Encuentro 19 mayo 2.007

Fotos del encuentro

El 19 de mayo, reunión de cardeñosos

Nos reunimos  52  cardeñosos y allegados en la casa de  Antonio Vacas y Maribel Rodilla, insuperable su hospitalidad y la de su familia.  El esfuerzo y el cariño que le pusieron a la jornada, sólo fue superado por el fin de fiesta con música y baile en directo. Los más bailones pudieron lucirse y los torpes de solemnidad tuvimos que buscar un rincón para ocultar nuestras nulas habilidades en el muy noble arte de la danza.

Por no faltar, no faltó ni el agua de mayo al comenzar el baile que puso a prueba las ganas que teníamos de pasarlo bien, ni caso hicimos a ese pequeño inconveniente. Afortunadamente fue durante muy poco tiempo y la fiesta pudo seguir sin inconvenientes.

La comida fue exquisita, los aperitivos, la panceta(tocino fresco veteado), cordero, butifarras y morcilla negra a la brasa de la barbacoa. Helados, pastel, orujo de café y demás licores. Un lujo para todos los asistentes que cumplimos con nuestra parte, dando buena cuenta de todo ello.

Añadir, desde aquí, nuestro agradecimiento, el de todos,  y reiteraros las gracias por el día tan especial que nos obsequiasteis. Gracias, una vez más,  Antonio y Maribel, sois estupendos.

 Las reuniones que no tienen ningún motivo son las mejores, porque, en realidad, sí hay uno, aunque no lo parezca. Quiero decir que no era ni una boda, ni un bautizo, ni una comunión. No es fácil reunirse simplemente por el placer de hacerlo, para encontrarte con los paisanos y hablar de todo lo divino y todo lo humano durante todo el día, sin prisas. Se propició el encuentro entre personas que hace mucho tiempo que no se han visto, que tienen que reconocerse a través del rostro actual y adivinar el que tenían hace 40 años, cuando se vieron por última vez.

Lo más fascinante es poder contemplar como la vida ha ido pasando por cada uno de nosotros y como cada uno, a su manera,  ha ido enfrentándose a las adversidades y remontando la corriente siempre difícil, sorteando los obstáculos, luchando por la vida de los suyos,  de sus hijos, de una forma constante, haciendo frente a las dificultades y celebrando los logros de su familia en la batalla del día a día. Cómo hablamos de nuestros hijos y lo hacemos con la esperanza de qué su futuro sea mejor y de haber hecho todo lo que estaba en nuestra mano para que así sea.

En nuestro caso, que  hace tanto tiempo que no nos hemos visto, se vive todo de golpe, en un día.  Todos hicimos un gran esfuerzo para salir del pueblo y enfrentarnos a todos los problemas que representó la emigración. En algunos casos acompañábamos a nuestros padres, en otros se ha hecho por iniciativa propia. El sábado lo recordábamos sin ninguna queja, sin rencor, simplemente ocurrió, ya es historia. Había un lado positivo, íbamos a trabajar, eso que parece tan elemental  fue un gran respiro, desapareció la angustia del día siguiente. Había trabajo, aunque mal pagado. Desapareció la servidumbre al señorito, o lo que es lo mismo, la sumisión. Para muchos trabajadores eso que parece pequeño, representó una gran bocanada de aire fresco, se recuperaba la dignidad, todo lo que se conseguía era fruto del trabajo, del saber hacer, y no se dependía de que alguien te hiciera "el favor" de darte una peonada. Las dificultades fueron grandes,  hubo mucho esfuerzo y horas de trabajo de toda la familia para salir adelante. Hoy, seguro que muchos de nosotros nos reconocemos en los nuevos emigrantes que llegan,  sabemos a ciencia cierta que no vienen a delinquir, como algunos pretenden hacernos creer, vienen a trabajar, a recuperar su dignidad y a luchar por su familia para conseguir un futuro de esperanza, como lo ha sido para todos nosotros.

Creo que la fiesta del sábado tiene todos esos significados, se amontonan revueltos y confusos sin saber distinguir muy bien unos de otros, pero los vivimos  de forma intensa.

Otro tema que, para mi, resulta sorprendente es como vivimos esa relación sentimental y contradictoria con el pueblo, somos cardeñosos (alguno de adopción, como yo), pero nuestra vida ya está donde está, no hay que darle más vueltas. Algunos han vuelto al pueblo y esa ha sido su opción, pero otros, quizás la mayoría, se quedará para siempre allí donde han nacido sus hijos, irá una y otra vez a la Romería de San Isidro, por San Antonio o a la Feria por vacaciones, pero volverá a su casa. Este proceso se vive con naturalidad y sin generar ningún drama, es así.

La fiesta del sábado tiene algo de eso, de ir al pueblo sin ir, porque lo importante son las personas con las que puedes hablar y comunicarte, con las que puedes sentir las  alegrías y la pulsión de la vida. Creo que también debemos daros las gracias al grupo de paisanos  que mantenéis vivo ese espíritu que sirve de levadura para hacer jornadas una y otra vez.

Gracias de todo corazón y hasta la próxima que seguro que llegará, de eso no me cabe la menor duda.

Para todos, para los asistentes y los ausentes, se pueden ver 118 fotos y jugar al juego de los reconocimientos. Agustín de la Calle ha enviado 227, soy el responsable de la selección. Si falta o sobra alguna, sólo tenéis que decírmelo para subsanar el error.

Barcelona, 23 de mayo de 2007 



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