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Tatiana Saphir


Tatiana Saphir es actriz, bailarina y cantante. Trabajó en El Desmadre de Jorge Sanchez y Lengua madre sobre fondo blanco de Mariana Obersztern, entre otras obras y fue invitada especial en la mega saga Bizarra de Rafael Spregelburd. Desde el 2003 es parte de la compañía teatral alemana Lubricat con quienes presentó en Berlín las obras Mutations #2Mutations #5, Zornige Menschen (Gente enojada) y How to take over. En cine protagonizó Tan de repente de Diego Lerman, Lo nuestro no funciona de Nicolas Alvarez, y participó en El Aura de Fabian Bielinsky. En televisión actuó en Sol Negro, Locas de amor y Mujeres asesinas. En el 2003 recibió el Premio Clarin a la Revelación femenina en Cine. Forma parte del grupo electro-pop AZUKITA. En la actualidad, vive y trabaja en Berlín.

 

¿Cuál fue el último libro que leíste?

Selección Natural de Cecilia Szperling.

¿Qué libro te gustaría leer en breve?

Los detectives salvajes de Roberto Bolaño. De hecho lo tengo ya en la mesita de luz, es el próximo. Hubo mucho run-run y quiero saber por qué. Además es uno de esos libros gordos en los que uno se mete y convive durante días. Ya leí una novela corta Una novelita lumpen que creo se publicó póstuma y que no me conmovió demasiado.

¿Descargás música digital?

Sí. Pero no descargo nada nacional, eso lo compro.

¿A quién votaste en las últimas elecciones?

No voté. Estaba a mucho mas de 300 kilómetros y no tuve tiempo de hacer el trámite para votar en la embajada. Igual, ¿el voto no era secreto?

¿Cuánto tiempo pasás conectada a la web?

Un promedio de 2-3 horas por dia. Aunque a veces dejo conectada la web sin estar frente a ella.

¿Qué te resulta satisfactorio?

Comer, dormir, cojer, cagar, tomar, fumar, bailar, discutir.

¿Qué te irrita?

La necedad. La terquedad. Ver que alguien "tira la toalla". La egomania desmedida. La pretensión.

¿Cuál es tu lectura diaria preferida?

Mails. De gente que quiero y a la que le gusta escribir(me). Un poco de noticias, un poco del libro que tenga de turno.

¿Qué te gusta cocinar?

De todo. Un básico: verduras con muchas especias, semillas y frutas secas. Y arroz. No puedo seguir recetas y tampoco puedo repetir con exactitud las que hago y me gustan. Todo a ojo, o a paladar. Cortar verduras es una de las actividades que mas me relajan y me dan placer. Y experimentar con los condimentos. Otro básico y como dato: pavo o pollo con jenjibre, ajo, miel y salsa de soja, mis elementos de cabecera.

¿Qué te gusta comer?

Sushi es una debilidad de lujo que me mata. Puedo ponerme agresiva cuando intentan que comparta un menú. Sin duda, es la comida de la cual no podría cansarme. Y también lo que yo cocino. Me encanta cocinarme y comerme lo que cocine. Es un placer de base, y fundamental.

¿Cuál es tu peor defecto?

La ansiedad. No tengo ningun tatuaje y hace tiempo que coqueteo con la idea de hacerme uno en la parte interna del brazo, cerca de la muñeca, del lado de adentro y escrito para leerlo yo que diga simplemente y en español "p a c i e n c i a"

¿Qué cosas te obsesionan?

Los objetos. Mis objetos: libros, discos, ropa, zapatos, telas, muebles, papelitos, cuadernos, cositas (que en mi familia se les llama "chichirulis"), maquillajes, joyitas (de poco valor). Me obsesiona encontrarles un lugar en el espacio. Y me cuelgo mucho en organizar, ordenar, catalogar, archivar. Eso a nivel "cosas". Más para adentro me obsesiona el amor (en abstracto), el sexo (en concreto) y las relaciones de pareja, la química, que hace que dos personas cuajen, combinen, peguen, se admiren, se toleren, esten juntas.

¿Qué pensás de las redes sociales digitales?

Ay, no sé. Por un lado me atraen, por otro lado siento que no me da el tiempo para lo analógico y me cuelgo con lo digital. Debo admitir que el Facebook me sedujo bastante, me capturó...

