Geoglifos Cerro Campana

Geoglifos en las lomas costeras del Cerro Campana, Valles de Chicama y Moche. Informe preliminar.

 
Víctor Corcuera Cueva y Gori Tumi Echevarría López


Introducción

El año 2009, el biólogo Carlos Quiroz difundió en varias medios de comunicación electrónica el hallazgo, sobre la falda baja suroeste del Cerro Campana, de un geoglifo al que denominó “el candelabro”, informando también sobre la existencia de figuras en el suelo hechas con adobes asegurando su relación con los personajes ubicados en el frontis de “Huaca el brujo”. Con este anuncio, Quiroz trató de suscitar –por parte de la opinión pública- un llamado a los organismos competentes para la investigación, y sobre todo para la protección, de estos materiales arqueológicos, puesto que la expansión de galpones de granjas industriales avícolas pondría en riesgo la integridad de estas evidencias.

Gracias a la invitación hecha por el bibliotecario Percy Valladares Huamanchumo del Centro Cultural de Huanchaco, conjuntamente con el biólogo Carlos Quiroz y el primer autor de este reporte, recorrimos parte de las lomas costeras del Cerro Campana donde pudimos observar superficialmente material arqueológico constituido por geoglifos, arquitectura no monumental, caminos, y cerámica dispersa producto de huaquería. Posteriormente, la información recogida de esta visita fue puesta a consideración del arqueólogo Gori Tumi Echevarría López, presidente de la Asociación Peruana de Arte Rupestre, con la intensión de evaluar técnicamente el valor científico de esta evidencia. Este es un reporte preliminar de esa evaluación.

Las Lomas del Cerro Campana

El sitio arqueológico “Lomas de Cerro Campana” se encuentra sobre la falda suroeste del Cerro Campana (950 m de elevación) ubicado a 16 km de la ciudad de Trujillo y 5 km de la línea de playa, entre el río Chicama y el río Moche, sobre los 8° 00’ 18.16” LS - 79° 06´18.34” LW y los 7° 58’ 36.98” LS - 79° 06´16.18” LW (Fig. 1). Políticamente pertenece al distrito de Huanchaco, Provincia de Trujillo, Departamento de La Libertad. El sitio abarca un área aproximada de 3 kms cuadrados cuyo entorno circundante es zona árida de litoral caracterizada por un paisaje desértico cubierto de colinas bajas y pampas arenosas detríticas. El paisaje presenta poca meteorización hacia la pampa mostrando un suave y sinuoso relieve regular en la parte baja que avanza hacia la línea de playa; por el lado opuesto el relieve cambia registrándose la elevación gradual del talud y la ondulación mayor del suelo debido a la meteorización y erosión del cerro Campana condicionada principalmente por el régimen pluvial del valle. Sobre la falda del cerro la existencia de amplias colonias de achupallas (Tillandsia recurvata) denuncia la existencia de lomas y sistemas nubosos bajos estacionales en los meses de invierno, los que en la actualidad constituyen el principal agente de cambio del paisaje desértico del esta zona del litoral trujillano.


Figura 1. Mapa de ubicación del sitio de Lomas de Cerro Campana donde se ubican los geoglifos revisados en este reporte, y se incluyen otros sitios con geoglifos mencionados en el texto. Gori Tumi 2011.


La evidencia arqueológica, los geoglifos

En la zona descrita hemos podido registrar la existencia de una variedad de evidencia arqueológica en superficie, entre conchales, cerámica, arquitectura, restos óseos y geoglifos. Todo el material presenta diferentes grados de disturbación cultural, especialmente en las zonas donde se han encontrado tumbas siendo objeto de huaqueria y destrucción. También se ha podido observar diversos caminos antiguos, probablemente arqueológicos que atraviesan la zona pero que no necesariamente están asociados a las otras evidencias; es claro que el territorio presenta diversos materiales arqueológicos correspondientes a diferentes periodos culturales y no existe un registro lo suficientemente completo aún como para intentar una articulación cultural compleja. La zona es, además, una área intermediaria de comunicación entre los valles de Chicama y Moche (ver Fig. 1) y zona de expansión industrial de la ciudad de Trujillo y Huanchaco, que como veremos después amenazan la integridad de estas evidencias.

