cinco poetas paraguariensis

Liricando

5 Poetas Paraguariensis (corte transversal en la poesía paraguaya)

 

 

Selección y prólogo: Marcelo Silva

 

            En el mapa de la poesía latinoamericana, la poesía paraguaya ocupa un lugar incierto, un sitio imaginario cercano al vacío. Las fronteras parecerían morir en Elvio Romero, Moncho Azuaga y Mario Casartelli, en Josefina Plá, Hérib Campos Cervera, Susy Delgado, Ramón Silva y hasta por ahí nomás. Violentamente delimitado, este Paraguay poético terminaría en un provincianismo esclerosado y clásicón; con algún ímpetu neorromántico, a veces combativo, a veces intimista; más cercano a la chabacanería que a la raridad; de contados hallazgos en su moderna producción en lengua guaraní, cuya regla sería la repetición de la repetición de la repetición, y así hasta llegar a los inigualables cantos primeros del aváñe´é, el lenguaje-alma del hombre guaraní.

            Pero ese Paraguay es tan imaginario como el Paraguay vislumbrado por cierta poeta argentina: Para mí Paraguay es un país misterioso, lleno de naranjas y dictadores y bellos habitantes que hablan guaraní (Clara Vasco dixit). Una imagen “poética” refractaria, con la que algunos “agentes” del campo cultural paraguayo buscan legitimar una producción desfasada en tiempo y lugar, dejando de soslayo una poética actual, más acorde a la imagen de un otro país. Un Paraguay no tan misterioso, con más narcotráfico que naranjas, más mafiosos que dictadores, y con habitantes no necesariamente bellos, que hacen del trauma de la diglosia terreno fértil para el yopará (mezcla de guaraní con castellano), una lengua dinámica, sin duda mucho más veloz que cualquier purismo.

            De allí que con estos 5 Poetas Paraguariensis se proponga realizar un corte transversal en la poesía paraguaya. Así se pretende abrir las fronteras poéticas de un país no tan distante cuanto desconocido. Sin duda, estas cinco voces sintonizarán con las de sus pares sudacas.

 

 

Cristino Bogado

 

Asunción, 1967. Poeta, narrador y ensayista. Fundador y colaborador de diversas publicaciones, hoy al frente de Jakembó Editores y del blog Kurupi (www.kurupi.blogspot.com). Publicó La Copa de Satana (2002) y Dandy Ante el Vértigo (2004).

 

 

De Dandy ante el Vértigo (Jakembó Ed.. Asunción, 2004.)

 

El esperado e incruento final de

nuestra señora de la Asunción

 

Disparen sobre Asunción a discreción a bocajarro

a placer a destajo ad honorem

sobre su triste y provinciana alma de arcilla

globos de agua naranjas huevos tomates podridos sueños etc.

Disparen, ya se desmoronan sus muelles, donde atracaba

la estulticia

se desgajan los palafitos

donde se guarecía el gato

afelpado de su inocencia

se retuercen las articulaciones

estertóreas de su congénita

arteriosclerosis espiritual

rechiflan las coloreadas

flatulencias que almacenaba

su gorda interioridad

Pero también

sean honorables y circunspectos

eleven el solemne canto del adiós

a su agonía grotesco-jansenista

fotografíen el momento sagrado

cuando la paloma políglota

revolotee sobre su mártir carroña

guarden respetuoso silencio

cargado de disparatadas imágenes

masoquistas

ante su frágil cenotafio

aguas abajo traqueteando

en una tempestad apoteósica y nula

No olviden su atareada

peregrinación a través de los reinos

de luz cegadora

del intermnable sueño de enanos deformes

oligofrénicos inválidos

inútiles en general

que llenó sus horas

 

 

 

Quantum de Antin (Inédito)

 

Que las cosas vayan y no vuelvan

Que el tiempo horade el espacio

Que el cielo y la tierra nos

encierren en su ataúd de inmovilidad

Que las palabras reboten sobre los poros

Que los colores hiervan en los ojos

Que la memoria enloquezca y sólo

recuerde las agonías de los seres

Que la gravedad ceda y nos                       

adhiera a los techos del abismo sideral

Que la noche chille como un laberintodonte

Que el día duela desde el rosado védico

al rojo curie

Que el aire nos estrangule

Que el oxígeno nos envenene

Que los niños nos imaginen arañas o cucarachas

Que la tierra acelere su rotación

y seamos (sólo) mareo

Que los muebles expresen su odio

contra los glúteos con murmullos oscilantes

Que las ondas de radio y TV

lancen oscuras y fritadas amenazas de destrucción

Que el viento nos arranque las intuiciones felices

Que el frío congele a la pesadilla

a un exilio orgánico e insensible

 

