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CAPÍTULO 04. - EL SECTOR EXTERNO DE LA ECONOMÍA. Jorge F. Pérez-López. Introducción. Las relaciones económicas externas 1959-1990. a) Las relaciones económicas con los países socialistas. b) Las 6 relaciones económicas con la economía de mercado. c) El comercio de bienes. d) Los subsidios de precios. e) Asistencia para el desarrollo. La crisis del sector externo de la economía. a) El período especial. b) El comercio de bienes. c) Comercio de servicios. El sector externo y el nuevo milenio. a) Comercio de bienes por categoría de productos. b) Comercio de bienes por principales socios comerciales. c) Comercio de servicios. d) Comercio de bienes y servicios. A manera de conclusiones.

CAPÍTULO IV
EL SECTOR EXTERNO DE LA ECONOMÍA
Jorge F. Pérez-López.


I. INTRODUCCIÓN
La economía cubana siempre ha estado influida en gran manera
por sus relaciones internacionales. La significación del comercio
internacional aumentó durante el Siglo XIX y se tornó decisivo en el
XX, pudiéndose decir que «el comercio internacional moldeó la
estructura productiva total de Cuba.»1 El comercio exterior fue el
principal impulsor del desarrollo económico de la isla durante la
colonia y el período republicano pero fluctuaciones en el precio del
azúcar en el mercado mundial influyeron sensiblemente en la tasa de
crecimiento de la nación y el bienestar de los ciudadanos. Asimismo,
los desbalances en el sector externo han figurado entre los factores
principales de la crisis económica de los 1990. A principio del Siglo
XXI, el sector externo continúa siendo el sector clave de la economía
cubana.
La proximidad geográfica de los Estados Unidos y la demanda en
el mercado de éste para los productos agropecuarios cubanos –principalmente
el azúcar y el tabaco– llevaron a que se establecieran fuertes
vínculos comerciales recíprocos. Hacia la mitad del Siglo XIX, las
relaciones comerciales entre Cuba y los Estados Unidos eran ya
superiores a las existentes entre Cuba y España. Los Estados Unidos
continuaron como el principal socio económico de Cuba hasta alrededor
de 1961, cuando la antigua Unión Soviética y sus aliados asumieron
ese papel como resultado del giro del gobierno cubano hacia el
socialismo y la decisión de los Estados Unidos de no comerciar con la
Efrén Córdova, Editor
96
isla. Después de tres décadas de estrechas relaciones, los vínculos
económicos con la Unión Soviética y los países socialistas de Europa
Oriental sufrieron un fuerte revés en 1989-90 como resultado de los
cambios políticos que llevaron a la eliminación del socialismo en
Europa Oriental y a la desaparición de la Unión Soviética. Venezuela,
y hasta cierto punto la China, llenan ahora el vacío dejado por los
países socialistas.
El objetivo de este capítulo es el de resumir el desenvolvimiento
del sector externo de la economía cubana durante 50 años de revolución,
o sea durante el período 1959-2008. Por el sector externo de la
economía entendemos aquellos aspectos y renglones que determinan
la capacidad del país de obtener recursos en el exterior: comercio
internacional de mercancías y servicios, flujo de capitales y asistencia
externa.
Como se ha apuntado en otros capítulos de este libro, la información
estadística económica disponible para Cuba durante el período
revolucionario deja mucho que desear en términos de su disponibilidad,
confiabilidad y comparabilidad con otros países. Hemos hecho
uso de ella juiciosamente para cumplir el objetivo de este capítulo.
Entre los muchos problemas técnicos que dificultan el análisis del
sector externo de la economía cubana durante la revolución están la
falta de estadísticas sobre la balanza de pagos, la incertidumbre sobre
la tasa de cambio a utilizar para convertir pesos cubanos a divisas
internacionales o moneda convertible (entiéndase dólares estadounidenses),
y la casi total falta de información sobre comercio de servicios.
En lo que sigue, pragmáticamente hemos utilizado la tasa oficial
de cambio para operaciones comerciales de 1 peso cubano equivalente
a 1 dólar estadounidense a pesar de que es obvio que esta tasa de
cambio no representa la realidad en el contexto de la economía diaria
en la isla.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
Esta sección se basa principalmente 2 en Jorge Pérez-López, «El sector externo de la
economía socialista cubana,» en Mauricio de Miranda Parrondo, editor, Cuba: Restructuración
Económica y Globalización (Cali, Colombia: Pontificia Universidad Javeriana, 2003).
Esta fuentes contiene referencias específicas que sustentan las aseveraciones que se presentan
en la sección.
97
II. LAS RELACIONES ECONÓMICAS EXTERNAS, 1959-
19902
Desde 1959, el gobierno revolucionario comenzó a controlar las
importaciones de determinados productos a través del Ministerio de
Comercio ya que la escasez de divisas así lo exigía. A mediados de
febrero de 1960, el gobierno revolucionario cubano y la Unión Soviética
suscribieron un convenio comercial y de pagos así como un
acuerdo de crédito comercial. El convenio comercial y de pagos
obligaba a la Unión Soviética a comprar 425,000 toneladas métricas
(TM) de azúcar cubano en el año 1960 (por encima de las 575,000 TM
que ya había comprado en ese mismo año, para un total de 1 millón de
TM); la Unión Soviética también se comprometía a comprar un millón
de TM de azúcar en cada uno de los años 61-64 y a dedicar dichas
importaciones a su consumo interno (o sea, a no re-exportar el azúcar
cubano). El 20% del valor de las compras de azúcar cubano en 1961-
64 serían pagados en monedas libremente convertibles o divisas
internacionales y el resto en productos soviéticos, como petróleo,
trigo, madera en bruto, papel, laminados de acero, productos químicos,
maquinaria, etc. El otro acuerdo otorgaba al gobierno de Cuba un
crédito de hasta 100 millones de pesos para la compra de productos
soviéticos a una tasa de interés del 2.5% anual. Este préstamo sería
amortizado mediante entregas de azúcar y otros productos cubanos en
un período de 12 años.
En los meses siguientes, las relaciones diplomáticas con los
Estados Unidos empeoraron a pasos agigantados al mismo tiempo que
Cuba expandía sus contactos con los países socialistas y suscribía
convenios comerciales con los países de Europa Oriental y con la
República Popular China. Cuando en agosto de 1960 el Presidente
Eisenhower redujo la cuota de importación de azúcar cubano de la
segunda mitad de 1960 a 400,000 TM (una reducción de 700,000
TM), los países socialistas absorbieron el azúcar rechazado por los
Efrén Córdova, Editor
98
Estados Unidos. La ruptura de relaciones diplomáticas iniciada por los
Estados Unidos el 3 de enero de 1961 y la imposición del embargo
comercial el 3 de febrero de 1962 solo formalizaron cambios radicales
en los patrones de las relaciones económicas externas de Cuba que ya
eran una realidad.
Comenzando en 1961 la Unión Soviética asumió el papel de
principal socio económico cubano: primer comprador de azúcar,
proveedor de petróleo, fuente de asistencia para el desarrollo económico
y fiador del gobierno cubano. Las relaciones económicas cubanas
con los países socialistas se profundizaron a partir de 1972 cuando
Cuba se unió formalmente al Consejo de Ayuda Mutua Económica
(CAME), la organización que coordinaba el comercio y las relaciones
económicas entre los países socialistas, y Cuba comenzó a participar
activamente en las actividades del CAME, incluyendo una gama
amplia de comisiones sectoriales, proyectos de cooperación científicotécnica
e inversiones conjuntas.
