América Anglosajona y América Latina

América Anglosajona

Canadá y Estados Unidos tienen una economía muy desarrollada. Estados Unidos es la principal potencia económica del mundo, ya que genera alrededor del 80 % de la producción del continente y el 20 % del total mundial. No obstante, tienen algunos problemas, entre los que destacan los desequilibrios regionales y, sobre todo, las bolsas de pobreza y los conflictos sociales originados por la discriminación de los negros y los hispanos.

En estos países el sector servicios está muy desarrollado, da empleo a más de las tres cuartas partes de la población y aporta la mayor parte de la riqueza. Los principales servicios son el comercio, las finanzas y el turismo. La industria es moderna, competitiva y diversificada. Las principales áreas industriales son la región de los Grandes Lagos, la costa atlántica y California.

El sector primario ha perdido importancia y su aportación a la economía nacional es escasa. Las principales regiones agrarias son las Grandes Llanuras y California. En Estados Unidos la superficie cultivada representa el 18 % del territorio nacional; sin embargo, la actividad agraria ni siquiera emplea el 1 % de la población. La agricultura en Estados Unidos se caracteriza por un alto grado de mecanización, la especialización regional y una elevada productividad; por ejemplo, es el mayor exportador de cereales del mundo. No obstante, la agricultura estadounidense se ve favorecida por grandes subvenciones para que sea más competitiva.

La explotación de minerales destaca en Alaska y el golfo de México. En Canadá, además, es significativa la explotación de los bosques y la pesca.

Diversidad de población

La América anglosajona es una región extensa y posee algunos de los lugares más intensamente poblados del mundo. En la actualidad, tiene 340 millones de habitantes. Sin embargo, la distribución de la población es irregular, y se concentra en la costa nordeste, en California y en la región de los Grandes Lagos y el río San Lorenzo.

La población se caracteriza por su diversidad, con un gran número de minorías raciales, y por su movilidad, ya que, como media, un estadounidense cambia catorce veces de residencia a lo largo de su vida, y a menudo los cambios se producen a miles de kilómetros de distancia.

Las desigualdades sociales son muy notables, particularmente en Estados Unidos, donde hay una menor protección social. En este país, mientras los anglosajones forman el grupo privilegiado y disfrutan de los mayores niveles de bienestar y cultura, había, en 2009, más de 43,6 millones de pobres –el 14 ,3% de la población– la mayoría negros e hispanos. Cada vez es más importante la minoría hispana, pero hay muchas otras comunidades. Las ciudades más populosas se han convertido en un auténtico mosaico multirracial y multicultural.

La población de Estados Unidos fue creciendo gracias a los inmigrantes llegados de todo el mundo, desde europeos hasta africanos, pasando por hispanoamericanos y asiáticos. La composición étnica estadounidense es muy variada: hay un 80 % de blancos, un 13 % de negros, un 4 % de asiáticos, un 2 % de dos o más razas y sólo un 1 % de amerindios.

"American way of life"

A lo largo de la historia han surgido países dominantes que, durante más o menos tiempo, mantenían la hegemonía sobre sus vecinos. En la actualidad, Estados Unidos, un país de historia reciente, constituido hace algo más de dos siglos, es el que ha conseguido extender su influencia por todas las regiones del mundo. Así, el país que mantiene la supremacía económica, militar, política y social en el mundo ha logrado extender su modo de vida, el llamado «American way of life», como modelo a seguir por todos.

Resulta curioso que a pesar de la variada composición multiétnica que tienen los aproximadamente 300 millones de habitantes de los Estados Unidos, se mantengan unidos por el orgullo de pertenecer a la primera potencia mundial, algo que explica la ausencia de tensiones nacionalistas, pese a los diversos orígenes de la población.




 América Latina, latinoamérica o Iberoamérica

Cinco grandes regiones

El territorio de Iberoamérica supone unos dos tercios del total del continente. Fue colonizado sobre todo por españoles y portugueses. La gran mayoría de la población es mestiza, practica la religión católica y habla castellano o portugués, aunque también se conservan algunas lenguas y culturas indígenas. La población se concentra en las llanuras costeras y en las altiplanicies, y se dedica fundamentalmente al sector primario.

