ESCOLMA HUMILDE DE POEMAS DE UN ENORME POETA

 

La poesía y los imbéciles

por Aldo Pellegrini

La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene todos.

               

 

 

Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.

 

Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes. Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.

 

Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. Es ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada "poesía oficial", poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.

 

La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se manifiesta en quienes ejercen el poder.

 

 

Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella misma.

 

La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.

 

 

La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.

                                                                          Publicado en Poesía = Poesía Nº 9 Agosto

de 1961, Buenos Aires

Arte poética de las significaciones

 

La palabra puede tornar transparente al hombre

he aquí un ejercicio permitido sólo a los más puros

lo verdadero

surge en la desnudez de la aparente carencia de sentido

cabalgando en la extrema mirada de las significaciones alejadas

todo se vuelve próximo

la claridad meridiana ahoga cualquier esperanza

de alcanzar lo más hondo

en el ámbito sin aire de las significaciones cotidianas

fracasa

el nacimiento maravilloso

con el furor sagrado se destruye la podredumbre

alimento natural del buen burgués que acaricia diariamente la cretinización

[civilizada

cuando el furor sumerge sus manos en océano se llama desprecio

y con sus dedos innumerables alcanza a tocar en el fondo la luz absoluta

copulando el desprecio y la luz cumplen el acto supremo de la creación

el nacimiento del hombre verdadero a partir de la podredumbre

pero todo ha cambiado

después de la invención del mordisco luminoso

que hace sangrar la realidad última de los seres y las cosas

detrás de la piel del hombre está el hombre

detrás de la inmovilidad de lo inerte

está la gran vida cósmica que palpita

por cada herida de luz se derrama el gozo esencial y único

el gozo de sí mismo

que se confunde con el gozo de ser universal

por cada herida de luz se derrama

la perfecta identidad, lo uno y lo múltiple

lo separable y unible

más allá del tiempo y del espacio

 

no se pueden palpar las palabras sólo se palpan los gritos

en el fondo del océano la voz va a despertar a los sueños

la imagen

es un signo de la penetración del sueño en el mundo

la imagen

hace estallar los oídos indiferentes

toda palabra desnuda de sentido se colma de vida

de la vida ardiente que quema los labios

y que se transfigura en el silencio

como en un sagrado contacto

 

es el triunfo final de la palabra casi silenciosa

la palabra mezclada con noche

la palabra que vuela incansable hacia el deseo

 

haremos así cantar el silencio poblado de imágenes

en una noche iluminada por la luz absoluta.

 

[El muro secreto, 1949]

 

Los días imposibles

 

Con garras de refinadísima paciencia los pensamientos buscaron su microscópico asidero su metal de peligrosa resurrección su reflexión de espejo que amanece

y desde aquel tiempo pasado

volvamos hacia la actual condenación de los peces

hacia Nausicaa aprisionada en la red de telescopios

apacigua tu voz y enciende tu lentitud Nausicaa arroja nombres

que orienten a los venturosos hacia el incendio de las controversias

donde todas las religiones arden ávidas de exterminio

y el ala del ave fénix cubre un imperio de cenizas

ave diamantina María exhibe tu ilustre sexo

para detener la ronda de tragedias inauditas que nos esperan

que la col parabólica exprima su coral

y la sierpe encienda su llama para ahuyentar ángeles panzudos

que salten los negadores de sí mismos y estallen las hormigas

y el venerable fósforo ilumine la parte de las manos

que giran infinitamente cansadas de esperar

Ah son los días imposibles niños abandonados en los andenes de las grandes estaciones ratas hambrientas en los sótanos y los sonámbulos de pie en las ventanas de inmensos rascacielos prontos a caminar por el vacío

en el día inmóvil aclamando la muerte delirante de los negros

colgados de horcas altísimas suspendidas de ascuas voluptuosas

más allá del pensamiento

donde se derrite la grasa de las ideas

colgados de horcas altísimas buscan los días imposibles

agotando jadeantes los manantiales de sabiduría

y las mujeres sienten al contemplarlos un cálido espasmo entre los muslos

un despertar rigurosamente místico

pero más exacto es el despertar del disparo y su consecuencia ensangrentada

entre los muros

más exacta la noche y los desperdicios que la envuelven donde los rumores se han vuelto gritos y el venerable fósforo destila su náusea diamantina para que la náusea sacuda su cascara vibrante

buscan los días imposibles los días inmóviles

envueltos en hermosos terciopelos grises

en la cruda dirección de las pirámides

la sabiduría manejada por los recién nacidos

horcas altísimas para que la muerte sea voluptuosa

adornada con perfiles de vagabundos en la niebla

cierra el ojo del cíclope impúdico

que contempla insaciable la hora postrera de los moribundos

agita el látigo sobre el esplendor de las caricias

hasta que jueguen la carta desesperada de la bruma

el tiempo sigue su curso con pies de sueño mineral

los vagabundos invaden las palacios los videntes llaman a las puertas de los hoteles y en la noche vacía de los orfebres el gran baile de máscaras ha fracasado el látigo agita su intenso escalofrío

allí donde todo se ha perdido queda la noche de los agotamientos

y el único contacto posible es el roce delator de los mármoles

un sueño invencible domina a los poderosos y el emperador posa su agonía

en la más alta cúspide de la noche

en el atardecer de un mundo fatigado de pensar

el viejo guardián de mitos se desploma

por la ruta de los días imposibles toda comarca es eterna.