 

 

De Tatu ro´o metafísico (Inédito)

 

Casi es un adverbio metafísico Casi metafísico o Casi ganador Casi hermoso Casi campeón Casi feliz Casi terminado Casi 18 años para la primera peli porno Casi millonario el día de navidad Casi por un número cenicienta en este cuento cruel Casi púber dice el erotómano para su camisa delante de la visión alada Casi casi el cazador con la presa definitivamente perdida Casi la muerte el orgasmo la pistola la bala en la ruleta rusa Casi viento la frescura del agua y de la felicidad Casi habita en una tierra de nadie que colinda con lo posible aún no frustrado por un lado y con lo posible Casi imposible por el otro Casi es una goma elástica que coquetea con la plenitud y acaba rechazando al fracaso Casi es el límite del paraíso la frontera del placer la gloria la grandeza la forma lo perfecto lo acabado la sustancia última la revolución el edén recuperado la libertad todo Casi me besa Casi le habla Casi me engañó Casi me moja Casi le quema Casi no suena escucha here comes the sun Casi compra el globo aerostático Casi rió en un ataque de locura Casi cayó en el vicio la inocencia en el mercado negro la especulación la generación Casi mau Casi mutante Casi pato Casi fu Casi gracioso Casi inglés Casi un bufón Casi poético

 

 

interludio rockero

los surfistas del ano

demolieron/levantaron/penetraron

los muros berlineses

del ruido y la locura

 

Por qué la sed y no más la naranja Por qué todos los días agua y sólo en feriados el alcohol Por qué judío milenario 6 días de sudor y trabajo y sólo el séptimo de descanso Por qué tantos caminos y una sola roma Por qué en la época en la que la velocidad atómica ha alcanzado el punto 0 aquiles sigue perdiendo ante la tortuga Por qué no la cursilería de cerrar los ojos a la alucinación de la tarde y hundirnos con los discípulos de saís en el sueño del corazón Por qué sólo la mirada de ella rima con tu incomprendida e intempestiva sonrisa

 

 

interludio publicitario

compre todos los instantes

a precio no future

y ganará la muerte orgásmica

del macho de la viuda negra

 

 

 

De viajar for away (Inédito)

 

Viejos cazando su infancia en

las praderas del shopping

 

Esa apariencia de que están cagados en plata

Esa sensación de que para reír necesitan

arrugar la cara hasta el rictus del sollozo

Para hablar respirar con el afán de un alpinista

Para soportar la perpendicular de la vida

trabajar y torturar

Para beber agitar los brazos y las piernas

como remolinos de viento en una gravitación lunar

Para comer maniatar

la bestezuela caprichosa de sus estómagos

Para dormir

disfrazarse de Billy de Kid dirigiendo su rebaño a Morfeo Town

y para cantar o bailar

morirse

 

 

 

 

Montserrat Álvarez

 

Zaragoza, España, 1969. Estudió filología inglesa en la Universidad de Zaragoza, y filosofía en la P.U.C. de Lima y la UCA de Asunción. Publicó, entre otros, Zona Dark (1991), Cuatro poemas y un manuscrito (1993), la nouvelle Espero mi turno (1996), El Poema del Vampiro (1999), Underground (2000) y Alta suciedad (2005). Está radicada en Asunción hace catorce años.

 

 

De Zona Dark (Lima, 1991)

 

Ars poética

 

La poesía debe ser como el amor,

asunto raro de bichos raros de largos dedos

sensitivos

La poesía debe ser como el amor,

refinada y violenta

y que haga daño y muerda

sin llegar a romperse

ni a romper

Pero a veces la poesía debe llegar más lejos que el amor

y más lejos que todo

Y romper cosas

 

 

 

Vegetación miraflorina

(Los ricos también lloran)

 

