Infecciones de piel pioderma en el perro

INFECCIONES DE PIEL-PIODERMAS

He elegido estas fechas para publicar este artículo, porque con el buen tiempo vuestros perros estarán más tiempo en la calle, pasarán más tiempo en jardines y parques, irán más al campo, se bañaran en aguas no excesivamente limpias, y entrarán en contacto con los “dichosos” pólenes, y con los incómodos “bichitos”. Quiere esto decir que su piel entrara en contacto con un “montón” de cosas que en un muchas ocasiones, como veréis con la lectura del artículo, son las culpables de la aparición de los problemas de piel que describo.
Las infecciones bacterianas son uno de los principales procesos dermatológicos que afectan al perro. Esto es así, en parte, porque la piel del perro normal está colonizada por numerosos microorganismos, algunos de ellos potencialmente patógenos, por lo que, cuando los mecanismos defensivos de la piel no funcionan adecuadamente, se producirá rápidamente una infección. El problema, es que muchas veces, cuando nos encontramos con este tipo de enfermedades sean superficiales o profundas, las causas no somos capaces de establecerlas.
Para comprender este artículo debéis saber que en la piel de vuestro perro se encuentran una gran cantidad de bacterias, que se conocen con el nombre de residentes. Estos inquilinos habituales los adquiere el perro a través de su madre tras el nacimiento. Os citaré unos cuantos nombres raros que son los que vuestro compañero tiene habitualmente en su piel: Staphylococcus epidermis, S xylosus, Micrococus sp., estreptococos y Propionibacterium acnes. Lo curioso es que el agente causal de casi todas las infecciones cutáneas, el Staphylococcus intermedius, es considerado por unos dermatólogos como residente habitual de la piel y por otros como residente transitorio. Tampoco nos importa mucho este dato, pero creo que es algo importante que debéis conocer, sobre todo porque vuestro veterinario, cuando vuestro perro padezca alguno de estos procesos os dirá: “tiene un estafilococo”.Existen otros gérmenes conocidos como transeúntes que aunque no se encuentran habitualmente en la piel, si están por ejemplo en la zona anal o en otras mucosas. Cuando vuestro perro se lame en alguna zona donde estas bacterias se asientan y luego con su lengua se lame en otro sitio, lo que hará será colocarlas en otro lugar que no es el suyo natural, pudiendo dar lugar a infecciones. Entre estas bacterias se encuentran los Escherichia coli, Proteus, pseudomonas, y algún tipo de Staphylococcus. Es por tanto lógico y creo conveniente que lo sepáis que siempre que se haga un cultivo bacteriano de la piel de un perro, vamos a obtener bacterias, salvo que hallamos desinfectado previamente la zona. Y como es lógico no siempre estos gérmenes aislados serán los responsables de la infección.
Me parece importante que conozcáis que la piel en los carnívoros es el mayor órgano animal y el más evidente. Su espesor oscila en el perro entre 1 y 5 mm según las zonas. Casi toda su superficie está cubierta por pelos. Su capa más externa se llama epidermis y la más interna es la dermis que descansa sobre el tejido graso subcutáneo. En los carnívoros (perro) existen cuatro zonas con diferente estructura cutánea: la piel con pelo, la piel escrotal, la piel de los cojinetes plantares y la piel del plano nasal.
La practica totalidad de las piodermas del perro se producen por una alteración en los mecanismos normales de defensa de la piel y por una colonización-proliferación de un microorganismo patógeno, procedente de zonas de la propia piel, de las mucosas o del exterior. A mi este dato me parece muy importante a la hora de tratar esta enfermedad, ya que no sólo deberemos atacar a la bacteria para curar la infección, sino que tendremos que tratar el problema que hizo que los mecanismos de defensa de la piel se vieran alterados.
Las infecciones bacterianas suelen inducir lesiones inflamatorias de tipo exudativo y frecuentemente supurativo. La presencia de pústulas, collaretes, fístulas supurativas, ulceraciones y costras con supuración son muy sugestivas de que estamos ante una infección de piel.
Ante un caso de infección cutánea los exámenes diagnósticos de mayor valor son las citologías y los cultivos. Si no existen lesiones clásicas purulentas lo indicado será la realización de una biopsia. Lo cierto es que estas últimas, muchas veces no nos sacan de dudas. Como curiosidad os comentaré que los estafilococos raramente aparecen en los estudios histológicos y si aparecen, no es posible saber si son o no los responsables de las lesiones. No obstante su realización si nos servirá para establecer el tipo de lesiones a las que nos enfrentamos y para dar un pronóstico a corto o medio plazo.
Las infecciones de piel las podemos clasificar en superficiales y profundas, en función de que las capas cutáneas que se vean afectadas y lo que es más importante, de la zona en que se presenten.
Entre las superficiales haré una descripción de las más importantes que son: impétigo, foliculitis bacteriana, pioderma superficial recidivante y pioderma mucocutanea. Entre las profundas debéis conocer la foliculitis-forunculosis generalizada, la foliculitis-forunculosis piotraumática, la pododermatitis bacteriana, la pioderma de los puntos de presión, la del mentón y del hocico, la nasal, y la anal.


