Poesía Ecuatoriana

Liricando

 

Selección y prólogo de Sara Vanegas Coveña

 

LÍRICA ECUATORIANA DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

 

                                                                               Por: SARA VANEGAS COVEÑA

 

Refiriéndose a la poesía ecuatoriana de mediados del siglo XX, el crítico Hernán Rodríguez Castelo afirma que ella plasma el sentir poético de la nación a través de dos caminos bien documentados: a) “la síntesis de lo intimista y lo social (…): la denuncia vigorosa y penetrante de injusticias y contrasentidos del capitalismo y la sociedad de consumo” (1). Y b) “síntesis de lo trascendental y lo circunstancial, lo mítico y lo actual, lo extraño y lo ordinario, lo esencial y lo episódico, lo cargado de sentido y lo vacuo” (2).

 

Creemos que, en lo fundamental, tal caracterización sigue siendo válida para la poesía actual de Ecuador. Poesía que, a más del conocimiento e influencias “naturales” de sus vecinos latinoamericanos, se nutre hoy de modelos extra latinoamericanos, como son: F. Quevedo, A. Machado, R. Alberti, F. García Lorca, T.S. Eliot, P. Valery, K. Kavafis, Basho, etc.

 

A continuación, detallaremos algunos rasgos propios de la lírica ecuatoriana de las últimas décadas:

 

1) Junto al cultivo esmerado de la metáfora -considerada, desde siempre, alma de la poesía-, asistimos en algunos autores a formas de escribir en las que se aprecia con frecuencia un retorno al lenguaje cotidiano, más bien denotativo, y que ha evolucionado, en ciertos casos, hacia formas antipoéticas y feístas, incorporando al poema hablas populares y aun jergales. (Jorge Enrique Adoum, Edgar Ramírez, Hugo Salazar, Fernando Cazón, Euler Granda, Rafael Díaz, Fernando Artieda, Agustín Vulgarín, Raúl Arias, .Jorge Martillo).

 

2) Por otro lado, la lírica ecuatoriana sigue insistiendo en las cosas y la naturaleza, tema magistralmente tratado por Jorge Carrera Andrade, uno de los grandes literatos del país. Aunque en las generaciones últimas de poetas, hay que decirlo, se va posicionando la ciudad, como espacio de vida y reflexiones. (Filoteo Samaniego, Julio Pazos, Federico Ponce, Alberto Ordóñez, Marcelo Báez, Alfonso Espinosa, Xavier Oquendo).

 

3) Pero subsiste siempre un espacio para la poesía de carácter existencial, filosófico. En este terreno se tocan –cada vez con más insistencia- temas que anteriormente aparecían solo esporádicamente en los textos -por ejemplo, en los del inmenso César Dávila Andrade-; tales como Dios y la muerte. (Francisco Tobar, Francisco Granizo, Carlos Eduardo Jaramillo, Eugenio Moreno, Rubén Astudillo, Efraín Jara, Fernando Cazón, Martha Lizarzaburu, Sara Vanégas Coveña).

 

4) Los poemas de tinte erótico tampoco son escamoteados; es más, abundan en las décadas últimas, especialmente, -y muchas veces, en plumas femeninas-. (Rubén Astudillo, César Dávila Torres, Efraín Jara, Margarita Laso, Catalina Sojos, Maritza Cino, María F. Espinosa, Aleyda Quevedo).

 

5) Los poetas ecuatorianos de hoy cantan a la historia -nacional y universal- y a sus héroes, pero en un tono desmitificador y hasta burlón, rescatando de paso, la leyenda y el mito. (Jorge E. Adoum, Antonio Preciado, Ulises Estrella, Fernando Nieto, Javier Ponce, Mario Campaña, Fernando Balseca, Jorge Martillo, Fernando Itúrburu).

 

6) Denuncian, desde siempre, la injusticia social en sus diversas manifestaciones. (Euler Granda, Humberto Vinueza, Ana M. Iza, Holger Córdova, Raúl Arias, Iván Egüez, Fernando Artieda, Sonia Manzano).

 

7) Pero también se constata, en numerosos textos, el afloramiento de lo subjetivo, lo entrañable, lo confidencial; el juego del yo poético con  un “tú” no siempre definido. Es decir, un nuevo intimismo, depurado y cargado de símbolos. (Ileana Espinel, Sara Vanégas Coveña, Iván Carvajal, Violeta Luna, Bruno Sáenz, Iván Oñate, Juan Andrade, Eduardo Morán, Aníbal Farías, Luis C. Mussó, Marialuz Albuja).

 

8) El humor es elemento importante en la obra de varios de nuestros poetas. (Euler Granda, Rodrigo Pesantez Rodas, Fernando Balseca, Vicente Robalino, Edwin Madrid, Francisco Torres).

