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    DESARROLLO INTELECTUAL PRACTICO

    15-02-2011

     

    DESARROLLO

    INTELECTUAL PRACTICO

    Por Jorge Mario Ramírez Rocha - COSTA RICA

     

    Un documental televisivo mostraba a unos geólogos quienes, no hace mucho, publicaron un libro donde desarrollaban un estudio basado en que a cierta profundidad de la Tierra ya no es posible excavar aunque se utilicen brocas de extrema dureza. Luego, un aguafiestas dedicado a la perforación de pozos de petróleo les dijo que eso ellos lo sabían hacía más de 50 años. Los geólogos, que habían utilizado grandes cantidades de recursos en este estudio, les preguntaron a los perforadores por qué no lo habían dicho y no habían comunicado sus experiencias y resultados los perforadores simplemente contestaron que ellos se dedicaban a perforar pozos y no a publicar libros.

    Me nació entonces la idea de que aún sin darnos cuenta en el entrenamiento ajedrecístico estamos poniendo en práctica lo que en otros campos se está debatiendo en el ámbito teórico.
     
    Ejemplo de esto fue Benjamín Blumenfeld. En la misma época en que Freud desarrollaba sus teorías psicológicas, Blumenfeld ya las aplicaba en la práctica y era ampliamente conocido como el Psicólogo del Ajedrez, marcando quizás los inicios de la Psicología Deportiva en Rusia, la cual dio tan buenos resultados a los equipos soviéticos en las Olimpiadas durante la Guerra Fría.
     
    Si me preguntan cuál es el mayor problema al que nos enfrentamos los entrenadores de Ajedrez en el desarrollo de nuestro jugador debería contestar que es la vida cotidiana, la cual es como un túnel donde el quizás, el tal vez, el no sé y la suposición conforman el engranaje que mueve la máquina humana, siendo esta una filosofía y psicología callejera que es más devastadora para el ser humano que la misma pobreza.
     
    Por eso es que esgrimo la teoría de que el Ajedrez es el mejor simulador en el ABC de la vida – un jugador de Ajedrez verdadero lleva una formación completa aprendiendo a desarrollarse en cualquier ámbito porque todas sus áreas: lógico, creativa, cognitiva, memorística, emotiva, etc. están ampliamente ligadas e interactuando siempre.

     

    En nuestro entrenamiento se le enseña al jugador a esforzarse ya que sólo él puede hacer el trabajo. Se le enseña a ser responsable de sus propias acciones y resultados, y por lo tanto a aprender de sus errores. También se le enseña a comprometerse con sus metas, a trabajar y luchar por ellas aún a costa de otras cosas que quisiera hacer, enseñándole el significado del sacrificio positivo.

     
    En Ajedrez se le enseña al pupilo la diferencia entre sueño y fantasía, entre lo que puede y quiere obtener. Este sueño es el catalizador que nos va a unir la parte emocional con la intelectual permitiéndole así desarrollar su potencial y alcanzar sus metas. Al lograr esta unión obtenemos lo que podríamos llamar talento. Un chico talentoso no es más que aquel que ha logrado hacer una buena unión entre sus habilidades, sus emociones y su intelecto. Por alto intelecto que tengamos en un alumno éste no sirve de nada por sí solo.
     
    Hemos desarrollado técnicas para recobrar a nuestros muchachos después de perder una partida en la que han tenido más de 4 horas de lucha para que, al día siguiente, pueda enfrentarse a su próxima partida sin el dolor de ésta pérdida. Podríamos también explicarles como les enseñamos a nuestros pupilos a combatir el stress en forma rápida y eficiente porque ya les espera la próxima partida, el próximo torneo.
     
    En Ajedrez como en cualquier disciplina, incluida la vida estudiantil, debe haber sueños, metas y su camino debe estar plagado de llanto, tristeza, dolor, esfuerzo y trabajo, pero sobre todo de risas y muchas carcajadas porque de seguirse el proceso adecuado obtendremos el sueño deseado.
     
    Nuestro sistema podría ser aplicado a la vida estudiantil en general. No se trata de hacer Ajedrecistas sino de usar el Ajedrez como un camino para lograr un mejoramiento personal a todo nivel.

    Mentes y emociones cultivadas es lo que requiere Costa Rica para un excelente desarrollo quizás con más prioridad que idiomas y computadoras en las escuelas.

     

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