¿Que es el clientelismo?


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Por: Sergio Chica

El sistema clientelar o patrimonialista es una relación subjetiva en el manejo de lo público, donde se le da prioridad a la ganancia política y a los beneficios que de ella se desprenden en pro de una red socio métrica (circulo de poder) particular que tiende a beneficiar, conforme a su grado de  participación, a los actores que la conforman:  Los diferentes dirigentes y directivos políticos; los agentes de la empresa privada que participan en su financiación, los directivos y funcionarios estatales cercanos al proyecto político (Bien sea por afinidad ideológica; familiar o por nexos de amistad y compañerismo);   los militantes y activistas conforme a su capacidad de movilización, experiencia y formación profesional; y finalmente los simpatizantes y votantes cautivos, respecto a su potencial de movilización en las urnas. Los rendimientos de la relación con el empleo público de cada uno de los actores de una red clientelar, varía y podría catalogarse así: 

  1. Dirigentes y directivos políticos. Estos son vistos en el medio clientelar como los políticos profesionales, personas que velan por los intereses de su red clientelar y lideran las estrategias de cómo alcanzar, permanecer y ampliar su poder de intervención en el Estado. Para esto establecen los planes de su accionar político donde lo electoral es un elemento primordial pero no el único, pues esta también la presión y negociación gubernamental, sobre todo desde la relación ejecutivo – legislativo, con el fin de hacerse al control de cargos gerenciales estratégicos de libre nombramiento y remoción desde donde pueden direccionar una organización con el propósito de fortalecer la red clientelar (en lo político y en lo económico) y la gestión de sus dirigentes electos ante sus potenciales votantes.    

  1. Empresa privada. La financiación de las empresas electorales (partidos políticos) y micro empresas electorales (movimientos y grupos políticos) por parte de las organizaciones privadas es un mecanismo de transacción político – económico con el fin de establecer puntos que favorezcan la actividad particular en la elaboración de las agendas de política pública. Estas no solo contribuyen en la financiación las gestas electorales, también proporcionan posibilidades de empleo a los miembros de las redes clientelares, bajo un tipo de condición doble: Selección por recomendación y la permanencia por eficiencia y calidad del servicio.

  1. Directivos y Funcionarios Estatales clientelares. Estos pueden clasificarse en los que entran a representar en un gobierno a un partido o grupo político y los que si bien son funcionarios de carrera, se integran a estas redes con el fin de mejorar su posición en las organizaciones (encargos, comisiones, etc.) y/o consolidar su estabilidad. En la relación clientelar tienen un jefe político (bajo una relación contractual no formal) y un superior jerárquico a los que rinden cuentas, constituyéndose en intermediario entre estas dos partes (jefe político – Superior jerárquico o  Agente de gobierno). 

  1. Militantes y Activistas. Son agentes que sirven como movilizadores e intermediarios entre los simpatizantes – votantes y los jefes políticos. Su gratificación es variada y diversa y va desde el reconocimiento político tanto del jefe como de la base; el apoyo político y electoral a sus incursiones electorales (presidente de acción comunal, edil, concejal, alcalde, etc.); la obtención de un cargo público (una provisionalidad o un cargo de libre nombramiento) para él o uno de sus allegados; La obtención de contratos de bienes y servicios con el Estado o el pago monetario y directo por sus servicios. 

  1. Simpatizantes y votantes cautivos.  Son la base electoral de la red clientelar, esta puede ser regional o de un sector especifico (transportadores, funcionarios públicos, tenderos y comerciantes, barriadas populares, grupos de tercera edad, mujeres, jóvenes, deportistas, estudiantes, etc.), al igual que los militantes y activistas su gratificación y  estimulo es diverso. Este va desde el simple deseo de participar y hacer parte de un grupo político referencial; producto de la tradición familiar o regional (ser liberal o conservador); por simpatía a las ideas y/o carisma de los jefes políticos de la red clientelar; por sentidos de solidaridad con los militantes y activistas que los movilizan o por la obtención de ayudas especificas a problemas locales (pavimentación, construcción de infraestructuras, servicios públicos, cupos escolares, etc.).