Del Takbir al Taslim

LA INTENCIÓN


Él (P. B. E) solía decir: Todas las acciones son por la intención y cada hombre tendrá lo que su intención es.


TAKBÍR


Entonces él (P. B. E) comenzaba la oración diciendo:


اللهُ أَكْبَر


Alá juákbar (Dios es el más grande)


Ordenando al hombre “que rezaba deplorablemente” hacer del modo mencionado, diciéndole a su vez: En verdad, la oración de una persona no está completa hasta que ha hecho una ablución que ha incluido las partes necesarias del cuerpo y ha entonces dicho: ‘Alá juákbar’


También solía decir: La clave para la oración es la purificación, que se inicia con takbír y se termina con taslím.


También “él solía alzar su voz en el takbír de modo que los de atrás pudieran oír.” Pero “cuando cayó enfermo Abu Baker, solía alzar su voz para llevar el takbír del Mensajero (P. B. E) a la gente.”


Él (P. B. E)  decía: Cuando el imám dice: Alá juákbar, entonces dice: Alá juákbar.


ALZANDO LAS MANOS


Él alzaba sus manos algunas veces con el takbír, algunas veces después del takbír, y algunas otras antes de él.


“Él las alzaba con los dedos separados [ni muy abiertos, ni muy juntos]” y él las colocaba a la altura de sus hombros”, aunque ocasionalmente, “él las alzaba hasta que estuvieran al nivel (del límite] de sus orejas.”





COLOCACIÓN DEL BRAZO DERECHO SOBRE LA IZQUIERDA Y LA ORDEN DE HACERLO


“Él (P. B. E) solía colocar su brazo derecho sobre su brazo izquierdo” y decía: Nosotros, el grupo de profetas, se nos ha ordenado apresurar el rompimiento del ayuno, demorar la comida antes del ayuno y colocar nuestros brazos derechos sobre nuestros brazos izquierdos durante la oración.


También “él pasó cerca de un hombre que estaba rezando y había colocado su brazo izquierdo sobre el derecho, así que él los jaló para colocar el derecho sobre el izquierdo.”


COLOCAR LAS MANOS SOBRE EL PECHO


“Él solía colocar el brazo derecho sobre el dorso de su palma izquierda, muñeca y antebrazos”, “y él ordenó a sus compañeros hacer lo mismo” y a veces “él sujetaba su brazo izquierdo con el derecho.”


“Él solía colocarlas sobre su pecho.”


También “solía prohibir colocar la mano de uno sobre la cintura durante la oración [y él puso su mano sobre la cintura para demostrarlo]. Y éste es el “silb” que él solía prohibir.


MIRAR AL LUGAR DE PROSTERNACIÓN CON HUMILDAD


“Él (P. B. E) solía inclinar su cabeza durante la oración y fijar su vista hacia el suelo”; “mientras estuvo en la Caaba, su mirada no dejaba (de observar) el lugar de prosternación hasta que salía de él” y él dijo: No es apropiado que deba haber algo en la Casa (la Caaba) que moleste al orante.


“Él solía prohibir mirar al cielo” y él enfatizó su prohibición tanto que dijo: La gente debe reprimirse de mirar al cielo en la oración, o su vista no regresará a ellos (en otra narración: ...o su vista será arrancada). 

En otro hadiz se narra: Así que cuando recéis, no miréis aquí o allá, porque Alá está de cara a Su siervo en la oración en tanto que no se aleje (su mirada). Y dijo sobre mirar aquí o allá “que es un despojo que el diablo comete con el siervo durante la oración.


Él (P. B. E) también dijo: Alá no cesa de volcarse a su esclavo en oración en tanto que no mire a su rededor; cuando él aleja su rostro, Alá se aleja de éste. Él “prohibió tres cosas: cabecear como una gallina (al picotear), agazaparse como un perro y mirar de rededor como un zorro.” Él también solía decir: Rezad la Oración de Despedida como si lo vierais, pero si no le veis (a Alá), seguro Él los ve. Y: Cualquier persona que, cuando hay oración obligatoria, sobresale en su ablución, humildad y reverencias, tendrá ésta (la oración) como una remisión de sus pecados menores anteriores en tanto que no cometa un pecado mayor, y susodicha (oportunidad) es para siempre”


Una vez él (P. B. E) rezó en una jamísa

 y (durante la oración) él observaba sus estampados. Así que cuando terminó dijo: Llevad mi Jamísa a Abu Yahem y traedme su Anbichániyya

, porque ha retirado mi atención de la oración (en otra narración: ...porque he visto su estampado durante la oración y casi me pone a prueba).


También: “Aixa tenía una tela con pinturas extendidas en todo el sahwa

, a lo que el Profeta (P. B. E) dijo: Aléjala de mi (porque sus pinturas no cesaban de perturbar mi oración)

 


Él solía decir también: La oración no es válida cuando la comida ha sido servida, ni cuando es tiempo de evacuar las dos porquerías (el orinar y el defecar)

 


SÚPLICAS DE APERTURA (DUA’AS)


A continuación, él (P. B. E) comenzaba su recitación con muchas clases de súplicas en las cuales él alababa a Dios Exaltado, glorificándolo y enalteciéndolo. De hecho él ordenó “al hombre que rezaba mal” hacer así, diciéndole: La oración de una persona no está completa a menos que diga takbír, alabe a Alá el poderoso y Sublime y lo exalte, recitando del Corán lo que le sea más fácil...












Él decía alguna de las siguientes súplicas:


1.-

اللـّهُمَّ بَاعِدْ بَيْنِي و بَيْنَ خَطـَايَايَ كـَمَا بَاعَدْ تَ بَيْنَ الـْمَشْرِق ِ وَ الـْمَغـْرِبِ، اللـّهُمَّ 

نـَقـِّنِي مِنْ خَطـَايَايَ كـَمَا يُنـَقـَّى الثـَوْبُ الـْأَبْيَضُ مِنَ الدَّ نـَس ِ، اللـّهُمَّ اغـْسِلـْنِي مِنْ

  خَطـَايَايَ بـِالـْمَاءِ وَالثـَّلـْج ِ وَالـْبَرَد.


Alájuma ba’id baini ua baina jatayaya kama ba’adta almasriq ual magrib, Alájuma naqini min jatayaya kama yunaqa a-zaubul abiad min a danas, Alájuma Igsilní min jatayaya bil má-i ua zalch ual barad


¡Oh Alá! Aléjame de mis errores como alejas el Oriente del Occidente. ¡Oh Alá! Purifícame de mis errores como se purifica la ropa blanca de la suciedad.¡Oh Alá! Depúrame de mis pecados con agua, hielo y nieve.


2.- 

وَجَّهـْتُ وَجْهـِيَ لِلـَّذِي فـَطـَرَ السَّمَاوَاتِ وَالـْأَرْضَ حَنِيفا ً،[مُسْلِما ً]، وَ مَا أَنـَا مِنَ

الـْمُشْرِكِين، إِِنَّ صَلاتِي وَ نـُسُكِي وَ مَحْيَايَ وَ مَمَاتِي لِلـَّهِ رَبِّ الـْعَالـَمِين، لا َ شَرِيكَ لـَهُ، وَ بـِذ َلِكَ أُمِرْتُ وَ أَنـَا أَوَّلُ الـْمُسْلِمِين، اللـّهُمّ أنـْتَ الـْمَلِكُ، لا َ إِلهَ إلاَّ أنـْتَ،  سُبْحانـَكَ وَ بِحَمْدِكَ، أنـْتَ رَبِّي وَ أنـَا عَـبْدُك، ظـَلـَمْتُ نـَفـْسِي، وَ اعـْتـَرَفـْتُ بـِذ َنـْبـِي، فـَاغـْفِرْ لِي ذ َنـْبـِي جَمِيعا ً إنـَّهُ لاَ يَغْفِرُ الذ ُّنـُبَ



Uayajtu uayji aladí fatara a samauati ual arda hanífan, (musliman), ua ma ana minal mushriquín, inna salátí ua nusuquí ua maj-yayaí ua mamátí liláji rabil a’lamín, la sharíka laj, ua bidálika umirtu ua ana aualul muslimín, Alájuma anta almalik, la ilája íla ant, subjánaka ua bijámdik, anta rabi ua ana a’bduk, dalamtu nafsí, ua a’taraftu bi danbí, fagfír lí danbí yamían innaju la yagfiru dunúba íla ant, ua ajdiní lí ajsani al ajlaqui la yajdi li ajsánija íla ant, uasrif a’nií sayi-aja la yasrifu a’nii sayi-aja íla ant, labeika ua sadei’k, ual jeiru kulujú fi yadeik, ua sharru leisa ileik, ual majdiyu man jadeita, ana bika ua ileik, la manyá ua la malya minka ila ileika, tabarakta ua ta’aleit, astagfiruka ua atubu ileik.


Dirijo mi rostro a quien originó el cielo y la tierra sinceramente, (islámicamente), y no soy de los politeístas. En verdad mi oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte son para Alá, Señor de los mundos; sin par. Con esto se me ha ordenado y yo soy el primero de los musulmanes en ello. ¡Oh Alá! Tú eres el Rey, no hay Dios sino Tú, alabado y elogiado seas. Tú eres mi Señor y yo Tu humilde siervo. He atentado contra mí y reconozco mi pecado. Perdóname todos mis pecados, pues nadie perdona los pecados sino Tú. Guíame hacia el mejor de los modales pues nadie guía mejor hacia ellos excepto Tú. Desvía de mí las peores intenciones pues nada las aleja sino Tú. Respondo a tu llamado y a tu auxilio (que me diste). Todo el bien está en Tus manos y el mal no es de Ti. Y es guiado quien Tú guías. Soy Tuyo y de Ti. No hay escape ni refugio excepto el que viene de Ti. Bendito y Exaltado seas. Te pido perdón y me arrepiento ante Ti (solamente).


3.- Similar al anterior excepto por: Anta rabí ua ana a’bduk; Tu eres mi Señor y yo soy Tu siervo... al final, con la siguiente adición:


Alájuma anta al malik, la ilája íla ant, subjanaka ua bijamdik,


¡Oh Alá! Tú ere el Rey, no hay Dios excepto Tú, alabado y glorificado seas.


4.- Igual que la No. 2 hasta: Ua ana aualul muslimin; soy el primero de los musulmanes, añades:


Alájuma ajdiní li ajsani al ajlaqui ua ajsanil a’mali la yajdí li ajsanija íla ant, uaquiní sayi-al ajlaqui ual a’mali la yaquí sayi-ija íla ant.


¡Oh Alá! Guíame al mejor de los modales y a la mejor de las obras, nadie guía a su mejoramiento sino Tú. Desvía de mí lo peor de los modales y de las obras (pues) nadie (nos) desvía de su maldad excepto Tú.



5.- Subjanaka Alájuma ua bijamdika ua tabaraka smuka ua ta’ala yaduka ua la ilaja gueiruk.


Gloria a Ti ¡Oh Alá! ¡Alabado seas! Bendito Tu nombre y Exaltada Tu majestuosidad y eres incomparable. 


Él (P. B. E) también dijo: En verdad las palabras más amadas por Alá son cuando Su siervo dice: Gloria a Ti ¡Oh Alá!


6- Palabras semejantes a las anteriores se añaden a la oración de la noche:


Se dicen tres veces: La ilája íla Alá  (No hay Dios sino Alá) 

Y tres veces dices: Alá juákbaru kabiran (Alá es el Más Grandemente Grande)


7.- Alá juákbar kabiran, ua aljámduliláji kaziran, ua subjana láji bukratan ua asilan.


Alá es el grandiosamente Más Grande. Muy Alabado sea. Glorificado sea Dios, mañana y tarde. Una vez, un Compañero comenzó con esto, con lo cual el Mensajero (P. B. E) dijo: Maravillosa (súplica), pues las puertas del Cielo se abrieron por ella.


8.-  Aljámduliláji jamdan kaziran tayiban mubarakan fij.


Alabadísimo el alabado Alá en su bendita bondad. Un hombre comenzaba con esto y el Mensajero (P. B. E) dijo al respecto: Vi doce ángeles competir para ver quien se la llevaba (al cielo, a la súplica)


9.- Alájuma laka aljamd, anta nuru samauati ual ardi ua man fihim, ua laka aljamdu, anta cayimu samauati ual ardi ua man fijina, [ua laka aljamdu, anta maliku samauati ual ardi ua man fijim], ua laka aljamd, anta aljac, ua ua’duka jac, ua cauluka jac, ua li cauca jak, ual yannatu jac, ua nar jac, ua sa’atu jac, ua nabiyuna jac, ua mujammadun jac, Alájuma laka aslamtu, ua aleika tauacaltu ua bika amantu, ua ileika anabtu, ua bika jasamtu, ua ileika jakamtu, [anta rabbuna ua ileika al masír, fagfir lí ma cadamtu, ua ma ajart, ua ma asrartu ua ma a’alant], [ua ma anta a’alamu biji minni], antal muccadim ua antal muájir, [anta ilají], la ilája íla ant.


¡Oh Alá! Para Ti las alabanzas, Eres la luz del cielo, la tierra y de quienes las habitan. Para Ti las alabanzas, Guardián del cielo, la tierra y quienes habitan en ellos. [Para Ti las alabanzas, Dueño de los cielos, la tierra y su contenido], para Ti las alabanzas, Eres la Verdad; Tu promesa es verdad, Tu palabra es verdad; Tu encuentro es verdad, el Paraíso es verdadero; el Fuego (del Infierno) es verdad, la Hora (final) es verdad; los profetas verdaderos al igual que Mohámed. ¡Oh Alá! A Ti me someto, en Ti pongo toda mi confianza, en Ti creo, a Ti me vuelvo, por Ti combato, a Ti recurro para decidir. [Tú eres nuestro Señor y tuyo el Destino. Perdóname lo pasado y lo futuro, lo que oculto y lo que muestro] [y de lo que (de antemano) más sabes y yo ignoro]. Tu eres el Proveedor y el Moroso [Tu eres mi Deidad]. No existe dios sino Tú.


10.- Alájuma rabba yibraíla ua Mikaíla ua Israfíl, Fátira samauáti ual aud, álim-al-gaibi ua shajáda, anta tajkumu rá-una íbaadika fíma kanú fíji yajtalifún, ijdíni lima ijtúlifa fíji min al jaqui bi ídnik, ínnaka tajdí man tasháu ilá siratin mustaquím.


¡Oh Alá! Señor de Gabriel, Miguel y Rafael. ¡Creador de los cielos y la tierra! ¡Conocedor de lo oculto y abierto!¡Tu juzgas entre tus siervos en aquello que difieren!¡Guíame a saber lo que es confuso y lo que es verdad con Tu venia! En verdad guías a quien quieres al camino recto. 


11.-El decía takbír,

 tajmíd,

 tasbíj,

 tajlíl

 e istigfár diez veces cada uno, y después remataba con:


Alájuma igfir lí uaj-diní uar-zucní (ua ‘afiní)


¡Oh Alá! ¡Perdóname! ¡Guíame y susténtame [borrándome los pecados]!


Alájuma inni aúdu bika mina dayiqui yaumal jisáb


¡Oh Alá! ¡Me refugio en Ti de la angustia del Día de ajustar cuentas. Esto diciéndolo diez veces.


12.- Alá Juákbar [tres veces] dúl malakúti ual yabarúti ual kibriá-i ual ádima.


¡Alá es el Más grande! [decirlo tres veces]. Dueño del Reino, el Poder, la Magnificencia y la Grandeza.





RECITACIÓN


A continuación, el Profeta (P. B. E) buscaba refugio en Alá de la siguiente manera:


Aúdu bi láji mina shaitáni rayím, min jámziji ua nafjihi ua nafziji


Aléjame Dios de Satán maldito, de su instigación,

 de su arrogancia y de su verborrea

. Algunas veces el añadía a lo anterior lo siguiente:


Aúdu bi láji samií il-‘alím mina shaitán .....


Me refugio en Dios, el Oyente, el Sabio, del Satán.