¿Qué cosas te dan miedo?

La muerte. Muy egoistamente, la muerte de los que me rodean me daría tristeza, pero la propia me da miedo. Ese miedo inexplicable. La ansiedad y la curiosidad me desesperan. Quiero saber. No me banco el misterio. Tiene su encanto, claro pero me cuesta vivir en el "como si" no hubiera un final ineludible e incierto. Me dan miedo los finales. Con los libros me pasa un poco también, quiero terminarlos pero nunca me da placer llegar al final. Se muere un poco cada vez. Se muere ese mundo. Termina.

¿Qué cosas te hacen reír?

Cosas que no tengo que pensar. Que tocan un lugar muy especial, meramente sensitivo. El humor intelectual me da sonrisa, pero no risa. Y ahora pienso que una de las cosas que más me hacen reír son los movimientos, el lenguaje corporal de un amigo alemán grandote, medio espástico. Cuando el se ríe, yo tengo que reírme de el. Porque se mueve de una manera que me causa risa inmediata, sin rodeos. Tiene algo de Jerry Lewis, un cuerpo grandote y con movimientos impredecibles, inorganicos, inesperados. 

¿Cuál fue tu personaje más difícil?

La ama de casa de clase trabajadora de un capítulo de Mujeres Asesinas. Fue mi primer -y uno de los pocos- trabajos importantes en televisión. El personaje era una mujer muy simplona. Su marido la engaña con una chica que termina matándola a ella y a uno de sus hijos. No quería sobreactuar "la clase" (comerme las eses, irme a un costumbrismo tele argentina). Pero a la vez sabía que ese personaje no me iba naturalmente bien calzado. Cambiándome en el trailer, detrás de una cortina, escucho que el director le dice a la vestuarista aludiendo a mí: "Sí, esta chica está bien, pero tiene los ojos muy vivarachos. Yo si soy el marido, no la abandonaría". El tipo de elogio que en el contexto utilizado tiene signo negativo. Fui a las primeras tomas temblequeando. Al final del primer día de grabación se me acercó y me dijo "Muy bien, muy bien". Él nunca supo que lo escuché dudar.

¿Cómo surgió la idea de hacer Re-genias?

Yo tenia guardados todos mis diarios íntimos. El primero tiene las primeras lineas escritas a los siete años. El último a los veintiuno. Todo guardado con candaditos y llaves. Hace tiempo sentía que eso era "material". Eran textos. Haciendo un workshop con Federico León sobre objetos personales yo llevé mis diarios y una película pornográfica de los ´70 que me regalaron mis compañeras del secundario cuando cumplí diecisiete, y que vimos todas juntas encerradas en mi cuarto comiendo una torta de chocolate gigante que trajo una de ellas.

En la muestra de ese workshop yo leía los diarios al lado de un televisor con la película porno. La idea era competir con la exhibición de mi "intimidad emocional" de adolescente con la película. A que le iba a prestar más atención el espectador? ¿Cuando iba a dejar de estar  hipnotizado por el porno -con esas imágenes tan seductoras, demandantes- e iba a empezar a escucharme a mi?

A partir de ahi, fueron dos años de darle vuelta a la cosa. Mi amiga y colega Carla Crespo tenia también guardados todos sus diarios. Un día la llamé y le dije "juntá tus diarios y juntémonos a leernos". La idea era un poco exhibicionista y de empatia de género y generacional. Todas las mujeres de mi edad pasaron por su momento de diarios íntimos. ¿Para quien se escribían? ¿A quién le escribíamos? ¿Por qué? Había cierta actitud literaria pero tambien de descarga y de dejar testimonio, registro desesperado de las vivencias. Convertirse en mujer y dejar asentado el protocolo de rituales que habilitaron ese camino. "Devenir mujer" (¿con Simone de Beauvoir?).

Empezamos a seleccionar textos, editarlos en torno a títulos/temas como "las madres", "el primer beso", "las amigas", etc. Fue mucho trabajo de selección y de combinar los textos y nuestras formas de describir situaciones, que daba cuenta de nuestras diferencias pero también del mundo en común. Y de ahí los diarios fueron también el contexto, la excusa para meternos a representarnos a nosotras mismas, esos textos de adolescencia mirados desde los 30 y en consonancia con la idea de qué es ser mujer, o qué mujer se elije ser. Los modelos del pop -las divas mediáticas-, la terapia, el análisis de esa mujer que puedo/no puedo ser,  los ensayos de convertirse en mujer en el cuarto de la casa familiar, etcétera. Todo el proceso fue ir encontrando asociaciones y escenas que dieran el mundo pertinente para exponer esos textos.

