Seguimiento ciego Taqlid

OS DICHOS DE LOS IMAMES CONCERNIENTES AL SEGUIMIENTO DE LA SUNNA E IGNORAR SUS PUNTOS DE VISTA QUE LA CONTRADICEN.


 Sería bueno que diéramos algunos ejemplos de ellos aquí, porque así tal vez amonestará o recordará a aquellos que siguen la opinión de los imames ciegamente

 –o sea, de aquellos que están lejos de serlo o son meros aficionados-,  adhiriéndose a sus mad-jabs u opiniones ¡Como si dichas hubiesen descendido del cielo! Pero Alá, Poderoso y Sublime, dice:


“Seguid la Revelación que se os ha manifestado de vuestro Señor y no tengáis por protectores y amigos sino a Él. Poco es para recordaros la admonición”



ABU HANIFA (T. A. M. E).


El primero de ellos es Abu Hanifa No’man ibn Zabit. Narran compañeros de él varios dichos y advertencias con el objetivo de aceptar obligatoriamente el hadiz, y rechazar las opiniones de los imams que lo contradicen (bajo los siguientes criterios):


“Cuando un hadiz es sajíj, entonces tal es de mi mad-jab.”



“No es permitido a cualquiera aceptar nuestros puntos de vista si no se sabe de donde los sacamos.”



En una narración se cuenta: “Es prohibido a cualquiera dar veredictos en base a mis palabras (ya) que no sabe cual es mi evidencia”


Otra narración añade: “...porque somos (meros) mortales decimos una cosa un día y nos retractamos (de ella) al siguiente.”


En otra más se dice: “¡Maldito seáis! ¡Oh Ya’cub!

 No escribas todo lo que oigas de mí, porque puede pasar que yo tenga una opinión hoy y la rechace mañana, o tenga una opinión mañana y la rechace pasado mañana.”



“Cuando diga algo que contradiga el Libro de Alá el Excelso o de algo que narró el Mensajero (P. B. E), entonces no hagáis caso a mis palabras.”



MALIK IBN ANAS (T. A. M. E)


Como el mismo Imám dice:


“En verdad que soy solo un mortal: Me equivoco [a veces) y acierto [a veces). Por lo tanto, mirad en mis opiniones: Todo lo que está acorde al Libro y la sunna, aceptadlo, y todo aquello que no está de acuerdo con el Libro y la Sunna, ignoradlo.”



“Aquél después del Profeta (P. B. E) tendrá sus dichos [los dichos de aquél) aceptados y rechazados – no así el Profeta [P. B. E)”.



Ibn Uahb dijo: “Escuché que Malik fue cuestionado sobre la limpieza entre los dedos de los pies durante la ablución. Él respondió: ‘La gente no tiene porque hacerlo’. No me acerqué a él sino hasta que la multitud se había reducido, entonces le dije: ‘Sabemos una sunna sobre eso’. Él contestó: ‘¿Cuál es?’ Y le dije: ‘Laiz ibn Sa’d, Ibn Laje’a y ‘Amer ibn al-Harit nos narraron de Yazid ibn ‘Amer al-Ma’afiri de Abu Abd al Rahmán al-Hubuli de Mustaurid ibn Chaddad al-Curashi, quien dijo: ‘ Ví al Mensajero de Alá [P. B. E) frotarse entre los dedos del pie con su dedo meñique’, (a lo que) él dijo, ‘este hadiz es bueno; no había escuchado de él nada, hasta ahora’. Posteriormente supe que él era cuestionado sobre el mismo asunto, a lo cual él ordenaba que se limpiaran entre los dedos de los pies.”













CHAFEÍ (T. A. M. E.)


En cuanto al Imám Chafeí, sus notas son muchas y hermosas

; sus seguidores fueron los mejores en su adscripción:


“Las sunnas del Mensajero de Alá (P. B. E) van y vienen a cada uno de nosotros (constantemente). De modo que adonde sea que expreso mi opinión, o formulo un principio, donde algo contradice mi punto de vista (es que) existe la (opinión) del Mensajero de Alá (P: B. E), entonces el punto de vista correcto es aquél que el Mensajero de Alá (P. B. E) ha dicho, y esto es mi punto de vista (también)”.



“Los musulmanes están unánimemente de acuerdo que si una sunna del Mensajero de Alá (P. B. E) ha esclarecido algo a alguien, no se permite a éste dejarla por el dicho de cualquier otro.”


“Si vos encontráis en mis escritos algo diferente a la sunna del Mensajero de Alá (P. B. E), entonces hablad en base a la sunna del Mensajero de Alá (P. B. E) y abandonad lo que he dicho”.


