Mara Pastor
Liricando

Foto: Alberto Martínez-Márquez

 

Nacida en Hato Rey, Puerto Rico en 1980.  Ha publicado el poemario Alabalacera con la editorial Terranova en  2006.  Edita, junto al poeta Rafael Acevedo, la revista La Secta de los Perros.  Fue colaboradora de la sección “Trasmano” del suplemento cultural En Rojo del semanario Claridad.  Obtuvo una maestría  en lenguas romances de la Universidad de Notre Dame  (Indiana, EEUU).  Actualmente termina el doctorado en literatura en la Universidad de Michigan en Ann Arbor (EEUU). Ha sido la coordinadora del recital “Poetry is busy,”  efectuado el 23 y el 30 de diciembre de 2007 y el 3 de enero de 2008 en el Café Seda del Viejo San Juan (Puerto Rico).  En dicho recital participaron las más noveles voces de la poesía puertorriqueña actual como Yara Liceaga, Guillermo Rebollo Gil, Karina Claudio y Xavier Valcárcel, entre otros. 

ALA ROTA

 

Deambulando te quedas,

verso,

Aleatoria

caída de páginas

funámbulas

Balde de agua

sobrevuela

mi  ca

beza

lenturienta

Gotas ruedan

poco a poco

Mito  mal  ma

nado

Bajan alas

Velocidad bala

cera  fundida

Laberinto,

morusa retorcida

Estanque  allá

Trebejo resquicio

abismado de mí

O espacio desierto

Colina de voz

centella

Comuna líquida  de  Eurekas

Unos  a  otros

se reconocen

como viajero que se encuentra

plantado

peñón

con el ritmo,

deambulante  oscilación

y un vecino  compra flores

cabezas  pies

en el shopping,

paisano ciudad

Entonces

como gotas  se  desplazan,

ruedan,

bajan en concierto

sinfónicas

Te conjugas,

verso,

retumbas en las paredes

del sauna  candil  fogón

donde se cuecen mis estreses

meridianos

Desplome conveniente

paro a mitad de semana,

relajo  trapecios

rombos acrobáticos

figuras

Aliviano  maratones  cotidianos

vida  ala

vida  prisa

vida bala    vida saeta

vida cera

 

vida lo que sea:  vida balacera

 

 

 

NOCTURNO EN QUE TODO SE OYE

 

Se amanece el disparate y reclama

escuchar sólo el trino de los pájaros,

y no los afilados zumbidos

de una mosca cualquiera,

no digo ya que de una mosca,

del ala de una mosca sentenciada

a segundos del concreto de las

aquellas palmas,

sentenciada

a segundos del alambre de púas

de los aquellos rosales

abrazados por espinas.

 

Sostiene en  la madrugada el desatino,

la ciudad duerme arrullada por el croar de un

invento lejano,

y no por el barrunto ruido de volantes

arrollados

 

Se descuida insolente y afirma

sólo se escucha un río dorado

y no la sinfonía de suspiros congelados

en un trópico remoto,

y no la fundición de una vela eléctrica

en una noche de vicios

 

Qué será del dislate en la aurora

si escucha la fulminación que nadie oye,

el murmuro mudo de los que nunca duermen,

de los que emitiendo juicios

sobre moscas

nunca tienen sueño.

 

 

 

ANESTÉTICA

 

Significantes ases

un juego de impares

 

Se anestesian mis

pupilas

al ver tan bellas

imágenes

vacías de la sustancia

 

Al ver las casas

crisálidas

creía que buscaban

algo importante

 

No sé si se quieren ser

plásticos

o nada de eso buscan

 

Significados hacen

andares de pares

 

Se anestesian mis

pupilas

vacías de sustancia

 

Creían que buscaban

algo importante

o nada de eso buscan

 

Al ver tan  bellas

imágenes

al ver las casas

crisálidas

no sé si se quieren

estética

 

 

PERDIDA

 

Lacerarla

quiero cuando

menos

se lo espere:

aborrezco su letra

intacta de agujeros

Que se entere

Su fin está próximo

y se llenarán de polvo todas sus ideas

Las mías nacerán

Semilla seré en sus entrañas

 

Alimentada de lama

tomaré las riendas del arco

que mata con tinta flecha

 

Para todos los demás,

esa que escribía habrá sido muda

 

La llaga había estado todo el tiempo en mi

memoria

Trataba de esquivarla con el pensamiento

Evitaba rutas disímiles para no ser encontrada

en el camino de los otros

 

Corta el viento

el sonido que produzco

y me da grima

 

Sólo yo sabré lo que decía

Sólo yo sabré por qué quiero silenciarla

Sola yo,

la bala

 

 

 

ABALORIO DE VENUSA

 

Develaron a Venusa

Ella estaba, la que tanto

hizo por las proles nómadas, cubierta de tierra

Ya suficiente bastante lo necesario había tenido

Abandonada y expulsada del paraíso

Huyó, y se cambió el nombre

Ya no sería la primera mujer

La primera cuenca, dijo

Más allá, desenroscó los cordones

mullidos de las botas sin suelas

¡a caminar descalza!

