Flogisto
“Fuego fijo” (flogisto), convertido en principio de los cuerpos, al cual, para distinguirlo del fuego puro y libre, se ha designado con el nombre griego Phlogistos.
Según Georg Ernst Stahl las propiedades de dicho material son:

 1.- Cuando se une a un cuerpo, no le comunica ni calor, ni luz.
 2.- No cambia en absoluto su estado de solidez o fluidez, de modo que un cuerpo solido no se transforma en fluido por la adición de flogisto, y viceversa; solamente deja a los cuerpos con los que se une más dispuestos a entrar en fusión por acción del fuego ordinario.
 3.- Podemos transportarlo de un cuerpo con el que está unido a otro cuerpo en el cual participa en su composición o permanece fijo.

 Estos dos cuerpos, tanto aquél al cual se le quita el flogisto como aquél al que se le da, experimentan por ello cambios muy considerables. Es este último fenómeno lleva particularmente a distinguir el flogisto del fuego puro, y a considerarlo como el elemento del fuego combinado con alguna otra sustancia, que le sirve como base para formar una especie de principio secundario; puesto que si no se diferenciaran en nada, deberíamos poder introducir y fijar el fuego puro en los mismos cuerpos en los que nosotros introducimos y fijamos el flogisto, lo cual es, sin embargo, es imposible.

 Nunca se pudo llegar a tener el flogisto puro y separado de toda otra sustancia, puesto que se suponía que no existían más que dos medios para separarlo de un cuerpo del cual forma parte: a saber, presentarle otro cuerpo, con el cual se une en el mismo momento en el cual se separa del primero, o bien calcinar e inflamar el compuesto que se pretende separar. En el primer caso, es evidente que no se tiene el flogisto puro, puesto que no hace más que pasar de una combinación a otra; y en el segundo caso, el flogisto se descompone y se disipa enteramente, de modo que es absolutamente imposible retenerlo.

Se deducía así que la inflamabilidad de un cuerpo era una señal certera de que contiene el flogisto; pero del hecho de que un cuerpo no sea inflamable, no se podía concluir que no lo contenga en absoluto; porque la experiencia había demostrado que existen ciertos metales abundantes en “flogisto” que no son inflamables.