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ARTE ISLÁMICO EN ARAGÓN: 
LA ARQUITECTURA ZAGRÍ
 


Ateca. Comunidad de Calatayud

Iglesia de Santa María.
Detalle de la torre, del s.XI, probablemente una de los más antiguas de los alminares zagríes conservados.


Hacia 1980,  J. Miguel Pinilla y Javier Peña, ambos arquitectos aragoneses, se encaminan profesionalmente hacia la restauración de la arquitectura aragonesa y a la elaboración de catálogos monumentales de los municipios en los que elaboran planeamiento urbano. Como consecuencia de ello averiguan que, entre los edificios  mudéjares cuya construcción se atribuye a una fecha concreta, muchos de ellos presentan evidencias de que fueron construidos en un dilatado período de tiempo, y que alguno de sus elementos primordiales, como las torres, ya existían con bastante anterioridad.
Averiguan que las citadas dataciones emanan de la Universidad de Zaragoza y están amparadas en documentos medievales que se refieren a acciones puntuales y concretas, no generales del edificio,  (ahora hemos sabido que la mayor parte de la documentación medieval aragonesa está sin estudiar y sólo se conoce una pequeña parte de la misma). Los arquitectos que como Francisco Íñiguez investigaron estos edificios durante los años 30 ofrecían una visión de los edificios mudéjares más acorde con la realidad de los mismos. Por ejemplo Íñiguez explica con lógica que la torre de Contini de La Seo de Zaragoza contiene en su interior el alminar de la mezquita mayor del que se sirve como elemento estructural; en cambio, la versión "oficial" es que este arquitecto italiano resuelve el interior como "las torres mudéjares" en homenaje a éstas. ¡un arquitecto romano que no pisó Zaragoza, ciudad en la que hacía al menos 3 siglos en los que se había abandonado esta técnica constructiva! Eso sí, los arquitectos de aquí, que en esa misma época construyen las torres del Pilar y de Santa Isabel, las construyen huecas, como todo el mundo.
Ambos arquitectos, estudiando la planta y alzados de numerosos edificios, relacionan el emplazamiento extraño de los campanarios en relación con la iglesia que acompañan, la falta de documentación fiable sobre su construcción, y la concordancia de repertorios decorativos, unido a lo ya estudiado por Íñiguez,  para proponer el retraso de su datación hasta el s. XI, durante la taifa de Saraqusta. Esta datación, además, explica de forma satisfactoria el nacimiento del arte mudéjar en el s. XIII como una prolongación del anterior, y enlaza de forma inequívoca con el arte Persa, aunque entonces pareciese extraño y exótico.
En 1986 intervienen en la elaboración de la exposición y catálogo "La Cultura islámica en Aragón", cuyos editores fueron José Luis Corral Lafuente y Javier Peña Gonzalvo. En ésta también se incluye una sistematización de la arquitectura civil mudéjar aragonesa, "oficialmente" denominada renacentista aragonesa. ese mismo año elaboran una recopilación de sus investigaciones y las presentan en los premios King Fahd Awards.

 

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