- Reducción de la Con. Lum.

"DISPOSITIVOS DE REDUCCIÓN DE CONTAMINACIÓN LUMÍNICA":



En la astronomía observacional se produce una paradoja muy preocupante: los instrumentos de observación del firmamento (prismáticos, telescopios o accesorios) cada vez son mejores, pero la calidad del cielo cada vez es peor. El 90% de los habitantes europeos ya no pueden observar la Vía Láctea desde su localidad, en el resto del planeta este problema va creciendo a marchas forzadas y pronto dejaremos de poder disfrutar de la observación del Cosmos, deberemos conformarnos con observar la Luna y los planetas y estrellas más brillantes. El derroche de luz hacia el cielo es intolerable y los países no hacen casi nada para evitarlo: es lo que conocemos como Contaminación Lumínica (CL).

Frente a este grave problema los astrónomos disponemos de varios sistemas para contrarrestar este fenómeno. Una opción es desplazarnos decenas o centenares de kilómetros en búsqueda de mejores cielos, pero no todo el mundo tiene la posibilidad y el tiempo necesario para ello. El problema es que cada vez hay que desplazarse más kilómetros para poder observar a través de cielos medianamente aceptables, hasta que de aquí a unas décadas tengamos que contratar viajes espaciales para poder ver algo ;). Existen otros métodos, a los que podríamos llamar "Dispositivos de Reducción de Contaminación Lumínica".

Los hay de dos tipos:

- Dispositivos Activos de Reducción de Contaminación Lumínica (DARCL).
Dispositivos Pasivos de Reducción de Contaminación Lumínica (DPRCL).

1. Dispositivos Activos de Reducción de Contaminación Lumínica (DARCL):

1.1 Quizás el dispositivo más conocido de este tipo sea la "Piedra". El método es muy sencillo, tenemos que procurar que la "Piedra" y el "Foco Generador de Contaminación Lumínica" (generalmente conocido como "Maldita Farola") coincidan en el Espacio y en el Tiempo, de esa forma la luz de la lámpara deja de molestarnos mientras no sea reemplazada por otra.

Pese a que se trate de un método extremadamente eficiente (dependiendo de la puntería del astrónomo observador) DESACONSEJO ENÉRGICAMENTE ESTE MÉTODO. Si algo caracteriza al astrónomo aficionado es su actitud pacífica y creativa, por lo que nunca participará en un acto vandálico como este. Soy totalmente consciente de que la tentación es muy grande y que incluso, sin darnos cuenta, podríamos llegar a agacharnos a recoger alguna roca y lanzarla sin querer, pero con buena puntería, hacia la "Maldita Farola". NO te dejes llevar por tus instintos y sigue leyendo, igual encuentras alguna solución más respetuosa con el mobiliario urbano.

1.2 Otra alternativa, muchísimo más aconsejable, aunque desgraciadamente mucho menos efectiva, es la "Queja". La población, en general, no está concienciada con este problema, es más, ni siquiera lo perciben como un problema. Ya nadie mira hacia arriba, nadie conoce en qué fase está la Luna, o sabe reconocer alguna constelación, por lo que se muestra indiferente al comprobar que el firmamento tiene una tonalidad blanca o naranja, en vez de negra y acribillada con miles de puntos de luz conocidos como "estrellas". Quizás sólo los ancianos comparen, con tristeza, cómo eran sus cielos y cómo son ahora.

Los políticos muestran, en general, la misma actitud que la población general, por lo que deberemos emprender la ardua tarea de concienciarlos que la Contaminación Lumínica es un problema que nos afecta a todos (ya que se traduce en un despilfarro de dinero, que suele ser el argumento más eficiente), en daños para el medio ambiente (ya que rompe los ciclos día/noche de los animales de los bosques), un aumento en el CO2 atmosférico (parte de la electricidad proviene de centrales nucleares y térmicas, muy contaminantes), problemas de reciclaje de lámparas (las lámparas de mercurio son extremadamente contaminantes), aumento en la siniestralidad vial (los conductores deslumbrados por las luces seguramente no verán a un peatón cruzando la calle), descenso de la calidad de vida (la intrusión lumínica en nuestras casas nos impide conciliar el sueño), etcétera. Como un último argumento, aunque no menos importante, es la incapacidad de poder observar y disfrutar del firmamento, reconocido por la UNESCO como parte del Patrimonio Universal. Por suerte, en algunas ciudades, se han logrado importantes avances en la erradicación de la CL (Contaminación Lumínica) lo que nos anima a seguir insistiendo en este tema. NO dudes en escribir a los representantes políticos, escribir en periódicos y diarios. Al menos que conozcan el problema.

2. Dispositivos Pasivos de Reducción de Contaminación Lumínica (DPRCL)

2.1 Con el tiempo el astrónomo aficionado tiene que recurrir a algunos trucos para conseguir que el ojo pueda llegar a adaptarse a la oscuridad, pese a que se encuentre en una zona afectada por la CL. Uno de los accesorios que todo astrónomo aficionado tendría que llevar siempre encima es el "Trapo Negro". De un tamaño similar a una toalla, y de construcción casera, puede sernos muy útil para evitar que las luces nos molesten mientras observamos el firmamento.