Desde 1961 y hasta alrededor de 1990, el sector externo de la
economía cubana estuvo segmentado en dos esferas que tenían muy
poco contacto entre sí: las relaciones económicas con los países del
bloque socialista, las cuales se llevaban a cabo dentro del marco del
CAME y las relaciones económicas con los países de economía de
mercado –principalmente los países de Europa Occidental, Canadá y
Japón así como algunos países en vías de desarrollo –las cuales se
llevaban a cabo siguiendo las prácticas comunes entre entidades
comerciales de economías de mercado. Aunque las relaciones comerciales
con los países socialistas eran muchísimo más importantes en
términos cuantitativos que aquellas con los países de economía de
mercado, las últimas eran de gran importancia estratégica ya que
ofrecían bienes, servicios y tecnologías que no estaban disponibles
dentro del bloque socialista.
A) LAS RELACIONES ECONÓMICAS CON LOS
PAÍSES SOCIALISTAS
Las relaciones económicas entre Cuba y la Unión Soviética y los
países socialistas se enmarcaron en una red de tratados bilaterales que
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
99
sentaron las relaciones comerciales, términos de pagos, créditos y
asistencia técnica. Durante el período 1961-69, por ejemplo, Cuba
suscribió más de 400 tratados bilaterales en materia económica con los
países socialistas. La mayoría del comercio entre Cuba y los países
socialistas se llevaba a cabo por medio de tratados que balanceaban
bilateralmente los intercambios comerciales –equivalentes a tratrados
de trueque– basados en la moneda de uno de los dos países o el «rublo
transferible,» una moneda artificial cuyo único propósito era el servir
como unidad de intercambio en las relaciones entre los miembros del
CAME. Ya que ni las monedas de los países socialistas ni el rublo
transferible podía convertirse a monedas «duras» (i.e., monedas
libremente convertibles como el dólar estadounidense, el dólar canadiense,
o el marco alemán) para poder adquirir bienes y servicios en
mercados internacionales, los países socialistas se esforzaban en
balancear bilateralmente el comercio anualmente. En aquellos casos
en que no se lograba este objetivo, las brechas se cubrían con créditos
de un país al otro en moneda «blanda» (rublos transferibles).
Desde el principio de los 60, las ventas cubanas de azúcar a la
Unión Soviética se hacían a precios que se fijaban de antemano por un
período de varios años (generalmente cinco años). En diciembre de
1972, este mecanismo también se extendió a las ventas de níquel. Los
precios fijos negociados con la Unión Soviética generalmente estuvieron
por encima de los precios del mercado mundial y por consiguiente
Cuba se benefició considerablemente con este arreglo.
Además de las ventajas que se derivaban de la venta de azúcar y
níquel a precios preferenciales, Cuba también se benefició en los años
70 y principios de los 80 de los mecanismos de determinación de
precios en el comercio entre los miembros del CAME que mantuvieron
los precios del petróleo soviético por debajo de los precios del
mercado mundial. Estos mecanismos que fijaban el precio en base al
promedio de los precios en el mercado mundial en los cinco años
anteriores aislaron a Cuba de los choques que sufrieron otros países
importadores de petróleo como resultado de los aumentos del precio
de petróleo en el mercado mundial en los años 70 y 80.
Efrén Córdova, Editor
100
B) LAS RELACIONES ECONÓMICAS CON LAS
ECONOMÍAS DE MERCADO
Las relaciones económicas entre Cuba y las economías de mercado
se llevaban a cabo de acuerdo con las prácticas comerciales normales
y basadas en monedas libremente convertibles. Cuba vendía azúcar
y otros productos de exportación a economías de mercado obteniendo
divisas internacionales en pago y utilizaba dichas divisas para financiar
importaciones de esos mismos países. En algunas ocasiones, los
gobiernos de economías de mercado o instituciones financieras y
compañías de estos países le otorgaron a Cuba préstamos para financiar
importaciones; estos créditos estaban denominados en moneda
libremente convertible y estaban sujetos a estrictos calendarios de
pago. El hecho de que la moneda cubana, asi como las de otros países
socialistas, no era libremente convertible a divisas, significaba que
Cuba no podía usar superávits en su comercio con los países socialistas
para satisfacer déficits en la balanza de comercio con las economías
de mercado o vice versa. O sea, las cuentas económicas externas
de Cuba estaban segmentadas: cuentas denominadas en monedas no
convertibles que cubrían la mayoría de las relaciones comerciales y
financieras con los países socialistas, y cuentas denominadas en
moneda libremente convertible o divisas internacionales que se referían
a las relaciones económicas con el resto del mundo.
C) EL COMERCIO DE BIENES
Entre 1962 y 1974, el intercambio total de bienes –la suma del
valor de las exportaciones más el valor de las importaciones– representó
en promedio el 24% del producto social global (PSG) de Cuba;
entre 1985 y 1989 representó el 50% del PSG, demostrando claramente
la ascendente importancia del comercio internacional para la economía
cubana y la apertura de la economía a las influencias externas.
Desde los años 60, la Unión Soviética y los países socialistas fueron
los socios comerciales prioritarios de Cuba, sobrepasando con creces
a los países capitalistas desarrollados y a los países en vías de desarrollo.
Durante el período 1983-89, los países socialistas miembros del
CAME (la Unión Soviética, Bulgaria, Checoslovaquia, Alemania
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
101
Oriental, Hungría, Polonia, y Rumanía) fueron los receptores del
82.9% de las exportaciones de Cuba y proporcionaron el 82.7% de las
importaciones; otros países socialistas (China, Corea del Norte, Vietnam,
Mongolia, Albania y Yugoeslavia) representaron el 3.9% de las
exportaciones y el 3.1% de las importaciones; los países capitalistas
el 9.3% de las exportaciones y el 9.9% de las importaciones; y los
países en vías de desarrollo el 6.8% de las exportaciones y el 6.5% de
las importaciones.
