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Fernanda Nicolini


Fernanda Nicolini nació en 1979 y hasta los dieciocho años vivió en Mar del Plata. Publicó las plaquetas de poesía Rubia y Once También el libro Ruta 2 y la novela Te pido en taxi en colaboración con Mercedes Halfon. Escribe en el blog autobombo.blogspot.com Actualmente vive en Buenos Aires y trabaja como periodista.

¿Cuál fue el último libro que leíste?

Dos: Ángeles y hombres, de William Goyen y Elegías, de Horacio Fiebelkorn.

¿Qué libro te gustaría leer en breve?

Descubrimientos, de Clarice Lispector. 

¿Descargás música digital?

No, soy bastante analógica: todavía alquilo películas y grabo discos.

¿A quién votaste en las últimas elecciones?

Me habría gustado votar al kirchnerismo y no lo hice. Me arrepiento.

¿Cuánto tiempo pasás conectada a la web?

Demasiado, más de lo que mis cervicales pueden soportar.

¿Qué te resulta satisfactorio?

Releer un párrafo que acabo de escribir (de una nota, un cuento, lo que sea) y sentir que funciona; terminar un buen libro, andar en bicicleta, nadar, beber vino.

¿Qué te irrita?

La impuntualidad, María Laura Santillán, elegir el plato equivocado cuando voy a un restorán, que un hijo de puta como Antonio Mata se vaya a dormir tranquilo, Macri, que no les dejen el asiento a las viejitas y a las embarazadas, el olor a cigarrillo, levantarme temprano, no encontrar las llaves, no encontrar el celular, no encontrar nunca nada en mi cartera, los mosquitos.

¿Cuál es tu lectura diaria preferida?

La que hago en el subte (Carranza-Catedral) del libro que tengo en la cartera (si lo encuentro). Siempre y cuando esté sentada y el de al lado no se contorsione para ver de reojo la tapa y me pregunte, "¿es bueno lo que estás leyendo?"

¿Qué te gusta cocinar?

Salado, calórico e invernal: polenta, pastel de papas, arroz con pollo, guisos, revuelto de zapallitos, puchero.

¿Qué te gusta comer?

Todo menos lechuga, hígado y ananá. Soy Pochita Morfoni.

¿Cuál es tu peor defecto?

Querer dar una respuesta a todo y no saber decir “no sé”.

¿Qué cosas te obsesionan?

Los olores y la posibilidad de que la vida después de la muerte sea eterna. Más que obsesionarme, me da náuseas pensarlo.

¿Qué pensás de las redes sociales digitales?

No sé si son una genialidad o un invento para volvernos más paranoicos. Twitter no lo entiendo y cada tanto tengo la sensación de que me estoy perdiendo algo (enseguida se me pasa). Tampoco sé qué responder cuando un compañero de primaria me encuentra por Facebook y me pregunta "¿qué es de tu vida?" Pero lo uso como medio de difusión: para promocionar la revista Llegás a Buenos Aires, para hacer más autobombo de autobombo.blogspot.com, para difundir lo que pasa en el diario Crítica…

¿Qué cosas te dan miedo?

Que me pise un auto, que se muera alguien que quiero, las abejas, que gane Cobos.

¿Qué cosas te hacen reír?

Wallace and Grommit, los A dos voces, los pastores evangelistas de la tele de medianoche, los comentarios de mi amiga Mechi Halfon, las novelas de Kurt Vonnegut, los mails de mi hermana Cecilia, Padre de Familia.

¿Qué es lo que más te gusta de hacer periodismo?

Infiltrarme en lugares a los que nunca accedería de civil (de ceremonias umbanda a hoteles cinco estrellas), hablar con personas que nunca me hablarían si estuviera de civil (de Charly García a Joao Gilberto Noll), haber entrevistado a Leónidas Lamborghini; creer, a veces, que con una nota se puede ayudar; entrar gratis a recitales, obras de teatro y películas, viajar gratis (ok, esto es el periodismo sanguchero). Y, sobre todo, escribir y que me paguen por hacerlo.  

¿Y de escribir poesía?

Hacerlo porque me gusta, por placer, porque sí, sin ningún objetivo de productividad.

¿Y lo que menos te gusta de hacer periodismo?

Que los empleos sean tan precarios y los dueños de los medios tan explotadores, que me pidan que diga lo que yo no quiero decir, perseguir a alguien para que acepte una nota, que algunos crean que es un trabajo más importante que cualquier otro trabajo, que a las notas les pongan cualquier título con tal de vender, trabajar los feriados, escribir siempre a contrareloj, que los famosos te maltraten.

¿Cómo fue escribir una novela a cuatro manos?

Divertido y liberador porque la otra hacía de superyó.

¿De qué hablaban mientras la escribían?

De la conveniencia de usar el presente o el pasado, de los hombres que nos dejaron, de las hermanas Brontë, de comedias románticas, de cómo deberían razonar nuestros personajes, de comida, de Lorrie Moore, de poesía, de anécdotas patéticas, de nuestras amigas, de los discursos asociados a lo femenino.

¿Cómo te imaginás a los lectores de tu blog?

Sé que el padre de Mechi –profesor de historia, peronista- es uno de nuestros más fervientes lectores. Y que Ricky Sarkany también nos ha leído. Así que deduzco que la parábola del lector de AB es bastante amplia.

¿Qué tiene que tener un periodista para ser un buen periodista?

A mí con que sea buen compañero de redacción, que no sea cínico y que escriba más o menos lindo con cierta mirada, me alcanza. Pero debe haber muchos más requisitos.

¿Qué poetas, que también sean periodistas, te gustan?

Martín Rodríguez, Fabián Casas, Gabriel Reches, Mercedes Halfon, Ana Wajszczuk, Jorge Aulicino. Supongo que muchos de los otros que me gustan alguna vez ejercieron de periodistas pero no creo que les agrade que los llamen periodistas.

¿Cuál sería la mejor forma de festejar el Bicentenario de la Revolución de Mayo?

Estuve contra las vallas y vi cuando Cristina pasaba caminando junto a Lula, Evo, Correa, Chávez…  Y por más de que estaba ahí con una pancarta que decía “Salvemos al diario Crítica”, me sentí parte de ese momento. Suena ingenuo, pero lo concreto es que hacía quince años que no cantaba el himno (soy de una generación que creció asociando cualquier símbolo patrio con los militares, Malvinas, el nacionalismo), y lo canté, y estuvo bien.

¿Qué te hace feliz?

Tomar las rutas hasta el fin con muchos discos y Piqui Caravario al volante.  






Mayo. 2010.


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