Detalles antes del Salat

PARADOS EN ORACIÓN


Él (P. B. E) solía estar parado en la oración tanto para las oraciones obligatorias como voluntarias, ejecutando la orden de el Exaltado:


“Y estad firmes ante Alá devotamente” (Corán 2:238)


En cuanto a la duración de un viaje, él rezaba voluntariamente oraciones sobre sus animales de monta.


Él puso el ejemplo a su umma para rezar durante un momento de temor a pie o montado, como se ha mencionado anteriormente, y ese es el propósito del Todopoderoso:


“¡Observad las azalás –sobre todo, la azalá intermedia- y estad con devoción ante Alá! Si teméis algún peligro, de pie o montados. Y, cuando estéis en seguridad, ¡Recordad a Alá... como os enseñó lo que no sabíais!” (Corán 2:238-9)


Él (P. B. E) rezó sentado durante la enfermedad de la cual murió.” Él también rezó sentado en otra ocasión anterior cuando fue herido, mientras la gente rezó parada; así que les indicó a ellos sentarse, de modo que se sentaron (y rezaron). Cuando él terminó, él dijo: “Ibais a cometer lo mismo que los persas y los romanos: quedan parados cuando sus reyes se sientan. Así que no lo hagáis así, porque el imám está ahí para ser seguido: cuando el hace rukú, haced rukú, cuando el se incorpora, incorporaos; y cuando el reza sentado, rezad sentados (todos vosotros).” 




LA ORACIÓN DE UNA PERSONA ENFERMA EN POSICIÓN SENTADA


‘Imran Ibn Hussein (A. S. E) dijo: “Yo estaba sufriendo de hemorroides, así que le pregunté al Mensajero de Alá (P. B. E) y me contestó: Reza parado; si no te es posible, entonces sentado; si no te es posible, entonces reza acostado.”


También dijo ‘Imran Ibn Hussein: “Yo le pregunté (al Profeta) sobre la oración de un hombre sentado, y me contestó: Aquél que reza parado, es lo mejor; aquél que reza sentado, su recompensa es la mitad del anterior. Aquel que reza acostado (en otra narración: reclinado), tiene la mitad de recompensa del que se sienta. 


Esto se aplica a una persona enferma, porque Anas (A. S. E) dijo: “El Mensajero de Alá  (P. B. E) salió a la gente mientras ellos rezaban sentados debido a la enfermedad, así que dijo: En verdad, la oración de alguien sentado (vale) la mitad  de la oración de uno que lo hace parado”


Una vez: “Él  (P. B. E) visitó a una persona enferma y la vio rezar (apoyado) sobre una almohada, de modo que la tomó y la hizo a un lado. Así que el hombre tomó una vara para rezar (apoyado) en ella, pero él la tomó y la arrojó diciendo: Reza sobre el suelo si puedes, si no, haz movimientos con tu cabeza haciendo tu suyúd más abajo que tu rukú”.



LA ORACIÓN EN UNA EMBARCACIÓN


Él  (P. B. E) fue cuestionado sobre la oración en una embarcación, así que dijo: Rezad parados, excepto que temáis ahogaros.


Cuando él se hizo anciano, él tomaba un apoyo en el lugar de oración para ayudarse a sostener.


SENTARSE Y PARARSE EN EL TAJÁYUD


Él  (P. B. E) solía rezar a lo largo de la noche de pie, y  a lo largo de la noche sentado, y si él recitaba parado, él se inclinaba parado; y si él recitaba sentado, él se inclinaba sentado.


Algunas veces: “Él rezaba sentado, así que recitaba sentado, así que recitaba sentado hasta casi 30 o 40 versos en su recitación, donde se quedaba; entonces él se paraba para recitar éstos parado y después inclinarse y postrarse, y hacía del mismo modo en la segunda raká.” 

De hecho, “él rezaba subja 

sentado al final de sus días cuando se hizo viejo, y eso fue un año antes de su muerte”


También “él se sentaba con piernas cruzadas.”


REZAR CON CALZADO Y LA ORDEN DE HACERLO


“Él solía pararse (en oración) con los pies descalzos y algunas veces utilizando zapatos

.”


Él permitió esto a su umma, diciendo: Cuando uno de vosotros reza, él debe usar sus zapatos o sacárselos y colocarlos entre sus pies y no dañar (incomodar) a otros con ellos.



Él motivaba a que se usaran de vez en cuando, diciendo: Sed diferentes de los judíos, porque ellos no rezan con sus zapatos ni con sus Juffs (calcetas de cuero).



En ocasiones él se los quitaba de los pies mientras rezaba y continuaba su oración, como Abu Saíd al-Judri ha dicho:


“El Mensajero de Alá (P. B. E) un día estaba rezando con nosotros. Mientras estaba absorto en la oración se quitó sus zapatos y los colocó a su izquierda. Cuando la gente vio esto, todos se quitaron sus zapatos. Cuando él terminó su oración dijo: ¿Por qué se sacaron los zapatos? Ellos contestaron: ‘Te vimos quitarte los tuyos, así que nos sacamos los nuestros’. Y dijo: Gabriel ha venido y me ha informado que tenía suciedad –o dijo: algo pernicioso (en otra narración: porquería)-  en mis zapatos, así que me los saqué .Por lo tanto, cuando alguno de vosotros vaya a la mezquita, debe mirar sus zapatos: Si halla alguna suciedad en ellos –o también dijo: algo pernicioso (en otra narración: porquería) - él debe retirarla y entonces rezar con ellos.”