Puntualmente, los geoglifos se presentan en la superficie de la pampa formando separadamente un área de concentración de figuras antropomorfas (Figs. 2 y 3) y una zona de líneas y extensas figuras geométricas delineadas (Figs. 4 y 5). En ambos casos la técnica de elaboración es aditiva, ejecutada por la acumulación aparente de arena, tierra y pequeñas piedras conformando un pequeño lomo convexo que destaca de la superficie de suelo como un relieve. La mayoría de las figuras delineadas por esta acumulación fueron posteriormente, y de manera natural, cubiertas por tillandansias (Tillandsia recurvata), que usaron como base la altura relativa de los montículos que forman las figuras y líneas, para su reproducción y supervivencia, especialmente durante la época invernal.


Figura 2.
Geoglifo figurativo antropomorfo cubierto por achupallas y semi enterrado por arena, notar la referencia de la Escala APAR en la base de la figura. Foto Víctor Corcuera 2011.



Figura 3. Geoglifos antropomorfos. Foto Víctor Corcuera 2011.



Figura 4. Geoglifos lineales cubiertos por achupallas. Foto Víctor Corcuera 2011.



Figura 5. Geoglifos lineales cubiertos por achupallas. Foto Víctor Corcuera 2011


Es probable que la acumulación de tierra para formar las líneas y figuras se haya consolidado originalmente en tiempos antiguos dependiendo de su manufactura, material constitutivo e interacción con la humedad atmosférica. Muchas de estas figuras aparecen hoy cubiertas por arena lo que sugiere que estuvieron cubiertas por acción eólica, siendo descubiertas o expuestas sucesivamente por los mismos sistemas atmosféricos (vientos alisios o del litoral) que las taparon inicialmente. Es claro no obstante que estas figuras presentan cierta consistencia relativa como se puede ver en las imágenes, y han sido “ocupadas” por colonias vivas de achupallas generando un contraste mayor y una diferencia en el nivel de reducción de cobertura y exposición que es generada por los vientos (Fig. 6). No es posible retirar las achupallas sin destruir los geoglifos y por lo pronto deben considerarse una unidad formal físico natural, geoglifos vivos. Es importante considerar también que las achupallas han podido constituir el agente de consolidación formal de las líneas de los geoglifos al cubrirlos y protegerlos de los vientos y otros agentes meteorológicos.



Figura 6. Geoglifos antropomorfos expuestos a la meteorización eólica. Foto Víctor Corcuera 2011.


Los geoglifos que representan figuras antropomorfas se hallan ubicados sobre la pendiente de pequeñas colinas en un radio aproximado de 1 Km cuadrado. Estos geoglifos están formando pequeños grupos de 2, 3 y hasta de 10 personajes, circundados por elipses y rectángulos (Figs. 7, 8, 9 y 10). Todas las figuras de este tipo son representaciones antropomorfas esquemáticas, es decir seminaturalistas, y en algunos casos parecen describir determinadas posiciones anatómicas o un relativo dinamismo (Fig. 11). Hay que advertir sin embargo que los detalles de la manufactura y la intencionalidad figurativa son difíciles de percibir debido a la extremada afectación natural que han sufrido estos geoglifos, por consiguiente la forma actual de estas representaciones son solo un reflejo muy deteriorado de su imagen original, resultante de su proceso de afectación tafonómica.


Figura 7. Geoglifos circundados o “enmarcados”, notar la piedra en la parte central superior del conjunto. Foto Víctor Corcuera 2011.



Figura 8. Geoglifos circundados o “enmarcados”. Foto Víctor Corcuera 2011.



Figura 9. Geoglifos circundados o “enmarcados”, notar la piedra en la parte central superior del conjunto. Foto Víctor Corcuera 2011.



Figura 10. Geoglifos circundados o “enmarcados”. Foto Víctor Corcuera 2011.



Figura 11. Geoglifo figurativo antropomorfo mostrando una variación en la posición de sus extremidades, notar las achupallas de cubren toda la figura. Foto Víctor Corcuera 2011.