Cuadro 1: Comercio Exterior de Mercancías, 1959-2007
(Millones de pesos)
Año Exportación Importación Saldo
Comercial
Intercambio
Total
1959 636 675 -39 1311
1960 608 580 28 1188
1961 626 639 -13 1625
1962 522 759 -237 1281
1963 545 867 -322 1412
1964 714 1019 -305 1733
1965 691 866 -175 1557
1966 598 926 -328 1524
1967 705 999 -294 1704
1968 651 1102 -451 1753
1969 667 1222 -555 1889
1970 1050 1311 -261 2361
1971 861 1388 -527 2249
Efrén Córdova, Editor
102
1972 771 1190 -419 1961
1973 1153 1463 -310 2616
1974 2237 2226 11 4453
1975 2952 3113 -161 6065
1976 2692 3180 -488 5872
1977 2918 3462 -544 6380
1978 3440 3574 -134 7014
1979 3499 3688 -189 7187
1980 3967 4627 -660 8594
1981 4224 5114 -890 9338
1982 4933 5531 -598 10464
1983 5535 6222 -687 11757
1984 5477 7228 -1751 12705
1985 5992 8035 -2043 14027
1986 5322 7596 -2274 12918
1987 5402 7584 -2182 12986
1988 5518 7580 -2062 13098
1989 5392 8124 -2732 13516
1990 5415 7417 -2002 12832
1991 2980 4233 -1253 7213
1992 1779 2315 -536 3494
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
103
1993 1137 2037 -900 3174
1994 1315 2111 -796 3426
1995 1479 2772 -1293 4251
1996 1967 3695 -1728 5662
1997 1823 4079 -2256 5902
1998 1513 4229 -2716 5742
1999 1496 4391 -2895 5887
2000 1676 4843 -3167 6519
2001 1622 4793 -3171 6415
2002 1422 4141 -2719 5563
2003 1672 4613 -2941 6285
2004 2188 5562 -3374 7750
2005 1995 7533 -5539 9528
2006 2579 9420 -6661 11999
2007 3701 10083 6381 13784
Fuentes: 1959-1989--Comité Estatal de Estadísticas, Anuario estadístico 1989 (La
Habana); 1985-1996--Comisión Económica para América Latina y el Caribe, La
economía cubana: Reformas estructurales y desempeño en los noventa (Mexico:
Fondo de Cultura Económica, 1997), Cuadro A.15; 1997-2006--Oficina Nacional de
Estadísticas, Anuario Estadístico de Cuba (La Habana, varias ediciones); 2007--
Oficina Nacional de Estadísticas, Panorama Economico y Social: Cuba 2007 (La
Habana, 2008).
Los déficits del comercio de bienes cubanos se dispararon en los
años 80, aumentando de 660 millones de pesos en 1980 a 2 mil millones
en 1985 y 2,700 millones en 1989 (Cuadro 1). El porcentaje del
Efrén Córdova, Editor
104
déficit comercial derivado de las relaciones entre Cuba y la Unión
Soviética aumentó sensiblemente en la segunda mitad de los años 80,
llegando a representar casi el 84% en 1989. Los deficits en el comercio
bilateral de bienes entre Cuba y la Unión Soviética se financiaban
con préstamos en rublos transferibles que el segundo país rutinariamente
le otorgaba a Cuba.
D) LOS SUBSIDIOS DE PRECIOS
Los enormes déficits en el comercio bilateral con la Unión Soviética
son sorprendentes tomando en consideración los términos de
intercambio muy favorables para Cuba con respecto a sus principales
productos de exportación (el azúcar y el níquel) y de importación
(petróleo). La práctica entre los miembros del CAME de fijar los
precios en el comercio dentro del bloque por varios años (generalmente
cinco años en base al promedio del mercado mundial para los cinco
años anteriores) para evitar las fluctuaciones de precios del mercado
mundial, con frecuencia resultaban en transferencias de un país a otro
cuando los precios del comercio entre los miembros del CAME excedían
o estaban por debajo del precio del mercado mundial. Para el país
que se beneficiaba de las divergencias, las transferencias –o subsidios
de precios– se entendían como concesiones y no implicaban deudas
que habría que pagar en el futuro.
Con respecto a las exportaciones de azúcar cubano, el acuerdo
suscrito con la Unión Soviética en 1975 que estableció un precio
mínimo muy alto (500 rublos por TM, aproximadamente 30.4 centavos
por libra) sujeto a un mecanismo para aumentar el precio anualmente
con referencia a cambios en los precios de una canasta de
productos importados de la Unión Soviética, resultó en enormes
beneficios para Cuba. Para 1986, por ejemplo, el precio que se ha
reportado para las exportaciones de azúcar cubano a la Unión Soviética
es de 50.6 centavos/libra. De hecho, de las estadísticas de comercio
exterior cubanas y soviéticas se puede calcular que el precio promedio
de las exportaciones cubanas de azúcar a la Unión Soviética en ese
año fue 47.6 centavos/libra, mientras que el precio promedio de las
importaciones soviéticas de azúcar cubano fue 51.57 centavos/libra (la
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
3 Para más detalles sobre los subsidios soviéticos relacionados con el precio preferencial
de las importaciones de azúcar cubano, véase Pérez-López, The Economics of Cuban Sugar
(Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 1991), especialmente el capítulo 8.
105
diferencia entre los dos precios refleja principalmente los costos de
fletes). En ese mismo año, el mercado mundial cotizaba el azúcar a
6.05 centavos/libra y el precio promedio de las exportaciones cubanas
de azúcar a los países de economías de mercado fue de 6.77 centavos/
libra.3 Cuba también se benefició de los precios preferenciales
respecto al níquel; durante 1981-84, los precios de las exportaciones
de níquel cubano a la Unión Soviética promediaron más del doble de
los precios del mercado mundial.
Desde el 1960, la Unión Soviética se convirtió prácticamente en
el proveedor único de petróleo y derivados a Cuba. El precio de
exportación del petróleo soviético a los países socialistas miembros
del CAME, al igual que el de otros bienes, se fijaba por un período de
varios años supuestamente para evitar las fluctuaciones desestabilizadoras
de los precios en el mercado mundial. En virtud de este mecanismo,
Cuba no fue afectada por el tremendo aumento de precios del
petróleo de 1973 y 1974 (los precios se cuadruplicaron) relacionados
con las restricciones sobre las exportaciones llevadas a cabo por la
Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP). De
hecho, la Unión Soviética mantuvo el precio de 1972 para sus exportaciones
de petróleo a los países socialistas hasta 1975, cuando comenzó
a ajustarlos anualmente con referencia a los cambios de precios en el
mercado mundial durante los cinco años anteriores. En la segunda
mitad de los años 70 y primera mitad de los 80, mientras que los
precios del petróleo en el mercado mundial estuvieron en alza, Cuba
se benefició del comercio petrolero con la Unión Soviética, aunque
esto cambió en la segunda mitad de los años 80 cuando los precios de
exportación soviéticos continuaron aumentando a pesar de la caída en
los precios del mercado mundial. Sin embargo el mecanismo de
fijación de precios de las exportaciones de petróleo soviético a Cuba
le fue altamente beneficioso a la isla durante todo el período 1960-90.
Efrén Córdova, Editor
José Luis Rodríguez, «4 Las relaciones económicas entre Cuba y la antigua URSS:
Evaluación y perspectivas,» Cuadernos del Este (Mayo 1992), pp. 55-57.
5 Carmelo Mesa-Lago, «The Economic Effect on Cuba of the Downfall of Socialism in
the USSR and Eastern Europe,» in Mesa-Lago, editor, Cuba After the Cold War (Pittsburgh:
University of Pittsburgh Press, 1993), pp. 147-149.
106
E) ASISTENCIA PARA EL DESARROLLO
Los países socialistas también eran la fuente de prácticamente
toda la ayuda para el desarrollo recibida por Cuba. (Suecia también
designó a Cuba “development partner” pero ello tuvo efectos mas bien
limitados). Aunque no existen estadísticas sistemáticas sobre la asistencia
económica que Cuba recibió durante el período 1960-90, ciertos
datos que están disponibles indican que dicha ayuda fue sustancial,
afectó a múltiples sectores de la economía, mayormente se originó en
la Unión Soviética, y primordialmente tomó la forma de préstamos a
largo plazo a tasas de interés muy bajas.
