A LOS ESTUDIANTES


¿Los estudiantes carne fresca para la política?

 

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¿Los estudiantes carne fresca para la política?

Por: SERGIO CHICA

De los estudiantes se ha hecho referencia como los actores dinámicos llamados a realizar las transformaciones de los ordenes establecidos. Bien sea en los dorados y dolorosos años 60, en los furiosos y enigmáticos 70, en los perseguidos y desperdiciados 80 o en los cambiantes y difusos 90, los profesores y en general la sociedad, han colocado sus esperanzas y anhelos en ellos, frases como: "¡Ustedes son el futuro!, ¡muchachos contamos con ustedes!, ¡Profesionales y ministros del mañana!, etc. Son muy conocidas por todos nosotros. De hecho, las grandes revoluciones se han producido por estudiantes (tanto las liberales como las socialistas) que adquirieron consciencia propia de su realidad y desencadenaron cambios radicales que transformaron los grandes valores y las instituciones - políticas, económicas, religiosas, éticas, legales, sexuales y domésticas - que han enmarcado a la humanidad.

Pero también muchos de ellos se dejaron llevar por ideales "románticos" y perversos que los manipularon y los sometieron voluntariamente y sin saberlo a regímenes que los llevaron a vivir en sutiles o claras opresiones, de diversos Ismos - Comunismos, Fascismos, nazismos, socialismos, anarquismos, fundamentalismos, etc. -.

"Los jóvenes al igual que los estudiantes, son vulnerables, poseen una vivida inexperiencia, ignoran y tienden a fallar en su carácter", Comentaba un amigo en X cafetería. Los jóvenes en Colombia y en especial en la ultima década, han tendido a decaer en la construcción de criterios propios y a no "pensar por cuenta propia", no presentamos una posición definida, "Somos veletas que nos movemos al vaivén del viento". Condiciones que han llevado a que seamos fácilmente manipulables por las condiciones en que nos encontramos sujetos.

La critica libre y responsable, es uno de los principios mínimos para que exista academia, es la fuente de la relación docente (Profesor - Estudiante), de la interacción de las funciones universitarias con la sociedad y uno de los soportes de la vida democrática.

El Estudiante critico, libre y responsable, difícilmente se deja manipular, tiende a preguntarse por los intereses que satisfacen sus acciones y por las consecuencias. Socialmente es altamente responsable, dado que la sociedad a definido darle prioridad frente a otros, al ser estos un sector estratégico para el desarrollo de la especie. Un estudiante no tiene excusa para justificar el ser manipulado y mucho menos el de manipular a otros. Eso es lo que algunos llaman conciencia estudiantil, aquella "voz interior" que nos impulsa a cuestionar sobre la base de criterios propios y nos permiten elaborar preguntas sobre el actual sistema de vida, su justicia, ética y si quisiéramos vivir con nuestros hijos en esta realidad. Un estudiante es un cuestionador, un constructor de preguntas, más que un hacedor de respuestas vacías insertas en "qüizes" y "parciales", es un formador de ordenes, un organizador por excelencia.

La primera pregunta que deberían hacerse los jóvenes y en especial los estudiantes al pretender conformar una organización, es: ¿Es ético y justo el actual sistema de vida? O, ¿Queremos desarrollar nuestra vida en él? O, ¿Es justo que nuestros hijos crezcan en él, o es mejor no tenerlos?

Sea, cual sea la respuesta, esto nos permite tomar posición, posición de vida. Al Sí. Es ético y justo, queremos desarrollar nuestra vida en él, pretendemos tener hijos que crezcan mejor o como nosotros en este actual sistema de vida social. Una organización de jóvenes o estudiantes de tipo conservador podría ser la más apropiada. Una organización acorde al sistema social, a su estructura, sus valores, etc., que busque mantenerlo, mejorarlo y perpetuarlo.

Pero si nuestra respuesta es no. No es ético y justo, ni queremos vivir más en él, no deseamos tener hijos que crezcan en un sistema de vida tal como el que tenemos. El meollo del asunto es mucho más complicado, porque tendremos que imaginar un mundo nuevo a partir del conocido, re crear otras formas de pensar, hacer y administrar nuestras instituciones - Sexuales, intimas, sociales, políticas, económicas, religiosas, etc. -. Organizarnos, no es tan simple en este caso, es complejo, puesto que este tipo de organización responde a una necesidad profunda, una necesidad de revolución. Y organizar una revolución, no es tarea fácil, muchos lo han intentado y sus consecuencias han sido fatales, como es el caso de los intentos revolucionarios por vías armadas. Otro camino es el misticismo y dejarnos llevar por dogmas que prometen un nuevo mañana y un "mundo nuevo", una revolución por intervención divina, que podría colocar en peligro nuestras libertades. Otro camino, es una revolución democrática, la cual añoramos muchos, pero requiere tal fuerza imaginativa que prepararla no ha sido tarea fácil, en especial en Colombia. Son múltiples caminos, todos poco fáciles, reales y con consecuencias diversas. Al escoger alguno de ellos para formar una organización estudiantil, la ética y los criterios del respeto a la vida y la dignidad ajena, deben jugar un papel preponderante.

>Existe otra opción para estas preguntas, una tercera vía, no contestarlas, no hacérselas, creer que esto no tiene que ver con el desarrollo de mi vida y dejárselo al azar y a los otros. Organizarnos en nuestra vida estudiantil es irrelevante, estudiar es una condición más del "destino", del medio, hacerse al lado del camino a ver que pasa, criticar sin criterios propios, pensar que el mundo va mal pero a mí me ira muy bien en el futuro. Una organización bajo este caso, es posible, como un círculo de intereses individuales, donde organizarse es importante para lograr metas utilizando a otros. Los círculos de poder, son organizaciones que son lideradas por unos pocos, pero dicen hablar a nombre de un colectivo, utilizan frases como: ¡Nosotros los estudiantes!, ¡En nombre de los jóvenes de Colombia!, ¡Somos la voz del pueblo!, etc. Ambas opciones en este caso son muy peligrosas y absurdamente engañosas y manipuladoras.

En conclusión, el estudiante critico, libre y responsable; constructor de preguntas socialmente relevantes; consecuente con su posición, sea la que sea, debe ser un agente organizador de la sociedad. Para lo cual debe salir de la manipulación de los medios de comunicación, ideológica, partidista, de grupos de intereses que hablan a nombre del todo y en general de toda forma de opresión que impida el Pensar por cuenta propia.