 

9) Concluiremos esta breve revisión de la poesía actual ecuatoriana, constatando que los vates se alejan cada vez más del experimento desenfrenado –aunque aún quedan rezagos en este sentido-. Y que hay, más bien, (sobre todo a partir de los años 90) una tendencia manifiesta a la intertextualidad (evidente en el tono general de los textos, que nos remiten a autores modelos; en las abundantes citas de obras ajenas) y, en menor grado, a la metapoética (reflexión sobre la esencia y función de la poesía, reflexión sobre el acto poético; todo ello, en el poema mismo).

 

De igual modo es notoria, en estos autores, la inclinación a escribir poemas cortos y muy cortos.

 

 

A continuación, ofrecemos una muestra de la poesía ecuatoriana actual:

 

 

 

 

JORGE ENRIQUE ADOUM (Ambato, 1923 – Quito, 2009))

 

 

EN EL PRINICIPIO ERA EL VERBO

 

te número te teléfono aburrido

te direcciono (callo caso y escalero)

y habitacionada ya te lámparo te suelo

te vaso te enfósforo te libro

te disco te destoco te desvisto desoído

te camo te almohado enciendo descobijo

te pelo te cadero me cinturas

nos trasvasamos labio a labio

me embotello en tu adentro

nos rehacemos te desformo me conformo

miltuplicada tú yo mildividido

 

 

 

AMERICANISMOS

 

como si aquello también no hubiera sido

sino cuestión de tragos

espartáquicos proyectos de heroísmo

incitaciones del amar océano

la obra misteria que no se había escrito

y despertáramos a fórceps o a tirones

con una espantosa resaca para siempre

llámase perseguidora guayabo cruda

goma ratón chuchaque cuerpomalo

según el país donde nos subdesarrollan mucho

(En los otros gueule de bois o hangover)

llámase la vida para ser más claros           

 

 

 

 

FRANCISCO GRANIZO  (Quito, 1925 -2009)

 

 

SONETOS DEL AMOR TOTAL

 

                        I

 

Llegado, amado, júbilo y abrojo,

ángel veloz del miedo y del asfalto

tu pie, reconocido sobresalto,

sobre la arena breve de mi antojo.

 

Qué cadena de tiempo, qué cerrojo

de vejez a la puerta y a tu asfalto

desvanecido muro y por el alto

vuelo de mi corazón y tu sonrojo.

 

Tarda fruta gozosa anochecía

y al pájaro del beso acongojaba

en una rama de sabiduría.

 

Suave flecha falaz, huida aljaba,

cómo se desaló mi cacería,

ángel feroz, pero tu pie pasaba.

 

 

 

TÚ LA COMPLETA ROSA. ASÍ, LA ROSA

descansa en tu durísima ternura.

ya no su forma, su olor y tesitura,

si tu forma y aliento es toda cosa.

 

Vaga, mi forma asidua y temerosa

agarra tu terrible arquitectura.

Estás y estoy en ti, gozo y pavura,

rosa en tu viento y tú, del viento, rosa.

 

¡Ah, milagro de ser, en la condena

de mi perpetuo amor, apenas, suelo

para el florecimiento de tu rosa!

 

¡Ay que tallo veloz, qué alzada almena!

Mas, a la flor exacta de tu cielo

hiere el roce de mi ala, fango y rosa.

 

 

 

 

EFRAÍN JARA IDROVO  (Cuenca, 1926)

 

 

TRES DESIGNIOS EN INTENSIDADES AGUDAS

 

su pasión

su posición

(¿suposición?)

                        mi posesión

 

su pasión

su presión

su precisión

                   mi supresión

 

su pasión

mi misión

sin remisión

                   mi sumisión

 

 

 

 

DE CASINO EN CASINO EL TAHÚR BUSCA

De casino en casino el tahúr busca

la indescifrable ley de la ruleta

y los ebrios, de bar en bar, reclaman

olvido, en su insidioso paraíso.

 

De mujer en mujer yo he perseguido

a quien, en sueños, modeló mi infancia;

altiva como mástil de velero,

ardiente como lengua de profeta.

 

Y al encontrarla en ti, creí rendidas

esas del tiempo pérfidas arenas

que roen, por igual, hueso y memoria.

 

Mas del amor, ¿quién sabe los designios?

¡Viento en su duración! Posa la planta,

y no hay huella de amor, sino de olvido.                          

 

 

 

 

FILOTEO SAMANIEGO  (Quito, 1928)

 

 

LA LUZ MUTILADA

 

               I

 

            Se van, se desprenden

entre el beso, el viento y la neblina.

 

            La rama se rompe y allí van,

hojas, troncos cortezas desgajadas.

 

            En el adviento de las horas, el otoño y la usura.

 

            El árbol amargo aviva su piel y la resina es, a veces,

fuego, y en otras, lágrima.

 

            Aún buscamos su presencia y ya van, por allí,

por la distancia del afecto, entre el sueño y la estrella.

 

            El día amanece sin memoria.

 

            Nadie lo llamó sin ellos porque eran parte de la luz, razón del

horizonte.

 

            Pero el día vino, y tú y yo encontramos en la luz intacta y

mutilada, también nosotros sin memoria.

 

            Se van .

 

            Junto a ellos florece la retama, madura la almendra.

