Introducción

"Las lecciones emocionales, incluso los hábitos más profundamente incorporados del corazón, aprendidos en la infancia, pueden transformarse. El aprendizaje emocional dura toda la vida"

Daniel Goleman. 
 
 
 
"Uno aprende a través del corazón, no a través de los ojos o del intelecto"
        Mark Twain.
 
 
 
 
 
 
 
 
"La inteligencia busca, pero quien encuentra es el corazón"
 
        George Sand
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
"Los cerebros, como los corazones, van donde son apreciados"
     
      Robert McNmara
 
 
 
 
 
 
 
 
"La sonrisa es el idioma universal de los hombres inteligentes"
 
   Víctor Ruiz Iriarte
 

¿Qué se entiende por inteligencia emocional?

 
Inteligencia emocional es un concepto introducido en 1990 por Peter Salovey y J. Mayer, ambos psicólogos de Harvard. Posteriormente este término fue presentado en sociedad gracias al best seller "La Inteligencia Emocional" de 1995, publicado por Daniel Goleman, investigador y periodista del New York Times.
 
Como definición de inteligencia emocional, podemos decir, que es la capacidad del ser humano para sentir, entender, controlar y modificar su propio estado emocional y el de los demás, manejando de forma correcta las emociones que nos hacen tener unas relaciones más productivas con quienes nos rodean.
 
Por esta razón, las personas con una elevada inteligencia emocional pueden tener más éxito en la vida que las que tienen mayor coeficiente intelectual.
Inteligencia emocional no significa ignorar nuestras emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas.
 
 

 

    Salovey organizó la inteligencia emocional en cinco competencias básicas:
     
  • Autoconocimiento (Conocimiento de las propias emociones)
  • Control emocional (Capacidad para manejarlas)
  • Capacidad de motivación
  • Empatía (Reconocimiento de las emociones de los demás)
  • Habilidades sociales y liderazgo.

 

¿Inteligencia emocional y docencia?

 

 En la educación de siglos anteriores, el éxito del profesor estaba estrechamente vinculado a los logros académicos de sus alumnos. Sin embargo, en la sociedad actual se han creado otras expectativas docentes que cuestionan el sistema educativo que se ha venido desarrollando.
 
Los docentes, entre sus funciones diarias, tienen el reto de formar a personas integradas en la sociedad, con herramientas sociales y emocionales que les permitan afrontar los desafíos de la vida.
 
En la labor docente es fundamental que intervengan factores como la motivación, las expectativas y el afecto, denominados factores no intelectivos,
pero que tienen una gran relación con los procesos de aprendizaje, tranformándose en unos buenos resultados académicos y en un buen aprendizaje para la vida.
 
 
 

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