Feas en su belleza uniforme pasean

con ropas relucientes a la última moda

Bajo el sol, el chillón

color de sus cabellos

es aún más amarillo

—ciegan, qué duda cabe—

Los suyos les darán

lógicos matrimonios,

planificadas vidas, besos planificados

Caerán los años sobre su bronceada

desnudez sin poesía

Envejecerán en medio de sus baños

sauna y de sus aeróbicos

Y un día enfrentarán en silencio el espejo

y clavarán sus ojos en los ojos de vidrio

Y ya será muy tarde para abrirlos

 

 

 

Circe

 

Parias con nuestra sangre han comprado los hombres

sus altas torres donde se guarecen

de vicios ancestrales

Somos las malas sombras de sus noches

Como extranjeros son en sus propias ciudades:

la vida que hay en ellos es la nuestra

porque para nosotros es que brillan las luces

y anuncia sus caminos el cemento

Para vivir jamás pedí permiso

para morir tampoco

y nunca me arrepiento de mis actos

Parias la fealdad de sus vidas compradas

de su legalidad y de su hastío

doblará sus espaldas arrugará sus frentes

Cuando no sirvan más los dejarán los suyos

al borde de una zanja como engranajes rotos

Los desprecio y desprecio su desprecio

Mi orgullo es alto como mis caderas

Lo alimenta el respeto de mis bestias,

mis animales bajo mis caricias

Ellos son mis hermanos / Los hombres no me importan

Morirán como mueren los esclavos

Yo seré interminable

 

 

 

De Cuatro poemas y un manuscrito (Revista El Augur, Asunción, 1993)

 

Tomates, tomates…

 

Tomates, tomates, hijos de la sangre,

grandes nabos, blancas

fibras de la luna,

espléndidos apios, locos de remate,

amo vuestra dulce vocación canora

de llenar de fauces más de mil y una

en la oscuridad de las altas horas.

De verdes anhelos está llena mi alma,

de jugo de berros, de sangre de palta,

de los entremeses, los engañabobos,

la lengua del pato, la boca del lobo,

el huevo del dodo y el del avestruz,

la vaca sagrada que hunde la testuz

en la fuente ansiada –la transustanciada

sangre de Jesús–

Abrid vuestras bocas hambrientas, hermanos,

al maná que blanco tiembla en vuestras manos

al maná de ciegos y de comedores,

al maná de cojos y devoradores

Abrid vuestras bocas hacia este futuro,

extended a él vuestros brazos duros,

que a nuestros estómagos enormes y magros

llegarán celestes, oleosos milagros

 

 

 

De Underground (Arandurã Ed. Asunción, 2000)

 

Tengo una serpiente

 

Tengo una serpiente entre las piernas

un enigma en la cara

un as en la manga

Tengo una serpiente entre las piernas

un nudo en el cuello

una aparente calma

Un haz de luces que desdeña

todo lo que los necios ven y piensan

Un alma que sueña y que sueña

Tengo una serpiente entre las piernas

que muerde y envenena a los vivientes

que emponzoña las pieles de las bestias

Tengo una serpiente entre las piernas

que anhela devorarte con su alma de fiera

Soy aquella que se yergue en las tinieblas

aquella que no posee sino sus garras y dientes

y pese a todo quiere poseerte

Yo soy aquella que desnuda se yergue

a la desnuda luz de las estrellas

y sobre los huesos de los muertos muere

Porque tengo una serpiente entre las piernas como un río

de fuego

como un tenue demonio como un callado cielo

Como un callado cielo

 

 

 

A una vieja

 

«¡las regularidades matemáticas me fascinan!»

–exclamó la rubia teñida

Y: «¡NO-NO-P EQUIVALE A P!» (con su ridículo «NO-NOP

» quería

decir «negación de negación de ‘p’»)

«¡las regularidades matemáticas me fascinan!»

–exclamó la vieja puta

Y: «¡En el logotipo de Benetton veo

una regularidad acromegálica, pitagórica, mayéutica!»

Yo le dije: «Vieja puta del Infierno

que serás coronada de laureles otras doscientas veces

es mejor que cierres tu boca barbuda

porque yo podría enfurecerme

y entonces

si te degüello de tripas a rabo

el cuello te saldrá por el cogote

PORQUE TU ALIENTO REDUCIRÍA A POLVO

los mástiles más altos de los barcos

PORQUE TU CULO ES DE AIRE ACONDICIONADO,

y tu boca,

una cochina máquina de vomitar libros

de malos versos malas artes mal aliento

VIEJA NARIGUDA

ay de ti si no aprendes a olerle el culo al Diablo

PORQUE A ESO ESTARÁS DESTINADA

una vez –una bendita vez–

que –¡destripaterrones! ¡desgarramantas!