Y posteriormente recitaba:


Bismiláji arrajmáni rajím


En el nombre de Alá, el más Clemente, el más Misericordioso. Pero no lo hacía fuerte



RECITAR UN VERSO A LA VEZ


Posteriormente, él recitaba sura la Fatiha dividiendo su recitación, recitando un verso a la vez. Él recitaba:


Bismiláji arrajmáni rajím


 [Aquí el hacía pausa y después decía]


Aljámduliláji rabil ‘alamín


[pausaba, y continuaba:]


Arrajmáni arrajím


[pausa, y después sigue:]


Máaliki yaumi dín


... y así sucesivamente, hasta el final de la sura. El resto, al igual que lo que vimos, los describimos así: detenerse al final de cada verso y no unir uno tras otro

]


algunas veces él recitaba:

Maliki yaumi dín

(Rey del Día del Juicio] o en su lugar:


Máaliki yaumi dín

[Dueño del Día del Juicio]



LA NECESIDAD DE LA FATIHA

 Y SU EXCELENCIA


El Profeta enfatizó con vehemencia la importancia de esta sura diciendo: No hay oración para quien no recite el capítulo de La Apertura

. En otro dicho: Dicha oración no es suficiente en tanto un hombre no recita La Apertura del Libro

. Y también dijo: Aquél que realiza una oración en la cual no recita La Apertura del Libro, entonces ésta es deficiente, deficiente, deficiente e incompleta. Él también dijo:


Alá el bendito y Excelso ha dicho: “He dividido entre Mi siervo y Yo la oración en dos mitades: una es la Mía y la otra para Mi siervo, y Mi siervo tendrá aquello solicitado”. Entonces el Mensajero de Alá (P. B. E.) dijo: ¡Recitad! (como) El siervo dice: “Alabado sea Alá, Señor de los mundos”; Alá Excelso dice “Mi siervo me ha alabado”. El siervo dice, “El más Clemente, el más Misericordioso, Otorgador de misericordia”; Alá dice, “Mi siervo me ha halagado”. El siervo dice, “Dueño del Día del Juicio”; Alá contesta, “Mi siervo me ha glorificado”. El siervo dice, “Solo a Ti adoramos y a Ti sólo pedimos”; Alá contesta, “Esto (hay) entre Mi siervo y Yo, y Mi siervo tendrá lo que ha solicitado”.


Él también solía decir: Alá no reveló en la Tora ni en el Evangelio algo semejante como la Madre del Corán

. Ya que es la Reiteradamente Siete

 [y la Magnífica Recitación que se me ha otorgado].



Él (P. B. E) ordenó a “quien rezaba deplorablemente” recitarla en cada oración; pero dijo a quien no la podía recordar: Di : Subjana lá, ua aljam du lilá, ua la ilája íla lá, ua Alá juákbar, ua la jaulá ua la cú-ata íla bilá [Alabado sea Alá, glorificado sea Alá, y no hay más Dios que Él y Él es el Más Grande; y no hay poder sino el de Alá]



También Él dijo a “quien rezaba deplorablemente”: Si conoces algo del Corán, entonces recítalo, si no, alaba Alá proclamando Su grandeza y proclama que nadie tiene el derecho de ser adorado sino Alá.





LA ABROGACIÓN DE RECITAR DETRÁS DEL IMÁM EN LAS ORACIONES CON VOZ ALTA


Él había concedido una vez aquellos que rezaban detrás del imám, recitaran sura la fatiha en las oraciones en voz alta, cuando sucedió que:


“Él estaba rezando fayer, volviéndose la recitación más difícil para él (cada momento que pasaba). Al terminar dijo: Es posible que recitéis detrás de vuestro imám. Dijimos todos “Sí, con rapidez, ¡Oh Mensajero de Alá!” A lo que dijo: No lo hagáis así, sino en la Apertura del Libro, puesto que la oración no vale para aquél que no la recita”



Tiempo después, les prohibió el recitar fuertemente en las oraciones de voz alta, cuando sucedió que:


“Él terminó una oración en la cual él estaba recitando fuertemente (en otra narración: en la oración del crepúsculo) y dijo: ¡¿Acaso alguno de vosotros estaba rezando (al unísono) conmigo justo en este instante?! A lo que contestó un hombre: “Sí, era yo ¡Oh Mensajero de Alá!”. Respondiéndole: Y digo yo ¿Por qué me siento tan contrariado? [Abu Huraira continúa diciéndonos:] Entonces la gente detuvo sus recitaciones junto con el mensajero de Alá (P. B. E) cuando él estaba recitando fuertemente después de escuchar aquello que dijo [sin embargo, ellos continuaron recitando calladamente cuando el imám no estaba recitando fuertemente]”



También él estuvo en silencio durante la parte complementaria de recitación del imám para seguirlo, diciendo: El imám debe ser seguido, así que cuando el diga takbír, decís takbír, y cuando él recita, estáis en silencio, justo como él hizo se escuchase la recitación del imám lo bastante para no tener que recitar detrás de él, diciendo: Aquél que tiene un imám, entonces la recitación del imám es la recitación de aquél

 – y esto aplicase a las oraciones en voz alta.


LA OBLIGACIÓN DE RECITAR EN LAS ORACIONES SIGILOSAS


En cuanto a las oraciones en voz baja, él los instaba a que recitaran durante ellas; Yábir dijo, “Nosotros solíamos recitar detrás del imám en dohor y ázar, sura la Fatiha y otra sura en las dos primeras rakás, y sura la Fatiha en las últimas dos”.



Sin embargo, él los disuadió de no hacerlo por confundirlo con la de ellos, cuando:


“Él rezó dohor con los Compañeros y preguntó (posteriormente): ¿Quién de vosotros ha recitado “¡Glorifica el nombre de tu Señor, el Altísimo!” (Corán 87:1)? Alguien contestó: Fui yo [más nada intentaba sino el bien al hacerlo]. Así que le contestó: Sabía que alguien me contrariaba con ello.

 En otro hadiz: “Ellos solían recitar detrás del Profeta (P. B. E) [fuertemente], cuando así les dijo: habéis revuelto mi Corán (o sea, su recitación).


También dijo: En verdad, la persona que reza esta consultando en privado a su Señor, así que debe ser cuidadosa sobre lo que le consulta, y vosotros no debéis por encima del otro recitar el Corán fuertemente.


Él también solía decir: Cualquiera que recitó una letra del Libro de Alá, le valdrá como una buena acción, y una buena acción vale diez veces más. Yo no digo que “alif lam mim” es una letra, sino que “alif” es una letra, “lam” es una letra y “mim” es una letra.

 









SOBRE EL AAMÍIN Y SU FUERTE RECITACIÓN POR EL IMÁM


Cuando él (P. B. E) terminó de recitar la Fatiha, el pronunciaba AAMÍIN fuertemente, prolongando su sonido.

 


Él también solía ordenar a la congregación decir aamíin de éste modo: 

Cuando el imám dice: Gueiril magdúbi áleijim ua la dáalíin [No de los que han incurrido en Tu ira, ni de los extraviados], entonces pronunciáis aamíin [porque los ángeles dicen “aamíin” y el imán también lo dice] (en otra narración se relata: Cuando el imám dice aamíin decíd aamíin), de modo que el “amíin” que coincide con el “aamíin” de los ángeles – en otra narración: cuando uno de vosotros dice aamíin en la oración y los ángeles en el cielo dicen “aamíin”, y ellos coinciden... – vuestros pecados anteriores son perdonados.


En otro hadiz: ...entonces decís aamíin; Alá os responderá.


También solía decir: los judíos no os envidian tanto por nada como os envidian por la salutación y el aamíin (detrás del imám).


LA RECITACIÓN DESPUÉS DE LA FATIHA


A continuación el Profeta (P. B. E) recitaba alguna sura después de la Fatiha, haciéndola larga algunas veces, y otras veces corta para los viajes, tos, enfermedades o al llorar los infantes.


Anas ibn Malik (A. C. E) dijo: “Él (P. B. E) la hizo (o sea, la recitación) corta un día en la oración del crepúsculo” (en otra narración: él rezó la oración de la mañana y recitó las dos suras más cortas del Corán). Así que dijeron: “¡Oh Mensajero de Alá!¿Por qué la acortaste?” Él respondió: Escuché el llanto de una criatura, así que supuse que su madre estaba rezando con nosotros, de modo que quise liberar a su madre para él.


Él también solía decir: Entro a la oración con la intención de alargarla, pero el escuchar el llanto de un niño, acorto mi oración porque sé cuán profundamente su madre se siente al escucharlo llorar.


Él solía decir: Dad a cada sura su parte del rukú y suyúd. En otra narración: Cada sura debe tener una raká.


Algunas veces él (P. B. E) solía dividir la sura en dos rakás y otras veces él solía repetir toda la sura en la segunda raká.


Algunas veces él combinaba dos o más suras en una raká.

Uno de los ansares solía dirigirlos en la mezquita de Kubá, y cada vez que les recitaba una sura, el comenzaba con “Di: Él es Alá, el único, el... (sura el ijlas 112) hasta el final, y después recitaba cualquier otra sura con ella, y él hacía esto en cada raká. Por esto, su gente le decía: “Tú comienzas con ésta sura, y no la dejas sino hasta que recitas otra. Has de recitarla solamente o dejarla para recitar otra”. A lo que les contestó: “No la dejaré; si no os molesta que os dirija con ella, continuaré, pero de no ser así, os abandonaré”. Ellos sabían que el era de entre ellos el mejor, y no les gustaba la idea de ser dirigidos por alguien más, así que cuando el Profeta (P. B. E) estuvo entre ellos, le informaron del caso. Así que dijo: ¡Oh fulano! Que te impide hacer lo que tu gente te solicita?¿Qué es lo que te mueve a recitar esta sura en cada raká? A lo que contestó: “Amo esta sura”. Y dijo (el Profeta): El amor por ella te hará entrar a los Jardines (del Paraíso).


COMBINANDO SURAS SEMEJANTES Y OTRAS EN UNA RAKÁ


Él solía combinar las suras pares del Libro, así que solía recitar alguno de los siguientes pares de suras en una raká:


El Compasivo (55:78) y La estrella (53:62)

La Luna (54:55) y La inevitable (69:52)

El monte (52:49) y Los que diseminan (51:60)

El acontecimiento (56:96) y El cálamo (68:52)

Las gradas (70:44) y Los que arrancan (79:46).

Los defraudadores (83:36) y Frunció las cejas (80:42)

El envuelto en un manto (74:56) y El arrebujado (73:20)

El hombre (76:31) y La resurrección (75:40)

Las buenas nuevas (78:40) y Los enviados (77:50)

El humo (44:59) y El obscurecimiento (81:29)


Algunas veces él solía combinar las suras del tiwal de siete (largas suras), tales como La vaca, Las mujeres y La familia de Imrán en una raká durante la oración nocturna (ver siguiente párrafo). Él solía decir: La oración más excelente es en la que uno permanece de pie largamente.


Cuando él recitaba:


¿Acaso no es por el poder que retorna a la vida los muertos? (Corán 75:40), respondía con:


Subjánaka fabalá (¡Gloria a Ti, por supuesto!)


Y cuando él recitaba:


Sábjisma rábbika al ‘ála (¡Glorifica el nombre de tu Señor, el Altísimo)(Corán 87:1), el respondía con:


Subjána rabí al ála (¡Gloria a mi Señor, el Altísimo).





LA PERMISIBILIDAD DE RECITAR LA FATIHA SOLAMENTE


Un narrador nos cuenta:


Mu’ad ibn Yabal solía rezar el Ishá con el Mensajero de Alá (P. B. E) y después  regresaba con su gente para dirigirla en la oración. Una noche en que volvía para rezar con ellos, un joven (llamado Sulaim, de Banu Saláma) del pueblo rezó. Sin embargo, cuando se prolongó, aquél rezó aparte (en una esquina de la mezquita). Salió, tomó las riendas de su camello y partió. Cuando Mu’ad había terminado de rezar, le fue mencionado el hecho, a lo que dijo: “¡Seguramente tiene algo de hipócrita! Informaré de ello al Mensajero de Alá (P. B. E)”. Y también a su vez dijo el joven: “…E informaré al Mensajero de Alá (P. B. E) de lo que él hizo”.Así que ambos (el joven y Mu’ad) en la mañana llegaron con el Profeta y Mu’ad le informó de lo que el joven había hecho. El joven respondió: “¡Oh Mensajero de Alá! Él permanece contigo mucho tiempo y regresa con el fin de prolongarla”. Así que el Mensajero de Alá (P. B. E.) dijo: ¡¿Acaso eres tú el que causa tal, Mu’ad?! Y él (Mu’ad) replicó al joven: ¿Qué es lo que tú haces cuando rezas, hijo de mi hermano? Él le contestó de frente al Profeta: “Yo recito la Fatiha, después pido a Alá por el Jardín (del Paraíso), y busco refugio en Él del Fuego (del Infierno). ¡Ni siquiera conozco tu bisbiseo

 ni el bisbiseo de Mu’ad!” Así que el Mensajero de Alá (P. B. E) dijo: En esto Mu’ad y yo nos parecemos.


El narrador continúa: El joven respondió: “Pero Mu’ad sabrá (de mí)  cuando vaya con la gente y haya sido informada de cuando el enemigo haya llegado”. Y continúa diciendo el narrador: Así que el enemigo llegó y el joven permaneció en shajada (murió mártir). Así que después el Mensajero de Alá (P. B. E) al enterarse dijo a Mu’ad: ¿Qué fue lo que hizo quien argüía contigo y conmigo? A lo que le dijo: “¡Oh Mensajero de Alá! Él, quien era sincero hacia Alá, que lo acusé falsamente, murió como mártir.





RECITACIÓN FUERTE Y SIGILOSA EN LAS CINCO ORACIONES Y EN OTRAS


Él (P. B. E) solía recitar en la oración de la mañana y en las dos primeras rakás del magreb y el ishá; y calladamente en dohor, ázar, en la tercera raká del magreb y en las últimas dos rakás del ishá.


Podían afirmar cuando él recitaba calladamente con el solo vaivén de su barba, y porque también los dejaba escuchar alguna aleya así de vez en cuando.


También recitaba en voz alta en la oración del viernes y en las dos oraciones del áid; en las oraciones de la lluvia y en las de eclipse.


RECITACIÓN CALLADA Y FUERTE EN LA ORACIÓN DEL TAJÁYUD


Ya  bien entrada la noche, él algunas veces recitaba calladamente  y en otras en voz alta, y  “él solía recitar en su casa de modo que podía ser escuchado en el patio”. “Ocasionalmente elevaba su voz algo más de modo que alguien acostado en la cama podía escucharlo” (o sea, desde las afueras del patio).


Así lo ordenó a Abu Baker y a Omar (A. C. E) del siguiente modo:


“Él salió para encontrarse con Abu Baker (A. C. E), quien  rezaba en voz baja, y pasó por donde Omar ibn al-Jatab (A. C. E), quien estaba rezando en voz alta. Posteriormente, cuando ambos se reunieron con el Profeta (P. B. E,) éste dijo: ¡Oh Abu Baker! Pasé por donde estabas ¿Acaso rezabas en voz baja? Él le contestó: “A Él (Alá) es a quien mi consulta dejo escuchar ¡Oh Mensajero de Alá!” Y él dijo a Omar: Pasé por donde estabas ¿Acaso estabas rezando en voz alta? Y él le contestó: “¡Oh Mensajero de Alá! Repelo así la somnolencia y mantengo alejado al Diablo”. El Profeta (P. B. E) dijo: ¡Oh Abu Baker, eleva tu voz un poquito más! Y tú Omar: ¡Atenúa tu voz un poquito más!  


Él (P. B. E) también solía decir: Aquél que recita el Corán fuertemente es como el que da caridad alardeando, y aquél que recita el Corán en silencio es como aquél que da caridad calladamente.



LO QUE ÉL (P. B. E) SOLÍA RECITAR EN LAS DIFERENTES ORACIONES.


En cuanto a suras y aleyas que él (P. B. E) solía recitar en oración, son de diverso tipo conforme al tipo de oración. Los detalles de ellas se dan a continuación, comenzando con las cinco oraciones obligatorias:


1.- Oración del Fayer


El Profeta solía recitar las suras más largas del Libro y por ello “él (algunas veces) recitaba al-Uaquía (56:96) y suras similares en las dos rakás”.


Él recitaba desde sura a-Tur (52:49) durante la Peregrinación de despedida.


Otras veces “recitaba sura Kaaf (50:45) o algo similar (en la primera raká)”.


Algunas otras “él recitaba las suras más cortas del Libro, tales como “Cuando el sol sea obscurecido” (A-Takwír 81:29)”.


