César Arístides
Liricando

Nace en ciudad México en 1967.  Colaborador de diversas publicaciones culturales como La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, Revista de la Universidad de la UNAM, El Ángel del periódico Reforma, La Jornada Semanal, Periódico de Poesía, Biblioteca de México y Yuku Jeeka.  Tiene a su haber los siguientes libros: Umbrales de la rabia y la convalecencia, Bestiario inmediato: Muestra de poesía mexicana contemporánea, Vuelta a la casa en 75 poemas, Duelos y alabanzas, El cisne en la sombra: Antología de poesía modernista, Prodigios de tu espalda y dentadura, Retablo y desconcierto sobre agosto, Murciélagos y redención (Premio Latinoamericano de Poesía Benemérito de América 2004) y Evocación del desterrado.

LA PLEGARIA DE ENERO

 

A crédito pago el derrumbe de mi vida

la frescura del párvulo

se debate entre las nochebuenas

y el horror del año que principia

la casa húmeda y sucia presume su mortaja

me asedia por las noches

en el elixir del insomnio

cabalgata implacable

en la pétrea nuca de mi ciudad encantada

 

Avisto en el monte de angustia

la escapada de mujeres desnudas

barraca en llamas

ahí se consume la sangre

sabia de un porvenir deslumbrante

frente al epistolario

en ese hacinamiento

que la divinidad me dispuso

para purgar macilento

los placeres del enero infernal.

 

 

 

LA SILLA

 

Cuando la noche con su prístina nostalgia

se atreve a indagar en mi abrevadero

para alejar las ansias de abrazar tu aroma

hacer humo tu estela cuya agilidad de cabra

beso siempre en la contrición

busco invariablemente en este asiento

derramar la sangre romance

el exilio tu garganta y lengua

morder la ostia negada en la demencia matinal.

 

Y se ahogó mi vaso en la escapada

acarició con la rapidez diurna deshecha

mi cansancio y mi gabardina

la silla a quien tanto ama

heredó en su retirada delicados cristales

reflejos y semblanzas

ante la viva tertulia

la creación socarrona

el verbo mutilado

 

Frente a este sepelio recipiente quebrado

la silla sonríe con sus viejas astillas

nada reclama al soportarme enjuto

marchito en la vieja pradera

su seno no contempla desprenderme

amigable y yermo

no emite ni una sola queja

exhala rígida un crepitar solemne

burla la displicencia en mi cuerpo líquido

y ante el sopor torrencial César Frank

su furibunda magia

invencible frialdad

para juntos hacer cartas en la tarde

en tu cintura y duros frutos redondos

agraviados por la seca espera

la tortura y la llama posesa

el derruido ser que arrastro

y esta silla me alberga extasiada.

 

 

 

RETRATO

 

Tiene las manos amoratadas

y la sonrisa como una cuarteadora

grieta en la espalda de la santísima virgen

avanza como si cargara una ofrenda

el óbolo a las tribulaciones

sobre su mesa dormitan pedazos de pan

y una leche desnutrida vigilada por el frío

mustio se escucha un quejido largo

el purgatorio de Wagner

afuera el aire acicala los cristales

roza los pies de las fatigadas ventanas

la tragedia se presenta

con la cadencia de siempre

y muy lejos

acompañado de un amargo destello

emite el Altísimo un bostezo

en las profundas cavidades

quedan suspendidos los ojos pardos

una lumbrera fatigada

arde tímida en las pupilas

ante el barranco de cada párpado

tiemblan fantásticos pantanos

oscuros ayocotes suplen los dientes

y su lengua apenas vislumbrada

camaleón desquiciado y cautivo

insiste en el homenaje perpetuo a la depresión.

 

 

 

ESTAMAPA MEMORABLE DE FRANS HALS

 

                                    A Ana Patricia Ramos Salgado

 

La silueta de una bestia tirita en el muro

con lentitud de anciano se mueve

pero erguida y perversa en la oscuridad

semejante a un buque

encalvado en la arena de la desesperación

avanza sigilosa con dos garras dispuestas

flores cuyos pétalos carnívoros amenazan

 

Se escucha el arrastrar de la miseria

la gula del pánico

una gárgola ronda la retórica del insomnio

ángeles aúllan afuera

dormitan trasnochados

incuba este heráldico demonio

un grito temible

avanza despacio

tritura el esqueleto frío de la noche

se detiene al finalizar el pasillo

en la raja sexual de una luz

filtrada por el ventanal

es tan sólo una espantada criatura

una niña de tres años devasta la madrugada.

