Libro de Gloria Martí "Soy adolescente, ¿Ahora qué?

Presentación

05.12.2008 | 12:00 | Sala IES Chabas

Tenemos el placer de comunicaros que el próximo viernes día 5 de diciembre de 2008 tendrá lugar la presentación del libro de Gloria Martí Soy adolescente, ¿Ahora qué?

La autora ha sido galardonada por un proyecto sobre sexismo que se está realizando en nuestro IES Historiador Chabás.

El acto tendrá lugar a las 12H en la sala de usos múltiples.












Resumen del libro

GLORIA MARTÍ, natural de Dénia, es Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación. Actualmente es profesora-tutora en la UNED en las asignaturas de Educación Permanente, Pedagogía Social y Orientación Familiar. Dirige también una Consultoría Pedagógica y escuela de padres y madres en la que imparte además, clases de refuerzo escolar, técnicas de estudio, refuerzo de la atención y la memoria, etc. Además de este manual es autora de “Padres-Educadores. Desde el nacimiento a la Adolescencia”, editado por la misma editorial y del proyecto de coeducación y eliminación del sexismo para el Instituto Historiador Chabàs de Dénia “Sensibilización Familiar Personalizada desde las aulas de ESO” por el que ha sido galardonada por el Consejo Escolar Valenciano.

Este es un manual especialmente dirigido a los adolescentes (tanto chicos como chicas), pero también puede ser útil a los educadores, ya sean padres, profesores, o a cualquier persona a la que le interese conocer qué es eso de la adolescencia y por qué es cómo es.   Además se tratan temas, como veremos, que pueden  resultar interesantes a cualquier edad.

Contenidos:
  • Se habla de pubertad y adolescencia, que sin ser lo mismo suelen confundirse. Se comentan los cambios biológicos (en el interior del organismo) y morfológicos  (en la forma del cuerpo) que se producen durante la pubertad, y los cambios que a nivel psicológico produce la adolescencia (más emocional). Todos estos cambios tienen consecuencias, y de lo que se trata es de entender la necesidad de adaptación, de ir adaptándose, porque la adolescencia básicamente es eso, una etapa de adaptación en la que aparecen nuevos intereses, nuevos deseos, nuevas exigencias, nuevas obligaciones, nuevas responsabilidades, nuevos tipos de relaciones...

  • También se habla de las relaciones con los padres, con los adultos... de por qué a veces pueden resultar tan complicadas. Se propone la comunicación, y sobre todo, la forma de expresión que se utiliza como algo clave. Todos (niños, jóvenes y adultos), tenemos que aprender a expresarnos adecuadamente, porque dependerá de ello el tipo de relaciones que tengamos con los demás; para ello se ofrecen algunos consejos.

  • Se habla de habilidades sociales, que son las herramientas básicas e imprescindibles para ser persona. Tengamos en cuenta que no todos los seres humanos llegan a ser persona, hay algunos que se acercan más a la condición de animal, al carecer de estas habilidades y competencias que le hacen ser un ser social. Ser un ser social supone “saber estar” con los otros, pero también que los demás “sepan estar” con nosotros, y en este sentido cada uno tiene mucho que decir al respecto, al propiciar las actitudes que los demás nos muestran y esto deben entenderlo muy bien los jóvenes (y los no tan jóvenes).

    Entre las habilidades sociales, se da especial importancia, a la empatía (ese saber ponerse en el lugar del otro, de conectar emocionalmente con él) y a la asertividad (que es la habilidad para defender los propios derechos sin necesidad de perjudicar o menospreciar los de los demás). Por ello en este apartado también se exponen algunos de los derechos que tiene todo adolescente (toda persona), por ejemplo el derecho a pedir lo que necesita, a tener sus propios sentimientos y opiniones y a expresarlas aunque sean diferentes a los de los demás, a decir que no, etc., pero siempre teniendo en cuenta un principio muy importante que es, que todo derecho que uno tenga lo tiene también el otro (sea quien sea; independientemente de su sexo, raza, nacionalidad, edad, ideales…).