Una vez que recitó: “Cuando sea sacudida la Tierra” (Zilzál 99:8) en las dos rakás, el narrador nos señala: “No sé si el Mensajero de Alá olvidó recitar otra o lo hizo a propósito”.



Una vez en un viaje, él recitó: “Di: ‘Me refugio en el Señor del alba’” (Falac 113:5) y “Di: ‘Me refugio en el Señor de los hombres’” (Los hombres 114:6). También dijo a  Úcba ibn ‘Amír (A. C. E): Recitad mu’awadatein

 en vuestra oración, porque ninguno que busque el refugio ha buscado refugio por medio de algo semejante a ellas (dos).



Algunas veces él solía recitar algo más que eso: “él recitaba 60 aleyas o más” –otro narrador dice, “No sé si era en cada raká o todo”.


Él solía recitar sura Rum (30:60) y  en otras ocasiones sura Yaa Sin (36:83).


Una vez que “rezó el Subj (o sea, la oración del fayer) en Meca, comenzó a recitar sura al-Mu’minún (23:118) hasta que, cuando llegó a la parte en que se menciona a Moisés y Aarón, o  menciona a Jesús

 – el narrador no está seguro- él comenzó a toser y aún así hizo el rukú ”.



Algunas veces “él los dirigía en el fayer con a-Saaffaat (77:182)”.



“En el fayer de los viernes, el recitaba a-Sachda (32:30) (en la primera raká) y a-Dahr (76:31)(en la segunda).”



Él solía hacer la primera raká más larga que la segunda.




Recitación en la Oración de Sunna antes del Fayer


Su recitación en las dos rakás de sunna en fayer solía ser extremadamente corta,

 tanto que Aixa (A. C. E) solía decir: “¿Acaso ha terminado de recitar sura la Fatiha o no?”



Algunas veces, después de la Fatiha, él recitaba la aleya “Decid: Creemos en Alá y en lo que se nos ha revelado...” (La vaca 2:136) en la primera raká; en la segunda, la aleya “Di: ¡Gente del Libro! Convengamos en buenos términos...” (La familia de Imrán 3:64).

 A veces, recitaba en lugar de la última “Pero cuando Jesús percibió su incredulidad...” (La familia de Imrán 3:52)” 



Algunas veces él recitaba sura al-Kafirún (109:6) en la primera raká, y sura al-Ijlas (112:4) en la segunda;

 también él solía decir: ¡Cuán excelentes son ese par de suras!



Él escuchó a un hombre recitar la sura del principio, anteriormente mencionada, en la primera raká, así que dijo: Este es un esclavo que cree en su Señor. Entonces el hombre recitó la última sura, anteriormente mencionada en la segunda raká, así que dijo: Este es un esclavo que conoce a su Señor.




2.- Oración del Dohor.


“Él (P. B. E) solía recitar la Fatiha y dos suras en las primeras dos rakás, prolongando más la primera que la segunda”.


Algunas veces él la prolongaba hasta tal punto que “una vez iniciada la oración del  dohor, alguien podía ir hasta un llano (al-Baquí), realizar sus necesidades, (regresar a su lugar), hacer su ablución, y después regresar (a la mezquita) mientras el Mensajero (P. B. E) estaba aún en la primera raká, que era muy larga.” También “solían pensar que él lo hacía así para que la gente pudiera alcanzar al primera raká”.


“Él solía recitar en cada una de las dos rakás como 30 aleyas, tal como que sura a-Sachda (32:30) le seguía a la Fatiha”.


Algunas veces “él recitaba ‘¡Por el cielo y el astro nocturno’ (Corán 86), ‘Por el cielo con sus constelaciones’ (Corán 85), ‘¡Por la noche cuando extiende su velo!’ (Corán 92) y suras similares”. 


A veces, él recitaba “Cuando el cielo se desgarre” (Corán 84) y otras similares.


“Ellos podían decir que estaba recitando en dohor y ázar por el sólo agitar de su barba”.



Recitación de las Aleyas después de la Fatiha en las Últimas dos Rakás


“Él solía hacer las dos rakás últimas como la mitad de largas que las dos primeras, cerca de 15 aleyas,

 y algunas veces él solamente recitaba la Fatiha en ellas”.


Algunas veces “los dejaba oír una aleya o algo así”.


“Ellos escuchaban los tonos en su recitar de ‘¡Glorifica el nombre de tu Señor, el Altísimo! (Corán 87) y ‘¿Te has enterado de la historia de la que cubre?’ (Corán 88)”.


Algunas veces “él recitaba ¡Por el cielo y el astro nocturno!’ (Corán 86), ‘Por el cielo con sus constelaciones’ (Corán 85), y suras similares”.


Algunas veces “él recitaba ‘¡Por la noche cuando extiende su velo!’ (Corán 92) y suras similares”.



3.- Oración del Ázar.


“Él (P. B. E) solía recitar la Fatiha y otras dos suras en las primeras dos rakás, haciendo la primera más larga que la segunda”

, y “ellos solían pensar que él lo hacía así para que la gente pudiese alcanzar la raká”.



“Él solía recitar cerca de 15 aleyas en cada una de las dos rakás, cerca de la mitad de las que él recitaba en cada una de las primeras dos rakás de dohor, y solía hacer las dos últimas rakás cerca de la mitad de lo que eran las primeras dos”.



“él solía recitar la Fatiha en las dos últimas”.



“Él los dejaba escucharlo una aleya o más algunas veces”.



Él solía recitar las suras  ya mencionadas en el párrafo anterior concerniente a “Oración del Dohor”.


4.- Oración del Magreb


“Él (P. B. E) solía recitar (a veces) las suras mufassal cortas”

, de modo que “cuando ellos habían terminado de rezar con él, podían retirarse y (de ser posible) tirar una flecha y mirar donde cayó”.

 Una vez, “durante un viaje, él recitó ‘Por las higueras  y los olivos’(Corán 95) en la segunda raká”.



Pero ciertas ocasiones él recitaba las suras mufassal medias o largas, por ello “recitaba ‘A quienes no crean y aparten a otros del camino de Alá (Mahoma 47:1)

 ; o sura a-Tur (52:49)

; o sura al-Mursalat (77:50), ésta última la recitó en la última oración que rezó.



Otras veces, “él recitaba la más larga de las dos suras largas (A’raaf 7:206)[en dos rakás].” O también solía recitar al-Anfaal (8:75) en dos rakás.




Recitación en la Oración de Sunna después del Magreb


En esta oración “él solía recitar ‘Di: “¡Infieles!”’ (Los Infieles 109) y ‘Di: “¡Él es Alá, Uno!” ’ (La Fe Pura 112)”.



5.- La Oración del Ishá (oración de la noche)


Él recitaba las suras medianas mufassal en las primeras dos rakás, por lo que “él solía recitar ‘Por el sol y su esplendor’ (El Sol 91) y similares”.


O también “él recitaba ‘Cuando el cielo se desgarre’ (Inshiqaq 84) y hacía sachda en ella”.


También “él solía recitar ‘Por el higo y el olivo’ (El Higo 95) [en la primera raká] durante un viaje”.



Él prohibió de prolongar la recitación en el ishá como se narra a continuación:


Mu’aad ibn Yabal dirigió a su gente en la oración del ishá, pero la hizo tan prolongada, que uno de los ansares se fue para rezarla aparte. Cuando Mu’aad fue informado de ello, les dijo: “Seguramente es un hipócrita”. Cuando el interpelado escuchó esto, fue hacia el Mensajero de Alá (P. B. E) y le dijo lo que Mu’aad había dicho, de manera que el Nabí (P. B. E) le dijo: ¡¿Acaso eres tú, Mu’ aad, quien causa revuelo?! Cuando dirijas a la gente, recita ‘Por el sol y su esplendor’ (El Sol 91) o ‘¡Glorifica en el nombre de tu Señor, el Altísimo!’ (El Altísimo 87) o ‘Lee en el nombre de tu Señor’ (‘Alaq 96) ó ¡Por la noche cuando extiende su velo! (La Noche 92) [porque los ancianos, débiles e incluso quienes tienen la necesidad de cumplir la oración detrás de ti]”



6.- El Tajayud


Él (P. B. E) algunas veces la recitaba en voz alta y en otras en voz baja;

 él (P. B. E) acortaba su recitación en dichas ocasiones y las alargaba en otras, haciéndola ocasionalmente excesivamente larga que una vez Abdulá ibn Masúd (A. C. E) una noche dijo:


“Una noche que recé con el Profeta (P. B. E) y siguió parado por tanto tiempo, me asaltó un mal pensamiento”. Y le preguntaron: “¿Cuál era ese pensamiento?” A lo que contestó: “¡Pensaba en sentarme y dejar al Profeta (P. B. E)!”



También Hudaifa ibn al-Iaman dijo:


“Recé con el Profeta (P. B. E) aquella noche cuando inició con sura La Vaca. Así que me dije: “él hará rukú después de cien aleyas”. Pero él continuó, así que pensé: “la terminará (la sura) en dos rakás”. Pero él continuó, y pensé: “él hará rukú cuando la haya finalizado’. Entonces comenzó con la sura de Las Mujeres y la recitó toda, luego comenzó con sura al-Imrán y la recitó toda. Él recitaba lentamente, cuando llegaba a una aleya en la cual se glorifica a Dios, lo glorificaba; en alguna aleya en la cual tenía que rogar, él rogaba por ello; al mencionar que buscaba Su refugio, él lo buscaba. Y es entonces que hizo el rukú...” y así continuó el hadiz hasta finalizarlo de tal modo.



También se dice que: “una noche cuando él estaba enfermo, recitó las siete suras largas”



Y también: “él recitaba (a veces) una de éstas suras en cada raká”



“Era completamente desconocido para él recitar todo el Corán en una noche”

 De hecho, no lo recomendó así a Abdulá ibn Amer (A. S. E) cuando le dijo:


“Recita todo el Corán cada mes. Yo dije (Ibn Amer): ‘puedo hacer más que eso’. Contestó el Profeta: recítalo en 20 noches. Yo le dije ‘yo puedo hacer más que eso’. Él contestó: entonces recítalo en siete días y no vayas hacer más que esto.



Luego “él le permitió recitarlo en cinco días”



Luego “él le permitió recitarlo en tres días”



Posteriormente, él le prohibió recitarlo en menos tiempo que el señalado

, y le dio una razón para ello diciéndole: Cualquiera que recita el Corán en menos tiempo que estos tres días, no lo entenderá. En otra versión: No entiende quien recita el Corán en menos de tres días

. También se narra que le dijo: Por cada devoto hay (un período de) entusiasmo

 y para cada entusiasmo hay un lapso

, tanto hacia la sunna como a la bid’a (innovación); así que aquél cuyo lapso es hacia la sunna, ha hallado la guía; aquel cuyo lapso es hacia otra cosa diferente a ella, ha sido ya arruinado.



Por esta razón, “él (P. B. E) no recitaba todo el Corán en menos de tres días”.



Él solía decir: Quien sea que en la noche reza recitando 200 aleyas, será anotado como uno de los devotos sinceros.

 También, “él solía recitar sura Bani israíl (17) y sura Zumar (39) cada noche”. Él también solía decir: Quien sea  que en la noche reza recitando 100 aleyas, no será anotado como uno de los negligentes.

 Algunas veces “él recitaba como 50 aleyas o más en cada raká”

, o que “él recitaba tanto como la sura Muzzammil (73)”.



“Él (P. B. E) no rezaba por toda la noche”

 excepto que una vez:


“Abdulá ibn Jabbáb ibn al-Arat –quien estuvo presente en la batalla de Bader con el Mensajero de Alá (P. B. E)- permaneció toda la noche con el Mensajero de Alá [en otra versión: una noche cuando él  permaneció rezando en ella) hasta que fue el amanecer. Así que cuando él terminó su oración, Jabbáb le dijo: “¡Oh Mensajero de Alá!¡Por mi padre y madre, quienes se sacrificaron por ti! Esta noche ¿Acaso has rezado una oración de un modo jamás antes visto?” A lo que le contestó: Sí, era una oración de temor y esperanza; [ciertamente] pedí a mí Señor, poderoso y sublime, tres cosas; me concedió dos, y me rechazó una. Le pedí a mi Señor que no nos destruyera del modo que lo hizo con naciones anteriores a nosotros (en otra versión: Que no destruyera mi umma con hambruna) y él me lo concedió; le pedí a mi Señor magnífico y sublime que no nos antepusiera un enemigo extraño a nosotros, y me lo concedió; más le pedí a mi Señor que no nos cubriera con el manto de la confusión en las rivalidades, y Él me lo negó”



También, una noche que permaneció (en oración) repitiendo una aleya hasta que fue el amanecer:


“Si los castigas, son Tus siervos. Si los perdonas, Tú eres el Poderoso, el Sabio” (La mesa servida 5:118)


[Con ella se inclinaba, con ella se prosternaba, y con ella suplicaba]. Así que en la mañana Abu Darr (A. S. E) le dijo: “¡Oh Mensajero de Alá! No cesaste de recitar esta aleya hasta que amaneció; tú te inclinaste con ella y te prosternaste con ella -y suplicaste con ella, siendo que Alá te enseñó todo el Corán-; si cualquiera de nosotros fuera hacer esto, ¿debemos ser firmes en él?” Y él (P. B. E) contestó: En verdad solicité a mi Señor, Magnánimo y Omnipotente, interceder por mi umma: Él me lo concedió así, y de ser posible, si Alá lo permite, para cualquiera que no asocie nadie con Alá.



Un hombre le dijo: “¡Oh Mensajero de Alá! Tengo un vecino que está parado (en oración) toda la noche y no recita nada excepto “Di: ‘Él es Alá, el Único’” (112), y eso cuando lo considera poco”. Así que el Profeta dijo: ¡Por quien en Sus manos está mi alma! Ello vale un tercio del Corán.






7.- Oración del Uiter


“Él (P. B. E) solía recitar: ‘¡Glorifica en el nombre de tu Señor, el Altísimo!’ (El Altísimo 87) en la primera raká; ‘Di: “¡Infieles!”’ (Los Infieles 109)en la segunda; y ‘Di: “Él es Alá, el Único”’ (La fe pura112) en la tercera.

 Algunas veces él agregaba a la última ‘Di: “Me refugio en el Señor del alba”’ (El alba 113)  y con ‘Di: “Me refugio en el Señor de los hombres”’ (Los hombres 114).



Una vez  “él recitó cien aleyas de sura Las mujeres (4:176) en la tercera raká”.



En cuanto a las dos rakás después del uiter,

 él solía recitar “Cuando se sacuda la tierra...” (El terremoto 99) y “Di: ‘¡Infieles!’” (Los infieles 109)  en ellas.



8.- Oración del Viernes


Él (P. B. E) algunas veces recitaba sura El viernes (62) en la primera raká; y “Cuando los hipócritas vienen a ti” (Los hipócritas 63) en la segunda, u otras veces recitaba en lugar de la susodicha “¿Te has enterado de la historia de la que cubre?” (La que cubre 88). U otras veces ‘él recitaba “¡Glorifica en el nombre de tu Señor, el Altísimo!” (El Altísimo 87) en la primera raká y “¿Te has enterado de la historia de la que cubre?” (La que cubre 88) en la segunda’.







9.- Oración del Áid


“Él (P. B. E) recitaba (algunas veces) “¡Glorifica en el nombre de tu Señor, el Altísimo!” (El Altísimo 87) en la primera raká y “¿Te has enterado de la historia de la que cubre?” (La que cubre 88) en la segunda”.

 O algunas otras “él recitaba en ellas ‘Qāf. ¡Por el glorioso Corán!’ (Qāf  50:1) y ‘Se acerca la Hora, se hiende la luna’ (La luna 54:1)”.



10.- Oración del Funeral


“La sunna es recitar la Fatiha

 (y otra sura) en ella”.

 También “estaba en silencio por un rato, después del primer takbír”.



SALMODEAR & RECITAR CON VOZ SUBLIME EL CORÁN.


Él (P. B. E) solía salmodiar el Corán lentamente, con tonos mesurados y rítmicos, como Alá lo había instruido, sin acelerarse o apresurarse; más bien tenía “la entonación de cada letra claramente bien diferenciada”

, tanto que “podía recitar una sura en tal tono con ritmo lento que la sostenía lo más prolongada posible”.

 


Él también solía decir: se dirá al almocrí (en el Día del juicio): ‘Recitad y ascended; recitad lentamente y rítmicamente como lo solías hacer en el mundo previamente; tu lugar será donde recites la última aleya’.



