LOS SATÉLITES ESPAÑOLES.
Se entiende por satélites españoles los ingenios orbitales que son "titularidad" de algún organismo o institución pública o privada español y no necesariamente fabricados y mucho menos lanzados, desde territorio nacional.
LOS SATÉLITES ESPAÑOLES.
Se entiende por satélites españoles los ingenios orbitales que son "titularidad" de algún organismo o institución pública o privada español y no necesariamente fabricados y mucho menos lanzados, desde territorio nacional.
El equipo humano que participó en el proyecto del primer satélite español.
El primer satélite artificial español fue el Intasat, lanzado de forma gratuita por EEUU desde Vandenberg, en California, el 15 de noviembre de 1974 siendo el único satélite español durante casi 20 años hasta la puesta en órbita geoestacionaria del satélite de telecomunicaciones y de televisión Hispasat 1A, en el año 1992. Por encargo de la CONIE y desarrollado por el INTA, el INTASAT fue un ingenio de 25 kilogramos con forma de prisma de doce caras. En su construcción intervinieron las empresas CASA, que desarrolló su estructura, Standard Electric, encargado del equipo electrónico y Hawker Siddeley Dynamics como asesora. Con este satélite se estudiaría las altas capas de la atmósfera si bien, el grupo de astrodinámica del INTA desarrollaría un novedoso programa informático para analizar las variaciones orbitales, datos que también fueron de gran interés científico. El satélite estaba dotado de dos transmisores, en 40 megahercios y en 136 megahercios mediante los cuales fue posible recibir y registrar la intensidad electrónica de la ionosfera, un campo de estudio de interés no sólo para la ciencia sino también para la tecnología. Tras un acuerdo con la NASA, el lanzamiento del INTASAT se efectuaría mediante un cohete Delta de la USAF que lo pondría en órbita a una altura de 1400 km. Para la recepción de sus señales fueron instalados equipos en la base de El Arenosillo y en el Observatorio del Ebro, desde dónde se le pudo seguir durante sus dos años de funcionamiento; su última señal sería recibida el 5 de octubre de 1976 tras dar algo más de 8.600 vueltas a la Tierra. Como curiosidad, el ingenio seguirá en una órbita, muy estable, durante muños años más formando parte de la basura espacial y en la actualidad cualquier interesado puede seguir y analizar su trayectoria por internet por si surgen cambios apreciables.
Con respecto al segundo satélite español, el Hispasat 1A, España comienza su andadura en la televisión de difusión directa, -novedad en los años 80- y en la telecomunicaciones civiles. El país se estaba preparando para grandes acontecimientos como fueron la Expo de Sevilla y la Olimpiada de Barcelona, y por tanto se experimentó un gran desarrollo en el aspecto de las comunicaciones. Si bien se pondría en órbita a finales de 1992, y por tanto no llegó a tiempo para los Juegos Olímpicos de Barcelona, sí llegó para el festival de la OTI que se celebró en Valencia, demostrando que el proyecto Hispasat estaba enfocado claramente hacia hispanoamérica: el festival fue visto desde Nueva York hasta Tierra de Fuego. Al año siguiente, en 1993, le acompañaría el Hispasat 1B y a partir de aquí el número de satélites comenzó a aumentar de forma significativa, de hecho, Hispasat S.A., es una de las grandes operadoras a nivel mundial. La lista de los satélites de telecomunicaciones, tanto de Hispasat, como de Hisdesat están indicados en la primera tabla abajo. El centro de control Hispasat y las oficinas generales se ubicaron en Arganda del Rey.