 

Una manera de vivir

Mendigas felices, huérfanas de suave

fascinación

derrotadas por el secreto de la sed y las hormigas

a solas con el sol

la ternura de los galopes a flor de tierra tan lejos de

la atadura del polvo celeste

extranjera derrotada por el fulgor de los relámpagos

                  

Entonces nadie acallaba la melodía de tus labios

que deslizaban su fiebre giratoria de plumaje de

espumas

cerca o lejos el espacio siempre oculta su escama

de frío

su desolada comarca donde los labradores hacen

germinar la nieve de la tierra

                  

Dura comarca en que las mujeres esperan como

leyendas en los umbrales

condenadas a cumplir el rito del fuego o de la

extorsión

inmóviles con sus ornamentos funerarios donde se

abre la puerta del amor

en una ciudad anclada en la tristeza

                  

Faisán de la alabanza, tu corazón extraviado me guía

en tus ojos asoma el prodigio de los relámpagos

la cólera que cierra las puertas y rompe los hechizos

en un camino de fábulas interminables, con la

negra cabellera presidiendo el incendio de los

gestos, el calculado delirio de las estaciones

tan distante de los bosques enardecidos por el

verano y su follaje moviéndose con lentitud

de verdugo

en la pesada atmósfera de los sacrilegios

                  

Unidas en el asombro

las hijas del verdugo exhiben sus pies de plata y

los espectadores aplauden

los perros husmean las mejillas en busca de los

caminos mentales

la naturaleza imita a la pesadumbre

naturaleza oscura

iluminada a ratos por los relámpagos de tu orgullo

arrastrando briznas de escalofrío

con tu violento eco en el aire, extranjera.

                  

Todo te nombra

Las trayectorias opuestas se encuentran se

abren los muslos temerosos

el amor arranca sus raíces del sueño

una nube se cierne sobre el párpado

el gran señor de la mañana dormita

La noche atraviesa el puente el carruaje

extraviado de los que despiertan se detiene

en el punto donde se acumulan los murmullos

un árbol de frío eleva su voz colérica

la mirada de la angustia despliega sus reflejos

todo te nombra

                  

La inmovilidad del río el barquero espera

las luces acuden en socorro de la fiesta del corazón

el deseo de la mujer es un grito el coro

de las damas elegantes en la nebulosa de la dádiva

se consume el temor rueda

la despiadada cadena de los visitantes lentamente

se purifica la esclavitud los nervios abiertos

recogen las intenciones extrañas el hábito

del perseguidor la aparición

de un vago suicidio en la mañana de los lamentos

el definitivo

exterminio de los sollozos la estrella torturadora y

el mago de la alta sombra

portador de la palabra lacerante

te nombra.

 

Sustancia erótica

Paisaje de latidos

el viento azota tu mirada ardiente

ahí está agazapada la espera

un lejano murmullo anuncia los estremecimientos

de un salto intentas aniquilar la vida

y encender un crepúsculo de miradas frías

¿a quién buscas por ese camino palpitante?

¿qué fuga detienen tus manos tenaces?

corazón que galopa

hasta atravesar tu transitable desnudez

y hace estallar la vida

la vida

ahora llega la muchedumbre de horas indecisas

tu corazón galopa lejos de mí

tu mano cae

desde el instante sin tiempo

fracasada tu muerte

indiferente a todo próximo sueño.

 

Mármoles

Nadie podrá olvidar

la voz velada del arqueólogo en cuclillas

buscando entre antiguas ruinas

las huellas de la angustia de los siglos

hundidas en la arena

sólo prosperan las prostitutas petrificadas

que conservan a través de los siglos

un inagotable deseo de amor

la voz velada y lejana busca lo viviente en lo

muerto

a la sombra de la voz

la más deliciosa de las doncellas se desnuda de sus

heridas

                  

piadosamente

cae una noche rota

piadosamente

sopla sobre los antiguos mármoles

el gran viento de los acoplamientos

en cada instante nacen y mueren de un modo

infinito

seres invisibles que fecundan al tiempo

la voz lejana llama                

al misterio derramado entre los monumentos

arqueológicos

una tempestad de mordiscos

hace sangrar los mármoles

sangre coagulada del tiempo inalcanzable

sangre inalcanzable del vacío.

                  

Sobre la contradicción

Si extiendo una mano encuentro una puerta

si abro la puerta hay una mujer

entonces afirmo que existe la realidad

en el fondo de la mujer habitan fantasmas monótonos

que ocupan el lugar de las contradicciones

más allá de la puerta existe la calle

y en la calle polvo, excrementos y cielo

y también ésa es la realidad

y en ésa realidad también existe el amor

buscar el amor es buscarse a sí mismo

buscarse a sí mismo es la más triste profesión

monotonía de las contradicciones

allí donde no alcanzan las leyes

en el corazón mismo de la contradicción

imperceptiblemente

extiendo la mano

y vivo.                 

 

Necesidad de la máquina de calcular               

Los búhos de cráneo transparente

todas las mañanas engendran el mismo paisaje en

sus ojos

de allí parten las sonámbulas vestidas de frío

para descender las desnudas escalas barométricas

de allí parten galopando las pestañas

para alcanzar la cumbre más alta de la pasión

los búhos de cráneo transparente

confunden el tiempo y la realidad

confunden el hombre y la miseria

confunden la ciencia con el sueño

sólo la máquina de calcular

puede aclarar la       inmensa confusión que nos rodea

es necesario calcularlo todo

es necesario estudiar el origen de los precipicios

calcular el número de mujeres de rostro roído por

la niebla

calcular la ferocidad de los dientes

calcular los denominadores frenéticos

calcular los ríos que corren por la memoria

calcular las personas que se detienen bruscamente

en los puentes

calcular el vértigo de las láminas sumergidas

calcular los escalofríos

los castigos

la buena voluntad que se enfría

y calcular la distancia del hombre implacable

que se incorpora

para vomitar.

