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CAPÍTULO 07. - EL SAQUEO DEL PATRIMONIO CUBANO. Alberto Sánchez de Bustamante y Parajón. Concepto. Generalidades sobre el patrimonio cubano. Etapas del saqueo: a) Primera etapa 1959-1980; b) Segunda etapa 1980 hasta el presente. El mercado del patrimonio chico. Subasta de joyas y antigüedades. Ventas a través de la Cortina de Hierro. Venta millonaria en Canadá. La fabulosa colección napoleónica de Julio Lobo. Los centros de compra y venta Hernán Cortés. Contrabando de obras de arte a Europa y E.U. Los óleos de la colección Cintas. La venta de Roberto Borlegui en Dallas. Robo en el Museo de Bellas Artes. Las obras falsificadas de Lam. Otras ventas alrededor del mundo. La colección Fanjul. La misteriosa desaparición de las ventanas Tiffany. Destrucción y saqueo de la Biblioteca del Congreso. Saqueo del patrimonio documental. Otros casos de saqueo.

CAPÍTULO VII
EL SAQUEO DEL PATRIMONIO CUBANO.
Alberto Sánchez de Bustamante y Parajón.

CONCEPTO
En su sentido más amplio el saqueo es el robo impune e indiscriminado
de cuanto objeto se halle en un paraje determinado. Generalmente
se aplica a los apoderamientos violentos que se efectúan en
tiempos de guerra por el bando triunfador. En Cuba, sin embargo, el
saqueo se ha llevado a cabo por el régimen de Castro sin necesidad de
guerra y ha sido sistemático, selectivo e implacable. Su proyección ha
sido muy extensa ya que cubre desde piezas arqueológicas de la
cultura aborigen, (de la cual se han identificado más de 70 sitios de
interés) hasta óleos de grandes pintores clásicos. Junto a pictografías
y otros objetos valiosos de siboneyes y taínos el régimen de Castro ha
vendido cuadros famosos como por ejemplo de Sorolla y Lam, piezas
irreemplazables de auténticas colecciones históricas, fragmentos
religiosos extraídos de iglesias y cementerios y joyas confiscadas a
particulares así como libros y documentos de incalculable valor patriótico.
Varios motivos impulsaron la depredación efectuada por
Castro y sus adláteres. Fue primero una vindicta de índole sociopolítica,
luego se nutrió de vulgares deseos de lucro y de la más descarnada
avaricia y finalmente le ha motivado el ansia de encontrar los medios
de mantener su arbitrario régimen en el poder.
De una forma u otra, el saqueo también es el despojo de objetos
de valor monetario o sentimental de individuos particulares en
locales que el pueblo bautizó como tiendas “Hernán Cortés”, para
describir sarcásticamente los robos del conquistador español en el
Nuevo Mundo. Aprovechándose de la miseria del pueblo, el gobierno
castrista compra a precios ínfimos los pocos artículos y joyas de valor
que le quedan al pueblo para luego revenderlos con grandes ganancias.
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También se le puede llamar saqueo a lo que el gobierno castrista
confisca y vende a especuladores, al igual que lo que extranjeros u
otras personas compran al gobierno o a los especuladores, y que
eventualmente se saca del país,
Desde el primero de enero de 1959, en el caso de Cuba están
presentes todos los factores mencionados anteriormente y muchos más
de los que se tratará más adelante. Nuesta intención no es aumentar el
odio y la venganza, sino traer luz y ayudar para que se pueda lograr
justicia. En el camino a la democracia y la nueva república cubana con
que soñamos todos, es importante dejar constancia de lo ocurrido para
que las nuevas generaciones puedan lograr que esto nunca jamás
vuelva a suceder.
GENERALIDADES SOBRE EL PATRIMONIO CUBANO
La clasificación, tanto nacional como internacional, para
obtener reconocimiento en los registros –como es el caso del Art Lost
Register, una organización sin fines de lucro fundada en 1990 para
ayudar a reducir el robo y comercio de arte robado alrededor del
mundo–, se podría resumir así: patrimonio cultural e histórico, patrimonio
natural y ecológico, y patrimonio humano.
(A) El patrimonio cultural e histórico consta de artefactos que representan
una parte importante de la historia, arquitectura, ingeniería
o cultura de un área y que tienen la característica de
reflejar propiedades asociadas al pasado histórico y cultural de
la nación. Este patrimonio es de carácter monumental, artístico
y documental.
(B) El patrimonio natural y ecológico cubre las áreas verdes, parques
nacionales y el medio ambiente. La naturaleza cubana es
sumamente rica. Ha existido por varios años una organización
de la Academia de Ciencias, llamada «Cuba Naturaleza», que
se supone tenga funciones de protección. Sin embargo, contradiciendo
sus fines, promueve la venta a extranjeros de aves
endémicas, como el tocororo, el catey o la cotorra cubana, y
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muchas otras. Las ventas de las polimitas son también conocidas
por muchos, en cantidades que pueden llevar a la extinción
de especies que son únicas de Cuba.
(C) El patrimonio humano no suele mencionarse convencionalmente.
Es la riqueza, no necesariamente material, de una nación en la
cual todos los derechos han sido violados, desde negar el
derecho a vivir en su propia tierra a dos millones de cubanos
expulsados o forzados a emigrar por la opresión, hasta la
ausencia de derechos individuales a los que quedan en Cuba.
Esto hace imposible uno de los derechos naturales de todo ser
humano, que es el «derecho a la búsqueda de la felicidad»,
Todos y cada uno de esos tesoros han sido afectados de una
manera u otra por varios proyectos del gobierno castrista, siendo uno
de los más conocidos el de la «Operación Che Guevara», del que se ha
hecho referencia detallada en la revista Herencia. En dicha operación
se destruyeron los mejores bosques de Cuba entre Camagüey y Oriente.
ETAPAS DEL SAQUEO
La práctica del saqueo empezó el primer día de la revolución
y en una forma u otra se ha mantenido a través de los años según se
explica a continuación.
a) Primera etapa: 1959-1980
Esta primera etapa cubre la confiscación de propiedades de
miembros prominentes del gobierno del Presidente Fulgencio Batista
(1940-44 y 1952-58), bajo la acusación de robo, y que se organizó
bajo el nombre de Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados.