Brasil, México y Argentina son los Estados más grandes de Iberoamérica, el resto tienen un tamaño medio y solo los de América Central son de poca extensión. Los más pequeños se localizan en las Antillas, donde se han constituido auténticos microestados. Además, en este archipiélago todavía quedan islas dependientes de Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Países Bajos. Es, por ejemplo, el caso de Martinica, Islas Vírgenes, Montserrat y Guadalupe.

En Iberoamérica se pueden diferenciar varios conjuntos: México, América Central, la América andina, la cuenca del Amazonas y los países del Plata.

  • México. Es un país puente entre la América anglosajona e Iberoamérica, pese a que territorialmente forma parte de América del Norte. La mayor parte de la población es mestiza y habita en las llanuras costeras y en el altiplano.
  • América Central. Esta zona comprende los pequeños Estados situados en las islas y en el istmo que hay entre América del Norte y América del Sur. En las islas predomina la población negra y mulata, descendiente de los esclavos traídos de África en la época colonial para trabajar en las plantaciones. En algunos países del istmo, como Guatemala, tiene gran importancia la población indígena.
  • América andina. Este territorio abarca los países por los que se extienden los Andes, lo que influye en el clima, la distribución de la población y la economía. La mayoría de la población es indígena y se concentra en el altiplano, donde se sitúan las principales ciudades.
  • Cuenca del Amazonas. Casi toda esta zona está ocupada por Brasil. En ella predomina la población blanca, en general descendiente de europeos, aunque también es importante la población de origen mixto, mulata y mestiza. La mayoría de los habitantes viven en la costa; en el interior de la selva solo habitan algunos pueblos indígenas.
  • Países del Plata. Se localizan en torno al río del mismo nombre, en la zona más meridional de América. La mayor parte de la población es blanca de ascendencia europea y se concentra en las capitales.

Es una región en desarrollo en la que la economía de la mayoría de los países se basa en la agricultura y la minería.

El sector primario ocupa a gran parte de la población. La agricultura es la principal actividad en Centroamérica y los países andinos. En general, es una agricultura de subsistencia, aunque en los países tropicales se cultivan plantaciones para la exportación de café, caña de azúcar o cacao. Además, existen ricos yacimientos de petróleo, gas natural, etc.

La industria está escasamente desarrollada, excepto en países como Argentina, Chile, México o Brasil, donde está en expansión y se basa en la transformación de productos agrarios y materias primas.

La mayoría de las naciones iberoamericanas no son autosuficientes y su economía depende del mercado internacional. Exportan cultivos tropicales, maderas y minerales a bajo precio, e importan productos manufacturados caros. Por eso han pedido créditos a los países ricos y se han endeudado progresivamente.

También existen grandes diferencias económicas en el reparto de la riqueza: frente a una minoría muy rica, gran parte de la población vive en condiciones de extrema pobreza.

La colonización

América del Sur, Central y una parte de América del Norte fueron pobladas y colonizadas por españoles y portugueses; la población indígena se fundió en gran parte con la de los pueblos ibéricos, que la hicieron partícipe de su civilización a través de la lengua, el arte y la religión católica. Sin embargo, en una parte de las Antillas se impuso la colonización británica y, con ella, la lengua inglesa y las distintas religiones evangélicas de raíz protestante. La mayoría de los Estados iberoamericanos actuales alcanzaron su independencia en el primer tercio del siglo XIX.

Subdesarrollo iberoamericano: El crecimiento demográfico

Muchos países tienen una alta natalidad y, por eso, su población crece rápidamente, por encima de los recursos. Este alto crecimiento de la población ha provocado un importante éxodo rural, de forma que muchas ciudades iberoamericanas concentran a la población en infraviviendas que forman extensos barrios de chabolas. La falta de expectativas en las ciudades hace que sus habitantes emigren hacia España y Estados Unidos.

Un bajo nivel de vida

En estos países existen grandes carencias en salud, educación e infraestructuras. En los últimos tiempos se ha reducido la intervención social del Estado y se han aplicado políticas de ajuste que han aumentado la desnutrición, el analfabetismo y la degradación de los servicios sanitarios.