¡CUERNOENPANZA!–

hayan callado las torpes loas de tus satélites,

hayan callado los cielos y la tierra, yo misma haya callado,

Y, FRÍO YA EL SOL, tus vanas glorias

se hayan evaporado como el hielo

AH EXTINCIÓN BENDITA DE ESTE MUNDO IMBÉCIL

AH BENDITA EXTINCIÓN DE LOS VENENOS

Ah, bendita extinción de la maldita sierpe

que, estéril ya, aún pare hijos

y, frígida, chilla en orgasmos fingidos

Bendita el águila y bendito el nido

de tu condena, enana yerta,

corcovada y negra

¡UF!

 

 

 

De Alta Suciedad (Eloísa Cartonera, Buenos Aires, 2005)

 

Alta suciedad

 

En estas negras calles se trasnocha

y se bebe aguardiente con las putas

No me baño hace meses

Sé que carezco de principios

y que frecuento los abismos

mientras vosotros yacéis

en limpios, decentes lechos,

entre lujosas sábanas, con la conciencia recta

Pero más celeste es mi corazón que el vuestro

En mi alma llevo versos, y no estiércol

 

 

 

 

Fredi Casco

 

Asunción, 1967. Artista plástico, ensayista, poeta. Expuso sus obras en diversas salas de Latinoamérica y Europa. Co-fundador y director de Ediciones de la Ura, actualmente edita la revista Wild. Publicó Ojos de Leteo (2000) y Antesala/ El mirlo literario (2001).

 

 

De “Antesala”/ “El mirlo literario” (Ed. Cuadernos de la Ura, 2001)

 

Antesala

 

Me encuentro en este interregno:

Una rajadura en el décalage horario abierto entre Lima y Asunción

 

Lima / Buenos Aires, adelanto dos casillas 

Buenos Aires / Asunción, retrocedo una

 

En el camino, se me escurre el ser como si agua

por la rejilla de una bañera

 

ALGUIEN DEBERÍA ARROJAR LOS DADOS DE NUEVO

 

Mientras, la retina del sentido se esfuma

y el café sabe a vano esfuerzo por fijar

tu metamorfosis sudaria en Magdalena  Magnética

 

de vestigio pendiente, en contestador automático

que repite a cadena perpetua           

 

EL INFIERNO ES AUSENCIA

 

 

 

La casa neurótica

 

Éxtasis de pequeño artefacto

arcano menor / escondido

bajo montículo de omisiones

apiladas en un abrir y cerrar de persianas

 

La luz ingresó en polvareda

y descubrió restos de civilización gastronómica

de la noche anterior

Una mosca verde era Dios

 

El mobiliario exhaló entretiempo

cristalizado por el destierro sucesivo de palabras

(Casi) toda forma en adelante

se volvería inasible a la mirada.

 

 

 

De Ego Caos (Inédito)

 

La lira de Lord Feo

 

                                    To Old Saint Nick

 

Te juro por lo que más me imposible, gringa diabla

que no me atreví a probar de nuevo una sola ristra de tu asco

Salvo yacer de nuevo bajo el absoluto chaqueño

— Oh belleza más extraña —

 

Quise en vano ampararme

en la inmunidad de tu matriz diplomática

hasta el día inexorable en que  — ¡Ay, ay ay ay ay! —

te encontré sonriente y furada de amor

por el Cowboy brasiguayo & sus mensajeros del polvo

— Canta o no llores —

 

Luego vinieron sucesivamente, las sombras, los sombreros

y la serie inacabable de lapsus cunilingües

que extraviarían por siempre tus pecados

en la terra — colorada — de ninguem

 

And your eyes were full of stars, cielito lindo

You, my dearest night                      mare

 

 

 

AGUA CERO

 

A los inigualables ‘Negro Zoombón

& The Zoombies in Love’

 

Encontrarla en un crepúsculo de mediodía

al resguardo de mediasombra deshecha

— Murmurar despacito ‘no más puertas’ —

 

Bordear los desiertos habituales

de un por-siempre-en-domingo ocaso

— Gritar con los pulmones ‘¡No más puertas!’ —

 