 

La mujer transparente

Tu voz era una bebida que yo sorbía silencioso

ante las miradas asombradas

un pájaro de luz

salió de tu cuerpo transparente

pájaro de luz

instante que revolotea

a una velocidad vertiginosa

atravesando calles y calles

persiguen tu cuerpo que huye

¿cuándo podrás alejar a la jauría enloquecida?

desamparada

te has destrozado al caer

los restos de tu cuerpo se arrastran por todos los rincones

del mundo

ah un día renacerás tú

la transparente

única, inconfundible

levemente inclinada , nunca caída

rodeada de impenetrable silencio

avanzando tu pie frágil entre la vacilante monotonía

ah un día renacerá tu risa

tu risa de pájaro transparente

tu risa herida.

 

                                La fiesta de las arañas

                        ¿Ah sí, te has despertado?

                        una mañana prodigiosa abre de par en par las ventanas

                        el último árbol de la noche ha dejado una huella

                        sobre la piel de tu frente.

                       

                        Sí, te has despertado

                        agitando tu manto de telarañas de sueño

                        ahuyentaste el tropel de ratas ciegas

                        que te roían dormida.

                       

                        Ya estás despierta, ¿adonde vas ahora?

                        abandonas tu riqueza nocturna por el gran vacío del día

                        y con la pálida debilidad construyes tu marcha sin objeto.

                       

                        Ya estás despierta, subamos

                        por la angosta escalera hasta el confín del tiempo

                        para sorprender allí a los minutos perdidos

                        fugados de la vida.

                       

                        No

                        un brusco desaliento te detiene

                        frente al espacio sin cielo donde nieblas aterradas

                        con inexplicable dulzura

                        transforman en viento a los que avanzan.

                       

                        Algas marinas de la esperanza

                        horas inútiles se ocultan tras la puerta dorada

                        las palabras se encadenan a un profundo secreto

                        el diamante del desaliento brilla hacia adentro

                        los que se atreven a sonreír pierden su lugar en el mundo.

                       

                        ¿Adonde vas sin mí? buscas tu fiesta única

                        tu borrachera de signos y cataratas

                        tu jaula de libertad

                        donde amigos desconocidos beben tus gestos líquidos

                        y el veneno te mira con ojos fosforescentes.

                        Prepárate para tu fiesta

                        la fiesta de las manos que se resquebrajan

                        la fiesta del sudor de los crujidos

                        allí donde el letargo de tu carne

                        se precipita en una oscura danza.

                       

                        Tu fiesta es la fiesta de las arañas

                        que devoran ferozmente tu riqueza nocturna

                        para alimentar su miseria inagotable

                        allí sumergida en un olvido sin límites

                        comprarás motivos para tu risa

                        comprarás estruendo para llenar tu silencio

                  

                     La certidumbre de existir

                   Si

                   lo he visto todo

                   todo lo que no existe destruir lo que existe

                   la espera arrasa la tierra como un nuevo diluvio

                   el día sangra

                   unos ojos azules recogen el viento para mirar

                   y olas enloquecidas llegan hasta la orilla del país silencioso

                   donde los hombres sin memoria

                   se afanan por perderlo todo

                  

                   En una calle de apretado silencio transcurre el asombro

                   todo retrocede hasta un limite inalcanzable para el deseo

                  

                   pero tu y yo existimos

                  

                   tu cuerpo y el mío se adelantan y aproximan

                   y aunque nunca se toquen aunque un inmenso vacío los

                   separe

                   tu y yo existimos

                                                  La casa

                  

                   La casa

                   es una sombra del vértigo

                   que agita las manos de los moradores de la espera

                   un único juguete

                   la máscara

                   delante del gato inexplicable

                   el ente que detiene las horas

                   la apacible inexistencia de la noche del tiempo

                   vive la multitud en uno

                   ¿a quién puede sorprender

                   el gato inmóvil que contempla la espera?

                   las sombras cubren el muro de la pequeña ausencia

                   no existe la multitud no existe uno

                   sólo las manos que se sumergen cada vez más en la sombra

                   para beber con extraña avidez el cálido licor nocturno

                   ¿a quién puede sorprender

                   la visita de la pequeña ausencia envuelta

                   en su repetido vértigo?

                   la única vigilia de la máscara

                   que despierta a los ausentes

                   que detiene la hora del gato inexplicable

                   un rayo de luz

                   hace más profundas las sombras

                   la casa

                   cesa de girar

                   la inmovilidad se arranca la máscara.

 

              He encontrado el secreto de tus ojos           

                   Mírame

                   busco en el fondo del pozo la cantárida dorada

                   y para salvar a la noche asesino a los noctámbulos

                   mírame hasta el agotamiento de las fuentes

                   donde el temblor se deshace

                   en la inmovilidad de tus ojos

                   ¿desde qué día señalado por la ausencia de horas

                   has dejado de creer en la noche?

                   el amor es una forma de la maduración de los ríos

                   es un pasatiempo vertiginoso al borde del abismo

                   y tú has comenzado a caminar por la cuerda de mis sueños

                   a embellecer la muerte de los pasos.

                  

                   Para que sólo tu luz me ilumine

                   ordena que hoy sea el último día

                   ordena que se derrumben las alturas

                   arranca la blanca mancha del sol

                   de otros ojos extraños que pasan.

                  

                   Mírame

                   mírame en la luz de un universo sin mundos

                   en la luz de esa aurora feroz

                   mírame con tus dientes

                   y a través de la espuma

                   de océanos interminables que nos acechan.

