al final, encontré la respuesta en la obra La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito de W. Clement Stone y Napoleón Hill.

Og Mandino es actualmente famoso como conferen­ciante y autor de El vendedor más grande del mundo y otros libros de autoayuda. Por otra parte, Norman Vincent Peale y otros conocidos autores me han dicho muchas veces cómo han estimulado a otros a alcanzar altos niveles de logros personales basándose en ejem­plos y principios de La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito.

Hace poco, un amigo me invitó a cenar en un fa­moso restaurante de Washington. Jimmy, el camarero, nos ofreció el más agradable y eficiente servicio que jamás he conocido en un buen restaurante de cual­quier lugar del mundo. Después de la cena, mientras abandonábamos el restaurante, Jimmy me llevó aparte y me preguntó:

«¿Puedo robarle medio minuto?» «No faltaría más», contesté.

«Quería decirle simplemente que La actitud men­tal positiva: un camino hacia el éxito me salvó la vida», añadió.

Otro hombre, Ted. G., me dijo:

«Cuando yo trabajaba en el programa de Lee Phil­lips, me dijo usted que iba a cambiar mi vida. Pues bueno, me la cambió y he aquí la lista de los cambios que tuvieron lugar en cinco años: emprendí un nego­cio y me va muy bien; dos de mis hijas finalizaron sus estudios superiores y otra sigue cursando estudios en un centro privado (antes no disponía de dinero para sufragar sus estudios) ; he adquirido una casa en régimen de copropiedad con piscina, campo de golf, etcétera; he disfrutado de unas vacaciones maravillo­sas; ¡ y mucho más! Quiero darle nuevamente las gra­cias por La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito. Lo tengo siempre en mi mesilla de noche y lo considero una de mis más preciadas posesiones.»

Un médico que ejerce su profesión en Milwakee, Wisconsin, me ha dicho en dos ocasiones en que nos hemos encontrado

«Me ha parecido que le interesaría saber que una de mis más eficaces recetas para ciertos pacientes aquejados de enfermedades psicosomáticas es muy es­pecial. Les receto un libro: La actitud mental posi­tiva: un camino hacia el éxito.»

Aunque hay muchos miles de experiencias que podrían citarse, el mejor testimonio puede ser su pro­pia experiencia cuando usted aprenda y aplique los principios de este libro.

INSTRUCCIONES ESPECIALES. Cuando lea este libro, léalo como si sus autores fueran unos amigos perso­nales suyos y le estuvieran hablando a usted... y sólo a usted. Subraye las frases, las citas y las palabras que considere importantes. Apréndase de memoria los factores de automotivación. Tenga en cuenta que este libro se propone estimularle a emprender una acción deseable.

Abraham Lincoln adquirió la costumbre de tratar de aprender de los libros que leía, de las personas a las que conocía y de los acontecimientos fortuitos. Ello le proporcionaba ideas para sus reflexiones, y así estaba en condiciones de expresar, asimilar y utilizar aquellas ideas como si fueran suyas.

Usted también puede transformar su pensamiento creador, su talento artístico, sus conocimientos, su personalidad y su energía física en éxito, riqueza, sa­lud y felicidad. Este libro le indica bien a las claras cómo conseguirlo porque le estimula a intentarlo. Busque el mensaje que sea aplicable a su caso. Cuando lo reconozca, ¡preste atención! ¡Entre en acción! Para encauzar su mente hacia los canales ne­cesarios, trate de responder a todas las preguntas del final de cada uno de los capítulos durante el tiempo que dedique a la reflexión y la planificación.

W. CLEMENT STONE

PRIMERA PARTE

DONDE SE INICIA EL CAMINO HACIA EL ÉXITO

1. CONOZCA A LA PERSONA VIVIENTE MÁS IMPORTANTE

¡Conozca a la persona viviente más importante! En algún lugar de este libro, usted la conocerá... de repente, en forma asombrosa y con una sensación de reconocimiento que cambiará toda su vida. Cuando la conozca encontrará su secreto. Descubrirá que lleva un talismán invisible con las iniciales AMP (Actitud Mental Positiva) grabadas en una cara y las iniciales AMN (Actitud Mental Negativa) en la otra.

Este talismán invisible posee dos poderes sorpren­dentes: tiene la facultad de atraer la riqueza, el éxito, la felicidad y la salud; y tiene también la facultad de repeler estas cosas, privándole de todo aquello que hace que la vida merezca ser vivida. Es la primera de estas facultades, es decir, la AMP, la que permite que algunos hombres se eleven hasta la cumbre y perma­nezcan allí. Y la segunda es la que hace que otros hombres se queden en el fondo durante toda su vida; y es también la AMN la que desplaza a algunos hom­bres de la cima cuando ya la habían alcanzado.

Tal vez la historia de S. B. Fuller le ilustre su fun­cionamiento.

«SOMOS POBRES... NO POR CULPA DE DIOS.» S. B. Ful­ler era uno de los siete hijos de un aparcero negro de Luisiana. Empezó a trabajar a la edad de cinco años. A los nueve ya arreaba mulos. Eso no tenía nada de insólito: los hijos de casi todos los aparceros empe­zaban a trabajar a edad muy temprana. Aquellas fa­milias aceptaban la pobreza como su destino y no pedían más.

El joven Fuller era distinto a sus compañeros en un sentido: tenía una madre extraordinaria, una mu­jer que se negaba a aceptar esta precaria existencia para sus hijos, pese a que ella no había conocido otra cosa. Sabía que algo fallaba por el hecho de que su familia apenas pudiera subsistir en un mundo de gozo y abundancia. Y solía hablar con su hijo acerca de sus sueños.

«No tendríamos que ser pobres, S. B. -solía de­cir-. Y que nunca te oiga yo decir que somos pobres por voluntad de Dios. Somos pobres... no por culpa de Dios. Somos pobres porque tu padre jamás tuvo el deseo de ser rico. Nadie en nuestra familia ha tenido jamás el deseo de ser otra cosa.»

Nadie había tenido el deseo de ser rico. Esta idea quedó grabada tan profundamente en la mente de Fu­ller, que cambió toda su vida. Empezó a querer ser rico. Centraba su mente en las cosas que quería y la apartaba de las que no quería, y así adquirió un ar­diente deseo de hacerse rico. Llegó a la conclusión de que el medio más rápido de ganar dinero consistía en vender algo. Eligió el jabón. Se pasó doce años vendiéndolo de puerta en puerta. Un día averiguó que la empresa que le proporcionaba el género iba a ser subastada. El precio de venta de la empresa era de 150.000 dólares. En doce años de ventas y de ahorro, había logrado reunir 25.000 dólares. Se llegó al acuer­do de que depositaría los 25.000 dólares y obtendría los 125.000 restantes en un plazo de diez días. En el contrato figuraba una cláusula según la cual perdería el depósito en caso de que no lograra reunir el dinero.

En el transcurso de sus doce años como vendedor de jabón se había ganado el respeto y la admiración de muchos comerciantes. Ahora acudió a ellos. Obtuvo también dinero de algunos amigos personales y de compañías de préstamos y grupos de inversión. La víspera del décimo día había logrado reunir 115.000 dólares. Le faltaban 10.000.

EN BUSCA DE LA LUZ. «Había agotado todas las fuentes de crédito que conocía -recuerda-. Era en­trada la noche. En la oscuridad de mi habitación, me arrodillé y empecé a rezar. Le pedí a Dios que me condujera a una persona que me prestara a tiempo los 10.000 dólares que me faltaban. Me dije a mí mis­mo que bajaría con mi automóvil por la calle Sesenta y uno hasta que viera la primera luz en un estableci­miento comercial. Le pedí a Dios que hiciera que a­quella luz fuera un signo que me indicara su respues­ta.»

Eran las once de la noche cuando S. B. Fuller em­pezó a bajar por la calle Sesenta y uno de Chicago. Al final, tras recorrer varias manzanas, vio luz en el despacho de un contratista.

Entró. Allí, sentado junto a su escritorio, cansa­do de trabajar hasta tan tarde, se encontraba un hom­bre a quien Fuller conocía vagamente. Fuller com­prendió que tendría que ser valiente.

«¿Quiere ganar 1.000 dólares?», le preguntó Fuller directamente.

El contratista se vio sorprendido por la pregunta. «Sí, claro», contestó.

«En tal caso, extiéndame un cheque por valor de 10.000 y, cuando le devuelva el dinero, le entregaré 1.000 dólares de beneficios», recuerda Fuller que le dijo al hombre.

Le indicó al contratista los nombres de las demás personas que le habían prestado dinero y le explicó exactamente y con todo detalle en qué consistía el negocio.

EXPLOREMOS EL SECRETO DE SU ÉXITO. Antes de que terminara aquella noche, S. B. Fuller ya tenía en el bolsillo un cheque por valor de 10.000 dólares. Posteriormente consiguió intereses con derecho de control no sólo en aquella empresa sino también en otras siete, incluidas cuatro fábricas de cosméticos, una fá­brica de géneros de punto, otra de etiquetas y un pe­riódico. Cuando hace poco le pedimos que explorara con nosotros el secreto de su éxito, él nos contestó con las palabras que le había oído pronunciar a su madre hacía muchos años

«Somos pobres... no por culpa de Dios. Somos pobres porque tu padre nunca tuvo el deseo de ser rico. Nadie en nuestra familia ha tenido jamás el de­seo de ser otra cosa.»