Este organismo que funcionó durante años, procedió a la confiscación
de propiedades a todos los niveles de la sociedad cubana, afectando a
bienes realmente malversados y también a familias que hicieron sus
fortunas a fuerza de trabajo y sacrificios durante varias generaciones.
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Esas confiscaciones se acrecentaron por el empeño de Castro
en destruir la sociedad civil y las instituciones de la República. Otro
objetivo primordial era afianzar el poder absoluto y el control de los
medios de producción para someter al pueblo. Durante esa etapa
muchos miembros de la cúpula del poder se fueron enriqueciendo con
el robo mencionado.
La primera venta pública organizada por el Ministerio de
Recuperación de Bienes Malversados se llevó a cabo en el Capitolio
Nacional de La Habana en 1960. Con toda intención se hizo en el
Capitolio para asociarlo con la destrucción de la imagen de uno de los
símbolos de la nación cubana. Con el mismo fin se organizó la feria
ganadera en el mismo lugar.
Después de revisar a través de los años el contenido en el
catálogo oficial, llegué a la conclusión de que, en esas listas, la proporción
de vajillas, artefactos, muebles y demás no es digna de crédito.
Muchos de estos artículos son incluídos como pertenecientes a
familias que formaron parte del gobierno de Batista, cuando en realidad
pertenecían también a otras familias que no tenían nada que ver
con ese gobierno.
El espíritu de venganza se manifiesta y se impone, llevando a
la nación a la miseria, con tal de lograr el objetivo de pisotear a la
anterior clase dirigente y empresarial.
En fases posteriores se fue perfeccionando el robo a familias
adineradas, que iban abandonando el país ante la persecución o el
peligro de adoctrinamiento forzoso de sus hijos por el comunismo.
Según la información obtenida por delatores (incluso amigos o parientes
de estas familias), que informaban del contenido de colecciones
valiosas en esas casas, se determinaba la prioridad y el orden del
saqueo de cada una de ellas.
Raúl Castro, hermano de Fidel Castro y entonces Jefe de las
Fuerzas Armadas, que encabezó y dirigió personalmente muchas de
las fases del saqueo, llegaba a esas casas con la Ministra de Cultura,
el Embajador de Rusia y el Embajador de la China Comunista y, en
este mismo orden, escogían las diferentes piezas de óleos, muebles y
distintos artefactos. Cada uno de ellos disponía entonces de sus res50
AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
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pectivas colecciones, las cuales recogían a posteriori. Una vez que se
las llevaban, venían representantes del Ministerio del Interior o de la
Seguridad del Estado y se llevaban el resto a diferentes almacenes.
La mayoría de estos almacenes estaban en la Avenida del
Puerto, en las cercanías del Convento de San Francisco. En los mismos,
bajo la supervisión del Ministerio del Interior, en forma similar
a la Gestapo y la KGB, se vendía al por mayor a través de Cubalse,
una empresa para la prestación de servicios al cuerpo diplomático.
[Ver #2 del cuadro].
Durante años el personal de algunas embajadas extranjeras en
Cuba participó y se enriqueció con la compraventa de artefactos
robados al pueblo cubano. Estos no sólo eran para su uso personal,
sino que, con la facilidad de utilizar la valija diplomática sin costo
alguno, los vendían después en sus países respectivos.
Esta táctica, era utilizada por el gobierno marxista de Fidel
Castro para mantener el silencio del servicio diplomático sobre los
abusos de la dictadura. La categoría #1 (MinRex o Ministerio de
Relaciones Exteriores) ha funcionado en coordinación con Cubalse en
la recaudación de fondos de divisas, no sólo con las ventas patrimoniales,
sino con los fondos del cartel de la droga en el exterior. En esta
fase #1, el Ministerio de Relaciones Exteriores, con Cubalse o con
Cimex, y con el Banco Nacional de Cuba, organizaban las ventas a los
negociantes o traficantes extranjeros que también llevaban a sus
respectivos países las piezas adquiridas, para su distribución y venta
en todos los rincones del mundo.
Los almacenes estaban organizados y especializados como, por
ejemplo, los de libros que se vendían al por mayor. A éstos se les
llamaba piezas «Manuel Sanguily», por el nombre de la biblioteca
existente en el Min. de Relaciones Exteriores. Este sello se encuentra
en libros encontrados en varios continentes, en una proporción que
confirma lo dicho. Los sellos ayudan a conocer a los dueños originales,
las bibliotecas, y los diferentes pasos del saqueo. En las etapas de
salida de Cuba, los artefactos vendidos siguieron el mismo camino a
través de los años, con algunas variaciones. La coordinación con los
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intermediarios es la misma: Banco Nacional, MinRex, Cubalse y
Cimex.
Cuando en la época del gobierno de Ronald Reagan se invadió
a Panamá, se dio a conocer que en un banco panameño Cubalse tenía
20 millones de dólares. Estas cuentas de Cimex y Cubalse están
controladas por los hermanos Castro, quienes en muy raras ocasiones
confían en otros jerarcas del régimen para manejar el dinero, que se
utiliza en actividades clandestinas y de espionaje en el mundo entero.
Aunque el saqueo perpetrado por la revolución de Castro ha
adoptado formas diversas y es muy variado el elenco de participantes
se podrá tener una idea de su modus operandi leyendo el siguiente
cuadro sinóptico.
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MERCADO DE LIBROS, ANTIGÜEDADES
Y OBRAS DE ARTE
Operado por el gobierno de Cuba (1959-1994)
Residencias particulares Museos - Escuelas
Bibliotecas Pro-Arte Musical, Habana
Escuelas privadas Ateneo de La Habana, etc.
Organizaciones profesionales Academia de Ciencias
y comunitarias Academia de Artes y Letras
:: : :
1) Ministerio de Relaciones 2) Cubalse 3) Raúl Castro
Exteriores (Minrex) Empresa para la Embajada de Rusia
Biblioteca Manuel Sanguily prestación de servicios Embajada de China
al cuerpo diplomático Mercado de artículos
Baratos de la Ave.
del Puerto (Sólo para
personal diplomático
y extranjeros).