 

Horizonte líquido           

Con paso tranquilo

los transeúntes avanzan hasta el umbral de las

pupilas

amantes negros

ahuyentan a los perros enfurecidos

es la hecatombe de la lujuria

que se agita detrás de los rostros demudados

con paso tranquilo

amantes policromos se cruzan en la alameda de la

angustia

en su alcándara

el espectador perfecto estudia impasible las señales

de vértigo

el fuego latente de las vírgenes

el semblante inmaculado de las puertas

una voz se entreabre para mostrar su oscuro deseo

el amante negro sube las escaleras arrebatado por

la danza frenética

las ventanas se cierran

silencio de la noche de la carne

los desconocidos se estrechan la mano

una conversación interminable descansa en el

extremo límite de la sombra

desde la fría pupila los gimnastas ruedan por las

escaleras destrozadas

¿cómo llegar hasta lo que de ti no se ve?

¿cómo hacer brotar el deseo ardiente de tu carne

entreabierta?

a sus pies

los perros enfurecidos ladran

ojos implacables

en ellos se pierde el lenguaje de los deseos

el ahorcado se balancea al eco de los ladridos

buenas noches

todo termina

los perros aterrados huyen del horizonte ardiente y

líquido

palidece el vigor

de los brazos ávidos

una noche tranquila para el desconocido que se

aleja

una noche de olvido negro.

 

En voz baja

En voz muy baja

para poder atravesar la fragilidad de tu sueño

te haré la revelación de las formas

te contaré la belleza

de lo que nunca se vive

las maravillas que nacen imprevistas de la intensidad

del ardor

te enseñaré a caminar con firmeza en la oscuridad

a iluminar la noche con los deseos

a investigar el secreto inmortal

las aventuras galantes alineadas por orden

cronológico

de la vigilia

las borrará el sueño que busca la mujer que todos

rechazan

la mujer que enciende su espíritu caída en las

maravillas del amor

Yo

despierto

predico la absurda técnica de la irresolución

inmóvil

en voz muy baja

te revelo

que el mundo es una graciosa mentira inventada por el

buen humor de los mártires.

Alguien que despierta

Abre tus ojos de barro

tus ojos de cielo y de noche interrumpida

tus ojos de alfombra, tus ojos pisoteados

ábrete a la luz y ala sombra y a los vientos

a la sombra negra que arrojan los cuerpos.

                  

Árbol de la ceguera, de las muertes,

camino de las desapariciones,

marchas hacia los ojos abiertos del tiempo

hacia el agua pura del instante que corre

cuando te detienes te tornas invisible

cuando andas te destruyes

sólo eres la sombra de la idea de ser

pero con el hueco de tu mano ves todo

por el hueco de tu mano te derramas,

cuerpo ávido de caricias de atmósferas,

mil veces impasible, mil veces tierno

pero finalmente absorbido por la nada

que corroe lentamente el agua del tiempo

                  

LA VALIJA DE FUEGO

Que se viva, sueñe o hable

que se busque o se den las gracias

nada evita que en lo más oculto

existan pequeñas deliciosas inmundicias

siempre lugares secretos objetos invisibles, lo despreciable que se ama

borra de café, polvos, gargajos, legaña, insectos, mugre

un mondadientes usado, pústulas

flujos, náuseas, fetidez, diarreas

la embriaguez que vomita

la cómica felicidad con caries dental y callos

oh nada de esto aterroriza a los ociosos

ni a los comediantes que hacen prudentes imitaciones de la vida

agua de rosas, betún y baba

las cucarachas nos persiguen de noche y las moscas de día

todo encerrado en la famosa valija de fuego

rodeada de admirables burbujas de aire irrespirable.

 

 

Meditemos en la valija de fuego

se la usa en los infiernos despiadados

contra la nieve, contra el lirismo, contra el odio de los amigos

sólo fracasa con el frío de la muerte

busquemos en nuestra valija de fuego las suculentas podredumbres

para mezclarlas con los sombríos deseos celestes.

 

Retornemos a la valija de fuego

a la valija de fuego de

a la valija de fuego de madre que da a luz en el instante imprevisto

y más tarde, cuando el niño se pierde y reclama a su madre, todos lo recriminan duramente, y se da el caso de algunos que –en el colmo de la exasperación– cortan los extremos de los tiernos dedos infantiles y cometen otros actos de piadosa crueldad: el amor a la humanidad, frente al cual el amor de madre debe reservarse para la valija de fuego.

 

Retornemos al canto de fuego repleto de los cuchicheos de los sabios que abrazan llenos de pasión a las prostitutas

Y de los sabios que simulan dormir

Y de aquellos que mastican mañana tarde y noche

Y piensan al compás de las mandíbulas

(delicioso juego de las mandíbulas que ocultan todos los otros juegos).

 

Retornemos al sollozo de fuego del niño

el niño que llora perdido en la calle

y le preguntan: “¿No buscas, hermoso niño, a tu madre?”

y contesta: “No, busco a mi padre el sabio, en el interior de la ballena

atravesado por relámpagos que parecen hormigas

devorado por hormigas que parecen catedrales.”

oh hermoso niño, te llevaré a tu cálida cuna atravesando los siglos

y mediante la ciencia de los puntapiés

te arrancaré de tu sueño

para ir al encuentro de la sabiduría parricida

allí donde Edipo y sus hijos bailan cabeza abajo.

