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CAPÍTULO 15. - ARQUITECTURA Y URBANISMO EN CUBA (1902-2008): 56 años de Construcción y 50 años de destrucción. Arquitecto Nicolás Quintana. Introducción. Antecedentes urbanísticos. Antecedentes arquitectónicos. Aportes del régimen colonial. El malecón: una visión memorable de La Habana. La época republicana. La búsqueda de imágenes en la arquitectura. Urbanismo y suburbanismo. El sitio, la ciudad y su gente: el ambiente urbano como síntesis. Cuba 1959: Asoma su rostro la destrucción física y social de la sociedad en su arquitectura y urbanismo.

CAPÍTULO XV
ARQUITECTURA Y URBANISMO EN CUBA.
(1902-2008):
56 años de Construcción y 50 años de destrucción.
Arquitecto Nicolás Quintana.


INTRODUCCIÓN
Para poder evaluar la magnitud de lo perdido, perdiéndose y
por perderse en la nación cubana debido a la destrucción sistemática
del régimen de todo aquello que fuera labor de la República en el
ámbito de la Arquitectura y Urbanismo –tanto física como socialmente–
es imprescindible analizar primero la calidad de los antecedentes
históricos de los cuales surgió esa labor, su evolución a lo largo del
tiempo y sus indudables logros.
Luego –finalmente– es necesario exponer el efecto demoledor
que la soberbia ideológica ha ejercido sobre dicha labor creativa
dejando desaparecer físicamente brillantes ejemplos de una valiosa
obra y a la misma vez implantando en los seres humanos una actitud
de no hacer, producto de la desesperanza y de la necesidad de resolver
la supervivencia diaria, mientras sus ciudades se destruyen como
entornos de interacción social y como archivos de la Historia de un
pueblo.
I. ANTECEDENTES URBANÍSTICOS
En Cuba heredamos una cultura urbanística de gran claridad
y riqueza que se origina con la fundación de 35 castra (colonias
romanas) en la península ibérica.
Estas colonias, a su vez, provenían de una tradición urbanística
griega cuyo mejor ejemplo es la ciudad de Mileto, diseñada por el
arquitecto Hipodamos en el siglo IV a.c., el cual también había remodelado
el Pireo en época de Pericles, y diseñado la colonia de Turios.
Efrén Córdova, Editor
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Su trazado básico consistía en el cruce a 90 grados de dos vías
principales: el cardo maximus, que iba norte-sur y el decumanus
maximus, que iba este-oeste. En el punto de encuentro de ambas se
localizaba el foro... luego llamado Plaza de Armas o Plaza Mayor, la
cual era rodeada por edificios con pórticos columnados, que ofrecían
protección de la lluvia y del sol, y funcionaba cómo centro de reunión
social y lugar donde realizar las prácticas militares.
Partiendo de este corazón citadino geométrico crecieron, en
muchos casos, las ciudades españolas. La influencia del trazado de los
castra llegó a nuestra tierra antes que fueran decretadas las Leyes de
Indias por Felipe II en 1573, las cuales no entraron en vigor hasta
1640. A todos los efectos llegaron tarde pues durante el siglo XVI ya
se habían fundado en América alrededor de 300 ciudades. En Cuba,
algunos de los mejores ejemplos de esta manera de concebir centros
urbanos son: La Habana, Matanzas, Ciego de Ávila, Cárdenas y
Caibarién.
La otra influencia que se aprecia en nuestro urbanismo es la
islámica, presente en ciudades hispanomusulmanas tales como Almería,
Granada, Córdoba y Toledo. Esta tipología urbana tuvo poca
influencia en Cuba. Los ejemplos que más se le aproximan son: Trinidad
y la ciudad de Pinar del Río.
II. ANTECEDENTES ARQUITECTÓNICOS
Igual que sucedió con el urbanismo, la arquitectura de España
se convirtió en el filtro a través del cual llegaron a Cuba las tradiciones
mediterráneas: greco-romanas e islámicas.
La vivienda prototípica se desarrollaba alrededor de patios
rodeados de galerías arcadas o porticadas. El acceso del exterior se
logra a través de un umbral o vestíbulo, que en Cuba llamamos zaguán.
En el patio principal se colocaban un pozo y un aljibe para la
provisión y el almacenamiento de agua. Este tipo de vivienda está
presente en las colonias romanas en España. Son básicamente mediterráneas
y su tipología tuvo una cierta influencia en Cuba, pues compartían,
en su distribución interior, muchos elementos con la arquitectura
islámica, que fue el paradigma seguido en la Isla hasta fines del
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
417
siglo XIX, cuyos elementos esenciales fueron reeditados más tarde
–en clave moderna– en los años 40 y 50 del siglo XX, luego de habérseles
soslayado durante los primeros 30 años de República, cómo
veremos más adelante en este trabajo.
A continuación cito algunos de los elementos arquitectónicos esenciales
que se utilizaron en Cuba durante la Colonia:
1. Las calles estrechas... antesala de la arquitectura.
2. El umbral o zaguán.
3. El patio interior.
4. La galería interior, arcada o porticada.
5. Los grandes techos cubriendo múltiples usos.
6. La escala monumental.
7. La luz tamizada.
8. Los vitrales de colores.
9. Las cancelas y las persianas.
10. La ventilación cruzada.
11. Las rejas metálicas.
III. APORTES DEL RÉGIMEN COLONIAL.
El régimen colonial creó, a lo largo de sus 379 años de existencia,
una serie de planes, códigos urbanos, y ordenanzas de construcción
que guiaron el crecimiento de la ciudad de La Habana, tanto en
su arquitectura como en su urbanismo, dejándonos unas excelentes
guías para el control de su futuro desarrollo.
El control urbano continuó ejerciéndose por una larga serie de
gobernadores los cuales daban cuenta directamente a la corona española.
Su poder era omnímodo –tanto en lo militar como en lo civil.
Cito a continuación algunos ejemplos de actuaciones de calidad que
ayudaron a crear la imagen de La Habana como la gran ciudad que
llegó a ser:
1. La Ciudad, fundada en 1519 en la Plaza de Armas, fue vista por
primera vez como un todo orgánico por el Marqués de la
Torre (1771-1776), reconociendo la necesidad de crear sitios
Efrén Córdova, Editor
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públicos de reunión, como complemento de las viviendas. Así
surgieron la alameda de extramuros o Paseo de Isabel la Católica
(1774), y el desarrollo de la Alameda de Paula (1774)
frente a la bahía.
2. Durante la gobernación de José Cienfuegos (1816-1819), el ingeniero
Antonio María de la Torre creó el primer Plan Regulador
de La Habana, con sus Regulaciones Generales, el cual fue
aprobado en 1819.
3. Miguel Tacón (1834-1838) y el Intendente de Hacienda Claudio
Martínez de Pinillos, Conde de Villanueva –un criollo– compitiendo
entre sí realizaron un gran número de obras de enriquecimiento
urbano. Tacón hizo: el Teatro Tacón (1836); la Cárcel
Municipal (1836); la Quinta de los Molinos (1837); y el
mercado de Tacón, entre otras obras. Villanueva hizo: la Plaza
de San Francisco y la Fuente de Los Leones (1836); además de
la Fuente de la India (1836), entre otras obras.
4. Francisco Serrano, Duque de la Torre (1859-1863) y el recién
nombrado Gobernador Civil de La Habana Antonio Mantilla
ordenaron al ingeniero Francisco de Albear el primer plano
topográfico de La Habana (editado más tarde en 1871) y crearon
las Ordenanzas de 1861, un extraordinario documento de
476 artículos, que fue posteriormente revisado en 1881. Estas
Ordenanzas reglamentarían la arquitectura y el urbanismo de
la ciudad de ahí en adelante. Comienzan las obras de construcción
de los repartos Santos Suárez, El Carmelo (1859), y
El Vedado (1860)... todos ellos por iniciativa empresarial
privada, cuyo dinamismo ya comenzaba a hacerse sentir.
5. El ingeniero Mariano Carrillo de Albornoz había desarrollado el
Plano del Ensanche de La Habana en 1850, bajo la gobernación
de Federico Roncali (1848-1851). La demolición de las
murallas ocurre en 1863 y durante la gobernación de Domingo
Dulce (1863-1866) se le ordena al ingeniero Juan Bautista
Orduña la elaboración del proyecto de la Urbanización Las
Murallas, en las 26 hectáreas (65 acres) que ocupaba el glacis
o ring de defensa de la ciudad antigua (1865). En 1866 se
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José Lezama Lima, «1 Tratados en La Habana», Sucesiva o las Coordenades Habaneras,
Editorial Orbe, Stgo. De Chile, 1970, pág. 222.
