Equipo

Licencia

Tzotziles

Ubicación



Cultura y Tradiciones

México es una cuna de innumerables culturas; algunas más grandes y mencionadas que otras, pero finalmente, todas son sumamente importantes y nos dan una identidad nacional. 

Los tzotziles son uno de los grupos indígenas cuya lengua pertenece a la familia maya. El vocablo tzotzil, gentilicio que se utiliza también para designar la lengua que hablan, deriva de sots´il winik que significa “hombre murciélago.” Actualmente, los tzotziles habitan zonas de Chiapas (Obregón R., 2003)

En las áreas con mayores posibilidades de explotación comercial, como la región norte de Chiapas, los tzotziles se han visto obligados a enfrentar, desde la época de la conquista, los intereses de empresarios no-indígenas (españoles y mestizos), lo que ha generado una larga tradición de organización social y de lucha en defensa de sus derechos. (Obregón R., 2003)

Existe una alta movilidad en las comunidades tzotziles, sobre todo de los hombres jóvenes, debido a que les resulta imposible mantener a sus familias sólo de la explotación de los recursos dentro de sus propios municipios. No obstante, la emigración en busca de ingresos es temporal y casi siempre dentro de los límites del estado de Chiapas. A diferencia de los diversos grupos indígenas que existen en nuestro país, los tzotziles se encuentran muy concentrados en la región que han habitado por siglos. (Obregón R., 2003)

Es algo de llamar la atención que los tzotziles se mueven a ciudades para vivir en ellas, siendo San Cristóbal de las Casas el caso más notorio. Los tzotziles conviven con otros grupos indígenas como los tzeltales y los choles en dichas ciudades. (Obregón R., 2003)

En contraste con lo que ocurre con otros grupos indígenas en el resto del país, en el caso tzotzil son precisamente los municipios más cercanos a San Cristóbal —la población mestiza más importante—, aquellos en los que existe mayor concentración de hablantes de esa lengua, y en los que la etnicidad es más subrayada y elaborada. Es decir, donde se dan de manera más notoria los rasgos culturales que los distinguen de los no-indígenas: uso del traje tradicional, prácticas “heterodoxas” del catolicismo, formas propias de organización social y política y creencias, entre otros. (Obregón R., 2003)

Durante el siglo XIX, las comunidades indígenas de todo el país, entre ellas los tzotziles, sufrirían grandes presiones: la enajenación de sus propiedades territoriales, la sobreexplotación de su mano de obra en los nuevos sistemas de plantación, el “enganchamiento” por medio del cual se obligaba a los indios a adquirir deudas para después forzarlos a trabajar en condiciones miserables, etcétera. Dichas medidas, en lugar de promover la integración de los indígenas a la vida nacional, acentuaron su marginación y los condujeron a fortalecer sus lazos internos como la única forma de defenderse del mundo exterior. (Obregón R., 2003)

Aún después de que Tuxtla se convirtiera en la capital de Chiapas y después de la revolución mexicana, los tzotziles, así como muchos otros grupos indígenas, se veían discriminados y explotados por empresarios, terratenientes, y demás, por lo que, como respuesta y mecanismo de defensa, las comunidades indígenas tendieron a encerrarse cada vez más en sí mismas, a tratar de defenderse como unidades frente al sistema económico imperante y a interactuar como tales con los mestizos. (Obregón R., 2003)

Esta estrategia condujo a reforzar su identidad indígena sobre todo a partir de la década de 1940, cuando la forma particular de organización sociopolítica (el llamado sistema de cargos o jerarquía cívico-religiosa) y los rasgos culturales (vestido, organización ritual, fiestas, creencias y patrones de asentamiento, entre otros) que distinguen a esas comunidades y que actualmente consideramos “tradicionales,” tomaron especial fuerza. (Obregón R., 2003)

Los tzotziles no se consideran a sí mismos parte de una unidad conformada por todos aquellos que hablan su lengua, lo que hace muy difícil definirlos en conjunto. Una manera en la que ellos mismos se identifican es que toman su gentilicio del santo patrón de su comunidad. En el interior del municipio, la identificación se reelabora permanentemente a través de la veneración al santo patrón particular, la celebración de ciertas fiestas y rituales específicos para cada uno de ellos, el uso de su dialecto distintivo, etcétera. Sin embargo, tal vez el elemento más notorio mediante el cual se manifiesta la distinción entre los integrantes de los diversos municipios tzotziles es su vestido (uso de distintos colores, diseños y tipos de prendas). (Obregón R., 2003)