Él “solía prolongar su recitación –en una letra que podía ser sostenida- como en  bismilá, en rajmán y en rajím”, y en “nadid” (Qāf  50:10)

 y similares.


Él solía detenerse al final de una aleya, como se ha explicado anteriormente.



Algunas veces “recitaba en un tono

 vibrante atractivo, como hizo en el Día de la Conquista de Meca, cuando sentado sobre su camella, recitó sura al-Fath (48:29) (muy suave)

, y Abdulá ibn Mugáfal narró describiendo tal tono atractivo como:  ♪  ¡aaa !  ♪ ”.


El solía ordenar que la voz de uno fuese hermosa cuando recitáramos el Corán, diciendo:


Embelleced el Corán con vuestras voces (pues una bella voz aumenta la belleza del Corán)

 . Y en verdad quien tenga una de las voces más bellas de entre la gente para entonarlo, es quien teme a Alá cuando lo oyes recitar.

 


Él también solía ordenar que salmodiáramos el Corán en un tono placentero, diciendo: Estudiad el Libro de Alá; recitadlo repetidamente; poseedlo (o sea, memorizarlo); y entonadlo melodiosamente, pues en quien Sus manos esta mi  alma, esto es más veloz que los camellos huyendo de sus ataduras.



Él también solía decir: Quien no recita el Corán en un tono placentero no es uno de nosotros

. Y también decía: Alá no escucha cosa alguna como cuando escucha a un profeta [con buena voz. Otra narración: con una melodía hermosa] que recita el Corán en un tono (fuerte,)placentero.


Él (P. B. E) le había dicho a Abu Musa al-Ash’ari (A. C. E):


¡Ayer me habéis observado mientras os escuchaba recitar! ¡Es así como  se os ha regalado uno de los instrumentos de viento musical

 perteneciente a la familia de David! [así que Abu Musa dijo: “De haber sabido que te encontrabas ahí, habría hecho mi voz más placentera y sentimental para ti]”.




AMONESTANDO AL IMÁM


Él (P. B. E) puso el ejemplo de corregir al imám cuando éste recita confundiendo las aleyas, cuando una vez:


“Él rezó, recitó fuertemente, y su recitación la hizo equivocada. De modo que cuando el terminó, dijo a Ubayy: ¿Rezaste con nosotros? Aquél le contestó ‘Sí’. Le dijo el Profeta: ¿Qué te detuvo [para corregirme]?





BUSCANDO REFUGIO & ESCUPIR LEVEMENTE

 DURANTE LA ORACIÓN PARA PODER REPELER LA TENTACIÓN.


Otmán ibn Abil Ás (A. C. E) le dijo al Profeta: ‘¡Oh Mensajero de Alá! ¡El Diablo llega a mí en la oración y me confunde al recitar!’ Así que el Mensajero de Alá (P. B. E) dijo: Ese es un diablo llamado Jinzab. Así que cuando lo detectáis, busca refugio en Alá de él, y escupe ligeramente sobre tu  izquierda tres veces. Aquél le dijo: ‘Así que cuando lo hice, Alá hizo que se alejara de mi’.




EL RUKÚ (LA INCLINACIÓN)


Tras completar la recitación, él (P. B. E) pausaba por un momento,

 después elevaba sus manos

 de la forma  ya descrita (ver takbír de apertura), diciendo takbír

 y haciendo rukú.



Él también ordenó “a quien oraba deplorablemente” hacer igual, diciéndole: En verdad, que la oración de uno de vosotros no es completa hasta que realiza una excelente ablución como lo ordena Alá ... luego celebra la grandeza de Alá, lo alaba y lo glorifica; luego recita el Corán hasta donde pueda como Alá le haya enseñado y permitido hacerlo; después pronuncia takbír y hace rukú [y coloca sus manos sobre sus rodillas] hasta sus articulaciones están cómodas y relajadas...





CARACTERÍSTICAS DEL RUKÚ


“Él (P. B. E) colocaba las palmas de su mano sobre sus rodillas”

, y “les ordenó hacer lo mismo”

, al igual que lo ordenó “al que rezaba deplorablemente” en el ya mentado hadiz.


“Él colocaba sus manos firmemente sobre sus rodillas [como si estuviera asiéndolas ]”

, y “separaba sus dedos”

 ordenando “a quien rezaba deplorablemente” hacer lo mismo, diciendo: cuando hagáis rukú, colocad vuestras palmas sobre sus rodillas, después separad lo dedos, después permaneced (así) hasta que cada miembro tome su (apropiado) lugar.



“Él solía esparcirse (o sea, no estar en una posición apretada], y mantenía sus codos separados de sus costados”.

 


“Cuando hacía rukú, él expandía su espalda y la ponía plana”

, “de modo que si el agua era vertida sobre ella, ésta (el agua) se estancaría (o sea, no correría)”.

 Él también dijo a “quien oraba deplorablemente”: cuando hacéis rukú, poned las palmas sobre vuestras rodillas, ensanchad vuestra espalda  (en plano) y sosteneos así en rukú.



“Él nunca hubiese estado cabizbajo ni cabeza arriba (o sea, por encima de la espalda)”

 sino más bien entre ambos.





ES OBLIGATORIO ESTAR CÓMODOS EN EL RUKÚ


Él solía estar cómodo en su rukú, y así lo ordenó “al que rezaba deplorable mente”, como se indicó en la primera sección de rukú.


Él solía decir: Completad el rukú y el suyúd, pues por Quien en Sus manos tiene mi alma, en verdad os veo tras de mi

 cuando hacéis el rukú y el suyúd.



“Él (P. B. E) vio a un hombre rezar sin completar su rukú apropiadamente, y ‘picoteando’ (como ave) en el suyúd. Así que le dijo: estuviese este hombre a punto de morir, moriría en una fe que no es la de Mohámed; quien no hace rukú completamente y picotea en su suyúd, es como un hambriento que come uno o dos dátiles, los cuales no le son de beneficio alguno.



Abu Huraira (A. S. E) dijo: “Mi querido amigo (P. B. E) me prohibió ‘picotear’ en mi oración como un pollo, de fisgar como un zorro, y de agazaparme

 como un mono”.



El Mensajero (P. B. E) solía decir: No hay peor ladrón sino el que roba algo de su oración. Ellos exclamaron: “¡Oh Mensajero de Alá, ¿Y cómo es que roba algo de su oración?” Y les contestó: Cuando no completa su rukú y suyúd.



Una vez, “él estaba rezando, cuando atisbó con un ojo que un hombre no colocaba su columna (vertebral) en rukú y en suyúd. Cuando hubo terminado, él dijo: ¡Oh musulmanes aquí reunidos! En verdad que la oración no es válida para quien no coloca su espinazo en rukú y en suyúd.”



Él dijo en otro hadiz: la oración de un hombre no cuenta, excepto que rectifique  su espalda en rukú y suyúd.




EL RECORDATORIO EN RUKÚ


El Profeta solía decir diferentes tipos de súplicas y recordatorios de Alá, de los cuales, se mencionan a continuación:


1.- Subjána rabbial ‘adím.


¡Alabado sea el Señor Magnífico! Decirlo tres veces.

 Pero algunas veces, la repetía más de tres.


Una vez, en la oración nocturna, lo repetía tanto, que su rukú se volvió tan largo al igual que su posición de firmes y en la cual había recitado tres de las suras largas: La vaca, Las mujeres y la Familia de Imrán. Dicha oración estuvo llena de súplicas y lamentación, lo cual se narra en un hadiz previo (Recitación en la oración de la noche).


2.- Subjána rabil ‘adím ua bijamdik.


Alabado y loado sea el Señor Magnífico, tres veces

.




3.- Subbújun cuddusun rabbul maláikati ua rúj.


¡Gloria Bendito Señor de los ángeles y del Espíritu!



4.-Subjánaka Alájuma ua bijámdika, Alájuma igfir lí.


¡Oh Alá, alabado y loado Seas! ¡Oh Alá, perdóname! Solía decirlo mucho en su rukú y suyúd, cumplimentando la orden del Corán.



5.- Alájuma laka rak’atu, ua bika amantu, ua laka aslamtu [anta rabí], kjasha’a laka sam’ íi  ua basarí, ua mují ua ádmii (ua fi riuaya: ua idamíi) ua ásabíi [ua ma istacalat biji cadamí lilá rabil al alamín]


¡Oh Alá! Ante Ti me inclino, en Ti creo, a Ti me someto [Tú eres mi Señor], Tu dispones de mi oído, mi vista, mi sangre, mi carne, mi hueso (en otra narración dice: mis huesos), mis tendones [y lo que sea que mis pies llevan, a Ti, Señor de los mundos]



6.- Alájuma laka rak’at, ua bika amant, ua laka aslámt, ua ‘aleika tauakalt, anta rabí, jash’a samií bassarí ua damí ua lajmí ua ‘adamí ua ‘assabí liláji rabil alamín.


¡Oh Alá! Ante Ti me inclino; en Ti he creído; a Ti me someto; en Ti pongo mi confianza; Tú eres mi Señor; mi oído, mis ojos, mi carne, mi sangre, mis huesos y nervios son para Ti, Alá, Señor de los mundos.



7.- Subjána díil yabaruti ual malakúti ualkibría-i ual ‘ádáma.


Alabado Sea quien posee el Poder, el Reino; Magnificencia y Supremacía. Él solía decirla en la oración de la noche.




PROLONGANDO EL RUKÚ


“Él (P. B. E.) solía hacer su rukú, su incorporación después de rukú, su suyúd, y su sentada entre las dos suyúdes, casi iguales en duración”.




PROHIBICIÓN DE RECITAR EL CORÁN EN RUKÚ


“Él solía prohibir la recitación del Corán en rukú y en suyúd.”

 Además, él solía decir: “En verdad, se me ha prohibido el recitar el Corán en rukú o suyúd. En el rukú, por lo tanto, glorificad al Señor en Su Supremacía, Omnipotencia; en cuanto al suyúd, esforzáos en la súplica de aquello por lo cual es más querido y seréis correspondidos”



INCORPORARSE DERECHO EN EL RUKÚ, Y LO QUE HA DE DECIRSE


Después, “él  (P. B. E) se levantaba erecto del rukú, diciendo:


Sami Aláju limán jamidá.


Alá escuche a quien lo alaba.



Él también ordenó “a quien rezaba deplorablemente” hacer esto, y le dijo: Ninguna oración es completa hasta que ... él dijo takbír... después hizo rukú... después dijo “Alá escuche a quien lo alaba” hasta que se para derecho”

 Cuando él alzó su cabeza, el permanecía parado derecho hasta que cada vértebra de su espalda  regresaba a su posición.



Después él solía decir mientras permanecía de pie:


Rabbana ua lakal jamd.


Nuestro Señor, y a Ti la alabanza 



Él ordenó a todos los adoradores, ya sea que estuvieren atrás o no de un imám, hacer lo anterior al levantarse del rukú, al decir: Rezad como me habéis visto rezar.



Él también solía decir: el imám está para ser seguido... cuando él ha dicho ‘Alá escuche a quien lo alaba’ entonces decid, ‘[¡Oh Alá!] nuestro Señor, para Ti toda alabanza’; Alá os escuchará, porque en verdad, Alá, bendito y exaltado, a dicho por medio de la lengua de Su Profeta (P. B. E.): Alá escuche a quien lo alaba’



Él también dio razones para tal ordenanza en otro hadiz diciendo... para aquél cuya palabra coincide con la de los ángeles, tendrán sus pecados pasados perdonados.



Él solía elevar sus manos cuanto se incorporaba

, en la forma descrita bajo el título La Apertura de Takbír.


Mientras estaba parado, él solía decir, como previamente dijimos:


1.- Rabbana ua lakal jamd.


Nuestro Señor,  y a Ti la alabanza

; o


2.- Rabbana lakal jamd


Nuestro, Señor, a Ti la alabanza.



Algunas veces él añadía al principio de cualquiera:


3,4.- Alájuma


¡Oh Alá!...



Él solía ordenar a otros decir esto, diciendo: Cuando el imám dice “Alá escuche a quien le alaba”, entonces decid: “¡Oh Alá! Nuestro Señor, a Ti todas las alabanzas”, ya que aquél que lo diga coincidiendo con los ángeles tendrá sus pecados pasados perdonados.



Algunas veces, él también añadía:


5.- Mil-a samauát, ua mil-al ard, ua mil-a ma shí-ta 

min shein baád.


... Llena los cielos, la tierra y lo que sea que venga a Tu deseo, 

 o


6.- Mil-a samauát, ua mil-al ard u ma beina jumá ua mil-a ma shí-ta min shein baád.


... Llena los cielos, la tierra, lo que hay entre ellas y llena lo que venga a Tu deseo.



Algunas veces él también agregaba:


7.- Ajla zaná i ual machd, la manía a limá atéit, ua la 

mútia limamana-át, ua la yanfáu dal yaddi minkal yadd.


¡Gloria y Majestad a Dios! Nadie puede sostener de lo que tu das garante y nadie puede garantizar lo que tu sostienes ni puede hacer que los bienes de cualquiera lo beneficie frente a Ti.



8.- Mil-a samauát, ua mil-al ard, ua ma beiná jumá ua mil-a 

ma shí-ta min shein baád, ajla  zanái ual machd, ajácu ma cálal ábd, ua kulunná laka ábd, [alájuma] la manía lima atéit, [ua la mutía limá maná ], ua la yanfá-u dal yaddi minkal yadd.


Llena los cielos, llena la tierra y llena lo que venga a Tu deseo. ¡Gloria y Majestad al Señor!- lo más verdadero que un esclavo ha dicho, y todos nosotros somos esclavos Tuyos [¡Oh Alá!] Nadie puede sostener de lo que tu das garante y nadie puede garantizar lo que tu sostienes ni puede hacer que los bienes de cualquiera lo beneficie frente a Ti.



Algunas veces, él (P. B. E) decía lo siguiente durante la oración nocturna:


9.- Li rabbíal jamd, li rabbíal jamd.



A mi Señor todas las alabanzas, a mi Señor todas las alabanzas, reiteradamente hasta que su posición parada la hacía durar tanto como su Rukú, la cual era cercanamente tan larga como su primera posición (parado), en la cual él recitaba sura La Vaca.




10.- Rabbana ualakal jamd, jamdan kazíran táyiban mubárakan fíji 

[mubárakan aléij, kamá yujíbu rabbúna ua yarda]


Un hombre que rezaba atrás de él (P. B. E) dijo esto después que él (P. B. E) había alzado su cabeza desde el Rukú y dijo: Alá escuche a quien lo alaba. Cuando el Mensajero de Alá había terminado su oración, él dijo: ¿Quién ha hablado? El hombre dijo: “Fui yo ¡Oh Mensajero de Alá!” Así que el Mensajero de Alá (P. B. E) dijo: Vi a más de treinta ángeles apresurándose a ser los primeros para registrarlo.



ALARGANDO DICHA POSICIÓN (ERGUIDO) Y LA OBLIGACIÓN DE HACERLO CÓMODO


Él (P. B. E) solía hacer su posición erguida tan larga como su Rukú, como se mencionó anteriormente. De hecho, “él estaba parado (por mucho tiempo) varias veces, que algunos decían ‘él ha olvidado’, (porque su posición parada duraba mucho)

”.


Él (P. B. E) solía instruirlos para estar cómodos en ella; de aquí, él dijo a “quien rezaba deplorablemente”: ... después, alza tu cabeza hasta que estes firme [y cada hueso hay tomado su lugar]. En otra narración: cuando te elevas, haz tu espinazo recto y alzas tu cabeza, hasta que cada hueso haya recobrado sus uniones.



Él también le recordó: que la oración de ninguno es completa excepto que la haga así; y también solía decir: Alá, Poderoso y Sublime, no mira la oración de un siervo que no hace su espalda recta entre sus prosternaciones e inclinaciones.





EL SUYÚD (PROSTERNACIÓN)


Después “él (P. B. E) decía takbír y bajaba a sachda ”

, y ordenó “a quien rezaba deplorablemente” hiciera así, diciéndole Ninguna oración es completa excepto... él dice: Alá escuche a quien lo alaba y permanece de pie rectamente, entonces dice: Alá es el Más grande, y se prosterna de modo que sus uniones estén en descanso.