«Miren -nos dijo-, yo sabía lo que quería, pero no sabía cómo conseguirlo. Por consiguiente, leí la Biblia y libros de inspiración para alcanzar un propó­sito. Pedí en mis plegarias el conocimiento necesario para alcanzar mis objetivos. Tres libros desempeña­ron un importante papel en la conversión de mis ar­dientes deseos en realidad. Estos libros fueron: (1) la Biblia, (2) Piense y hágase rico, y (3) El secreto de las edades. Mi mayor fuente de inspiración procede de la lectura de la Biblia.

»Cuando uno sabe lo que quiere, es más probable que lo reconozca cuando lo vea. Cuando se lee un libro, por ejemplo, reconoce uno las oportunidades capaces de ayudarle a conseguir lo que desea.»

S. B. Fuller llevaba consigo el talismán invisible con las iniciales AMP grabadas en una cara y AMN en la otra. Colocó hacia arriba la cara de la AMP y empezaron a ocurrirle cosas sorprendentes. Pudo convertir en realidad unas ideas que antes no habían sido más que simples ensoñaciones.

Lo que importa observar aquí es que S. B. Fuller empezó su vida con muchas menos ventajas de las que tenemos casi todos nosotros, pero eligió un gran objetivo y se dispuso a alcanzarlo. Como es lógico, la elección del objetivo era individual. En esta época y en este país sigue usted gozando del derecho per­sonal a poder decir: «Eso es lo que yo elijo. Eso es lo que yo quiero conseguir.» Y, a menos que su obje­tivo sea contrario a las leyes de Dios o de la socie­dad, estará en condiciones de alcanzarlo. Lo tiene todo que ganar y nada que perder si lo intenta. El éxito sólo pueden alcanzarlo y conservarlo quienes lo si­guen buscando con una AMP.

Aquello que busque depende de usted. No a todo el mundo le gustaría ser un S. B. Fuller, responsable de grandes fábricas. No a todo el mundo le gustaría pagar el elevado precio que lleva consigo el hecho de ser un gran artista. Para muchas personas, la riqueza de la vida es algo muy distinto. Una actividad cotidia­na que permita llevar una existencia feliz y llena de amor constituye un éxito. Se puede poseer ésta o bien otras riquezas. La elección le corresponde a usted.

Sin embargo, tanto si el éxito significa para usted hacerse tan rico como S. B. Fuller, como si equivale al descubrimiento de un nuevo elemento químico, la creación de una obra musical, el crecimiento de una rosa o bien la educación de un niño, independiente­mente de lo que el éxito signifique para usted, el talis­mán con las iniciales AMP grabadas en una cara y AMN grabadas en la otra podrá ayudarle a alcanzarlo.

Lo bueno y lo deseable se atrae con la AMP y se repele con la AMN.

TODA ADVERSIDAD LLEVA LA SEMILLA DE UN BENEFICIO EQUIVALENTE O TAL VEZ MAYOR. «Pero, ¿y si tengo un defecto físico? ¿De qué manera me va a ayudar un cambio de actitud?», podría usted preguntar. Tal vez la respuesta se la pueda dar la historia de Tom Demp­sey, un muchacho inválido de nacimiento.

Tom nació sin medio pie derecho y con sólo un muñón por brazo derecho. De niño hubiera querido participar en actividades deportivas como los demás muchachos. Sentía un ardiente deseo de jugar al fút­bol americano. Como consecuencia de este deseo, sus padres le mandaron hacer un pie artificial de madera. El pie de madera fue acoplado a una bota especial de fútbol. Hora tras hora, día tras día, Tom hacía prác­ticas, dándole al balón con su pie de madera. Inten­taba una y otra vez efectuar tiros libres a distancias cada vez mayores. Llegó a ser tan hábil que fue con­tratado por el equipo de los Santos de Nueva Orleans.

Los gritos de 66.910 aficionados pudieron escuchar­se en todos los Estados Unidos cuando, en los últimos dos segundos del partido, Tom Dempsey -con su pierna tullida- batió un récord, efectuando un tiro libre a 63 yardas de distancia (unos 60 metros). Era el tiro libre más largo jamás efectuado por un jugador profesional de fútbol americano. Ello permitió a los Santos ganar por un tanteo de 19-17 a los Leones de Detroit.

«Hemos sido derrotados por un milagro», comentó el entrenador del equipo de Detroit Joseph Schmidt. Y, para muchos, fue un milagro... una respuesta a una plegaria.

«Tom Dempsey no ha lanzado este tiro libre, lo ha lanzado Dios», dijo el zaguero de los Leones, Way­ne Walker.

«Interesante. Pero, ¿qué significa para mí la his­toria de Tom Dempsey?», podría usted preguntar. Nuestra respuesta sería: «Muy poco... a menos que usted adquiera la costumbre de reconocer, establecer un nexo, asimilar y utilizar los principios universales, adoptándolos como propios. Y después emprenda una acción conveniente».

¿Y cuáles son los principios contenidos en la his­toria de Tom Dempsey que usted podría aplicar, tanto si es un disminuido físico como si no? Dichos prin­cipios los pueden aprender y aplicar tanto los niños como los mayores:

- La grandeza está reservada para aquellos que adquieren un ardiente deseo de alcanzar altos obje­tivos.

- El éxito lo alcanzan y lo conservan quienes lo intentan y lo siguen intentando con una AMP.

- Para convertirse en un experto en cualquier ac­tividad humana hace falta práctica... práctica... prác­tica.

- El esfuerzo y el trabajo pueden resultar diver­tidos cuando se fijan unos determinados objetivos deseables.

- En toda adversidad hay la semilla de un bene­ficio equivalente o tal vez mayor para aquellos a quie­nes una AMP les induce a convertirse en personas de éxito.

- La mayor fuerza del hombre estriba en la fuer­za de la plegaria.

Para aprender y aplicar estos principios, vuelva hacia arriba su talismán invisible por la cara de la AMP.

Cuando Henley escribió el poético verso «Yo soy el dueño de mi destino, soy el capitán de mi alma», nos hubiera podido informar de que somos los due­ños de nuestro destino porque somos, ante todo, los dueños de nuestras actitudes. Éstas configuran nues­tro futuro. Se trata de una ley universal. El poeta hubiera podido decirnos con gran entusiasmo que esta ley actúa tanto si las actitudes son destructivas como si son constructivas. La ley afirma que conver­timos en realidad física los pensamientos y las actitu­des que albergamos en nuestra mente, con indepen­dencia de lo que sean. Convertimos en realidad los pensamientos de pobreza con la misma rapidez con que convertimos en realidad los pensamientos de ri­queza. Sin embargo, cuando nuestra actitud hacia nos­otros mismos es positiva y nuestra actitud hacia los demás es generosa y compasiva, atraemos grandes y generosas parcelas de éxito.

UN HOMBRE VERDADERAMENTE GRANDE. Considere el ejemplo de Henry J. Kaiser, un hombre de auténtico éxito gracias a que su actitud hacia sí mismo es gran­ de y positiva. Las empresas que se identifican con el nombre de Henry J. Kaiser cuentan con activos de más de mil millones de dólares. Gracias a su genero­sidad y compasión para con los demás, los mudos han podido hablar, los inválidos han podido volver a lle­var una existencia útil y cientos de miles de personas han recibido atención hospitalaria por muy poco di­nero. Todo ello ha surgido de las semillas de pensa­miento que su madre plantó en su interior.

Mary Kaiser le hizo a su hijo un regalo de valor incalculable. Le enseñó también a aplicar el valor más grande de la vida.

Un regalo de valor incalculable: Tras su jornada laboral, Mary Kaiser dedicaba muchas horas a traba­jar como enfermera voluntaria, ayudando a los des­graciados. A menudo le decía a su hijo: «Henry, nada se consigue sin trabajo. Aunque no te deje más que la voluntad de trabajar, te habré dejado un regalo de valor incalculable: la alegría del trabajo».

El valor más grande de la vida: «Fue mi madre -afirma el señor Kaiser- quien primero me enseñó algunos de los valores más grandes de la vida, entre ellos el amor a las personas y la importancia de servir a los demás. "Amar a las personas y servirlas -solía decir- es el valor más grande de la vida"».

Henry J. Kaiser conoce el poder de la AMP. Sabe lo que ésta puede hacer en su propia vida y en bene­ficio de su país. Conoce también la fuerza de la AMN.

En el transcurso de la segunda guerra mundial, cons­truyó más de 1.500 buques con tal rapidez que sor­prendió al mundo. Cuando él afirmó: «Podemos cons­truir un buque de transporte Liberty cada diez días», los expertos dijeron: «Eso no puede hacerse... ies im­posible! » Y, sin embargo, Kaiser lo hizo. Aquellos que creen que no pueden, rechazan lo positivo; utilizan la cara negativa de su talismán. Aquellos que creen que pueden, rechazan lo negativo; utilizan la cara posi­tiva.

Por eso debemos andarnos con cuidado cuando uti­licemos este talismán. La cara de la AMP le permitirá alcanzar todos los bienes de la vida, le ayudará a supe­rar las dificultades y a descubrir sus fuerzas. Podrá ayudarle a adelantarse a sus competidores y, al igual que le ocurrió a Kaiser, podrá convertir en realidad lo que otros afirman que es imposible.