Tejido de lentejuelas, pisadas sin tropel

Las libras se sumaron a sus dotes

y luego ya no recordaba cómo

la máscara, la escopeta, las tacas de charol

Quizás, porque se hizo espejismo del desierto

y así se ataviaban las de su tipo, cómodas

para bregar con lo que venga, le había dicho

una vez la preferida del que bailó debajo de la lluvia,

que no era ella pero fue su amiga

Contaba los amantes la Venusa

y todas las demás fierecillas revoloteaban

con las antenas llenas de furor

Aquél lo tenía todo, menos los puntos

de las íes. El otro, lamido en las esquinas,

ya no sabía a nada.   El de más allá,

chirridos y agujeritos en la mejilla errónea.

Todas con remedios a sus males

la evocaban como a una hechicera.

 

 

 

ESCOMBROS VITALES

 

Cae cabeza

pesa principio

Parte extrema cuelga

sin ninguna cabecera

 

Hundo los hombros

en homogénea espera

Del homicida brota

la muerte pasajera

 

Un brazo está caído

El otro balbucea

Se fracturan los huesos

que fomentan la letra

 

Me llora el escote:

sediento transparenta

 

En la cintura,

sobran razones

Se hielan sonidos,

faltan las sazones

 

Resbala la cosquilla

que no agrada

Hay censura

en la entrepierna

 

Avariada, siento

el peso de cien desatinos

en las rodillas,

 

que se chocan, flaquean

Frágiles, bajan

la escalera que no sube

 

Y sobre mis pies reposan escombros silenciosos

 

 

 

SAGA

 

Mientras  calo

grafías

como una pitonisa,

el oído trémulo retumba,

voz que deslumbra

con sabores arábigos

 

Amargo

acentos,

y un letargo de almohadón

me incita a levantar bermejo

el cálamo

 

Óbice a luz y no

 

Paso a la hoja blanca

Ausentes balsámicos, escucho rumores de medina,

como si cenaras en el Cairo

 

Escarlata,

el pincel retomo

 

 

 

QUEHACERES

 

Sentarme

desnuda

en absurdos

remolinos

cuando

se suicide

la última hora

de la mañana

Escribir

un libro

en la parada

de guaguas

mientras

bailo

con las miradas

de otras

balas errantes

Fumarme

tu nombre

moribundo

¿o quise

decir

mareado?

Organizar

el cronotopo

de los míos

(Ésta

es la más difícil

de mis faenas,

siempre

la dejo

para el final)

¡Ah!

Y recoger

las fotos

que lapidaste

debajo

de los azulejos

Quise decir

encima

Postdata

Lava la galera

de tus regueros

Estudia sobre

el zoológico

de tu bañera

Balacéame

Cancela todas las anteriores

 

 

 

WALKING BY

 

Hoy caminaba sola
hasta la biblioteca
Encontré debajo de un árbol
la bicicleta que me robaron
hace varios meses. El último otoño,
para ser exactos
Desde que se la llevaron aquella
tarde en octubre, caminaba
mirando todas las bicis del camino
Y sin embargo
me tomó de sorpresa
la fisura en el asiento
y las ardillas merodeando
en la nieve fueron demasiado
No me la llevé a casa

 

 

 

DEAMBULO SOBRE EL MISMO OJO

 

porque tiene orillas en distintas regiones:

el “como” es un tropiezo, puente

que desemboca en un hades inventado.

 

por eso algunas palabras se suicidan

(algunas se lanzan) como peces beta

en una pecera demasiado limpia.

 

quiero apalabrar un rastro

un resto un fósil un escalón

que sólo fractura las certezas

y los consensos con relación

al matiz de los abrazos.  amenaza

constante del pliegue el simulacro

la comida en los mercados las llantas los cactus

las arenas las nieves las arañas y sobre todo

los hormigueros como música sobre todo eso.

 

 

 

IO

 

I

 

Que me mire con sus ojos

Así de abiertos

Me hace sentir como una corderita

Balo

 

 

II

 

Releo ese poema de Carson

Sobre la turista en Roma

Ana se cambia el nombre

Espanta a los perros

Conduce como una guerrillera

 

 

III

 

El duerme sin cerrar la mirada

Como si tuviese cuarenta y cinco ojos

Y sólo durmieran dos a la vez

 

 

IV

 

En la isla, nadie

- Renuncio –

 

 

V

 

Prendo una vela

y la pongo encima de su foto

Roma está llena de gatos

 

 

VI

 

Luego fuimos egipcios

es una ironía

 

 

VII

 

Si pudiera robarme un cuadro famoso:

Que sea Cronos devorándose a los hijos

- De Goya -

Sólo porque tienen un trasunto

ustedes