– – –
Negociantes particulares Cimex Cubalse
extranjeros
– – –
(Libros antiguos – Mapas – Grabados Buenos Aires – Madrid –México –
Toronto – Montreal – Berlín
Cuadros al óleo, antigüedades, obras de arte Europa del Este – Berlín
La revolución castrista extendió después el saqueo a piezas
sustraídas de las exquisitas colecciones de antigüedades europeas
como, por ejemplo, la Colección Napoleónica del magnate azucarero
Julio Lobo y las colecciones de María del Rosario de la Cagiga y
Cremades, Condesa de Revilla Camargo. Ambas están hoy en el
Banco Nacional de Cuba — Traficantes e intermediarios
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Museo de Artes Decorativas, en la que fue residencia de esta última
en el Vedado.
Segunda etapa: Desde 1980 hasta el presente
El robo y enriquecimiento de los jerarcas del régimen –la
«nueva clase»– fue proporcional a la posición y poder dentro del
gobierno comunista de Fidel Castro. Con los cambios del glasnost y
la perestroika en Europa Oriental, en la década de 1990, el interés
soviético en Cuba comienza a menguar y el resultado es una disminución
de los jugosos subsidios que Cuba recibía. Esto hizo imperativo,
para el régimen comunista cubano, aumentar los negocios, en el
tráfico de drogas, así como recurriendo a métodos diferentes relacionados
con el patrimonio artístico nacional. Se produjo así un aumento
en la venta de los objetos anteriormente señalados. Los funcionarios
gubernamentales, teniendo menos recursos para enriquecerse, acuden
entonces a los museos y centros culturales de la nación para sustraer
artículos, venderlos y seguir enriqueciéndose y sosteniendo al régimen.
Fidel Castro toma y dirige la iniciativa de esta nueva etapa, que
queda bien descrita en las palabras del periodista Daniel Morcate en
El Nuevo Herald el primero de abril de 1994. En una entrevista a un
desertor de la Seguridad del Estado, que se identifica como «Miguel
Ángel», ex miembro de la Sección 3 de la Dirección General de
Contrainteligencia del Ministerio del Interior, éste declaró lo siguiente:
«Durante una visita a nuestras oficinas del Vedado, el
Comandante en Jefe nos manifestó: ‘¿De qué sirve el
patrimonio si no nos impulsa a combatir el imperialismo?
¡De nada, claro!’ Luego, donde dijo ‘combatir’
repitió ‘sobrevivir’, y nos ordenó que vendiésemos
cuanto arte aborigen o foráneo había en la isla, incluyendo
cualquier antigualla que pudiésemos introducir
en el mercado internacional»,
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El desertor mencionado confesó que, en su última misión
oficial, entregó a un coleccionista en Winnipeg, Canadá, un cuadro de
René Portocarrero y una «pintoresca nalga de plata» sustraída del
Santuario del Cobre en Oriente. Se trataba de un donativo de un
veterano oficial mambí a principios de la república, en agradecimiento
a la Virgen del Cobre por haberle salvado la vida, tras recibir un tiro
en un glúteo durante la Guerra de Independencia.
La prensa internacional, como el periódico ABC de Madrid, la
revista Art & Auction, el Journal of Art de New York, el Washington
Post y muchas otras publicaciones, accedieron a publicar esas ventas.
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Puede decirse sin temor a incurrir en hipérbole que Castro ha
convertido el patrimonio sagrado de nuestra cultura en el botín que
permite el enriquecimiento de sus allegados y la subsistencia misma
de su régimen.
VENTAS A TRAVÉS DE LA CORTINA DE HIERRO
A EUROPA OCCIDENTAL
Como parte del tráfico del Patrimonio Chico de Cuba se han
podido documentar múltiples ventas efectuadas a través de la Cortina
de Hierro, especialmente de Berlín Oriental a Berlín Occidental. Entre
1960 y 1970 en Reader’s Digest y varias revistas europeas salieron
artículos sobre ventas de artefactos cubanos procedentes de Europa
Oriental. En ellos se mencionaba que la mayoría eran libros, y los
estimados alcanzaban los 30 millones de dólares.
Durante esos años pude observar y seguir el tráfico de esas
ventas. Amigos españoles y americanos que visitaron Moscú nos
hacían referencia a las ventas procedentes de bibliotecas cubanas de
libros incunables y raros, grabados, mapas y demás en Moscú, Budapest,
Praga y otras ciudades. Por mi parte, lo pude verificar personalmente
en Madrid, París y Munich. En Ciudad de México y Buenos
Aires la proporción era más alta.
En enero de 1987 pude conversar con una agente de valores
canadiense en Toronto llamada Ingrid Seit, quien me confesó que
llevaba cerca de diez años yendo a Cuba, dos o tres veces al año. En
la isla compraba para revender todo tipo de artefactos, colecciones de
sellos, monedas, láminas de cajas de tabaco, grabados, libros, mapas,
vajillas antiguas. Agregó que en su último viaje el gobierno cubano
estaba vendiendo las reservas de oro que le quedaban, porque ya no
había mucho más por vender. Las transacciones, nos dijo, las hacía a
través del Banco Nacional de Cuba.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
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VENTA MILLONARIA EN CANADÁ
Este anuncio, publicado en el periódico
Montreal Gazette, fue una
venta millonaria, una de las mayores
que se haya producido es estos
50 años, desde muebles hasta porcelanas
de Dresde, Limoges, Satauma,
y Sèvres, artículos de plata y
oro, y joyas en tal proporción que
en cada uno de esos días se llevaron
a cabo cuatro subastas que pueden
verse con detalles en el anuncio de
Frazer Brothers.
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LA FABULOSA COLECCIÓN NAPOLEÓNICA
DE JULIO LOBO
El Museo Napoleónico hoy en día está situado en las cercanías
de la Universidad de La Habana, en la residencia que perteneció a
Orestes Ferrara. El prominente hombre de negocios Julio Lobo, a
través de más de 45 años, logró una de las colecciones más valiosas
del mundo del Emperador Napoleón y su época. Dicha colección
constaba de todo lo imaginable relacionado con este tema: muebles,
óleos, uniformes, armas antiguas, objetos personales y documentos.