Las distintas variantes dialectales del tzotzil distinguen también a los diversos municipios. Éstas variantes pueden agruparse en cinco grandes zonas: Chamula (caracterizada por un dialecto muy arcaico), Chenalhó, Pantelhó, Zinacantán y Huixtán (con muchos elementos producto de la coexistencia con hablantes del tzeltal). Sin embargo, para todos los tzotziles la lengua es un componente importantísimo de su cultura. La definen como batz´i k´op / bats´il k´op, “lengua verdadera,” y es considerada uno de los elementos fundadores de la condición humana, por lo que su uso se identifica con la vida civilizada. (Obregón R., 2003)

El aprendizaje del castellano les ha permitido defenderse frente al mundo hostil, pero también ha significado, para algunos individuos, poder y control sobre el resto de sus comunidades. Las variantes dialectales diferencian a los habitantes de un municipio de los de otros; a su vez, el manejo de la lengua en sí distingue posición y grupos sociales dentro de la misma comunidad. Los individuos con mayor dominio sobre la lengua, los que conocen las oraciones del ritual y los mitos, los que, como ellos dicen, “saben aconsejar,” son respetados por el resto de la colectividad. (Obregón R., 2003)

La identificación de los tzotziles con el municipio del que forman parte se estructura y se ve continuamente reforzada por actos públicos y privados que fortalecen la cohesión del grupo y orientan la acción de los individuos. Entre ellos destacan la transmisión de mitos, la participación y organización de los rituales o fiestas, la territorialidad y, en menor grado, la especialización económica. (Obregón R., 2003)

Los mitos o “palabras antiguas,” como los llaman los tzotziles, son narraciones transmitidas oralmente de padres a hijos, a través de las cuales se explica todo lo que conforma la realidad. Los mitos determinan así la forma de vivir y de relacionarse con los antepasados, con los otros indígenas, con los ladinos y con el futuro. (Obregón R., 2003)

Muchas de esas ideas se expresan y se realizan en los rituales o fiestas religiosas, las cuales cumplen un importantísimo papel de integración. A través de dichos rituales, los distintos grupos tzotziles creen contribuir al mantenimiento del orden cósmico, pues están convencidos de que en todo momento las fuerzas de la tierra pueden rebelarse y destruir lo que hace posible la vida de los hombres. Para no hacer enojar a dichas fuerzas les piden permiso en sus actividades de la vida diaria: cuando construyen una casa, cortan un árbol o cuando cazan un animal, ya que ellas son las verdaderas dueñas de todo. (Obregón R., 2003)

La organización ritual de cada comunidad está representada por el sistema de cargos, que promueve la integración social de la comunidad indígena en varios sentidos: la participación en él define las fronteras de pertenencia a la comunidad, ya que sólo sus miembros pueden hacerlo; participar implica y expresa valores compartidos. (Obregón R., 2003)

Hasta hace muy pocos años, el patrón de asentamiento característico de los tzotziles era el de caseríos de tamaño variable y muy dispersos, sujetos a una cabecera municipal llamada tek lum. Este poblado, con una iglesia (chul´na “casa del alma,” centro simbólico de cada municipio) y otros espacios importantes para los rituales colectivos y la administración pública (ayuntamientos, prisión, etcétera), aunque servía como foco ceremonial y administrativo, tendía a no ser mucho mayor que cualquiera de los caseríos grandes. (Obregón R., 2003)

Hasta hace poco, la mayoría de la población conseguía el agua en pozos y manantiales, situación que dio origen, dentro de cada paraje, a la organización de grupos formados por varias familias que mantenían y utilizaban conjuntamente un pozo y que a principios de la temporada de lluvias llevaban a cabo ceremonias a los dioses de la tierra para asegurar el aprovisionamiento de agua. Aún hoy es muy frecuente ver a las mujeres, niños y ancianos acarreando leña con mecapal sobre su espalda, pero este tipo de trabajo tiende a desaparecer conforme se amplía el acceso a los servicios públicos. (Obregón R., 2003)