Adicionalmente se ha podido observar un detalle en la composición de los grupos de motivos antropomorfos circundados que consistente en la ubicación, en la parte superior central del área interior, de una piedra prominente (ver Fig. 7 y 9), la que parecen indicar la zona de apertura de la línea perimetral del conjunto o la parte donde se juntan grupos con marcos separados. Este es notoriamente un indicio de que las composiciones de geoglifos circundados o “enmarcados” parecen incorporar otros materiales, además de las líneas de tierra acumulada, para conformar las representaciones.

El caso del otro grupo de geoglifos es técnicamente similar, no obstante, éstos no se encuentran representando formalmente ninguna figura naturalista, delineando por el contrario grandes espacios cuadrangulares y circulares en un arreglo similar al plano de disposición de arquitectura arqueológica que incluyen amplios cuartos o recintos, especies de pasajes conectores y accesos de entrada y salida de estos espacios (Fig. 12). También se puede reconocer en estas obras un ligero desnivel en el piso interior de las áreas delimitadas, lo que destaca aún más la separación entre el espacio exterior natural y el espacio interior delineado, que contrastan por un relieve en área; este interesante aspecto de la factura, así como la técnica de la elaboración del trazo, son probablemente únicos en el registro arqueológico de la evidencia.



Figura 12. Imagen satelital de Google Earth mostrando el arreglo de los geoglifos lineales, formando cuadrángulos y “pasajes” conjuntos. Lomas de Cerro Campana.


Como hemos mencionado, adicionalmente a los geoglifos se ha podido identificar otros materiales arqueológicos en superficie, especialmente cerámica (Fig. 13), los que aparentemente se encuentran desagregados entre ellos, contrastando con los geoglifos que muestran cierta homogeneidad material característica como para proponer su unidad geomorfológica y su individualidad cultural relativa.



Figura 13. Baja densidad de cerámica dispersa en la zona de Cerro Campanas, en este caso cerámica paleteada del Intermedio tardío de la zona. Foto Víctor Corcuera 2011.


Discusión

El hallazgo de estos geoglifos expone elocuentemente la formidable riqueza arqueológica en la variación formal para la existencia de geoglifos en el Perú, y se debe ponderar esto para poder valorar la importancia de esta evidencia en la comprensión y entendimiento del desarrollo cognitivo de los antiguos pobladores de los valles de Moche y Chicama. A esto debemos sumarle el argumento trascendental de ser los primeros geoglifos registrados en el Perú (salvo mejor información) que han sido elaborados mediante tierra acumulada. El que estos materiales hayan llegado hasta hoy es de por si sorprendente y ésta debe ser razón más que suficiente para resaltar la gran importancia de esta evidencia.

Sobre este último punto debemos necesariamente incidir. La lógica tafonómica (Bednarik 2009) claramente indica que el registro arqueológico es siempre fragmentario y está sujeto a determinados parámetros de conservación material, el hecho que estos geoglifos hayan sobrevivido el lapso de tiempo tafonómico desde su producción, sabiendo que el clima de la costa norte está sujeto a muy drásticos cambios estacionales cíclicos (p.e. fenómeno ENSO y lomas severas) es simplemente extraordinario e incrementa la estima de su consideración nominal, compeliendo por lo tanto su urgente estudio y conservación. Esta es una evidencia única en los andes y sin duda encierra un cúmulo de información cultural de primer orden que jamás hubiese llegado a nosotros de no ser por su inaudita preservación. Preservación que podemos, en parte al menos, agradecerle a las nobles achupallas costeras del Perú.

Para apuntar a una correlación inicial que explique esta evidencia, es importante mencionar que el valle de Moche presenta varios sitios con geoglifos de una escala similar pero ejecutados en las otras dos clásicas técnicas reconocidas para la arqueología peruana, es decir la aditiva, por acumulación de clastos o pequeñas piedras, y la reductiva, mediante el retiro de masa superficial del suelo para exponer una superficie interior con otro color y generar la imagen por contraste. La hoyada de Santo Domingo, ya estudiada por nosotros, es el sitio tipo para estas evidencias en el valle de rio Moche, y allí hemos registrado geoglifos figurativos antropomorfos, zoomorfos y geométricos (Corcuera y Echevarría 2010). La escala de estos geoglifos recuerda lo que Eloy Linares Málaga llamo “micro-geoglifos” para los sitios tipo de Arequipa (Linares 1973), lo que nos permite observar que el fenómeno no es exclusivo de la costa norte; sin embargo, la prolijidad en la representación de figuras antropomorfas es una característica conspicua de los geoglifos norteños.