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aprueba el reglamento que regulaba la repartición de los solares.
Este proyecto visionario cambió la escala y la faz de la ciudad.
Constituye la confirmación de La Habana Monumental.
IV. EL MALECÓN... LA VISIÓN MEMORABLE
DE LA HABANA
El poeta Gastón Baquero decía que para el también poeta José
Lezama Lima La Habana era como una sinfonía. Lezama confirmó
esa manera de pensar cuando escribió: «,.. las grandes ciudades que
parecen levantadas sobre una visión memorable, sobre las infinitas
variantes sinfónicas, allí está la plenitud humanística»,1
Toda gran ciudad surge producto de un gesto urbano creativo
y partiendo de esa visión se desarrolla. El gesto que comenzó a estructurar
para La Habana su «visión memorable» fue el proyecto del
Malecón de La Habana. Fue concebido por el ingeniero Francisco de
Albear en 1870, quien planeó llevarlo desde el Castillo de la Punta
hasta la Calzada de Belascoaín, frente al mar.
Su fase inicial, hasta la calle Lealtad, la construyó el gobernador
Leonard Wood en el breve período de la primera intervención
norteamericana (1899-1902). Desde ese momento llevar adelante esta
obra fue tema obligado en los planes de obras públicas de los presidentes
cubanos.
El abrazo del mar a La Habana comienza al fondo de la bahía,
en el castillo y los muelles de Atarés. Dentro de la bahía corre rumbo
al este a lo largo del muelle de Tallapiedra, la Alameda y los muelles
de Paula, de Santa Clara, de La Machina, de San Francisco, y de
Caballería. Gira rumbo al norte, en la Plaza de Armas y el Castillo de
la Real Fuerza y recorre la Avenida del Puerto hasta salir al mar,
donde comienza el Malecón, en su recorrido rumbo oeste hasta terminar
en el río Almendares.
Efrén Córdova, Editor
Paul Valéry, «El Alma y 2 la Danza», Eupalinos o el Arquitecto, Editorial Losada, S.A.,
Buenos Aires, 1944, pág. 85.
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A todo lo largo del recorrido, orientadas de norte a sur y
perpendiculares al Malecón, penetran a la ciudad –en secuencia– las
siguientes vías: el Paseo del Prado, y las calzadas de Galiano, de
Belascoaín, y de Infanta. En El Vedado: la calle L, la Avenida de los
Presidentes (calle G), la Avenida de los Alcaldes (calle Paseo), y la
calle 12; conectando –cada una de ellas en su recorrido hacia el sur–
con las Calzadas de Zanja, Reina, Carlos III, Zapata y la calle 23 de
El Vedado. Este sistema de vías primarias conecta los barrios entre sí
y entreteje la ciudad, creando un conjunto urbano orgánico.
El Malecón es la vía matriz que permite disfrutar el abrazo que
el mar le da a La Habana. El abrazo del mar es la «visión memorable
»de la ciudad... el gesto creativo que la unifica y la hace «cantar»,2
V. LA ÉPOCA REPUBLICANA
El 20 de mayo de 1902 comienza la República de Cuba su
accidentado recorrido político. Este capítulo –tomando la ciudad de La
Habana como paradigma urbano nacional– se enfocará en describir
cómo se desenvolvieron la arquitectura y el urbanismo durante el
lapso que discurre entre esa fecha y el 31 de diciembre de 1958, y
cómo influyen sobre estas artes-útiles la Cultura, la Sociedad y el
Estado.
En aquel 20 de mayo predominaba en el criollo una actitud de
rechazo a lo español. La irracional explotación del país por el régimen
colonial y la larga guerra de independencia habían dejado a Cuba en
ruinas y en condiciones caóticas, tanto en lo social como en lo económico.
En la educación el 74% de la población era analfabeta y las
escuelas brillaban por su ausencia, mucho menos un sistema escolar
actualizado; en la salubridad no se cumplía siquiera con las condiciones
mínimas; en los servicios públicos existía una necesidad imperiosa
de pavimentar las calles, el alcantarillado era mínimo, peor el sistema
de desagüe, y el servicio de iluminación era muy defectuoso. El
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
Alejo Carpentier, «3 Tientos y Diferencias», La Ciudad de las Columnas, Editorial Arca,
Montevideo, 1967, pág. 59.
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acueducto del Ing. Albear, construido entre 1856 y 1893, era el único
servicio público adecuado que la ciudad ofrecía.
A esta situación hay que agregarle el recuerdo amargo de la
brutal «reconcentración» del gobernador Valeriano Weyler la cual,
solamente en la provincia de La Habana, provocó 50,000 muertes, y
en el país más de 200,000. Además debemos pensar cómo se sentirían
los criollos al ver que cuando terminó la guerra Hispano-Americana
con la firma del Tratado de París, el 10 de diciembre de1898, no
habían podido siquiera participar en las negociaciones de paz con una
representación del Consejo de la República en Armas o de su Asamblea.
No fueron reconocidos, luego de 30 años de tanta lucha y tanta
muerte.
Frente a esta situación los criollos, ya libres, asumieron
una actitud comprensible... ¡Rechazo a lo español!
La arquitectura, como reflejo de la sociedad, expresa dicho
rechazo al efectuar un cambio violento de dirección, orientando la
búsqueda creativa hacia formas de expresión clásicas y eclécticas, que
le abren la puerta de entrada a lo europeo en el ámbito de la cultura
cubana, especialmente a todo lo francés...
La arquitectura cubana durante los siglos XVIII y XIX había
mostrado una tendencia cada vez más fuerte a liberarse de cánones
estilísticos rígidos. Una multitud de ejemplos demostraban una actitud
de búsqueda producto del actuar creativo individual, que es condición
sine qua non de toda obra de arte genuina. Así surgieron, como nos
señaló Alejo Carpentier, el «barroco cubano»3 y múltiples y muy
variados ejemplos de una arquitectura ejecutada con gran «,.. estilo sin
estilo»,
Efrén Córdova, Editor
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Cuba se acriollaba en su arquitectura.
La cultura y sus creadores se liberaban del control autoritario
del régimen colonial y oteaban nuevos horizontes.
El siglo XX trajo consigo las oportunidades que
siempre brindan las nuevas épocas.
1. Las intervenciones norteamericanas de John R, Brooke (1898-
1899), Leonard Wood (1899-1902) y de Charles Magoon (1906-1909)
se dedicaron básicamente al saneamiento general de la ciudad; a la
construcción de mejoras al sistema de alcantarillado; a mejorar el
sistema educativo y a la construcción de escuelas y hospitales; además
de emprender labores de embellecimiento urbano, tales como la
pavimentación en asfalto del Paseo del Prado (1901), el Parque de los
Estudiantes y la Glorieta de la Punta (1902) de Charles B. Brun, un
arquitecto norteamericano de origen francés.
Construyeron la Escuela de Artes y Oficios y arreglaron la
Academia de Ciencias Médicas. Reorganizaron la Oficina de Constructores
Civiles (1907) y comenzaron el desarrollo del Malecón de La
Habana llevándolo hasta la calle Lealtad... un paso trascendental para
alcanzar la imagen de gran ciudad que La Habana hoy tiene.
La Escuela de Arquitectura de la Universidad de La Habana
abrió sus puertas en el año 1900 y su primera promoción se graduó en
1906. El currículo de estudios se basó en el sistema de enseñanza de
la École des Beaux-Arts de París, de corte clasicista.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
423
La Universidad de Columbia, en New York, ejerció también
durante las tres primeras décadas del siglo XX una gran influencia
sobre el tipo y calidad del diseño arquitectónico que se produciría en
La Habana, pues entre sus graduados se encontraban algunos de los
más brillantes arquitectos cubanos de esa época: Francisco Centurión,
Félix Cabarrocas y Leonardo Morales. Otros como Miguel Ángel
Moenck se graduaron en la Universidad de Tulane, en New Orleáns,
que tenía, al igual que Columbia, un currículo de fuerte orientación
francesa.