Los contrastes espaciales y sociales

En Iberoamérica hay grandes diferencias económicas y demográficas entre unas regiones y otras. El reparto de la riqueza es también desigual: existe una minoría muy rica, pero gran parte de la población vive en condiciones de extrema pobreza.

Economía informal

En muchos países subdesarrollados las actividades económicas informales son una fuente muy importante de empleo y de ingresos. Una de estas actividades no regulada es el comercio ambulante, presente en numerosas calles y plazas de las ciudades iberoamericanas.

Los vendedores ambulantes suelen ser personas con unos bajos niveles de renta (la mayoría de las veces mujeres y niños) y, de igual forma que no pagan impuestos, están totalmente desprotegidos por la legislación social y laboral.

Iberoamérica ha tenido a lo largo del siglo XX una evolución distinta a la que han seguido otros países del mundo subdesarrollado. A principios del siglo XX, muchos países, especialmente los del Cono Sur, gozaban de una gran prosperidad económica, incluso superior a la de muchas naciones europeas. Sin embargo, se vivieron varias décadas de inestabilidad política: se sucedieron intentos revolucionarios, golpes de Estado, intervenciones estadounidenses en América Central y, finalmente, en el contexto de la Guerra Fría, la aparición de movimientos guerrilleros y de dictaduras sanguinarias que ejercieron la represión provocando millares de torturados, desaparecidos y asesinados en casi todos los países.

A partir de la década de 1980 los sistemas democráticos se han ido asentando en la zona, aunque siguen pendientes las investigaciones sobre los crímenes pasados. Es el caso de Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Guatemala, El Salvador...

Por otra parte, la corrupción sigue fuertemente enraizada y, en muchos casos, la instauración de la democracia ha sido meramente formal. En realidad las mismas elites que ejercieron el poder durante décadas y que tienen el control de la economía siguen dominando la política o formando grupos de presión sobre los gobernantes. Esta situación provoca la aparición de líderes populistas que logran un gran apoyo, mientras que las insurrecciones ciudadanas son frecuentes.

 

El espacio americano

El llamado continente americano se encuentra ubicado completamente en el hemisferio occidental. Con una superficie de 42 millones de kilómetros cuadrados está formado por dos masas continentales: América del Norte y América del Sur; unidas por un istmo: América Central. Se extiende de norte a sur en aproximadamente 14.ooo km de largo.
La posición geográfica de América, abarcando todas las latitudes, crea condiciones favorables para el desarrollo de la enorme diversidad de su oferta natural. También permite múltiples formas de aprovechamiento de sus recursos y gran diversidad de formas de ocupación del territorio.
La gran diversidad de situaciones sociales, económicas, políticas, culturales y físico-naturales, hace de América un continente de grandes contrastes. Para definir esos contrastes, suelen utilizarse distintos pares de términos opuestos, según el aspecto que se quiere enfatizar. Por ejemplo: América tropical y América templada, América subdesarrollada y América desarrollada, América independiente y América colonial, América rica y América pobre. Pero sin duda, la división más utilizada es la que considera la historia y el poblamiento del continente, la lengua y las costumbres de su población. Desde este punto de vista histórico y cultural, existen dos Américas: América Latina y América Anglosajona.
América Latina está formada por los países colonizados por españoles y portugueses, que impusieron como lenguas el español y el portugués, y como religión, la católica. En la actualidad la mayoría de la población latinoamericana es hispanoparlante, es decir, habla el idioma español. Según estos criterios, América Latina está integrada por México, los países centroamericanos y los sudamericanos. Los países del Caribe se incluyen en América Latina (aún cuando algunos, como Surinam, Jamaica y Guyana, no son países latinos) porque enfrentan los mismos problemas socioeconómicos que el resto del subcontinente.
América Anglosajona está integrada por los Estados Unidos y Canadá, países originalmente colonizados por europeos de distintos orígenes (ingleses, franceses, holandeses y españoles) pero en los que prevalecieron la herencia británica y francesa en cuanto a la lengua, la religión y la organización social y económica. La población actual de estos países es mayoritariamente angloparlante, es decir, habla el idioma inglés y son seguidores de diversas iglesias protestantes.

 

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maria eugenia Sanchez,
10/10/2011 6:38
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