“Cuando él se los quitó, él los colocaba a su izquierda” y decía: Cuando alguno de vosotros reza, no debe colocar sus zapatos a su derecha ni a su izquierda, ya que pueden estar a la derecha de alguien, excepto si no hay alguien a su izquierda, pero debe colocarlos entre sus pies.



LA ORACIÓN EN EL MIMBAR



“Una vez él (P. B. E) rezó sobre el mimbar (en otra narración: ‘... que tenía tres escalones’). De aquí (él estuvo sobre él y dijo takbír y la gente atrás de él dijo takbír mientras estaba sobre el mimbar)(después él hizo rukú sobre el mimbar), después se incorporó y descendió hacia atrás para hacer prosternación al pie del mimbar. Después regresó, (y continúo haciéndolo como lo había hecho en el primer raká), hasta que completó su oración. Él después se volvió hacia la gente y dijo: ¡Oh pueblo! He hecho esto así para que vosotros podáis seguirme y aprendáis de mi oración.


LA SUTRA

 Y LA OBLIGACIÓN DE TENER UNA


“Él (P. B. E) solía estar cerca de la sutra de modo que hubiera tres codos entre él y la pared” y “entre el lugar de su postración y de la pared, con suficiente espacio para que una oveja pudiera pasar.”


Él solía decir: “No recéis sino hacia una sutra y no dejéis que nadie pase enfrente de vosotros, porque si alguien continúa (tratando de pasar) entonces reñidlo, porque tiene un compañero con él (el diablo).”


Él también decía: “Cuando alguno de vosotros reza hacia una sutra, debe acercarse a ella porque el diablo no puede romper la oración.”


En otras (narraciones) se dice: “él buscaba  rezar en el pilar que estuviera en la mezquita”


“Cuando él rezó (en un espacio abierto donde no había nada que usar como sutra) él plantaba una lanza en el suelo enfrente de él y rezó hacia ella con la gente detrás de él”. En otras se narra: “él colocaba su montura atravesada y rezaba hacia ella” que no se aplica  rezar en el lugar donde los camellos se postran, y algunas veces “él tomaba su silla de montar; la colocaba longitudinalmente y rezaba hacia su extremo.”


Él decía: Cuando uno de vosotros coloca enfrente de él algo tal como un palo al extremo de una montura, debe rezar sin importar que alguien pase más allá de ella.


Una vez “el rezó hacia un árbol” y algunas “él rezaba hacia la cama en la cual Aixa (A. S. E) dormía (bajo sus sábanas).”


Él [P. B. E) no dejaba pasar a nadie entre él y la sutra, puesto que una vez “estaba rezando cuando una oveja llegó corriendo frente a él, así que se recorrió hasta que su vientre se presionó contra la pared (y así pasó la oveja tras de él)”.


También una vez “mientras rezaba una oración obligatoria, él cerró su puño, de modo que cuando hubo terminado, la gente dijo: ‘¡Oh Mensajero de Alá!¿Sucedió algo durante la oración?’ A lo que contestó: Nada, excepto que el diablo quería pasar enfrente de mí, de modo que lo sujeté del cuello, con lo que pude sentir la frialdad de su lengua en mi mano. ¡Por Alá! Que de no haber sido por mi hermano Salomón que lo golpeó, lo hubiera atado (al diablo) a uno de los pilares de la mezquita de modo tal que los niños de Medina lo hubieran observado. (Así que cualquiera que pueda impedir que algo interfiera entre él y la quibla, que lo haga)”


Él también solía decir:


Cuando uno de vosotros reza hacia algo que es la sutra entre él y la gente y alguien intenta cruzar frente a él, entonces debe empujarlo por la garganta [repelerlo tanto como él pueda]. (En otra narración se dice: debe detenerlo dos veces). Pero si él rehúsa (continúa insistiendo en pasar) entonces debe reñirle, porque en verdad es un demonio.


Él también solía decir: Si la persona que pasó enfrente de alguien rezando a sabiendas (del pecado), hubiera sido mejor para él esperar a cuarenta que pasar enfrente.[Abu a-Nader dijo: “No recuerdo exactamente si dijo a cuarenta días, meses o años”)


LO QUE ROMPE LA ORACIÓN


Él (P. B. E) solía decir: La oración de un hombre es interrumpida, cuando no hay nada  tal como el extremo de una silla de montar enfrente de él, por: una mujer (que menstrua), un burro o un perro negro. Abu Darr dijo: “Yo dije: ‘¡Oh Mensajero de Alá! ¿Por qué el perro negro en vez del rojo?’ y él me contestó: El perro negro es un diablo.





PROHIBICIÓN DE REZAR FRENTE A LAS TUMBAS


Él (P. B. E) solía prohibir rezar frente a la tumba diciendo: No recéis ante las tumbas y no os sentéis en ellas.

Comments