 

 

 

EL CUERPO DESNUDO DE LA TIERRA

 

¿Dónde encontrar al testigo,

al hombre despierto que vive su tiempo con un gozo

sustancial y claro;

al que toca las aguas y ve; al que planta el árbol y ve;

al que ciñe un cuerpo de amor y ve

el amor; al que traspasa con sus ojos la distancia

y la duda?

 

¿Dónde reside el ángel, y dónde sus mañanas?

 

Ángel sometido en pleno vigor de vuelo y de horizonte,

llevas, contigo, lejana sombra en los ojos…

Tú, que crees que el hombre es triste

o que ha perdido la voz;

tú, que callas ante el eco y el alarido,

ven y escucha este ardiente testimonio:

 

Cada mar tiene un sentido, un ritmo, una distancia:

cada mar guarda sus albas, su brisa y sus navíos.

 

Pero a este mar nuestro,

esencia misma del mar,

le brotaron, de sus entrañas abisales,

magmas de lava gris,

llagas de azufre y costras pavorosas;

mar con alma, gestor de tierras islas, de seres tierra,

de rocas incesantes,

de cuerpos sin memoria dormidos a la sombra

de los farallones:

 

He aquí el resumen del paisaje,

la forma del mundo subsistente

arraigada al tiempo,

contacto primigenio de especies,

residuo de los siglos en la gran confusión.         

 

 

 

 

CARLOS EDUARDO JARAMILLO (Loja, 1932)

 

 

SALMOS CONTRA LA GUERRA

 

                        7

 

                 (Dachau)

 

Siempre sintió la bota

bajo la piel los huesos de los triturados

(los muertos hace tiempo su pudrieron bajo tierra)

Pero la crueldad mental de los coléricos

ha desterrado la palabra amor

y sin aquel indicio no se lo encuentra nunca.

 

Una turbadora orquídea

crece sobre los campos de Dachau

como una extraña muerte eróticamente sublimada:

los estambres se yerguen como victoriosas manos

las bocas sepultadas son como tiernos pétalos.

 

¿Queréis hacer de la memoria

una viviente momia

que os señale culpables?

Es bella la orquídea de Dachau.

 

 

 

VÍSPERA DEL HOMBRE QUE LLEGÓ A SER ÁNGEL

 

Para salvarse del sufrimiento

se abstuvo de amar

de cometer yerros

tentó llegar a la santidad

            y a la sabiduría

por el camino de la rectitud

            y la pureza.

Se miró en los ojos de los demás

y era bello y terrible

como un arcángel.

Alguien debió llorar

            por él

la víspera de su caída                                       

 

 

 

 

FERNANDO CAZÓN VERA  (Quito, 1935)

 

 

LA CAÍDA

 

Entonces fue que tomamos el fruto prohibido

del árbol del Bien y del Mal.

 

Eva fue calumniada, era tan culpable o era tan

inocente como yo, Adán, que todo lo había dado

con darle mi solidaria desnudez.

 

Tan inocente o tan culpable como la serpiente

            que, en realidad, nunca

            estuvo ni existió en el

            lugar preciso

 

tan sólo la ausencia de Dios.

 

 

 

TRAUMA

 

Los poetas en paños menores

con solo estar así

o por el hecho de ser sobre todo profetas,

anuncian de algún modo el paraíso

aunque con el insuperable pudor,

se explica,

de haber sido expulsados

con una mano atrás y otra adelante.                                 

 

 

 

 

EULER GRANDA  (Riobamba, 1935)

 

 

EL LLORIDO

 

Me desperté asustado

y sin quererlo me choqué conmigo.

Porque me intoxicaron,

con el doble discurso de la gente,

por las patrañas que tragué

me insulté,

me ridiculicé,

me dije porquerías.

Del golpe prohibido que me di,

de la estafa que me hice,

de lo que en pleno vuelo me maté las alas,

del quebradero de cabeza en donde me metí

me dio vergüenza preguntarme.

Mordiendo el  polvo,

tullidas las palabras,

con la rabia pasmada,

tapiada la salida,

sin el coraje necesario,

para el salto al vacío,

aparatosamente me lloré,

como en los culebrones,

como una plañidera roto el freno me lloré.

Lágrimas de cocodrilo

chorreaban de mis ojos.

 

 

 

ABRIL 32

 

Comienza el día

con una mala palabra en las paredes.

Da lo mismo decir: Abril, o Viernes;

los pasos se desgastan en las piedras

y hasta troncharse a tierra

madura el esqueleto.

 

Las puertas

paren sombras,

rostros iguales,

dientes;

se enferma el zapatero

de golpear en la suela

pero el pan no contesta.

Tiradas en la calle

desocupadas manos se resecan.

Sin que se lo impida nadie

el sol se vuelve viejo.

Anochecen las vísceras,

la tos,

la piel quemada

 

y el día se confunde

en el tumulto de la gente.                    