Llamamos INFECCIONES SUPERFICIALES a las que se localizan en la epidermis y en el interior de los folículos pilosos, es decir que no se extienden a la dermis. Son cuadros exclusivamente dermatológicos que se controlan bien en general y que tienen buen pronóstico.

El IMPÉTIGO es una infección superficial de la piel de los cachorros y no es contagioso. Entre las causas que provocan su aparición están aquellos procesos que producen una bajada de defensas, como son los virus (moquillo), los parásitos, suciedad medioambiental y la desnutrición o malnutrición.
Es una enfermedad propia de perros prepúberes de cualquier raza o sexo. Veréis la aparición de unas pústulas grandes, acompañadas de lo que llamamos collarettes, que es como si la piel se hubiera levantado en algunas zonas. Estas lesiones se suelen distribuir por la zona abdominal, inguinal y más raramente por las axilas. Puede haber costras y material purulento adherido al pelo. No suele haber picor y el estado general del perro es bueno, salvo que sea consecuencia de alguna de las enfermedades nombradas anteriormente. De todas formas ante un impétigo deberemos revisar las vacunaciones, desparasitaciones y alimentación. El tratamiento varía desde el uso de champús antimicrobianos y pomadas o ungüentos con antibióticos al uso de estos por vía oral durante 10 o 12 días.
Existe una variedad llamada impétigo ampollar que se relaciona con el Síndrome de Cushing, la diabetes, el hipotiroidismo y otras enfermedades debilitantes, que es propio de perros de mayor edad

FOLICULITIS BACTERIANA SUPERFIAL

Se trata de una infección por estafilococos de los folículos pilosos del perro. Esta estructura es el lugar donde se forman los pelos. Las bacterias se introducen en los folículos debido a traumatismos locales, heridas, rascados, o contaminación debida a pelaje sucio, higiene deficiente, seborrea, parásitos (demodex), factores hormonales, irritantes locales, alergias… Quizás podamos decir que se da más en perros de pelo corto y duro. Es importante que sepáis que un proceso tan superficial como este puede progresar a otro más serio como la foliculitis profunda, furunculosis y celulitis.
Las lesiones características consisten en pápulas, pústulas foliculares (es decir, de las cuales surge un pelo), collarettes, alopecias focales, zonas de hiperpigmentación y costras. En algunas ocasiones aparece como zonas de la piel desprovistas de pelo que dan un aspecto “apolillado” a la piel. Donde las lesiones aparecen con más claridad es en el tronco y el abdomen y pueden iniciarse en un lugar muy determinado para extenderse posteriormente por todo el cuerpo. El picor puede variar de nulo a intenso, aunque en este último caso debemos sospechar de un proceso alérgico como el causante del problema. En estos casos lo normal es que antes de aparecer las lesiones, hallamos observado que el perro se rascaba y cuando instauramos el tratamiento con antibióticos veremos que las lesiones se curan, pero que el perro se sigue rascando.
 