En España se aprobaría el proyecto de satélite para la TV y las telecomunicaciones en 1989 y así se constituiría la Sociedad Hispasat SA, si bien fue iniciativa pública, estaba claramente enfocado al sector privado, por lo que mas tarde Abertis, después REE adquirirían la mayor parte de las acciones. El objetivo fue crear una empresa rentable, comercializando su uso y servicios en una época, aún sin internet, con satélites geoestacionarios enfocados para las telecomunicaciones y usos televisivos en la península ibérica, canarias y América latina. Después se abarcarían los servicios de teleasistencia y educación en zonas donde no podía llegar la fibra óptica. En la actualidad, con los Hispasat también se abarca la telemedicina, la televisión 4K, la videoconferencia, las redes VSAT, la geolocalización e incluso, la conectividad de datos para el internet de las cosas. Hispasat fue el primer satélite europeo puente con América, con la segunda generación de satélites, a partir del C, la compañía entró en las comunicaciones en la red Internet. Con los satélites de la serie "Amazonas", Portugal y Brasil entran a formar parte del proyecto y así, en Brasil se constituiría la filial Hispamar. El primer Amazonas se situaría en la posición de 60 grados oeste, siendo el primer satélite europeo colocado en zona brasileña.
Hispasat tiene así mismo casi el 50 por ciento en acciones de la también española Hisdesat, en la actualidad dirigida por D. Angel García Primo y destinada a las comunicaciones geoestacionarias para clientes gubernamentales así como satélites de observación de la Tierra. Hispasat e Hisdesat juntas cubren las 2/3 partes del planeta. Hisdesat Servicios Estratégicos, S.A., primera empresa de telecomunicaciones en comercializar la banda segura X con un sistema novedoso de antenas multihaz configurables. El satélite Spainsat de Hisdesat tiene 6 metros de alto, 31 metros de envergadura de paneles solares y pesa 4 toneladas. Los primeros Hispasat pesaban 2 toneladas con una envergadura de paneles de 22 metros, resultando curioso que a causa de la envergadura de dichos paneles extendidos y a pesar de estar ubicados a 35.600 kilómetros de altura, se llegó a organizar campañas de observación con prismáticos y fotografía a causa del brillo que los mismos llegaron a producir.
En la actualidad, Hispasat está presidida por Pedro Duque y el 90 por ciento de las acciones fueron adquiridas por Indra Sistemas, multinacional española de gran proyección y que en el momento de actualizar este artículo, adquiriría asimismo la prestigiosa empresa asturiana Duro Felguera Calderería Pesada. En su día, Duro Felguera fabricó grandes componentes del fuselaje para el Ariane 5, algunos de los cuales, usados para chequeos en tierra, no llegaron a volar y se encuentran expuestos en un parque temático en el occidente asturiano.
Cronológicamente, el tercer satélite español corresponde al primero universitario. En 1995 se pondría en órbita el satélite de la Universidad Politécnica de Madrid, el UPMSat. La universidad madrileña repetiría la experiencia 25 años más tarde con el UPMSat-2, que sería enviado al espacio el 3 de septiembre de 2020 tras varias demoras debidas al cohete lanzador, a la meteorología adversa e incluso, al cierre de la Guayana francesa a causa del Covid-19 ; en estos momentos estamos a la espera para el envío al espacio del UPMSat-3.
Desarrollado por el Instituto Universitario de Microgravedad "Ignacio Da Riva", perteneciente a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos de Madrid y con la colaboración de varias instituciones y empresas del sector, el UPMSat-1 tenía forma de cubo de 0,5 metros de lado y un peso de 50 kilogramos, además de albergar como carga útil el experimento de puente de fluidos en microgravedad, también se probó en el mismo nuevas tecnología en paneles solares y de control de actitud. Se lanzó conjuntamente con el Helios 1, un satélite francés en el que también colaboró España. El proyecto fue impulsado por el profesor Ignacio Da Riva, desgraciadamente, el proyecto tardó cinco años en llevarse a cabo y D. Ignacio no llegó a verlo hecho realidad si bien a la cátedra de microgravedad se le otorgó su nombre. Como mencioné, veinticinco años más tarde la Politécnica de Madrid repetiría la experiencia con el UPMSat-2, destinado para fines tecnológicos y educativos, de tamaño algo mayor que su antecesor, tiene la particularidad de que su telemetría es transmitida en frecuencia libre de radioaficionado, accesible a entusiastas de todo el mundo (Ver mas al respecto en el apartado "taller de satélites") que pudimos registrar diariamente la gran cantidad de datos en "excel", así como ser testigos directos de unos fallos tras un año en funcionamiento; hoy en día sigue transmitiendo información.