 

 

 

 

RODRIGO PESÁNTEZ RODAS  (Azogues, 1937) 

 

 

DESNUDO FRENTE AL ÁNGEL

 

No era el tiempo de asombros, de repente,

tu mano se juntó a la mano mía

y sin querer mi ocaso se vestía

de overoles de música en la frente.

 

De pronto el agua como si era puente,

de pronto el puente como si la alegría

y una guitarra tonta al mediodía

rasguñando las cuerdas del poniente.

 

Un pájaro tu risa. Tu manera

de tenderte a mi sombra y mi palmera

cuando a mi hielo tu fulgor vencía.

 

Tu recuerdo en la puerta del olvido

Y este enjambre de sueños sin sentido

me desnudan la carne todavía.

 

 

 

LA ORQUESTA

 

Se me destempla

el diente,

me suena el espinazo

y el oído me zumba.

Me vibra el ojo

y el tornillo

está flojo

en esta esquina.

 

Ya comprendo:

la orquesta está desafinada.                                      

 

 

 

 

ANTONIO PRECIADO   (Esmeraldas, 1941)

 

 

POEMA CON PÁJARO ROJO

 

Ya está de nuevo aquí

el pájaro de fuego

que viene por las tardes cuando escribo

y se queda conmigo por poemas enteros,

gorjeo tras gorjeo,

palabra tras palabra

Yo contemplo en silencio su afable llamarada

cuando con devoción anida entre mis versos

y permanece quieto

mirándome,

mirándome,

como queriendo ver si también tengo alas.

 

 

 

DUDAS PARA UN EXAMEN DE HISTORIA

 

Helena ya no cabe en el pretexto de la huida,

sino que su marido le envenena los besos

y la mete de noche

en casa de cualquiera. ¿No es otra la costilla del pecado?

¿No es otro el ofendido con la ofensa?

Penélope maneja un simulacro

más falso y engañoso que su tela,

y Aquiles va a morir,

ya le acertaron

en el mismo dolor,

con otra flecha.

 

Fracasada la burla del caballo,

porque los vietnamitas no lo aceptan,

los dioses más propicios del espanto

dejan al loco solo con su tema.

 

No hay duda,

ya es el fin,

están perdidos.

Agamenón se equivocó de guerra.                                      

 

 

 

 

ANA MARÍA IZA  (Quito, 1941)

 

 

USTED

 

Usted

cabeza sin cabeza

idea descabellada

imprudencia de mis imprudencias

raíz de mis sonrisas

 

Juguete de cristal

junto al martillo

 

Cosas que solo a mí me suceden

y en las películas “África mía”

 

Hombre invisible

de palabras y gestos invisibles

como me dueles

cruzas

con tus grifos abiertos

por mi sed sin sentido

 

 

 

LA QUE CORTA LAS FLORES AJENAS

 

Arrojando el champán

hoy te escribo mujer:

la que no tienes rosas de verdad

ni cerámica.

En este día universal

dedicado a las que tienen hijos;

tú también tienes hijos

pero no tienes descanso.

 

En este día

tú cocinas para la mesa ajena,

lavas los pisos para la fiesta extraña,

planchas el vestido que nunca has de ponerte.

Qué te importa a ti que venga mayo,

y que se largue mayo a donde quiera.

Qué te importan los discos que a las otras regalan,

qué te importan los cantos de loro de los niños,

qué te importan mis versos.

 

Tienes razón. Eres de carne.

El mundo es un payaso dando vueltas.

 

Ya llegará el día por el que suspiramos.

Las campanas de la ira tocan frenéticas.                                    

 

 

 

 

VIOLETA LUNA   (Guayaquil, 1943)

 

 

MI CORAZÓN COJEA

 

Cuando pienso

en la lejana hilera

de los que me quisieron,

de los que me dijeron y me dieron

una palabra limpia

y un crisantemo fresco,

el alma se me pone como un río

que quiere regresarse y nunca puede

- El agua que se va jamás retorna

y el vals que se bailó

ya nunca es blanco -

Y cuando miro atrás

y me estremece el viento de esas tardes

y escucho entre los tilos esa música

el corazón me salta

como un payaso triste

que me quiere derrumbar un muro inmenso

y sólo se lastima

 

Mi corazón acróbata

ya nada puede hacer.

Perdió la edad del nardo,

perdió el rosado traje

y el danzarino vuelo.

 

Mi corazón cojea y ya no sueña.

Su pecho es un papel.

Mi pluma su muleta.

 

 

 

ABRIL EN EL RECUERDO

 

Afuera la mañana

la fiesta de las nubes y las hojas.

Afuera el horizonte,

la curva melodiosa de la vida,

la gran ciudad brillante

con sus andinas puertas

hechas de broche y luna.

Afuera el tibio toldo del verano,

la calle que se ríe,

las tiendas con sabor de caramelo,

el ruido de tacones en los puentes.

Afuera todo aquello

y adentro toda esta penumbra de violetas,

este querer gritar

por las cosas que se acaban con el tiempo

y dejan un espacio humedecido.

Adentro este silencio,

este pañuelo de agua

con una punta verde para el sueño.

