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Martín Caamaño


Martín Caamaño nació en Buenos Aires en 1980. Hace seis años toca la guitarra en Rosal, grupo con el cual grabó los discos Rosal (2005), Su majestad (2007) y La casa de la noche (2009). También colaboró en la revistas Cinemanía, Llegas a Buenos Aires y Brando. A fines del año pasado la editorial madrileña Lengua de Trapo editó Pálido reflejo, su primera novela.

¿Cuál fue el último libro que leíste?

Releí Bajo el volcán de Malcom Lowry, una de mis novelas favoritas. La primera lectura fue hace mucho en Brasil y llegué a creer que Río de Janeiro era Cuernavaca y por ende el morro Dos hermanos, los volcanes. Ahora estoy terminando El Tercer Reich de Bolaño.

¿Qué libro te gustaría leer en breve?

Tengo zapatos nuevos de Lucas Balducci, que acaba de salir. Transiciones del cine de Domin Choi. La biografía de Lowry. Y dos regalos recientes: Las partículas elementales de Houellebecq y Nieve de Pamuk. Alguno de esos…

¿Descargás música digital?

Sí, mucha. Siempre discos, nunca canciones sueltas.

¿A quién votaste en las últimas elecciones?

A Pino Solanas.

¿Cuánto tiempo pasás conectado a la web?

Depende del día. Algunos ni me conecto porque en mi casa no tengo Internet. Cuando voy a lo de mi vieja, mucho tiempo… hasta que me echen.

¿Qué te resulta satisfactorio?

Haber grabado un disco como La casa de la noche, el último de Rosal. Haber terminado Pálido reflejo y que se haya editado en la misma editorial que La familia fortuna de Tulio Stella, una obra maestra de la última década.

¿Qué te irrita?

La falta de respeto. La falta de pasión. Que me endilguen problemas ajenos. No estar vestido de acuerdo al clima. La importancia del dinero. La idiosincrasia futbolística brasilera. Que le digan a mi vieja que deje el cigarrillo. Los que no saben perder. Los que se quejan constantemente: los llorones en general y los músicos llorones en particular. Las personas que en días de lluvia, a pesar de usar paraguas, caminan abajo de los techos robándonos el espacio a los que llevamos la cabeza descubierta.

¿Cuál es tu lectura diaria preferida?

El libro que hojeo y sé que, al menos ese día, no voy a leer.

¿Qué te gusta cocinar?

El tuco que hacía mi abuela y mi vieja me enseñó a preparar. El problema es que lleva tres horas de cocción y cuando no sale espeso como quiero en el mejor de los casos me deprimo y en el peor me violento.

¿Qué te gusta comer?

Chocolate.

¿Cuál es tu peor defecto?

Mi alimentación.

¿Qué cosas te obsesionan?

Las relaciones. El pasado. Los conceptos. Los viajes. Mar del Plata. Rio de Janeiro. Los mundiales de fútbol.  

¿Qué pensás de las redes sociales digitales?

Poco y nada. Me cae simpático el twitter porque todo el tiempo se piensa a sí mismo y se redefine. Tiene algo de diario íntimo profanado o de chat autista.

¿Qué cosas te dan miedo?

Quemarme de más con el sol. El dolor físico. Mi calefón. Que se mueran algunas personas que quiero. 

¿Qué cosas te hacen reír?

Waiting for the mundial. Mi amigo Ezequiel y mi amigo El santo. Lucía cuando tiene frío y se está quedando dormida. Peters Sellers en La fiesta inolvidable. Larry David.

¿Cuáles son tus cinco canciones preferidas?

¿Watching the weels (Lennon), Decon Blues (Steely Dan), Atemporal (Lucas Martí), Adela en el carrousel (Garcia), The ballad of Dorothy Parker (Prince)?

¿Cómo te imaginás que se viste el público de Rosal?

No me lo imagino, lo veo cuando termino de tocar. No creo que exista algo así como un público de Rosal, identificable y homogéneo. Por eso tampoco hay un vestuario que los identifique: no responden a un estereotipo y eso me gusta.

¿Sos un músico que escribe o un escritor que toca?

Ninguno de los dos, estoy más bien entremedio de esas opciones.

Si no fuera la guitarra, ¿qué instrumento te gustaría tocar?

El piano, sin dudas. Es más, muchas veces toco la guitarra creyendo que es un piano.

¿Qué es más difícil, hacer una novela o un disco?

Creo que una novela…

¿Qué historias se cuentan siempre entre los músicos de rock?

Historias sobre neonazis. Historias que sólo importan a los músicos y aburren a los que no lo son. Algunas hazañas, algunas desubicaciones de otros músicos que no están presentes mientras se cuentan.

¿Cuál fue el lugar más raro en el que tocaste?

En la puerta de un registro civil, mientras los novios salían y el arroz caía sobre los instrumentos. Nos pagaron y todo.

¿A qué cinco recitales del siglo XX te hubiera gustado ir?

La presentación de Artaud a la mañanita en el Astros. Los Beatles en la tele. Ryuchi Sakamoto con el trio en 1996. Charly en los 80. Prince, en cualquier año y lugar.

¿Cuál sería la mejor forma de festejar el Bicentenario de la Revolución de Mayo?

En el sambodromo.

¿Qué te hace feliz?

Recordar. La voz de Caetano Veloso. Que pierda la selección brasilera. Meterme al mar. Ir al cine con Lucía. Leer. Viajar. Llegar a Rio de Janeiro. Estar en Mar del Plata. La absoluta certeza de que ya todo está perdido y que esto es solo una yapa, un bonus track.


 




Julio. 2010.

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