A la izquierda, parte del equipo humano de la UPM con el UPMSat-2; a la derecha el UPMSat-1.
El año 1997 fue el año del interesante proyecto del INTA Minisat, un satélite que acumularía gran número de anécdotas, como por ejemplo, ser el único satélite lanzado desde territorio nacional y desde Europa Occidental, (en concreto desde Canarias), gracias al uso del cohete Pegasus que permite lanzar satélites desde un avión. Además, dicho cohete, perteneciente a la empresa norteamericana Orbital, fue desarrollado por un equipo en el que formaba parte el español Antonio Elías. D. José María Hoyos fue el gran impulsor del Minisat así como del hito de lanzarlo desde Canarias. El diseño y la fabricación ha sido autóctona y su carga útil estaba destinada a varios proyectos: estudios del espectro ultravioleta por parte de la Universidad de Berkely, puente líquido en microgravedad por el Instituto Ignacio Da Riva, sensores para la investigación de radiación gamma según los estudios del científico Denis Sciana y dispositivos tecnológicos por parte de CASA. Fue un proyecto multipropósito y modular de relativamente bajo coste y de rápida integración. El lanzamiento fue controlado desde Maspalomas y transmitido en directo por TVE. También y junto al satélite, se envió al espacio las cenizas del creador de Star Trek, Gene Roddenberry, razón por la cual se encontraba en Canarias su hija. El satélite se desintegraría en la atmósfera tras cumplir su misión en el año 2002. Aquí imagen del Minisat expuesto en octubre de 1996 en el recinto ferial Luis Adaro de Gijón en donde se presentó oficialmente con motivo de las XII Jornadas Estatales de Astronomía.
El UPMSat-1 y 2 y el Minisat se encuentran en la segunda tabla de abajo junto a los Nanosat 01 y 1B. Los nanosats fueron desarrollados por el INTA en colaboración con varias universidades, de unos 20 kg. cada uno, serían puestos en órbita principalmente para la experimentación en las telecomunicaciones con la base Antártida Juan Carlos I y con el buque Hespérides. Con estructura en forma de prisma y las caras cubiertas de paneles solares, fueron puestos en órbita polar a 650 Kms. para poder recoger datos a su paso sobre las bases antárticas y posteriormente descargarlos al sobrevolar Madrid o Maspalomas. Hay que tener en cuenta que las comunicaciones con los polos no resulta tan sencillo puesto que los satélites geoestacionarios no abarcan dichas regiones, de ahí el interés por este tipo de experimentos. Los nanosat también llevaban dispositivos nanotecnológicos como sensores solares, magnéticos y dispositivos internos de comunicaciones ópticas para sustituir a los complicados y pesados cableados eléctricos. La diferencia del 1B, algo más pesado que el 01, fue su antena de UHF cuadrifilar para comunicaciones con estaciones móviles, además de llevar un detector de protones para la medición de la radiación en ambiente espacial, sensores de radiación y el "Vectorsol", un sensor solar para orientar al satélite. A la hora de escribir estas líneas, el Nanosat 1B seguía en activo y una maqueta del mismo se instaló en el barrio del INTA en Torrejón de Ardoz.