PIODERMA SUPERFICIAL RECIDIVANTE

Se trata de infecciones de piel, que tratadas correctamente recidivan cuando se detiene el tratamiento. No debemos confundirla con una pioderma que se ha tratado correctamente o cuya causa predisponente no se ha eliminado. Por ejemplo, un pioderma superficial secundario a una alergia, volverá a aparecer después de que se detenga la administración de antibióticos, debido a que la piel inflamada por la reacción alérgica es más susceptible de volverse a colonizar. Sin embargo, este caso no se trata de un pioderma superficial recidivante.
Aquí veremos un perro con pústulas que se rasca moderadamente y que tras la administración de antibióticos se verá exento de lesiones y de picor. Pero a las pocas semanas o meses el problema volverá a aparecer.
En estos casos una vez establecido que no hay alergias y que realmente se trata de una infección de piel, debemos establecer un protocolo de tratamiento a largo plazo. En primer lugar se aplica un tratamiento tópico y se administra un antibiótico que sea efectivo según el antibiograma que hemos realizado previamente, manteniéndolo hasta 10 días después de que desaparezcan los síntomas. Luego, lo que debemos hacer, es bañar al perro una vez a la semana con un buen champú antibacteriano (los mejores, contienen clorhexidina o peroxido de benzoilo). A veces, es suficiente hacer esto para controlar el proceso. Si no fuera así, se hará necesario el uso de inmunoestimulantes (existen dos o tres productos adecuados, aunque el que según los dermatólogos es más útil, no está comercializado en España).. Otra alternativa es dar antibióticos una semana sí y otra no, y si vamos controlando el proceso, pasar a darlos sólo los siete primeros días de cada mes.
 
PIODERMA  MUCOCUTANEA

Se caracteriza por la aparición de tumefacción y eritema en la comisura de los labios, que dará lugar a costras, fisuras y erosiones. Son lesiones bastantes dolorosas que provocan incomodidad en el perro durante la inspección. Es un problema que suele remitir con la aplicación de champús antibacterianos y ungüentos de mupirocina durante dos semanas seguidas, para continuar con una o dos veces en las semanas posteriores. Las recurrencias son comunes, por lo que a veces es necesario seguir con estas pautas de tratamiento semanalmente.
Llamamos INFECCIONES PROFUNDAS a aquellas infecciones bacterianas que se extienden más allá de la epidermis y del interior de los folículos pilosos, alcanzando la dermis y en ocasiones el tejido adiposo subcutáneo (celulitis). Son mucho más graves que las descritas anteriormente y casi siempre se acompañan de otros síntomas como fiebre, decaimiento, anorexia e inflamación de ganglios.
 
FOLICULITIS-FURUNCULOSIS GENERALIZADA
 (pioderma profundo generalizado).
Se trata de una infección bacteriana generalizada que arranca de los folículos pilosos y se extiende a la dermis. Casi siempre es causada por un Stafilococcus intermedius.
Como en otras infecciones bacterianas de la piel existe una doble causa de este proceso: una causa predisponente (parásitos, hongos, inmunodeficiencia, enfermedades hormonales…) y una infección bacteriana por estafilococos. El problema es que en muchas ocasiones habrá otras bacterias que de forma secundaria compliquen el proceso. La causa más frecuente de esta enfermedad es la sarna demodécica. En otros casos, cuando no se encuentran demodex en las lesiones, el problema se achaca a un proceso de inmunodeficiencia, que le hace especialmente sensible a este tipo de infecciones.
Este proceso se puede presentar a cualquier edad. El comienzo es la aparición de pústulas que se ulceran y se cubren de costras. Las ulceras, poco a poco, se hacen más grandes y se extienden apareciendo fístulas. El cuadro se complica cuando las zonas de piel afectadas se van muriendo (necrosis). El traumatismo del área infectada (por presión o prurito) acelera la progresión y empeoramiento de la lesión que puede llegar a comprometer la piel sana que se encuentra alrededor. Las zonas más afectadas suelen ser los puntos de presión como codos, tarsos, y el tronco. En esta enfermedad, el color y el tamaño de las lesiones nos puede servir para hacer una valoración de su gravedad. Las grandes y de color rojo oscuro o violeta indican compromiso más grave que las pequeñas, más superficiales o más rosadas.
Ante un cuadro de este tipo se deben realizar raspados para detectar demodex, pruebas de leishmaniosis, cultivos de bacterias y hongos, test de función de tiroides y biopsias.
El tratamiento estará en función de la causa que lo produce, pero es inevitable el uso de antibióticos durante por lo menos seis semanas e incluso algunos dermatólogos continúan el tratamiento hasta 21 después de haber desaparecido las lesiones..
 