Según un economista cubano, durante el período 1960-90 la
antigua Unión Soviética proporcionó a Cuba créditos para el desarrollo
que totalizaron unos 6,611 millones de pesos.4 En estos créditos
fueron característicos las tasas de interés del 2%, los plazos de amortización
de 25 años y las modalidades de pago mediante el suministro
de mercancías. Objetivos económicos construídos con asistencia
soviética creaban a fines de la década de los 80 el 15% de la producción
industrial bruta del país, y el 95% de la producción de acero; el
100% de laminados; el 80% de fertilizantes nitrogenados; el 100% de
las combinadas cañeras; el 60% de las estructuras metálicas para la
construcción; el 100% de los televisores y radios; el 45% de la energía
eléctrica; el 70% de los embalses construídos; el 20% del azúcar
crudo; y el 60% de hilados y tejidos.
Carmelo Mesa-Lago ha estimado que durante el período 1960-90,
el flujo de recursos de la Unión Soviética a Cuba ascendió a más de
65,000 millones de dólares, de los cuales el 67% fluyó en los 80.5 Casi
el 40% de estos recursos (25,700 millones de dólares) fueron créditos
que deberían ser pagados en el futuro –créditos para financiar déficits
en la balanza comercial (27%) y para financiar el desarrollo económico
(13%)– mientras que el 60% (39,400 millones de dólares) tomó la
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
Véase, por ejemplo, Pérez-López, « 6 Swimming Against the Tide: Implications for Cuba
of Soviet and Estern European Reform in Foreign Economic Relations,» Journal of Interamerican
Studies and World Affairs (Summer 1991).
107
forma de subsidios de precio que no requerían pago. Aunque como
apunta el mismo Mesa-Lago estos estimados sufren de ciertas debilidades
(por ejemplo, las dificultades en determinar cuál es la tasa de
cambio apropiada para convertir los pesos cubanos y rublos soviéticos
a dólares estadounidenses para poder hacer las comparaciones) ellos
demuestran claramente que el flujo de recursos de la antigua Unión
Soviética a Cuba durante el período 1960-90 fue masivo.
En 1969, la deuda externa cubana en monedas libremente convertibles
era relativamente pequeña, unos 291 millones de dólares. La
deuda se disparó en los años 70, llegando a 1,300 millones de dólares
en 1975 y cerca de 3,300 millones de dólares en 1979. Durante este
período, Cuba obtuvo préstamos de instituciones financieras privadas
ansiosas en prestar sus cuantiosos depósitos de «petrodólares» y de
organizaciones gubernamentales que garantizaron las compras cubanas
de maquinaria y equipos a entidades comerciales en sus países. Ya
en 1982 Cuba le solicitó a sus acreedores privados y públicos que
renegociaran los términos de pago de la deuda en monedas libremente
convertibles. El deterioro de la balanza de pagos en 1985-86 llevó a
Cuba a suspender el pago de dicha deuda a partir del primero de julio
de 1986. La deuda, intereses y pagos atrasados ascendían a casi 6,100
millones de dólares en 1987, 6,500 millones de dólares en 1988 y casi
6,200 millones de dólares en 1989.
III. LA CRISIS DEL SECTOR EXTERNO EN
LOS NOVENTA
Ya desde mediados de los 80, las tensiones entre Cuba y los socios
del CAME respecto a sus relaciones económicas eran palpables.6 En
1984, durante una reunión de Ministros de Comercio del CAME
celebrada en la Habana, el delegado soviético protestó que ciertos
países de la comunidad socialista (refiriéndose a Cuba) no satisfacían
las obligaciones que habían contraído con respecto a suministros de
mercancías o suministraban mercancías de calidad inferior a la acordaEfrén
Córdova, Editor
«Intervención sobre 7 los puntos I, II, y III del órden del día de ka XXXIX reunion de la
sesión del Consejo de Ayuda Mutua Económica, el 29 de octubre de 1984,» Granma (31 de
octubre de 1984).
8 V. Chirkov, «An Uphill Fight,» New Times (Moscú), no. 33 (1987); A. Moiseyev,
«World of the Eighties: Much Needs to be Done,» Pravda (Moscú) (5 de agosto de 1987).
108
da. Fidel Castro respondió al delegado soviético con un mea culpa,
admitiendo que los suministros de azúcar y otros productos cubanos
se habían retrasado (culpando al clima y al embargo norteamericano
por dichas demoras) y prometiendo mejorar el cumplimiento de
obligaciones en el futuro.7 Aprovechándose del glasnost, la prensa
soviética publicó varios artículos que criticaban al gobierno cubano
por el despilfarro de los recursos que recibía de la Unión Soviética.8
Aún más, uno de los elementos centrales de la reestructuración de la
economía soviética prevista por Gorbachev en su perestroika era la
reforma de las relaciones económicas externas, reduciendo significativamente
el monopolio del Estado sobre el comercio exterior y creando
compañías independientes para gestionar el comercio exterior. Como
parte de su política de inserción en la economía mundial, la Unión
Soviética comenzó a incorporarse a organizaciones económicas multilaterales
implícitamente abandonando la comunidad de naciones
socialistas.
Cuando el CAME se reunió en enero de 1990, la Unión Soviética
propuso que a partir del primero de enero de 1991, las relaciones
comerciales entre los miembros de la organización se llevaran a cabo
a precios del mercado mundial y basadas en monedas libremente
convertibles. Cuba se opuso enérgicamente a esta propuesta, temiendo
que eliminaría las relaciones preferenciales que Cuba mantenía con el
bloque socialista que resultaban en precios «justos» en las relaciones
comerciales. A pesar de la oposición de Cuba y otros países, la propuesta
soviética fue adoptada. Ante el decimosexto Congreso de la
Central de Trabajadores de Cuba, a finales de enero de 1990, Fidel
Castro se lamentaba:
«Durante décadas, nuestros planes, nuestros planes quinquenales
y anuales se basaban en la existencia del campo
socialista, en la existencia de varios países socialistas en
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
Fidel Castro, «16 Workers Federation Congress 9 th Closes,» FBIS-LAT-90-920 (30 enero
1990), basado en transmisión de Cubavisión.
109
Europa Oriental además de la URSS, con los cuales suscribimos
acuerdos, tratados y con los cuales establecimos relaciones
económicas extensas. Desarrollamos allí mercados para
nuestros productos, fuentes que nos suplían con importantes
equipos y otros productos. Hicimos esfuerzos en esa dirección,
esfuerzos para integrarnos y complementar nuestras
economías. Hoy en día el campo socialista no existe en el
sentido político.
… Tantos desórdenes han ocurrido en esos países [los países
socialistas]. Ha habido huelgas y desórdenes y las producciones
se han interrumpido. No sabemos si los productos que
históricamente y tradicionalmente nos han suministrado seguirán
llegando. Me refiero al año 1990. Para el 1991, ¿sobre
qué base vamos a establecer el plan quinquenal 1991-95?
¿Quién va a suscribir los acuerdos para este plan? ¿Qué productos
nos van a garantizar? ¿Qué mercados existirán para
nuestros productos? ¿Qué precios nos pagarán por nuestro
azúcar? ¿Tratarán de pagarnos por nuestro azúcar los precios
dumping del mercado mundial? … no tenemos seguridad de
cómo será nuestro comercio para el año 1990 y una gran parte
de los productos que consumimos se origina en esa área. No
tenemos seguridad para 1990 y no tenemos seguridad ninguna
para el período 1991-95",9
A) EL PERÍODO ESPECIAL
En 1990 Cuba experimentó serios problemas con los suministros
de mercancías de la Unión Soviética y de los países socialistas de
Europa Oriental: petróleo, materias primas, alimentos, fertilizantes,
maquinaria, equipo y piezas de repuesto. Al mismo tiempo, los mercados
socialistas para el azúcar cubano también sufrieron reveses. Por
ejemplo, con la reunificación de Alemania, Cuba perdió el mercado
preferencial de Alemania Oriental donde solía vender entre 250,000
y 300,000 toneladas de dulce por año.