Según consta en la mencionada entrevista, la colección pasaba de
200,000 artefactos y documentos. Julio Lobo consideraba que los
documentos eran lo más valioso de la colección.
Gran parte de esos documentos fue entregada por Julio Lobo
a la Embajada de Francia en Cuba antes de su salida del país, con el
compromiso de los funcionarios franceses de que se sacaría de Cuba
y se le devolvería en un momento determinado. Esto no fue cumplido
por los franceses y, con el paso de los años, ha habido todo tipo de
conversaciones con el gobierno francés, tanto por parte de Julio Lobo
como de sus familiares después de su muerte.
María Luisa Lobo, su hija menor, tuvo varias conversaciones
con los franceses y el gobierno cubano. Este último reclamaba todo
aquello como patrimonio cubano, y los franceses, como era de esperar,
declaraban que, por ser parte del patrimonio francés, les correspondía
a ellos. En 1998 aún no se había llegado a un acuerdo, y por María
Luisa supe que se estaba considerando dividir la colección en tres
partes: Cuba, Francia, y la familia Lobo. No he podido conocer el
capítulo final de esta tragedia.
En abril de 1997 hicimos un viaje a Estrasburgo en Francia, a
entrevistarnos con Enrique José Varona, sobrino nieto del sabio y
filósofo educador cubano del mismo nombre. Varona había trabajado
de curador en el Museo de Artes Bellas Artes de La Habana y en el
Museo Napoleónico antes de su salida de Cuba. Allí logró hacer un
inventario de la colección, con copias a color y todo el historial de
cada pieza. Posteriormente puse a John Ryan-Lobo, primogénito de
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María Luisa, en contacto con Enrique José, para que unieran esfuerzos
y así trataran de rescatar la colección.
Durante la visita a Estrasburgo nos contó Enrique José de sus
experiencias y las de los empleados del museo con la directora, nada
menos que Natalia Bolívar, que obtuvo esa posición por política y no
por conocimientos. Un sinnúmero de piezas fueron eliminadas por
dicha señora y, además, otras se destruyeron por crasa negligencia.
Julio Lobo estuvo buscando durante años, sin éxito alguno, el
paradero del juego de comedor preferido de Napoleón, por lo que
decidió que se fabricara una réplica exacta. Para ello logró obtener
materiales idénticos a los originales en Francia y decidió que fuera
hecho por los famosos ebanistas cubanos de Theodoro Bailey. Estos
muebles estaban protegidos y habían sido sometidos a tratamientos
especiales de conservación por expertos europeos. Natalia Bolívar
decidió consultar a un experto en Canadá, el cual sugirió que se sacaran
los muebles de las cubiertas protectoras. A los pocos meses de
estos cambios, las maderas comenzaron a rajarse y las telas a desintegrarse,
y prácticamente perdieron todo su valor.
Cuando se celebraba una fiesta o concierto en los jardines del
museo, se sacaban los muebles, por orden de Natalia Bolívar, para que
se sentara el pueblo aglomerado en los jardines. Muchas piezas se
llevaron a Rusia, con la excusa de hacerles reparaciones, y nunca
volvieron.
LOS CENTROS DE COMPRA VENTA «HERNÁN CORTÉS»
Durante estos 50 años se ha especulado también con los pequeños
tesoros familiares del pueblo cubano. Para obtener acceso a éstos,
el gobierno castrista, aprovechando la escasez de alimentos y de
enseres electrónicos y domésticos, estableció Centros de Cambio,
donde se fomentaba el intercambio de joyas y obras de arte por utensilios
necesarios para sobrevivir. La Galería Acacia nutrida de estas
piezas es una de las más conocidas por los turistas y especuladores.
Este intercambio ha estado dirigido por el Ministro del Interior.
Los centros llegaron a ser tan abusivos que el pueblo los comenzó a
llamar «Centros Hernán Cortés», por el triste recuerdo de la explotaEfrén
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ción por los colonizadores en la época de la conquista. Este tráfico ha
sido utilizado por el gobierno y los especuladores, tanto cubanos como
extranjeros, durante todos estos años, aprovechando la miseria y
necesidad del pueblo cubano. Unos compran por salvar esos tesoros,
y otros por inversión o especulación.
Esto ha ocurrido a través de la historia en todos los procesos
similares al nuestro. En la venta y compra se puede señalar que el
gobierno, al comprar, se queda con el 30% y el vendedor con el 70%.
Además, el cubano que vende no se entera nunca de las ganancias del
gobierno cuando revende.
CONTRABANDO DE OBRAS DE ARTE A EUROPA
Y ESTADOS UNIDOS
VENTA MILLONARIA DEL 16 AL 20 DE MAYO,
EN MILAN, DE RESIDENCIAS CUBANAS, PATROCINADA
POR EL MINISTERIO DE CULTURA
CUBANO Y LA EMBAJADA CUBANA EN ITALIA
En mayo de 1994 se produjo esta venta en la Casa delle Arte
del Instituto Italiano. El catálogo y los anuncios publicados están en
nuestros archivos. Se vendieron en subasta 700 lotes, descritos como
decoraciones y objetos de «residencias diplomáticas», cuando en
realidad, al igual que en la venta millonaria de Montreal en 1967,
pertenecían a residencias privadas de familias cubanas. Las ventas de
los 138 óleos de esta colección pasaban de los 8 millones de dólares.
Como se podrá ver los anuncios de esta venta estaban oficialmente
aprobados por el Ministerio de Cultura de la República de
Cuba. Se publicaron en los diarios La República y el Corriere de la
Sera el 12 de marzo de 1994, autorizados por el Ministerio Cubano de
Cultura.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
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Periódicamente, cargamentos del Patrimonio Cubano son
desembarcados en Barcelona y vendidos a negociantes catalanes de
esa ciudad, así como a turistas de toda Europa que visitan esas tiendas,
de paso hacia los centros turísticos de España. Uno de estos establecimientos,
muy conocido, es propiedad del hijo de Eusebio Leal Spengler,
historiador de la ciudad de La Habana.
