Poemas de frida

A FRIDA KAHLO

Si en tu vientre acampó la prodigiosa
rosa de los colores, si tus senos
alimentan la tierra con morenos
víveres de espesura luminosa;


si de tu anchura maternal la rosa
nocturna de los actos nochebuenos
sacó tu propia imagen con serenos
desastres en tu cara populosa;


si tus hijos nacieron con edades
que nadie puede abastecer de horas
porque hablan soledad de eternidades,


siempre estarás sobre la tierra viva,
siempre serás motín lleno de auroras,
la heroica flor de auroras sucesivas.



ANDRÉ BRETON


Ella es su creación. Un Dalí latinoamericano.
Reina, hechicera o india tehuana.
Inexacto límite entre lo onírico y lo real.
Paisaje de terciopelos, orquídeas y esclavas.
Mujer azul con bigotes rosáceos.
Metáfora, símbolo o señal de lo ardiente, sexo, fuego y muerte.


Ella fue para Diego lo que Dalí fue para Gala:
Excitación, sudor, sostén y locura.
Policromada cariátide de un templo griego,
Mural, tapiz de plumas, vuelo o escultura,
Joven virgen del thiasos lesbiano o perla gris del Egeo,
cuna, cama y sepultura.


Una trenza entre Narciso y los espejos.
Desgarramiento lila. Oro azul de Coyoacán.
Volcánico alarido de la imagen femenina.
Ella es Frida y Frida su creación.
Tajo, solo tajo. Pieza única de orfebrería.
Pesada oscura joya precolombina.

FRIDA

"Su cuerpo, atravesado por un camión,
fue un santuario de dolorosas caricias"

Un dolor negro y persistente
la acompañó como perro fiel

ella,
Frida de colores,
Frida de boca grande,
asimétrica de cuerpo
coja,
rasgada

ella mejicanita de friijoles helados
ella de pinzeladas de niña buena
ella amada, adorada,
ella Sábana Santa
ella hoz y martillo
ella América y Europa
ella de huesos quebrados
ella rojas cerezas
ella pueblo
ella enjuta
Frida

¡Temo tanto al dolor Frida!
¡Temo tanto a las espinas de ese cilicio invisible que carcome los huesos!
¡Temo tanto a las noches en la cama de un hospital!

abandonada a las horas interminables
puesta en manos de una muerte que se acerca pasito a pasito por el pasillo

Dime Frida ¿de qué lugar de tu cuerpo sacaste tantos colores?
¿de qué lado asimétrico de tu cara salió un te quiero?

Cántame Frida,
cántame un nana, acúname
que soy la hija que jamás salió de tus entrañas.

FRIDA KAHLO

Una cama que arde, una hoja que arde,
rojo carmesí gules, carnadura de un
pájaro, y es cierto, te descubro
en las tensiones que plantea
la naturaleza del fuego, en el
ciervo herido con tu cara, en lo
que me apunta al centro del alma
y me desvela, me invade me conquista,
si las voces fueran como furias,
si los colores fueran la vida,
y tú volando, descalza de pies
en la estatura de los sueños,
desde la cartografía del poema
hasta el tramado abierto de la tela,
en el púrpura en el índigo y los amarillos,
en lo perdido, en la locura,
desde el alborozo de tus vestidos
al gozo circular de tus anillos,
hasta el gris sombrío de tu armadura,
siempre te he amado, y es cierto,
te reconstruyes en esfinge,
ignoras a los gentiles corregidores
y me miras por dentro,
donde la sangre se mezcla, con el óleo,
los huesos con las piedras,
la nodriza con la mascara,
los frutos con el sexo,
el llanto con el grito,
en tu cama teatro escenario proscenio,
en tu cuerpo ala sueño pájaro
el silencio esta saturado de esencias
que arrastra el olvido, quien sabe
cómo o porque, pienso en epitafios
garabateados con carbonillas,
todo poema tiene algo de epitafio,
cejas de la sombra
sobre la tela vacía,
cómplice de mi sangre
sobresalto de la entrega,
columna rueda tímpano
llorona, dulce llorona,
los espejos se incendian en los bordes
como papel en tonos de rojo y violeta,
se corren de extremo a extremo
de dolor en dolor, hasta que en un
momento todo es grito, ígneo
mágica luz en una hoja
de papel de carbón, cenizas
valor facial
rosas germinando
en la noche de Coyoacan,
es un tango tu herida…. en mi azul….

Frida…

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