Efrén Córdova, Editor
110
La falta de combustibles y otros productos importados tuvieron
efectos negativos en la economía casi inmediatamente. La escasez de
combustible ocasionó frecuentes faltas de electricidad (apagones) y la
de papel el cierre de varios periódicos y la eliminación de otras publicaciones.
En octubre, el Ministro de la Industria Ligera reportó que
321 plantas en su sector estaban operando con un horario de solamente
24 horas por semana por falta de materias primas y piezas de repuesto
importadas y otras 26 (6 productoras de artículos de cuero, 10 productoras
de tejidos y otras 10 productoras de muebles de madera) habían
cerrado por las mismas razones.
La respuesta inicial del gobierno cubano a la crisis económica fue
pasiva. En agosto de 1990, el gobierno decretó una serie de medidas,
entre ellas: (1) reducciones drásticas en el consumo de energía; (2)
reasignación de recursos de sectores de la economía paralizados por
la falta de importaciones hacia el sector agrícola y la producción de
alimentos básicos ya que el sector agrícola dependía menos que otros
de productos importados y su reanimación podría reducir la dependencia
de alimentos importados; (3) uso en la agricultura de métodos de
cultivo que usaran más mano de obra y menos energía importada; y
(4) pago de una porción de los salarios a obreros cuyas fuentes de
trabajo estaban paralizadas o reasignación de dichos obreros a la
agricultura. En septiembre, el Presidente Castro anunció formalmente
el comienzo del plan de austeridad conocido como el «período especial
en tiempo de paz» ya que la falta de importaciones de combustibles,
materias primas, alimentos y piezas de repuesto habían creado
una situación de emergencia que se semejaba a lo que podría haber
ocurrido en tiempo de guerra.
El IV Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado en
octubre de 1991, adoptó una estrategia económica para el sector
externo con varios elementos: (1) un programa alimentario cuyo
objetivo era el llegar a la autosuficiencia en la alimentación; (2)
medidas para reducir el consumo de combustibles importados incluyendo
el reemplazo de tractores y maquinaria agrícola con tracción
animal (bueyes) y de vehículos motorizados por tracción humana
(bicicletas), así como reducción del consumo en la industria (e.g., en
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
111
la industria del níquel); (3) una campaña para aumentar las exportaciones
que incluía la búsqueda de nuevos mercados para los productos
tradicionales (especialmente el azúcar) y el desarrollo de nuevas ramas
de exportación que generaran ingresos en monedas libremente convertibles,
como los productos de la industria bioquímica y el turismo; y
(4) una campaña para atraer inversiones extranjeras.
Durante el verano de 1993, con la economía en picada, el gobierno
cubano reconoció que la estrategia adoptada en 1991 no había sido
capaz de revitalizar la economía y a regañadientes comenzó a implementar
ciertas reformas para frenar la decaída y estabilizar el entorno
macroeconómico. Las medidas económicas que más directamente
afectaron el sector externo incluyen: (1) la despenalización del uso de
monedas libremente convertibles (la llamada «dolarización»); (2) la
creación de una nueva moneda, el peso convertible, el cual se esperaba
gradualmente desplazaría a las monedas extranjeras libremente convertibles
que circulaban en el país; (3) la estimulación de la inversión
extranjera y la aprobación de una nueva ley de inversión extranjera y
de leyes complementarias normando el establecimiento de zonas
francas y parques industriales; y (4) reformas al sector financiero para
apoyar a los inversionistas extranjeros en la isla. Con la desaparición
de la comunidad socialista, la totalidad de las relaciones económicas
cubanas se comenzaron a realizar en divisas convertibles.
B) COMERCIO DE BIENES
Las exportaciones cubanas de bienes en 1989 se estimaban en
5,400 millones de pesos. Con la desaparición de la comunidad socialista,
el valor de las exportaciones cayó en picada, llegando sólo a
1,137 millones de pesos en 1993, una reducción del 79%. Esta tremenda
caída de las exportaciones refleja en parte la desaparición de los
mercados preferenciales socialistas para el azúcar cubano así como la
contracción en casi todas las gamas de exportación cubanas durante la
crisis económica. Las exportaciones se recuperaron en 1996-97 cuando
sobrepasaron los 1,800 millones de pesos, pero cayeron de nuevo
al final de la década. En el año 2000, las exportaciones se valoraron
Efrén Córdova, Editor
112
en 1,692 millones de pesos, casi el 69% por debajo de su nivel en
1989.
Las importaciones también se afectaron dramáticamente durante
la década de los 90 ya que faltaron recursos para financiarlas. En
1993, las importaciones de bienes cayeron a alrededor de 2,000 millones
de pesos, casi el 76% por debajo de su nivel en 1989. Desde
entonces las importaciones se han recuperado parcialmente, llegando
a 4,865 millones de pesos en el año 2000. A pesar de este crecimiento
de las importaciones, su nivel en el año 2000 todavía estaba por
debajo del correspondiente al 1989 en un 40%.
Durante los primeros años de los 90, el déficit del comercio de
bienes se redujo notablemente ya que había pocas opciones para
financiarlo. Así el déficit del comercio de bienes se redujo de 2,740
millones en 1989 a 536 millones de pesos en 1992. Desde entonces,
incrementos en otros tipos de ingresos (discutidos posteriormente) han
permitido que el déficit comercial creciera, prácticamente regresando
en 1998 a su nivel en 1989 y superándolo en 2000.
C) COMERCIO DE SERVICIOS
Las exportaciones netas de servicios han sido uno de los aspectos
positivos del desempeño del sector externo de la economía cubana
durante la década de los 90. Hay muy poca información del gobierno
cubano con respecto a las partidas que dan lugar al valor neto de los
servicios pero cabría suponer que el factor principal del crecimiento
de las exportaciones de servicios sea el desempeño de la industria
turística, la que ha crecido a pasos agigantados en los años 90. El
número de turistas que visitó la isla aumentó de 340 mil en 1990 a
1,774 mil en 2000, mientras que los ingresos brutos generados por el
turismo aumentaron de 243 millones de dólares a 1,940 millones de
dólares durante el mismo período.
Otras entradas importantes de recursos en los 90 fueron (1) las
remesas familiares –los saldos que personas en el extranjero envían a
familiares y amigos en Cuba– y (2) la inversión extranjera. Aunque no
hay cifras estadísticas precisas, se estima que desde 1994, las remesas
familiares se convierten en una de las fuentes principales de ingresos
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
Esta sección se basa en Pérez-10 López, «Tiempo de cambios: Tendencias del comercio
exterior cubano,» Nueva Sociedad No. 216 (Julio-Agosto 2008).