 

Retornemos al canto de hielo de los santos en cuclillas, saludando respetuosamente a las cadenciosas fricciones eléctricas

las chispas eléctricas surgidas del roce de vírgenes satinadas

al compás de la inocencia que circula por las vetustas morales

el canto de hielo, el canto que congela

a las viejas cotorras que penetran contoneándose en su túnel de olvido

donde padres feroces arrasan los castillos de hadas

para arrebatar su botín de pieles y tortugas

donde harapos de piedras cuelgan del vientre de Dios

y multitud de arqueólogos se agitan incansablemente

masticando la felpa gris-perla de los pensamientos vegetales.

 

Retornemos a la vida fugaz del hombre inventor del fuego de la melancolía

los argumentos de la muerte se encierran también en la valija de fuego

cuando los generosos, los justos, los tenebrosos, los tristes

arrojan su timidez bastarda

y hacen explotar los vientres estériles

con filtros mágicos

 

con invenciones saturadas de dulzura que oprimen el pecho, sobre el cual caen mechones de cabellos negativos desde la indescriptible altura de las ideas

inconmovibles ante toda humana razón

torrentes de lágrimas deshaciendo las inexpertas rocas del egoísmo

y todos se van

y queda un gran vacío circular

¿y a quién llama entonces al niño?

a su madre, la portadora de la valija de fuego, la primera y última

la que muestra su perenne sonrisa triunfal

la que siempre retorna

la que afronta los inmensos peligros de la moralidad

la que vibra henchida de la más pura sabiduría zoológica.

 

Retornemos al niño que busca juguetes multiangulares

en el centro de espacios extinguidos

a la vera de noches emboscadas, arrastrando pesadillas bituminosas

alimentado con leche de perras violadas

para alcanzar así la madurez de la inocencia

ése es el hijo terrible, el hijo impródigo, el hijo no deseado

que recorre el hilo de las conversaciones hasta hacer estallar su sensatez

que incendia las posiciones correctas de los visitantes ocasionales

audaz explorador de selvas de cacahuetes.

 

Retornemos a la valija de fuego de nada

donde se consumen los sensibles al fuego del tedio moral

donde se amontonan los triunfadores despanzurrados

retornemos al fuego de alejarnos

al fuego de acercarnos

mientras Dios camina incansablemente a tu lado por toda la eternidad

sin pensar en ti

heroicamente solo

humanamente solo

marchando sobre arenas siderales

donde mundos exasperados se desheredan alternativamente.

He aquí el gran espectáculo que la valija de fuego no puede contener

el espectáculo de la soledad de Dios y de su hijo el hombre

solos en la multiplicidad de lo creado

en la infinita multiplicidad

todos heroicamente solos

dios y los hombres

irritantemente heroicos.

 

Simulando una sonrisa

recoge tu valija de fuego extinguido

tu valija de noche abandonada por sus fantasmas

juguete inolvidable

revelador del gran secreto

con los argumentos de la muerte se puede triunfar en la vida.

EL LOBO QUE NACE DEL AMOR

Aquel que recibió el pan de cada día

supo esconderlo en las noches de rencor filosófico

todos los pensamientos son cortinas para el

corazón y los traidores recogen las migajas del banquetes de los amantes

fue en el tiempo en que no se conocía el amor

el labio sagrado encendía el párpado siniestro

el ojo oblicuo descendía hasta la profundidad del corazón inicuo

el amor nació del amor y todo quedó entonces

aclarado el recién llegado se levantó respetuoso

para saludar a las tres ubres vacías

el amor surgió oportunamente para destruir toda esperanza

lo supieron los que no querían oír y los enterradores se inclinaron

los chalanes borrachos transportaron el amor

frágil hasta el tiempo interminable

y así fue que se destrozó al caer desde la altura

de la mirada perdida

se destrozó en una batahola de relâmpagos de

azúcar y hubo un mordisco vacío

en el gran agujero negro del amor.

 

EL MUNDO ES TUYO

Cuando alguien pregunta inesperadamente

¿qué hora es?

se determinan curiosísimos desniveles una enorme melancolía

suspendida sobre una blanca llanura un río

quebradizo una sorpresa ascendente y el concurso de una boca certera.

que habla con rumores de corazón galopante y deja

una roja señal en los que pasan

Quizás suben lentas escaleras en busca de lugar más alto

para la cita del humo la cólera se niega a despertar

los trenes descarrilan detrás de tus párpados y en medio de una gran incomodidad

el horizonte circula por tus venas

El mundo es mío te lo doy un río se desliza junto a tu piel

un ala líquida en una llanura dormida

una leve espuma denuncia la libertad que se ahoga la emoción

contenida atrae a las moscas un violento zumbido

y la brusca rotura del mecanismo que produce el fenómeno de la turbación

La hora del conocimiento ha terminado el tiempo es sinuoso y los hambrientos

devoran como siempre las manos que los socorren el suicidio

oculta una inmensa victoria el mundo es tuyo ¿podríamos apresurarnos?

Indudablemente el momento es oportuno los crímenes fraguados

la complicidad de las falsas rameras el don del extravío

el subyugante temblor de las manos

la voz que llama está cada vez más distante

los instintos se oxidan la equivocada posición de la memoria

el mundo es tuyo sin entrada ni salida el largo alcance de la esperanza

el esplendor de la vida la mirada socarrona la sed se derrama

el mundo es tuyo y tu piel se estremece.