 

 

 

OSCUROS POR LA DUDA

 

El éxtasis destaza la paciencia

devora su ansiedad en la laguna

fermenta el matorral y la indecencia

aplaca el don rabioso de la hambruna

 

Oscuros por la duda tus rincones

relámpagos ocultos por la envidia

adornan el clamor de las pasiones

construyen un postigo a tu lascivia

 

Tu breve matorral responde al celo

dulzura y privilegio del pecado

inflama la pasión tortura al cielo

 

exalta la pericia del ahorcado

murmullos del vestido del anhelo

exvotos en tu ombligo venerado

 

 

 

LA FIEBRE EN LA SEMILLA

 

Dirijo sedicioso la mirada

el rostro desbarata el firmamento

las bragas tersas ruegan la arponada

de todos mis delirios con sustento

 

Perfuma la maldad tu lencería

anhelo del pincel y resplandores

al odio brindan ácida alegría

ventana calcinante y sus rumores

 

La brisa que cabalga los secretos

sacude la médula enervante

la fiebre en la semilla y sus decretos

 

convidan al enlace trepidante

se visten de dolor y de amuletos

ocultan la maleza delirante

 

 

 

LA CALMA ESTÁ DE LUTO

 

El péndulo castiga el alabastro

somete su abertura lubricada

los pétalos devora sin dar rastro

altivo ante la tromba desalmada

 

Relumbra tu lechuga palpitante

detesta la caricia entumecida

por ella la culebra desafiante

encarna la tiniebla dolorida

 

Se ve en el bajamar al buque astuto

honrar la hiel del fuego florisado

la calma por su furia está de luto

 

sedienta del cuchillo remozado

siniestro por perfume disoluto

cadáver de diamante lubricado

 

 

 

DESMAYO

 

Veneran los colmillos tu impudicia

destazan el sabor de la mañana

las hojas de tu monte son delicia

supieran a la excelsa marihuana

 

Tus uvas lunas ebrias generosas

allí sueña el demonio su destete

desmayo de las dagas portentosas

promesas del orgasmo en cruel sainete

 

Lubricas el cartílago extasiada

derrites insaciable la cordura

se arrulla voluptuosa la enramada

 

prodigios de tu espalda y dentadura

deslizan con su hiel la dentellada

el salmo de la queja y la locura

 

 

 

TU CARNE PROVIDENTE

 

Besé los muslos tersos delirantes

y nobles pantorrillas depiladas

prometen acrobacias trepidantes

la bruma convertida en llamaradas

 

Despierto a la promesa condenada

confiado al regocijo de tu brama

tu carne providente y desalmada

encumbra el embeleso con su flama

 

Tus frutas arrogantes y maduras

alaban voluptuosas pesadillas

 regazo del ardor y sus torturas

 

licor incinerado en tus orillas

libera al depravado de ataduras

lo estrujan con su lumbre tus rodillas

 

 

 

DICTA LA PESADILLA

 

Tengo en el sueño oleaje rencoroso

la lengua decembrina moja nuestros cuerpos

los copos sangrientos devoran la fe

congelan la esperanza

me derrumbo bajo la lluvia

te enfrento en una torre lacrimal

imagino que estás hipnotizada

en tu territorio árido y exasperante

gloriosamente difunta o enloquecida por la sed

en la quimera trago tus ojos

abro tus muslos a machetazos

para vengar las agujas clavadas en mi frente

con ellas bordaste los nervios alcohólicos

la playa y el desastre

 

Las pesadillas se vuelven musgo y armonía

y te descubro lívida ánfora pervertida

eres ballena pedregosa

con piel labrada por las candelas

vulva por la salazón en duermevela

sigo el eco y la profanación

te encajo el arpón en la risa

es sólo lágrima desnuda

muerdo enfurecido tu vientre

pero mi paladar hospeda

nubes cargadas de presentimientos

escondieron las dagas y dejaron en su nicho

el aroma voluptuoso de tus cartas

tu mirada endemoniada

 

Despierto a otra amarga alucinación

sobriedad espantosa

olvidaste mi coraje en un barranco

donde murmuran las astillas sus deseos

la tormenta repite tu plegaria y espalda

las ventanas tienen el brillo de tus ojos

mientras la calzada se alarga entre tus piernas

hasta inaugurar en una alcantarilla

la sensualidad enferma

 

Con el salmo en los labios doy vuelta en tu perfil

tras la ventura del suicidio

los ahorcados soñaron resucitar vestidos de gala

te concederé esta gracia

no para deleitar tu voracidad acuática

será mi arpón una aguja indómita

lista a bordar los celos en tu frágil mandíbula

glacial ballena inolvidable

no sé a qué generación de bárbaros

sus célebres atrocidades purgo

pues más cadáver que ceniza al campanario

te sueño imperturbable