Mas allá de las similaridades formales y de escala (geoglifos de pocos metros para los figurativos), no existen cercanías específicas entre estas dos muestras, ni en la manufactura, ni en los detalles formal representativos; los geoglifos de Cerro Campana aparentemente son puramente esquemáticos, una sola clase de figura antropomorfa, con pocas variaciones figuradas (posiciones) y con una carencia de detalles figurativos corporales (lo que puede deberse no obstante a parámetros conservativos), lo que contrasta con la gran variación formal representativa de los geoglifos de la hoyada Santo Domingo. Otro detalle adicional es la composición de los conjuntos de geoglifos antropomorfos, que se agrupan dentro de cuadrángulos o circunferencias de manera proporcional, y en una posición lineal horizontal definida, a veces en dos niveles colocados inmediatamente uno sobre el otro, y este arreglo es totalmente inédito en el registro nacional de esta evidencia.

Los geoglifos lineales geométricos, que forman un plan de cuadrángulos arreglados como espacios arquitectónicos, son también bastante originales. En este caso al parecer existe una tendencia a destacar los espacios formados por las líneas hechas por acumulación de tierra y su articulación mediante caminos y pasajes delineados, tanto para acceder a los cuadrángulos o para comunicarse entre ellos. El arreglo asemeja, ya lo dijimos, una organización arquitectónica, pero sin evidencia de edificación efectiva, y al destacar únicamente mediante el trazo perimetral de los espacios es muy posible que siempre sí se traten de geoglifos. Los espacios delineados no son una novedad, pero generalmente se producen mediante factura reductiva o técnicas mixtas, con en Nazca o Lima (Rosello 1978) formando principalmente trapecios o rectángulos, aunque sin configurar un agrupamiento de espacios tan definidos y organizados como es nuestro caso.

En la hoyada de Santo Domingo registramos geoglifos geométricos lineales, espirales y líneas sinuosas continuas en técnica reductiva (Corcuera y Echevarría 2010) y propusimos que muchos “campos de cultivo” formados por patrones de líneas geométricas marcadas en el suelo, ya sea en la ciudad de Chanchán, Pampas de El Milagro o Pampas de Huanchaco (ver Fig. 1), constituyen en realidad amplios campos de geoglifos organizados en series geométricas puras; esta amplia dispersión de geoglifos, aunque en diferentes tendencias técnico-representativas, puede ayudar a incluir el fenómeno de Lomas de Cerro Campana como un tipo especial e independiente de geoglifo geométrico, que aún no está claramente definido.

Como se puede colegir, toda esta discusión apunta a destacar la singularidad de la evidencia de Cerro Campana, corpus que debe considerarse preliminarmente integrado, dada su independencia locacional y tecnológica, que va más allá de su variación formal representativa. Un arreglo tan individual de evidencia gráfica, constituye un aporte notable a la arqueología del material y sobre esa perspectiva debe estimarse a estos materiales (dado que no hay en el registro arqueológico peruano otra evidencia del tipo) como una de las muestras de geoglifos más valiosa del Perú.

Por último debemos apuntar que la estimación de este material no está en función de su contextualización arqueológica-cultural. Hasta completar los análisis y tener suficiente evidencia para proponer una secuencia o cronología, nos inhibimos de plantear una correlación temporal y cultural y menos una interpretación particular de esta evidencia, la que será abordada en un próximo artículo.

Problemas de preservación

Al igual que los Geoglifos de la Hoyada de Santo Domingo, estos materiales están en inminente peligro de desaparición por la ampliación de la industria avícola (Fig. 14), la expansión agro-industrial de monocultivos, la huaqueria rampante y el uso del área como zona de circulación de vehículos (ver Fig. 11), por lo que una intervención estatal se hace urgente, especialmente para la protección y conservación de la zona, mediante su reconocimiento arqueológico oficial, su declaratoria patrimonial inmediata y delimitación efectiva.