Volar hacia la vaga promesa de una isla

con los perros de la desgracia pisando nuestros talones

Y jurar por su dios que ‘no más puertas no más puertas no más puertas’

— No más puertas —

 

Desde entonces, amparados

por el (en)canto monocorde de cazadores de cabezas

celebrar cada mañana la intensidad diapositiva de un cielo azul lindante

 

Y es esta toda la noción de felicidad que nos cabe

— que no creas es poca —

 

Aunque en ciertas noches nos llegue débil el estremecimiento de los carnavales

Allí, donde volvemos una y otra vez en sueños

para sumarnos dócilmente a las ruinas multitudinarias de autómatas

que corean fragmentos desordenados de una zoomba antigua

y a mitad olvidada:

 

‘Ahora que llevamos el último vehículo adentro

ya no dejamos de oír el Gran ruido blanco’

 

(Apenas audible)

‘La estática de los futuros holocaustos’

 

 

 

De Baby Zoom (Inédito)

 

MARZO & SANSÓN PARAGUAYO

 

¿Como es posible

no haberla visto antes

- torciendo pescuezos gallinos -

entre la bulla filistea?

 

Los mercachifles de mitos

me estamparon en la falta,

una reproducción barata

de sus senos patrios.

 

Deja vu en negativo

Historia oval

Una tragedia retorna

con envoltura de olvido.

 

Pero esta vez, no blandiré

quijadas nazionanistas,  ni derribaré

sus templos - de iniquidad tropical -

No da el cuero cabelludo, para casi nada.

 

 

 

LETEO

 

La humedad en los muros, un retrato antepasado,

la biblioteca revisitada

desde el verano                            por arañas.

 

Esa radio averiada, la tarde antes del abandono

transmitiendo en cadena - desde el ropero -

el óxido de sus transistores.

 
A escasos metros, amenaza de asfalto
bajo alumbrado público - garuado de insectos -

y perspectiva de ciudad mediada / por ausencias fugaces.

 

Algo pasa                            y es más como el olvido

Ocurre a veces el instante

en que la muerte se torna obsoleta.

 

 

 

 

Joaquín Morales

Asunción, 1959. Edita la página www.postumorden.com. Publicó Postales de Bizancio (1984), Poliedro o panóptico del mundo y despliegue de sus trampas, demonios y maravillas (1985), Historia(s) de Babel (1992), Sermo, Hurras a Bizancio y Musica Ficta (2005).

 

 

De musica ficta -semitonia subintellecta- (Ed. Jakembó. Asunción, 2005)

 

yegua de la noche o preludio sobre

la inmaterialidad de las cajas de música

 

árbol superviviente en mueble sonoro,

voluptuoso trípode,

Pleyel, Steinway, Bösendorfer,

manual de instrucciones del trasmundo

su guión pentagramado

de casi con dientes ataúd lujoso,

tabla de perdición y muelle final de resonancia,

caja musical abierta al arte de tu mortalidad,

no pariente del piano de palabras,

versión hiperreal (dudosa) de la pesadilla de Moore:

 

relincho filosófico en sueño de scholar: sí,

pesadillas como textos,

proposiciones como mesas,

 

pero prueben a contar sílabas y patas

de una mesa cualquiera

(en este idioma claramente dos

y en todas partes casi siempre cuatro),

o hacer cantar un bosque, difícil son desde las tablas:

así también dar cuerda a tu ataúd,

resucitar canción de entre los verbos.

 

 

variación así en la tierra como en el cielo

 

De ore leonis libera me et de profundo lacu inferni

 

y el alma

(que en este poema concedo exista)

por el hondo león del abismo acorralada,

de sus bolsillos extrae pequeños lápices mordidos,

bolitas multicolores de vidrio,

y el papeplito arrugado con el sabio monigote

retrato de la vecinita de trenzas

que te gustaba tanto:

 

mínima cohorte que asiste y certifica

traspaso de dominio,

séquito de reflejos de resplandores de lo mejor del pasado,

ése del fondo de baúles de llaves perdidas

(y ese olor tan tuyo todavía en las ropas);

 

y el guardián de los abismos

él también es leoncito de peluche

mientras la siesta interminable en los corredores del cielo,

padres y madres y nubes durmiendo:

y el profundo abismo es un charco de ranas a cuerda,

y el rugido es tu risa perfecta

que el primer diente vacante perfecciona –

igual que en tu foto de niño escuelero

 

pero bien que estás allí, o estabas,

tan despojo, cosa muerta,

esperando que te cubran con la dignidad

que tanto has de necesitar,

y todos los cielos se contraen

en un rostro, en mi garganta,

los repelidos laberintos abisales

están aquí, sueltan sus bestias profundas,

y a los vivos (a los muertos verdaderos)

atacan

 

 

variación retórica mínima

Der Tod ist kein Ereignis des Lebens.