 

PESADILLA LITÚRGICA

La llama se extingue

la calle sembrada de cenizas

las mujeres comercian con el fuego

los enemigos marchan de la mano

las lágrimas brotan de las puertas

los ciclistas ruedan sobre los principios morales

el gran órgano de la catedral

el humo

gris

una canción sorda

una llama sorda

la alegría hace estallar las venas de los ángeles

un gemido alucinante guía los pasos del sacerdote hacia el deleite

el asombro es rojo

un líquido gotea sobre el altar

la sangre la fugacidad la desnudez

la desnudez la inmortalidad

los ojos como relámpagos, las mejillas veloces

las lágrimas no brotan

tormenta de la fugacidad

lo eterno se paraliza

los ciclistas corren detrás de la indiferencia

el sacerdote acompaña con los ojos la danza

geometría de lo agónico

suspendida en el centro de la mirada

está la desnudez

¿habrá alguien que pueda comprender nuestra fiesta?

 

ALGUIEN QUE DESPIERTA

Abre tus ojos de barro

tus ojos de cielo y de noche interrumpida

tus ojos de alfombra, tus ojos pisoteados

ábrete a la luz y ala sombra y a los vientos

a la sombra negra que arrojan los cuerpos.

Árbol de la ceguera, de las muertes,

camino de las desapariciones,

marchas hacia los ojos abiertos del tiempo

hacia el agua pura del instante que corre

cuando te detienes te tornas invisible

cuando andas te destruyes

sólo eres la sombra de la idea de ser

pero con el hueco de tu mano ves todo

por el hueco de tu mano te derramas,

cuerpo ávido de caricias de atmósferas,

mil veces impasible, mil veces tierno

pero finalmente absorbido por la nada

que corroe lentamente el agua del tiempo

 

LA MUERTE INMORTAL

Rebeldía de los comensales. La fiesta despierta a los visionarios que fraternizan con el alba.

 

Guerreros nocturnos de espaldas contra las murallas de luz. Los mensajeros del tiempo no obedecen las órdenes. Fracaso de la ceremonia frente al mar. Los desterrados te abandonan oh tierra inaccesible a las súplicas.

 

Las esclavas se mueven en el infinito espacio de las palabras. La desesperación se detiene a la puerta de los insensibles. La voz henchida de una misteriosa ternura llama.

 

Oscuras en el recuerdo. Despiertan. Izan sus manos hasta más allá del tiempo. Se clavan las uñas. Se desgarran con calculada indiferencia.

 

Falta el dolor y todas las heridas son mortales. Los besos son mortales. La desesperación llama a todas las puertas. El tiempo cambia los cuerpos de lugar. Pasa la noche sin dejar rastros. La voz calla. Una última sonrisa se desvanece. El humo queda. Un viento de piedra nos envuelve. Sólo la muerte es inmortal.

 

http://www.elortiba.org/ap.html#Aldo_Pellegrini_y_el_surrealismo

“El poeta, mediante el verbo

no expresa la realidad,

sino que participa de ella.

Aldo Pellegrini

(Extraído de A media voz)]


Poeta negro, un seno de doncella
te obsesiona
poeta amargo, la vida bulle
y la ciudad arde,
y el cielo se resuelve en lluvia,
y tu pluma araña el corazón de la vida.

Selva, selva, hormiguean ojos

en los pináculos multiplicados;
cabellera de tormenta, los poetas
montan sobre caballos, perros.

Los ojos se enfurecen, las lenguas giran

el cielo afluye a las narices
como azul leche nutricia;
estoy pendiente de vuestras bocas
mujeres, duros corazones de vinagre.

                                              De
 L'Ombilic des limbes
                                              Versión de Aldo Pellegrini

 

O LOBO QUE NASCE DO AMOR

 

                   Tradução de Bella Jozef*


Aquele que recebeu o pão de cada dia
soube escondê-lo nas noites de rancor filosófico
todos os pensamentos são cortinas para

o coração e os traidores recolhem as migalhas do banquete dos amantes
foi no tempo que não se conhecia o amor
o lábio sagrado iluminava a pálpebra sinistra
o olho oblíquo descia até as profundezas do coração iníquo
o amor nasceu do amor e tudo então ficou
esclarecido o recém-chegado levantou-se respeitoso
para saudar os três úberes vazios
o amor surgiu oportunamente para destruir toda esperança
souberam-no os que não queriam ouvir e os coveiros inclinaram-se
os vendedores bêbados transportaram o frágil amor
                   até o tempo interminável
e foi assim que se destroçou ao cair da altura
                   do olhar perdido
destroçou-se em um estrondo de relâmpagos de
açúcar e houve uma moridela vã
no grande buraco negro do amor.

 

La acción subversiva de la poesía

Por Aldo Pellegrini
Hay una fuerza en el hombre, proveniente del simple hecho de vivir, que condiciona su destino de modo fatal. Esta fuerza se vuelve visible a cada momento a través de las manifestaciones del amor, que tiende a trascender del individuo en una comunión con el todo, tiene sus propias leyes irreductibles a los esquemas racionales. La poesía aparece como expresión de ese impulso hacia el cumplimiento de un destino vital, y la fatalidad de ese destino se revela en la poesía como un hecho indiscutible. La poesía no es, por consiguiente, un lujo o un divertimiento, sino una necesidad, del mismo modo que lo es el amor. Todas las otras necesidades, aun las más perentorias, están subordinadas a esos dos, que en definitiva son los dos aspectos de una misma energía primordial que le confiere su verdadero sentido a la vida. Si penetramos profundamente en el significado del viejo refrán "No sólo de pan vive el hombre" comprobaremos que la lúcida sabiduría popular llega a una convicción análoga. Prescindir de la poesía equivaldría a renunciar a la vida.