En una narración se dice: “...entonces seguidla (a la sunna) y no miréis quienes a los lados tienen dichos”.


“Cuando un hadiz es sajíj, entonces él es mi mad-jab.”


“Vosotros estáis más percatados del hadiz que yo, así que cuando un hadiz es correcto, informadme de él, ya sea que es de Cufa, Basora o Siria, de modo que pueda tomar el punto de vista del hadiz en cuenta, en tanto éste sea correcto”.


“En cada tema donde la Gente de la Narración encuentra un reporte correcto del Mensajero de Alá (P. B. E) y contradice lo que he dicho, entonces desechad mi dicho, si es mientras vivo o posterior a  mi muerte”.

“Si vosotros me oís decir algo, y es algo que está en contra de lo auténticamente reportado por el Profeta (P. B. E), entonces sabed que mi cordura está lejos”.


“Por cada cosa que digo hay algo auténtico del Profeta (P. B. E) que contradice mis palabras, entonces el hadiz del Profeta (P. B. E) está primero, así que no sigáis mi opinión.”


“Cada declaración basada en palabras del Profeta (P. B. E) es también de mi parecer, aún si no la escucháis de mí.”



AHMED IBN HAMBAL (T. A. M. E)


Imám Ahmed fue el más destacado de los imams al compilar la sunna y adherirse a ella, tanto que inclusive  “lo disgustaba un libro que consistía de deducciones y opiniones escritas” por eso él dijo:


“No sigáis mi opinión ni sigáis la opinión de Malik, de Chafeí, de Auzaa’i y ni de Sauri, sino tomad de dónde lo extrajeron”.


Narraron que: “No copiéis vuestra religión de cualquiera de ellos

pues lo que viene del Profeta (P. B. E) y sus Compañeros, tomadlo; después (lo que viene) a sus sucesores, donde un hombre tiene elección.”


Una vez relatando: “El seguir significa que un hombre sigue lo

que viene del Profeta (P. B. E) y sus Compañeros; después sus sucesores y (así) él tiene una elección.”


“La opinión de Auzaa’i, la de Malik, la de Abu Hanifa son eso, solo opiniones: todas ellas iguales ante mis ojos. Sin embargo, la prueba se encuentra en las Narraciones [del Profeta (P. B. E) y sus Compañeros].”

“Cualquiera que rechaza una declaración del Mensajero de Alá (P. B. E) está al borde de la destrucción.”


Estos son dichos claros y lúcidos de los imams (T. A. M. E) acerca de seguir el hadiz y prohibir la obediencia de sus opiniones sin una evidencia visiblemente clara, tal como la mera opinión e interpretación, que no son aceptables.


De aquí, cualquiera que se adhiriera a lo que la sunna ha probado ser auténtico, aún si ello se opone a los dichos de los imams, ello no contradice su mad-jab, ni lo desvía del camino, sino más bien, el individuo estará siguiéndolos a todos ellos y estará asido a la más pura verdad, que nunca se desvanece. Sin embargo, no es el caso de quien ha abandonado cualquiera de las sunnas auténticas solo porque ellas contradicen sus puntos de vista; al contrario, tal persona estaría desobedeciéndolos y oponiéndose a los dichos antes mencionados, siendo que Alá establece:



“Pero ¡no por tu Señor! No creerán hasta que te hayan hecho juez de su disputa; entonces ya no encontrarán en sí mismos dificultad en aceptar tu decisión y se adherirán plenamente.”



También dice:


“¡Que tengan cuidado los que se hurtan a su orden (la de Mohámed), no sea que les aflija una prueba o que les aflija un castigo doloroso!”


El Hafiz Ibn Rayab al-Hambali (T. A. M. E) dice:


“Por lo tanto, es obligatorio sobre cualquiera que escucha una orden del Mensajero de Alá (P. B. E) o la conoce, explicarla a la umma, aconsejándola con sinceridad y ordenándoles seguir su orden, aún si ésta contradice algún renombrado (ulema). Esto es porque la autoridad del Mensajero de Alá (P. B. E) tiene todo el derecho de ser respetada y seguida, por encima de la opinión de algún famosísimo (ulema) que ha contradicho la orden del Mensajero en cualquier asunto  por desconocimiento. Esto es el por qué los Compañeros y aquellos que refutan a cualquiera que contradice la sunna son algunas veces muy estrictos en sus refutas, no sin granjearse el odio de las personas que lo amaban y respetaban, ya que el Mensajero de Alá (P. B. E) es más amado por ellos y sus ordenanzas son superiores a las ordenanzas de cualquier criatura. De aquí se desprende que una orden del Mensajero debe ser apropiadamente consolidada y cumplida. Nadie debe dejar de respetar a la persona que refutaron  porque saben bien que ella será perdonada (por su error); de hecho, esto último no le debe perturbar ya que la orden del Mensajero de Alá fue que claramente se deben de oponer.”