La forma de uso es muy sencilla, es similar a la de los fotógrafos del siglo pasado: se pone el trapo encima de la cabeza de tal forma que nos tape totalmente la luz que no proceda del ocular. Con este método podremos observar objetos que en un principio no pensábamos que podríamos llegar a ver.


Tal como explico en la página acerca del ojo, nuestros ojos necesitan un cierto tiempo para que los bastones (que están preparados para la observación nocturna, aunque desgraciadamente lo hacen en tonalidades grises) adopten la función de los conos (preparados para la visión en condiciones de alta luminosidad y que captan la "realidad" en colores) si queremos observar a través del telescopio en condiciones de baja luminosidad. Si el ojo sigue percibiendo mucha luz, los conos seguirán funcionando y será incapaz de apreciar detalles a través del ocular. Es necesario e imprescindible que nuestros ojos se adapten correctamente a la oscuridad para poder apreciar el máximo número de detalles. Desgraciadamente en muchas zonas tendremos que esperar a adaptar nuestra vista cada vez que busquemos un nuevo objeto.

Es muy recomendable utilizar siempre el trapo negro ya que el otro ojo puede permanecer abierto y en condiciones de nula luminosidad, evitando de esta forma el esfuerzo muscular provocado al mantener cerrado uno de los ojos. Como comento en otras páginas, es muy importante que todo nuestro cuerpo esté lo más relajado posible a la hora de observar el firmamento. Es más, incluso podríamos plantearnos la idea de ponernos unos cascos protectores si creemos que el ruido ambiental es demasiado elevado ya que esto nos distraerá en la observación.

2.2 Si dispones de una terraza puedes aplicar una adaptación al método anterior. Se trata de colgar una gran tela negra que nos impida la visión directa de los focos lumínicos. El cielo seguirá estando igual de contaminado lumínicamente, pero nuestros ojos podrán adaptarse mejor a algo parecido a la oscuridad.


2.3 Si eres extremadamente paciente podrías esperar un apagón general. Desgraciadamente, y debido al estricto cumplimiento de las leyes de Murphy, estas circunstancias sólo ocurren en noches nubladas, con luna Llena, en un apocalipsis zombi o cuando debemos madrugar al día siguiente, es decir, noches poco aptas para la observación del firmamento. Descártalas si no quieres acabar dedicándote a otra afición. También nos queda la opción de irnos a vivir al campo, algo que no siempre es posible.

2.4 Las luces pueden producir reflejos en la imagen que vemos a través del ocular. Muchos telescopios tienen parasoles para evitar este problema, pero algunas veces tendremos que construirnos uno. Una de las opciones es la de enrollar una cartulina negra alrededor del objetivo, de esa forma evitaremos gran parte de los reflejos laterales. Este sistema, además, dificulta muchísimo que el objetivo de un refractor o un telescopio Schmidt-Cassegrain llegue a empañarse por la humedad.

2.5 Desde hace unas cuantas décadas los aficionados a la astronomía disponen de una serie de filtros que anulan, en parte, el efecto de la Contaminación Lumínica en las imágenes que percibimos a través del ocular.

Se trata de accesorios caros, aunque muy eficientes, que pueden llegar a hacer milagros con algunos cuerpos celestes (hay quienes los llaman "cristales mágicos" ;). Desgraciadamente sólo son eficientes en un tipo muy limitado de cuerpos celestes, básicamente Nebulosas y Nebulosas Planetarias, es decir, objetos gaseosos, por lo que aquellos cuerpos constituidos por estrellas, como cúmulos globulares, abiertos o galaxias, no experimentarán mejoría, es más, se percibirán mucho más oscuros y de una tonalidad verde oscura provocada por el filtro. De ahí que reciban el nombre de Filtros Nebulares.

Estos filtros eliminan gran parte de la luz que entra a través del telescopio excepto unas cuantas longitudes de onda, o colores: las correspondientes a las emitidas por átomos de Hidrógeno u Oxígeno, que son los principales constituyentes de estas nebulosas. La imagen vista a través del ocular se oscurece muchísimo, pero la luz procedente de la nebulosa apenas si sufre un débil oscurecimiento, por lo que el contraste entre el negro del fondo del firmamento y las tonalidades grises de la nebulosa aumenta significativamente. Sólo una pequeña parte de la luz de las farolas reflejadas por las partículas del aire coincide con la luz que deja pasar el filtro, por lo que queda bloqueada por él, de ahí que el fondo del cielo aparezca prácticamente negro. Desgraciadamente estos filtros sólo son recomendables para telescopios a partir de 150-200 mm de abertura.

Puedes encontrar más información en la página sobre los Filtros Nebulares.

Existen muchas otras formas de evitar los efectos de la Contaminación Lumínica, aunque la solución final sólo vendrá acompañada por una sensibilización de la sociedad respecto a esta problemática. Mientras eso no llegue tendremos que aplicar estas y otras medidas. Muchas parecen muy tontas, pero pequeñas mejorías pueden marcar la barrera entre ver o no ver un determinado cuerpo celeste a través del telescopio.

Un saludo y hasta pronto.