2. Durante el gobierno de Tomás Estrada Palma (1902-1906) se
continúan las obras del Malecón hasta el Parque Maceo. El centro de
gravedad de la ciudad se había trasladado a extramuros, al Paseo del
Prado... una gran plaza lineal. A lo largo de dicho eje y sus áreas
colindantes comenzaron a ubicarse las principales residencias y edificios
de la burguesía cubana.
Imagen aérea del Malecón de La Habana, 1901-1958.
Efrén Córdova, Editor
Llilian Llanes, «1898-1921 / La 4 transformación de La Habana a través de la arquitectura
», Editorial Letras Cubanas, 1993, pág. 102.
424
En 1907 se construye el primero de una serie de centros regionales
españoles, el palacio de la Asociación de Dependientes del
Comercio, diseño de Arturo Amigó y, en el mismo año, el edificio del
Banco Nacional de Cuba, de José Toraya. En 1908 se construyen el
Hotel Sevilla y el Hotel Plaza, de José Mata.
Otros presidentes contribuyeron al desarrollo de la ciudad. En
este trabajo, por razones de espacio, solo se pueden relatar aspectos de
la obra de aquellos que hicieron los aportes más creativos o importantes.
3. José Miguel Gómez (1909-1913) canjeó los terrenos del Arsenal
por la antigua Estación de Villanueva, y nos dejó la magnífica obra
de la Estación Terminal de Trenes (1912) del arquitecto Kenneth
Murchison. Comenzó las obras del Aula Magna de la Universidad de
La Habana, en la loma de Aróstegui, como parte de la acrópolis cultural
de la ciudad que comenzaba a definirse, y empezó las obras del
Instituto de La Habana, que no se terminaron hasta 1924. Creó el
barrio obrero de Pogolotti. Se construyó el edificio de la Lonja del
Comercio (1909), por Tomás Mur y José Mata, en la Plaza de San
Francisco.
4. Mario García Menocal (1913-1921) fue uno de los presidentes
más activos. Disfrutó del período llamado de las vacas gordas o danza
de los millones –entre 1919 y 1920– para luego enfrentarse a la crisis
económica a fines del 20 con la caída del precio del azúcar. Llilian
Llanes cita que «,.. en 1919, en ese año se construían en la capital un
promedio de diez obras por día»,4 En esta extraordinaria producción
predominó la iniciativa privada que Menocal supo incentivar.
El Vice-Presidente Enrique José Varona, con la colaboración
de los educadores norteamericanos Alexis Frye y Mathew Hanna,
actuó brillantemente activando y desarrollando lo educativo y lo
cultural en la población nativa, la cual estaba sujeta a enormes presio50
AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
5 Ibid., pág. 93.
6 Eduardo Luis Rodríguez, «La Habana / Arquitectura del siglo XX», Art Blume, Barcelona,
1998, pág. 75.
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nes sicológicas por una inmigración masiva incesante. En 1899 la
población de la Isla era 1.572,797 habitantes y en 1919 –en sólo 20
años– había aumentado un 84% llegando a 2.889,004. Un aumento del
4.2% anual.5 «Entre 1902 y 1908 entraron en el país 208.000 inmigrantes.
En el período comprendido entre 1902 y 1934 lo hicieron
1.300.000, de los cuales el 75% era español»,6 La población en la
ciudad de La Habana creció de 250,000 habitantes en 1900, a 600,000
en 1924.
La ingente labor de Menocal, en colaboración con la empresa
privada, realizó las obras necesarias para alojar este drástico aumento
de población y proveerle todas las funciones complementarias: comercio,
industria ligera, recreación y cultura; además de proceder al
embellecimiento de la ciudad.
La brillante labor conjunta de estos dos hombres
–Menocal y Varona– inculcó en el cubano un orgullo
ciudadano y un sentido de identidad, que nunca más
perdió... ni aún en los peores momentos y circunstancias.
En cuanto al aspecto físico de la ciudad uno de sus logros fue
darle continuidad al sentido de monumentalidad en la escala urbana,
que comenzó en tiempos de la colonia: 1. Con la presencia de los altos
muros de los castillos coloniales, desde 1580, y los de la muralla de la
ciudad antigua, de 1680 a 1863; 2. Se continúa al crearse el Paseo de
Isabel la Católica, en 1774; 3. Se renueva con el proyecto de la Urbanización
Las Murallas, en 1866; 4. Sigue presente al comenzar el
desarrollo del Malecón, en 1901.
En tiempos de Menocal se logró darle continuidad a los valores
esenciales de la tradición cubana... en una forma creativa. La lista de
obras realizadas para alcanzar este logro es considerable, incluye
Efrén Córdova, Editor
Durante la búsqueda de 7 datos que contiene este listado constituyó una fuente importante
de información el libro citado anteriormente de la investigadora Llilian Llanes, así como el
libro de Eduardo Luis Rodríguez y María Elena Martín: «La Habana / Guía de Arquitectura»,
Junta de Andalucía, España, 1998.
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hospitales, escuelas, parques, monumentos, etc.7 Veamos: el Hospital
Calixto García –37 edificios– (1914-1917), y el Hospital Freyre de
Andrade (1920); en la Universidad de La Habana: el Laboratorio de
Física (1914-1915), el Laboratorio de Química (1914-1916), el Edificio
de Administración (1916-1917), y la Escuela de Antropología y
Biología (1920-1921); el Palacio Presidencial, diseño de Rodolfo
Maruri y el belga Paul Belau (1918), fue terminado por Tiffany de
New York (1920); los parques (1916-1917) de: Juan Bruno Zayas,
Trillo, Aranguren, y el de la Iglesia del Cerro; y en El Vedado, los
parques de: Medina, Menocal, y Quesada.
Continuó la prolongación del Malecón, llevándolo hasta la
esquina con la calle G de El Vedado (1916-1919), lugar que luego se
conoció como El Recodo. Erigió en el recorrido los monumentos al
General Antonio Maceo (1918), y al hundimiento del Maine (1918);
instaló las farolas del Parque Central (1918) y las del Parque de Albear
(1918).
Por su parte la iniciativa privada complementaba esta labor
constructora de ciudad con innumerables viviendas, comercios y
oficinas; Quintas de Salud (casi todas en El Cerro); Clubes y Centros
Sociales como fueron: el Vedado Tennis Club (1920) de Rafecas y
Toñarely; el Casino Español (1914) de Luis Dediot; el Centro Gallego
(1917) de Paul Belau. Muy importantes fueron: la ampliación de la
Manzana de Gómez (1917); la reconstrucción del Hotel Inglaterra
(1915), el Hotel Lafayette (1919), y el Hotel New York (1919); los
cines Fausto (1915), el Olympic (1920) y el Trianón (1920), los
últimos dos diseñados por Joaquín Weiss.
Junto a esta labor se fueron creando las instituciones que
facilitaban su ejecución profesionalmente: el Colegio de Arquitectos
se fundó en 1916; la revista Arquitectura, se publicó a partir de 1917;
y el Colegio de Ingenieros se fundó en 1918.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
Pedro Martínez Inclán, « 8 La Habana Actual», P. Fernández y Cía., La Habana, 1925.
9 Una fuente importante de información sobre la obra de Machado fue el libro del historiador
Carlos Venegas Fornias, «La urbanización Las Murallas: dependencia y modernidad»,
Editorial Letras Cubanas, La Habana,1990, págs.106-119.
427
El ingeniero jefe de la ciudad, Enrique Montoulieu y de la
Torre, diseñó un Plan Director, que terminó en 1922, para una población
que estimó en 650,000 habitantes. Se basaba en un sistema de
vías de anillos concéntricos y localizaba una Plaza Cívica monumental
en la Loma de los Catalanes... la cual sería el nuevo corazón de La
Habana.
Otro Plan Director fue desarrollado por el arquitecto Pedro
Martínez Inclán y publicado en 1925 bajo el título: «La Habana actual:
estudio de la capital de Cuba desde el punto de vista de la arquitectura
de ciudades»,8 Este trabajo estimaba una población de 700,000 habitantes;
creaba un Centro Cívico en el área actual del Parque Central y
la Plaza de la Fraternidad y ubicaba una Plaza Monumental en la
Loma de los Catalanes. Creaba un sistema de áreas verdes, conectado
con el Gran Paseo del Oeste, a lo largo del río Almendares. Convertía
los castillos en monumentos para visitar, rodeados de áreas verdes.
