Nueva edición 2026 de los manuales
A lo largo de casi cuarenta y cuatro años de servicio, José Muñoz Barón ha vivido de todo en la administración aduanera: terrestre, aérea y marítima. Este libro no tiene más pretensión que la de relatar, con cercanía, ironía y algo de nostalgia, las vivencias acumuladas en una carrera que empezó con exámenes en pensiones de Madrid, pasó por las colas interminables de Andorra, los bocadillos de col frita con longaniza y los controles de pacotilla en Málaga, hasta culminar en una aduana informatizada que ya no se parece a la que conoció.
Aquí no hay nombres ni frases manidas. Solo recuerdos, algunos tan increíbles que podrían parecer ficción. Mujeres que fingían ataques para evitar pagar, hombres que se bebían botellas enteras de coñac para no dejarlas, funcionarios que liquidaban tres millones de pesetas a talón por fin de semana, y hasta chivatazos de cuñados vengativos que acababan en whisky entre desconocidos. La vida aduanera fue “algo parecido a una casa de locos” donde había que decidir rápido, improvisar y, sobre todo, aguantar.
Este libro es para quienes alguna vez han cruzado una frontera, han hecho una cola sin saber si declarar o no, o han creído que todo funcionario era igual. José demuestra que no. Que en la aduana, a veces, más vale una buena bronca que un requerimiento.
Si alguna sonrisa se te escapa, habrá cumplido su objetivo. Si no… que sepas que por lo menos se ha intentado.
JOSE MUÑOZ BARON (Autor)