LOS ÓLEOS DE LA COLECCIÓN CINTAS
Oscar Benjamín Cintas fue un prominente y acaudalado empresario
cubano que de 1932 a 1934 representó a Cuba como Embajador
en Estados Unidos. Murió en 1957, dejando una fabulosa colección
de obras de arte que, en su testamento, legó a una fundación en
La Habana y Nueva York. Cintas no dejó descendencia, por lo que en
su testamento favoreció a obras caritativas a través de la Fundación de
su nombre, destinada a la promoción del arte y la cultura, con énfasis
en becas culturales a jóvenes de ascendencia cubana. Entre las funciones
de esa Fundación, está la administración de la colección, bajo la
custodia del Museo de Bellas Artes de La Habana.
Después de la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961
y la ruptura de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, los contactos
con el Museo de Bellas Artes prácticamente desaparecieron. En
1985, el pintor cubano Daniel Serra-Badué descubrió que cinco óleos
muy valiosos habían desaparecido del museo, y después fueron presentados
en una exposición de obras del pintor valenciano Joaquín
Sorolla, en España. En 1988, William Warren, Presidente de la FunEfrén
Córdova, Editor
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dación Cintas, testificó que dichas obras habían sido sacadas del
museo y, al año siguiente, el gobierno cubano pretendió aparecer
como dueño de las mismas, al ofrecérselas para la venta a Alexander
Apsis, especialista en obras impresionistas de Sotheby's, confiando en
que las obras de Sorolla se venderían en New York. Más tarde decidieron
que sería mejor llevar a cabo la venta en Londres, por considerar
que el embargo norteamericano sería un impedimento. Según
Warren, los cuadros se vendieron a Pedro Soarin Bosch, que a su vez
los vendió a Peter Gabor y Pedro Suárez en Copenhague. Ambos
compradores desaparecieron poco tiempo después. En 1991, una
decisión judicial falló en contra de la Fundación Cintas, al dar derecho
a Sotheby’s a realizar la venta en Londres, a pesar de que Sotheby’s
representaba al gobierno cubano. Este caso se sigue debatiendo legalmente.
En la venta de las piezas de la Colección Cintas, se destacan:
Toros a enganchar la barca, valorada en US$1,200.000, y Playa de
Valencia, en US$2,400,000. Estas ventas, en noviembre de 1989 y
febrero de 1990, pertenecían a la colección de 31 obras de Sorolla que
se encontraban en el Museo de Bellas Artes de La Habana, valoradas
en aproximadamente US$100,000,000. El cuadro Salida de pescadores
fue vendido por Sotheby's en US$1,040,000 en febrero de 1990.
Se puede decir que la calidad de las obras de Cintas estaba
considerada en su época al nivel del calibre de la colección del filántropo
americano Paul Mellon. El artículo de David D'Arcy, en la
revista Art and Auction, en noviembre de 1995, es uno de los mejores
documentos que se pueden leer al respecto, y su autor lo tituló «Cuba’s
Pillaged Patrimony» (El patrimonio cubano saqueado).
LA VENTA DE ROBERTO BORLEGUI EN DALLAS
Herencia Cultural Cubana es una entidad que ya estaba organizada
en 1994, y que participa activamente en campañas publicitarias
a nivel internacional, dirigida a evitar la venta de cerca de 350 óleos
de un buen número de famosos pintores cubanos. En aquella ocasión
recibí una llamada de Roberto Borlegui a mi oficina en Orlando, quien
me manifestó que había hecho una compra legal de estas obras en
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
189
Cuba y que las mismas pertenecían a entidades privadas. Mi respuesta
fue la siguiente:
«Esas piezas fueron incautadas por el gobierno comunista
cubano, o robadas a sus ciudadanos o a los museos
que pertenecen al pueblo cubano y no a ningún
gobierno.
El señor Borlegui era un coleccionista y especulador que
alegaba haber comprado legalmente muchos óleos en Cuba. Herencia
se opuso tenazmente a las ventas en pública subasta por Borlegui y sus
asociados.
No pudiendo completar la venta de aquellas obras ante la
presión de la prensa, decidieron hacer una venta caritativa con las 100
obras que quedaban. Estas se vendieron, a la mitad del precio original,
el 31 de marzo de 1995 en la Galería Pan American en Dallas, Texas.
Parte del beneficio de la venta se destinó a la lucha contra el SIDA,
siendo su destinatario el AIDS Resource Center (Centro de Recursos
contra el Sida). Posteriormente, Borlegui hizo otra venta similar y no
se pudo lograr mucho para evitarla.
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ROBO EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES
DETENIDOS PRESUNTOS AUTORES DEL ROBO
DE VALIOSAS OBRAS DE ARTE DEL MUSEO DE
BELLAS ARTES DE LA HABANA.
El 29 de enero de 1995, en noticias de la agencia de prensa
EFE desde La Habana, se dio a conocer que cuatro ciudadanos cubanos
y un italiano fueron detenidos como presuntos autores del robo de
valiosas obras del Museo de Bellas Artes de La Habana, valoradas en
medio millón de dólares. Entre las obras sustraídas estaba Mujer y
vegetación, de Cundo Bermúdez, subastada por Sotheby’s en
US$50,000.
Estos robos fueron descubiertos en México por Luis Aranga,
de origen mejicano, a quien le ofrecieron una cantidad numerosa de
obras del Museo de Bellas Artes. Los detenidos eran Artímedes Mantengo
Diviñó, Administrador del Museo, y Evelio Chávez Benoro,
Juan Antonio Dulzaides Durán, Antonio González García y el italiano
Alessandro Grigato, con residencia en Italia y Miami, que entraba en
Cuba como turista y vendía las obras en el extranjero. En sus declaraciones,
los detenidos reconocieron haber vendido obras de Amelia
Peláez y Wilfredo Lam.
LAS OBRAS FALSIFICADAS DE LAM
En marzo de 1992, la pintora sueca Lou Laurin, viuda de
Wifredo Lam, uno de los principales exponentes del movimiento
surrealista, denunció la venta de falsificaciones de las obras de su
marido con el consentimiento y complicidad del gobierno cubano. Las
ventas, coordinadas por Cubalse y Cimex, ambas agencias de Castro,
se efecturaron en el Hotel Habana Libre de La Habana, donde se
vendían algunas de las obras. Tales ventas, denunció la viuda de Lam,
se utilizaban para mantener al régimen.