FOLICULITIS-FURUNCULOSIS PIOTRAUMÁTICA también llamada dermatitis húmeda aguda o foco caliente. Lo cierto es que aquí podemos hablar de dos presentaciones que no tienen nada que ver entre si. En una de ellas, en la lesión no existe un componente bacteriano importante, tratándose de un proceso superficial, ulcerado e inflamatorio de naturaleza desconocida que remite con limpieza y corticoides. En la otra presentación, además de ulceración superficial, aparece una foliculitis profunda, supurada y necrotizante con furunculosis ocasional, que asienta normalmente en el mentón y en el cuello. Se presenta con relativa frecuencia en perros jóvenes. En este caso es necesario el uso de antibióticos, junto con el rasurado y limpieza de la zona. Se hará necesario el uso de un collar isabelino, y esta contraindicado el uso de corticoesteroides.
En ambos casos la causa sería un fenómeno primario que provocó autotraumatismo en forma de rascado o lamido de la zona afectada.

PODODERMITIS BACTERIANA (piodermia interdigital)

Se trata de un proceso inflamatorio que afecta a manos y pies. Las causas son muy numerosas, como cuerpos extraños, irritantes, fertilizantes, quemaduras por máquinas de peluqueria, parásitos, hongos, bacterias, reacciones alérgicas, procesos autoinmunes, factores psicogenos, tumores…La presencia de bacterias es a veces circunstancial, es decir secundaria al proceso que realmente causa la enfermedad. Es una enfermedad muy pruriginosa que provocará el lamido y como consecuencia el empeoramiento del proceso. Los ganglios de la zona afectada suelen estar inflamados y a veces el dolor produce cojera. El protocolo diagnóstico es el mismo que el apuntado anteriormente. Es imprescindible, además de atacar la causa prescribir antibióticos durante 8-12 semanas y hasta 10 días después de desaparecidos los síntomas. Son muy útiles los lavados sulfato de magnesio. La verdad es que muchas veces su tratamiento resulta frustante.
Existe una variedad que además afecta a las almohadillas y que suele deberse a un problema inmunitario o ser la manifestación de una reacción adversa a algún medicamento. Yo he observado esta presentación en algunos perros afectados de Leishmaniosis.

PIODERMA DE LOS PUNTOS DE PRESIÓN
Se denomina también pioderma de los callos. Es frecuente en perros de razas grandes y gigantes. El callo es una respuesta de la piel a los traumatismos continuados, y son frecuentes en codos, tarsos y esternón. Los simples golpes que reciben estas zonas cuando el perro se deja caer para tumbarse en un suelo duro, son causa suficiente para su aparición. Son más frecuentes en épocas ce calor, que es cuando el perro busca los suelos frios. Debido a estos golpes, la piel sufrirá un aumento de elasticidad y aparecerán heridas y fisuras que sufrirán una contaminación bacteriana, con aparición de fístulas y úlceras.
El tratamiento consistirá en la administración de antibióticos durante 14 días y en proteger la zona con algún vendaje acolchado. A veces será necesaria la extirpación quirúrgica de la zona afectada.