Con relación a la educación escolar, generalmente los municipios cuentan con escuelas primarias, y en algunas cabeceras existe por lo menos la telesecundaria. (Obregón R., 2003)

La familia es la unidad de colaboración económica, socialización e interacción fundamental de los tzotziles. El tipo de vivienda tradicional de los tzotziles varía de acuerdo con el nicho ecológico en el que están asentados. Algo que llama la atención es que, dentro de las casas, el lado izquierdo es el femenino y el derecho el masculino. (Obregón R., 2003)

Uno de los elementos más distintivos de la tradición tzotzil, y tal vez el que mayor fascinación ejerce entre los observadores exteriores, es su heterodoxa práctica del catolicismo. Hasta finales de los años cincuenta, prácticamente todos los tzotziles profesaban dicha religión y la organización del ritual que ellos llaman “la costumbre” formaba parte fundamental de la estructuración de su identidad y forma de vida. En su muy particular interpretación de la doctrina cristiana, el culto a los santos ocupa un lugar central. El culto en cada comunidad tzotzil se centra en un santo patrón, a quien en muchos casos se considera el fundador del municipio y el protector de quienes habitan en él. (Obregón R., 2003)

Las fiestas a los santos, como hemos visto, cumplen un papel muy importante en la reafirmación de los lazos que unen a los integrantes de cada comunidad indígena: entre otras cosas, propician el intercambio comercial y cultural, promueven los matrimonios y permiten el establecimiento de alianzas, al igual que limar asperezas y rivalidades. En el Carnaval, los tzotziles representan complejas escenificaciones en torno al origen de su identidad y su relación con otras etnias. Entre otras cosas, en estos ritos expresan su visión del pasado (el origen mítico del cosmos, que llaman los “tiempos viejos,” y algunos sucesos de la historia importantes para ellos) y la manera en que entienden su situación dentro de las circunstancias económicas y políticas actuales, por ejemplo, su rechazo a integrarse a la cultura nacional y su deseo de mantener la propia, al igual que conservar algunos elementos del ciclo agrícola. (Obregón R., 2003)

Algunas creencias de los tzotziles que llaman la atención son las siguientes. Creen que primero fue creado el hombre blanco y que después vinieron ellos como una mejora, o sea, que son superiores. De la misma manera, creen que primero se habló el castellano y luego el tzotzil, la lengua verdadera. Cada una de las comunidades del área tzotzil se ve a sí misma como el centro u ombligo del mundo, el único espacio donde se da la vida humana en plenitud. Creen que antes el mundo estaba formado por 3 seres imperfectos: los judíos, los monos y los enanos, y que fueron destruidos para poder crear un mundo humano, pero que esos seres siguen existiendo escondidos, esperando para atacar a los humanos que encuentren. Esas ideas de ser superiores mientras que los demás son salvajes resultan en la creencia de que las afueras del municipio son peligrosas porque mientras más se alejan, más imperfectos son los humanos. Por último, consideran a los niños como animales mientras tengan menos de 3 años. Los ven como inferiores a los blancos y los llaman, principalmente, monos. Los niños no reciben nombre hasta después de los 3 años. (Obregón R., 2003)

 

Problemática y situación actual.

En México viven 85 millones de personas de 5 años en adelante. De ellas, poco más de seis millones (7.1%) hablan alguna lengua indígena y la mitad son mujeres (50.6%).  En nuestro país se hablan más de 80 lenguas indígenas, lo que evidencia nuestra riqueza étnica y cultural. (INEGI, 2000) En relación al pueblo tzotzil, según el INEGI, en el 2002 existían 298 mil tzotziles. (INEGI, 2002)

Además de la lengua que cada pueblo indígena habla, existe un alto porcentaje que habla también el español (83.1%). Sin embargo, otro aspecto importante que las estadísticas nos arrojan respecto a los tzotziles, es que un gran porcentaje (40.16%), comparado con otros pueblos, es monolingüísta. Es decir, el 40.16% de los tzotziles solo habla el tzotzil y no el español. Este es uno de los tres porcentajes más altos de monolingüismo entre estas comunidades. Esto nos indica su marginación, su gran arraigo y su deseo de preservar su cultura e idioma. (INEGI, 2000)