 

que te agarre la muerte en medio del café con leche,

a solas con la gloria de tu mejor medialuna;

que te agarre la muerte con helado a medio consumir,

y lo que resta, delicia de la mosca anónima;

que te agarre la muerte en calzoncillos,

plácido, indefenso,

rascándote el ombligo y la experiencia;

que te agarre la muerte con tu historia

poco florecida de fanfarrias,

casi todavía en plena afinación;

que te agarre la muerte tal tropiezo

en vals de maniquí de escaparate,

descompuesto el tres por cuatro,

el charol pisoteado;

que te agarre la muerte como en broma,

un empujón nomás hacia un costado.

 

 

 

De Hurras a Bizancio (Ed. Jakembó, 2005)

 

hurras a bizancio y graffiti en su honor, o thesaurus de orribili favelle y edén del gozador de la gaya ciencia y difícil arte de la Lírika, donde con grande copia de tropos y galanuras se declaran las glorias y meravillas de esta eterna ciudad de naranjos y de Flores, madre de ciudades y cuna de péa ha amóa, pitos y flautas, con las debidas licencias de los poderosos cuyas Reales Manos beso suyo afectísimo año del señor

MCMLXXXVI - MCMXCIII

 

por joaquín morales,

democrático autor nacional & tricolor,

de cuya pluma el selecto público

ya conociera [sic] otros éxitos editoriales

(¡pídalos a su canillita!)

____________

obra declarada

por el Supremo Dictador Perpetuo

de utilidad pública para

Colegios,

Seminarios,

Cuarteles,

Cárceles

y demás Establecimientos Ganaderos Patrios

_______

de venta en los mejores kioskos,

boutiques fashion

y

ómnibus interurbanos

 

 

 

De TRATADO DE [di]GLOS[S]AS SOBRE CLAUSULAS e ANALECTA DE diSCURSOS EXEMPLARES  (Inédito)

 

Fragmento de Anstimmung: sermo de sénsibus et imayínibus

 

¿me sale bien, poetas, mi discurso?

¿aprueban ustedes, mis doctores, su andadura?

 

torrente que

regurgitará, no sabemos cuándo,

escupirá, parece que ya ahora,

vomitará, de a poco tensa el vientre y la garganta,

eructará, ya se nubla el horizonte de moscas ruidosas,

devolverá: ahí aparecen, panza arriba, como peces muertos

las canoas hundidas,

los esqueletos circunspectos, callados, taciturnos,

los discursos vitoreados por el medio,

descoyuntados y destripados por los hurras ortodoxos y a destiempo:

las víctimas

            NO DEL SILENCIO

tan bien sabido y estudiado

                        SINO DEL VERBO

pleno y coruscante en la superficie

::aquí hay tripa gorda y buen relleno::

víctimas que esperan

pactar                                  -- un postmortem político,

perdonar                 -- incendios intencionales,

conversar                -- con pirañas devoratrices

adorar                                  -- de meretrices las patrañas

ahora sentadas, quiénes y con quién:

 

¡¡¡...ayyyy...!!!

:perdí el [h | f]ilo de la sintaxis

sol tóseme el pi[o]lín:

en la noble románica imperial magnífica

            silla curul de tacuara,

en banco de suplentes mientras

            reparan el sillón presidencial,

            lleno de mierda y moco y

            honni soit qui mal ne pense...

 

 

 

 

Jorge Canese (o Kanese)

 

Asunción, 1947. Microbiólogo y poeta. Publicó, entre otros, Más poesía (1977), Esperando el viento (1981), Paloma blanca, Paloma negra (1982), Kantos del akantilado (1987), Stroessner roto (1989), Alegrías del purgatorio (1989), Papeles de Lucy-fer (1992), Indios-go-home (1994), En el país de las mujeres (1995) y La conspiración de los ginecólogos (2006).