Considerado así, lo poético no reside sólo en la palabra; es una manera de actuar, una manera de estar en el mundo y convivir con los seres y las cosas. El lenguaje poético en sus distintas formas (forma plástica, forma verbal, forma musical) no hace más que objetar de un modo comunicable, mediante los signos propios de cada lenguaje particular, esa fuerza expansiva de lo vital. Como consecuencia, el mundo poético está en todos, en la medida en que cada hombre es un ser integral. La clara consigna de Lautréamont, "La poesía debe ser hecha por todos", no tiene otro sentido. Aquel que ignora la poesía es un mutilado, tal como lo es aquel que ignora el amor.

La última afirmación podría sugerirnos la idea de que vivimos en un mundo de mutilados, pero no es así: lo que habitualmente encontramos no es la falta de impulso poético sino su represión. Y está reprimido porque vivir hacia lo ilimitado, como exige la poesía, es decir, vivir en la dimensión total, no resulta conveniente para las fuerzas opresoras que dominan el mundo. Aceptar ese modo de vivir significaría prestarle al hombre un carácter casi divino, lo que no interesa a los detentadores del poder, que prefieren considerar al hombre como un objeto, como algo inmóvil y sin dimensión. Para anular a la poesía se ha creado toda una organización de falso pudor, parecida a la que existe para limitar la extensión del amor. Por el crimen de pornografía se concena al amor sin trabas. Parecida condena de pornografía amenaza a la poesía auténtica, sin trabas. Los dos procesos que abren el camino de la libertad, de la acentura, de lo imprevisto y de la exaltación, se ven constreñidos a la categoría de parias sociales.

Abierto el camino de la libertad por la poesía, se establece automáticamente su acción subversiva. La poesía se convierte entonces en instrumento de lucha en pro de una condición humana en consonancia con las aspiraciones totales del hombre. Ceder a la exigencia de la poesía significa romper las ataduras creadas por el mundo cerrado de lo convencional.

Esta función de ruptura no pasa inadvertida para quienes aspiran a una conviviencia basada en la sumisión. Tampoco pasa inadvertida la importancia, la verdadera necesidad de la poesía como factor de expresión vital. La solución contemporánea de estos dos problemas la logran los detentadores del poder domesticando a los poetas, volviéndolos inofensivos, para que ofrezcan un producto falsificado o desnaturalizado que con el título de poesía reciba los honores oficiales, las prebendas. Así se logra un alimento sustitutivo de la pasión poética, que puede designarse con el nombre de poesía "oficial" y que es la negación total de la poesía. Así se alcanza el ideal de los carceleros: lanzar a los poetas contra la poesía.

Por este mecanismo de sustitución, el verdadero poeta queda fuera de la ley, y para darle a su engañifa características de consenso, los carceleros someten a los poetas a la repulsa de la opinión pública. Los detentadores del poder fabrican la llamada opinión pública, y ésta actúa dócilmente en defensa de los intereses que propician la sumisión. La opinión pública es la opinión de los hombres sin opinión, y éstos condenan la poesía. En el momento en que la poesía es colocada fuera de la ley aparece como consecuencia ineludible la figura del poeta repudiado: la poesía se vuelve maldita.

No todos los poetas ceden a la presión del poder y de la opinión pública. Dante, Villon, Blake, Rimbaud, Lautréamont, Artaud, agitaron en una u otra forma el látigo liberador. Pero hay poetas que se rinden, que claudican, y esta claudicación se obtiene a veces por los medios más indirectos. Uno de los medios indirectos de sumisión, en el que caen a menudo verdaderos poetas es el esteticismo. El arte por el arte significa siempre un arte sometido, que rehuye el peligro y busca el calor de los aplausos.

Pero esto no quiere decir que la acción subversiva de la poesía se realice mediante el tratamiento directo de los temas de subversión. No necesita por ejemplo, cantar a la libertad (palabra degradada por los falsarios de todos los colores) pues cantar a la libertad ha demostrado ser uno de los recursos de los propiciadores de la esclavitud. La libertad vive en la poesía misma, en su manera de expandirse sin trabas, en su poder explosivo. Está implícita en el acto de la creación, en ese modo de surgir de las zonas del espíritu donde reina la insumisión, donde es libre en todas las dimensiones. Libre de los esuqemas de la razón, libre de las normas sociales, libre de las prohibiciones, libre de los prejuicios, libre de los cánones, libre del miedo, libre de las rigideces morales, libre de los dogmas, libre de sí misma. En esa zona del espíritu vive la experiencia milenaria de la especie, vive el sentido del hombre, se forman los deseos y las formas impulsoras de la dinámica vital. Allí se establece el vínculo real con el mundo a través de la única vía libre que lleva al universo todo. En esa zona se gesta el milagro, nace la excepción. La poesía tiene allí su imperio, y allí están las fuentes de la imaginación creadora que participa con las potencias del amor en la construcción del ser auténtico, que cuando se lo percibe dentro de sí determina la aparición de un orgullo silencioso y secreto, un orgullo que toma frecuentemente la apariencia de la humildad, y que es patrimonio casi exclusivo, en su monstruosa magnitud, de los santos y de los poetas.

La acción subversiva se manifiesta al ofrecernos la poesía la imagen de un universo en metamorfosis en oposición al universo rígido que nos imponene las conversaciones. La imagen poética en todas sus formas actúa como desintegradora de ese mundo convencional, nos muestra su fragilidad y su artificio, lo sustituye por otro palpitante y viviente que responde al deseo del hombre. Por eso la poesía auténtica degrada a quienes aspiran a existir en un medio dominado por la quietud, un medio pasivo, sin riesgos y sin imprevistos. Ese medio es un esquema irreal, abstracto, desvitalizado; es el falso mundo de la seguridad, que se parece más a un mundo de fantasmas que las más desaforadas creaciones de la imaginación poética. Para completar la paradoja, los defensores de ese mundo irreal se llaman a sí mismos, realistas.