Para servir a la población de bajos ingresos creaba una serie de barrios
con parques y demás facilidades. Su sistema general de vías se basaba
en una serie de avenidas y paseos que comunicaban entre sí varias
plazas menores, las cuales servían a las diferentes comunidades.
Previó el futuro crecimiento de la ciudad creando una serie de ejes de
desarrollo.
Ambos planes coincidían, aproximadamente, en la ubicación
de una Plaza Monumental en la Loma de los Catalanes.
5. Gerardo Machado y Morales (1925-1929) (1929-1933) hizo
una de las más importantes contribuciones al embellecimiento y
planificación de La Habana.9 Su obra física queda para siempre inscrita
en la historia como un logro positivo, al igual que en el aspecto
ético-político queda inscrito negativamente en la historia como un
dictador fiero.
Efrén Córdova, Editor
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Durante los primeros cinco años de gobierno –un siglo después
que el gobernador Tacón y su Intendente, el Conde de Villanueva,
hicieran la obra de reforma urbana que cambió la faz de La Habana–
Machado y su Ministro de Obras Públicas, Carlos Miguel de Céspedes,
lograron de nuevo llevar a cabo una reforma urbana que elevó la
ciudad a niveles de calidad insospechados.
En el año 1929, los arquitectos Govantes y Cabarrocas realizaron
un proyecto para la construcción de un barrio obrero llamado
Lutgardita, localizado en un área industrial en Rancho Boyeros al sur
de La Habana. Contaba con 100 unidades de vivienda y se proveían
todas las facilidades complementarias como: kindergarten, colegio,
hospital, teatro, etc. Era el primero de este tipo que se creaba en
Latinoamérica. Otra obra de gran importancia para el desarrollo y
modernización del país fue la Carretera Central.
El 10 de julio de 1925 Carlos Miguel de Céspedes dictó la
nueva Ley de Obras Públicas que puso en camino un plan, que tenía
como objetivos básicos: 1. crear un Plan Maestro de Desarrollo para
La Habana; 2. continuar con el desarrollo del Malecón; 3. construir el
Capitolio Nacional; 4. crear un Centro Cívico que sería su gran foco
urbano; 5. darle continuidad a la presencia de la escala monumental,
basada en la cual la ciudad había sido desarrollada tradicionalmente
y trabajar en su embellecimiento; 6. incentivar la empresa privada para
elevar su producción al más alto nivel posible, tanto en cantidad como
en calidad.
Entre muchas obras importantes que aportó la empresa privada
descollan: el edificio de la Compañía Cubana de Electricidad (1927),
de Morales y Compañía; el Centro Asturiano (1927), de Manuel del
Busto; el Hotel Presidente (1927), de Eduardo Tella; el edificio de la
Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de La Habana
(1927), el Habana Biltmore Yacht and Country Club (1927), y el
Auditorio de Pro-Arte Musical (1928), los tres de Moenck y Quintana;
el edificio Bacardí (1930), de Rodríguez Castells y Fernández Ruenes;
el Hotel Nacional (1930), de MacKim, Mead & White; y el edificio
López Serrano (1932), de Mira y Rosich.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
10 En la búsqueda de información sobre J.C.N. Forestier fue una importante fuente el
trabajo del profesor Jean-François Lejeune titulado: «The City as Landscape: Jean Claude
Nicolas Forestier and the great urban works of Habana, 1925-1930", The Journal of Decorative
and Propaganda Arts, #22, Cuba Issue, Wolfsonian-FIU, Miami Beach, 1996, pp.151-
185.
429
Para proceder con el planeamiento y desarrollo de dichos
objetivos se contrataron los servicios del arquitecto-paisajista francés
Jean Claude Nicolas Forestier (1861-1930),10 un profesional de superior
categoría, que de joven había participado en las labores de embellecimiento
de París, durante la administración del Barón Haussmann.
Forestier había hecho proyectos para: el Parque María Luisa, en
Madrid; los jardines de Miramar, en Montjuic, Barcelona; y para las
ciudades de Marruecos y Lisboa, además del diseño de la Vía Costanera
en el Río de La Plata, en Buenos Aires.
Forestier hizo tres viajes a La Habana entre 1925 y 1930, el
último ya cerca de su muerte. En su primer viaje realizó un vuelo en
avión para poder apreciar mejor la ciudad como una totalidad. Trabajó
con un grupo de profesionales cubanos y extranjeros. Los extranjeros
eran un grupo joven de la École des Beaux-Arts: Eugène Beaudoin,
Louis Heitzler, Jean Labatut, Théo Levau, y Jeanne Sorugue. Los
cubanos eran: J.I. del Alamo, Raúl Hermida, Raúl Otero, y los artistas
Diego Guevara y Manuel Vega.
El «Proyecto del Plano Regulador de La Habana y sus Alrededores
», como se le llamó, fue realizado entre 1925 y 1926. Forestier
hizo revisiones al proyecto en sus viajes de 1928 y 1930. En líneas
generales el proyecto estimaba una población de 700,000 habitantes
y abarcaba desde la macro-escala de la ciudad y sus alrededores hasta
la micro-escala del diseño del piso de la Plaza de la Catedral, inspirado
en el diseño realizado por Miguel Ángel para el piso de la Plaza del
Capitolio en Roma.
Plano de La Habana de Forestier, 1926.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
431
El foco central del proyecto era la Plaza de la República,
coincidiendo aproximadamente en su ubicación con los criterios de
Montoulieu y Martínez Inclán... en la Loma de los Catalanes. De ese
centro urbano irradiaban una serie de avenidas: hacia el castillo de
Atarés; hacia el río Almendares, terminando en el Bosque de La
Habana; hacia El Vedado; hacia lo que sería la Plaza de la Fraternidad;
otras avenidas existentes serían ensanchadas. Conectando entre sí
estas avenidas radiales Forestier trazó tres vías principales, concebidas
como anillos concéntricos, que servirían de enlace a los nuevos desarrollos
que se realizarían más adelante en los espacios vacíos de la
ciudad, durante su crecimiento futuro.
El otro gran proyecto fue el Capitolio Nacional. El proceso
que se siguió hasta su inauguración comienza en 1917, durante el
gobierno de Menocal, cuando se inicia el proyecto por Félix Cabarrocas,
el cual concibió la escalera y el pórtico monumentales terminando
en lo alto con una cúpula. El trabajo fue paralizado en 1921, debido a
la crisis económica. Continúa el proyecto la firma de Govantes y
Cabarrocas, en 1925, acentuando la importancia de la escalera y
adosándole a los pórticos laterales grandes pilastras; la cúpula se hace
más clásica. En el mismo año 1925 Raúl Otero y los franceses Heitzler
y Leveau (que vinieron con Forestier a La Habana) hacen cambios,
tales como acentuar aún más el eje vertical escalera-pórtico-cúpula y
darle más transparencia a los cuerpos laterales. En 1927 Bens Arrarte
realiza otros cambios, que hacen el edificio más clásico y grandioso,
y le inserta algunos elementos de estilo Art Déco. El Capitolio fue
terminado en el año 1929 a un costo superior a los $17.000,000.
6. Ramón Grau San Martín (1944-1948) realizó durante su
mandato varios trabajos de modernización de la ciudad: parques,
colegios, hospitales y viviendas de interés social. Nombró Ministro de
Obras Públicas a José San Martín (a quien se le conocía como ‘Pepe
Plazoleta’, por su dedicación a construir obsesivamente ese tipo de
rotondas viales); su Director General de Arquitectura fue Luis Dauval
Guerra. Ambos desarrollaron, con un grupo de profesionales cubanos,
una serie de Planes Directores para: La Habana, Pinar del Río, MatanEfrén
Córdova, Editor
432
zas, Cienfuegos, y Santiago de Cuba. Este nuevo Plan de La Habana
dejó de lado y engavetó, por razones políticas nada profesionales, el
Plan de Forestier... careciendo de la creatividad del mismo.
En 1944 se desarrolló el Barrio Residencial Obrero de Luyanó,
localizado en el Reparto Aranguren, al Sur de la bahía de La Habana.
En su creación trabajaron Pedro Martínez Inclán, Mario Romañach y
Antonio Quintana los que le imprimieron al proyecto una imagen de
modernidad. Contaba con 1,500 casas, 8 complejos de apartamentos
en edificios de 4 pisos y, además, todos los servicios complementarios
de la vivienda, como son: mercado, colegios, campos deportivos,
parques, etc.