Sin embargo, la cara de la AMN es análogamente poderosa. En lugar de atraer la felicidad y el éxito, puede suscitar la desesperación y la derrota. Como todo poder, el talismán es peligroso si no lo utiliza­mos adecuadamente.

- DE QUÉ MANERA REPELE LA FUERZA DE LA AMN. Hay una historia muy interesante que ilustra de qué mane­ra repele la fuerza de la AMN. Es originaria de uno de los estados sureños. Allí, donde todavía se utilizan las chimeneas de leña para calentar las casas, vivía un leñador que tenía muy poca suerte en la vida. Du­rante más de dos años había suministrado leña a cier­to propietario de una casa. El leñador sabía que los troncos no podían superar los dieciocho centímetros de diámetro para caber en aquella chimenea concreta.

En cierta ocasión, este cliente hizo un pedido de leña, pero no estaba en casa cuando se lo entregaron. Al regresar, descubrió que casi todos los troncos eran de un tamaño superior al que él necesitaba. Llamó al leñador y le dijo que cambiara inmediatamente aque­llos troncos demasiado grandes.

« ¡No puedo hacer eso! -dijo el leñador-. Me cos­taría más de lo que vale todo el pedido.» Tras lo cual, colgó el aparato.

El propietario de la casa no tuvo más remedio que cortar los troncos por sí mismo. Se arremangó y puso manos a la obra. Cuando se encontraba hacia la mitad de su tarea, descubrió en un tronco un agujero que alguien había obturado. El propietario tomó el tronco. Era insólitamente liviano y parecía estar hueco. Con un fuerte golpe del hacha, partió el tronco.

Apareció entonces un ennegrecido rollo de papel de estaño. El propietario se agachó, recogió el rollo y lo desenvolvió. Para su asombro, contenía varios billetes muy viejos de 50 y 100 dólares. Empezó a con­tarlos despacio. Su valor ascendía exactamente a 2.250 dólares. Resultaba evidente que los billetes llevaban mucho tiempo ocultos en el árbol puesto que el papel era muy frágil. El propietario tenía una AMP. Su úni­ca preocupación fue la de devolverle el dinero a su legítimo dueño. Tomó el teléfono, llamó de nuevo al leñador y le preguntó dónde había cortado los troncos. Una vez más, la AMN del leñador puso de manifiesto su capacidad de repulsión. «Eso no es asunto de na­die más que mío -dijo el leñador-. Si revelaras tus secretos, la gente andaría engañándote constantemen­te.» A pesar de sus muchos esfuerzos, el propietario de la casa jamás logró averiguar de dónde procedían los troncos o quién había ocultado el dinero en el interior de uno de ellos.

Pues bien, lo interesante de esta historia no reside en su ironía. Es cierto que el hombre que tenía una AMP encontró el dinero mientras que el que una AMN no lo encontró. Pero no es menos cierto que las cir­cunstancias afortunadas se dan en la vida de todo el mundo. No obstante, el hombre con una AMN no po­drá beneficiarse de las circunstancias favorables. Y el hombre con una AMP logrará que incluso los aconte­cimientos desafortunados se conviertan en ventajas.

En el equipo de ventas de la Combined Insurance Company of America había un vendedor llamado Al Allen. Al quería ser el vendedor estrella de la compa­ñía. Trató de aplicar los principios de AMP que había descubierto en los libros y revistas de inspiración que leía. En la revista Success Unlimited (Éxito sin fron­teras) leyó un editorial titulado «Desarrolle un des­contento inspirador». No tardó mucho tiempo en apa­recer la ocasión de poner en práctica lo que había leído. Ello le ofreció la oportunidad de organizar sus actitudes de tal manera que pudiera utilizar con efi­cacia la cara de la AMP de su talismán.

DESARROLLÓ UN DESCONTENTO INSPIRADOR. Un gé­lido día invernal, Al andaba recorriendo todos los esta­blecimientos de una manzana de una ciudad de Wis­consin; entraba sin previo aviso y trataba de vender pólizas de seguros. Pero no hizo ninguna venta. Como es lógico, estaba descontento. Sin embargo, la AMP de Al transformó este descontento en un «descontento inspirador».

¿Por qué?

Recordó el editorial que había leído. Aplicó el prin­cipio. Al día siguiente, antes de salir de la delegación local, comentó con los compañeros sus fracasos del día anterior. Y les dijo: «Vais a ver. ¡Hoy visitaré a los mismos presuntos clientes y venderé más segu­ros que todos vosotros juntos!»

Y lo más curioso es que Al lo consiguió. Volvió a aquella misma manzana de casas y visitó a todas las personas con quienes había hablado el día anterior. ¡Consiguió vender 66 nuevos contratos de accidente!

Fue sin duda una hazaña insólita. Y ocurrió a cau­sa de la «mala suerte» que había tenido Al, recorrien­do las calles entre la cellisca y el viento durante ocho horas sin vender ni una sola póliza. Al Allen estuvo en condiciones de reorganizar su actitud. Supo transfor­mar el descontento negativo que todos hubiéramos experimentado en similares circunstancias, en un des­contento inspirador que se tradujo en un éxito al día siguiente. Al se convirtió en el mejor vendedor de la compañía y fue ascendido a jefe de ventas.

Esta capacidad de tomar el talismán invisible y utilizar la cara que posee la fuerza de la AMP en lugar de la cara de la AMN, es una de las características de muchas personas de éxito. Casi todos nosotros nos mostramos inclinados a considerar que el éxito ocurre de alguna manera misteriosa a través de ventajas que nosotros no poseemos. Tal vez porque las poseemos no las vemos. Lo obvio no suele verse. La AMP de un hombre es su ventaja, y ello no tiene nada de miste­rioso.

Henry Ford, tras haber alcanzado el éxito, suscitó mucha envidia. La gente creía que, por un azar de la suerte, por la ayuda de amigos influyentes, por su talento o por cualquier otra cosa en que pudiera con­sistir el «secreto» de Ford, es decir, por estas cosas, Ford había alcanzado el éxito. Y no cabe duda de que algunos de estos elementos desempeñaron un papel. Pero había algo más. Tal vez una persona de cada cien mil conociera el verdadero motivo del éxito de Ford y es posible que estas personas se avergonzaran generalmente de hablar de ello a causa de su sencillez. Un vistazo a la forma de actuar de Ford nos ilustrará el «secreto» a la perfección.

Hace años, Henry Ford decidió desarrollar el aho­ra célebre motor conocido como V-8. Quería construir un motor con los ocho cilindros fundidos en un solo bloque. Dio instrucciones a los ingenieros en el sen­tido de que proyectaran semejante motor. Los inge­nieros afirmaron como un solo hombre que era de todo punto imposible fundir un bloque de motor de ocho cilindros en una sola pieza.

«Háganlo de todos modos», les dijo Ford. «Pero es que no es posible», replicaron ellos. «Pongan manos a la obra -les ordenó Ford- y sigan esforzándose hasta que lo consigan, no importa el tiempo que haga falta.»

Los ingenieros pusieron manos a la obra. No te­nían más remedio que hacerlo, si querían seguir per­teneciendo al equipo de la Ford. Transcurrieron seis meses sin que lo lograran. Transcurrieron otros seis tampoco lo consiguieron. Cuanto más lo intentaban, tanto más «imposible» parecía.

A finales de año, Ford se puso en contacto con sus ingenieros. Una vez más, éstos le informaron de que no habían sido capaces de cumplir sus órdenes.

«Sigan trabajando -les dijo Ford-. Lo quiero y lo tendré. »

¿Y qué ocurrió?

Pues que, como es lógico, fabricar el motor no era imposible en absoluto. El Ford V-8 se convirtió en el automóvil de éxito más espectacular en carretera, per­mitiendo a Henry Ford y a su empresa adelantarse tanto a sus competidores más próximos que éstos tar­daron años en darles alcance. Ford utilizaba una AMP. Y esta misma capacidad la tiene usted a su disposi­ción. Si la utiliza y vuelve el talismán por la cara adecuada tal como hizo Henry Ford, podrá alcanzar también el éxito y convertir en realidad la posibilidad de lo improbable. Si sabe lo que quiere, podrá hallar el medio de conseguirlo.

Un hombre de 25 años tiene por delante unas 100.000 horas de trabajo si se retira a los 65. ¿Cuán­tas de sus horas laborales estarán animadas por la fuerza de la AMP? ¿Y cuántas de ellas dejarán la vida fuera de combate con los arrolladores golpes de la AMN?

Pero, ¿cómo puede usted poner en marcha en su vida la AMP en lugar de la AMN? Algunas personas parecen utilizar esta fuerza instintivamente. Henry Ford fue una de ellas cuando se empeñó en mejorar sus automóviles. Otras tienen que aprender a hacerlo. Al Allen lo aprendió aplicando y asimilando lo que leía en libros y revistas de carácter inspirador. La ac­titud mental positiva: un camino hacia el éxito es uno de estos libros.

Usted también puede aprender a desarrollar una AMP.

Algunas personas utilizan durante algún tiempo a AMP, pero, cuando sufren algún revés, pierden la fe en ella. Empiezan bien, pero algunos episodios de «mala suerte» los inducen a volver el talismán del lado equivocado. No comprenden que el éxito lo con­servan quienes siguen intentándolo con AMP. Son como el célebre caballo de carreras John P. Grier. John P. Grier era un pura sangre muy prometedor, tan prometedor que fue cuidado, adiestrado y califi­cado como el único caballo que tenía posibilidad de derrotar al más grande caballo de carreras de todos los tiempos: Man o'War.