También, “cuando él quería realizar la sachda, él decía takbír, [separaba las manos de sus costados] y después realizaba sachda.”



Algunas veces “elevaba sus manos cuando realizaba sachda.”



BAJANDO A LA SACHDA CON LAS MANOS


“Él solía colocar sus manos en el suelo antes que sus rodillas”.



Así solía instruirlo, diciendo: Cuando alguien de ustedes realiza sachda, no debe arrodillarse como un camello, sino que debe colocar sus manos antes que sus rodillas.



DESCRIPCIÓN DE LA SACHDA


“Él se apoyaba sobre las palmas (y las extendía)”

, “ponía sus dedos juntos”

 y “los apuntaba hacia la quibla”



También “él las colocaba (sus palmas) a la altura de sus hombros”

 y algunas veces “a la altura de sus orejas”

.”Él ponía su nariz y frente sobre el suelo firmemente”.



Aconsejó a “quien rezaba deplorablemente”: Cuando te prosternes, ponte firme en tu prosternación

. En otra versión: cuando te prosternes, pon tu rostro y manos firmemente abajo, hasta que todos tus miembros estén colocados apropiadamente”

.


También solía decir, “no hay oración para aquellos cuya nariz no toca el piso al igual que la frente”.



“Él solía poner sus rodillas y pies abajo con firmeza”

, “apuntaba los dedos de los pies hacia la quibla”

, “juntaba sus talones”

, “ponía sus pies derechos”

 y “ordenó hacerlo del mismo modo”.



De aquí se deduce eran siete los miembros que prosternaba el Profeta: las palmas, las rodillas, los pies, la frente con la nariz-considerando a estos dos últimos como un solo miembro de prosternación- como dijo el Profeta: Me ha sido ordenado prosternarme (en otra narración: se nos ha sido ordenado...) sobre siete huesos: sobre la frente...., y luego lo recalcó al mover sus mano alrededor de su nariz,... las manos (en otra versión: las palmas), las rodillas y los dedos de los pies, y no arremangar

 las túnicas y no recogerse el cabello.



También solía decir, cuando un siervo se prosterna, los siete miembros lo hacen igual: su rostro, sus palmas, sus rodillas y sus pies.



Acerca del hombre que rezó atrás de él con su cabello atado

, dijo: su ejemplo seguramente es como aquél que reza con sus manos atadas (atrás de su espalda)

. También dijo que es la montura del diablo, o sea, donde el diablo se sienta, refiriéndose a los nudos en el cabello.



“Él no apoyaba sus antebrazos sobre el suelo”

, pero “los (dos los] alzaba por encima del piso, y los mantenía lejos de sus costados de modo que la blancura de sus sobacos pudiera ser vista desde atrás”

; también “ de modo que si un corderito o cabrito quería pasar por debajo de sus brazos, estos lo podrían hacer así”.



El practicaba tal cosa hasta tal grado que uno de los Compañeros dijo, “solíamos tener lástima del Mensajero de Alá (P. B. E.) por la manera en que tenía sus manos apartadas de sus costados”.



Él solía ordenarlo del mismo modo, diciendo: cuando realicéis la sachda, colocad vuestras palmas(de las manos) (sobre el piso) y elevad vuestros codos,

 y aparejaos en el suyúd, y ninguno de vosotros debe extender los antebrazos al igual que los perros (en otra narración: ... como el perro los extiende).

Otro hadiz reza, ninguno de vosotros descanse los brazos sobre el suelo del mismo modo que los perros lo hacen.



Él (P. B. E.)también solía decir: no extendáis vuestros brazos [del modo que las bestias de caza lo hacen], encimad vuestras palmas (en el piso) y mantened los brazos abiertos, porque cuando lo hacéis así, cada uno de vuestros miembros participa de la prosternación.






EL ESTAR CÓMODOS EN EL SUYÚD ES UNA OBLIGACIÓN


Él (P. B. E.) solía ordenar que se completara el rukú y el suyúd, pues uno que no los hace bien es como un hambriento que come uno o dos dátiles, los cuales son inútiles para éste, añadiendo que él es ciertamente uno de los peores ladrones de entre la gente.


Él también advirtió a quien no tuviera su espinazo correctamente plano y recto en el rukú y en el suyúd, que la oración era inválida, como se lee en la sección previa del “Rukú” a quien “rezaba deplorablemente”.


LOS DIKERS DEL SUYÚD


He aquí algunas de las súplicas y recordatorios que hacia Alá decía el Profeta (P. B. E.) en esta posición:


1.- Subjána rabbial ‘ala.


Alabado sea el Altísimo: lo decía tres veces.

 Aunque “él lo repetía más de tres”.



Una vez lo repitió tantas veces que el suyúd se vuelve casi igual en tiempo a su posición erguida, la cual duró lo que recitó sura la Vaca, las Mujeres y al-Imrán. Dicha oración estuvo llena se súplicas y peticiones de perdón, como señalamos en las sección “Oración nocturna”.


2.- Subjána rabbial ‘ala ua bijamdijí.


Loa y Alabanzas al Altísimo (tres veces)



3.- Subbuju cuddusun rabul maláika ua rúj


Santísimo el Señor de los ángeles y del Espíritu (santo).



4.- Subjánaka Alájuma rabbana ua bijámdika Alájuma ígfir lí.


Alabado Seas ¡Oh nuestro loado Señor! ¡Oh Alá! Perdóname: lo cual era dicho a menudo en Rukú y suyúd, cumpliendo así una orden del Corán.



5.- Alájuma sayádtu, ua bika amantu ua laka aslamtu, [Ua anta rabí], sayada uachji liladí jalácaju ua ssauáraju, [fa ájsana ssuáraju], ua shaqa sam’aju ua bassaraju, [fa] tabáraka láju ájsanul jáliquín.


¡Oh Alá! Ante Ti me prosterno y creo en Ti y por Ti me islamizo, [y Tú eres Mi Señor], Mi rostro se prosterna ante quien lo creó y dio forma, [pues es quien lo mejoró a la vista] ya que lo dotó de oído y visión, [así que] ¡Bendito Alá, el Mejor de los creadores!



6.- Alájuma Igfir lí danbí kullaj, ua diccaju ua yílaj, ua auálaju ua ajíraj, ua ‘alániá ju ua sirraj.


¡Oh Alá! Perdona todos mis pecados; los mayores y los menores; del primero al último; y los públicos y secretos.



7.- Sachada laka sauadí ua jabalí, ua ámana bika fu-adí, abu-ú bin’imatika ‘alaiia, jadaiia yadaiia ua ma yanaitu ‘ala nafsí.


Ante Ti prosterno mi persona y mi sombra; creo en Ti con todo mi corazón; reconozco tus favores hacia mí; he aquí mis manos y lo que he obtenido contra mi (deseo).



8.- Subjána dí al yabarút ual malacút ual quibría-i ual ‘adámah.


Alabado quien posee el Poder, el Reino, la Magnificencia y la Supremacía, la cual repetía en la oración de la noche, al igual que las siguientes:


9.- Subjánaka [Alájuma] ua bijámdik, ua la ilája íla ant.


Alabado y exaltado Seas [ ¡Oh Alá!], y no hay más dios sino Tú.



10.- Alájuma igfir lí ma asrart, u ama ‘alánt.


¡Oh Alá! Perdona lo que he ocultado (los pecados) y lo que he mostrado (los pecados)



11.- Alájuma ich-al fi calbi núran, ua fi lisáni núran, ua ichal fi samí núran, ua ich-al fi bassarí núran, ua ich-al min tajtI núran, ua ich-al min fauquí núran, ua ‘an yamíni núran, ua ‘an yasaarí núran, ua ich-al amamí núran, ua ich-al jalfi núran, ua ich-al fi nafsí núran, ua ídam lí núran.


¡Oh Alá! ilumina mi corazón, mi (forma de) hablar; ilumina lo que escucho; ilumina por encima y debajo mío; a mi derecha y a mi izquierda; ilumina (mi camino), atrás y adelante, ¡ilumíname con Tu luz grandiosa!


12.- [Alájuma][Inní] aúdu biridáka min sajáttik, ua [aúdu] bimú-afátika min ‘ucubatik, ua aúdu bika mink, la ajssí zna-an aléik, anta cama aznaita ála nafsik.


[¡Oh Alá!][en verdad] busco refugio  en la complacencia de Tu ira; [busco refugio] en el perdón de Tu castigo; busco refugio en Ti de Ti. sin llevar la cuenta de mis alabanzas a Ti. Nadie para alabarte como lo haces Tú.



PROHIBICIÓN DE RECITAR EL CORÁN EN SUYÚD


El Profeta acostumbraba prohibir la recitación del Corán en rukú y en suyúd, y ordenó en lo posible que dijeran súplicas en dicha posición, como explicamos en el capítulo del “Rukú”. También acostumbraba decir: el siervo esta lo más cercano a su Señor cuando se prosterna, así que incrementa sus súplicas.



ALARGANDO LA SACHDA.


Muhámmad (l. p. b. e) hacía su suyúd tan largo como su rukú, y algunas veces lo hacía extremadamente largo debido a ciertas circunstancias, como uno de los Compañeros narró:


“El mensajero de Alá (l. p. b. A. e) vino hacia nosotros para una de las dos últimas oraciones (dohor y Ázar) junto con Hassán o Hussein. El Profeta (l. P. B.) entonces, se puso al frente y lo colocó abajo (al lado de su pie derecho), dijo el takbír para la oración y comenzó a rezar. Durante la oración, el realizó una prosternación prolongada, así que levanté la cabeza (por encima de los demás asistentes) y ahí estaba el niño, sobre la espalda del Mensajero de Alá (l. p. b. e), quien estaba en prosternación. Entonces regresé a mi posición (prosternado). Cuando el Mensajero de Alá (l. p. b. e) había terminado la oración, la gente dijo: ‘¡Oh Mensajero de Alá! A la mitad de la oración, haz realizado una postración muy larga, y tanto, que pensamos que sucedió algo o recibiste una revelación!’ A lo que contestó: Nada de eso; sucedió que mi hijo se montó a mi espalda, de modo que no quise apresurarlo sino hasta que cumplió se deseo”. 




En otro hadiz: “Él (P. B. E) estaba rezando. Cuando llegó a la sachda, al-Hassán y al-Hussein brincaron a su espalda. Cuando la gente trató de detenerlos, les hizo una cara para que los dejaran en paz. Tras completar la oración, los colocó en su regazo y dijo: Cualquiera que me ame, deberá amar a estos dos.”





LA EXCELENCIA DE LA SACHDA


Él (P. B. E) acostumbraba decir: no habrá nadie entre mi umma que yo no conozca en el Día de la Resurrección. Y dijeron: ‘¿cómo los reconocerás, Oh Mensajero de Alá, de entre la multitud de seres de la creación?’ A lo que respondió:¿Acaso no hay entre vosotros alguno que entre a una cerca en la que se encuentran un negro corcel y un caballo con blancas patas y frente blanca?

¿Acaso no reconoceríais al segundo del primero? Ellos respondieron “por supuesto”. Y  les dijo: Pues así, mi umma ese día poseerá rostros blancos

por el suyud, y pies y brazos

 por la ablución.



También solía decir,: cuando Alá tiene misericordia sobre quienes quiere de la gente del fuego, Él ordena a los ángeles sacar a quienes hayan adorado a Alá; y ellos lo harán, reconociéndolos por sus marcas de suyud, porque Alá ha prohibido que el fuego devore a los marcados por el suyud. Así ellos serán alejados del fuego, porque el fuego devora a todos los hijos de Adán, excepto los que tienen la marca del suyúd.








LA SACHDA SOBRE EL SUELO Y SOBRE ESTERAS


 

Él se postraba a menudo sobre el suelo (llano).

 


  "Sus Compañeros oraban con él en el intenso calor, y cuando uno de ellos no podía apretar su frente contra la tierra, él extendía su túnica para (que pudieran) postrarse sobre ella".



Él también decía: la tierra entera ha sido hecha un lugar de culto (mezquita) y una purificación para mi (persona) y la umma; así dondequiera que la oración llegue debido a alguien de mi umma, esta persona tiene su lugar de culto (mezquita) y su purificación a su lado. Aquéllos antes de mí pensaban que esto era demasiado; de hecho, ellos sólo oraban en sus iglesias y sinagogas.

 

  

A veces, él se postraba en el lodo, y eso le pasó una vez  al alba en la vigésima primera noche de ramadán, cuando llovió y el tejado de la mezquita que estaba hecha de palmeras, se deslavó. Así él (P.B.E) se postró sobre el lodo; Abu  Sa'id al-Judri dijo, "Así lo vi, con mis propios ojos, al Mensajero de Alá (P. B. E.), con rastros de lodo en su frente y nariz".

  


También, "él a veces oraba en una al-jumra"

, o "en una estera"

a veces, y "él oró una vez sobre ella cuando se había teñido de negro debido al uso prolongado”.



LEVANTÁNDOSE DE LA SACHDA


Luego: "él (P. B. E.) levantaba su cabeza de la postración mientras decía el takbír"

, y ordenó "al que rezaba deplorablemente" hacerlo, diciendo: la oración de cualquier persona no está completa hasta... postrarse (y) hasta que sus miembros estén en reposo, y diga, 'Alá es el más Grande' y eleve su cabeza hasta que se sienta derecho.

 También: “él levantaría sus manos con este takbír” algunas veces.


SENTARSE EN MUFTARISHAN ENTRE LAS DOS SACHDAS.  


Luego, "él ponía su pie izquierdo a lo largo del suelo y se sentaba en él [relajado] "

, y él ordenó "al que rezaba deplorablemente" (hacerlo) así, diciéndole: Cuando os postráis, postraos firmemente, y cuando os incorporéis, sentaos sobre vuestro muslo izquierdo.

 


"Él tendría su pie derecho verticalmente "

,  y "pondría sus dedos del pie hacia la quibla". 

[Vea el diagrama]


‘IC-Á ENTRE LAS DOS SACHDAS.


“Él algunas veces practicaba ‘ic-á (descansando sobre ambos talones y (sobre) sus dedos del pie)”



LA OBLIGACIÓN DE ESTAR EN REPOSO ENTRE LAS DOS SÁCHDAS.


“Él (P. B. E.) no reposaba hasta que cada hueso regresaba a su posición (apropiada)”

, y él ordenó “a quien rezaba deplorablemente” hacerlo del mismo modo, y le dijo: la oración de cualquiera de vosotros no esta completa hasta que la realiza así.
































OBLIGACIÓN DE ESTAR CÓMODOS ENTRE LAS DOS SÁCHDAS 

"Él  (P. B. E.) se ponía cómodo hasta que cada hueso recuperaba su posición  (apropiada)

”; y ordenó a " quien rezaba deplorablemente" hacer lo mismo diciéndole que la oración de cualquiera de vosotros no esta completa hasta hacerla así


DEMORANDO LA POSICIÓN DE SENTADO ENTRE LAS DOS SÁCHDAS 

“Alargaba (la posición sentada) tanto que hasta casi era igual de larga como su sáchda"

 . En otras ocasiones “permanecía (en tal posición) que uno llegaba a decir que él (P. B. E.) ha olvidado”.

 


LOS DIKERS ENTRE LAS DOS SÁCHDAS

Al sentarse, él (P. B. E.) decía: 

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¡Oh Alá! (en otra narración: ¡Oh Señor mío!) Perdóname; ten piedad de mí; [fortaléceme;] [elévame;] guíame; [dispénsame;] dame sustento.



Otras veces decía:

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¡Oh Señor mío! Perdóname, perdóname.


Los dos recordatorios (dikers) previos  también los decía en la oración de la noche.

 


LA SEGUNDA SÁCHDA.

Después “él decía takbír y se postraba por segunda vez” 

 Ordenó también a "quien rezaba deplorablemente" hacerlo así; diciéndole después de haberle dado la orden de estar cómodo entre las sáchdas: entonces di 'Alá es el más Grande' y prostérnate hasta que tus uniones estén tranquilas [y hazlo así en todas tus oraciones].

 Él realizaba esta sáchda exactamente como realizaba la primera. Además, “él elevaba sus manos con dicho takbír” algunas veces.


Después, "él elevaba su cabeza mientras decía el takbír"

, y le ordenó a "quien rezaba deplorablemente” hacer lo mismo, diciéndole después de haberle  ordenado como prosternarse la segunda vez: "entonces levanta tu cabeza y di takbír"

. Y agregó "[entonces hazlo así en todas tus prostraciones y reverencias,] ya que si lo haces, tu oración estará completa, y (algo) menos que esto, tú oración estará incompleta"

 En conjunto, "elevaba sus manos"

 algunas veces con dicho takbír. 