¿Qué personaje no harías nunca?

No sé. Ultimamente en las obras en las que actúo no puedo precisar si lo que hago son "personajes". Son campos asociativos que decantan en una persona/performer -yo- y entonces se pueden leer como un personaje. Pero surgen de ideas muy diversas. Creo que me costaría mucho "hacer de" alguien real, vivo y cercano.

¿Qué obra te gustaría montar del repertorio argentino?

"Repertorio argentino" me causa gracia. Me gustó verlo escrito, ¡pero no sé cómo tomarlo! Siempre me costó pensar en montar algún texto de otro. Me gusta colaborar con gente en los textos (imágenes, ideas) o bien investigar material -textos- que no son teatrales y llevarlos a escena trastocados, usados con otros propósitos. Si tuviera que poner algo, creo que investigaría que dramaturgos frescos hay -tipo premio German Rozenmacher o compilación de jóvenes dramaturgos, o recorrida por talleres de dramaturgia-. Qué están escribiendo ahora los que son más jóvenes que yo. Algo recién salido del horno.

¿Qué es lo mejor de vivir entre Buenos Aires y Berlín?

Compartir historias, llevar y traer cosas, imaginar que está pasando en el otro lado. Imaginar la vida de los otros, el otro mundo de pertenencia. Actuar en otro idioma, conocer gente de mil lugares diferentes, con backgrounds totalmente distintos y sin embargo conectar a nivel muy profundo. Empatizar con colegas que tienen un camino recorrido que no tiene nada que ver con el mío.  

¿Y qué es lo peor?

El precio de los pasajes, la duda de poder pagarlo cada vez, la sensación de estar -o querer estar presente- en ambos lados, de estar en una fiesta pero saber que hay otra y que me la estoy perdiendo.

¿Hacer cine es mejor o peor que hacer teatro?

¿Visto desde la actuación, la producción o la dirección? Ambas actividades tienen sus pro y sus contras. Hacer cine es alucinante, y después ir a ver la película, seguir su recorrido y dedicarse a ver las reacciones de los espectadores -al lado tuyo- es algo increíble. Actuar para cine es un placer y te da posibilidades como actuar con los ojos, con el pelo, con la posicion de las manos. El primer plano que tanto obsesiona al teatro. Por otro lado, en teatro el flujo de energía que corre entre escenario y público, ahí en vivo, real, es algo incomparable. El instante previo a salir a escena -el dolor de estómago, los nervios con los otros- es una sensación como una droga. Indescriptible, incomparable. Es el vértigo antes de tirarte en paracaídas -cosa que nunca hice-.

¿Qué historias cuentan siempre los actores en Berlín?

¡Ay, los actores alemanes! Cuando cuentan historias ya estamos todos borrachos y no me las acuerdo. Pero se cuentan muchas historias de rencillas o bambalinas de dinámicas de grupo en producciones pasadas. Creo que el mismo tipo de chusmerio que en Buenos Aires. Me llama más la atención las similitudes de las charlas en cena post-función en Berlín y en Buenos Aires que las diferencias.

¿Cuál sería la mejor forma de festejar este Bicentenario?

Bueno, no sé si ponerme a argumentar el tema de nuestra "Independencia". Pero si hay que festejar, ¡que sea bailando y tomando! Una gran fiesta: ¡cortar la 9 de Julio y bailar en la calle hasta que salga el sol!

¿Qué te hace feliz?

Un asado con mi familia en la casa de Flores. Estar -o creer estar, que a veces tiene el mismo efecto- enamorada. Una charla de esas largas y cosquilleantes con mi hermana, con algún amigo/a, de esas charlas uno a uno. Venir muy cansada de un día muy largo y llegar al instante de meterme -la accion concreta de estar metiendome- en la cama. Trabajar de lo que me gusta, tener la posibilidad de elegir que hago y con quien lo hago. Quejarme de llena (como dice mi padre).


Marzo. 2010.

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