Llegamos a los primeros satélites privados españoles gracias a la empresa Deimos Space, con sede en Ciudad Real, (Tabla dos). El Deimos 1, de fabricación británica, sería adquirido por la empresa siendo el primer satélite totalmente comercial de Europa destinado a la obtención de imágenes de la Tierra en falso color con una resolución de 22 metros en tres bandas, R, G y NIR (rojo, verde e infrarrojo cercano). Al Deimos 1 le seguiría en 2014 el Deimos 2, un satélite que en esta ocasión sería ensamblado en las mismas instalaciones de Puertollano junto a la empresa Satree de Corea del Sur. Deimos 2 tiene la capacidad de obtener imágenes de la Tierra en el espectro visible y en alta resolución de forma multiespectral con una resolución de 75 cms. El satélite es muy similar a los Dubaisat, de 310 kg., lleva un telescopio de 40 cms., con cuatro espejos para detectar cuatro bandas, R, G, B y NIR, es decir, con capacidad para observar en alta resolución y en el espectro visible al combinar los filtros rojo, verde y azul demás del infrarrojo cercano. La estación de recepción está ubicada en las instalaciones de Puertollano, si bien, también se pueden recibir datos desde la estación receptora de satélites en Svalbard, Noruega.
A partir de 2012 el número de satélites españoles aumentó considerablemente a causa de las posibilidades que ofrecen los satélites denominados picosats y cubesat, los cuales llegarían a ser el standard ideal para universidades y empresas start-up, es decir, pequeños satélites para la investigación y para los nuevos negocios del espacio. Un cubesat de estas características tiene unas medidas de 10x10x10 cms. y un peso entorno al kilo, aunque se pueden ensamblar varios para formar un satélite de mayor capacidad según la configuración 1U, 2U, etc. La Universidad de Vigo llegaría ser un referente en este sector, asimismo la Universidad Politécnica de Cataluña, la empresa catalana Aistech, la Universidad Politécnica de Madrid y el INTA originarían que el número de satélites españoles aumentase de forma espectacular en tan sólo unos pocos años, como podemos ver en la tabla número tres. Por otra parte, surge un nuevo y joven proyecto, Fossa Systems, que pondría en órbita un nuevo tipo de satélite, el picosatélite, de tan sólo 5 cms. de lado, con el fin de "democratizar el espacio" y hacerlo accesible de forma barata para el uso de internet de las cosas gracias al económico pero fiable sistema de comunicaciones LoRa. Además y junto al UPMSat-2 mencionado, fueron lanzados 52 satélites más en la plataforma SSME del cohete Vega de Arianespace, dos de los cuales fueron los cubesats 3Cat 5 A y B de la Universidad Politécnica de Cataluña. El gaditano Julián Fernández, a la derecha, es el promotor de la start-up madrileña Fossa Systems y Jordi Puig-Suari, a la izquierda, catalán afincado desde hace muchos años en EE.UU., el pionero que originó, junto a sus colegas norteamericanos, la gran fiebre de los cubesats. El primer cubesat del mundo se lanzó en el año 2003 y cinco años más tarde ya se habían lanzado 75, incluso la gran industria aeroespacial se interesaría por este tipo de satélites al ser más fáciles de integrar y requerir menos desarrollo, tiempo y costo, aunque con tal auge se ha complicado la burocracia, las autorizaciones y las certificaciones. Al menos 50 universidades de todo el mundo ya han lanzado su cubesat, un gran número de países de América latina y Asia y unos cuantos grupos de entusiastas y radioaficionados, siendo en estos momentos tan difícil tener un listado actualizado de los cubesats en activo que surgieron iniciativas de aficionados a nivel global para efectuar un rastreo continuo de los mismos, como por ejemplo, la red SatNOGS.
Entre los satélites de "gran tamaño" pertenecientes a España se encuentra uno de los grandes satélites para la observación de la Tierra en alta resolución, el “Paz” (Seosar), que gestiona Hisdesat y que escanea la Tierra con un radar de apertura sintética. Por desgracia y como a veces puede ocurrir en los lanzamientos, el posterior satélite de observación de la Tierra y que complementaría el sistema en el espectro visible, el "Ingenio" (Seosat), se destruyó durante el despegue del cohete Vega que lo intentó poner en órbita el 17 de noviembre de 2020. "Paz" y el desafortunado "Ingenio" son proyectos que forman parte del programa nacional de la observación de la Tierra. España es el tercer país europeo en tener un gran satélite radar de aplicación dual y a punto estuvo de ser el primer país de Europa en tener los dos sistemas al unísono, el radar y el óptico. Paz tiene una resolución de 1 metro e Ingenio lo iba a tener de 2,5 metros. La información de Paz es recibida en las estaciones de Maspalomas, Gran Canaria y en Torrejón (Madrid), en dónde se levantó un nuevo edificio para su control.