A diferencia de la mayoría de los pueblos indígenas, en los que el 80% son adeptos a la religión católica, los tzotziles arrojan porcentajes menores al 50% de catolicismo. En la población restante, se registran altas proporciones de presbiterianos, adventistas del séptimo día y de personas que no profesan ninguna religión. (INEGI, 2000)

Los tzotziles conforman el segundo grupo étnico más numeroso del Estado de Chiapas. Viven en el centro del estado, desde la zona denominada Los Altos hasta la zona Noroeste, cerca de los límites con el Estado de Tabasco. (Obregón R., 2003)

Actualmente, debido al aumento de la población, muchos tzotziles han emigrado a los municipios de Cintalapa, Ocozocuautla, Tecpatán y Las Margaritas a comprar o rentar tierras. Incluso se han visto forzados a emigrar definitivamente del estado. (CDI, 2006)

Ahora los tzotziles viven en un lugar bastante abrupto en el poniente del altiplano, en las Montañas del Norte y en la pendiente que desciende a la Depresión Central. Los municipios habitados por comunidades tzotziles son: Bochil, Chalchihuitán, Chamula, Chenalhó, El Bosque, lxtapa, Jitotol, Larráinzar, Mitontic, Pantelhó, Pueblo Nuevo Solistahuacán, San Lucas, Simojovel, Soyaló, Venustiano Carranza y Zinacantán. También hay comunidades tzotziles en Huitiupán y San Cristóbal de las Casas. (CDI, 2006)

Hoy en día, los municipios tzotziles se dividen en barrios, los que comprenden un determinado número de parajes o rancherías. Los hombres construyen las casas ayudados por vecinos o parientes cercanos. Alrededor de la casa construyen frágiles chiqueros y gallineros. Suelen tener un huerto con frutales como perón, durazno, manzana y pera. Algunas veces cuentan con cabras y ovejas, aunque la dieta de los tzotziles tiende a ser vegetariana: casi nunca consumen leche o carne, sino, principalmente, maíz, chile y frijol. (Coxtinica R.)

Las creencias tzotziles son principalmente católico-sincrético, que significan un intento de unir dos doctrinas: se cuenta con la esencia del catolicismo pero también se trata de recuperar algunas tradiciones rituales de le época prehispánica. Aparte de esto, también hay comunidades de desplazados evangélicos.  (Murillo L., 2006)

Un punto importante a destacar es la discriminación que existe entre los mismos tzotziles, quienes, en su mayoría, no están abiertos al cambio. Han existido muchos conflictos por cuestiones religiosas y políticas, lo que ha ocasionado fracturas internas. El problema radica en que cuando algún indígena se decide a cambiar de partido político o de religión es rechazado e incluso algunas veces, expulsado de la comunidad. Se han dado casos en los que familias enteras que practican una religión diferente a la mayoría han sido echadas de sus comunidades. Quienes expulsan a aquellos que piensan distinto se basan en que los desterrados atentan con no seguir las costumbres y tradiciones de la comunidad. En un estricto sentido, no hay libertad. No en todas las comunidades se llega al extremo de la expulsión, pero de todas maneras las familias se aíslan poco a poco por el rechazo. (Murillo L., 2006)

Cinco comunidades del municipio de Bochil demandaron capacitación  técnica agrícola al gobierno debido a la falta de apoyos para reparar las causas de la pobreza y a la pérdida de cosechas ocasionada por causas naturales que dañaron la mayor parte de sus cultivos de maíz. (Murillo L., 2006)

Existe en la región ocupada por los tzotziles una dependencia con respecto a la estación del año por el clima en la zona, es decir, por un lado hay una temporada de lluvias de seis meses pero con la sequía de la canícula, que coincide con las elevadas temperaturas del verano, y, por el otro, una temporada seca invernal con temperaturas que alcanzan grados negativos, trayendo heladas que imponen severas limitaciones a la producción agropastoril. (Murillo L., 2006)

