Desde Pekín con amor


Historias que una vez oí contar 

 Domingo 10 de Septiembre

Alguien me preguntaba hace unos días que qué comen los chinos, si es verdad que comen perro como sus vecinos coreanos, o si simplemente usan a estos animales como mascotas. En Pekín, la gente no come perro, al menos en público, y sí otros manjares que a simple vista puede que quiten el apetito al más delicado, pero que una vez degustados te llevan a una especie de buche, perdón queria decir bucle, del que es difícil salir.

Los huevos siempre han tenido muchas posibilidades culinarias, desde la simple tortilla francesa a los huevos rellenos de langostino con salsa de menta. Pero por estos lares,  se toman esos que nosotros llamamos de cien años, denominación que aquí no entienden, y que nosotros damos porque tienen un aspecto verde y a podrido. Son huevos que, a pesar de su apariencia, no tienen cien años. Esta apariencia se  debe a que se entierran durante días adquiriendo ese color verduzco por la acción cocedora del sol y el moho. En Pekin, es una de las tapas más típicas de los bares; sí aquí también hay tapas, y es raro el pequinés al que no le gusten, yo aún estoy esperando conocer alguno.

Otro modo de cocinar los huevos es friéndolos en unos moldes con forma circular (foto) donde quedan bien hechos y compactos. Esto se puede encontrar en algunas calles del extrarradio de la ciudad, y se vende en bolsas de plástico y a modo de fast food.