Se construyó el edificio Radiocentro-CMQ (1947) de Junco,
Gastón y Domínguez, dando comienzo al desarrollo de La Rampa
concebida para ser con el tiempo el Paseo del Prado de la modernidad.
7. Fulgencio Batista y Zaldívar (1940-1944) (1952-1958) establece,
igual que Machado, un violento contraste entre la riqueza de la
obra física realizada en la ciudad y la pobreza de su actuar político
nacional, que lo inscribe como un miembro más del funesto elenco
caribeño y latinoamericano de dictadores.
Durante su gobierno, sobre todo en la década de los 50, Cuba
disfruta de una bonanza económica que ayudó a una producción
masiva de obras del Estado que crearon la infraestructura física sobre
la cual la empresa privada, ya de sólida madurez, produjo un desarrollo
sin paralelo en la ciudad. Algunas de esas obras fueron: 1. Terminar
de construir el Malecón hasta el río Almendares (1952-1958); 2.
Crear la Ciudad Deportiva (1957); 3. La construcción de los túneles
bajo el río Almendares (1953) y (1958); 4. La construcción del túnel
bajo el canal de entrada a la bahía (1958). Estos trabajos fueron realizados
por la Société des Grands Travaux de Marseille.
EL TÚNEL DE LA BAHÍA, 1958.
Efrén Córdova, Editor
11 Durante la investigación de datos para realizar este capítulo fue de mucha utilidad el
libro de Roberto Segre, Mario Coyula y Joseph L. Scarpaci, «Havana / Two Faces of the
(continúa...)
434
Aprovechando el acceso creado hacia el este de la ciudad por
el túnel de la bahía, esta nueva zona de la ciudad se conectó con la Vía
Blanca, una vía de acceso rápido a las áreas de futuro crecimiento de
la ciudad y a las playas del este, llegando su alcance hasta la ciudad de
Matanzas.
Otra obra de gran importancia, que siguió los lineamientos
previos de Montoulieu, Martínez Inclán y Forestier, fue la Plaza
Cívica de la República, realizada entre 1952 y 1958, cuyo diseño se
centraba en el Monumento a José Martí (1958) de Enrique Luis Varela
y el escultor Juan José Sicre. Sus edificios principales son: la Terminal
de Ómnibus de La Habana (1951) de Moenck y Quintana; el Tribunal
de Cuentas (1953) de Aquiles Capablanca; el Ministerio de Comunicaciones
(1954) de Ernesto Gómez- Sampera y Martín Domínguez; el
Palacio de Justicia (1957) de José Pérez Benitoa; la Biblioteca Nacional
(1957) de Govantes y Cabarrocas; el Teatro Nacional (1958) de
Arroyo y Menéndez; la Renta de la Lotería (1958) de Lorenzo Gómez
Fantoli; el Palacio Municipal (1958) de Govantes y Cabarrocas.
Algunos de los proyectos más importantes que realizó la
empresa privada fueron: Hotel Habana Hilton (1957), de Welton
Becket-Arroyo y Menéndez; Hotel Riviera (1958) de Igor Polevitsky
y Manuel Carrerá; el edificio Partagás (1954) de Max y Enrique
Borges Recio; el Cabaret Tropicana (1951-1956) de Max Borges
Recio; el Retiro Odontológico (1953) y el Retiro Médico (1958) de
Antonio Quintana; el edificio FOCSA (1956) de Ernesto Gómez-
Sampera y Martín Domínguez; el Palacio de los Deportes (1957) de
Arroyo y Menéndez; la Tienda Flogar (1956) de Silverio Bosch y
Mario Romañach; el edificio de Evangelina Aristigueta de Vidaña
(1956) de Mario Romañach.
Durante las décadas de los 40 y los 50 se realizaron innumerables
proyectos por la empresa privada, complementando la labor del
Estado, para así poder darle viviendas a una población que aumentaba
en rápido crecimiento.11 De 1943 a 1953 la población de La Habana
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
11 (...continuacion)
Antillean Metropolis», John Wiley & Sons, Chichester, West Sussex, England, 1997.
12 Es la opinión del autor que hoy día, con el pasar de los años, estas obras constituyen una
parte básica de nuestra tradición al conformar el extraordinario conjunto urbano que es La
Habana, de la cual son parte inseparable, irdependiene de su calidad individual. La Habana
es un caso similar al de Venecia, Italia, cuyo valor excepcional como ciudad no radica en la
calidad individual de sus edificios, sino en la composición urbana vista como una totalidad.
(continúa...)
435
creció de 837,670 habitantes a 1.216,760... un aumento de 379,000
habitantes (45%) en solo 10 años. Fue una extraordinaria labor alojarla
y proveerle a la vivienda los servicios y facilidades públicas complementarias.
VI. LA BÚSQUEDA DE IMÁGENES EN LA ARQUITECTURA
La búsqueda de imágenes arquitectónicas nuevas, que reflejaran
el sentir de la nación emergente, combinada con la apertura del
país a una inmigración masiva muy variada, produjo múltiples influencias
culturales y la posibilidad de expresarse en diferentes estilos, que
eran inmediatamente explorados. Esta variedad en los diseños caracteriza
la arquitectura cubana de la época y continuó en uso, con múltiples
variantes y mutaciones, durante casi cuatro décadas del siglo XX.
La Habana es producto de la libertad plena dada a la creatividad
individual: es su resultado utilitario-estético.
Los múltiples estilos se integraron en el contexto urbano, por
la obligatoria aplicación de los parámetros de diseño que establecieron
las Ordenanzas, vigentes desde 1861, las cuales requerían los soportales
de uso público, controlaban las alturas por piso, alineando los
balcones a lo largo de las calles y avenidas, proporcionaban la altura
total de las construcciones al ancho de las calles, etc., poniendo por
delante del interés privado la salvaguarda del ornato público urbano.
Fue, sin embargo, una etapa durante la cual los arquitectos
abandonaron el proceso creativo evolutivo de los elementos esenciales
de la tradición arquitectónica cubana y, a través de una serie de gestos
individuales, en gran parte miméticos, se expresaron produciendo
edificios de indudable calidad e imponente presencia, pero ausentes
de raíz.12 El poder político no tuvo una participación decisiva en esta
Efrén Córdova, Editor
12 (...continuacion)
Confirmando este punto Paul Valery, en su Eupalinos o el Arquitecto, pág. 132, afirma que
«,.. el grado de conjunto es necesariamente más elevado que el de los detalles»,
13 Eduardo Luis Rodríguez, «La Habana / Arquitectura del siglo XX», Art Blume, Barcelona,
1998, pág. 45.
14 José Lezama Lima, «Tratados en La Habana», Sucesiva o las coordenadas habaneras, Editorial
Orbe, Stgo.de Chile,1970, pág.189.
436
toma drástica de decisiones ético-culturales... el nivel de la discusión
estaba muy por encima de la mentalidad burocrática.
Es oportuno citar aquí una frase de ese historiador de excepción
que es el arquitecto Eduardo Luis Rodríguez, el cual describe el
momento con gran claridad al decir: «El panorama arquitectónico
cubano de principios del siglo XX muestra una diversidad que había
estado totalmente ausente en épocas anteriores. A la lógica persistencia
del sobrio neoclasicismo decimonónico se sumó, en avalancha
expresiva sin precedentes, cuanta imagen exótica fuera imaginable
por proyectistas y promotores de obras, como si con la libertad política
hubiese llegado también la libertad de escoger entre un repertorio
de nuevas opciones artísticas y se aceptaran todas a la vez»,13
Más tarde, entre 1940 y 1958, producto de la inquietud intelectual
de las nuevas generaciones, se llevó a cabo una investigación
exhaustiva para encontrar lo que Lezama llamó lo «esencial perenne
»,14 y evitar mimetizar las formas propias de la colonia. El objetivo
era encontrar un lenguaje capaz de crear una arquitectura paradigmática
que se comunicara con la sociedad, estableciendo vínculos reales
entre ambas. Una arquitectura que el cubano pudiera identificar como
propia... transparente en su mensaje y en su contenido.
Fue una exploración orientada a identificar los elementos
arquitectónicos esenciales que se habían utilizado
en la colonia. Reeditarlos en clave moderna...
actualizándolos.