NO PERMITA QUE SU ACTITUD MENTAL LE CONVIERTA EN UNA «PIEZA DE MUSEO». En la competición para el premio Dwyer en Aqueduct, ambos caballos se enfren­taron finalmente en julio de 1920. Era un día esplén­dido. Todas las miradas se encontraban clavadas en la línea de salida. Ambos caballos salieron al mismo tiempo. Corrían por la pista el uno al lado del otro. Estaba claro que John P. Grier le estaba ofreciendo a Man o'War la gran carrera de su vida. Al llegar a la señalización de la cuarta parte de la carrera seguían igualados. La mitad de la carrera... Las tres cuartas partes de la carrera y aún iban igualados. La octava parte... y todavía igualados. Después, en la recta, John P. Grier hizo que el público se levantara de sus asien­tos. Poco a poco se empezó a adelantar.

Fue un momento de crisis para el jockey de Man o'War. Este adoptó una decisión. Por primera vez en la carrera del gran caballo, el jockey le azotó fuerte­mente la grupa con el látigo. Man o'War reaccionó como si le hubieran prendido fuego en la cola. Se dis­paró hacia adelante y se alejó de John P. Grier como si éste se hubiera quedado inmóvil. Al finalizar la carrera, Man o'War había ganado por siete largos.

Sin embargo, lo importante desde nuestro punto de vista fue el efecto que la derrota ejerció en el otro caballo. John P. Grier había sido un caballo de gran temple; la victoria era su actitud. No obstante, aquella experiencia le afectó de tal modo que jamás se " recuperó. Todas sus carreras posteriores fueron unos intentos débiles v sin convicción, y jamás volvió a ganar.

Las personas no son caballos de carreras, pero esta historia nos induce a recordar a demasiados hombres que, en la época del «boom» de los años veinte, empe­zaron con una maravillosa actitud positiva. Alcanza­ron el éxito económico y después, cuando se produjo la Depresión en 1930, experimentaron la derrota. Se sintieron aplastados. Su actitud cambió de positiva a negativa. Su talismán se volvió de la cara de la AMN Dejaron de esforzarse. Al igual que John P. Grier; se convirtieron en «piezas de museo».

Algunas personas parecen utilizar constantemente la AMP. Otras empiezan y después lo dejan. Pero otras -la inmensa mayoría de nosotros-, jamás han em­pezado a utilizar realmente las extraordinarias facul­tades que poseen.

¿Qué decir de nosotros? ¿Podemos aprender a uti­lizar la AMP de la misma manera que hemos apren­dido otras habilidades?

La respuesta, basada en nuestros años de experien­cia, es un rotundo sí.

Éste es el tema del presente libro. En los capítulos siguientes, le mostraremos cómo se puede hacer. El esfuerzo del aprendizaje merecerá la pena porque la AMP constituye el ingrediente esencial de todo éxito. CONOZCA A LA PERSONA VIVIENTE MÁS IMPORTANTE. ¡El día en que reconozca en usted la AMP será el día en que conocerá a la persona viviente más importante! ¿Quién es? Pues la persona viviente más importante en relación con usted y con su propia vida es usted mismo. Eche un vistazo hacia el interior de sí mismo. ¿No es cierto que lleva consigo un talismán invisible con las iniciales AMP grabadas en una cara y las ini­ciales AMN grabadas en la otra? ¿Qué es exactamente este talismán, esta fuerza? El talismán es su mente. La AMP es una Actitud Mental Positiva.

Una Actitud Mental Positiva quiere decir una acti­tud mental adecuada. ¿Y cuál es la actitud mental adecuada? Está compuesta en general por las características «positivas» simbolizadas por palabras tales como fe, integridad, esperanza, optimismo, valentía, capa­cidad de iniciativa, generosidad, tolerancia, tacto, ama­bilidad y sentido común. La persona con una Actitud Mental Positiva se propone elevadas metas y se esfuerza constantemente por alcanzarlas.

La AMN es una Actitud Mental Negativa. Y sus características son contrarias a las de la AMP. Tras haberse pasado varios años estudiando a los hombres de éxito, los autores de La actitud mental po­sitiva: un camino hacia el éxito han llegado a la con­clusión de que el sencillo secreto que comparten todos ellos es el de una Actitud Mental Positiva.

Fue la AMP la que ayudó a S. B. Fuller a superar los inconvenientes de la pobreza. Fue la AMP la que indujo a Tom Dempsey, a pesar de su pierna tullida, a efectuar el tiro libre más largo jamás lanzado en un partido de fútbol americano profesional. Y fue ciertamente una Actitud Mental Positiva la que per­mitió que Henry J. Kaiser construyera un buque de transporte Liberty cada diez días. La capacidad de Al Allen de volver su talismán del lado adecuado, le indujo a visitar de nuevo a sus posibles clientes -los mismos que el día anterior le habían rechazado- y a establecer un nuevo récord de ventas.

¿Sabe de qué manera puede conseguir que su talismán invisible le resulte beneficioso? Es posible que lo sepa y es posible que no. Tal vez haya usted consegui­do desarrollar y fortalecer su AMP hasta el punto de ver convertidos en realidad todos aquellos deseos que merecen la pena. Pero, si no ha sido así, podrá y logra­rá usted aprender las técnicas capaces de permitirle liberar la fuerza de su AMP a través de la magia que ejercerá en su vida a medida que vaya leyendo este libro.

En este libro se describe qué es una Actitud Men­tal Positiva y cómo se puede desarrollar y aplicar. Es el principio esencial de los Diecisiete Principios que se describen en este libro con vistas a la consecución de un éxito que merezca la pena. El éxito se alcanza a través de la combinación de la AMP con uno o más de los otros dieciséis principios para alcanzar el éxito. Domínelos. Empiece a aplicarlos uno a uno a medida que vaya reconociéndolos en el transcurso de la lec­tura de La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito. Cuando haya convertido estos principios en parte de su vida, habrá alcanzado una Actitud Mental Po­sitiva en su grado más elevado. Y el resultado será el éxito, la salud, la felicidad, la riqueza o cualquier otro objetivo concreto que usted se haya propuesto en la vida. Todo eso será suyo... siempre y cuando no viole las leyes de la Infinita Inteligencia y los derechos de sus congéneres. Estas violaciones constituyen las formas más repelentes de una AMN.

En el capítulo 2 encontrará usted la fórmula capaz de permitirle conservar una mentalidad positiva. Do­mine esta fórmula; aplíquela en todo lo que haga y estará en condiciones de lograr todos sus deseos.

GUIA N ° 1

Ideas a seguir

1. ¡Conozca a la persona viviente más impor­tante! Esta persona es usted. Su éxito, su sa­lud, su felicidad y su riqueza dependerán de la forma en qué usted utilice su talismán in­visible. ¿Cómo lo utilizará? La elección le corresponde solamente a usted.

2. Su mente es su talismán invisible. Las letras AMP (Actitud Mental Positiva) se hallan gra­badas en una cara y las letras AMN (Actitud Mental Negativa) se hallan grabadas en la otra. Se trata de fuerzas muy poderosas. La AMP es la actitud mental adecuada para cada ocasión concreta. Posee la capacidad de atraer lo bueno y lo bello. La AMN los repe­le. La Actitud Mental Negativa le aparta de todo aquello que hace que la vida merezca la pena de ser vivida.

Examen de conciencia: « ¿Cómo puedo desarrollar la actitud mental adecuada?» Sea concreto.

3. No le reproche a Dios su falta de éxito. Al igual que S. B. Fuller, usted puede desarro­llar un ardiente deseo de alcanzar el éxito.¿Cómo? Centre su mente en las cosas que quiere y apártela de las cosas que no quiere. ¿Cómo?

4. Al igual que S. B. Fuller, lea la Biblia y li­bros de inspiración para estos fines. Pida la guía divina. Busque la luz.

Examen de conciencia: ¿Cree que es co­rrecto pedir la Guía Divina?

5. Toda adversidad lleva la semilla de un bene­ficio equivalente o todavía mayor para aque­llos que poseen una AMP. A veces, las cosas que parecen adversidades resultan ser opor­tunidades disfrazadas. Tom Dempsey lo supo descubrir en su calidad de inválido.

Examen de conciencia: ¿Quiere usted de­dicar tiempo a reflexionar para establecer de qué manera se pueden convertir las adversi­dades en semillas de beneficios equivalentes o todavía mayores?

6. Acepte el regalo de valor incalculable: la ale­gría del trabajo. Aplique el valor más grande de la vida: ame a las personas y sírvalas. Al igual que Henry J. Kaiser, atraerá grandes y generosas parcelas de éxito. Podrá hacerlo si desarrolla una AMP.

Examen de conciencia: ¿Tratará de averi­guar cómo puede desarrollar una AMP mien­tras lea este libro?

7. Nunca subestime la fuerza repelente de una actitud mental negativa. Ésta puede impedir que se beneficie de la buena suerte.

Examen de conciencia: La AMP atrae la buena suerte. ¿Cómo puedo desarrollar la costumbre de una AMP?

