Paula Varela
Liricando

Nacida en Buenos Aires, Argentina, en 1975. En 1999, publicó su primer libro de poemas Haciendo círculos con un dedo, Ediciones Baobab. En 2002, el libro/CD Arqueología de los espacios sin consuelo. Sus poemas aparecieron también en revistas literarias como Los rollos del mal muerto (Argentina), Torre de papel (USA) y El invisible anillo (España). Entre 2003 y 2004 escribió por encargo cuatro novelas breves por entregas semanales para el sitio encapitulos.com.  Contacto: paulafvarela@gmail.com.

MÍNIMO

 

quiero hablar de la tarde gris
y la llovizna en la cara
de cosas simples
como caminar sola
y tener las manos frías
y sin darme cuenta
va cayendo la noche
va instalándose esa hora del día
en que todo es tenue / vago / mínimo / disoluto
porque la luz artificial
todavía no alcanza /
todo es un gris monocorde y pálido
y en esa especie de confusión
es cuando siento que la soledad
me patea tres veces en el estómago / me harta
entonces me doblo sobre mí misma
formo una bola con mi propio cuerpo
y me dejo caer
y ruedo y ruedo… y ruedo
por esa “callecita linda”
de empedrado / que se inclina
hacia la hondura de algunas cosas
me deslizo / caigo (me hundo)
y siento con más fuerza
la llovizna en la cara.

 

 

 

 

SORDINA

 

la mancha o la sombra
de lo que allí estuvo /
el punto final colocado al principio
es la inminencia de la paradoja

entonces / no grito / mascullo afonías
acallo la inercia /
invito al ingenio
a redirigir el rumbo
que invente las voces /
que enlace lo fútil

por ejemplo:
los cables de la lámpara
electrizando el horizonte

o por ejemplo:
los restos de agua
en un hoyo sin preguntas ni respuestas

otro:
una botella oblicua
equilibrada en un punto diminuto de su existencia

y ahora por fin
los puntos suspensivos...
(el intervalo)
lo que disimulo o no digo
evidencia de que algo ya sucedió
mi tendencia de línea
que se pierde en la curvatura de la tierra.

 

 

 

 

LEVES

 

un muelle en el que nunca
se amarraron botes
sostenía nuestros cuerpos /
al frente una laguna inmutable
recortaba las figuras que
en algún momento
se plegarían en innumerables dobleces

el sol prodigaba la temperatura exacta
que restituye la calma inicial
de todos los trabajos manuales
que se convertirán en origami

lentamente caía / de pronto /
una hoja seca / el tiempo /
o quizás un sentimiento en desuso
y las ondas del agua
se alejaban en silencio
haciendo raros círculos concéntricos

después / el reflejo intacto / confuso
volvía a construirse
y era inevitable que nos devolviera otra imagen:
la huella de quiénes éramos
cuando algo / también / caía de nosotros mismos
sin asirse al papel.

 

 

 

 

DECLINACIÓN

 

eras una imagen /
música
resonaban bemoles en mis resquicios
y yo / sólo un pentagrama mudo

aún en barros viciados
y canteros inútiles /
la fuerza de la primavera
me hizo espiga
crecí contra las sequías
y resistí / intacta / en las inundaciones

avancé encandilada
sin encontrarte nunca /
contra espejismos...

eras uñas plásticas
que rasgaron con su artificio
las cuerdas de mis sensibilidad
que arañaron inconscientes / con alevosía
las paredes de estos aposentos

ahora observo las huellas
que se desvanecen en el desierto
y soy la mujer
que desliza sus párpados
con el alivio de los sobrevivientes

soy la giralda que eleva sus ojos
y le sonríe a la fluorescencia del cielo

en cambio vos /
seguís siendo una imagen taciturna
un espejismo estéril /
un faro apagado
que mi sed ya ni siquiera ve /
a lo lejos.

 

 

 

 

 DESHIELO

 

hay una mujer en escuadra con las paredes
que no duerme
(que tiembla)
y un suelo mojado que humedece sus pies

cerca de sus ojos
las telarañas revelan
que la calle ensordecida está inclinada / errante / sucia
que por ella se derrama su miedo como una vertiente
y que sólo la vida microscópica
encierra en lo invisible
lo que está por suceder

es la mujer glaciar en la ciudad de los deshielos
en los países de una sola noche
en las cúspides derretidas

allí / la secuencia del tiempo
se prolonga sin acotaciones
y la mujer es bisagra de las puertas / soporte de las columnas
golpeadas por el aire suspendido / invariable / súbito

su arquitectura
pierde solidez cuando amanece
pero hay un lugar exacto / lúdico / inabarcable
(el centro de su cuerpo: las vísceras)
donde las dimensiones de la existencia
se multiplican / juran mudar /
presagian el cambio irrevocable:
el principio de la era del agua.