  • Se habla de las emociones, de qué es la educación emocional, de la inteligencia emocional... pero no sólo, sino que se pretende que mientras se lee el libro, se vayan adquiriendo competencias emocionales, para que el hacerlo sirva realmente para algo. Por supuesto, el primer paso para conseguir ser más emocionalmente inteligente es disponer de información sobre las emociones, conocerlas para poder después percibirlas, comprenderlas y utilizarlas bien, porque todas tienen su sentido, todas nos ofrecen pistas acerca de lo que nos afecta y sobre el modo en que lo hacen y nos ofrecen pistas importante sobre cómo deberíamos actuar, siempre que se sepan traducir correctamente. Se explica entonces qué es una emoción y cómo aparece, la cual en pocas palabras es una información que nuestro propio cerebro nos ofrece sobre lo que puede afectar a nuestro bienestar, tanto positiva, como negativamente. Así, el cerebro recibe, interpreta y responde a los estímulos del entorno. La emoción no es algo abstracto, sino algo que afecta a la química cerebral, produciendo sustancias que nos mueven a comportarnos de determinadas maneras afectando al organismo en general, a la salud, etc.

    Podremos ver también como las emociones son algo que compartimos con otros animales (como los mamíferos), pero si observamos la situación, veremos que los animales son totalmente controlados por sus emociones, porque son la herramienta más directa que tienen para responder a su entorno (ante un peligro sienten miedo y huyen, ante otro animal que les roba la comida sienten ira y atacan, etc.), responden a sus emociones sin cuestionarlas. Sin embargo nosotros, los seres humanos, contamos con otra herramienta, más moderna evolutivamente hablando, que es la razón, y que tenemos que utilizar, porque es la que nos va a permitir cuestionar esa emoción,  y nos va a permitir actuar de modo que, por ejemplo,  no siempre que sintamos miedo salgamos corriendo como lo haría un animal, o no siempre que sintamos ira nos pongamos agresivos, etc. Nos va a permitir adaptarnos y responder, mucho mejor que los animales a lo que pasa a nuestro alrededor.

    Está claro que con la razón no vamos a controlar las emociones (realmente no se puede hablar de controlar emociones porque son respuestas involuntarias, automáticas, instintivas), pero sí podemos regularlas y adaptarlas a cada situación en particular, porque la emoción es siempre la misma, pero aparece en situaciones diferentes. Una persona puede experimentar miedo ante una tormenta, ante un animal, en una atracción de la feria o ante una película de terror... en todos los casos es miedo (el corazón late más rápido, las pupilas se dilatan, los músculos se tensan,  etc.), pero no en todos los casos respondemos igual, ¿por qué? porque adaptamos la información que la emoción nos da, a lo que realmente la provoca, y si es un estímulo realmente peligroso o urgente, responderemos emocionalmente, impulsivamente, pero si no, no podemos responder así, no debemos dejarnos llevar por la emoción porque así seguramente empeoraremos la situación, tendremos que responder con más calma, de otra manera, razonando primero.

    Todo esto se aprende, se va aprendiendo a lo largo de la vida y de manera especial durante la adolescencia, por ser, como ya hemos comentado un periodo muy importante de adaptación. Pero claro, este aprendizaje se acelera si contamos con una información de base, que nos permita reflexionar sobre ello, aprender.

    Por otra parte las emociones tienen mucho que ver con el comportamiento, por lo que, regulando las emociones, podremos controlar nuestro comportamiento.
    Imaginemos que somos capaces de percibir cuándo nos vamos a poner agresivos antes de que pase, que nos damos cuenta de que empezamos a respirar más aceleradamente, el corazón late más rápido, empezamos a sudar, etc., y sobre todo nos damos cuenta de que esto os está anunciando que en un momento vamos a estallar y empezaremos a gritar o pegaremos un golpe, o algo así. Siendo conscientes de esto, podremos hacer algo al respecto para frenarlo, por ejemplo algún ejercicio de relajación, de respiración, de distracción… algo que frene estos síntomas y nos permita responder de una forma más eficaz. De este modo la respuesta a la emoción se debilitará, porque esos síntomas son la emoción misma, y si no se dan, no se da la emoción y regulándolos, controlaremos el comportamiento, y en lugar de perder el control, seremos capaces de buscar otra respuesta más adecuada.