8. Puede usted sacar provecho de la decep­ción... si la convierte en un descontento ins­pirador por medio de la AMP. Como Al Allen, desarrolle un descontento inspirador. Reor­ganice sus actitudes y convierta el fracaso de un día en el éxito del siguiente. ¿Cómo cree usted que puede desarrollar un descon­tento inspirador?

9. Convierta en realidad la posibilidad de lo im­probable adquiriendo una AMP. Dígase a sí mismo, tal como Henry Ford les decía a sus ingenieros: « ¡Sigue trabajando!»

Examen de conciencia: ¿Tiene usted el va­lor de apuntar alto y de esforzarse a diario por tener presente su objetivo?

10. No permita que su actitud mental le convier­ta en una «pieza de museo». Cuando alcance el éxito y surja una depresión o alguna otra circunstancia desfavorable que le produzca una pérdida o una derrota, utilice el factor de automotivación: El éxito lo alcanzan quienes lo intentan y lo conservan quienes lo si­guen intentando con una AMP. De este modo evitará quedar aplastado.

PRINCIPIOS UNIVERSALES EN FORMA DE FACTORES DE AUTOMOTIVACIÓN

- Toda adversidad lleva la semilla de un bene­ficio equivalente o todavía mayor.

- La grandeza es para aquellos que desarrollan un ardiente deseo de alcanzar objetivos ele­vados.

- El éxito lo alcanzan y lo mantienen aquellos que lo intentan y lo siguen intentando con una AMP.

- Para convertirse en un experto en cualquier actividad humana hace falta práctica... prác­tica... práctica.

- La mayor fuerza del hombre estriba en la fuer­za de la plegaria.

2

USTED PUEDE CAMBIAR SU MUNDO

Sabemos ahora que la sigla AMP significa Actitud Mental Positiva. Y sabemos también que una Actitud Mental Positiva es uno de los 17 principios del éxito. Cuando empiece a aplicar una combinación de estos principios con la AMP en su profesión o en la solución de sus problemas personales, habrá echado a andar por el sendero del éxito, estará en el buen camino y seguirá la dirección adecuada para alcanzar sus pro­pósitos.

Para conseguir cualquier cosa que merezca la pena en la vida, es imprescindible que aplique una AMP, con independencia de los demás principios del éxito que usted emplee. La AMP es el catalizador por medio del cual conseguiremos que cualquier combinación de principios del éxito dé resultado de tal manera que se alcance un objetivo deseable. En cambio, la AMN, combinada con alguno de los mismos principios, es el catalizador que da por resultado el crimen o el mal. Y el dolor, el desastre, la tragedia -el pecado, la enfermedad, la muerte-, son algunas de sus consecuen­cias.

LOS 17 PRINCIPIOS DEL ÉXITO. Los autores han ve­nido dedicándose durante muchos años a pronunciar conferencias, a dar clases y a dirigir un curso por correspondencia sobre los 17 principios del éxito. El título del curso es: AMP, la ciencia del éxito.

Estos 17 principios son los siguientes:

Una Actitud Mental Positiva.

Precisión de objetivos.

Recorrer un kilómetro más.

Exactitud de pensamiento.

Autodisciplina.

Genio creador.

Fe aplicada.

Una personalidad agradable.

Iniciativa personal.

Entusiasmo.

Atención controlada.

Labor de equipo.

Aprender de la derrota.

Visión creadora.

Dedicación de tiempo y dinero.

Conservación de una buena salud física y mental.

Utilización de la fuerza del hábito cósmico (ley universal).

Estos 17 principios del éxito no son una creación de los autores. Han sido extraídos de la experiencia vital de cientos de las personas de más éxito que nues­tra nación ha conocido en el transcurso del pasado siglo.

Mientras viva, y a partir de hoy, podrá usted ana­lizar todos sus éxitos y fracasos... siempre y cuando se grabe indeleblemente estos 17 principios en su me­moria. Puede usted desarrollar y conservar una Acti­tud Mental Positiva adquiriendo el compromiso de aplicar y adoptar estos 17 principios en su vida coti­diana.

No existe ningún otro método conocido por medio del cual pueda usted mantener una actitud Positiva.

Analícese ahora a sí mismo con valentía y averi­güe cuáles de estos principios ha utilizado y cuáles de ellos ha olvidado.

En el futuro, analice tanto sus éxitos como sus fra­casos utilizando los 17 principios en calidad de ins­trumento de medición, y muy pronto podrá usted esta­blecer el obstáculo que le ha impedido avanzar.

Si tiene usted una AMP y no alcanza el éxito, en­tonces ¿qué? Si utiliza usted una AMP y no alcanza el éxito, ello puede deberse a que no utiliza los prin­cipios que son necesarios en la combinación precisa para alcanzar el objetivo que se ha propuesto. Podría analizar usted las historias de S. B. Fuller, Tom Dempsey, Henry J. Kaiser, el leñador, Al Allen y Henry Ford y establecer cuáles de los 17 principios del éxito aplicó o bien dejó de aplicar cada una de estas personas. Podría analizar a alguien a quien conozca y que sea en la vida real una «pieza de mu­seo». Mientras vaya leyendo las historias que se pre­sentarán en los siguientes capítulos, haga lo mismo. Pregúntese: ¿Cuáles de los 17 principios del éxito se están utilizando? ¿Cuáles no? Al principio puede re­sultar difícil comprender y aplicar esos principios. Sin embargo, a medida que siga leyendo La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito, cada uno de estos principios le irá resultando más claro. Y enton­ces podrá utilizarlos. Cuando llegue al capítulo 20, estará usted en condiciones de analizarse a sí mismo cuidadosamente a través de los 17 principios del éxito. Allí encontrará un esquema de autoanálisis bajo el título «Análisis del Cociente de Éxito.

¿LE HA TRATADO EL MUNDO CON DUREZA? Los alum­nos que se matriculan en el curso AMP, la ciencia del éxito, suelen ser personas que se consideraban fracasadas en alguna faceta de su vida. La primera pre­gunta que se le podría hacer a una persona así cuando se inician las clases es la siguiente: « ¿Por qué? ¿Por qué quiere seguir este curso? ¿Por qué no ha alcan­zado el éxito que hubiera deseado alcanzar?» Y las razones que estas personas aducen nos revelan la trá­gica historia de la causa de su fracaso.

«Jamás tuve oportunidad de prosperar. Mi padre era alcohólico, ¿sabe?»

«Me crié en los barrios bajos y eso es algo que no hay quien lo supere.»

«Sólo recibí enseñanza primaria.»

Estas personas están diciendo esencialmente que el mundo las ha tratado con dureza. Están echando la culpa de sus fracasos al mundo y a circunstancias exteriores. Le echan la culpa a la herencia o al am­biente. Empiezan con una Actitud Mental Negativa. Y, como es lógico con esta actitud están en desventaja. Sin embargo, lo que les impide prosperar es la AMN, no la desventaja externa a la que ellos atribu­yen su fracaso.

UNA LECCIÓN APRENDIDA EN LA INFANCIA. Se cuenta una maravillosa historia acerca de un predicador que un sábado por la mañana estaba tratando de prepa­rar un sermón en difíciles circunstancias. Su esposa había salido de compras. Era un día lluvioso, y su hijito se mostraba nervioso y aburrido porque no te­nía nada que hacer. Al final, desesperado, el pastor tomó una vieja revista y empezó a hojearla hasta lle­gar a una ilustración brillantemente coloreada. Era un mapamundi. Arrancó la página de la revista, la rompió en trocitos y los esparció todos por el suelo del salón al tiempo que decía: «Johnny, si puedes re­componer todo eso te daré un cuarto de dólar.»

El predicador supuso que la tarea le iba a llevar a Johnny buena parte de la mañana. Pero a los diez minutos oyó llamar con los nudillos a la puerta de su estudio. Era su hijo con el rompecabezas ya ordenado. El hombre se sorprendió de que Johnny hubiera ter­minado tan temprano, con los trozos de papel pulcra­mente colocados y el mapa del mundo recompuesto.

«Hijo, ¿cómo lo has hecho tan de prisa?», pregun­tó el predicador.

«Oh -contestó Johnny-, ha sido fácil. En la par­te de atrás había la imagen de un hombre. He colo­cado un trozo de papel debajo, he compuesto la figura del hombre, he colocado un papel encima y lo he vuelto del revés. He pensado que si la figura del hom­bre estaba bien, el mundo también lo estaría.»

El clérigo sonrió y le entregó a su hijo un cuarto de dólar. «También me has dado el tema del sermón de mañana -dijo-. Si un hombre está bien, el mun­do estará bien.»

Esta idea encierra una gran lección. Si alguien no está satisfecho de su mundo y desea cambiarlo, tiene que empezar por sí mismo. Si usted está bien, su mund­o estará bien en eso consiste la AMP. Si uno tiene una Actitud Mental Positiva, los problemas de su mundo tienden a doblegarse ante él.

USTED NACIÓ CAMPEÓN. ¿Se le ha ocurrido pensar alguna vez en las batallas que ganó antes de nacer? «Deténgase a pensar acerca de sí mismo -dice el experto en genética Amram Scheinfeld-. En toda la historia del mundo jamás ha habido nadie exacta­mente igual a usted y, en toda la inmensidad del tiem­po venidero, jamás habrá otro igual.»