Al contrario de lo que se había hecho desde comienzos de la
República –mimetizar varios estilos y afrancesar la arquitectura
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
15 Eduardo Luis Rodríguez, Ibid., pág. 45.
16 Fernando Ortiz, «Los factores humanos de la cubanidad», Revista Bimestre Cubana, 45,
#2, 1940, pág.161-186. Ajiaco es un término, proveniente de la cocina criolla, utilizado por
Ortiz para señalar la mezcla creativa que caracteriza todo lo cubano.
437
cubana–, se pensó que el estilo moderno internacional, en plena vigencia
en Europa en aquel momento, era demasiado frío e inexpresivo
para ser aplicado sin reservas en Cuba. Había que hurgar en las raíces
mismas de la cubanidad, buscando la visión adecuada al futuro de la
arquitectura cubana con un acento regionalista. Como resultado reaparecieron,
en mutación moderna, los elementos esenciales de la tradición
arquitectónica cubana previamente citados en este capítulo en el
epígrafe dedicado a los antecedentes.
Los siguientes ejemplos ilustran la calidad de arquitectura que
emergió de este proceso creativo: la casa de Eutimio Falla (1939) de
Eugenio Batista; la casa de Paulino Ingelmo (1954) de Manuel Gutiérrez;
las casas de Eduardo Rivero (1954), de Carlos Ramírez Corría
(1957), y de Mardonio Santiago (1957) de Moenck y Quintana; la casa
de Abad-Villegas (1954) y la de Timothy Ennis (1957) de Ricardo
Porro; la casa de Rufino Alvarez (1957) de Mario Romañach; la casa
de Eloísa Lezama (1958) de Frank Martínez; y muchas obras más.
Así vemos como convivieron, y conviven, en feliz compañía
dentro del contexto urbano: el Eclecticismo; interpretaciones tan suigeneris
como el «romanticismo Neogótico» y los cottages norteamericanos;
el Art Nouveau; el Modernismo catalán; el Art Déco; el Neocolonial;
y finalmente el Regionalismo Moderno cubano.15 La Habana
devino un verdadero y muy criollo «ajiaco» ...16
La Habana es un ajiaco que contiene todos los estilos
mezclados y acriollados, concebidos a una escala
monumental y en constante evolución, obligados por
los códigos y ordenanzas a integrarse al contexto
urbano... de ahí proviene la imponente presencia y el
encanto de la ciudad.
Efrén Córdova, Editor
438
VII. URBANISMO Y SUB-URBANISMO
El urbanismo mantuvo muchas de sus características tradicionales
en el desarrollo de áreas nuevas como se hizo en los repartos El
Carmelo (1859) y El Vedado (1860), ambos producto de un diseño
innovador realizado, aparentemente, por el agrimensor Luis Yboleón
Bosque y promovido por Dionisio Trigo y el Conde de Pozos Dulces.
El Vedado, nombre por el cual se le conoce, es un verdadero tesoro
urbanístico... una mutación creativa de nuestros elementos esenciales
tradicionales, que al ser actualizados, le impartieron a la ciudad una
nueva manera de expresar su forma de vida... sin perder su sentido
urbano básico. Una urbanización «verde», muy avanzada a su tiempo,
de una asombrosa modernidad.
El reparto Miramar (1918) tiene en su 5ta. Avenida, una Plaza
lineal que rememora al Prado sin mimetizarlo. Su punto central fue
definido por el obelisco de la Torre del Reloj (1920), diseño del
norteamericano John H. Duncan, que fue colaborador del arquitecto
Luis Morales en la elaboración de este proyecto. Sus manzanas alargadas
muestran la influencia de la trama vial de New York... la jardinería
era de corte francés. Este diseño eliminó la mezcla de usos residenciales
y comerciales en las esquinas de sus calles principales, tal cual se
había hecho en El Vedado y, debido a esto, no alcanzó el mismo nivel
de calidad urbana creativa.
Es importante anotar además que, al no reservarse el frente de
mar para la construcción del Malecón hasta las playas del oeste, se
perdió la oportunidad de continuar el abrazo del mar en esa área de la
ciudad, según se venía haciendo. Fue un gravísimo error debido al
exceso especulativo de sus promotores: José Marimón, José Manuel
Cortina y Carlos Miguel de Céspedes. La Habana y su gente pagaron
muy caro este error.
En general, en estos desarrollos no ocurrieron cambios básicos
importantes en cuanto se refiere a la continuación de la trama urbana
típica de la ciudad.
La cuadrícula y la manzana eran todavía la base
estructural: las moduladoras de la ciudad.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
439
Fue en los Repartos llamados: Kohly, Country Club Park,
Havana Biltmore,Náutico, Flores, La Playa, Barandilla, y La Coronela,
que se hizo evidente una influencia negativa de lo realmente
urbano, comenzando a generarse una peligrosa des-urbanización de
la ciudad, debido a la ausencia de áreas públicas de reunión; a la
codificación de bajas densidades; a la segregación de los usos urbanos;
y a la consecuente pérdida de incentivos ofrecidos al peatón para que
realice sus recorridos, lo cual sólo se logra integrando las funciones
urbanas: vivienda, trabajo, recreación, y transporte, esta vez colocándolas
a distancias prudenciales entre sí, y codificando los usos mixtos
en los reglamentos de zonificación y las ordenanzas de construcción.
Como consecuencia de todo esto se hizo imperativo el uso del
automóvil para realizar cualquier gestión rutinaria pues no se justificaba
económicamente el transporte público en esas áreas, debido a la
baja densidad que predominaba en ellas y a la excesiva distancia que
separaba las distintas funciones urbanas.
El suburbio hizo acto de presencia en La Habana al
construirse repartos-dormitorio que no proveían las
funciones complementarias de la vida urbana. Comenzaba
la des-urbanización de la ciudad. La Habana se
fraccionaba al segregarse y distanciarse sus diferentes
funciones.
Comenzaba a cambiar su imagen.
Ya para mediados de la década de los 50 era evidente que
había que re-pensar la ciudad, porque de continuar extendiéndose los
suburbios La Habana perdería su extraordinaria calidad urbana, producto
de cuatro siglos de elaboración creativa.
La presión social que estaban ejerciendo los arquitectos de las
generaciones jóvenes se hacía sentir, en la prensa, radio y televisión,
como una protesta por la falta de estudios serios dedicados a visualizar
el futuro de La Habana. La culminación de este proceso ocurrió durante
el Fórum de la Plaza de la República, convocado por el Colegio de
Arquitectos en junio-julio de 1953, donde se llevó a cabo un enfrentaEfrén
Córdova, Editor
Por cortesía del Arq. 17 Nicolás Arroyo el autor posee una copia original del Plan Piloto
de La Habana, del cual se imprimieron una serie limitada de copias.
18 José Luis Sert, «José Luis Sert, architecture, city planning, urban design», Frederick A.
Praeger, New York, 1967, págs.67-77.
19 Ibid., págs. 55-61.
440
miento generacional que fuera publicado en la prensa, evaluado y
discutido por la ciudadanía.
El arquitecto Nicolás Arroyo, Ministro de Obras Públicas para
esa época, reaccionando a las voces disidentes y por convencimiento
propio, decidió que una Habana en continuo y acelerado crecimiento
necesitaba la realización de un Plano Regulador que guiara adecuadamente
su desarrollo. A esos efectos fundó, en 1955, la Junta Nacional
de Planificación de Cuba y se contrataron los servicios de Town
Planning Associates, firma consultora de New York, dirigida por el
arquitecto José Luis Sert, y sus socios Paul Lester Wiener y Paul
Schulz, que trabajaría en colaboración con el arquitecto Mario Romañach
en la elaboración de un Plan Piloto de La Habana.17
En 1958, tomando en cuenta la importancia que tenía el Túnel
de la Bahía en la futura configuración de la ciudad, el promotor Pedro
Grau y el terrateniente Dionisio Velasco, en una actuación típica de la
empresa privada, contrataron los servicios del arquitecto italiano
Franco Albini, el cual trabajaría con los arquitectos Miguel Gastón y
Ricardo Porro en la elaboración de un Plano de Desarrollo de La
Habana del Este. El trabajo se realizaría en coordinación con la Junta.
El objetivo era crear una extensión de la ciudad hacia el este, balanceando
así la morfología total de ella, permaneciendo la Habana Vieja
como su centro geográfico.