En la comunidad tzotzil hay una alta tasa de mortandad, principalmente en niños, por falta de medicina y atención medica. Los tzotziles aun conservan sus prácticas terapéuticas ancestrales en la medicina tradicional, las que se conforman por una cosmovisión ajena al mundo occidental y que, básicamente, se centra en magia y religión. (López M., 2006)

Otra gran problemática es la marginación extrema.  Los tzotziles se localizan en los Altos de Chiapas y forman una de las nueve regiones socioeconómicas del estado. Sus 15 municipios indígenas presentan los más altos índices de marginación dentro de los 119 que conforman Chiapas. Dichas cifras son todavía más impactantes si tomamos en cuenta que Chiapas es el estado de mayor índice de marginación de la República Mexicana. Esto significa que dichos municipios son los más marginados del país. (Bodero, 2008)

En relación a la educación escolar existe todavía un gran retraso: buena parte de la población indígena no tiene estudios y muy pocos han completado la primaria. Además, la calidad de la enseñanza en los municipios indígenas es menor que en el ámbito urbano. (Bodero, 2008)

 

Relación de la problemática con los acuerdos de San Andrés

Representantes de 35 pueblos indígenas se reunieron en San Cristóbal y crearon el Congreso Nacional Indígena (CNI). Este congreso participó en las negociaciones entre el gobierno y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) como invitados y asesores del segundo. Después de este congreso, el 16 de febrero de 1996, se firmaron los Acuerdos de San Andrés. Se acordó instalar cuatro mesas de trabajo con los siguientes temas: Derechos y Cultura Indígenas, Democracia y Justicia, Bienestar y Desarrollo y Derechos de la Mujer Indígena. (Hidalgo D., 2006)

Tradicionalmente, la población solía migrar en búsqueda de empleo hacia las grandes plantaciones del Valle Central, de la Sierra y de la Costa. Sin embargo, la demanda laboral comenzó a agotarse a partir de la década de los sesenta y la reserva de mano de obra barata se modificó poco a poco como consecuencia del agotamiento del modelo de producción, expulsando a los trabajadores indígenas de los mercados tradicionales e internándolos en sus comunidades. (Sonnleitner, 2001) Debido a la falta de empleo, en el tratado de San Andrés se pedía que se impulsara la producción y el empleo:

“El Estado debe impulsar la base económica de los pueblos indígenas con estrategias específicas de desarrollo acordadas con ellos, que aprovechen sus potencialidades humanas mediante actividades industriales y agroindustriales que cubran sus necesidades y produzcan excedentes para los mercados; que coadyuven a crear empleo a través de procesos productivos que incrementen el valor agregado de sus recursos; y que mejoren la dotación de servicios básicos de las comunidades y su entorno regional. Los programas de desarrollo rural de las comunidades indígenas se sustentarán en procesos de planeación en los que el papel de sus representantes será central desde el diseño hasta la ejecución.” (Acuerdos de San Andrés, 1996)

Desde principios de los setenta, la ampliación de la infraestructura estatal y el desarrollo energético en otras regiones del estado trajeron millonarias inversiones y proporcionaron nuevos empleos. Una vez concluidos estos proyectos, las personas quedaron otra vez sin recursos. (Sonnleitner, 2001) Existió la falta de un proyecto de desarrollo sustentable y es por esto que en el punto antes mencionado del tratado se menciona que el Estado debe desarrollar estrategias en conjunto con los indígenas para el impulso de la economía de sus pueblos y la creación de empleos, y que dichas estrategias debían estar formuladas acorde a sus capacidades.  (Acuerdos de San Andrés, 1996)

Para la década de los ochenta aumentó el número de inmigrantes guatemaltecos, quienes aceptaban condiciones de trabajo aún más precarias que los indígenas. Entonces, la crisis económica llevó a los tzotziles a una crisis dentro de su comunidad, obligándolos a migrar a lugares cada vez más distantes. El problema para ellos es la situación de extrema pobreza, con el rezago social, con la falta de alternativas económicas y con la altísima marginación de los municipios tzotziles. (Sonnleitner, 2001)

Por estos motivos, en el tratado de San Andrés, los gobiernos estatal y federal se comprometieron a “instalar una Mesa Agraria, para dar una solución justa a los conflictos agrarios. En dicha mesa participarán representantes del EZLN y de las organizaciones sociales, así como las autoridades competentes en el ramo." (Acuerdos de San Andrés, 1996)