 

 

De Papeles de Lucy-fer (Eds. De la banda. Asunción, 1992.)

 

Post-scriptum. ¡MÚSICA MAESTRO! La negra empezó a moverse. Ya otra vez. A sacudirse suavemente. A temblar. Empezó a correrle la baba por los cuatro costados. Empezó a gemir. A revolcarse, a morder, a morderme como loka. Y sí. Estábamos en eso, a punto de reventar con todos los honores, cuando de repente llegó la primavera. Interrupción. Y PREGUNTAS. ¿Qué me queda (por hacer)? ¿Qué me resta por descubrir/re-inventar, mi Lucy-fer querida? ¿Qué me espera? ¿Qué otra copa de m(h)iel me espera? ¿Negra? RESPUESTA. ¿Y? Daremos marcha atrás a la pesada maquinaria del ynfierno. ¿Bueno? Desbandarán las plagueonas con sus quejas. Revalorizaremos la envidia. Cotizará como nunca el odio. Con la gula y el opio construiremos catedrales, nichos que servirán de albergue transitorio a los mendigos; esos rotosos pordioseros, ladronzuelos y rateritos chuecos que aterrizaron por equívoco (vía purgatorio) en esta tierra; porque no tenían qué comer, qué hacer sino joder, qué mirar, qué maldecir y escupir. Y cachurearon, kulearon y raquetearon. Y clepto-robaron hasta el dolor y hasta el cansancio. De la hipotenusa y la lujuria, prepararemos locro turbio-espeso-espumante para oligofrénicos, tarados y lokitos sueltos de todas las comarcas. Con el miedo, el dolor y el espanto, derretiremos caramelos y yogurt, para que las hormigas nos demanden ante el tribunal supremo de los MONOS RESPETUOSOS. Y con las palabras y los colores –a-lo-Luque- reconstruiremos otra vez al niño que en ti habita(bah); para que no se diga que somos pesimistas. Super difícil. Pero prometo intentarlo. La próxima vez. Porque si no dicen (por nosotros/nosotras) que dijimos que al final no queda nada.

 

 

 

De Indios-go-home (Eds. De-Entrecasa. Asunción, 1994.)

 

Moraleja: Criar europeos con leche de camello de la mejor raza (ambos). Faenar a-lo-bestia. Mezclar con grasa de jabalí en celo y esperma liofilizado de ballena de buena procedencia (para darle cuerpo). Hervir la mezcla durante cinco siglos para que el nivel de ignorancia (in-crescendo) sea máximo. Venderle el engendro por toneladas a los yankis, a precio de mercado (no hay por qué robar). De no prosperar el negocio, derramar el menjunje en el río Paraguay para joderle a los kurepas. O en último caso, regalarle el embarque completo a los indios para que se empeden como-dios-manda y nos dejen de joder con la historia de que América es de ellos.

 

 

 

De La conspiración de los ginecólogos (Ed. Jakembo. Asunción, 2006.)

 

Teodolina. Hacía (como) mucho tiempo que había pasado la época del Xamán Xapucero. Apenas un vago muy vago recuerdo quedaba del héroe y sus descabelladas travesuras. Kaxike miró a Konxita que volaba con sus mejores (p)artes. La muerte florecía y las coincidencias (köinsidencias, como románticamente les gustaba pensar) fluían como callos rascados por el po´ëta. El po´ëta también era un vago-viejo muy viejo rekuerdo. Hasta los mundos habían cambiado. Tanto que se hacía difícil creer en las leyendas de los ginecólogos. Como si la vida se hubiera desmaterializado, pareciéndose más a los sueños que a la muerte. La ansiedad y el deseo animal habrían o hubieran debido mermar. Todo el mundo en bolas (y a los gritos). Sin educación. Sin tanta pantomima. Época de la Conspiración de los Ginecólogos. KXK estiró la mano y agarró una teta. Los calores subieron. Kon-X-ta entreabrió las piernas y se empezó a ir. Qué fácil, pensó: lo mejor de la vida es(tá en) Saber Morir. Metáforas eran las de antes. Así como decir como-quien-no-quiera-la-kosa que el sexo salvará a la especie.