Afuera la locura,

el esplendor del tallo que renace,

la miel bajo la luz de cada estambre.

Adentro este cansancio

este pesado mar de negaciones,

este velero muerto

que confundió la orilla con el muro.         

 

 

 

 

FERNANDO NIETO CADENA  (Quito, 1947)

 

 

ELLOS FUERON LOS ÚLTIMOS PATRICIOS

 

Ellos fueron los últimos patricios

los primeros gendarmes de una patria robusta y bien parida

los primeros retoños de una caña chupada por gusanos

Ellos fueron los padres  la madre amante el amor filial

fueron  la vida eterna la redención de los humildes el perdón de

                 las almas

fueron los duros tiernos angelicales satánicos protagonistas de la         

                 historia

Ellos fueron –fatal desdicha- sus propios castigos

sus mismos –oh prodigio- premios desfiles condecoraciones

Ellos fueron la consumación el fracaso de todos los abortos

                 constitucionales

fueron el valor el temor la hidalguía el bastardismo del héroe

                 nacional

Ellos son los atletas de nuestras olimpiadas republicanas.

 

 

COINCIDIMOS EN CONFUNDIR LA HISTORIA

Coincidimos en confundir la historia

para buscar tres carabelas

            un babieca

            y un manco del espanto

Solo hallamos la fosforera de Atahualpa

            el condón de Moctezuma

            un carnet profiláctico de Manuela Cañizares

 

Pare la mano camastrón pare la mano

se está poniendo eruditivo y pendenciero

entienda bien

comprenda burro

asimile la lección que sus mayores le dejaron

 

si se quiere escribir no se requiere otro patín otro arranque

que ser consecuente con la vida nada menos                            

 

 

 

 

IVÁN CARVAJAL  (San Gabriel, 1948)

 

 

POR LA CAÑA AÚLLA EL VIENTO

 

¿Hubo otro universo así, tan a la mano? Un universo

            coagulado en un trozo de pan, en el tibio

            mordisco dado en la fruta.

 

Aguas en remolino golpean sobre las cuerdas.

            Golpean con su señal sobre la madera vibrante

            el huracán, la desdicha, el furor. Golpean las

            otras brisas que llegan de muy adentro.  Desde

            las praderas y el páramo.

 

Tras sus ruidos la catarata, el desplome de los

            troncos trabados en el dique de los castores, el

            hermoso aullido de las salvajes bestias. Festín,

            fortaleza, celo, dentellada y degüello. Dichoso

            es el grito de la hembra del lince penetrada.

            Inútil, fatídico el chillido del ratón entre las garras

            del  búho.

 

La noche aroma de hierba, de cebo, de lecho

por la caña aúlla el viento.  Golpea la lluvia sobre el

            polvo. Golpean los dedos sobre la piel del timbal

            bebo hasta la embriaguez este aire, esta miel. 

            Este cáliz.

 

 

 

DEMASIADO JÓVENES PARA GUARDAR RECUERDOS

 

demasiado jóvenes para guardar recuerdos

aunque adultos para desatender las situaciones

maduros para entristecernos

sanos

            razonables

ella y yo nos dejamos estar

mirándonos rostros ya mirados

con las manías ya sabidas

ella y yo endulzamos nuestras tazas de café

nos dejamos estar

sin ruido                                                    

 

 

 

                                   

CATALINA SOJOS  (Cuenca, 1951)

 

LETANÍA

 

tu cuerpo abanico

                        entre mis sienes

tu cuerpofrenda

 

tu cuerpo savia

manando leche desde los recovecos de sus últimas creaciones

 

tu cuerpo sombra

                        pesada y áspera contra mi sombra

 

piel a piel

tu cuerpo sed

                        tu cuerpo refugio de crucifixiones

 

tu cuerpo añicos

                        en las sílabas rotas

tu cuerpo sin contornos

                        sólo ecos

salpicando el mío

                        sólo voces

 

espejo

tu cuerpo espacio perfecto para mi cuerpo                                

 

 

 

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cuando no estés

habrán de quedar las calles huérfanas

 

mi sombra buceará

 

preguntas en los aleros

tus ojos transitorios

 

no servirá de nada

huir del pánico y su olor

 

tu nombre llenará de mármol mi garganta

 

 

 

 

 

MAGALY VANEGAS (Cuenca, 1953)

 

 

LA ESPIGA

 

Sol ardiente:

la espiga tiene sed

 

Viento furioso

inclina su tallo

 

Y espera la lluvia

 

La espiga

se quiebra en la espera

 

           

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Un pájaro

ha colgado su nido

de la sombra

de un balcón.

 

 

 

 

MARITZA CINO  (Guayaquil, 1957)

 

 

Nos apareamos

bajo la larva de la luna.

 

Cantos de ballenas

ahogaron el gemido

en la esperma

azul marino del sol.

 

Acudimos al llamado de Saturno

peregrinamos el cosmos,

consagrando el placer.