113
en monedas libremente convertibles de la isla, llegando hasta alrededor
de 800 millones de pesos en 1997-2000. Dada la dificultad en
obtener créditos a largo plazo, las inversiones extranjeras que comienzan
a reflejarse en la balanza de pagos en 1993 toman una especial
importancia ya que representan entradas de capital sin plazo de vencimiento
y no implican endeudamiento para la isla (aunque si resultan
en salida de moneda convertible en los años futuros en la forma de
utilidades o dividendos). Es evidente que la campaña de atraer inversión
extranjera ha tenido algún éxito ya que Cuba logró 1,930 millones
de dólares en inversiones directas durante el período 1993-2000
(aproximadamente 240 millones de dólares por año).
IV. EL SECTOR EXTERNO Y EL NUEVO MILENIO10
El cuadro 2 presenta datos oficiales de exportación e importación
de bienes (mercancías) y el saldo de la balanza comercial (exportaciones
menos importaciones) para el periodo 2001-2006. El comercio de
bienes ha sido deficitario en todos los años del nuevo milenio. Tanto
las exportaciones como las importaciones de bienes mostraron una
tendencia general positiva, pero el valor de las importaciones estuvo
siempre por encima del doble del de las exportaciones. En 2006, el
déficit alcanzó un pico de 6,700 millones de pesos. De acuerdo con
datos oficiales preliminares, el déficit en el comercio de bienes en
2007 se acercó a los 6,400 millones de pesos.
A pesar de que las exportaciones así como las importaciones de
bienes se recuperaron desde mediados de los 90, todavía en 2007 las
exportaciones cubanas eran inferiores en 38% a los niveles anteriores
a la crisis. En cuanto a las importaciones, recién en 2006 recuperaron
el nivel de 1985.
A) COMERCIO DE BIENES POR CATEGORÍAS
DE PRODUCTOS
El cuadro 2 presenta las categorías de bienes comerciados por
Cuba durante el periodo 2001-2006. Los productos específicos que
Efrén Córdova, Editor
114
integran cada categoría no están bien definidos. Como se explicará
más adelante, esto origina algunos problemas en el análisis de la
información.
Exportaciones. En relación con los bienes exportados, resulta
notable la participación relativamente baja –y decreciente– de la
industria azucarera. Dichas exportaciones cayeron 73 % entre 2001 y
2005 (de 550 millones de pesos a 149 millones) y volvieron a crecer
a 219 millones de pesos en 2006. En ese año, el más reciente del que
se dispone de datos, la industria azucarera representaba menos de 8%
de las exportaciones cubanas de bienes. Esto implica una caída significativa
si se tiene en cuenta que a mediados de los 80 –cuando la Unión
Soviética pagaba precios especiales– llegaron a representar 85%.
La caída de las exportaciones de azúcar se explica por el hundimiento
de la industria azucarera orquestado por el gobierno. Durante
los 90, esta industria fue privada de inversión y de capital operativo y
luego desmantelada bajo el disfraz de un plan de «reestructuración»
supuestamente destinado a aumentar su eficiencia. A mediados de
2002, el gobierno anunció el cierre de 71 de los 156 centrales azucareros
y la reorientación de otros 14 a la producción de derivados del
azúcar. Además, se reasignaron a otros usos alrededor de 1.3 millones
de hectáreas de tierras, de un total de casi dos millones dedicadas al
azúcar, y se eliminaron alrededor de 100,000 empleos en el sector. En
el otoño de 2005 se lanzó una segunda ola de cierres de centrales
azucareros para reducir la producción a niveles que apenas alcanzaran
a cubrir la demanda interna más un pequeño excedente para cumplir
con los compromisos de exportación. Esto estaba en línea con el
pronunciamiento de Fidel Castro en marzo de 2005, cuando proclamó
el fin de la era del azúcar, a la que asoció con la esclavitud y el analfabetismo.
Había al parecer olvidado su plan de hacer 10 millones de
toneladas en 1970 y sus previas calificaciones de esa industria como
vital para el país. En esta perspectiva, es natural que la producción
fuera de apenas 1.3 millones de toneladas en 2005 y 1.2 millones en
2006, contra 8.3 millones en 1984.
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
115
Otros sectores tradicionales, como el tabacalero, el pesquero y el
agropecuario, vieron estancadas sus exportaciones, o incluso perdieron
participación en el mercado, durante el periodo 2001-2006. Pese a sus
enormes dificultades, el sector pesquero ha seguido resistiendo luego
de la época dorada de los 70, cuando Cuba poseía una amplia flota.
Las exportaciones agropecuarias, en tanto, resultaron perjudicadas por
la evolución negativa del sector.
Las exportaciones de la industria minera, en cambio, se triplicaron
en los úúltimos años: pasaron de 465 millones de pesos en 2001 a
1,400 millones en 2006. En el último año, las exportaciones de la
industria minera representaron casi la mitad (48%) del total. El níquel
lidera el rubro. Desde mediados de los 90, el níquel se transformó en
la principal exportación de bienes de Cuba. Los recursos de níquel son
los terceros más importantes del mundo; las reservas, las segundas
mayores del mundo. En 2006, Cuba fue el octavo productor mundial
de níquel. Para llegar a este lugar, las exportaciones de níquel debieron
recuperarse tras el descenso sufrido luego del colapso de la comunidad
socialista. Entre 1989 y 1994, la producción de níquel cayó
42%. Pero en 1994, la compañía canadiense Sherritt y la Compañía
General del Níquel de Cuba, crearon una joint venture para desarrollar
y comercializar el mineral. Desde entonces, la industria cubana del
níquel se recuperó y tuvo un buen desempeño en la segunda mitad de
la década de 1990 y en el nuevo milenio.
La categoría «otros productos» tuvo un buen desempeño: creció
219 % entre 2001 y 2006, de 279 a 888 millones de pesos. Estas
exportaciones no tradicionales representaron casi un tercio del total de
las exportaciones de bienes de 2006, mientras que en 2001 eran menos
de un quinto. Si bien la composición de esta categoría no está bien
definida en las estadísticas, el grueso parece estar representado por
maquinarias y equipos de transporte, productos farmacéuticos, instrumental
y equipo científico, hierro y acero y cemento. Como se explica
más adelante, el crecimiento en esta categoría podría relacionarse con
la expansión de las exportaciones de servicios.
Efrén Córdova, Editor
116
Cuadro 2. Exportaciones e Importaciones de Bienes
por Categoría, 2001-2006
(Millones de Pesos)
2001 2002 2003 2004 2005 2006
Exportaciones
totales
1.622 1,42 1,672 2,188 2 2759
Productos de la
industria azucarera
55 448 289 272 149 219
Productos de la
minería
465 432 620 1.068 994 1.34
Productos de la
industria tabacalera
217 144 215 217 225 238
Productos de la
pesca
81 99 65 89 72 64
Productos
agropecuarios
31 26 42 33 16 16
Otros productos 279 273 441 510 583 888
Importaciones
totales
4.793 4.141 4.613 5.562 7.533 9.420
Bienes de consumo 1.079 1.036 1.159 1.36 1.670 2.125
Bienes intermedios 3.034 2.544 2.868 3.465 4.617 5.416
Bienes de capital 680 561 586 737 1.246 1.879
Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas, Anuario Estadístico de Cuba 2006
(La Habana, 2007).
Importaciones.