    La idea básica es que todo lo que nos produzca una emoción, es una clave que nos está revelando la importancia que en algún sentido tiene ese hecho para nosotros.

    Luego también se exponen algunas emociones individuales, las más comunes: el miedo, la ira, la ansiedad, la tristeza, la vergüenza, la alegría, la sorpresa, etc. explicando por qué se activan, qué pasa en el cuerpo cuando las experimentamos, qué nos quieren decir, para qué sirven (porque todas las emociones sirven para algo, incluso las que menos nos gusten).
  • En la cuarta parte se habla de la relajación y se proponen algunas ideas y técnicas para aprender a relajarse, lo cual es también importante para facilitar esta regulación emocional. Se proponen entonces algunos ejercicios para aprender a conocer mejor nuestro propio cuerpo y controlarlo.
  • Y en la última parte del libro propongo unos consejos para estudiar, al considerar que también es muy importante durante estas edades llevar lo mejor posible los estudios, puente directo hacia el futuro de cada uno. Muchas veces, el adolescente fracasa en sus estudios o no rinde lo suficiente, no porque sea tonto, sino por otras razones, por ejemplo, por las interferencias que su nueva manera de percibir el mundo, y de participar en él pueden causarle, sin hablar de las que pueden causar los “problemas” familiares, los enamoramientos, el tiempo de ocio, etc. Pero también muchas veces, puede ser que no sepa estudiar, porque no conoce técnicas de estudio adecuadas a su estilo de aprendizaje (seguramente porque nadie se las ha enseñado). Por último es también común que fracase porque no le interesa, pero ¿cómo puede no interesarle algo que se le ofrece con la mejor voluntad para que pueda llegar a tener las mismas oportunidades que cualquier otro, para que adquiera unos valores, para que aprenda las bases sobre las que construir luego los conocimientos que realmente precise? Esto tienen que entenderlo los jóvenes, así como que aparte de aprender matemáticas, filosofía o inglés, y con ello desarrollar la mente, aprender a pensar, a razonar, a decidir, etc., se desarrollan competencias, importantísimas hoy en día, que permitan responder a los rápidos cambios que se producen en cualquier sociedad actual, cambios tecnológicos, científicos, laborales, en el mundo del ocio… El futuro exige gente creativa, que sea capaz de adaptarse a las nuevas exigencias, que sea capaz de aportar soluciones a los nuevos problemas que irán surgiendo y sobre los que no se tienen experiencias previas. La creatividad no es más que aprovechar los conocimientos que se tengan para construir otros nuevos sobre ellos, pero claro, una base siempre hay que tenerla y esta, sin duda, la proporciona la escuela y el estudio.
Para ayudar a los adolescentes a entender todo esto se proponen ejemplos prácticos y muchos consejos sobre las posibles maneras de actuar y sus posibles consecuencias. Se trata de informarles para que aprendan a reaccionar ante los problemas que pueden presentárseles en su vida diaria, con las familias, con los profesores, con los amigos, con los estudios, con el ocio y la diversión… informarles sobre los derechos que tienen como personas y sobre cómo llevarlos a la práctica de una forma asertiva, es decir, sin tener por ello que perjudicar a los demás o incluso a sí mismos. Informarles sobre la normalidad, sobre lo que es normal sentir durante esas edades, aunque piensen que son cosas que solo les pasan a ellos, y aclararles un poco las cosas con el fin de que lleguen a conocerse mejor a sí mismos y alcancen el suficiente autocontrol y responsabilidad personal que permita a los educadores confiar en ellos e ir dándoles más autonomía según se la vayan ganando…

Gloria Martí