Figura 14. Conjunto de avícolas industriales ubicadas sobre las pampas de las lomas de Cerro Campana, amenazado los geoglifos. Foto Víctor Corcuera 2011.


Debemos agregar que la existencia de estos geoglifos fue notificada por el Biólogo Carlos Quiroz al INC - hoy Ministerio de Cultura- el año 2009 (comunicación personal), no obstante, según Quiroz, esta noticia no ha despertado el interés de la institución, que no ha efectuado ninguna acción en pro de la preservación de este importantísimo patrimonio liberteño, lo que esperamos cambie con este reporte.

Conclusión

Creemos que la importancia de este conjunto de evidencia gráfica antigua, en forma de geoglifos, ha sido expuesta con claramente. Se trata de una de las más notables y raras muestras de geoglifos existentes en el Perú, cuya existencia actual se debe a un conjunto de factores tecnológicos, medio ambientales y bióticos; su estudio constituye una oportunidad única para desentrañar parte del complejo desarrollo cognitivo de los antiguos pobladores de los valles de Chicama y Moche, que no podrían ser evaluados sin esta evidencia. Es imperioso, por lo tanto, proteger y estudiar los geoglifos de Lomas de Cerro Campana.

Este informe es el resultado de un registro netamente visual sin manipular ni alterar la integridad de los geoglifos, cerámica y otros variados restos de materiales muebles, cuya fragilidad es bastante evidente. El contexto arqueológico de estos materiales está aún por ser resuelto, y este debe considerarse un avance preliminar hacia ese objetivo, centrado particularmente aquí en destacar los atributos particulares, únicos, de los geoglifos de Cerro Campana para coadyuvar a su preservación efectiva, y definitiva.



Víctor Corcuera Cueva
Asociación Guías de Turismo Sin Frontera (GSF)
victorcorcuera@gmail.com

Gori Tumi Echevarría López
Asociación Peruana de Arte Rupestre (APAR)
goritumi@gmail.com

 


Bibliografía:

 

BEDNARIK, Robert. 2009. Lógica tafonómica para principiantes. Boletín APAR 2: 22-23.

CORCUERA CUEVA, Víctor y Gori Tumi ECHEVARRÍA LÓPEZ. 2010. Geoglifos y contexto arqueológico en la quebrada de Santo Domingo, Valle de Moche, Perú. Boletín APAR 3: 40-47. También disponible on line en: http://groups.google.com/group/apar_peru/web/artculo-sobre-la-cronologa-y-la-asociacin-cultural-de-los-geoglifos-de-santo-domingo

LINARES MÁLAGA, Eloy. 1973. Anotaciones sobre las cuatro modalidades de arte rupestre de Arequipa (pictografías, petroglifos, arte rupestre mobiliar y geoglifos). Anales Científicos de la Universidad del Centro del Perú 2: 133-267.

ROSELLO TRUEL, Lorenzo. 1978. Sistemas astronómicos de campos de rayas. En R. Matos (Ed.), III Congreso Peruano del Hombre y la Cultura Andina, Actas y Trabajos, pp. 521-534. Tomo II. Lima.

 

 

Otras referencias on line:

 

http://sites.google.com/site/avesentrujillo/

http://ericrodriguezr.blogspot.com/2008/11/el-cerro-campana-un-oasis-de-altura.html

http://sites.google.com/site/aparperu/home/ethics/codigo-apar

http://190.223.52.140/sialtrujillo/index.php?idElementoInformacion=218&idformula=&idTipoElemento=


_____________________________



Para citar este Artículo:


CORCUERA CUEVA, víctor  y Gori Tumi ECHEVARRIA LOPEZ. 2010. Geoglifos en las lomas costeras de Cerro Campana, valles de Chicama y Moche. Informe Preliminar

Sitio Web de la Asociación Peruana de Arte Rupestre (APAR), disponible en línea en:  

https://sites.google.com/site/aparperu/home/reportes-articulos-reports-articles/goeglifos-cerro-campana
Comments