Quienes vivimos lejos de los archivos, bibliotecas y librerías más importantes del país, dependemos enormemente de la red de redes, pero mucho más, de personas de buena voluntad.

  Las listas o grupos temáticos que se encuentran en Internet, son fantásticas herramientas para la investigación. Son lugares virtuales donde se aprende, se descubren otros recursos, y lo mejor, se hacen amigos.

    En esta sección queremos destacar a quienes, la mayoría a partir de una relación “virtual”, con generosidad nos ofrecieron su tiempo (lo más valioso), constancia y capacidad. Salir de su casa, presentarse en una biblioteca especializada, un archivo histórico, un registro, para tomar nota u obtener docenas de imágenes digitales, no es tarea sencilla ni habitual. Quienes lo hicieron en este caso, nada sabían sobre nuestra historia, no les interesaba, por lo que fue más ponderable el trabajo que se tomaron para ayudarnos.

    Es éste nuestro modesto homenaje a personas tan maravillosas. Ellas cuentan la experiencia por sí mismas y son:

TERESA NOSEI:   


A través de mi interés por la genealogía, por marzo del 2004 me anoté en un foro, ArgenGen. Me pareció buena la idea; tal vez allí podría aprender algo del tema y a su vez ayudar a otras personas.  

 

   Leí un mensaje de alguien que pedía que le ayudaran a buscar datos de una defunción en el cementerio de Necochea, era de  su abuela Sofia Arce. Ese pedido involucraba a  mi ciudad, y ese apellido formaba parte de Necochea; sentí que era yo quien podría ayudar. Al día siguiente fui al cementerio y busqué los datos de la abuela de Sabrina.  

 

   Lentamente me fui involucrando con la vida de los Arce pero también fui investigando cosas de mi ciudad, descubrí que ellos habían estado aquí desde el principio, desde la época del señorío indígena.  

 

   Sabía que Necochea había sido fundada en 1881. Su iglesia fue fundada en 1883 y el Registro Civil comenzó a funcionar en 1889; esto me llevó a investigar donde anotaban los acontecimientos los ciudadanos de entonces. Así como la familia Arce, había otras familias destacadas que tenían sus propias historias de vida. Investigué en el Registro, en el cementerio, en la biblioteca genealógica y en la común, en la iglesia y mucho con la gente de aquí.  

 

   Por eso agradezco a los Arce que junto a los Aguirre, Olivera, Girado, Picado, Cernadas, Conesa y tantas y tantas personas que me han ido llevando por el camino de la historia de mi ciudad.  

 

   Hoy por hoy, no solo agradezco formar una partecita de este equipo al que respeto y valoro, sino lo que he aprendido sobre Necochea.

 

Teresa Nosei, Necochea.



MONICA OUBIÑA:


Respondí a un mensaje de Sabrina en un foro de genealogía, preguntando si alguien podía buscar en el archivo de Tribunales de La Plata, la sucesión de Máximo Arce. En ese momento estaba investigando otros temas, así que no me costaba nada. Efectivamente ahí estaba, pero había que leerlo ya que no se podía sacar el expediente del archivo y bueno, lo leo y listo, pensando que sería una tarea rápida. Eran 718 fojas… me llevó varios días leerlo, pero a medida que leía, le mandaba el informe a Sabrina y ella me explicaba sobre la historia familiar. Cuando me quise acordar ya hablaba de todos ellos como si los hubiese conocido, además la historia era por demás interesante y nos fuimos haciendo amigas. Así que cuando terminé con ese expediente, pensé en buscar otros, así apareció el de Martina, la mamá de Máximo, y luego pasamos al Archivo General de la Nación y ahí estaba el de Eusebio... Seguíamos el camino hacia atrás, el testamento de Juan Manuel, e iban apareciendo más y más datos, el interés crecía y también la amistad, a la que ya se había sumado Raine. 
 

    Mientras investigaba aprendía cosas nuevas, como qué eran las fichas o latas de esquila. Así conocí a Martín Alba, un experto en el tema que también se sumó a la tarea y consiguió varias de “La 10 de Mayo” que donó desinteresadamente. También me contacté con Marcelo Arcas, buscando datos de estaciones del Ferrocarril del Sud, que aparecían nombradas en los expedientes.
 

     Esto está lejos de terminar, todavía queda mucho por revolver, lo iremos haciendo con gusto, porque la historia es atrapante, pero por sobre todo porque tanto Raine como Sabrina y su familia son personas encantadoras con las que deseo mantener esta amistad que nació de una búsqueda genealógica pero ya se transformó en un vínculo afectivo.


Mónica Oubiña, La Plata