Desde la desaparición del campo socialista, la proporción de
bienes de capital dentro del total de importaciones de bienes fue muy
baja. Durante el período especial, la capacidad de importación se
limitó a los bienes de consumo (principalmente alimentos) y los
productos intermedios (sobre todo combustibles). Se limitó severamente
la adquisición de maquinaria o equipos de transporte necesarios
para sostener el crecimiento económico. Esta tendencia se ha mantenido
en los úúltimos años. El Cuadro 2 muestra que en 2001 los bienes
de capital representaron sólo 14% de las importaciones de bienes, los
bienes de consumo 23% y los productos intermedios, 63%. En 2006,
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
117
el último año para el que se dispone de estadísticas desagregadas, los
bienes de capital crecieron hasta el 20% de las importaciones, mientras
que los bienes de consumo representaron 23% y los productos
intermedios, alrededor de 57%.
Lo central es que alrededor del 60% de las importaciones de
bienes de consumo durante el periodo 2001-2006 fueron alimentos.
Cuba importó no sólo grandes cantidades de cereales que, como la
avena, no pueden cultivarse en la isla por razones climáticas, sino
también otros productos alimenticios que podrían producirse internamente,
como carne, arroz, frijoles o leche, lo que refleja el pobre
desempeño del sector agropecuario. En este sentido, hay que recordar
que en 1962 Cuba inauguró un sistema de racionamiento para bienes
de consumo básicos a través de una cartilla (alimento, ropa y calzado,
productos para la higiene personal) que sigue vigente debido a que la
producción nacional y las importaciones no alcanzan a cubrir la demanda.
El aumento de las importaciones de bienes intermedios refleja en
gran medida la tendencia al incremento del precio de los combustibles.
En 2001, estos representaban 32% de las importaciones de bienes
intermedios, mientras que otros productos (textiles, productos de
goma, hierro y acero, productos de madera, papel y cartón, etc.),
representaban el 22% y los productos químicos, el 16%. En 2006, pese
a los acuerdos preferenciales de importación de petróleo de Venezuela,
los combustibles representaron 42% del valor de las importaciones
de productos intermedios.
B) COMERCIO DE BIENES POR PRINCIPALES
SOCIOS COMERCIALES
En 2006, los cinco principales mercados de exportación de productos
cubanos –Países Bajos, Canadá, Venezuela, China y España–
absorbieron casi tres cuartas partes (73%) de las ventas de Cuba. Los
dos principales mercados de los productos cubanos, los Países Bajos
y Canadá, ocuparon ese lugar en gran medida por ser los principales
destinos de las exportaciones de minerales, sobre todo níquel. Más de
la mitad del níquel cubano se comercializa a través de una compañía
Efrén Córdova, Editor
118
metalúrgica holandesa con sede en Rotterdam, lo que explica las
exportaciones cubanas a los Países Bajos. Una porción considerable
de las exportaciones de níquel se dirige a Canadá para ser procesada
en la refinería que manejan Sherritt y la Compañía General del Níquel
de Cuba.
Venezuela y China, por su parte, se han convertido en mercados
significativos para las exportaciones cubanas de bienes, en línea con
el fortalecimiento de las relaciones políticas. Según informes de
prensa y otras informaciones dispersas, las exportaciones a Venezuela
abarcarían una amplia variedad de productos: farmacéuticos, cemento,
hierro y acero, maquinaria especializada y equipos de medición. Esto
probablemente se explica por la presencia de personal cubano en
Venezuela, sobre todo médicos, que se procuran en la isla materiales
y equipos para llevar a cabo sus tareas.
Los cinco principales países donde se originan las importaciones
cubanas de bienes son: Venezuela, China, España, Alemania y los
Estados Unidos. Ellos representaban en 2006 más de 60% de esas
importaciones. Venezuela ocupa el puesto de principal proveedor de
bienes, fundamentalmente por el petróleo. Desde mediados de los 90,
Venezuela ha reemplazado a la antigua Unión Soviética como el
principal proveedor de petróleo y derivados. Esta situación se formalizó
en el Acuerdo Integral de Cooperación firmado en octubre de 2000
por Fidel Castro y Hugo Chávez, por el cual Venezuela se comprometió
a enviar a Cuba 53,000 barriles diarios de petróleo y productos
derivados en términos favorables de financiación, a cambio de asistencia
técnica y apoyo en áreas como educación, salud pública, deportes
e investigación científica. En diciembre de 2004, el acuerdo fue revisado
y se incrementó la provisión garantizada a 90,000 barriles diarios.
En cuanto al segundo socio en ascenso, China, el rápido crecimiento
de las importaciones cubanas de bienes de ese país, que casi se
triplicaron entre 2001 y 2006, se explica en buena medida por una
serie de créditos otorgados por China para comprar bienes producidos
allí. Entre ellos se destacan los electrodomésticos (en especial, arroceras
eléctricas y refrigeradores), productos electrónicos (sobre todo
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
119
televisores) y equipos de transporte (especialmente autobuses para
transporte local e interprovincial).
Finalmente, hay que destacar que los Estados Unidos, a pesar de
que mantiene un embargo comercial sobre la isla, se ubicó en 2006
entre los cinco principales países proveedores de importaciones a
Cuba. A lo largo del periodo 2001-2006, las importaciones cubanas de
bienes estadounidenses crecieron un 12,000 %, de 4 a 484 millones de
pesos. Esta veloz expansión del comercio comenzó en 2000, cuando
los Estados Unidos promulgó la Ley de Reforma de Sanciones y
Mejora de Exportaciones (TSRA, por sus siglas en inglés), que modificó
el embargo para permitir ventas directas de alimentos a Cuba
siempre y cuando fueran pagadas al contado. Inicialmente, el gobierno
cubano rechazó la iniciativa estadounidense y exigió el levantamiento
total del embargo y el pago a crédito. Sin embargo, en 2001 las autoridades
cubanas cambiaron su posición y aceptaron comprar commodities
agrícolas a los Estados Unidos. De acuerdo con las estadísticas del
Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, las exportaciones
de productos agrícolas a Cuba pasaron de 4 millones de dólares en
2001 al record de 432 millones en 2007. En 2006, los Estados Unidos
eran el quinto proveedor de bienes importados por Cuba, y la isla
ocupaba el puesto 33 entre los mercados para los productos agrícolas
estadounidenses.
C) COMERCIO DE SERVICIOS
La información sobre este tema es escasa. Las estadísticas sobre
la balanza comercial de servicios publicadas en los úúltimos años
incluyen solo el comercio neto de servicios y no ofrecen datos ni
siquiera sobre el valor de las exportaciones e importaciones de servicios
por separado. No obstante, y presumiblemente a partir de datos
facilitados por el gobierno cubano, la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL) ha publicado estadísticas más
detalladas para el periodo 2001-2004. Cuba también ha provisto
algunos datos a la Organización Mundial del Comercio (OMC). El
Cuadro 3 resume las estadísticas de esas dos fuentes.
Efrén Córdova, Editor
120
El Cuadro 3, según se muestra en todos los años del periodo 2001-
2006, Cuba registró un superávit en el saldo de su comercio internacional
de servicios. Este superávit casi se triplicó a lo largo del período,
de 1,900 millones de pesos en 2001 a más de 5,500 millones en
2006. Como se expondrá en la próxima sección, este superávit contribuye
en buena medida a compensar los grandes déficits en el comercio
de bienes.