 

 

 

VERSIONES DE MÍ

 

tal vez haya un vaivén de frases que no cierran
en la vaguedad de mis razones /
caminos variables que pueden encontrarnos
o un vástago valioso amparado tras mis vacilaciones

de seguro hay veranos verticales
y valles callados donde se duerme la espera /
gotas prohibidas
en un vergel de frutos inalcanzables

hay en mí
un entusiasmo vertiginoso /
ventanas blancas / paredes mudas / sótanos escondidos
donde se hacen visibles los paisajes profundos

una vida silenciosa y viceversa
diversas puertas vulnerables / cántaros vacíos
o vértices sin nombre /
versiones de otra que no soy
hacedora del verbo y las caricias

tal vez no haya secuencias virtuosas
de violines que enamoran
ni verdades permanentes
ni una valentía a prueba de tormentas

tal vez sea sólo mis vísceras frescas a la intemperie
o una voluntad de sonreír /
quizás una sordina que esconde el viento
en una calle por donde nadie pasa
o sólo un vuelo veloz por países quietos.

 

 

 

ANTIPOESÍA O MUJER DETENIENDO EL TIEMPO

 

voy a decir simplemente
las cosas como son
(nada extraordinario)
desempolvo el artificio metafórico de esta mujer horizontal
y declaro la prohibición
a las figuras retóricas /
a las rutinas cotidianas que lo arruinan todo

la vida es sólo
una habitación de paredes blancas
y mi cuerpo desvanecido en una cama sin sábanas

(nada extraordinario)
sólo unas letras contiguas
en secuencia inútil /
nada de subjetividad
sólo una mirada científica del presente:
los sonidos de la calle
o los silencios del idioma de la soledad urbana

nada de aliteraciones
nada de hipálages
sólo una penumbra turbia
y una temperatura desprolija
nada de cuartos débiles
ni de rostros rotos relatando ritos

(nada extraordinario)
sólo cuatro corcheas y una blanca
en un pentagrama monocorde que simula un grito acompasado /
sólo una mujer
deteniendo el tiempo.

 

 

 

 

EVOCACIÓN DE LO IMPERFECTO

 

I

dejo los anillos / las sombras
las exactitudes turquesas
aquí
al pie del precipicio
donde los pétalos caen como nevisca
donde los murmullos
son el eco que no regresa a su punto de partida

me quito la ropa y los compases
el pensamiento turbio
y las olas del vientre / la espuma /
dejo todo sobre esta línea incompleta


II

camino los dos pasos
hacia el silencio escondido
donde se tocan sólo las aristas sensibles
donde el susurro de la mente se hace impalpable
/ el quicio ineludible
donde no importa que el futuro esté fuera de foco /


III

en este valle de huesos inmóviles
mudo las horas rotas /
la sangre /
el perfume de los espacios que no ocupé /
abandono
las pretensiones que nunca serán
las tijeras / mi cartografía personal / la lumbre

entonces
mínima / vacía / frugal
sin el menor rastro de artificio
levanto los párpados
y miro / me miro a los ojos.

 

 

 

 

RECETA

 

ingredientes:
una medida de contemplación
de ojos rodando al vacío
por una orilla que refleje las formas de las nubes

dos cucharadas de voluntad /
la sangre necesaria
para empujar el barco encallado

en una costa de incertidumbre

una pizca de astucia
(conseguirla en mercados callejeros
o en toboganes donde bajen niñas de cabeza)

veintiún gramos de espíritu:
dejarlo caer sobre la masa
como una lluvia de silencios

brotes de sonrisas (cantidad necesaria)
cultivar los que sobren
(todas las comidas quedan bien con medialunas de labios)

tres gotas de absurdo /
imprescindibles para que el sabor
nos resulte cotidiano

preparación:
colocar la contemplación en un recipiente redondo
mezclar con los dedos la voluntad
agregar la astucia y las gotas de absurdo
hasta lograr una masa uniforme
introducir uno a uno, los brotes de sonrisa
y finalmente espolvorear el preparado con el espíritu/
dejar reposar nueve meses en lugar tibio

consejos:
puede acompañarse con cualquier ensalada
imprescindible degustar con una copa de amor.

 

 

 

 

AMNÉSICOS

 

hasta que me detengo a la par de sus hombros
no recuerdo su fisonomía exacta

frente a él / la historia de algún pasado pugna
irrumpe en mi mente como una revelación incierta
pero sin las islas amnésicas
es imposible reconstruir la secuencia

imagino que los ojos son la cámara que se enciende
y entonces la película comienza a rodar:
las acciones se encadenan
en una sucesión lógica / verosímil / posible

pero ¿cuáles son las sensaciones reales?
¿las de los actores que interpretan la escena
o las del espectador que la observa?

el tiempo fija como una cuerda
la duración del rodaje (a punto de romperse)
pero hay alguien / yo sé /
que ya dispuso las circunstancias:
ciudad / dos personajes / noche
hay alguien / estoy segura /
que golpea la claqueta y crea
los intervalos que nos suspenden momentáneamente
que nos borran el guión / que nos esfuman lo vivido
y entonces somos otros
¿los que somos o los que fuimos?
simples almas sin capacidad de memoria
que esperan el ruido del click
para empezar a moverse.