Una actitud disconformista señala el paso inicial que dirige al hombre hacia el centro de acción de la poesía. El poeta se coloca frente a la sociedad aceptada y manejada por los conformistas. La maquinaria social al servicio de una organización deshumanizada reduce a los hombres a números, y cierra todos los caminos. Los que sueñan con el poder, cualquiera que fuere el mecanismo de éste (el dinero, la fuerza, el soborno, el chantaje, la política, el terro) tienden a reducir la conciencia de los hombres a cero. El mundo se convierte así en un reducto sin puertas ni ventanas, domine el patrón oro, o domine la burocracia. La poesía abre puertas y ventanas tanto hacia afuera, hacia el mundo, como hacia adentro, hacia el hombre.

Pero indudablemente la poesía, al introducirnos en el misterio de lo real, nos descubre una vasta zona de peligro, una región inquietante y turbadora. Muchas veces lo poético toma la forma de un acto de violenta provocación y aparece como antipoético, como negador de la creación. Cuando Marcel Duchamp expuso una rueda de bicicleta o un portabotellas con la pretensión de que constituyesen obras de arte, realizó un acto poético del más alto valor subversivo. Lo mismo Rimbaud, al renunciar a la poesía, lleva a su extremo límite la actitud subversiva del poeta. La insumisión alcanza ese límite extremo en el momento en que proclama la negación de la poesía, y ese momento aparece cuando la poesía está seriamente amenazada de domesticidad. Así, lo antipoético se convierte en el valor supremo de subversión y en el mecanismo utilizado por los verdaderos poetas en defensa de la poesía en peligro, para reconquistar su fuerza liberadora. Mediante lo antipoético, se retorna al punto cero, en contacto con la fuente originaria, con el fuego central.

En el proceso utilizado para domesticar a los poetas, el aplauso, el consenso elogioso, la popularidad, son los factores más peligrosos. El poeta que sucumbe a la tormenta de los aplausos debe pensar que los imbéciles, que forman la gran masa de los llamados entendidos, no se equivocan nunca: sólo aclaman lo inofensivo. El poeta debe desconfiar de ese aplauso, de ese elogio unánime, con el que fabrican las rejas de su prisión. Por eso Bretón lanzó un alerta lúcido a los poetas al decir: "La aprobación del público debe rehuirse por encima de todo". Pues un poeta domesticado por el elogio tiene más valor para los predicadores de la sumisión que los inocentes versificadores que ellos presentan como sustituto. El poeta domesticado se convierte en ejemplo de la inutilidad de ser libre. Como el león domesticado, es una caricatura grotesca de un gran señor de la libertad, y sus rugidos adquieren entonces acentos de canto de ruiseñor. No es la confortable y estéril placidez de los parques artificiales la que conviene al poeta; su poder combativo y creador se exalta en la sorda lucha de la selva, y para el poeta de hoy la selva ha encontrado residencia en las grandes metrópolis, donde brotan del suelo gigantescos rascacielos, donde la vida se ve vuelta en la mañana inextricable y despiadada de un mundo mecanizado, y hombres-serpientes y hombres-chacales pululan por las calles.

El humor es el elemento que provee a la poesía de su mayor virulencia. Acerado como la luz, el humor se constituye en la vanguardia combativa en pro de la autenticidad del ser. Con su filo luminoso corta la oscuridad, y aporta el fuego que consume lo muerto y reanima lo vivo. Contiene el feroz deseo del hombre en su virtualidad renovadora, que corroe el mundo de lo inmóvil y lo opaco.

Latente o concreta, la subversión contenida en la poesía auténtica no ofrece dudas; pero la poesía no se reduce a un acto negativo puro: contemporáneamente a su acción provocadora afirma su fe en un mundo mejor que responda a la íntima realidad del hombre. Por eso sostiene una posición de recuperación de todos los antiguos mitos que ofrecen salida al desamparo: el mito del paraíso terrenal, el mito de la edad de oro. La poesía cree en esos mitos así como cree en la fuerza todopoderosa del amor. En esa común pasión coinciden los poetas con los fundadores de religiones. Esa es la causa por la que El sermón de la montaña se reúne con Así hablaba Zaratustra en la misma defensa del hombre. También los poetas hacen suya la memoria de los mártires que buscaron cambiar la condición humana, pues las torturas infligidas a los santos, a los revolucionarios y a los poetas, tienen todas el mismo significado de persecución del espíritu poético, de aniquilación del hombre que no se resigna a un destino sórdido. En una misma veneración se engloba a Jesucristo, Giordano Bruno, el obrero-poeta Bartolomeo Vanzetti y Antonin Artaud.

En una época como la actual, en la que la poesía tiende a la domesticación por los más variados mecanismos en los más variados regímenes sociales, los poetas auténticos se encuentran siempre alertas, aunque estén reducidos a la soledad o compelidos por la fuerza y el terror. De pronto aparecen los Vosnesensky, los Evtuchenko para recordar los derechos inalienables del hombre. Estamos próximos al momento en que la revolución en defensa del hombre se desarrollará en el plano de lo poético.
[Para contribuir a la confusión general, 1965]


EL ORTIBA



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La poesía y los imbéciles, por Aldo Pellegrini   |   La muerte inmortal   |   La soledad del artista   |   La acción subversiva de la poesía
Fundamentos de una estética de la destrucción   |   Lo maravilloso de la muerte   |   Selección poética


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