Cuadro 3. Comercio de Bienes y Servicios, 2001-2006
(Millones de Pesos)
2001 2002 2003 2004 2005 2006
Bienes
Exportaciones 1622 1422 1671 2180 2160 2905
Importaciones 4469 3810 4245 5098 7163 9503
Saldo -2847 -2388 -2574 -2918 -5003 -6598
Servicios
Exportaciones 2571 2450 2979 3450 6593 6702
Importaciones 640 625 650 740 978 1196
Saldo 1931 1825 2329 2710 5615 5506
Bienes y
Servicios
Exportaciones 4193 3872 4650 5630 8753 9607
Importaciones 5109 4435 4895 5838 8141 10699
Saldo -916 -563 -245 -208 612 -1.092
Fuentes: 2001-2004 –Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL),
Cuba: Evolución económica durante 2006 y pespectivas para 2007 (Noviembre
2007); 2005-2006: Organización Mundial del Comercio, Statistical Profiles,
http://stat.wto.org/CountryProfile/WSDBCountryPFReporter.aspx?Language=E>.
Turismo. La industria turística ha sido uno de los puntos más importantes
del desempeño económico cubano reciente. Para la segunda
mitad de los 90, el turismo era el principal generador de divisas del
país. Los ingresos brutos derivados del turismo sumaron entre 1,500
y 2,000 millones de pesos al año entre 2001 y 2003 y alcanzaron los
2,400 millones de pesos en 2006. Aunque la información es fragmen50
AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
121
taria, es probable que el turismo haya sido responsable del grueso de
las exportaciones cubanas de servicios hasta el reciente despegue de
las exportaciones de servicios profesionales. De acuerdo con las cifras
provistas por Cuba a la OMC, las exportaciones de servicios turísticos
representaron los siguientes porcentajes del total de exportaciones
cubanas de servicios: 63 % en 2003, 51 % en 2004, 32 % en 2005 y 31
% en 2006.
Servicios profesionales. Las fuertes inversiones en salud pública y
educación durante las úúltimas cinco décadas permitieron impulsar la
exportación de servicios profesionales de salud, educación, deportes
y ciencia. Durante las décadas de 1970, 1980 y 1990, Cuba utilizó las
políticas internacionales de salud pública y educación como una
herramienta diplomática. De hecho, hasta hace poco tiempo los especialistas
cubanos –médicos, alfabetizadores, entrenadores deportivos,
etc.– eran ofrecidos gratis o casi gratis, y sus servicios no eran considerados
un rubro comercial sino una forma de ayuda exterior.
Esto cambió en los úúltimos años, en particular desde la firma del
acuerdo con Venezuela en el 2000, cuando las exportaciones de servicios
de salud y educación comenzaron a generar importantes beneficios
económicos para Cuba. El primer grupo de médicos cubanos llega
a Venezuela en abril de 2003, seguido de educadores para una gran
campaña de alfabetización. Más de 20,000 médicos cubanos han
prestado servicios en Venezuela en la campaña «Operación Barrio
Adentro,» mientras que otros miles de educadores de diferentes niveles,
junto a más de 5,000 especialistas en deporte, han participados en
otros programas sociales. En 2004, Cuba y Venezuela lanzaron la
«Operación Milagro,» destinada a proveer servicios oftalmológicos a
los venezolanos sin recursos; en 2005, los dos países acordaron extender
el programa a Bolivia, Brasil, Guatemala, Panamá y Uruguay.
Solo en 2005, médicos cubanos llevaron a cabo casi 173,000 operaciones
oftalmológicas a personas de 21 países. En casi todos los casos,
los pacientes viajaron a Cuba en lugar de ser atendidos en sus propios
países por doctores y personal médico cubano.
Efrén Córdova, Editor
122
Es difícil evaluar la exportación de servicios profesionales a
Venezuela pues no está claro cómo se han valuado en las estadísticas
cubanas. Existe evidencia de que, a los efectos de llevar las cuentas
nacionales, Cuba computa los servicios médicos y sociales de un
modo que no concuerda con la metodología internacional. En cualquier
caso, lo central es que el gran salto en las exportaciones de
servicios observado en el Cuadro 3 corresponde al periodo en que los
especialistas cubanos comenzaron a trabajar en Venezuela.
D) COMERCIO DE BIENES Y SERVICIOS
Las filas inferiores del Cuadro 3 combinan las cifras del comercio
de bienes y servicios para mostrar el saldo general de la balanza
comercial de Cuba. Con excepcón del año 2005, el saldo fue deficitario.
Los grandes superávits en el comercio de servicios – particularmente
en 2005 y 2006– contribuyeron a compensar los déficits crónicos
del comercio de bienes, pero no fueron suficientes. En conclusión,
el comercio exterior cubano durante el período 2001-2006 no fue
equilibrado, y Cuba tuvo que apoyarse en otras fuentes externas de
recursos para equilibrar sus pagos internacionales.
V. A MANERA DE CONCLUSIONES
Con una economía eminentemente abierta, el desenvolvimiento
del sector externo es determinante para la economía cubana. Es prácticamente
imposible para la economía del país el poder crecer y desarrollarse
si el sector externo no se desenvuelve satisfactoriamente.
Durante 50 años de revolución, el sector externo ha sido el talón
de Aquiles de la economía. A pesar de enormes subvenciones, financiamiento
y ayuda económica de la Unión Soviética, estimados en más
de 65 mil millones de dólares en 1960-90, y de los países socialistas,
Cuba no ha podido superar su concentración en exportaciones de unos
cuantos productos básicos cuyos precios fluctúan sensiblemente en los
mercados internacionales. Asimismo, hasta el derrumbe del bloque
socialista a fines de los 80 y principios de los 90, Cuba tampoco había
podido superar la concentración de su comercio internacional en un
país o un grupo reducido de países, con el resultado que la economía
50 AÑOS DE REVOLUCIÓN EN CUBA
123
era vulnerable a presiones políticas o a fluctuaciones económicas de
parte de los socios comerciales.
La crisis geopolítica que Cuba encaró en los 90 creada por los
cambios en las relaciones con la Unión Soviética y los países socialistas
de Europa oriental asestó un choque a la economía de la cual
apenas se está recuperando. Dichos cambios expusieron los verdaderos
problemas de la economía cubana, los cuales provienen de un
régimen autoritario, la concentración de recursos en manos del Estado
y la ineficiencia general del modelo económico socialista, los cuales
habían estado cubiertos por las subvenciones recibidas de la Unión
Soviética. Una vez que estas subvenciones desaparecieron, se hizo
evidente que la economía cubana no tenía capacidad de competir en
el mercado mundial.
En años más recientes, la estructura, la composición por productos
y los socios comerciales de Cuba han cambiado de manera significativa.
El comercio de bienes ha sido eclipsado por un comercio de servicios
en rápido crecimiento. Dentro del comercio de bienes, ha habido
un reacomodamiento de los commodities claves de exportación e
importación. Finalmente, también se han registrado cambios importantes
en los socios comerciales, con Venezuela y China ascendiendo a
ser los mercados más importantes para Cuba
Las soluciones a los problemas económicos de Cuba y a los de su
sector externo solamente pueden comenzar a buscarse una vez que la
nación haya adoptado un modelo basado en la democracia y el pluralismo
y en una economía de mercado donde los individuos tengan la
capacidad de tomar las decisiones económicas.


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