poemas

[VII]

 

El reloj se va abriendo

 

con una suave cadencia

 

de tortuga amanecida

 

en el centro del vientre

 

como un aborto de magnolia y cedro.

 

 

Y pausa a pausa,

 

cae nuestro humor esdrújulo en torrentes

 

de líquen y de helecho.

 

 

Florecen las esporas del cielo de la tarde.

 

De Clepsidra (2005)

 

 

 

 

CON SU ALETEO HACIÉNDOSE A SÍ MISMA

                                                                                  Ángel Crespo

 

El rayo que acaricia las paredes. La mañana

que inicia su lenta melodía de compás

sin estruendo.

 

El calor que amanece sobre la piel dormida.

 

La garra, la gangrena.

 

La cálida eclosión de los contornos,

esa explosión sin límites,

hacia un pozo desnudo y sin salida.

 

 

 

 

CRISTALES

 

Oscurece. El cielo está temblando

en sus añicos como una barca rota.

 

Carne y silencio. La roca en el pantano.

La mano que se aleja.

 

Temblando, las estrellas acarician el suelo

con su lengua de sábana o asfixia.

 

La fiebre es el incendio que naufraga

debajo de las puertas.

 

 

 

 

PLANET CIRCLE

                                                                       Richard Long

 

Ante los ojos, la casa y su silencio

de esfera clausurada. La gravedad

del muro, el péndulo

cansado.

 

A veces, la hendidura,

la cicatriz de un cuerpo que sostiene

su propia intrascendencia.

 

El sonido que nunca rasga el cuarto.

 

La cuenca o la hemorragia en la que orbita

el lejano temblor de las ciudades.

 

 

 

 

ESCOMBRADA

 

Es la cornisa rota y el mundo que se cae.

 

Igual que el sueño, vuelve

la tarde a ser carne apagada,

cáncer en las paredes de la luz.

 

Oscuridad que tiembla en un alambre.

 

 

 

 

INVIERNO

  

Estación de cristal

donde la lengua acude

a olvidar signos.

 

Pulso de paz y cielo,

la nieve enciende flores de ceniza.

 

 

 

 

 

STRANGE IS TO KNOW NOTHING

                                                                       Philip Larkin

 

En la terraza,

dos soles que naufragan

a escondidas,

 

como si nada hubiese interrumpido,

como si nada hubiese

 

trastornado

lo que queda del día

entre sus zanjas.

(de Araña)

 

 

 

 

umbilical

A José, bien venido

 

si estación transparente resuelta en

luz herida,

 

lento espacio sin voz

abriéndose a la tierra.

 

Canción hasta el dolor, sueño de cal:

 

ardiendo,

qué hilo no nos separa de la nada.

 

 

 

vigilancia

contra la piel el aire forma

las palabras arde la lengua

descansa ya en la voz el ojo

la rosa recién muerta de

la rosa recién brota para

nunca una rosa es una rosa

 

 

maría magdalena y el barro

casi sucia la nieve va

ungiendo de alquitrán

el regazo del sueño

le da forma la voz

que arrastra los escombros

lenta y torpe

como el cauce que arrastra su inquietud

apenas cristalino

la polución la ruina

en el regazo

iluminado apenas

 

(El presente desnudo)

 

 

Datos vitales

Ana Gorría (España, 1979). Ha publicado los poemarios Clepsidra (Córdoba, Plurabelle, 2005), Araña (en colaboración con la pintora Pepa Cobo y el compositor Juan Gómez Espinosa) y los cuadernillos De lo real y su contrario y El presente desnudo.

Círculo de Poesía - Revista electrónica de literatura
ANA GORRÍA: DEL TEMBLOR Y DEL DECIR HABITABLE

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Ana Gorría (Barcelona1979) es una poeta española en lengua castellana, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Su obra se encuentra presente en diversas antologías nacionales. Ejerce la crítica literaria en La tormenta en un vaso, en la Revista 7 de 7 y forma parte del consejo editorial de la revista Silencios. Ha sido estudiada como miembro de la Generación Poética del 2000. Su obra aparece en diversos recuentos y antologías de la poesía reciente.