En un estudio exhaustivo, hecho por un grupo de exiliados,
sobre las ventas de obras cubanas por Christie’s y Sotheby’s desde el
25 de noviembre de 1992, se reportó que, de un total de 161 obras, 34
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191
no fueron vendidas y, de las 127 que se vendieron, el importe fue de
US$2,845,140. Este informe fue publicado en El Nuevo Herald y el
Diario Las Américas en marzo del 2000.
El periódico Arte en España, especializado en el tema del
saqueo y obras robadas, reporta la venta de Ocho figuras de teatro, de
René Portocarrero, por US$50,000, obra que había pertenecido al
periodista Humberto Medrano en Cuba. La familia Medrano no pudo
evitar la venta de esta obra, incluso después de presentar pruebas y
emprender una acción legal en Miami.
OTRAS VENTA DE CUADROS ALREDEDOR DEL MUNDO
En la Galería Ansorena de Madrid se vendieron numerosas
obras, también de procedencia cubana y de gran valor, similares a la
venta de Dallas y la subasta de Milán, pero sirviendo esta vez de
intermediario un especulador suizo, también en negociaciones con el
gobierno cubano. En esta ocasión se vendieron, entre los más destacados,
un cuadro de Wifredo Lam por 3,900,000 pesetas; uno de Ángel
Acosta León por 2,500,000 pesetas, y uno de René Portocarrero por
6,000,000 pesetas.
El régimen comunista cubano, al desaparecer los subsidios
millonarios soviéticos después de 1991, aumentó el tráfico y venta de
obras de arte para aumentar sus divisas. La mayor parte de este tráfico
se realiza por la Marina Hemingway, al sur de Jaimanitas en La Habana.
Los agentes y especuladores extranjeros hacen los arreglos con los
funcionarios del Ministerio de Cultura, que les muestran a los compradores
los artefactos y obras de arte en los almacenes y museos. Luego
de llevar a cabo la transacción, por la noche, la Seguridad del Estado
o el Ministerio del Interior los hacen llegar a los compradores a sus
yates anclados en la Marina Hemingway.
El óleo del pintor y escultor francés Jean-Leon Gérôme, Entry
of the Bull, parte de la colección del Museo de Bellas Artes, fue
vendido por US$900,000, según reveló Enrique José Varona. Es difícil
confirmar este dato dentro de Cuba, a pesar de que ha sido denunciado.
Se alega que el gobierno cubano remplaza los originales vendidos
con una réplica.
Efrén Córdova, Editor
192
EL CUADRO DE «LA HAMACA» A LA VENTA POR
SOTHEBY’S EN NEW YORK, EN EL AÑO 2001
Manuel de la Torre, arquitecto y coleccionista de obras cubanas,
dejó a su salida de Cuba una colección de 48 obras de pintores
cubanos. Revisando el catálogo de venta de Sotheby’s en el 2001,
apareció la imagen de La hamaca (Mariano Rodríguez) de su colección,
que dejó en manos de unos familiares. El valor estimado de la
obra es de US$150,000 a US$200,000. Desde entonces, él y su familia
han estado luchando legalmente por recuperarla.
En el año 1998 la casa Christie’s retiró una obra de Amelia
Peláez que figuraba en el catálogo con el #58 y se ofrecía por
US$120,000 a US$ 160,000. El vocero Vre Lytsman, del Departamento
de Relaciones Públicas, declaró que se tenían que realizar investigaciones
sobre la procedencia de la obra. Nuestra organización, Herencia
Cultural Cubana, contribuyó a este caso con publicidad para lograr
salvarla de la venta. Se pudo comprobar que el cuadro pertenecía a la
colección del Museo de Bellas Artes.
LA COLECCIÓN FANJUL
En 1959 la familia Fanjul, representada por Alfonso Fanjul
Estrada y su esposa Lilian Gómez Mena, tenía una colección de 200
obras de arte, con un valor aproximado de 40 a 60 millones de dólares.
Muchos países se rigen por una doctrina o regla legal conocida
como Doctrina del Acta Estatal (Act of State Doctrine). Nos referimos
a bienes que son confiscados por una revolución o gobierno de facto.
La propiedad de esos bienes puede ser pasada a otras personas pero la
mayor parte de los gobiernos no considera legal estas transacciones.
Cuando cae la Cortina de Hierro en
1989 y desaparece en Cuba el subsidio soviético,
los Castro acuden a la venta de obras de
arte de los museos, incluyendo los cuadros de
los Fanjul, la Colección Cintas y tantas otras
más.
En 1993 los Fanjul registran su colección
en el Art Lost Register de Londres y noti50
AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
193
fican de ello a las casas de subastas a nivel mundial. Blanca Pons-
Sorolla, biznieta del pintor y conocedora de las obras que poseían los
Fanjul, fue contactada por Sotheby’s para identificar una obra de
Sorolla. Reconoció la obra como propiedad de los Fanjul y les notificó
a éstos quién la tenía y dónde estaba.
En Italia, Bruno Scaoily facilitó a Sotheby’s cerca de 50 óleos
de procedencia dudosa. El autor e investigador Peter Watson pudo
averiguar detalles de las actividades de Scaoily y se le pudo localizar
en Italia. Durante este proceso le enseñaron la obra de los Fanjul y se
le tomó una fotografía. Teniendo la prueba en mano, la familia contrató
al investigador de obras de arte Simón Hornby, que otrora había
trabajado para la aseguradora Lloyd’s en Londres.
En julio del 2000, Hornby logra ver el óleo y fotografiarlo.
Obtiene la evidencia que demuestra que el óleo de Sorolla había salido
de Cuba y estaba en posesión de Sotheby’s. El problema entonces era
ver cómo los Fanjul y sus representantes legales podían detener a la
persona que alegaba ser dueña, pues Sotheby’s seguía ofreciendo la
obra. Los representantes legales, Steel, Hector & Davis LLP, estaban
conscientes de las pocas posibilidades de los usurpadores en los
tribunales. Según leyes de E.U. promulgadas en los últimos 40 años
en contra del gobierno castrista, se podía alegar que los especuladores,
al vender las obras de arte, comerciaban con el enemigo.