 

 

 

ENTRE LLUVIA ESTRECHA Y EMPINADA

 

Recibí tu cuerpo de leves horizontes

Caliente percaté tu piel que me rozaba

Tu mar erecto confundió mi tiempo

Hasta que toqué el suelo con mi boca.

 

Y también el viento estrecho y empinado

Acaudaló de lluvia

la sábana – la noche – la mañana

Tu movimiento suave me profanó de ti.   

                                   

 

 

 

MARCELO SILVA (Quito, 1964)   

 

 

ALIMENTOS

 

Luces comen el vómito de las montañas.

Bares se llenan con alcoholes.

Las discos bailan en deseo.

Clítoris de rameras me apuntalan.

 

Refugiado en la escritura,

solo atino cobarde, paladinamente,

en plasmar en versos mis visiones,

escapando por momentos

de este mundo en que me nutro,

como tantas otras aves de rapiña.

 

 

 

PALABRAS Y SONIDOS

 

Escribir, llevado por fantasmas y otros parientes,

convocan a que las letras rasguen el papel

para penetrar al interior de cada palabra y sonido.

 

El alma unida a la escritura convocaría a duendes y silfos,

pero en mi cuarto, donde cada milagro se convierte en nacimiento,

se confunde bello con bellaco. 

 

El significante ha perdido su impronta

los significados traicionan las súplicas del cosmos:

un manto cubre mi escritura.

 

 

 

 

 

LUIS CARLOS MUSSÓ (Guayaquil, 1970)

 

 

IN MEMORIAM

 

Si cayendo en la máscaras vacías (cayendo)

en cuenta de su leve presencia

he de resultar imposible

para las muertes compartidas,

para el sonido de la luz contraria;

que entonces las áncoras

se vuelquen: la rutina que toca mis hombros

los adjetivos que desdeñan mi estatura

la dignidad del reflejo.

El recuerdo.

 

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DESIDERATA

 

Pues me reclama el mundo (al mismo tiempo

que el demonio y la carne hace lo suyo)

y pues sigo sus pasos (laberinto).

Pues estas yemas de piedad transitan

pieles desnudas, más no pieles mías,

turnos perfectos se suceden aún.

Pues ajeno me sé para ti

(y debo comprobar la antiteoría)

llegarán, yo lo sé, nuestros días bisiestos.

 

 

 

 

PEDRO GIL (Manta, 1971)      

 

 

EDGAR ALLAN POE

 

Deja esa botella, Edgar,

tu mujer te espera

con su tuberculosis

               y su frío.

Mañana seguirás contando

tus historias a maladantes

                        y alcohólicos.

Son extraordinarias.  Dios lo sabe.

Ahora tienen que descansar

                        tus duendes

para que el criminal

                        no escape de tu sueño.

Boston es más oscura que tú.

Boston es más abandonada que tú,

más pisoteada incluso,

pero no padece delirium tremens.

El mundo es hermoso y ruin,

como el cuervo.

El mundo es un cuervo.

Hermoso ruin.

Ruin hermoso.

Ya escarbaste el corcho de la botella

                                                y del mundo.

Vamos a casa, viejo Edgar,

tu mujer te espera con su tuberculosis

                                    y su frío

Y necesita la fogata

                        de tus besos y tus versos.

 

 

 

TRAUMA

 

Volaba.

Detestaba al frío

porque abusaba de los desnudos

                                                y no era castigado.

Disfrutaba en las pensiones

cuando las parejas practicaban

                                    las poses del amor.

Sabía acerca de la cirugía plástica

                                                De Dios.

Dormían cuando los otros trabajaban.

Escupía en rascacielos y alcantarillas,

Reía cuando las deudas

                        y penitencias me molestaban

Hasta que me desterraron.

Ahora no puedo volar,

perdí mis alas en una licorería.

 

 

 

 

MARÍA LUZ ALBUJA (Quito, 1972)

 

 

Te arrojaré al cielo más sucio.

Serás un papel arrugado
en esta isla de rascacielos

donde perdimos el hilo.

Serás un cartón de jugo

bajo la rueda del autobús.

Intentaré recogerte del polvo

y besaré tus heridas una por una.

Seré Magdalena, Verónica,

la que tu quieras.

Imprimirás en mis manos tu mano desierta

 

y creeré que te has ido.

 

 

 

CUERPO DESTERRADO

 

       VI

 

Fantasma que me acaricias la cara y te vas.

Esta noche no huyas de mí.

No te lleves el cuerpo que ansía la brevedad

la ligera noción de tocarme.

 

Déjame lo que me pertenece

la desnuda manzana en que habito

la piel

que perdida en el aire

desea arrastrase y al fin existir.

 

 

 

 

FRANKLIN ORDOÑEZ LUNA (Loja, 1972)          

 

 

LÁZARO

 

            A Rodrigo Aguilar

 

Perforo la noche. La luz.

A tientas sigo voces. Huellas.

(Mi madre cultiva topacios sobre olas

En colinas de sal él pasta silencios)

 

Navego el yodo y doy con dioses,

Beben el veneno de mis manos.

 

Sacrílego siento que me cabalgan potros,

dromedarios, escarabajos.