PIODERMA NASAL
Es una infección bacteriana profunda de la región nasal del perro. La causa primaria es desconocida, pero la infección puede comenzar debido a la acción de hocicar o a otro traumatismo local que permitiría la colonización de la zona por bacterias. Los perros dolicocéfalos (Collie, Pastor Alemán, Pointer o Bull Terrier) presentan mayor predisposición a padecerla. Aparecerán primero pápulas y pústulas que evolucionan a fístulas, úlceras y costras. Son lesiones dolorosas, que se hacen pruriginosas. El rascado las empeora. Dado que algunas enfermedades alérgicas e inmunológicas pueden dar lugar a lesiones parecidas, es recomendable la realización de citologías, cultivos e incluso biopsias en caso de que el proceso no remita a la antibioterapia durante dos semanas. El tratamiento tópico con champús antibacterianos suele dar muy buenos resultados, dejando actuar el producto durante diez minutos. Si hay picor intenso, estará justificado colocar un collar isabelino. Debemos tener en cuenta que en este caso la infección es secundaria a algún otro proceso que debemos intentar diagnosticar.

PIODERMA DEL MENTON Y DEL HOCICO (ACNÉ CANINO)

Se trata de un proceso inflamatorio debido al menos parcialmente, a una infección bacteriana de los folículos pilosos y de la dermis de la región mentoniana y del hocico del perro. La causa no se conoce. En un principio se pensó que era debido a una alteración hormonal como ocurre en la especie humana, pero parece ser que no tiene nada que ver. De hecho se presenta tanto en machos como hembras y casi en exclusiva en razas de pelo corto. Esto ha llevado a pensar que la causa serían pequeños microtraumatismos en la zona que darían lugar a rupturas de los folículos con infección bacteriana posterior. Parece estar claro que existe una predisposición de tipo genético.
El tratamiento no está claro, pero en principio de deben evitar los traumatismos (juegos, pelotas, huesos), y administrar antibióticos durante 4 semanas, que desgraciadamente no resultan curativos. Es necesario el uso de un champú antibacteriano. Si con estas medidas no hay mejora, podemos hacer uso de pomadas de mupirocina. Cuando esto también falla será necesaria la administración de un potente antiinflamatorio esteorideo de manera tópica dos veces al día, por ejemplo la clobetasona o la fluocinolona.

PIODERMA ANAL (Fístulas perianales).

Es una inflamación ulcerativa y fistulizante de la región perianal de perros de raza Pastor Alemán y sus cruces de causa desconocida. Parece ser que en principio se presenta una inflamación de los sacos anales que debido a una contaminación con flora fecal dará lugar a la fistulización. Probablemente la estructura de la cola del Pastor Alemán (muy caída y que permite muy poca ventilación de la zona), tenga mucho que ver en la presentación de esta enfermedad. Ocasionalmente se ha descrito en otras razas como el Pastor Belga y el Setter. La edad de aparición suele ser entre los 3-5 años, aunque se han descrito casos en perros de cualquier edad. Las lesiones son dolorosas y el perro intenta lamerse la zona constantemente. No es raro apreciar cambios en la defecación que alternara las diarreas con el estreñimiento. Además también pueden aparecer cambios en el carácter que harán a estos perros más ariscos y agresivos.
El tratamiento es sumamente complicado ya que los antibióticos resultan casi siempre ineficaces. La cirugía de los sacos anales tampoco es siempre determinante, ya que puede dejar secuelas como la estenosis y la incontinencia. Un tratamiento que suele ser efectivo es la extirpación de la cola y de las zonas afectadas.

Hasta aquí la exposición de este artículo. Tan sólo una aclaración: muchos de vosotros sabréis lo que es un demodex, que he nombrado numerosas veces, pero para el que no esté familiarizado con ellos, sólo decir que se trata de un ácaro que forma parte de la fauna normal de la piel canina y está presente en pequeño número en la mayor parte de los perros sanos. Debido a cambios en las condiciones ideales de la piel, éste ácaro se multiplica a gran velocidad, colonizando los folículos pilosos y la piel en cantidades masivas. Como consecuencia de esta proliferación el perro sufrirá lo que conocemos como sarna demodéctica.
 
Para terminar un consejo, siempre que note en su perro algún sintoma, o comportamiento fuera de lo habitual, consulte a su veterinario.
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