Paz está gestionado por Hisdesat y proporciona información principalmente para la defensa si bien, también tiene variadas aplicaciones civiles como cartografía, meteorología, control de fronteras, urbanismo, observación de la contaminación, vertidos, seguimiento marítimo, medioambiente, geología, agricultura... un uso peculiar puede ser la obtención de imágenes de piscinas ilegales, uno de tantos servicios que las comunidades autónomas pueden solicitar. El radar SAR, ensamblado en España por CASA Espacio junto a Indra, -con experiencia en sistemas similares para la ESA-, funciona en el rango de microondas con haces móviles, es decir, aún siendo una antena fija, barre de forma oblicua para emitir y recibir señales en diferentes ángulos y así obtener una ingente cantidad de datos que tratados puede medir distancias y alturas. En realidad, no son imágenes de superficie, es información que posteriormente se procesa en imágenes en alta resolución tanto de día como de noche o con cielo nublado. Paz está basado en los TerraSar y Tandem, de la misma plataforma Astrium, que forman pareja orbital a la que también se unió Paz formando una constelación, separados unos cientos de metros entre ellos, conjuntamente proporcionan imágenes tridimensionales. El panel solar genera nada menos que 1 Kw y está ubicado en una sola cara, -como podemos ver en la imagen- que siempre mira al Sol, por lo que el satélite se guía por las estrellas y por GPS para mantener la posición. También llama la atención la cantidad de datos que transmite, 256 Gigabits a una velocidad de 300 megabits de bajada en banda segura.
Abajo a la izquierda podemos ver al potente satélite PAZ, y a la derecha al desafortunado INGENIO. Ingenio iba a estar gestionado por el CDTI y estaba destinado a proporcionar imágenes ópticas multiespectrales de alta resolución, el primero de este tipo desarrollado por iniciativa pública. Construido por EADS-CASA y destinado a la cartografía, urbanismo, agricultura, análisis forestal, recursos acuíferos, análisis del cambio climático, riesgos naturales y experimentos varios. Como se ve en la imagen, tenía dos cámaras ópticas, de 3,6 metros de focal construidas por Sener.
No están incluidos en las tablas los satélites de observación Helios, ya que si bien son de uso diario por parte del Centro de Sistemas Aeroespaciales de Observación del Ejército del Aire (CESAEROB), forman parte de un proyecto entre varios países europeos con financiación mayoritariamente francesa. El primer Helios se lanzó en 1995 y después siguieron el 2A y el 2B así como los Pleiades 1A y 1B. La sede del CESAEROB está ubicada en Torrejón de Ardoz. Destacar asimismo que dos importantes organismos europeos dedicados a los satélites también se han instalado en Torrejón: El Centro de Satélites de la Unión Europea (SatCen), destinado al análisis de imágenes satelitales en apoyo a la política exterior y de seguridad común y el Centro Europeo de Navegación por Satélite del sistema Galileo, que se trasladó del Reino Unido a España a causa del "brexit".
Paneles informativos y listas de los satélites españoles que se muestran en la exposición del espacio durante el festival aéreo de Gijón en julio de cada año. Está pendiente el panel con la actualización de los nuevos satélites lanzados en los años 2023, 2024 y 2025, tres años en los que el número de satélites españoles sumó... ¡ 36 más !. El arduo trabajo de actualización de los mismos y los textos publicados en diferentes medios son obra del autor.
Aníbal Vega del Río. astrocliper@gmail.com
Carrrusel de imágenes de los satélites anteriores impresos en 3D presentes en la exposición del espacio.