SENTADOS EN DESCANSO

Posteriormente, "él se sentaba verticalmente [sobre su pie izquierdo, erecto, hasta que cada hueso ocupaba su posición respectiva]."

 



APOYARSE FIRMEMENTE CON LAS MANOS AL LEVANTARSE PARA LA SIGUIENTE RAKÁ 

Después, "se levantaba para la segunda raká, apoyándose sobre el suelo."

 O "él  (P. B. E.) cerraba sus puños

 en la oración: apoyándose con sus manos cuando se incorporaba."

 


LA SEGUNDA RAKÁ.


"Cuando él (P. B. E.) se levantaba para la segunda raká, comenzaba alabando a Alá (Fatiha 1:1), sin detenerse."

 

Siempre realizaba esta raká exactamente igual a la primera, excepto que la hacía más corta que la primera como antes. 





ES OBLIGATORIO REZAR SURA LA FATIHA EN CADA RAKÁ 

Ordenó a " quien rezaba deplorablemente" recitar la Fatiha en cada raká; tras decírselo (recitarla en la primera raká)

, después le ordenó: Hazlo así en toda tu oración

 (en otra narración: en cada raká).

 También solía decir, a cada raká, su recitación.

 


EL PRIMER TACHÁJUD.

Después, él (P. B. E.) se sentaba para  el tachájud después de terminar la  segunda raká. En la oración de dos rakás (el fáyer), "se sentaba en muftarishan"

, y ya que solía sentarse entre las dos sáchdas, "se sentaba  de igual modo en el primer tacháhjud"

 en la oración de tres –y cuatro-rakás. [Véase diagrama].

Y ordenólo así a “quien rezaba deplorablemente”, diciéndole: cuando te sientes a mitad de la oración, estad calmado; tiende tu muslo izquierdo y realiza el tachájud.

 

Abu Huraira (A. S. E) narró: "Mi amigo (P. B. E.) me prohibió agazaparme (ic-á) como un perro"; en otro hadiz: "solía prohibir el agazapamiento del diablo."

 

"Una vez sentado en tachájud, colocaba la palma derecha (de su mano) sobre su muslo derecho (en otra narración: rodilla); y la palma izquierda (de su mano) sobre su muslo izquierdo (en otra narración: rodilla, extendiéndola sobre la misma)"

; O "colocaba el extremo de su codo derecho sobre su muslo derecho."

 

También se menciona que prohibió a un hombre que estaba sentado en oración descansando (cómodamente) sobre su mano izquierda: en verdad que así rezan los  judíos”

. De otra forma también dijo: No os sentéis así, porque en verdad esta es la forma de aquellos que se sientan y que serán del número de los castigados

. Otro hadiz reza que, es la posición de aquellos que incurren en la Ira (de Alá).

 


MOVER EL DEDO EN TACHÁJUD 

"Él (P. B. E.) extendía la palma izquierda (de su mano) sobre  su rodilla izquierda, cerraba el puño derecho de su mano derecha, apuntando con el dedo adyacente al pulgar en dirección de la quibla, y fijaba su mirada sobre éste. (o sea, el dedo índice)."

 

Por otro lado, "cuando apuntaba con su dedo, colocaba su pulgar sobre el dedo medio"

; y en ocasiones “él formaba un círculo con estos dos (dedos)."

 

"Cuando alzaba su dedo, lo movía y suplicaba con él"

, También solía decir que "es mucho más poderoso que el acero contra el diablo, refiriéndose  al dedo índice."

 

Inclusive, "los Compañeros del Profeta (P. B. E.) solían recordarse unos a otros que (debían) apuntar con el dedo cuando suplicasen."

 

Una vez "vio a un hombre suplicar con los dos dedos, así que dijo: hacedlo uno, [con uno]" y lo indicó señalando  el dedo índice (de su mano)."

 

"Él (P. B. E.) hacía esto en ambos tachájud."

 


ES OBLIGATORIO EL PRIMER  TACHÁJUD Y SUPLICAR DURANTE EL MISMO 

"Él (P. B. E.) recitaba la Tajiya después de cada dos rakás"

; "la primer cosa que decía al estar sentado era: toda la honra y respeto a Alá."

 

"Cuando (una vez) olvidó realizar el tachájud después de las dos primeras rakás, él se postraba (dos veces) por (dicho) olvido."

 

Él solía ordenarles realizar el tachájud, diciendo: Cuando os sentéis después de   cada dos rakás, decid: ‘toda la honra…’ y luego cada uno de vosotros deberá decir la súplica que más le agrade y suplicad a Alá, el Poderoso y Sublime [con ella]

. En otra versión: Decid “toda la honra y ... en cada sentada

, y también ordenó a "quien rezaba deplorablemente” hacerlo así, como se mencionó previamente.

"Él (P. B. E.) les enseñaba el tachájud del mismo modo que les enseñó las suras del Corán"

, y "la sunna es decirlo calladamente."

 


EL MODO DE HACER TACHÁJUD

El Profeta enseñó distintas maneras de pronunciar el tachájud: 

  1. Ibn Masúd, dijo: "El Mensajero de Alá (P. B. E.) me enseñó el tachájud (con) mi palma entre sus palmas y el modo que me enseñó las suras del Corán (fueron):

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Las devociones

, los ruegos

 y halagos

 son para con Alá. La paz 

 sea contigo, ¡Oh Profeta!, junto con las bendiciones

 y misericordia de Alá. La paz sea con nosotros y para con los honestos siervos de Alá. [Al decir esto, esta incluyendo a los siervos justos en los cielos y en la tierra.] Testifico que no hay más dios que Alá; y testifico que Mohámed es Su siervo y mensajero.


[Y así fue mientras habitó entre nosotros; pero después que se fue, decíamos:

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[la paz sea con el Profeta]."

 

  1. El tachájud de Ibn Abbás: "El Mensajero de Alá (P. B. E.) solía enseñarnos el tachájud de la manera que nos enseñó [las suras del] el Corán; y solía decir: 

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Las devociones, halagos, ruegos y cumplidos son para con Alá. La paz sea contigo ¡Oh Profeta!, junto con la misericordia de Alá y Sus bendiciones. La paz sea con nosotros y con los siervos honestos de Alá. Testifico que no hay más dios que Alá; y [Testifico] que Mohámed es el  Mensajero de Alá (en otra narración: ... es Su siervo y mensajero)."

 

  1. El tachájud de Ibn Omar, quien reportó que el  Mensajero de Alá (P. B. E.) decía en el tachájud:

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Las devociones, oraciones y halagos son para con Alá. La paz sea contigo, ¡Oh Profeta!, junto con la misericordia de Alá - Ibn Omar dijo, "Y añado:"

 ... y Sus bendiciones. – La paz sea con nosotros y con los siervos justos de Alá. Testifico que no hay más dio que Alá - Ibn Omar dijo “Y añado:”

 ... exclusivamente Él sin que se lo asocie; - Testifico que Mohámed es Su siervo y mensajero.

 

  1. El tachájud de Abu Musa al-Ash'ari, quien dijo que el Mensajero de Alá (P. B. E.) dijo: ... cuando os  sentéis, la primer cosa que vosotros diréis será:

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Las devociones, halagos y ruegos son para con Alá. La paz sea contigo ¡Oh Profeta!, junto con la misericordia de Alá y Sus bendiciones. La paz sea con nosotros, y con los siervos justos de Alá. Testifico que no hay dios más que Alá [exclusivamente Él sin que se lo asocie]; y testifico que Mohámed es Su siervo y  mensajero – siete frases, y todas ellas son las salutaciones."

 

  1. El tachájud de Omar ibn al-Jatab, quien enseñaba a la gente a decir el tachájud (del Profeta) cuando daba el sermón desde el mimbar, diciendo, “Decid:

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Las devociones son para con Alá; los más puros elogios para con Alá; los halagos [son para con Alá]; los ruegos son para con Alá. La paz sea contigo, ¡Oh Profeta!, junto con la misericordia de Alá y Sus bendiciones. La paz sea con nosotros y con los siervos justos de Alá. Testifico que no hay más dios que Alá; Testifico que no hay dios más que Alá y testifico que Mohámed es Su siervo y mensajero.

 






EL AZALÁ SOBRE EL NABÍ(SALUTACIONES AL PROFETA) - SU ETIQUETA -.

Él (P. B. E.) solía enviar plegarias a sí mismo en el primer tachájud al igual que los otros.

 Instituyó ésto para su  umma, ordenándoles que enviasen los azalaes sobre él, después de las zalemas,

 y se los enseñó, diciéndolo de formas diferentes:



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¡Oh Alá! Honra a Mohámed

 y a la gente de su hogar, a sus esposas y prole, así como honraste a la familia de Abraham; en verdad eres alabado, glorioso. Y bendice a Mohámed

, y a la gente de su hogar, a sus esposas y prole, así como bendijiste a la familia de Abraham; en verdad eres alabado, glorioso.


La anterior es una suplica que usaba para sí mismo.

 

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¡O Alá! Honra a Mohámed y a la familia de Mohámed, como honraste a [Abraham, y a]

 la familia de Abraham; En verdad eres alabado, glorioso. ¡Oh Alá! Bendice a Mohámed y a la familia de Mohámed al igual que bendijiste a [Abraham, y a]

 la familia de Abraham; en verdad eres alabado, glorioso.

 

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¡O Alá! Honra a Mohámed, y a la familia de Mohámed, así como honraste a Abraham, [y a la familia de Abraham]; En verdad eres alabado, glorioso. Y bendice a Mohámed, y a la familia de  Mohámed, así como bendijiste a [Abraham, y] la familia de Abraham; en verdad eres alabado, glorioso.

 

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¡Oh Alá! Honra a Mohámed [el Profeta iletrado], y al familia de Mohámed; así como honras a [la familia de] Abraham; y bendice a Mohámed [el Profeta iletrado] y a la familia de Mohámed; así como bendijiste a [la familia de] Abraham de entre las naciones; en verdad eres alabado, glorioso.

 

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¡Oh Alá! Honra a Mohámed, Tu siervo y mensajero, así honraste a [la familia de] Abraham. Y bendice a Mohámed [Tu siervo y mensajero], [y a la familia de Mohámed,]; así como bendijiste a Abraham[ y a la familia de Abraham].

 

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¡Oh Alá! Honra a Mohámed y [a] sus esposas y prole, así como honraste a [la familia de] Abraham. Y bendice a Mohámed, y [a] sus esposa y prole, así como bendijiste a [la familia de] Abraham; en verdad eres alabado, glorioso.

 






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 ¡Alá! Honra a Mohámed, y a la familia de Mohámed, y bendice a Mohámed, y a la familia de Mohámed, así como honraste y bendijiste a Abraham y la familia de Abraham; en verdad eres alabado, glorioso.

 




NOTAS IMPORTANTES ACERCA DEL AZALÁ SOBRE EL NABÍ – ENVIAR SALUTACIONES AL PROFETA DE LA UMMA-.

1) Se puede ver en todas estas formas para enviar salutaciones (reverencia, honra, respeto) al Profeta (P. B. E.), nunca se desvincula el nombre de Abraham (Ibrahim en árabe) con el de su familia, con la fórmula: “… así como honras a la familia de Abraham”. La razón de ello es porque en árabe, la familia de un hombre incluye al susodicho junto con quienes dependen de él, como dice Alá el Alabado: 

"Alá ha escogido a Adán, Noé, la familia de Abraham y a la famlia de Imrán sobre la demás gente" (la familia de Imrán 3:33)

"Enviamos contra ellos una tempestad de arena, excepto a la familia  de Lot, a la que salvamos al rayar el alba" (La luna  54:34); o como el dicho del Profeta ( P. B. E.):¡Oh Alá! honra a la familia de Abu Aufa. La frase “Aj-lul-Beit (gente de la casa) se entiende por la siguiente aleya:

"las bendiciones de Alá sean sobre vosotros, gente de la casa" (Hud 11:73). Por ende, Abraham esta inserto en “la familia de Abraham". 

Scheijul-Islam Ibn Taimiya dice, 

"Muchas de las versiones que dicen ‘así como honras a la familia de Abraham’ y  muchas de las versiones dicen, ‘así como honras a la familia de Abraham' y 'así como bendices a la familia de Abraham'; y algunas otras dicen 'Abraham' mismo, es porque él es el motivo de todos los ruegos y purificaciones de estas (peticiones); los demás miembros de su familia son depositarios inmediatos de todo aquello (bendiciones, honras). Las dos frases que han sido empleadas separadamente demuestran lo que digo."

Además, existe una cuestión bien sabida entre la gente del conocimiento: la cuestión básica en la afirmación, "así como honras a ...", es verdad ya que el sujeto de comparación es por lo común superior al objeto comparado; pero éste no es el caso, ya que Mohámed (P. B. E.) es  superior a Abraham; tanto es así que dicha superioridad dicta que la petición en las salutaciones son las más preferibles que cualquier otra recibida o futura a recibir. La gente del conocimiento nos ha provisto muchas respuestas al respecto, y éstas pueden  encontrarse en Fath al-Baari y Yalaa' al-Ifhaam. Estas suman un total de diez puntos de vista, los cuales son inconsistentes, unos más que otros, excepto un punto de vista bien fundamentado - el cual adoptaron Shaijul-Islam Ibn Taymiyyah e Ibn al Cayyim – que es: "la familia de Abraham incluye muchos profetas; pero ninguno semejante a ellos se encuentra dentro de la familia de Mohámed. Por lo cual, cuando se recurre por igual los azaláes sobre el Profeta (P. B. E.) y su familia como a los de Abraham y su familia, estamos incluyendo a todos los profetas: la familia de Mohámed recibe por añadido lo que es propio para ella; ya que la familia de Mohámed no alcanza el rango de los profetas. Las bendiciones extra y los beneficios dados a los profetas, incluyendo a Abraham, son para Mohámed (P. B. E.). Por lo que ocupa una posición de distinción que los otros no tienen." 

Ibn al-Cayyim dice, 

"Este es el mejor punto de vista de todos: que Mohámed (P. B. E.), pertenece a la familia de Abraham. En realidad él es el mejor de la familia de Abraham, como Alí ibn Talha nos relata de Ibn Abbás (A. S. E) sobre el dicho del Magnánimo, "Alá ha escogido a Adán, Noé, a la familia de Abraham y a la de Imrán por encima de todos" (la Familia de Imrán 3:33); Ibn Abbás dijo, "Mohámed se encuentra en la familia de Abraham". Se estima por el hecho de que si los otros profetas descendían de Abraham, estos se incluían en su familia. Luego, el incluir al Mensajero de Alá (P. B. E.)  es propio "... así como honras a la familia de Abraham", lo que incluye las salutaciones enviadas a él y al resto de los demás profetas que descienden de Abraham, por lo general. Entonces Alá nos ha ordenado específicamente enviar azalaes a Mohámed y a su familia; ya que mientras lo hagamos así, lo mismo va  para el resto de la familia de Abraham. Por ende, a la familia del Profeta le toca por derecho propio, dejando lo que queda a él (P. B. E.). No cabe duda que todos los azalaes que recibe la familia de Abraham junto con el Mensajero de Alá (P. B. E.), son aún mayores que los recibidos por el Profeta (P. B. E.) solamente. Por lo tanto, lo que se busca para él es la gracia más grande, en definitiva, superior a la que se busca por Abraham. Se deduce de aquí que, la comparación básica consistente se vuelve clara. Los azalaes que se buscan para él con dichas palabras sos superiores que aquellas otras solícitas, ya que cuando se recurre a la salutación es  en mucho parecido al modelo de comparación con lo que el Profeta (P. B.E.) le toca una mayor porción: la comparación dicta que lo que se pide es más que lo que es dado a Abraham con los otros (profetas).Es así que la nobleza y excelsitud de Mohámed (P. B. E.) evidentemente están por encima de Abraham y su familia, la cual incluye a los profetas, y es lo que él se merece. Estas salutaciones al Profeta (P. B. E.) es la evidencia clara de su excelsitud, y que no hay más. Así que Alá lo honre junto con toda su familia, y la paz sea con ellos; muchas albricias de paz; lo recompense con nuestras salutaciones mejor de lo que Él ha recompensado a cualquier profeta de Su gente. ¡Oh Alá! Honra a Mohámed y a la familia de Mohámed, al igual que honraste a la familia de Abraham. En verdad eres alabado, glorioso. Y bendice a Mohámed y a la familia de Mohámed, así como bendijiste a la familia de Abraham; en verdad eres alabado, glorioso."