Es usted una persona muy especial. Y tuvieron que librarse numerosas luchas concluidas con éxito para que apareciera usted. Imagínese: decenas de millones de células espermáticas participaron en la gran bata­lla y, sin embargo, sólo una de ellas ganó: ¡la que le hizo a usted! Fue una grandiosa carrera para alcan­zar un solo objetivo: un valioso óvulo con un diminuto núcleo. Este objetivo por el que competían los esper­matozoos era de tamaño inferior al de una cabeza de alfiler. Y cada espermatozoo era tan pequeño que hu­biera tenido que ampliarse miles de veces para que el ojo humano pudiera percibirlo. Y, sin embargo, a este nivel microscópico se libró la batalla más decisiva de su vida.

La cabeza de cada uno de los millones de esperma­tozoos contenía una valiosa carga de 24 cromosomas, de la misma manera que, en el diminuto núcleo del óvulo, había también 24 cromosomas. Cada cromo­soma estaba integrado por un conjunto de corpúscu­los de apariencia gelatinosa. Cada bolita contenía cien­tos de genes a los que los científicos atribuyen todos los factores de su herencia.

Los cromosomas del espermatozoo incluían todas las tendencias y el material hereditario aportado por su padre y por sus antepasados; los del núcleo del óvulo contenían los rasgos hereditarios de su madre y de sus antepasados. Su madre y su padre representa­ban la culminación de más de dos mil millones de años de victoria en la lucha por la supervivencia. Y entonces un determinado espermatozoo -el más rá­pido, el más sano, el ganador- se unió con el óvulo que lo estaba aguardando para formar con éste una diminuta célula viva.

Se había iniciado la vida de la persona viviente más importante. Se había usted proclamado campeón, triunfando sobre las más asombrosas fuerzas con que jamás haya tenido que enfrentarse. A todos los fines prácticos, había heredado usted de la vasta reserva del pasado todas las capacidades y facultades que po­tencialmente necesita para alcanzar sus objetivos.

Nació usted para ser un campeón y cualesquiera que sean las dificultades y obstáculos con que tropiece en su camino, jamás serán ni una décima parte de las que ya superó en el momento de su concepción. Toda persona lleva la victoria incorporada. Pensemos en el caso de Irving Ben Cooper, que fue uno de los jueces más respetados de los Estados Unidos. Sin em­bargo, eso estaba muy lejos de lo que el joven Ben Cooper pensaba que iba a ser en su juventud.

DE QUÉ MANERA UN MUCHACHO ASUSTADO DESARRO­LLÓ UNA AMP. Ben se crió en un barrio casi bajo de St. Joseph, Missouri. Su padre era un sastre inmigran­te que ganaba muy poco dinero. Muchos días no había suficiente para comer. Para calentar la pequeña casa, Ben solía tomar un cubo y bajar a las vías del tren que discurrían por allí cerca. Allí recogía trozos de carbón. Ben se avergonzaba de tener que hacerlo. A menudo procuraba dar un rodeo por calles poco tran­sitadas para que los niños de la escuela no le vieran.

Pero ellos le veían con frecuencia. Había una ban­da de muchachos en concreto que se complacía espe­cialmente en tender emboscadas a Ben y golpearle cuando regresaba a casa. Le esparcían el carbón por la calle y él regresaba a casa llorando. De este modo, vivía en un estado más o menos permanente de miedo y de desprecio de sí mismo.

Algo ocurrió, tal como tiene que ocurrir siempre que rompemos eI esquema de la derrota. La victo­ria que llevamos en nuestro interior no se manifiesta hasta que estamos preparados. Ben se sintió impul­sado a emprender una acción positiva tras la lectura de un libro. Era La lucha de Robert Coverdale, de Horatio Alger.

En dicho libro, Ben leyó las aventuras de un joven que se enfrentaba como él a grandes dificultades, Pero que las superaba con el valor y la fuerza moral que Ben deseaba poseer.

El muchacho leyó todos los libros de Horatio Al­ger que pudo conseguir que le prestaran. Mientras los leía, se identificaba con el papel del héroe. Se pasó todo el invierno en la fría cocina, leyendo historias de valor y éxito y absorbiendo de forma inconsciente una Actitud Mental Positiva.

Algunos meses después de haber leído el primer libro de Horatio Alger, Ben Cooper se estaba dirigien­do una vez más a las vías del tren. Vio a lo lejos tres figuras ocultándose detrás de un edificio. Su primer impulso fue el de dar media vuelta y echar a correr. Entonces recordó el valor que había admirado en los héroes de sus libros y, en lugar de dar media vuelta, su mano asió con más fuerza el cubo de carbón mien­tras seguía avanzando como si fuera uno de los héroes de Horatio Alger.

Fue una lucha brutal. Los tres muchachos se aba­lanzaron simultáneamente sobre Ben. El cubo se le cayó y él empezó a agitar los brazos con una decisión que pilló por sorpresa a los matones. La mano dere­cha de Ben golpeó los labios y la nariz de uno de los muchachos... y su mano izquierda le golpeó el estómago. Para asombro de Ben, el muchacho dejó de luchar, dio media vuelta y se alejó corriendo. Entre­tanto, los otros dos muchachos seguían golpeándole y propinándole patadas. Ben consiguió apartar a uno de los chicos y derribar al otro. Se abalanzó después sobre el segundo joven, colocándose de rodillas mien­tras le golpeaba repetidamente el estómago y la man­díbula... como si se hubiera vuelto loco. Ahora no quedaba más que un muchacho. Era el jefe, que había saltado encima de Ben. Ben consiguió apartarle y le­vantarse. Durante unos instantes, ambos muchachos permanecieron de pie, mirándose fijamente el uno al otro.

Y entonces, poco a poco, el jefe empezó a retro­ceder. Y también salió huyendo. Tal vez ello se de­biera a una justa cólera, pero el caso es que Ben tomó un trozo de carbón y lo arrojó contra el fugitivo.

Sólo entonces Ben se percató de que le estaba san­grando la nariz y de que tenía magulladuras por todo el cuerpo a causa de los golpes y los puntapiés que había recibido. ¡Había merecido la pena! Fue un gran día en la vida de Ben. En aquel momento superó el temor.

Ben Cooper no era mucho más fuerte que hacía un año. Sus atacantes tampoco eran menos fuertes. La diferencia estribaba en la actitud mental de Ben: decidió que ya no iba a permitir que unos matones le intimidaran. A partir de entonces, iba a cambiar su mundo. Y, como es natural, eso fue exactamente lo que hizo.

IDENTIFÍQUESE CON UNA IMAGEN DE ÉXITO. El mu­chacho dio a sí mismo una identidad. Cuando aquel día se enfrentó con los tres matones, no estaba peleando como el asustado y desnutrido Ben Cooper. Estaba luchando como Robert Coverdale o cualquier otro de los intrépidos y valientes héroes de los libros de Hora­tio Alger.

El hecho de identificar el propio «yo» con una ima­gen de éxito puede contribuir a romper los hábitos de la duda sobre uno mismo y la derrota provocados por muchos años de AMN. Otra técnica análogamente posi­tiva para cambiar el propio mundo consiste en iden­tificarse con una imagen que le estimule a adoptar decisiones adecuadas. Puede ser un lema, una foto­grafía o cualquier otro símbolo que resulte significa­tivo para usted.

¿QUÉ LE DIRÁ LA FOTOGRAFÍA? El presidente de una empresa del Medio Oeste de ámbito internacional estaba visitando su delegación de San Francisco. Vio una fotografía suya de gran tamaño en la pared del des­pacho de Dorothy Jones, unas secretaria particular. «Dotti, es una fotografía más bien grande para el ta­maño de esta habitación, ¿no le parece?»

«Cuando tengo un problema, ¿sabe lo que hago?», replicó Dorothy. Sin aguardar la respuesta, lo demos­tró prácticamente, colocando los codos sobre el escri­torio, apoyando la cabeza sobre los dedos de sus ma­nos dobladas y levantando los ojos hacia la fotografía. «Jefe, ¿cómo demonios resolvería usted este problema?», dijo.

Los comentarios de Dotti parecen un poco chisto­sos. Y, sin embargo, la esencia de su idea es sorprendente. Tal vez tenga usted una fotografía en su despacho, en su casa o en su cartera, capaz de darle la respuesta adecuada a una importante pregunta de su vida. Puede ser la fotografía de su madre, de su padre, de su esposa, de su marido... de Benjamín Franklin o de Abraham Lincoln. Puede ser la representación de un santo.

¿Qué le dirá la fotografía? Hay un medio de ave­riguarlo. Cuando se enfrente con un serio problema o decisión, diríjale la pregunta a la fotografía. Y pres­te atención a la respuesta.

Otro ingrediente esencial para cambiar su mundo consiste en tener precisión de objetivos, uno de los 17 principios del éxito.

LA PRECISIÓN DE OBJETIVOS ES EL PUNTO INICIAL DE TODO LOGRO. La precisión de objetivos, combinada con una AMP, es el punto inicial de todo avance que merezca la pena. Recuerde: su mundo cambiará, tan­to si usted quiere como si no quiere cambiarlo. Sin embargo, tiene usted la facultad de elegir en qué sen­tido. Puede usted seleccionar los objetivos. Cuando usted establece sus objetivos concretos con una AMP, se suele observar una tendencia natural a utilizar siete de los principios el éxito:

Iniciativa personal

Autodisciplina

Visión creadora

Exactitud de pensamiento

Atención controlada (concentración del es­fuerzo)

Dedicación de tiempo y dinero

Entusiasmo

Robert Christopher poseía precisión de objetivos con una AMP.

