El edificio blanco.


 

Decidimos entrar en el edificio blanco, sabíamos que sería algo aventurero y peligroso, pero nuestra curiosidad fue más grande y con un poco de miedo que se notaba en las caras de Álvaro, Juan, Enzo, Felipe, Víctor, José Luis y sobre todo en la mía, Alvaro abrió la puerta.

En el edificio hacía frío, estaba todo oscuro y ni si quiera llevábamos  algo para defendernos, salvo las linternas que nos permitían ver. Todos estábamos nerviosos por lo que nos podria pasar más adelante. Caminamos por un pasillo estrecho y luego de haber caminado durante mucho tiempo, vimos una luz al final del pasillo.

 Un grupo corrió a la luz y los demás vimos un callejón. Nos dió curiosidad y caminamos en dirección hacia él.