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María Magdalena y el barro
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casi sucia la nieve, va
ungiendo de alquitrán
el regazo del sueño.
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Le da forma la voz,
que arrastra los escombros,
lenta y torpe,
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como el cauce que arrastra su inquietud
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apenas cristalino,
apenas escondido,
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la polución, la ruina
en el regazo 
iluminado apenas.
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Ana Gorría
, para "22 escritores españoles del Siglo 21"
,monográfico de Nueva Revista de Política, cultura y arte. Su singular auto-presentación para Nueva Revista es:
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Cuando tenía 17 años, leí, Con pólvora y magnolias, de Méndez Ferrín. El temblor continúa. En el fondo, cada poema que escribo quiere permanecer en ese temblor que nace para explorar los límites del propio decir, sorprenderlo en su eclosión corporal. El poema como un interior distraido que busca en las grietas del sentido, en la posibilidad de la transformación de la representación, un decir habitable.
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A. G.

ANA GORRÍA

... 
SOÑARTE CON MESSIAEN EN LOS OJOS
... 
el cuerpo que se duerme en el rumor del pájaro
no es esta voz no es este tono lejos se agrupan
... 
límites sueños islas somos lo que nos ciega
pasarán sin embargo los vértices las tercas
... 
avenidas sin dueño sobre el telón del ojo
del sonido en la piel las torpes transparencias
... 
... 
Ana Gorría (Barcelona, 1979) ha publicado dos libros de poemas:Clepsidra (2004) y Araña (El gaviero, 2005) y los cuadernillos De lo real y su contrario (2007) y El presente desnudo (2011). Es responsable, junto al poeta James Womack, de la versión de Travesía escéptica, antología del poeta John Ash. Este poema es inédito. El retrato de la autora es de Pablo Gallo.
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PUBLICADO POR FERNANDO VALLS

Ana Gorría (España, 1979) nació en Barcelona, pero reside en la agitada y revolucionada Madrid, ciudad donde poetiza e investiga. Ha publicado los poemarios Clepsidra (Plurabelle, 2004) y Araña (El Gaviero, 2005). Su obra forma parte de antologías como Todo es poesía menos la poesía (Eneida, 2004), Que la fuerza te acompañe (El Gaviero, 2005), Hilanderas(Amargord, 2006), Última poesía española 1990-2005 (Mare Nostrum, 2007), Poesía en mutación (Alpha Decay, 2010) y ha sido traducida al inglés, al francés y al italiano. Junto al poeta Raúl Díaz Rosales ha co-editado los compendios de relatos y poesíaCartoemas (2010), volúmenes Alpha y Omega, a través del sello Catálogos de Valverde 32. Ana Gorría, para resumirlo en unas cuantas palabras, tiene virtudes que usted no se imagina: sabe de zombis, de dibujos animados y de cuando en cuando traduce poemas de John Ashbery como quien abre el envoltorio de un caramelo. Y hoy, aunque apretar los botones del mando de su TV sea más seductor que responder a este interrogatorio, Ana, incondicional como siempre, ha preferido ponerse en una situación incómoda.

Imaginemos por un momento que acabas de ganar un crucero con todo pagado por los magníficos fiordos de Noruega y que la única condición es que lleves a uno de estos tres acompañantes contigo: (1) El capitán Jack Sparrow; (2) El presidente Zapatero; (3) Una oveja políglota que hizo millones vendiendo lana. ¿Quién te acompañaría en este maravilloso viaje a los fiordos escandinavos y por qué?

Al presidente Zapatero le dejaría en tierra trabajando que para eso le pagamos todos los españoles. Respecto a la oveja millonaria, no creo que haya demasiados poetas en el Grupo Bilderberg, así que caería (ya he caído) rendida a los encantos de Jack. Johnny, si lees este cuestionario y te apetece… llámame y nos marchamos a los mares de Noruega.

En verdad me parece la decisión más atinada, Ana, no creo que vayan a faltar ni las emociones ni los abordajes en ese crucero. Pasemos a la pregunta teórica, ¿te parece? De acuerdo con la peor tradición posmoderna, las series de televisión protagonizadas por actores como Lee Majors y Espinete causaron un colapso simbólico en los niños nacidos entre 1969 y 1981 y provocaron, asimismo, el aumento de dos tipos de personas nocivas para el capitalismo avanzado: aquellos que se pasan el día “esperando a Godot” y aquellos que, como el escribiente, “preferirían no hacerlo”. ¿En cuál de estos equipos juega Ana Gorría?

