Futuro hiperCEM

TELÉFONOS MÓVILES

TELÉFONOS MÓVILES


En 1982, Ridley Scott nos deleitaba con una magnífica película, Blade Runner. Un clásico moderno que nos muestra la ciudad de Los Ángeles en 2019, un futuro en decadencia donde los replicantes -Nexus 6- son casi humanos y donde los agentes especiales deben encontrarlos y eliminarlos, los blade runners. Basada en la novela de Philip K Dick, ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Do androids dream of electric sheep?), este magnífico director nos muestra un ambiente de la ciudad muy cargado, oscuro, masificado, caótico aunque técnicamente muy avanzado. Una ambientación muy lograda por los efectos especiales, que hace a la película sobre todo importante por adelantarse en plantear temas y preocupaciones fundamentales. De esto hace casi 30 años y ya nos mostraba máquinas que hacían maravillas, coches que volaban, ordenadores con unos adelantos espectaculares, pero sobre todo con un ambiente hiper-contaminado, saturado, irrespirable, poco recomendable para vivir.

Nosotros ahora en 2010 podemos disfrutar con muchos de los objetos recreados en la película, disponemos de alta tecnología de la información y de las comunicaciones, de ordenadores de última generación con infinidad de posibilidades, iPad, iPhone, WiFi, WiMAX, mandos a distancia, cámaras digitales, televisores en 3D, teléfonos móviles con decenas de funciones y así un largo listado. Estamos en un mundo con un alto progreso científico. El progreso tiene sus ventajas, nos ofrece muchas posibilidades y en nuestras manos, en nuestros sentidos, nos pone una serie de herramientas que nos hacen la vida más fácil o por lo menos más llevadera. Si esto es así en la actualidad ¿qué será dentro de unos años, en el 2019 o en el 2025?, puede que la ficción mostrada en la película o en otras de similar rango o bien lo escrito por grandes maestros de la ciencia-ficción, se quede atrás.

Pero mi intención no es hablar de las máquinas o de las películas, es profundizar en el tema y plasmar que para que muchos de estos artilugios funcionen se necesita de la radiofrecuencia, de las ondas electromagnéticas, de los campos electromagnéticos, en una palabra de las radiaciones. Si cada vez hay más necesidad de ellas, es muy razonable que tengamos hiperproducción, saturación de radiaciones electromagnéticas por doquier, sobre todo en los núcleos más poblados. Podemos pensar que la electrocontaminación es y será un grave problema en un corto periodo de tiempo. Pero, como no se ve, como no se detecta por los sentidos, escapa a nuestro alcance ya que solo la podemos detectar si disponemos de instrumentos específicos que nos digan la magnitud, la cantidad de radiación a la que estamos expuestos cotidianamente.

Dejando a un lado las radiaciones ionizantes, que son bien conocidas por todos como altamente dañinas para la salud y centrándonos en las radiaciones no ionizantes, que pueden estar generadas de forma natural, pero sobre todo producidas de forma artificial por los múltiples instrumentos de fabricación humana como son los teléfonos móviles, las antenas, los microondas, los tendidos eléctricos, WiFi, WiMAX, ¿estas pueden ser peligrosas? o dicho de otra manera, la gran pregunta sería ¿tienen las radiaciones no ionizantes efectos sobre nuestra salud, la de los animales o para el medio ambiente? Podría ser la pregunta del millón y como todas las cuestiones la respuesta será en relación del lado, del color del cristal o del prisma con que se mire. Es como la botella si está medio llena o medio vacía. Hay personas que dicen que no producen nada y muchos otros, cada vez más, los que decimos es que sí, que pueden perjudicar gravemente nuestra salud, sin entrar en los fenómenos de dependencia al móvil. De esta forma se ha generado una gran controversia que desorienta a la mayor parte de las personas y que intentaré exponer mis argumentos para declinar la balanza a favor de que si hay efectos negativos y por ello se debe solicitar precaución, y tomar las medidas pertinentes.

De forma sencilla, el sol con la rayos UVA-B, los microondas, los láser ¿tienen, producen efectos?. Indudablemente que sí, muchos de ellos son visibles. El sol produce envejecimiento, degeneración de la piel y sobre todo lesiones precancerosas y cancerosas. En EEUU se diagnosticaron el año pasado 1 millón de cánceres piel y en torno a 53.000 casos de melanoma, de aquí que las autoridades sanitarias recomienden el uso de protectores solares y revisiones de lesiones de piel. Los UVA son claramente perjudiciales y están en el rango de radiaciones no ionizantes, similares a las de los teléfonos móviles o de las antenas. La única diferencia es que actúan en una longitud de onda y frecuencia diferente, pero con similares características. En el cuerpo humano estas radiaciones producen especies reactivas de oxígeno, inhiben la enzima tirosin-fosfatasa k y oxidan los centros catalíticos de las fosfatasas celulares con producción de ácido araquidónico, formación de 8-oxo-7,8-dihidroxi 2 deoxiguanina y alteración del ión calcio. Vamos, alteran mecanismos subcelulares que no podemos ver a simple vista, difícilmente con los microscopios, necesitando instrumentos más sofisticados. Si no disponemos de ellos se puede decir que no producen nada. Además, se necesita tiempo ya que los mecanismos naturales del organismo intentan neutralizar todos estos cambios, pero si se bombardea constantemente el cuerpo humano, llegamos al desequilibrio y se produce la patología. Patología que acontece mucho más rápidamente en personas predispuestas, más sensibles, hipersensible o con un desarrollo no consolidado como son los niños.

El abuso continuo, acumulativo, va a ser determinante. Cuando dentro de unos años podamos estudiar la hipercontaminación electromagnética que estamos generando, será tarde. Ahora es el momento de poner en marcha mecanismos más estrictos de regulación, con leyes, con ordenanzas y normativas más estrictas y adecuadas, pero sobre todo aplicar el Principio de Precaución. Si queremos un mundo mejor hay que prevenir y con unas normativas más ajustadas, más actualizadas podemos disfrutar igualmente de las ventajas de la tecnología, solo que de manera más segura para la salud. No deseo bloquear el avance científico, lo que no quiero es que la ficción expresada en la película referida sea realidad algún día próximo.

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