La sociedad de masas y los medios masivos de comunicación

Con el transcurso del tiempo, la opinión pública ha sufrido las significativas transformaciones que se fueron produciendo en la sociedad.
Dos factores influyeron principalmente en esta situación: en primer lugar, la aparición, desde fines del siglo XIX, de la sociedad de masas; en segundo lugar, el surgimiento de los medios masivos de comunicación.
A mediados del siglo XVIII la opinión pública representaba a un sector de la sociedad instruido e informado, cuyos puntos de vista buscaban alcanzar el consenso general por sobre las divergencias de opinión.  En este sentido, se consideraban fundamentales el pluralismo, el respeto por las opiniones de los sectores minoritarios y la posibilidad de disentir.
Pero con la instauración del sufragio universal ( que en realidad en ese momento incluía sólo a varones mayores de edad), la opinión pública comenzó a ser vista con recelo por algunos sectores.
A fines del siglo XIX, algunos autores empiezan a considerar a la opinión pública como una masa humana fácilmente manipulable ya que, según ellos, pierde su carácter activo, racional y crítico.  De este modo, justifican las diferencias existentes entre las elites y la mayoría.
Durante el siglo XX el desarrollo progresivo de distintas instituciones intermedias (partidos políticos, sindicatos, asociaciones profesionales) llevó a otros autores a hablar de la existencia de una burocratización de la opinión pública ya que, según este criterio, comienza a caracterizarse como la expresión de estas instituciones intermedias antes que como la del público en general.
La aparición de los medios masivos de comunicación también se relaciona con la transformación sufrida por la opinión pública.  Desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX, la prensa constituyó un lugar privilegiado para la expresión de la opinión pública.  En adelante, también lo fueron la radio y la televisión.
Junto con el Parlamento, la prensa era el lugar más propicio para la discusión racional y pública de los asuntos comunes.  Con la radio, el debate argumentativo comienza a dejar lugar a la expresión de las emociones.  Pero es con la aparición de la televisión cuando la discusión sobre los asuntos comunes de la vida pública da paso a los temas relativos a la vida privada de las personas.  En épocas anteriores, estos temas estaban lejos del alcance de la opinión pública.  En la actualidad, en cambio, las características personales de los políticos son una de las cuestiones que interesan a la opinión pública.
En este sentido, algunos autores sostienen que con los medios de comunicación masiva el público ya no participa ni discute, sino que aclama o rechaza a las personas que cobran notoriedad pública.
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