Bueno, bueno, bueno…no sé si puede llegar a ser un poco aburrido hablar de posmodernidad a estas alturas de la posmodernidad. No obstante, estoy segura de que si algún día llegara a conocer a Godot, me enamoraría de él. Frente a las estructuras del capitalismo avanzado, la esperanza siempre es más atractiva que la apatía.

“La esperanza siempre es más atractiva que la apatía.” Mmm… lo meditaré y más tarde te respondo por interno… Pasando a otra cosa, sabemos que en los últimos tiempos te has dedicado a proyectos monumentales como Cartoemas (antología temática sobre el viaje), dos volúmenes de poesía y narrativa que inmovilizan por su belleza y cuidado, y también a tu nuevo proyecto: Latidos, muy próximo a salir. De este último libro me quedo con un poema titulado “[etc]” donde insinúas que “el corazón de los cansados sabe”. Pues bien, Ana, te voy a ser muy franco, yo estoy cansado de que mis alumnos me partan las pelotas en la universidad y la verdad no sé nada de nada acerca de las mujeres. ¿Tienes alguna frase que me ayude en estas horas de penuria?

Te agradezco mucho los piropeos poéticos. Tengo amigos que siempre dicen que la poesía sirve para ligar, así que… Mientras tanto, sigo escribiendo poemas con la inconstancia del que tira piedrecitas a un charco, con la esperanza de que devuelvan alguna cosa… Aún no sé si se llamará Latidos el próximo librico, hasta que no se publica algo todo está en constante movimiento como las ondas de un lago. Para tus alumnos: Borriquillo. / Borriquillo en la nieve que esparce la mano más desnuda. / Borriquillo ante el verbo que se cerró de golpe (son versos de Celan).

Eso mismo pienso yo: Asnos. Mil veces todos ellos y ad infinitum. Pero dime algo, Ana, ¿y el pecado? ¿De lunes a viernes o durante los findes?

Pecar creo que nos gusta a todos, pero una peca cuando puede no solo cuando quiere. Ya sabes lo que decía Twain: “El paraíso lo prefiero por el clima, el infierno por la compañía.”

Muy cierto, en el infierno me esperan varios amigos y estrellas de rock. Ya me comprometí a llevar las cervezas y los chorizos. Permíteme, sin embargo, volver a Jack Sparrow, un personaje que da para mucho. ¿Qué pensarías si te dijera que Johnny Depp te ha elegido a ti, y solamente a ti, para que seas su acompañante en la próxima entrega de la saga pirata? (Pero que quede claro que por acompañante me refiero a la persona que le acerca el cenicero y se fija que no le falten toallas en el camarín).

Bueno, la verdad creo que mi familia estaría más orgullosa de mí si me convirtiera en la camarera o ayudante de Johnny que con esto de la poesía y la investigación… Mientras Johnny no me llame, seguiré haciendo lo que hago sin que mis padres y mis amigos me entiendan demasiado, pero creo que moderadamente feliz…

Foto: Rebeca Yanke

ana gorría / 5 poemas



en ausencia de símbolos

La voz en su mediana incandescencia.

Así,

la lejanía

leve espiral de sol: vientre, llanto,

tú.

Decir es lo que duele.





en apariencia

Suave melancolía en lo estival, las formas:
Espacios que podrían resultar transparentes.





umbilical

Si estación transparente resuelta en luz herida,

lento espacio sin voz
abriéndose a la tierra.

Canción hasta el dolor, sueño de cal:
ardiendo,

qué hilo no nos separa de la nada.





vigilancia desnuda

Contra la piel el aire forma
las palabras, arde la lengua.
Descansa ya en la voz el ojo:
la rosa recién muerta de
la rosa recién brota para
nunca una rosa es una rosa





corazón

Golpe tras golpe,
como pólvora seca
sobre la escarcha.






Ana Gorría (Barcelona, 1979) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Su obra se encuentra presente en diversas antologías nacionales. Ejerce la crítica literaria en La tormenta en un vaso, en la Revista 7 de 7 y forma parte del consejo editorial de la revista Silencios. Ha publicado los libros de poemas Clepsidra (Plurabelle, 2004) y Araña (El Gaviero Ediciones, 2005).
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