Los indígenas chiapanecos viven intensamente el conflicto: existen agresiones y  ofensas de parte de los militares y paramilitares. La violencia es parte de su cotidiano vivir y produce un nivel extraordinario de incertidumbre capaz de desencadenar la creatividad de los pueblos, obligados a lidiar con una serie experiencias nuevas ante los que nadie se encuentra suficientemente preparado, por lo que con el acuerdo se espera llegar a un estado de paz, dejando atrás la violencia en la que se estaba viviendo. (López M., 1999)

También existía una clara necesidad de mejores oportunidades de educación y alimentación para los niños de las comunidades. Se encuentra coherente, por lo tanto, que en el acuerdo, los pueblos indígenas le pidan al gobierno “garantizar condiciones que les permitan ocuparse de su alimentación, salud y servicios de vivienda en forma satisfactoria y por lo menos un nivel de bienestar aceptable. La política social impulsará programas prioritarios para que la población infantil de los pueblos indígenas mejore sus niveles de salud y alimentación, y dé apoyo a la actividad y capacitación de las mujeres indígenas.” (Acuerdos de San Andrés, 1996)


Bibliografía:

Obregon R., M. (2003) Tzotziles. Obtenido el 29 de octubre de 2009 de CDI: <http://www.cdi.gob.mx/index2.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=57&Itemid=99999999>.

INEGI. (2000). XII Censo General de Población y Vivienda 2000.Obtenido el 4 de noviembre de 2009 de INEGI: <http://www.inegi.gob.mx/est/contenidos/espanol/metodologias/censos/cat-cpv2000.pdf>.

INEGI. (2002). "ESTADÍSTICAS A PROPÓSITO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LAS POBLACIONES INDÍGENAS” DATOS NACIONALES. Obtenido el 4 de noviembre de 2009 de INEGI:  <http://www.inegi.gob.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/contenidos/estadisticas/2002/indigena02.pdf >.

CDI. (2006). Tzotziles y Tzeltales. Obtenido el 1 de noviembre de 2009 de Mundochiapas: <http://www.mundochiapas.com/etnias/tzotziles_y_tzeltales.php>.

Coxtinica R., Y. Tzotziles. Obtenido el 1 de noviembre de 2009 de Universidad Veracruzana: <http://www.uv.mx/Popularte/Esp/scriptphp.php?sid=20>.

Murillo L., D. (2006). Pueblo Tzotziles. Obtenido el 1 de noviembre de 2009 de UNESCO: <http://www.unesco.org.uy/phi/aguaycultura/es/paises/mexico/pueblo-tzotziles.html>.     

López M., A. (1999, Enero - Abril). Los acuerdos de San Andrés y los gobiernos autónomos en Chiapas. Obtenido el 2 de noviembre de 2009, de Espiral: http://www.publicaciones.cucsh.udg.mx/pperiod/espiral/espiralpdf/Espiral14/124-142.pdf

Bodero, I. (2008). Apoyará tecnología a comunidad Tzozil. Obtenido el 1 de noviembre de 2009 de ReportTec: <http://www.reportec.com.mx/noticias.php?id=1525>.

Hidalgo D., O. (15 de Febrero de 2006). Los Acuerdos de San Andrés 10 años después. Obtenido el 2 de noviembre de 2009, de CIEPAC: http://www.ciepac.org/boletines/chiapasaldia.php?id=494

Sonnleitner, W. (2001). Los indígenas y la democratización electoral. Una década de cambio político entre los tzotziles y tzetales de Los Altos de Chiapas (1988 -2000). México, D.F.: El Colegio de México: Instituto Federal Electoral.

Acuerdos de San Andrés. (1996, Febrero 16). Obtenido el 2 de noviembre de 2009, de Chiapas: Cobertura especial: http://zedillo.presidencia.gob.mx/pages/chiapas/docs/sanandres.html

Lopez M, J. (2006). Cosmovision Indigena Tzotzil y Tzetal Atraves de la relacion Salud- Enferemedad en el contexto de la medicina tradicional indigena. Obtenido el 1 de noviembre de 2009, de Ra Ximhai: <http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/461/46120102.pdf>. 

Comments