Veamos ahora de qué manera las naturales tenden­cias a estos principios adicionales se manifestaron en el caso que vamos a relatar. Porque, tal como les ocurre a muchos jóvenes, la imaginación de Bob se sintió estimulada durante la lectura de la emocionante y fan­tástica narración titulada La vuelta al mundo en 80 días. Bob nos dijo:

# «Yo solía soñar despierto muy a menudo y, cuando me hice mayor, leí dos libros acerca del estímulo a actuar: Piense y hágase rico y ha magia de la fe.

»La vuelta al mundo en 80 días. Bueno, ¿por qué no podía dar yo la vuelta al mundo con 80 dólares? Yo creía que se podía alcanzar cualquier fin siempre y cuando se tuviera fe y confianza en que ello era posible. Es decir: empecé desde donde estaba para ir adonde quería ir.

»Pensé: "Otros han trabajado en buques cargueros para ganarse un pasaje trasatlántico y han viajado en auto-stop por todo el mundo. ¿Por qué no iba a po­der hacerlo yo?"»

Y entonces Bob se sacó una pluma estilográfica del bolsillo y anotó en un papel una lista de los proble­mas con que tendría que enfrentarse. Anotó, además, las respuestas que le parecieron adecuadas a cada uno de los problemas.

Bob Christopher era un experto fotógrafo y estaba en posesión de una máquina que, además, era muy buena. Tras haber adoptado una decisión, entró en acción

Firmó un contrato con el importante labo­ratorio farmacéutico Charles Pfizer, com­prometiéndose a recoger muestras de tierra de los distintos países que tenía pensado vi­sitar.

Obtuvo un permiso internacional de conduc­ción y una colección de mapas a cambio de la promesa de un reportaje acerca de las condiciones viarias de Oriente Medio.

Consiguió documentación de marinero.

Se afilió a una asociación de Albergues Juve­niles.

Estableció contacto con unas líneas aéreas que accedieron a transportarle al otro lado del Atlántico a cambio de la promesa de unas fotografías que la compañía pretendía utili­zar con fines publicitarios.

Y, una vez ultimados sus planes, este joven de 26 años abandonó la ciudad de Nueva York en avión con 80 dólares en el bolsillo. La vuelta al mundo con 80 dólares era su principal objetivo. Y he aquí algunas de sus experiencias

- Desayunó en Gander, Terranova. ¿Cómo pagó? Fotografió a los cocineros de la cocina y éstos se mostraron muy complacidos.

- Compró cuatro cartones de cigarrillos norteame­ricanos en Shannon, Irlanda, por un precio, de 4,80 dó­lares. Por aquel entonces, los cigarrillos constituían en muchos países un medio de intercambio tan bueno como el dinero.

- Llegó a Viena desde París. La tarifa: un cartón de cigarrillos al maquinista.

-Le regaló al maquinista cuatro cajetillas de ci­garrillos para que le llevara de Viena a Suiza en un tren que atravesaba los Alpes.

- Se trasladó en autobús a Damasco. Un policía se mostró tan complacido de la fotografía que Bob le había sacado, que ordenó al conductor del autobús que le llevara.

- Sacó una fotografía al presidente y al equipo de colaboradores de la compañía de transportes Iraq Express. Ello le permitió trasladarse gratis de Bagdad a Teherán.

- En Bangkok, el propietario de un magnífico res­taurante le alimentó a cuerpo de rey. Porque Bob le facilitó la información que necesitaba: una detallada descripción de una determinada zona y una colección mapas.

- Se trasladó del Japón a San Francisco en cali­dad de tripulante del buque The Flying Spray.

¿La vuelta al mundo en 80 días? No... Robert Christopher dio la vuelta al mundo en 84 días. Pero alcanzó su objetivo. Dio la vuelta al mundo con 80 dólares.

Y gracias a que tenía precisión de objetivos con una AMP, se sintió automáticamente estimulado a uti­lizar otros 13 de los 17 principios del éxito para alcan­zar su objetivo concreto.

EL PUNTO INICIAL DE TODO LOGRO. Repitámoslo: el punto inicial de todo logro es la precisión de objetivos con una AMP. Recuerde esta afirmación y pregúntese a sí mismo: ¿cuál es mi objetivo? ¿Qué es lo que quie­ro realmente?

Basándonos en las personas que vemos en nuestro curso AMP, «La ciencia del éxito», calculamos que 98 da 100 personas que se muestran satisfechas con su propio entorno, no tienen en su mente una imagen muy clara del mundo que quisieran para sí mismas. ¡Piénselo! Piense en las personas que andan sin rumbo por la vida, luchando contra muchas cosas, pero sin un objetivo concreto. ¿Podría usted decir ahora mismo qué es lo que quiere de la vida? Tal vez no sea fácil establecer los objetivos. Es posible incluso que ello exija un doloroso examen de conciencia. Pero valdrá la pena por mucho que sea el esfuerzo, ya que, tan pronto como haya establecido su objetivo, podrá usted empezar a disfrutar de muchas ventajas. Estas ventajas se producen casi automáticamente.

1. La primera gran ventaja consiste en que su subconsciente empieza a funcionar según una ley uni­versal: “Lo que la mente del hombre puede concebir y creer, la mente del hombre lo puede alcanzar con una AMP. Por el hecho de imaginar su destino preciso, su subconsciente queda afectado por esta autosugestión y empieza a esforzarse por conducirle hasta allí.

2. Por el hecho de saber lo que quiere, mostrará usted tendencia a seguir el camino adecuado y a enca­minarse hacia la dirección adecuada. Entra usted en acción.

3. El trabajo resulta divertido. Se siente usted estimulado a pagar el precio necesario. Dedica tiempo y dinero. Estudia, piensa y planifica. Cuanto más re flexiona acerca de sus objetivos, tanto más se entu­siasma. Y, gracias al entusiasmo, su deseo se con­vierte en un ardiente deseo.

4. Se pone usted en estado de alerta ante las opor­tunidades capaces de ayudarle a alcanzar sus objetivos a medida que éstas se van presentando en sus expe­riencias cotidianas. Por el hecho de saber lo que quie­re, es más probable que usted sepa reconocer estas oportunidades.

Estas cuatro ventajas quedan ilustradas en una de las primeras experiencias del hombre que más tarde llegaría a ser el director del Ladies' Home Journal.

Edward Bok se trasladó con sus padres desde Holan­da a los Estados Unidos cuando era pequeño. Tenía el convencimiento de que algún día iba a dirigir una revista. Teniendo en cuenta este objetivo concreto, aprovechó un día un incidente trivial que a casi todos nosotros nos hubiera pasado inadvertido.

Vio a un hombre abrir una cajetilla de cigarrillos, sacar un papel de la misma y arrojarlo al suelo. Bok se agachó y recogió el papel. En él figuraba la fotogra­fía de una famosa actriz. Debajo de la fotografía se indicaba que ésta pertenecía a una colección. De este modo, se estimulaba al comprador de cigarrillos a reunir toda la colección completa. Bok volvió el papel del revés y se percató de que estaba en blanco.

La mente de Bok, centrada en su propósito, vio en ello una oportunidad. Pensó que el valor de la foto­grafía incluida en la cajetilla de cigarrillos aumentaría considerablemente en caso de que en la parte en blan­co se imprimiera una breve biografía de la persona fotografiada. Se dirigió a la imprenta que imprimía las fotografías y le explicó la idea a su director. El di­rector le dijo inmediatamente:

«Le daré diez dólares por cada biografía de 100 pa­labras que me escriba de 100 norteamericanos famo­sos. Envíeme una lista y reúnalos por grupos... ya sabe: presidentes, soldados famosos, actores, escrito­res, etc.»

De este modo, Edward Bok consiguió su primer encargo literario. La demanda de biografías aumentó hasta el punto de necesitar ayuda, razón por la cual le ofreció a su hermano cinco dólares por cada biografía a cambio de su colaboración. Poco tiempo después Bok ya tenía a sus órdenes a cinco periodistas ocupa­dos en la tarea de redactar biografías para las impren­tas. ¡Bok se había convertido en director!

Usted tiene el éxito innato. Observe que a ninguno de los hombres de quienes hemos estado hablando se les ofreció el éxito en bandeja. Al principio, el mundo no fue especialmente amable con Edward Bok o con el juez Cooper. Y, sin embargo, cada uno de ellos supo extraer de la materia prima que le rodeaba una carre­ra muy satisfactoria. Y cada uno de ellos lo consiguió mediante el desarrollo de las muchas aptitudes que se encerraban en su interior.

TODO EL MUNDO POSEE MUCHAS APTITUDES PARA SUPE­RAR SUS PROBLEMAS CONCRETOS. Es interesante seña­lar que la vida nunca nos deja abandonados. Si la vida nos plantea un problema, también nos da aptitudes para afrontarlo. Como es natural, nuestras aptitudes varían según el uso a que pensemos destinarlas. Y, aunque usted no goce de buena salud, no por ello tendrá que renunciar a una vida útil y feliz.