El Plan Piloto de Sert (1958), como se le conoce, fue muy
influido por los Planes que Le Corbusier diseñara con Sert para Bogotá,
Colombia (1951-1953)18 y Chimbote, Perú (1948),19 y por los
criterios de diseño urbano, representados en la separación de las cuatro
funciones urbanas: vivienda, trabajo, recreación, y transporte. Estos
criterios ya estaban siendo cuestionados por la generación joven del
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
Kenneth Frampton, «Historia Crítica de la 20 Arquitectura Moderna», Editorial Gustavo
Gili, S.A., Barcelona, 1981, págs. 273-283.
441
CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna)20 y eran
considerados obsoletos al ser analizados sus resultados –como negativos–
luego de ser aplicados en diferentes centros urbanos.
Asumiendo una futura población de 4.000,000 de habitantes,
Sert dividió la ciudad en sectores que se centrifugaban en anillos de
alta, mediana y baja densidad, partiendo del centro geográfico de la
ciudad vieja. Proponía un sistema de parques y áreas verdes entretejido
en la ciudad. Presentó una serie de estudios tipológicos de agrupaciones
de viviendas, apropiadas para las diferentes densidades urbanas
propuestas y para diversos niveles de ingresos.
Plan Piloto de La Habana, José Luis Sert, 1958.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
443
El estudio preliminar del sistema de transporte y la clasificación
de vías, realizado por los ingenieros consultores Seelye, Stevenson,
Value & Knecht, de New York, era de excelente calidad profesional;
conectaba la ciudad por medio de un tejido de ejes viales con una
serie de unidades satélites localizadas fuera del área urbana propiamente,
tales como: 1. Cotorro, Cuatro Caminos, Diezmero, San Francisco,
y Santa María del Rosario... en uno de los ejes. 2. Otro eje
conectaba con: Rancho Boyeros, Santiago de las Vegas, Bejucal, y
Quivicán. 3. Otro: Punta Brava, Bauta, Caimito del Guayabal, y
Guanajay. 4. Otro: Santa Fe, Baracoa, y Mariel. 5. Otro: Cojímar,
Santa María del Mar, Marbella, y Santa Cruz del Norte. Se creaba así
una estructura de vías que permitiría a la ciudad crecer de una manera
orgánica en el futuro.
Sert cometió dos errores fundamentales en el Plan Piloto: 1.
En su propuesta para La Habana Vieja destruía irremediablemente, al
rediseñar sus manzanas y sus calles, el tejido urbano de la zona
histórica de la ciudad –un icono urbano– que en 1982 sería declarada
por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad; 2. La creación de una
isla artificial frente al Malecón, que es otro icono urbano... y además
su «visión memorable», como ya hemos comentado. La isla artificial
hubiera impedido el disfrute de la visión del abrazo del mar a la
ciudad –que los habaneros llaman «la Curva del Malecón»–, al quedar
interrumpida por la susodicha isla.
Frente a esta situación un grupo numeroso de arquitectos
cubanos, mayormente jóvenes, estaban reuniéndose para discutir la
estrategia a seguir en la lucha orientada a impedir la implementación
de estos errores y, además, proceder a la evaluación del Plan Piloto en
su totalidad. Los cambios políticos ocurridos en Cuba el primero de
enero de 1959 y la salida al destierro de un grupo masivo de esos
creadores, a partir de 1960, hicieron imposible un enfrentamiento que
ya no tenía sentido efectuar.
Efrén Córdova, Editor
444
VIII. EL SITIO, LA CIUDAD Y SU GENTE...
EL AMBIENTE URBANO COMO SÍNTESIS
Todo ambiente urbano, morfológica y atmosféricamente, está
basado en la interacción creativa constante de una tríada: el sitio
natural, las formas construidas y la gente. Para que esto ocurra es
necesario alcanzar un fino equilibrio entre las partes, que les permita
sintetizarse en una totalidad compleja –una sinfonía– que no cesa
nunca de evolucionar, mutando, al buscar continuamente su contemporaneidad.
Hay algo de Sísifo en toda gran ciudad... su recorrido en la
historia nunca termina, siempre está recomenzando, recreándose a sí
misma, reflejando los cambios en la sociedad provocados por nuevas
inmigraciones, cambios poblacionales dentro de ella misma, avances
en la tecnología, etc. La Habana constituye un gran ejemplo urbanístico
por el recorrido que ha realizado en su proceso de desarrollo, cuya
contemporaneidad ha ido construyéndose sobre la base tradicional preexistente,
a partir de la cual se desarrollaron las nuevas visiones
creativas... No debemos perder de vista que lo que hoy es novedad con
el tiempo pasa a ser tradición. Esa acumulación de tradiciones constituye,
en arquitectura y urbanismo, en La Habana, el metalenguaje
urbano de la cubanidad.
Cuando se logra ese equilibrio crítico –en continuo cambio–
ocurre el milagro de la urbanidad y se alcanza un alto nivel de civilización
y calidad de vida. Entonces es cuando los ciudadanos se identifican
plenamente con su ciudad y se sienten parte de ella, llamándose
a sí mismos: habaneros, santiagueros, trinitarios, espirituanos, cienfuegueros,
matanceros, etc. Hay un orgullo, que expresa la alegría de
pertenecer a un grupo social mayor, al adjetivarse el ciudadano con el
nombre de su ciudad. En el caso cubano esto ocurre aún en el destierro.
La ciudad de uno es algo que se lleva dentro... así ha
sido desde los griegos. Ella no se pierde en ausencias,
pues habita en la memoria.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
Esta expresión del poeta surgió en conversaciones 21 sostenidas con él, mientras hacíamos
recorridos peripatéticos por La Habana Vieja, durante los cuales nos hablaba de la ciudad
como un escenario en el cual se desarrollaba «el baile de la vida»,
22 Lydia Cabrera, «La Laguna Sagrada de San Joaquín», Ediciones R Madrid, 1973, pág.
9.
445
Es muy interesante observar cómo, siguiendo la tradición de
crear Centros de Recreo o Clubs para servir a la población de diferentes
ingresos, se construyeron en La Habana un número notable de
ellos, luego de la presencia del Centro Gallego, el Centro Asturiano,
y el Centro de Dependientes del Comercio... entre otros, fueron los
siguientes: el Unión Club; el American Club; el Habana Yacht Club;
el Vedado Tennis Club; el Habana Biltmore Yacht and Country Club;
el Miramar Yacht Club; el Country Club de La Habana; el Casino
Español; el Club Atenas; el Casino Deportivo; el Club de Ferreteros;
el Club de Profesionales; el Club Cubaneleco; el Balneario Universitario;
el Comodoro; el Balneario de Hijas de Galicia; el Círculo Militar;
y el Balneario de la Concha.
Esta proliferación de edificios de reunión social demuestra
claramente la alta calidad de vida que la sociedad había alcanzado
para la población en sus diferentes niveles de ingreso... y denota el
disfrute colectivo de lo que el poeta Lezama Lima –un gran habanero–
una vez llamó «… una fiesta innombrable» y el vivir en ella era
participar de «,.. el baile de la vida»,21
Viene a la mente un comentario de la investigadora social
Lydia Cabrera, que dice: «¿Es que sabíamos entonces, nos dábamos
cuenta los cubanos, todos, pobres, ricos, blancos, negros, ateos, católicos,
animistas, los buenos, los bribones, hasta qué punto éramos un
pueblo feliz, el más feliz del mundo, dicho esto sin exageración ni
sensiblera patriotera?»,22
IX. CUBA 1959: ASOMA SU SOMBRÍO ROSTRO LA
DESTRUCCIÓN FÍSICA Y SOCIAL DE LA SOCIEDAD
EN SU ARQUITECTURA Y URBANISMO
Las imágenes archivadas en la memoria individual y colectiva
de los pueblos constituyen lo que comúnmente llamamos Tradición.
Efrén Córdova, Editor
446
Son el producto de un continuo y tenaz proceso creativo. Es sobre
ellas y sobre su evolución y múltiples mutaciones que se estructura la
historia de un país y se crea una nación.
El concepto Nación surge basado en la existencia de un mundo
pleno de imágenes que estructuran una identidad, una manera de ser.