La Ley Helms-Burton podía ser utilizada en este caso. Esta ley
era el medio que Steel, Hector & Davis estaban buscando y, por tanto,
presentaron la demanda en el 2004. Se verificó una violación de la ley
Helms-Burton y, por ende la posible aplicación de sanciones que
podían ser serias, incluyendo el impedir que los directores de Sotheby’s
pudieran viajar a los Estados Unidos.
Esto creó un riesgo que Sotheby’s no podía ignorar. Se llevó
el caso con cautela y se le manifestó a Sotheby’s que ellos querían que
fueran parte de la solución y no del problema. Ante esta disyuntiva,
Sotheby’s decidió levantar «una bandera roja» con esas obras, al igual
que han hecho con las obras involucradas en el holocausto judío. En
otras palabras, si la obra es sometida a Sotheby’s, ellos la guardan por
Efrén Córdova, Editor
194
ser propiedad de la familia Fanjul y, en ese caso, el vendedor y los
Fanjul deciden qué hacer con ella.
Si el vendedor no acepta, entonces se acude a los tribunales
para una decisión final. Se les dice a los especuladores y vendedores
que están corriendo un alto riesgo al lidiar con estas obras y su nombre
pasa a una lista de «alerta peligrosa», Este es un precedente para las
familias cubanas que han sido víctimas de despojo y robos similares
por el régimen comunista y represivo del castrismo.
LA MISTERIOSA DESAPARICION DE LAS VENTANAS
DE TIFFANY DEL PALACIO PRESIDENCIAL
ENTRE 1994 Y 1996
El Palacio Presidencial, una de las joyas arquitectónicas y
artísticas de la República también sufrió los mismos desafueros. No
sólo se saquearon muchas de sus obras de arte, como óleos, muebles,
y decoraciones, sino que fue convertido en un Museo de la Revolución,
en el cual el simbolismo de «La Libertad» y «La Republica» fue
sustituido por el tema revolucionario
comunista.
El palacio había sido de
corado en su totalidad por la Casa
Tiffany de New York, y sus interiores
eran verdaderamente impresionantes.
La mayoría de las
lámparas de Tiffany desaparecieron,
y es posible que algunas todavía
se encuentren en casas de
miembros de la cúpula gobernante
o en alguna oficina pública.
Algunas han sido vistas en las
oficinas del historiador de la ciudad
de La Habana.
Un arquitecto norteamericano
residente en Orlando, Flori-
Foto cortesía de Mark Burrell da, que visitó La Habana varias
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
195
veces entre 1994 y 1996, llamado Mark Borrell, mostró interés en las
ventanas y las piezas de Tiffany del Palacio, averiguando que algunas
de las ventanas se habían desmontado. Borrell se entrevistó en varias
ocasiones con Eusebio Leal, que le confirmó que estaban en almacenes
especiales para protegerlas y preservarlas. Aparentemente, Leal se
ofreció a enseñárselas en algunos de sus viajes, pero luego evadió el
tema.
DESTRUCCION Y SAQUEO DE LA BIBLIOTECA
DEL CONGRESO
En el año 1986, bajo la dirección de Rosa Elena Simeón, de la
alta jerarquía del Ministerio de Cultura, se llevó a acabo el saqueo de
esta biblioteca, orgullo del Patrimonio de la Nación Cubana y de su
pueblo. Antonio Ramos Zúñiga, de la Junta de Editores de Herencia,
y arquitecto en Miami, denunció este evento en un artículo en Herencia,
donde dio detalles al respecto. Recuerdo mi impresión al enterarme
de esto y oír la descripción de cómo se tiraban los miles de libros
por la escalinata del Capitolio Nacional y se recogían por el pueblo en
carretones, camiones y vehículos particulares, en un desesperado
esfuerzo del pueblo por salvarlos.
EL SAQUEO DEL PATRIMONIO DOCUMENTAL
Documentos, mapas, grabados han sufrido la misma suerte
Miles de documentos han desaparecido de los archivos nacionales y
de otros centros culturales. Muchos de esos documentos desaparecieron
para poder imponer la mentira con más facilidad y suplir las faltas
de material y recursos económicos necesarios para sacar los pocos
periódicos que quedan en Cuba.
Asimismo han ido desapareciendo de las bibliotecas otros
libros de mayor valor artístico, rareza o antigüedad. En 1993, dos
copias del «Libro de los Ingenios» de Eduardo La Plante, con 28
grabados, que data de 1841, desaparecieron del Palacio del Junco en
Matanzas. Ediciones similares a éstas, con valores de entre 60,000 y
70,000 dólares cada una, y varias otras, como las colecciones de
Federico Miahle y de Patricio de Landaluze, desaparecieron de la
Efrén Córdova, Editor
196
Sociedad Económica de Amigos del País, donde también se encontraba
la enciclopedia de Ramón de La Sagra. Esta obra monumental,
considerada entre las más valiosas hechas en el siglo XIX, le tomó a
su autor, economista, historiador y Jefe del Jardín Botánico de La
Habana, casi 23 años de trabajo. Consta de trece volúmenes, tamaño
folio, con 13 mapas, 159 cromolitografías a color, hechas en la mejor
casa litográfica de Paris en aquel entonces, y 110 litografías en blanco
y negro, y está valuada entre $60,000 y $100,000.
Carlos Ripoll, la mayor autoridad sobre la obra de José Martí,
estima que había sólo siete en el mundo entero, de las 300 originales.
Habiendo estado toda una vida en este mundo de coleccionistas, me
atrevo a decir que escasamente pasan de 10 ejemplares completos, y
algunos otros que andan sueltos, regados por el mundo. No sé si queda
todavía la obra que había en la Biblioteca Nacional, pero en el exilio
se han podido rescatar ocho obras de La Sagra, que están en bibliotecas
o colecciones privadas, en manos de cubanos que tienen la misión
sagrada de salvarlas para el futuro.
En 1998 Fred Salinero, de la tercera generación de cubanos en
Cayo Hueso y con una pasión impresionante por todo lo referente a la
historia, herencia y cultura cubanas, y Glenn Westfall, de origen
alemán, que ha vivido siempre en los Estados Unidos y es una autoridad
en litografía del tabaco (sobre todo de Cayo Hueso, Tampa, Cuba
y Alemania), visitaron Cuba por primera vez, y en la Biblioteca
Nacional de La Habana les enseñaron una serie de piezas históricas.
