Neronessa
Liricando

Nace en Santo Domingo, República Dominicana, en 1988.  Poeta y artista plástica.  Ha publicado La estirpe de las gárgolas (2006). Su actividad performática combina arte, música y palabra. Actualmente realiza estudios de Filosofía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). 

SOBERANÍA DEL PENSAMIENTO

 

En un átomo

bordado de lienzos

de brumas, eternidad.

 

Se mece dulce

en su leche consumada

íntimo a glándulas mamarias

de crueldad, compromiso

que son arterias monumentales,

seudónimo de ovarios,

o muslos metaloides

que pisan la azucena y la daga.

 

Témpanos que destilan baluartes;

lámparas que trasladan eléctrico juicio,

sencilla pólvora a los dedos enterrados.

 

A las migraciones de una red de extremidades

de veredas enfermas tropicales / incesante combustión,

para prenderse engañosas las aguas

de las sábanas ponzoñosas,

dejar entumecidos los órganos de la evidencia

con los venenos no táctiles que hacen hundir,

sollozar sublimando la fiebre estremecedora

de la desorientación / dierreica

difícilmente lavable de las esfínteres mentales.

 

—los pensamientos—

artífices de las rampas

de construcciones verbales,

enlace de los métodos

de muerte a flor de membranas

con nuevas conjeturas más estables,

cultos de metal, labios

en vez de leña que se desmenuza.

 

Un camuflaje indócil se ampara

en bronquios de tuberculosis compleja

de falsificada estrangulación

adulterado infarto!

desnaturalizados pómulos ancianos

en sus verjas y tremulazos hipócritas

escurriéndose uno del siguiente

como la fertilidad se oculta en las ovejas.

 

Por eso si no sobreviniese un solo refugio

sobrante en exámenes del viento viejo,

se acercará el momento de penetrar

mis tuétanos de conducta irreprensible

cuando se encuentre, se divise

la soledad de los latifundios en mis ideas

en crucifixión de trabas

y su clarividencia plena sea manifestada

en la leche pura de los bronquios infringidos.

 

 

 

ALTEREGOS DEL SOL

 

Hacia el sol,

que como una mano de aceite

se retuerce amarillo,

como un herido de batalla,

como la maleza atenta

¿de qué cerámica u Horus reciclable?

 

una cigarra cósmica

que aletea su loor de azufre

y una sal de bigotes gruesos

como una antorcha de bola

incendiando las rosetas del cielo,

su ave de auyama gotea.

 

Que su nombre sea

Helios, cacique de los árboles amados,

y que de él manen termómetros de luz

en pantomimas a las esferas y ciclos,

aunque tortuga mágica que fuese,

representar su papel

con bandera blanca debería

con translúcidos rayos,

tenderían a ser estudiadas sus refulgencias-palabras

como se recorrerían paseando los licores antediluvianos

con cuidado de no ser espadachines

abriendo el alma de farmacia

de una sola cebolla muerta,

de un ajo infrarrojo.

 

En su rojo nacen las bases,

(todos fuimos incubados

del polvo,

él fue salado en fuego

por las manos esparcidas

sobre la cápsula mínima del universo)

 

así que pudiendo a la vez ser chubascos

de superioridad en condición de lanzas,

y la altivez se trata

sicológicamente por meses

en el avión de la gracias.

En otros aspectos quedaríamos estancados

sin reflejo patentizado,

pues no sería nuestro arte,

sino la palabra muda del sol,

su eructo de auto-alabanza hipnotizante:

 

//y sólo existe un sol

y el sol todo lo puede//

 

(y todo lo traslada a su materia

inorgánica de dictador)

 

 

 

LEGIÓN

 

A manera que carboniza la luna

hirviendo en su médula carnal,

de esta manera intrépida lloviznan los juncos

como vellos en remolino, flecos rollizos

bostezando la brisa última.

 

Sus ápices coronados alfabéticamente

con los vestigios de lealtad roñosa,

hastiados de crestas y plumas

improvisando en selvas de un espíritu vacío,

gimiendo una carencia de tasa.

 

¿Cuáles son sus cráneos rellenos

de sazón inútilmente putrefacto?

¿sus tallos atiborrados de sangre

desesperante a la condena

de los grumosos plasma verdes / lacrimógenos?

 

Entiéndase que son como peces en una obra teatral

representando con todo el empeño

de sus higaditos de mermelada

las virtudes inolvidables, hazañas imperiosas,

las contradicciones de memorable júbilo

y los desaciertos fatales de un muro jónico.