Ese mundo se va enriqueciendo con el tiempo, durante el cual la
nacionalidad se encuentra primero a sí misma, y más adelante se
reafirma, señalándose como una cultura especial y única. A medida
que el tiempo avanza la sociedad va aportando las imágenes expresivas
de cada época, pudiéndose leer clara e inmediatamente, en esa
especie de Archivo de la Historia que son el urbanismo y la arquitectura,
la manera de ser o identidad expresiva de cada etapa de su desarrollo.
Es importante aclarar que la atmósfera de acción creativa y
búsqueda de cubanía dentro de la cual el cubano se expresaba libremente
en la República, fue haciéndose cada vez más internacional,
tanto por las influencias exteriores que libremente se importaban,
como por la calidad de las influencias que Cuba exportaba al mundo
de la cultura. El país, en aquellos tiempos, no involucionaba sino
evolucionaba…se abría al mundo sin caer en nacionalismos románticos
decadentes. Se miraba al futuro desde un presente erigido sobre
los hombros del pasado.
A partir de Enero de 1959 comienza en Cuba un proceso
destructivo sistemático de todos los valores existentes. El cubano, sus
ciudades y pueblos han sido sometidos, hasta el día de hoy, a un
régimen represivo implacable cuyo principal objetivo es destruir todo
rastro histórico de la obra de la República para crear el «hombrenuevo
» con una personalidad adaptada a recibir instrucciones antes de
aventurarse a actuar y producir… un ser absolutamente dependiente.
La expresión urbanística y arquitectónica de esta «sociedadnueva
» quedaba por verse; mientras tanto se dispuso que la arquitectura
fuera sólo construcción, despojándola de toda expresión estética.
Siglos de historia creativa procedieron a ser borrados por esta absurda
actitud. Los resultados físicos y psíquicos no han logrado sobrepasar
la creación de ruinas como expresión de la nueva cultura. El continuo
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
Theodor Draper, «Castroism, Theory a 23 nd Practice», Praeger Publishers, New York,
1965.
24 Florian Borchmeyer & Matthias Hentscheler, documental: «Habana – arte nuevo de
hacer ruinas», Berlin, 2006.
447
fluir de la Tradición ha sido interrumpido sin lograrse nada a cambio.
El fracaso es evidente en la destrucción a nivel nacional.
El folleto del arquitecto Mario Gonzalez titulado: «Sobre los
Planos, Esquemas y Planes Directores de Ciudad de La Habana», del
Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital, La Habana –publicado
en 1993– provee una importante fuente de información relacionada
con la secuencia de cuatro Planes Maestros ejecutados durante el
Castrato y los resultados alcanzados. De acuerdo a las conclusiones
incluidas en el folleto todos estos Planes fallaron y no se materializaron.
Cito al arquitecto González cuando dice: «… las grandes propuestas
de los anteriores Planes Directores, que si bien es cierto no
han podido materializarse, no queda claro hasta que punto han influido
en esto no solo los problemas económicos, sino también la voluntad
y la carencia de estructuras organizativas favorables». No se necesita
una prueba más clara del caos imperante.
Haber interrumpido el proceso creativo de inserción de lo
cubano en el ámbito de la cultura mundial, tratando de borrar la Historia
para iniciar un irresponsable viaje involutivo hacia la Nada, es un
crimen de lesa Patria. Según Theodore Draper el gran logro de los
hermanos Castro y de su régimen totalitario ha sido alcanzar «… el
hiperdesarrollo del subdesarrollo»,23 Draper advierte esta situación
presente ya en 1965 lo cual es una muestra de la eficiente y veloz
capacidad destructiva del régimen.
Dando un salto de 43 años en el tiempo, en el 2008 el escritor
Antonio José Ponte –que se considera a sí mismo «ruinólogo»– comenta
en el documental «Habana – arte nuevo de hacer ruinas»24 que
La Habana se percibe hoy como una ciudad bombardeada durante una
guerra que nunca ocurrió y destruida por una invasión que nunca
llegó. Una ciudad en ruinas habitada por seres en ruina también.
Efrén Córdova, Editor
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Vista aérea de La Habana en ruinas.
Y seres en ruina.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
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El proceso de total abandono de las ciudades cubanas, muy
especialmente la ciudad capital, se veía venir desde muy temprano.
Según Alberto Recarte en su libro «Cuba: Economía y Poder (1979-
1980)» ya para 1977 de 500,000 viviendas 200,000 (40%) estaban en
mal estado necesitando urgentemente materiales para repararlas.
Frente a esta situación el régimen aprobó ese año un presupuesto de
2.000,000 de pesos o sea 10 pesos por vivienda para reparaciones
privadas y para obras del gobierno aprobó un presupuesto de 1,000
millones de pesos. Las famosas «micro-brigadas» construyeron, entre
1972 y 1979, parte de las nuevas viviendas. Su ineficiencia, lentitud
y pésima calidad de los resultados las liquidó.
El régimen, consistentemente, ha provisto información falsa en
todas sus estadísticas relacionadas con el problema de la vivienda
–llegando a darle el nombre prudente de «unidades de alojamiento» a
cualquier ampliación, divisiones horizontales o verticales (las famosas
«barbacoas»), cuartuchos, cuarterías, etc. Con este uso del lenguaje
alteran la información haciéndola inutilizable para comparación y
evaluación inteligente de la situación. Ese término «unidades de alojamiento
» aparece en las tablas del Censo del 2002 donde tabulan
nacionalmente 3.534,327 unidades y una población de 11.177,743
habitantes, para una ocupación promedio de 3.16 personas por unidad.
O sea, se pretende que en toda Cuba no existe hacinamiento, tal como
puede apreciarse a simple vista.
El término «vivienda» como el lugar donde vive una familia
ha sido eliminado oficialmente en Cuba, salvo cuando se trata de los
lugares donde viven las familias de los «mayimbes» que ostentan el
poder. El Anuario Estadístico reporta un acumulado de vivienda nueva
construida en los últimos 5 años (2003-2007) de 272,000… ¿dónde
están?
Actualmente el atraso de viviendas necesarias para alojar el
crecimiento poblacional sobrepasa el millón de unidades nacionalmente;
de esta cifra a La Habana le corresponden 250,000 unidades. A esta
demanda hay que adicionarle las viviendas por reparar –cuyo número
es casi imposible de evaluar– a construirse sobre una infraestructura
vial, alcantarillado, agua, luz, gas, etc. en estado ruinoso. Es lógico
Efrén Córdova, Editor
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pensar que las cifras monetarias para enfrentar y resolver la situación
de la vivienda en Cuba sobrepasarían los 50,000 millones de dólares.
Un cuadro realmente pavoroso que tomará años salvar, luego del
retorno a la democracia, al respeto a los derechos humanos y a la libre
empresa.
Mientras escribo este trabajo los huracanes Gustav e Ike, en su
paso por Cuba, han realizado una destrucción mayor aún, debido al
estado deplorable de la vivienda existente, producto de 50 años de
absoluta ignorancia, abandono y aventurera irresponsabilidad. Dicen
se han perdido más de 250,0000 viviendas. Ambos huracanes terminaron
de destruir las ruinas que ya estaban en proceso. Las imágenes
televisivas y los reportajes objetivos así lo comprueban.
Aún la Habana Vieja, donde el régimen en su desesperada
búsqueda de divisas ha realizado un esfuerzo de preservación y se
encuentra creando un parque temático de atracción turística, está en
crisis. La Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana Eusebio
Leal, en su informe del año 2003, ofreció los siguientes datos: Área
del Centro Histórico: 250 Has. / Total: 3,344 unidades: Valor histórico
I y II: 514; Domésticas: 2,632; Religiosas: 18; Civil pública: 275 /
Total de viviendas: 22,623: 50% en mal estado; 47% ciudadelas; 20%
sin servicio sanitario / Red de infraestructura: está sobrecargada y
deteriorada / Ocurren 2 derrumbes de diversa magnitud cada 3 días /
El 32% de los edificios valiosos se encuentra en mal estado técnico.
Lo mismo que ha acontecido con la vivienda ha ocurrido con
los centrales azucareros, edificios industriales, establecimientos
comerciales, oficinas, y un interminable etcétera. El patrón de la
destrucción se ha ocupado de añadirlos, con una eficiencia aterrante,
al resto de la ruina total que configura el parque construido en Cuba.
Voy a cerrar este trabajo con un pensamiento de Winston
Churchill quien dijo:
«El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de
la ignorancia y la prédica de la envidia; su virtud
inherente es la distribución igualitaria de la miseria».
Escapar de la realidad.



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