Allí pudieron ver un libro único de la Revista de Cayo Hueso, con
ejemplares de la Guerra de 1895-98.
Dos años después, en Cayo Hueso, un americano que visita -
Cuba frecuentemente se les apareció y les ofreció unos libros para
vendérselos, y uno de ellos resultó ser el mismo ejemplar que habían
visto en la Biblioteca Nacional en Cuba dos años antes.
OTROS CASOS DE SAQUEO Y DESTRUCCIÓN
Otras muchas piezas del patrimonio cubano han ido despareciendo
a manos de turistas aleccionados por sicarios castristas, incluyendo
por ejemplo la valiosa colección de sellos de Andrés Domingo
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
197
y Morales del Castillo por muchos años guardada en su residencia de
Línea y L, y que fue confiscada por agentes castristas para luego
venderla en centros filatélicos de Europa.
En 1989 fue destruido el monumento hidráulico más antiguo
de Cuba, de la época colonial, que databa del Siglo XVII y aún funcionaba:
la Represa del Husillo, en la sección habanera del río Almendares.
Una vez más se impuso, en contra de la de los preservacionistas,
la voluntad política del Comandante en Jefe y el visto bueno del
historiador Eusebio Leal, con la excusa de posibilitar el desarrollo del
Parque Metropolitano de La Habana.
Al igual que cuando destruyeron los bosques de Camagüey y
Oriente con la Operación Che Guevara, a esta destrucción de la
Represa del Husillo se le llamó Operación Blas Roca.
En la fase inicial de la revolución, al famoso «Monumento al
Maine» se le arrancó de cuajo el águila americana de su pedestal, en
un acto de repudio contra Estados Unidos organizado por los comunistas.
Al caer, se fracturó un ala del águila. Se rumoró que esa noche un
obrero cubano recogió el águila para salvarla, pero se desconocen los
detalles de lo que ocurrió a posteriori.
El monumento a Tomás Estrada Palma, nuestro primer presidente,
también fue profanado y arrancado, quedando sólo los zapatos
en la base. Desde entonces es conocido vulgarmente como «El monumento
de los zapaticos»,
En una época, tanto el águila del Maine como el cuerpo del
monumento a Estrada Palma estuvieron en un cuarto del Museo de la
Ciudad de La Habana, tirados en el piso con otras piezas importantes,
también «depuradas políticamente» por el régimen. A este cuarto se
le llamaba despectivamente «El basurero de la República», Se desconoce
si aún existen estas piezas patrimoniales.
Efrén Córdova, Editor
198
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
199
Son bien conocidos los casos de contaminación de los ríos
cubanos, incluyendo el Cauto y el Almendares. Esto ha sido documentado
por profesionales que han abandonado el país y se encuentran en
el exilio, como Eudel Cepero, Carlos Wotzkow y otros. Sus artículos
han aparecido en revistas como Herencia y otras publicaciones comerciales
y científicas.
Con el desarrollo turístico de islas y cayos, tanto al norte como
al sur de Cuba, se ha afectado mucho la ecología en algunos de esos
lugares. El caso más conocido es el «pedraplén» que une a la isla con
Cayo Coco, lo que causó un conflicto entre conservacionistas y funcionarios
gubernamentales. Predominó la voluntad del Comandante en
Jefe, Fidel Castro, cuando un día llegó y dijo: «Empiecen a echar
piedras hasta que podamos unir a Cayo Coco con la isla». Durante casi
un año se cumplió esta orden del gobierno, hasta que se terminó la
carretera. Como consecuencia, se ha afectado la circulación natural del
mar en esta área, con el correspondiente daño a la ecología de la zona.
EXPEDICIONES SUBMARINAS
El 6 de abril del 2001, la agencia de noticias Reuters dio a
conocer que la compañía Visa Gold Exploration, Inc. lanzó un submarino
con capacidad para buceo a grandes profundidades, con dos
hombres, para explorar la bahía de La Habana, en busca de tesoros en
barcos hundidos del siglo XVII. Visa Gold es una de cuatro firmas
extranjeras (dos canadienses, una sudafricana y otra francesa) que
están asociadas al régimen castrista para ese objetivo.
Ese año, la firma canadiense establecida en Toronto extrajo
aproximadamente 7,000 piezas, entre joyas, diamantes, esmeraldas,
lingotes de oro, monedas, etc., con un valor calculado en millones,
pero esto se mantuvo secreto a la prensa libre. Este tesoro, casi en su
totalidad, fue sacado de Cuba. Su venta se habrá destinado, como todo
lo demás, a las cuentas personales de los funcionarios de la dictadura
comunista.
Efrén Córdova, Editor
200
EL ART LOST REGISTER Y OTRAS ORGANIZACIONES. LA
LUCHA CONTRA EL TRÁFICO ILÍCITO DE BIENES CULTURALES.
RECURSOS INFORMATIVOS PARA LA BÚSQUEDA
Y RECUPERACIÓN DE ARTEFACTOS EN EL PRESENTE
Y FUTURO.
El tráfico ilícito de objetos de arte es un fenómeno en crecimiento,
debido a la demanda en el mercado mundial. Con motivo de
esta compleja situación, tres entidades internacionales –la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO); el Concejo Internacional de Museos (ICOM), y la Organización
Internacional de Policía Criminal (Interpol)– luchan en
programas conjuntos contra el tráfico ilícito y a favor del registro de
datos para los bienes inmuebles.
El sistema de Catálogo y Registro es justamente eso: un sistema.
El vocabulario para describir los objetos dignos de preservación
es el mismo que ha sido utilizado por los departamentos de policía, el
personal de museos y las organizaciones mundiales dedicadas a su
protección.
Al régimen de Castro no le han bastado los multibillonarios
subsidios soviéticos, la ayuda de China, los millones de barriles de
petróleo que envía Venezuela, las remesas del exilio y los cuantiosos
aportes de España y otros países europeos, así como de Argentina,
Brasil y México. Para subsistir y seguir oprimiendo al pueblo ha
procedido también a saquear el patrimonio artístico y cultural de
Cuba.


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