Ir a la página principal
 



APROVECHAR UN CIRCUITO DE LÁMPARA DE EMERGENCIA


Las lámparas de emergencia son elementos habituales en las instalaciones eléctricas de edificios abiertos al público en general. Con la misión de encenderse por un tiempo mínimo de 20 minutos, si por alguna causa la línea a la que está conectada se queda sin corriente...


...La forma común es la de una caja de plástico con una tapa transparente, que protege un pequeño tubo fluorescente de 7-8 wats, el cual se enciende mediante una reactancia electrónica localizada en un circuito impreso del interior de la caja, que también contiene un pack de baterías de níquel-cadmio de 2 o tres elementos (2,4 - 3,6 volts) y un pequeño transformador destinado a mantener las baterías en el máximo nivel de carga.

En nuestro caso, la luz de emergencia era de la marca Legrand, modelo 617 que un electricista sustituyó en una revisión por estar defectuosa. Estos elementos normalmente se tiran a la basura, puesto que como ocurre en casi todos los circuitos electrónicos actuales, enviarla a un servicio técnico para que la repararan saldría más cara que adquirir una nueva.


Aspecto de la luz montada y la caja abierta, mostrando el circuito y las baterías

 


La placa de circuito impreso de baquelita contiene el oscilador y el transformador de la reactancia, el transformador de carga y la circuitería necesaria para controlar las funciones del módulo. Es decir: mientras haya corriente en la red, cargará la batería y mantendrá encendidos solamente dos pequeños LEDS de color naranja. Y cuando se corte la corriente de red, activará la reactancia y encenderá el tubo fluorescente mientras quede tensión en las baterías. Éstas son de 1500 mA, y según indica en la tapa interna, deben proporcionar una autonomía de 1 hora de encendido.

En nuestro caso, no nos interesa reparar el módulo entero, sino aprovechar la parte que aún pueda funcionar, especialmente la reactancia electrónica. Para ello observamos el circuito impreso y con papel y lápiz vamos dibujando el esquema que vemos a partir del conexionado del transformador de alta tensión.

El esquema es el siguiente, aunque aquí sólo figura la parte de la reactancia, puesto que el resto, el rectificador-cargador, el regulador de carga y el circuito de control, sólo vamos a aprovecharlo para recuperar componentes individuales.


Circuito correspondiente a la reactancia electrónica




El circuito es clásico: un oscilador push-pull a transformador que arranca polarizando las bases de los transistores al positivo a través de sendas resistencias SMD de 220 ohms. Si conectamos este punto a masa, el circuito se detiene.

En realidad, el conmutador on-off no existe en el circuito impreso, ya que su función la realiza un transistor que polariza las bases cuando cesa la corriente de red. La licencia del conmutador es sólo para que se vea el funcionamiento.

A partir de este punto, lo primero que haremos será "puentear" el transistor activador para comprobar si el oscilador funciona. La tensión de alimentación, de 3,6 volts. la obtendremos de una fuente variable de laboratorio.


El circuito, con el transistor activador "puenteado" para comprobar si arranca el oscilador

 


Bien, le conectamos el tubo fluorescente, encendemos la fuente y vemos con alegría que el oscilador de la reactancia electrónica funciona perfectamente.
Seguidamente procedemos a desguazar la parte del circuito que no tiene interés. De él saldrán las baterías (cuyo estado habrá que comprobar posteriormente), el propio tubo fluorescente, el transformador de alimentación 230-9 volts, un par de resistencias de media potencia, dos LEDS naranja, un puente rectificador SMD, un electrolítico de filtro, 16 resistencias SDM de varios valores y dos conectores con tornillo presor.

Otros componentes aprovechados en el desguace




Lo siguiente será cortar el propio circuito impreso para aislar la parte de la reactancia electrónica. Una vez comprobadas las pistas y la situación de los componentes afectados. Marcamos y cortamos el circuito con unas simples tijeras, limando después los cantos con una pequeña raspa.


El circuito impreso, marcado para cortar Cortando con unas simples tijeras

 


Ya tenemos el circuito cortado, quedando primeramente del tamaño de la siguiente foto. Después lo reducimos aún más modificando un poco las pistas y cambiando de posición las dos resistencias de polarización de base y el choque de radiofrecuencia supresor de interferencias.

Una vez acabado se prueba con éxito. Como antes, la luz se enciende sobre los 2 volts de alimentación y su brillo aumenta perceptiblemente hasta los 3,5. El consumo es de 1,2 ampers, arrojando una potencia de entre 2,4 y 4,2 wats. lo cual viene a decirnos que las características de autonomía de 1 hora con las baterías de 1500 mA, tal vez sean algo optimistas.


El circuito tras un primer "recorte" Circuito acabado y funcionando a la perfección

 


Ya que ahora disponemos de una reactancia electrónica que se activa con tensiones tan bajas como de 2 volts. Hacemos la prueba de equiparla con un tubo fluorescente de "ultravioletas", también llamado de "luz negra", tan habitual en las discotecas.


Nuestra reactancia con un tubo de "luz negra" Fluorescencia de la Autunita ante los ultravioletas

 


Como muestran las fotos, el tubo brilla bien (de hecho, brilla menos a la vista, ya que el sensor CCD de la cámara es más sensible al ultravioleta cercano que el ojo humano). En la segunda foto, comprobamos incluso el efecto de fluorescencia sobre una muestra de mineral que posee esta característica. Se trata de Autunita, una mena de uranio de baja actividad radiactiva procedente de Cáceres y que no obstante, por precaución ante las emanaciones de gas radón, conviene guardar en frascos herméticos.

Con todo lo visto hasta ahora, el circuito que hemos obtenido tiene otras posibilidades, que iremos descubriendo en los días venideros.

Continuará...




Ir a la página principal

PÁGINAS VISTAS
Contador

 
      Esta web está optimizada para Mozilla Firefox 42.0, Chrome 46.0 y Explorer 10