 

No puedo recordar

porque primitivamente

fueron traídos a la superficie.

 

Eternizan aquí leyendo pánfilos,

pretendiendo penetrar con captaciones

la leucemia de sus serpollos,

catalizar los bordes del tablón

en la casa de su ignorancia de futuros,

pero un oráculo a las piedras

sería la virtud de la adivinación,

o por cientos de peores,

ya los magos viven en las axilas

de las piedras que embisten a los argumentos

desde décadas atrás.

 

Ciegos de porvenir se asentarán,

hasta que goteen los telegramas

de la genética despótica

-dependiendo de cómo se discierna

la desintegración paulatina de los tallos-

hasta que alcancen a los caballos en su inteligencia rosada

y a montar en las cabalgaduras –son de carbono efímero

y resina multiactiva-  de horas conocidas

al conocimiento  -condicional-.

 

 

 

EL ESPÍRITU EN TORNO AL TIEMPO

 

Juego de cartas

plena en su fenomenología / Ilusión

juego y chantaje.

Extravagancia y fórmula de mi liebre montés

/trepó la hoja de nogal / se evaporó.

 

Como jamás se examinó la flema del pepino

realizarse intransparente,

sulfuros de caña antipática y violenta

¿cómo se podría imaginar  un espíritu sumiso

que no fuese pólvora del espejismo,

bufanda de llagas  /  ucronía de las eras?

 

Contando las cuentas

si se pescan impresiones equivocadas

el mar es suero en dinamita.

Si concurre la impresión de que se gana perdiendo,

las rotaciones del espíritu se prostituyen.

Sería como especular una transformación

nuclear del plutonio –épocas de pastel-

en granos de café de radioactividad alfa;

intentar enriquecer el uranio con miel energética,

a la central de una reserva de panales muertos;

pero es necesario declarar la falsedad

de estas villas aéreas, sin envolvernos

en el saco ingenuo de optimismo.

 

La edad secó los aromas púrpuras

en el pentágono florecido

en lo que pensamos la paraplejia fisionable del espíritu

y corremos por la avena etérea,

se hace obligatorio calarse en los espejos

del desengaño reinante

/enganchar algunas horas a un vapor/

e = mc  como fantasear la maniobra prohibida,

ensanchar el cero infinitamente:

nunca retoñar el infinito insatisfecho.

 

 

 

ECOSISTEMA

 

Exigencias en él: /Levita el volcán/

que trasquiló las apariencias –pasarelas-

el faisán anoréxico y sus siete cabezas.

 

Mi libertad quiso ser el secreto,

el testimonio de la distorsión verdadera.

 

Radicalismo y se sometió a los manglares

a un menstruo lumínico, una sangre azucarada

pálida de los volcanes.

En despojos se mantuvieron a camuflarse

en autopista, vegetación ruginosa,

en trilobites anatema mis metales,

hasta que no se estuve en convenio

con la rotación de las huellas,

no fueron francas las libras,

los kilos censurados si se debe ser sincera,

la disposición no se bautizó.

Así que si se debe ser tan franco,

si se debe ser tan delgado,

entonces seré una rama franca y absoluta.

 

 

 

VÍNCULO DE MONOPÉTALOS

 

Entre los trigos negros mis neuronas están esparcidas;

entre jaspes de carbón, contoneadas por la granizada de labios,

asidas a una pelvis de cuarzo que gotea.

Florecen desconociendo el barro al que miman mis raíces.

 

Quiso que fuese cómodo,

asó que eructé una cama de hojas de romero ortopédico.

Quiso que fuese cálido,

 así que inyecté petróleo a mi útero

y le invité a irrumpir en mi siesta como todos los días.

 

La placenta está ungida

y aceitada borbotea vaporizando la sangre.

Dejé que la carne se propagara

arropando mi corazón hueco.

Se sirvió de mi candor y bebió de mis pulmones.

Se adueñó de mis huesos como escaleras

que llevan a embriaguez miope.

 

Quiso que fuese espumoso,

igualmente embalsamé en glicerina mis espigas

pero igual fueron segadas por una barba de clavos.

Todo fue disecado por tu aliento herrumbroso.

 

Constantemente ignoras la nube de avena bajo la cual te desvestías,

y lo cierto es que el cereal es espeso, a veces se burla chorreando avellanas.

Sólo a veces condensa besos que se aglomeran por momentos;

como la sal sordomuda en un útero de venganza.

 

 

 

EPIDEMIA

 

Traga la pústula que cae, o lame la flema del rancio cenit.

Sus limones están hinchados  /  sus hojas oxidadas bajo el lodo mucoso.