 

Oigo su voz ¡Levántate!

Es Jesús, espiga de saliva y barro.

 

Todo se trunca

Mi madre, él dioses, y caballos.

 

María, Martha

¿quién soy?

¿su hazaña o su holocausto?

 

 

 

EN EL SÓTANO

 

Dos cuerpos sobre la losa, desnudos, escuchan

el murmurar de las paredes, el aleteo de fantasmas

agonizando en los cristales, el monólogo enfermizo

del alba.

Dos sobre la losa, desnudos, escuchan la

resurrección del placer en sus labios.

 

 

 

 

XAVIER OQUENDO (Ambato, 1972)  

 

 

MESTIZO

 

                        A Rodrigo Pesántez Rodas

 

Vamos a fundar el nuevo pan.

 

Habrá siempre un nuevo Dios en la espigas

poblando los altiplanos

con polen de luz.

 

El trigo crecerá por entre las pirámides,

romperá los cimientos

y enaltecerá este valle de paganos.

 

El sol es una danza

de semillas doradas.

 

 

 

SED

 

No me pases la sal, samaritana.

En el pozo aún hay agua

sin fermentar.

 

He llegado sudando desde el monte

y quisiera ver en ti la luz del mar.

 

La sal, samaritana,

es el lamento del mar

sin naufragar.

 

El pozo tiene espuma

y es de dulce.

 

Samaritana,

quiero en tus ojos

ver el mar

 

 

 

 

JULIA ERAZO DELGADO (Quito, 1972)

 

 

Se desdobla el ser en cada aguacero.

Ya llega el tren

Y se lava el adiós a través de las ventanas.

 

Queda el violeta de la tarde a solas

Y unos cuantos paraguas

            cerrados

                        y perplejos

 

 

 

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La tarde tiembla

como película antigua en un antiguo cinema,

Tiembla al tocar las montañas

y las montañas tiemblan.

El horizonte baja y sube,

se acelera y se destruye.

El universo es un solo movimiento,

el camino un mismo temblor.

 

 

 

 

MARCELA JIMA   (Cuenca, 1972)

 

 

No me atrevo a cerrar los ojos

por temor a olvidar

el paisaje de tu cuerpo.

Quiero recordar tus palmeras

tu playa

tu arena.

Quiero que el agua del mar

abrace tu sombra

y la mía.

que las olas me traigan tu aliento

tus besos

tus manos.

Quiero que este recuerdo sin horizonte

vuelva sin tiempo

ni miedo.

Quiero recordarte en el sol que no calienta

en la lluvia que no cae

en las horas que le faltan al día

y en esta noche

sin luna

sin estrellas

en silencio.

 

 

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Dime corazón

¿por qué?

soy cuerpo sin calor

aguacero que no moja

caña sin dulce

tiempo que no pasa

dime corazón…

 

 

 

 

RONALD PATIÑO  (Cuenca, 1976)

 

 

Canción de amor para un cuervo

Tiernamente...
engulles la carroña que mi pecho te ofrenda
Dulcemente...
laceras los gemidos que mis labios te obsequian
Apasionadamente...
desgarras las miradas que mis pupilas te deleitan
Devotamente...
sacias tu asco en el fruto que mi amor te profesa

Tiernamente...

 

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"El corazón es un animal extraño;
siente extraños deseos, busca extrañas compañías."

-Jorge Martínez-

Ese extraño ruido
que se dilata en tu pecho
Ese lúgubre gemido
que aterra mi razón

Repta
cual áspid asquerosa
en las entrañas
de mi moribunda pasión

Ese extraño martillo
que crepita en tu pecho
Ese lúgubre alarido
que seduce mi pavor

Sofoca
cual pútrida mortaja
las ultimas bocanadas
de mi funesta adoración

 

 

 

 

AUGUSTO RODRÍGUEZ  (Guayaquil, 1979)

 

 

LA BESTIA

 

Adoro observar lentamente todos tus rasgos extraños

dialogar con tus dedos y lengua

me hablas de tu vida, de tus sueños,

de tu alto mundo entre las cumbres

mientras yo lo asocio con mis rincones

sus oscuridades y las desoladas ratas de un bar

te observo

convoco con ansias tu nombre

bestia malvada

 

 

 

EL FIN DEL MUNDO

 

 

“El día del fin del mundo

 será limpio y ordenado

            como el cuaderno del mejor alumno”

                               Jorge Teillier

 

El día del fin del mundo

tú y yo estaremos bailando

un bolero del año de la pera

contaremos chistes del presidente de turno

tomaremos el mejor ron del mundo

cuando Fidel todavía esté en el poder

pero hecho momia.

El día en que acabe todo este relajo

haremos el amor hasta oscurecernos

decenas de ángeles vendrán

y nos guiarán a nuestras nuevas habitaciones

pero alguien por ahí se llevará las llaves

y nos dejarán esperando eternidades

en largos pasillos.

