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El método de análisis de puntos críticos para adaptación climática

El método de puntos críticos

Los métodos que van de la generalización a la particularidad son los que están siendo más aceptados al generar políticas para la adaptación al cambio climático. El cambio climático no es por sí mismo el argumento principal para hablar de acción, sino la vulnerabilidad de un área, sector, prácticas de gestión y políticas. La pregunta que se plantea es la siguiente: ¿ante qué cuantía de cambio nuestros objetivos empezarán a dejar de cumplirse o empezarán a rendir de una forma inaceptable? 

Imagine por ejemplo una cuenca hidrográfica con una autoridad que provee agua para consumo e irrigación y maneja los riesgos de inundación mediante la construcción y mantenimiento de diques, reservorios y gestionando las llanuras de inundación. Para hacer esto de una manera correcta, las autoridades deben trazar, en conjunto con los actores relevantes, diferentes objetivos que incluyen la cantidad y calidad de agua que necesita ser suministrada o el nivel de seguridad que debe ser mantenido. Obviamente estos objetivos necesitan ser formulados basados en riesgos, ya que debemos contemplar la gran variabilidad natural y reconocer que no podremos manejar totalmente todos los posibles extremos.


Figura 1: Definición gráfica de puntos críticos de adaptación

El cambio climático alterará el régimen hidrológico del río, lo cual puede llevar a un incremento de sequías e inundaciones en el futuro. Esto puede causar que en cierto momento los objetivos trazados no puedan ser alcanzados y que las prácticas actuales de manejo y política deban ser reconsideradas y que nuevas medidas deban ser tomadas. En la literatura científica, (ej. Kwadijk et al. 2010, Haasnoot et al. 2012), a esos “momentos” se les denomina puntos críticos de adaptación. Estos puntos dependen fuertemente de la incertidumbre de la rapidez y cantidad de cambio climático y en la definición de niveles críticos o riesgo aceptable, los cuales también pueden cambiar en el tiempo por el desarrollo socioeconómico y por el cambio social a la percepción del riesgo.



Ejemplos de Holanda

En el Programa de Adaptación Climática para Holanda (el Programa Delta) se aplicó esta forma de pensar para definir las prioridades de adaptación al cambio climático en la gestión del agua. Dos ejemplos concretos son:

Inundaciones
Los niveles críticos para manejo de riesgo de inundación en Holanda están divididos en por estándares de protección a las inundaciones que dependen del daño potencial y las víctimas en un área. Los estándares definen un nivel de protección tal como la cantidad de descarga (o nivel de agua) que debe ser manejado, con una cierta probabilidad de ocurrencia. Por ejemplo, una gran zona de la parte holandesa de la cuenca del rio Rin se ha definido que el sistema de protección debe poder soportar descargas y niveles de agua que ocurren una vez en 1250 años, que corresponde a una descarga de 16000m3/s. 

Con la ayuda de escenarios múltiples de clima, las estadísticas pasadas de precipitación y modelos hidrológicos e hidráulicos, se estableció que dicha descarga crítica puede incrementar a 17000 o 18000 m3/s en 2015. Las prácticas actuales de gestión del riesgo de inundación (incluyendo planes de espacio para el río y proyectos de refuerzo de diques) que fueron concebidas para una descarga de 16000, deben ser ahora reconsideradas por cuenta de un posible futuro climático, lo cual implica inversiones adicionales en el tiempo.

Disponibilidad de agua para agricultura
Las áreas agrícolas en el oeste de Holanda dependen del suministro de agua dulce de los principales ríos durante el verano. La autoridad nacional del agua otorga, por medio de la operación de compuertas, tanta agua como sea posible desde el río hasta los puntos de entrega, en donde las autoridades regionales a su vez las reparten a los usuarios de la región. Con base en el criterio del uso del agua, la autoridad regional ha definido metas de salinidad del agua, que está alrededor de 250mh/l de cloruro. Debido al aumento del nivel del mar y a la disminución de descargas del río en verano, se aumentará la intrusión de agua salada hacia aguas arriba, incrementado la salinidad cerca a los puntos de toma, causando su cierre. Al final, esta situación, que actualmente ocurre una vez en 10 años y es aceptable bajo análisis económicos, lleva a daños por sequías en diferentes sectores, primordialmente la agricultura. 

Mediante el uso de escenarios climáticos y modelos de ríos, se analizó cómo esta frecuencia de cierres podría aumentar bajo diferentes escenarios de cambio climático. El resultado del análisis de un escenario demostró que es necesario buscar nuevas rutas de suministro dentro de los siguientes 20 años, mientras que para otro escenario estas acciones no son evidentes sino hasta el final del siglo. Esta situación forzó a los tomadores de decisión a abstenerse de realizar grandes inversiones en el corto plazo, sino a comenzar a realizar pequeñas inversiones con miras a mejorar la capacidad de las rutas de suministro existentes.

El proyecto

El consorcio holandés conformado por Deltares, FutureWater, SarVision y UNESCO-IHE, en cooperación con el DNP, Cormagdalena, IDEAM y Cortolima, realizó un análisis similar al presentado arriba, aunque más global, en dos casos piloto en Colombia.


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