Cualquier embarrada sanguijuela debe extirpar los hierros

niña en paños de espinas dorsales…

Todos han emigrado a engordar el becerro.

 

Sólo queda su blindaje de coraje en un hechizo de jugos salinos

queda la fibra de los gusanos.

 

Ella babosea un muñeco de tóxica saliva estancada

sus cuerdas vocales son una pila corroída / su imperio cerebral

se anexa a una nueva potencia.

Vomitará esperma ponzoñosa,

platicando brebajes cobrizos de la cópula científica,

en lo que fermenta el cuerpo virgen en su garganta.

Se marchita como saliva en el viento gélido,

en las clavijas del huracán tenebroso,

se difuminará en los ojos del rocío amarillento.

Mientras pudre sus impurezas en las hidras y las lavas de un Snickers.

 

 

 

DOSIS

 

Un solo humano cuadra:

ya mis tactos se quieren arrancar,

disimulados en la noción del mimbre.

 

El solo humano abarca

ciñe un tornado

de marfil en inyección,

le rebosan aires olímpicos

para soplar horas-por-contacto

sin que un toque sea la olimpiada

de la corteza ordinaria.

 

Si pudiera ser elástico

como la vagina de moler

mi tacto rústico

mi tumor de tactos.

 

Nabos

tetraédricos

tan moños

de nodriza.

Rinoceronte duros,

sicodélicos

son mis tactos;

 

el unicornio

en capa sanguínea.

Nos hemos extraviado

inmoderado,

descarrilado tacto:

 

Gemido de la membrana,

ópera de la célula,

Caballo tacto que relincha.

 

 

 

SOBRE LAS BISAGRAS DEL NEÓFITO

 

Deseo exprimirte / exiliarte del cálculo.

De un léxico delusorio

bocetos de los pasos/

vagancia / tosco esqueleto de buey,

progresivamente, lo haré;

en mi satisfacción de nudillos

dulces.

 

Voy a colar mi fascinación

brutal en tus pozos ásperos

de bambú y ascuas / telepatía guerrillera,

en tus intervalos de meditación holgazana.

 

Comprimiré los cuervos que antesalan su víctima,

tu naftalina en copas, la absorberé en carroña,

hasta reducir a ámbar o madera

tu masa atómica útil / la intuición pensante:

el dedo aritmético / completo,

como un tilo abierto y medicinal.

Preservado de caer como bozo

el aderezo de la navaja

como ubres de astillas para la polilla insaciable:

 

Recuesta tu sangre sobre las hortalizas

todavía te pareces a ellas en tu suavidad,

te asemejas a los kilómetros de carretera

en tu originalidad, a los kilómetros ovejunos

en la demacrada lana de psicopatía trémula.

 

 

 

EL OCIO CRÁTER

 

En las tardes de este techo de acupunturas

el sol adquiere tanta hambre de los hombres/  y come.

 

Se come las viejas en celo, come los sodios

las piernas y los cuellos

dejando como unigénito al sudor;

 

las caderas se vuelven en arroz de tanto esperar,

hasta que solo soy el aire lechoso

de apéndices verdes e infectado.

 

Como palmas estáticas

los crepúsculos son canelas estáticas

Las especias flotaron bajo el camino angosto

de las nubes como lápidas de un cielo aburrido

con el piso de los aguaceros estrechos,

aguados / atascados, estáticos.

Las tardes flotaron con la cara enlodada,

en retazos de cera cuando tropezaba el sol

 

¿En qué locomotoras llegaron los versos a mis paredes patéticas?

cuando la única vía era en mi cabeza

el degolladero de la demora,

y en la demora no reposan rieles ni paredes

jamás hay paredes cuando se agota el espíritu,

nunca se inventan paredes espirituales.

 

En los días enteros sin tener oxígeno fuera del cántaro

Rumiando mis inspiraciones,

mis ensimismamientos semi-gusarapos –semi-divinos,

a veces hasta el tope de ser mera fruta sumisa

ser cuchillo y batallar estrofas

de carnes y rocas que se han abierto

para dejarme satisfacer, respirar reconfortante

opio de sílabas, inhalar la armonía de las orquídeas

en la boca de las boas y calidez que emanan entre líneas;

y a a veces pienso que se pierden todo el conocimiento

 

de las antítesis y los debates

cuando se encuentra la paz.

 

Por eso cuando veo la oscuridad inmensa

no creo en la luz.

Por eso cuando siento la desnudez sublime,

los trapos alcanzan la marea, y la escoltan.