Tal vez usted opine que la mala salud es un obs­táculo muy difícil de superar. Si ello es cierto, aní­mese con la experiencia de Milo C. Jones. Milo no había tratado de adquirir riquezas cuando gozaba de buena salud. Y entonces enfermó. Al enfermar, todas las circunstancias le fueron desfavorables.

He aquí la historia de su experiencia.

Cuando gozaba de buena salud, Milo C. Jones había trabajado muy duro. Era agricultor y llevaba una pe­queña granja cerca de Fort Atkinson, Wisconsin. Pero no lograba que la granja rindiera mucho más que lo suficiente para cubrir sus propias necesidades y las de su familia. Esta clase de existencia se sucedía año tras año. ¡Y, de repente, ocurrió algo!

Jones sufrió una parálisis que le obligó a perma­necer en cama. Aquel hombre se había quedado com­pletamente inválido a una edad muy avanzada. Apenas podía mover el cuerpo. Sus familiares estaban segu­ros de que se iba a sentir permanentemente desdicha­do a causa de su irremediable invalidez. Y así hubiera sido de no ocurrirle otra cosa. Y fue él quien hizo que ocurriera, permitiéndole alcanzar la clase de felicidad que produce el éxito y el bienestar económico.

¿Qué utilizó Jones para provocar aquel cambio? Utilizó la mente. Sí, su cuerpo estaba paralizado. Pero su mente no había sufrido ningún daño. Podía pen­sar y empezó a forjar planes. Un día, mientras pen­saba y forjaba planes, reconoció a la persona viviente más importante con el talismán mágico de la sigla AMP grabada en una cara y la sigla AMN grabada en la otra. Y vio con toda claridad que él era una mente con un cuerpo. ¡En aquel preciso instante, tomó una decisión!

LA AMP ATRAE LA RIQUEZA. Milo C. Jones decidió desarrollar una Actitud Mental Positiva. Decidió tener esperanza, ser optimista y feliz y convertir su pensa­miento creador en realidad, empezando desde donde estaba. Quería ser útil. Y quería mantener a su fami­Iia, en lugar de ser una carga para ella. Pero, ¿cómo convertir su desventaja en ventaja? No permitió que este problema vital le arredrara. Halló la res­puesta.

En primer lugar, Jones pasó revista a todos los beneficios de que gozaba. Descubrió que había muchas cosas por las que podía sentir gratitud. Este senti­miento de gratitud le indujo a buscar otros beneficios de que pudiera disfrutar en el futuro. Y puesto que, entre otras cosas, buscaba un medio de ser útil, encontró y supo reconocer aquello que andaba buscando. Era un plan y exigía acción.

Y Jones entró mentalmente en acción.

Les reveló el plan a los componentes de su familia. «Ya no puedo trabajar con mis manos -empezó diciéndoles-; por consiguiente, he decidido trabajar con el pensamiento. Cada uno de vosotros puede, si quiere, sustituir mis manos, mis pies y mi cuerpo fí­sico. Plantemos maíz en todas las tierras cultivables de nuestra granja. Después criemos cerdos y alimenté­moslos con el maíz. Sacrifiquemos los cerdos mientras sean jóvenes y tiernos y convirtámoslos en salchichas, que a su vez venderemos como marca registrada a to­das las tiendas de minoristas del país. ¡Se venderán como el agua!», añadió, riéndose.

¡Y se vendieron como el agua! En pocos años, la marca «Salchichas de lechón Jones» se convirtió en una de las favoritas en todos los hogares. Y estas cuatro palabras se convirtieron en un símbolo conocido por los hombres, mujeres y niños de toda la nación. Y Milo C. Jones vivió para verse convertido en mi­llonario. Había alcanzado mucho más a través de una Actitud Mental Positiva. Había vuelto su talismán por la cara de la AMP. Y, de este modo, a pesar de ser un inválido, se convirtió en un hombre feliz. Y era feliz porque se sentía útil.

UNA FÓRMULA PARA AYUDARLE A CAMBIAR EL MUNDO. Afortunadamente, no todo el mundo tiene que enfren­tarse con unas dificultades tan grandes Sin embargo todos tenemos problemas, cada cual reacciona a sím­bolos de estímulo mediante la sugestión o la auto­sugestión. Un método muy eficaz consiste en apren­derse deliberadamente de memoria un factor de auto­motivación a fin de extraerlo del subconsciente y lle­varlo a la conciencia en momentos de necesidad.

¡TE DESAFÍO!

¿Cuál es por tanto la fórmula que puede ayudarle a cambiar su mundo? Apréndase de memoria, com­prenda y repita con frecuencia a lo largo del día: «Lo que la mente del hombre puede concebir y creer, la mente del hombre puede alcanzarlo con una AMP.» Se trata de una forma de autosugestión. Es un factor de automotivación para llegar al éxito y, cuando se convierte en parte de usted, usted se atreverá a apun­tar más alto.

Bill era un enfermizo muchacho del campo que vivía en la región del sudeste de Missouri. Un entu­siasta maestro de la escuela indujo al pequeño William Danforth a cambiar su mundo. El maestro lo hizo con este reto ¡Te desafío! «¡Te desafío a que te convier­tas en el chico más sano de la escuela! » Y el « ¡Te desafío! » se convirtió en el factor de automotivación de William Danforth a lo largo de toda su vida.

Se convirtió en el chico más sano de la escuela. Antes de morir a la edad de 85 años, ayudó a miles de otros jóvenes a tener buena salud... y lo que es más: a aspirar con nobleza, a atreverse con audacia y a servir con humildad. En el transcurso de su larga carrera, jamás perdió un solo día de trabajo como consecuencia de la enfermedad.

El «¡Te desafío!» le indujo a fundar una de las más importantes empresas de los Estados Unidos, la Ralston Purina Company. El «¡Te desafío!» le indujo a entregarse a la reflexión creadora y a convertir las desventajas en ventajas. «¡Te desafío!» le llevó a or­ganizar la American Youth Foundation, cuya finalidad era la de inculcar en muchachos y muchachas los idea­les cristianos y prepararlos para las responsabilida­des de la vida.

«¡Te desafío!» indujo a William Danforth a escri­bir un libro titulado precisamente ¡Te desafío! Hoy en día, este libro inspira a los hombres y a las mu­jeres, a los muchachos y a las muchachas, a tener el valor de construir un mundo mejor en el que poder vivir.

¡Qué extraordinario testimonio de la fuerza de un factor de automotivación para el desarrollo de una Actitud Mental Positiva!

¿Siente usted alguna vez la tentación de culpar al mundo de sus fracasos? Si así fuera, deténgase a re­flexionar. ¿Reside el problema en el mundo o bien en usted? ¡Atrévase a aprender los 17 principios del éxi­to! ¡Atrévase a aprenderse de memoria los factores de automotivación! Atrévase a aplicarlos en la absoluta certeza de que le darán tan buenos resultados como se los dan a cientos de otras personas diaria­mente.

Tal vez no sepa usted cómo. Tal vez necesite aprender a reflexionar con más precisión. Siga las instrucciones de la Guía N .o 2. Y después pase al capítulo 3. Su propósito es el de ayudarle... a eliminar las telarañas de su pensamiento.

GUÍA Nº2

Ideas a seguir

1. ¡Usted puede cambiar su mundo! Para alcan­zar algo que merezca la pena en la vida, es necesario fijarse elevados objetivos y tener la voluntad de alcanzarlos. ¿Ha pensado us­ted en los elevados objetivos que quisiera alcanzar?

2. Grábese indeleblemente en la memoria los 17 principios del éxito. ¿Se los ha aprendido de memoria?

3. ¿Muestra usted tendencia a «echarle la culpa al mundo»? En tal caso, apréndase de me­moria el factor de automotivación: Si el hombre está bien, su mundo estará bien. ¿Está bien su mundo más inmediato?

4. Nació usted para ser un campeón. A todos los fines prácticos, ha heredado usted de la vasta reserva del pasado todas las aptitudes y las facultades potenciales que necesita para alcanzar sus objetivos. ¿Está dispuesto a pa­gar el precio que exige el desarrollo de sus aptitudes y la utilización de las facultades que alberga dentro de usted mismo?

5. Identifíquese con una imagen de éxito, tal como hizo Irving Cooper. ¿A quién elegirá usted?

6. Hágase una importante pregunta: ¿Qué le dirá la fotografía? Preste atención a la res­puesta.

7. La precisión de objetivos con una AMP cons­tituye el punto inicial de todo logro que me­rezca la pena. ¿Ha elegido usted algún logro determinado, concreto y deseable? ¿Lo ten­drá diariamente en cuenta?

8. Cuando usted establece sus propósitos y ob­jetivos concretos, observará que varios otros principios del éxito tenderán a ponerse automáticamente en funcionamiento para ayu­darle a alcanzarlos.

9. Todo el mundo posee muchas capacidades para superar sus problemas especiales. ¿Cuá­les de sus capacidades especiales cree usted que puede desarrollar?

10. He aquí una fórmula que ha ayudado a mu­chas personas a cambiar su mundo: Lo que la mente del hombre puede concebir y creer, la mente del hombre lo puede alcanzar con una AMP. ¿Se ha aprendido usted de memo­ria esta fórmula?

¡UNA ACTITUD MENTAL POSITIVA Y UNA PRECISIÓN DE OBJETIVOS CONSTITUYEN EL PUNTO INICIAL HACIA TODO LOGRO QUE MEREZCA LA PENA!

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