De hecho, cómo podría molestarles eso, cuando ellos mismos han ordenado a sus seguidores hacerlo, como hemos visto, y se han unido a ellos para abandonar cualquier punto de vista que contradice a la sunna. De hecho Imám Chafeí (T. A. M. E) dijo a sus camaradas que le achacaran la sunna auténtica también, aún si él no la había adoptado o hubiera adoptado algo contrario a ella. De aquí, cuando el analista Ibn Daquic al-‘Eid (T. A. M. E) los compiló a todos ellos en un fastuoso volumen en los temas de los cuales uno o más de los cuatro mad-jabs de los imames habían contradicho el auténtico hadiz, escribió al principio de éste: “Esta prohibido imputar estas respuestas a los imames muchtajids, y es obligatorio sobre los juristas que siguen sus opiniones conocer éstas de modo que ellos no puedan citarlas con respecto a estos y de permanecer en su contra.”





LOS SEGUIDORES DE LOS IMAMES QUE ABANDONAN  SUS PUNTOS DE VISTA SI ESTOS CONTRADICEN LA SUNNA


Debido a todo lo que hemos mencionado, los discípulos de los imams, un número de personas que van desde los antiguos hasta unos cuantos de épocas recientes, no hubieran aceptado todos los puntos de vista de sus imams; por el contrario, ignoraban muchas cosas cuando hallaban que claramente aquellos iban contra la sunna. Incluso los dos imams, Mohámed Ibn al-Hassán y Abu Yusuf (T. A. M. E), tuvieron diferencias con su sheik Abu Hanifa “en un tercer mad-jab”, como lo prueban los libros de massaail. Igualmente se dice lo mismo sobre el Imám al-Muzani y otros seguidores de Chafeí y otros imams. Si empezamos a dar ejemplos y discusiones esto se volvería extenso, tardado y estaríamos divergiendo de lo que intentamos dar en esta introducción, de modo que nos limitaremos a dos instancias:


Imám Mohámed dice en su Muwatta (p. 158): “En cuanto a Abu Hanifa, él no consideraba que hubiera una oración de súplica para la lluvia, empero sostenemos que el imám reza dos rakás y después suplica y extiende su ropa envuelta...”


Tenemos de ‘Isám Ibn Yusuf al-Balji, uno de los compañeros de Imám Mohámed y sirviente de Imám Abu Yusuf, que éste “daba veredictos contrarios a los de Imám Abu Hanifa, porque él no sabía las evidencias de éste último, mientras que otra evidencia se presentaba por sí misma a él, de modo que daba los veredictos usando aquella.” De aquí, “él alzaba sus manos al inclinarse (en la oración) y continuar (con las manos alzadas) al incorporarse de ésta (posición)”, como en la sunna mutawatir del Profeta [P. B. E); el hecho es, lo que los tres imams [o sea, Abu Hanifa, Abu Yusuf y Mohámed) dijeron, no hubiera podido de ningún modo impedirle practicar esta sunna. Esta es la aproximación que cada musulmán está obligado a tener, como hemos visto del testimonio de Los Cuatro imams y demás.


Resumiendo: Espero sinceramente que ningún seguidor de algún imám se apresure a condenar los principios de este libro y abandone el beneficio de la sunna del Profeta que hay en él, con el argumento que ellos están contradiciendo su mad-jab. Espero que tales personas en su lugar considerasen que lo que hemos ofrecido en las exhortaciones a los imams en cuanto a obedecer y actuar sobre la sunna implica omitir las declaraciones que la contradicen (a la sunna). También tengo la esperanza de que se dará cuenta que condenar el carácter de este libro es condenar todo lo que el imám está siguiendo, porque hemos tomado estos principios de los imams, como anteriormente habíamos señalado. Por lo tanto, cualquiera que rehúsa ser guiado por ellos en este camino está en gran peligro, porque tal rechazo necesariamente lo aleja de la sunna a la cual se nos ha ordenado tomar de referencia en caso de diferencias de opinión y de la cual también dependemos totalmente.


Pido a Dios que no me convierta en aquellos que Él menciona:


“Cuando se llama a los creyentes ante Alá y su Enviado para que decida entre ellos, se contentan con decir: ‘¡oímos y obedecemos!’ Esos son los que prosperarán. Quienes obedecen a Alá y a Su Enviado, tienen miedo de Alá y le temen, ésos son los que triunfarán.”


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