 

 

 

 

MONSERRATH CARRERA  (Cuenca, 1983)

 

 

FESTÍN

 

Irrumpes mi abadía

                                                Profundo

 

te sumerges en mis pesadillas

                                                feroz

 

desgarras tu piel nevada

                                                despacio

 

carcomes tu muñeca con los colmillos

                                                dulce

 

bañas con tu sangre mis vestigios

                                                profundo

 

destrozas mis sueños con tus garras

                                                feroz

 

te hundes en mis venas

                                                despacio

 

reflejas placer en la mirada

                                                dulce

 

hundes gozoso la daga

                                                profundo

 

despiertas mi corazón muerto

                                                feroz

 

llenas de luz mi alma

                                                despacio

 

desgarras tu piel nevada

                                                dulce

 

sumerges tu cruel figura en mi memoria

                                                profundo

 

no quiero que termine la agonía

                                                despacio…

 

                                                                        ¡otra vez!

 

 

 

INTERLUDIO

 

Baile de dragones

en oscuros pantanos.

 

Demonios y cuervos

cantan al pasado.

 

Poesía, gritos, vida

de un origen apartado.

 

Baile de dragones

en parajes olvidados.

 

Búhos y ratas

yacen congelados.

 

Poesía, hombres, musarañas

hoy han sido develados.

 

Baile de dragones incinerados

bajo un cielo desolado…

 

 

 

 

 CESIBEL OCHOA PINEDA     (Zaruma, 1985)

 

 

POEMA

 

Despierto

 

sola

entre caracolas y espinas

lejos de tu cuerpo de agua

mientras la noche deja en mi piel

su aliento helado y su luz…

 

¡esa luz que asesina mis sombras!

 

 

 

OXIDADO

 

Dicen que lo vieron

recostado sobre el filo de una navaja

                                                         azul

 

Agonizando en la noche perdida

oxidado

 

 

 

 

 

SARA VANÉGAS COVEÑA   (Cuenca, 1960)

 

 

POEMA

 

te hamacas a media tarde sobre mi mirada amante

me sonríes

y hay un río de miel entre tus labios ávidos

convoco las campanas los tréboles los mares

y voy hacia ti cantando

pero la tarde hace un paréntesis maldito

y me lanza de bruces a la realidad:

este solo poema                                                               

 

 

 

EXILIO

 

vienes del otro lado de las aguas tras

la huella pavorosa

de un adolescente muerto

para amar su ceniza

vienes, hermano mío, a refugiarte

en el antiguo misterio de la tarde

y el bosque en llamas te devuelve una vez

más su rota cabellera

 

 

 

 Notas

(1)   Hernán Rodríguez Castelo, Lírica ecuatoriana contemporánea. Tomo 1, 1979, p.18

(2)  Hernán Rodríguez Castelo, Lírica ecuatoriana contemporánea. Tomo 1, 1979, p.19

 

 

Bibliografía consultada

 

-       Oquendo Troncoso, Xavier, Ciudad en verso. Antología de nuevos poetas ecuatorianos, Quito, Libresa, Casa de la Cultura Ecuatoriana, 2001

-       Pesantez, Rodas, Rodrigo, Visión y revisión de la literatura ecuatoriana. Tomo II, México, Frente de Afirmación Hispanista, 2006

-      Rodríguez Castelo, Hernán, Lírica ecuatoriana contemporánea. Tomo 1, Bogotá, Círculo de Lectores, 1979

-       Vanégas Coveña, Sara  -  Poesía y Cuento Ecuatorianos. Antología

                                                      Temática, Cuenca, Universidad del Azuay,    1998.   

                                                 -   Diccionario de Autores Ecuatorianos

                            Contemporáneos. Provincias de Azuay y

                            Cañar, Cuenca, Casa de la Cultura  

                            Ecuatoriana, Universidad del Azuay, 2005

-     Diccionario de Autores Ecuatorianos

      Contemporáneos. Provincias de Loja y El 

      Oro (inédito)

-      VVAA, Poesía ecuatoriana. Tomo II. Selección Hernán Rodríguez Castelo. Colección Bicentenario, Quito, Ministerio de Cultura, 2008.

 

 

 

SARA VANÉGAS COVEÑA 

Cuenca, Ecuador. Embajadora Universal de la Paz (Ginebra). Filóloga (Munich). Magíster en Docencia Universitaria (Cuenca). Profesora de Lengua y Literatura Española (Madrid). Ex docente en las universidades de Munich y Bielefeld. Docente en la Universidad del Azuay. Premio Nacional de Poesía J. Carrera Andrade, Quito, 2000 y 2004. Premio Hoja de Encina, Madrid, 2001. Mención Especial, Pegaso Editores, Rosario, 2000. Directora-fundadora de la Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo Cuenca, y su revista Marginalia. Directora de la revista internacional de literatura y arte Francachela (Buenos Aires), en Ecuador. Presidió el I Encuentro Internacional de Literatura, Cuenca 2007. Ha publicado varios poemarios, antologías y un diccionario de autores ecuatorianos.  Poemas traducidos al inglés, alemán, italiano, portugués y francés.