 

 

Ministerio de la calentura. Koncha dijo y el cetro rompió. La última zanjita. El kaos se enlenteció. El hastío y la melancolía abarcaron casi todo. El trabajo como castigo se expandió y ocupó hasta los reductos más impensados. KXK xiöli fue el primero. Quiso ser patriarca, guerrillero, salvador, surrealista. Murió en el anonimato y la desolación. KXK xyke (pe) el segundo. Menos comprometido que comprometedor se abocó a los suyos tratando de evitarles lo inevitable. Criticoneando y sermoneando a full. Conoció a la (única) auténtica Xamana Xapucera andante y (calentón incurable) se enamoró de ella. Aterida de tanta iluminación sexótica murió dudando hasta de su capacidad curativa. KXK ky´á heredó el mando. No hizo gran cosa (fue lo mejor que hizo). Más conocido como KXK xiriki por su inveterada costumbre de darle duro y parejo al trago y a los trances. Hoy (el-K-suscribe) he heredado el sistema. Me llaman KXK ipshagüé, ambu´a, angaité. Alias Tembó.

 

Omanó takó-ari. Morir como los camiones viejos. Aun así no pasaba de ser una metáfora. Intoxicaciones de la palabra. La estampilla galáctica. Llegamos a la parrillada el Futuro. Nos atendieron en el traspatio. Brilló una parrillada completa, medio fría. Y cerveza para yerar. Parecía la última cena. Parecía el monte de los olivos. Amohapópe. A esa hora ya nadie podía pedir coherencia. Rebrotaba el indio. Candado. Era lindo. El recuerdo del mito andrógino más plausible. Autocomplaciente. Pacífico. Fundador de la civilización. Mejor que los grupófilos. Que los ascetas. Aun que los aristócratas. Exquisitos gua´u co-no-ce-do-res. A penetración constante. Los dientes se movían devorando la carne fría, mientras clareaba francamente.

 

 

Bombachita kunu´ü. Agacháte nena linda, agacháte che mamá, a ver si poro-al-descuido ta-ma´ëmi nde tatú. Takoari ñamanone, tamanomi che-kambá. Bombachita-a-motare amanoseté, ahechane hakure nde cuarto-ipyguiolado. Por siempre-ngo a consentí (vyroreí de las vyrezas), ahëtusé de las cortezas, ykere nde tatu´i. Maiteí cheve: peteí, la cabecita amoïro, el resto tembo-reí. Bombachita kunu´u, koanga añepyrü el baile con insistencia: anichéne la pendencia... che intrumento nderaihú. Las chifladuras tienen sus cosas, su mate amargo, su tereré lavado. ¿Erótica häu? Juro que me alzaré en enero. La concha del jabalí rompió el condón rutilante. Pobre tipo chera´a comentó Engelberta, la que siempre anduvo (obviamente) con la concha abierta.

 

 

Última cena. ¡Corten carajo! Ketchup. Moral. Hipocondría. Chau amigos, amigotes, cantantes, merodeadores. Nosotros somos lo(s) que somos. Somos la trampa y el vaivén. El trampolín después de todo. El cadáver putrefacto que se murió cogiendo. Chau morochos mocosos. Mulatas del porvenir. Angelitos traviesos. Y más allá de los cuerpos: un saludito a los curas y a los santos, a las putas y los pretendidos poetas. Que os coma el cuco. Que os arrulle el huracán. La última etiqueta. Este es mi cuerpo. Y es tu vino. Otro saludito último-pahagué a los monos, a las feas y a los maricas de toda laya, porque ellos (con toda seguridad) no entrarán jamás en el reino de los muertos. Idiotas solemnes: son inmortales. A todos vosotros pues: chau-ché, hasta jamás de los jamases, porque aunque procuréis como tarados no llegaréis a entender ni así de nuestro (maldito) idioma. Peikatunte anga chetelefoneáke, terapa emo´i ne-mensaje kontestador automátikope, ikatu uperö (anga che tiempope) porodevolveta la llanada katueteí. Cherenóike. Ani peneresarái. Terata-pa eiké-katu nderevikuaitépe peë añaraköpeguaré-partida. Poro´u-laya. ¡Vairos! Que ni pintados para prometer amores y revueltas que nunca cumpliréis. Epytá upépe. ¡Atrás!

 

 

 Nota:

 

Agradezco a Cristino Bogado el envío de estos materiales. Sin su colaboración, esta muestra poética no hubiera sido posible.

 

Alberto Martinez-Márquez, Editor de Liricando