2) Que el lector en la parte de la salutación, con todos sus diferentes tipos, siempre deberá honrar a la familia de Mohámed (P. B. E.): sus esposas e hijos como al susodicho. Por lo tanto, no es de la Sunna ni ejecutar la orden del Profeta el decirla nada más hasta "¡Oh Alá! Honra a Mohámed". Lo que debe hacerse es  completar los tipos de salutaciones utilizados y que fueron reportados por él (P. B. E) ya siendo en el primer o último tachájud. El análisis de esto lo expone el Imám Chafeí en al-Umm: "el táchájud en la primera y segunda instancias es la misma: por 'tachájud', me refiero a la atestiguación y las salutaciones al Profeta (P. B. E.): la una sin la otra no significan nada (o sea, se complementan mutuamente)." 

Un hecho sorprendente es que, actualmente, con toda la anarquía intelectual existente en el mundo, un hombre llamado  Mohámed Isáf Nashashibi, en su libro al-Islaam as-Sajíj ("El Islam correcto"), tiene la osadía de rechazar las salutaciones a la familia del Profeta (P. B. E.) cuando estas se lanzan sobre él, ¡A PESAR DE ESTAR FIRMEMENTE ESTABLECIDO EN LOS SAJÍJ DE BUJARI Y MUSLIM; AL IGUAL QUE POR LOS LEGÍTIMOS COMPAÑEROS DEL PROFETA COMO KA'B IBN UCHRA, ABU HUMAID AS-SÁIDI, ABU SAÍD AL-JUDRI, ABU MASÚD AL-ANSARÍ, ABU HURAIRA Y TALHA IBN UBAIDUÁ! En sus hadices encontramos que ellos habían preguntado al Profeta (P. B. E.), "¿Cómo hemos de honrarte?", de modo que les enseñó a todos ellos  la manera de hacerlo así. El argumento que Nashashibi defiende es que Alá el Excelso nunca mencionó a nadie aparte del Profeta (P. B. E.) con la aleya: 


"¡Oh creyentes! Bendecidle vosotros también y saludadle como se debe." (la Coalición 33:56) Y continúa diciendo en su refuta que los Compañeros le preguntaron sobre dicha cuestión, ya que el significado de "azalá" conocido por ellos era "suplicar", por lo que ellos estuvieron preguntando: "¿cómo podemos suplicar por ti?" 

Esto es un engaño, ya que su pregunta no fue por el "azalá" de él, en cuyo caso tendría sentido; sino que era sobre la manera de hacer la salutación a él, como hemos visto en las narraciones precedentes. Es así que todo tiene sentido, porque ellos le preguntaron el modo de hacerlo conforme a la “Scharía” (ley islámica), lo que les hubiera sido imposible deducirlo excepto por la guía del Sabio, el Dador de la “Scharía”. De igual modo, pudieron haberle preguntado sobre la manera de hacer la Oración obligatoria, como dijo Alá: "Estableced el azalá (Oración)"; aunque ellos ya sabían el significado literal de "azalá", esto no les impidió preguntar sobre el modo de hacerlo conforme a la “Scharía”, lo cual queda claro. 

En cuanto al argumento de Nashaashibi, no tiene importancia, porque es bien sabido entre los musulmanes que el Profeta (P. B. E.) es el portavoz del Señor de los mundos cuando dice de Él: 

"A ti también te hemos revelado la amonestación para que expliques a los hombres lo que se les ha revelado" (las Abejas 16:44). De aquí, el Profeta (P. B. E.) explicó la manera de hacer las salutaciones sobre él, lo cual incluye mencionar a su familia, así que es obligatorio aceptarlo así de quien lo ordenó, pues Alá dice: 

Pero, si el Enviado os da algo, aceptadlo (la Reunión 59:7), y del bien conocido hadiz, Verdaderamente, se me ha entregado el Corán y lo que es similar a él.

 

Realmente me intriga lo que Nashashibi, y aquellos cautivados por su fastuosa perorata dirían si alguien rechazara el tachájud de la oración también; o el rechazar la abstinencia de la mujer menstruante para rezar y ayunar, para lo cual no hay argumento alguno en el Corán que Alá el Excelso no menciona (el tachájud) en él; ¡¡¡SOLAMENTE ÉL MENCIONA INCLINARSE Y POSTRARSE Y NO EXENTA A LA MUJER MENSTRUANTE DE REZAR Y AYUNAR EN EL CORÁN!!! Por lo que, ¿Acaso concuerdan con tales argumentos, los cuales se apegan a sus palabras originales, o no concuerdan? Si lo hacen, y esperamos que no, entonces se han desviado bastante, pero bastante lejos de la guía, abandonando así la principal corriente musulmana; si no es el caso, están en lo correcto con nosotros, y la razones usadas para rehusar tales argumentos son exactamente las mismas que tenemos para rechazar el dictamen de Nashashibi, lo cual ya hemos explicado. 

Por lo tanto, musulmanes, tened cuidado al tratar de entender el Corán sin  la Sunna, porque no podrán hacerlo, aún si fueran como un Sibaue

 moderno; como que fueran el gran experto del momento en lengua árabe. He aquí un clásico ejemplo ante vosotros: Al grandioso erudito de la lengua árabe de nuestro tiempo, vean a Nashashibi; es él quien se ha extraviado por su conocimiento en lengua árabe al no auxiliarse de la Sunna para entender el Corán; es un hecho que él ha rehusado tal ayuda como comprenderán. Y como éste hay muchos ejemplos iguales – donde no cabrían en ningún lado por su innumerable cantidad de casos-; pero con el que hemos mencionado es más que suficiente y sea Alá quien garantice el entendimiento. 

3) El lector se dará también cuenta que en ninguna de las mentadas salutaciones al Profeta (P. B. E.) existe la palabra sayyíd (jefe, líder). Los eruditos tienen diferencia de opinión respecto a la validez de esta expresión en el azalá a Abraham. Debido a la falta de espacio no daremos más detalles al respecto ni haremos mención de aquellos que rechazan su validez para poder continuar con la enseñanza del Profeta (P. B. E.) para su umma cuando dice: "decid: ¡Oh Alá! Honra a Mohámed ..." al ser cuestionado en la manera de hacer azalá sobre él; sin embargo mencionaremos a el Hafiz Ibn Hayar al-Ascalani al respecto sin socavar su rango  de gran erudito chafeita del Hadiz y del fiq, porque contradicen las doctrinas del Profeta (P. B. E.) y las cuales (las contradicciones) se han hecho patentes entre los sabios chafeitas. 

Hafiz Mohámed ibn Mohámed ibn Mohámed al-Gurabili (790- 835 AH), un compañero de Ibn Hayar dijo, acotando de su manuscrito

Él (o sea, Ibn Hayar), fue cuestionado por las características del azalá del Profeta (P. B. E.), si esto era dentro o fuera de la oración; obligado o recomendado: ¿Acaso una de sus condiciones  era que el Profeta (P. B. E.) se le atribuyera la sayyáda (liderazgo), o sea, ‘¡Oh Alá! Honra a sayyidina (nuestro jefe) Mohámed…’ o ‘el más sobresaliente de la creación’, o ‘jefe de los hijos de Adán’, etc.?¿O debería uno sólo atenerse a ‘¡Oh Alá! Honra a Mohámed!’?¿Cuáles de estas dos formas es mejor: el incluir la palabra sayyid por ser un atributo per se del Profeta (P. B. E.) o dejarlo porque no se hace mención de la palabra en ninguna frase narrada? Él (Ibn Hayar [T. A. M. E.])contestó: "Sí, atenerse a las frases narradas es mejor, pues no podemos afirmar, ‘tal vez el Profeta (P. B. E.) no lo dijo porque era muy modesto  pues al momento no dijo que lo mencionáramos, aunque su umma sí debe hacerlo por respeto, etc.’ – porque si vamos a decir que esto otro es superior, tendría que venir acompañado de la narración verdadera de los Compañeros a través de sus sucesores, pero no hay nada que lo ratifique en ninguna de las narraciones de los Compañeros y sus sucesores. Y muy a su pesar con la enorme cantidad de citas al respecto. Tenemos que el Imám Chafeí (T. A. M. E), quien ha rendido un gran tributo al Profeta (P. B. E.) en el prefacio de su libro, el cual es el nec plus ultra de quienes crearon el mad-jab a su alrededor, dice: "¡Oh Alá! Honra a Mohámed ..." etc. hasta que acabó cuando lo juzgó conveniente, dictaminó:"... cada vez que uno lo recuerda, lo recuerda a él (P. B. E.), y cada vez que un atolondrado no lo recuerda, se equivoca", lo que parece lo dedujo del hadiz auténtico en que se narra como el Profeta (P. B. E) vio a la Madre de los creyentes (Aixa) ocupada con numerosas y largas  alabanzas, de modo que le dijo: “Has dicho palabras que si se pesaran con lo que vendrá, habría equilibrio: alabado Alá, tantas veces como la cantidad de Su creación es”; él (P. B. E.) gustaba suplicar sólo con lo necesario, lo explícito, pero detallado en lo implícito. Cadi Iyad sacó un capítulo del azalá sobre el Profeta (P. B. E.) en su libro ash- Shifaa' (El Libro de la Cura), acotando narraciones del Profeta (P. B. E.) con el aval de muchos de los Compañeros y sus sucesores; y en ninguna de ellas aparece mencionada la palabra sayyid:


a) El hadiz de Alí, con el cual solía enseñarles la manera de hacer azalá sobre él (P. B. E.) diciéndoles: ¡Oh Alá!, Proveedor de llanuras, Dador de cumbres, envía la más sobresalientes de Tus salutaciones, la más fértil de de Tus bendiciones y demás atenciones sobre Mohámed, Tu siervo y mensajero, el que divulga lo que es secreto. 

b) De Alí, nuevamente, quien solía decir: "los ruegos para Alá, el Bendito, el Misericordioso; para los ángeles (cercanos a Alá); para los Profetas; para los sinceros; para los testigos; para los justos; para lo que te glorifica ¡Oh Señor de los mundos!, acompaña a Mohámed hijo de Abdulá, el Sello de los profetas; Imám de los temeroso, ... etc." 

c) En palabras de Abdulá ibn Masúd, quien solía decir: "¡Oh Alá! Honra, bendice y ten misericordia de Mohámed; Tu siervo y mensajero; el imám de la bondad; el Mensajero de la misericordia, ..." etc. 

d) De al-Hasan al-Basri, quien solía decir, "quien quiera beber de la copa que refresca; de la fuente de Mustafá, deberá decir: ¡Oh Alá! Honra a Mohámed, y a su familia, sus Compañeros, sus esposas, sus hijos, sus descendientes, su familia, sus parientes políticos, sus defensores, sus seguidores, y a todos aquellos que lo aman." Esto es lo que (Cadi Iyad) ha escrito en su ash- Shifaa' en lo que concierne al modo de salutaciones al Profeta, con el aval de los Compañeros y aquellos que los siguieron, mencionando otras cosas dentro su libro. Se cuenta en el hadiz de Ibn Masúd que en sus salutaciones al Profeta (P. B. E.), decía: "¡Oh Alá! Honra con lo mejor de Tus ruegos, perdón y bendiciones al jefe (sayyid) de los mensajeros, etc. ...", transmitido por Ibn Maya, pero su isnád es inconsistente (daíf) de modo que el hadiz de Alí transmitido por Tabaráni con isnád fuerte lo precede. Dicho hadiz contiene un léxico especial, el cual es patente en el libro Fadl an-Nabi (la Excelencia del Nabí (P. B. E.)") de Abul Hasan ibn al-Fáris. Algunos chafeítas han llegado al extremo de decir que si un hombre promete enviar la mejor salutación al Profeta (P. B. E.), el modo de cumplir la promesa es que diga: "¡Oh Alá! Honra a Mohámed cada vez que quien recuerde lo haga o el atolondrado olvide recordarlo". Nauauí dijo: "La única manera que es la apropiada y consignada como correcta y lo que uno debe decir es: ¡Oh Alá! Honra a Mohámed, y a la familia de Mohámed, así como honraste a Abraham ..." Muchos de los eruditos tardíos han contestado a esto diciendo que ninguna de las dos formas mencionadas anteriormente no tiene nada que pruebe  cual es superior conforme a la narración, pero conforme al significado, lo previo es claramente superior. Este tema es bien sabido en los libros de fiq, y de todos los eruditos de fiq que tocaron el tema, sin excepción; en ninguna de sus expresiones hallamos la palabra sayyid. De haber sido esta palabra recomendada, ésta no hubiese escapado a su vista y dejándolos con un desconocimiento de tal. Lo único bueno y aceptable es lo que aparece en las narraciones (hadices auténticos), y Alá sabe mejor."

El punto de vista de Ibn Hayar es rechazar la categoría de sayyid cuando mencionamos al Profeta (P. B. E.) durante sus salutaciones conforme a la orden coránica, la cual es acatada por la escuela hanefita y es el punto de vista al cual deben suscribirse todos, porque es indicativo de verdadero amor hacia él (P. B. E.): 

"Di: Si amáis a Alá, ¡seguídme! Alá os amará." (la Familia de Imrán 3:31) 

Es por esto que el Imám Nauauí señaló en su Rauda at-Talibin (1/265), "La salutación más completa al Profeta (P. B. E.) es: ¡Oh Alá! Honra a Mohámed ..." etc., correspondiente al no. 3 ya dado anteriormente, ¡¡EN EL CUAL JAMÁS SE MENCIONA LA PALABRA SAYYID!! 

4) Las salutaciones nos. 1 y 4 son las que el Mensajero de Alá (P. B. E.) enseñó a sus Compañeros cuando le preguntaron sobre el modo de hacer salutaciones a él, de modo que esto sirve de evidencia para mostrar que estas formas son las mejores para hacer las salutaciones a él, porque él jamás hubiera elegido algo para sí o para ellos excepto lo mejor y lo más noble. Imám Nauauí, como se mencionó, avaló (en Rauda at- Talibin) fuese hacer una promesa para cumplir en lo posible con la salutación del Profeta (P. B. E.), esta no podría ser cumplida excepto por los modos ya descritos. 

Subki arroja otro motivo: cualquiera que envíe salutaciones con las formas ya dichas ya ha hecho salutaciones sobre el Profeta (P. B. E.), y cualquiera que las haya hecho con otras palabras diferentes entonces no sabemos si ha o no realizado las disposiciones de la oración. Esto viene a colación porque dicen (en el hadiz): "¿Cómo hemos de honrarte?" A lo que respondió: "decid: ...", definiendo así la salutación sobre él mismo al igual que han de decir tal y tal. Esto fue mencionado por Haitami en ad-Darr al-Mandud (25/2); diciendo después (27/1) que el objetivo es llevado a cabo con todas las formas descritas en los hadices auténticos. 

5) No es válido combinar todas estas formas en una sola salutación, y lo mismo va para los diferentes tachájud dados previamente. De hecho, vendría siendo una innovación en la religión; la Sunna es decir una diferente a diferentes momentos, como el Shaijul-Islam Ibn Taimiya ha explicado en su discusión de los takbires de los dos aídes (Machmu al-Fatawa 29/253/1). 

6) Alama Sidic Hasan Khan dice en su libro Nuzul al- Abraar bil 'Ilm al-Ma'zur min al-Ad'iya ual-Adkaar, después de sacar muchos hadices sobre la excelencia de repetir la salutación del Profeta (P. B. E.) (p. 161): 

"Es indudable que los más encomiables de los musulmanes en honrarlo en las salutaciones son la gente de Hadiz y los narradores de la Sunna pura, porque es uno de sus deberes en esta rama del conocimiento el hacer salutaciones a él ante los hadices, de modo que sus lenguas estarán siempre ocupadas en su memoria, que Alá sea misericordioso y les de paz. No hay ningún libro de la Sunna o en las colecciones de hadices, ya sea yamí, musnad, múyam, Yuz, etc., excepto lo que ya esta comprendido en los miles de hadices; inclusive el menos voluminoso (de los libros), el al-Yamí as-Saguir de Suyuti, que contiene diez mil hadices, cuyas demás colecciones del género no difieren. Así que esta es la Secta Salva: la Gente del Hadiz, que serán los que estén más cerca de entre los hombres al Mensajero de Alá (P. B. E.) el Día de la Resurrección, y los que obtendrán el beneplácito de él (P. B. E.) para su intercesión. ¡Por la vida de mis padres! La excelencia de la Gente del Hadiz  no puede ser rebasada por nadie excepto que el que haga más de lo que ellos hacen, lo cual es casi imposible. Por lo tanto, los deseáis bien y buscáis la salvación sin importar qué, debéis convertiros en mohadices; de no ser así… y muy independiente de esto, no hay nada más que os beneficie." 

Pido a Alá, Bendito y Excelso, convertirme en uno de ellos, de la Gente del Hadiz, quienes son los más cercanos de entre los hombres del Mensajero de Alá (P. B. E.); Ojalá este libro sea un testimonio de ello. Que Alá otorgue Su misericordia al Imám Ahmed, quien recitó: 

De Mohámed, la religión: sus narraciones;

Las tradiciones, baluarte de los jóvenes; 

Del hadiz y su gente no os alejéis,

Mientras que la opinión noche es, el hadiz día es, 

ignorante de la guía el joven puede ser ... 

¡Y el Sol brillante en todo su esplendor! 







DU'A EN EL PRIMER TACHÁJUD 

Él (P. B. E.) nos enseñó también como hacer la súplica (du'a) dentro del tachájud diciendo: cuando os sentéis después de cada dos rakás, luego decid: Todos los elogios son para con Alá… (hasta el final de la súplica, y después dijo:) ... luego debéis seleccionar algo de las súplicas que más sean de su agrado.

 


PARARSE PARA LA TERCERA, Y PARA LA CUARTA RAKÁ

Posteriormente él (P. B. E.) se levantaba ara la tercera raká con takbír

, y ordenó a "quien rezaba deplorablemente" hacerlo así: luego, hacedlo así en cada raká, como se hizo antes.

"Cuando él (P. B. E.) estaba sentado, se  para decir takbír y luego se erguía "

; y "él (P. B. E.) levantaba sus manos"

 algunas veces con dicho takbír.

"Cuando quería parares para la cuarta raká, él decía: Alá es el Más grande"

, y ordenó hacerlo así a "quien rezaba deplorablemente" como antes, y "él (P. B. E.) levantaba sus manos"

 algunas veces con dicho takbír. 

"Él se sentaba erguido sobre su pie izquierdo, en reposo, hasta que cada hueso regresaba a su posición normal, luego se paraba, apoyándose sobre el suelo con los puños cerrados

: apoyándose a sí mismo son sus manos cuando de levantaba."

 

Él recitaba la Fatiha en ambos rakás y ordenó hacerlo así a "quien rezaba deplorablemente" hacer así. En la oración del dohor, algunas veces añadía unas cuantas aleyas a ésta, como ya fue explicado en el capítulo  "Recitación en la Oración del dohor". 





CUNÚT EN LAS CINCO ORACIONES DIARIAS POR LA CALAMIDAD

"Cuando él (P. B. E.) quería suplicar en contra de alguien, o a favor de alguien, realizaba el cunút

 en la última raká, después del rukú, después de haber dicho: Alá escuche a quien lo alaba.

 "Él suplicaba en voz alta"

, "elevaba sus manos"

, y "aquellos detrás de él decían: amín"

"Él era conocido por realizar cunút en todas las oraciones "

, aunque "él sólo realizaba cunút en ellas cuando suplicaba a favor de la gente o en contra de la gente"

. Por ejemplo, dijo una vez, ¡Oh Alá! Rescata a al-Walid ibn al- Walid, y a Salama ibn Hisham, y a 'Ayiash ibn Abi Rabía. ¡Oh Alá! Aplica tu castigo a (la tribu de) Mudar, y causale los años (de hambruna) como en los años de Yusuf. [¡Oh Alá! ¡Maldice a Lahyaan, y a Ru'l, and Dakwan, y a 'Usayia, quienes desobedecieron a Alá y a Su mensajero!]

 

Y luego, "él decía: Alá es el más Grande cuando terminaba el cunút y se postraba."

 


















CUNÚT EN LA ORACIÓN DE UITER

"Él (P. B. E.) solía realizar el cunút en la raká (impar) de la oración de uiter"

 algunas veces

, y "él la realizaba antes del rukú."

 

Enseñó a al-Hasan ibn Alí (A. S. E.) a decir [después de terminar la recitación en el uiter]: 

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"¡Oh Alá! Guíame de entre aquellos que Tu has guiado; y perdóname de entre los que Tu has perdonado; y vuélveme de los amistosos como los que Tu has vuelto de los amistosos; y bendíceme con lo que Tu quieras; y sálvame del mal que Tu has decretado; [porque] es Tu decreto, y nadie puede intimidarte; [y] no es humillado quien Tu has hecho amigo; [ni es honrado quien es Tu enemigo.] Bendito Seas, ¡Oh Señor!, y Glorificado. [No hay lugar seguro excepto en Ti.]"

 

EL TACHÁJUD FINAL

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ES OBLIGADO ESTE TACHÁJUD 



Después completaba la cuarta raká y se sentaba para el último tachájud e instruía al respecto. Hacedlo como él hizo el primer tachájud, excepto porque  "él se sentaba en mutawarrikan"

, "con su muslo izquierdo sobre el suelo y con ambos pies sacados hacia un lado (o sea, hacia el pie derecho)."

 "Él tenía su pie izquierdo bajo su muslo y espinilla (derechos) "

, "su pie derecho alzado"

 u ocasionalmente "lo extendía a lo largo del suelo."

 "Su palma izquierda cubría su rodilla (izquierda), ladeándose sobre ella fuertemente."

 [véase diagrama] 

Él puso el ejemplo de honrarse a sí mismo en éste tachájud, como en el primer tachájud; las formas de salutación sobre él (P. B. E.) son las ya dadas en capítulo anterior. 

















LA OBLIGACIÓN DE SUPLICAR POR EL PROFETA (P. B. E.) EN ESTE TACHÁJUD

Una vez, "él (P. B. E) Oyó a un hombre rezar en su oración sin glorificar la majestad de Alá el Altísimo, ni honrando al Profeta (P. B. E.), de modo que dijo: Éste hombre se ha precipitado." Después lo llamó y le dijo con otros, "Cuando alguno de vosotros rece, deberá empezar alabando al Señor, Poderoso y Sublime, y a exaltarlo; después honrar (en otra narración: debéis honrar) al Profeta (P. B. E.), y luego suplicar como él desea."

 

Después, "escuchó a un hombre glorificar y alabar a Alá, y honrar al Profeta(P. B. E.) en oración, así que el Mensajero de Alá (P. B. E.) le dijo: Suplica, y seréis respondido; pide, y te será dado."

 


LA OBLIGACIÓN DE BUSCAR REFUGIO DE CUATRO COSAS ANTES DE SUPLICAR 

Él (P. B. E.) solía decir, "cuando uno de vosotros ha terminado el [ultimo] tachájud, deberá  buscar refugio en Alá de cuatro cosas, [diciendo: 

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¡Oh Alá! En verdad busco refugio en Ti] del castigo del Infierno y del castigo de la tumba;  de las pruebas de vivientes y muertos; y de [las pruebas de] el falso Mesías. [Entonces debe suplicar por sí mismo de lo que le ocurra.]"

 - " Para ello Él (P. B. E.) suplicaba con su propio tachájud."

 

También, "solía enseñar a los Compañeros (A. S. E.) ésto del (mismo) modo que les enseñó las suras del Corán."

 

SÚPLICA ANTES DEL SALAAM, & SUS VARIOS TIPOS 

Él (P. B. E) solía utilizar diferentes súplicas en su oración

, suplicando con diferentes tipos a la vez; también permitía otras súplicas, y ordenó a "quien adorase, seleccionar de ellas lo que le complaciera"

 y que son: 

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¡Oh Alá! En verdad busco refugio en Ti del castigo de la tumba, y busco refugio en Ti de las pruebas del falso Mesías y busco refugio en Ti de las pruebas de los vivientes y los muertos. ¡Oh Alá! En verdad busco refugio en Ti del pecado

 y la carga

."

 

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¡Oh Alá! En verdad busco refugio en Ti del mal que has creado, y del mal que no causo 

 [aún].

 

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¡Oh Alá! Llámame a cuentas con facilidad.

 



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¡Oh Alá! [pido] por Tu conocimiento de lo desconocido, y Tu control sobre la creación: dame vida  (si a)Tu juicio es lo mejor para mi, y dame muerte si ésta es lo mejor para mí. ¡Oh Alá! Te Pido también en temor a lo conocido y desconocido; Te ruego por la Verdad(en otra narración: sabiduría) y justicia en la ira y la felicidad ; Te pido moderación en la pobreza y caudal; Te pido el gozo que no marchite; Te pido la alegría [que no perezca] ni que cese; Te pido satisfacción ante Tu decreto; Te pido la frescura de la vida después de la muerte; Te pido el deleite de observar Tu rostro; y [Te pido] por las ansias de encontrarme contigo, indemne y sin aflicciones. ¡Oh Alá! Atavíanos con el adorno del imán, y haznos de los que guían y son guiados.

 





  1. Él enseñó a Abu Baker as-Siddiq (A. S. E.) decir:

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"¡Oh Alá! En verdad me he oprimido a mi con mucho mal, y nadie puede perdonar mis pecados excepto Tu; perdóname pues con Tu piedad; ten misericordia de mi. En verdad eres El más Piadoso, El más Misericordioso."

 



  1. Él instruyó a Aixa (A. S. E.) para decir:

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¡Oh Alá! En verdad Te pido por todo el bien, [inminente y remoto,] de lo que sé de él y lo que no. Busco refugio en Ti de todo mal, [inminente y remoto,] de lo que sé de él y lo que no sé. Te pido (en otra narración: ¡Oh Alá! En verdad Te pido) el Jardín (del paraíso), con lo que me acerque a él (por) dicho y obra; busco refugio en Ti del Fuego (del Infierno), con lo que me acerque a él (por) dicho y obra. Te pido (en otra narración: ¡Oh Alá! En verdad Te pido) [del] bien que rogó Tu siervo y mensajero [Mohámed; y busco protección en Tí del mal el cual Tu evitas a Tu siervo y mensajero Mohámed (salaláhu 'alaihi ua salam)]. [Te pido] que lo que hayas decretado para mí, que sea [para mi] beneficioso.

 

  1. Él preguntó a un hombre, ¿Qué dices durante la oración? Y contestó, "Testifico que(o sea, hacia tachájud)…, luego pido a Alá por el Jardín (del Paraíso), y busco protección en Él del Fuego (del Infierno). Sin embargo, por Alá que no hay bisbiseo
  2.  tan bueno como el tuyo o el de Mu’ad." Así que dijo: Nuestro bisbiseo es como el de vosotros.
  3.  
  4. Una vez escuchó decir a un hombre en su tachájud:

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"¡Oh Alá! En verdad  Te pido  Alá (en otra narración: por Alá), [el uno], el único, el Entero, el que no engendra ni es engendrado, y con quien nada se le compara –perdona mis pecados; en verdad eres el Clemente, el Misericordioso.

A ésto el Profeta dijo: él ha sido perdonado, él ha sido perdonado.

 


  1. Escuchó a otro hombre decir en el tachájud:

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¡Oh Alá! En verdad te ruego porque Tuya es la alabanza, y no hay nada excepto Tu, [absoluto y sin asociados;] [el más Noble]; [Oh] Creador de los cielos y la tierra; ¡Oh! El Majestuoso y el más Respetable; ¡Oh! Viviente, ¡Oh! Sempiterno; [en verdad Te pido] [el Paraíso, protégeme del Infierno]. [Luego el Profeta (P. B. E.) dijo a sus Compañeros, ¿Sabéis acaso que ha suplicado? contestaron, "Alá y Su mensajero saben más." Dijo, Por Aquél en cuyas manos esta mi alma, él ha suplicado a Dios con  el nombre de Su majestuosidad (en otra narración: lo más majestuoso)

, y con lo cual  si se suplica y Él responde con lo que es solicitado, Él lo concede.

]

  1. Una de las ultimas cosas que decía entre el tachájud  y el taslim era:

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¡Oh Alá! Perdóname con lo que he hecho en el pasado y con lo que haré en el futuro, y lo que he reservado, y lo que he hecho abiertamente, y con lo que me he excedido, y con lo mejor que sabes de mí que yo mismo. Eres el Principio y el Final, No hay dios excepto Tu.

 

El Taslím (saludos de Paz)

Después, "él (P. B. E.) saludaba a su derecha: 

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La paz y misericordia de Alá sean con vosotros [de modo que la blancura de su mejilla derecha era visible], y a su izquierda: 

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La paz y misericordia de Alá sean con vosotros [de modo que la blancura de su mejilla izquierda era visible]."

 

Algunas veces añadía a los saludos de su derecha: 

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... y Sus bendiciones.

 

"Cuando dijo: 

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La paz y misericordia de Alá sean con vosotros a su derecha, a veces acortaba los saludos de su izquierda con: 

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La paz sea con vosotros.

 

Algunas veces "él saludaba una sola vez 

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[La paz sea con vosotros] [enfrente de su cara, volteando a su derecha un poco,] [o un poco]."

 

"Solían saludar con sus manos cuando se movían a la derecha y a la izquierda; cuando el Mensajero de Alá (P. B. E.), los vio, les dijo, ‘¡¿que pasa con vosotros, saludando con vuestras manos como si fuesen las colas de caballos locos?! Cuando saludéis, Debéis mirar a vuestro compañero y no haciéndolo con las manos’ [así que cuando rezaban con él, no usaban ningún ademán.] (En otra narración: es suficiente para cada uno de vosotros colocar vuestras manos sobre  vuestros muslos, y luego saludar a vuestros hermanos que están a la derecha y a la izquierda).

 


LA OBLIGATORIEDAD DEL TASLIM

 

Él (P. B. E.) solía decir: ‘... (de) ésta (la oración) se sale con el taslím.

 

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Esto es lo último que me ha sido posible compilar concerniente a la descripción de la oración del profeta (P. B. E.) desde el takbir hasta el taslim: Espero en Alá sea hecho con sinceridad ante Su rostro, lleno de honor y sea la guía modelo para la Sunna de Su noble y misericordioso Profeta. 

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Glorificado sea Alá, y alabado. Glorificado seas Tu, ¡Oh Alá alabado!. Testifico que no hay más Dios excepto Tu. Busco el perdón en Ti y me arrepiento ante Ti. 

¡Oh Alá! Honra a Mohámed, y a la familia de Mohámed, y bendice a Mohámed, y a la familia de Mohámed, así como honraste a Abraham y a familia de Abraham; en verdad eres alabado, glorioso.

 



Addenda

Todo lo que ha sido mencionado sobre la descripción de la Oración del Profeta (P. B. E.) se aplica de igual modo tanto a hombres como mujeres, porque no hay nada en la sunna que exente a las mujeres de realizar cualquiera de los pasos aquí descritos. En realidad la generalización de dichas afirmaciones del Profeta (P. B. E.) se resume con su dicho: "Rezad como me vistéis rezar", incluidas las mujeres. 

Así piensan Abraham an-Najíi, quien dijo: "las acciones de una mujer dentro de la oración son las mismas que las del hombre" - transmitido por Ibn Abi Cheiba (1/75/2), con isnades sajíj narrados por él. 

Bujari registró en su obra at-Tarij as-Saguir (p. 95) con un isnád sajíj de Umm ad-Dardá: "que ella (la mujer) solía sentarse en su oración igual que los hombres se sientan, por lo que era una mujer de (gran) entendimiento." 

El hadiz sobre  el indimám (recogimiento)

 de una mujer en prosternación, y que ella no se considera en la misma posición que el hombre, es mursal  y nada auténtico. Abu Daúd lo transmitió en al- Marasil con el aval de Yazid ibn Abi Habib. 

En cuanto a lo que el Imám Ahmed ha reportado en el Masáil de Abdulá, su hijo, relata que Ibn Omar solía enseñar a sus esposas a sentarse con las piernas cruzadas en oración, su isnád no es auténtico, porque registra a Abdulá Ibn Omar al-‘Amri, quien es un pésimo (daíf) narrador.


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