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Federico Falco


Federico Falco nació en General Cabrera, Córdoba, en 1977. Publicó los libros de cuentos 222 patitos y 00. La plaqueta de poemas Aeropuertos, aviones y el libro Made in China. Participó en varias antologías y acaba de aparecer La hora de los monos, su nuevo libro de cuentos. Desde agosto de 2009 vive en Nueva York.

 

¿Cuál fue el último libro que leíste?

Leí en tándem Fruta podrida, de Lina Meruane y Just Kids, de Patti Smith.

¿Qué libro te gustaría leer en breve?

La guerra y la Paz, de Tolstoy y, enseguida después, Vida y Destino, de Vasili Grossman.

¿Descargás música digital?

En Argentina descargaba muchísima. Desde que vivo acá, escucho todo on-line.

¿A quién votaste en las últimas elecciones?

No voté.

¿Cuánto tiempo pasás conectado a la web?

Diez, doce horas, pero interactúo poco.

¿Qué te resulta satisfactorio?

Una buena comida, un colchón que no haga doler la espalda, viajar del lado de la ventanilla para poder mirar el paisaje, el buen clima, estar con la gente que quiero. En el mundo de la literatura y las artes en general, cualquier cosa que reúna inteligencia y elegancia formal, cierta osadía, un poco de ambición y una dosis de humor genera mi satisfacción.

¿Qué te irrita?

La gente irresponsable. La gente complicada. La falta de pragmatismo. La histeria. La soberbia. Esperar. Los que se creen mejor que el resto y también creen que el resto no se da cuenta, así que se esfuerzan por dejarlo bien en claro a cada momento. La hipocresía. La gente que sólo piensa en sí misma y es incapaz de mirar / escuchar / ponerse en lugar del otro. El dogmatismo.

¿Cuál es tu lectura diaria preferida?

Una mirada rápida por tres o cuatro diarios y deslizarme lentamente por las entradas que se amontonaron en el Google Reader, taza de café en mano.

¿Qué te gusta cocinar?

Muchísimas cosas. Todo, menos los postres. Del resto, cualquier cosa, a sola condición de tener un vaso de vino cerca y buena música. Me gusta cocinar a principios de mes, cuando se puede planificar y hacer la compra abundante y con los ingredientes apropiados, pero más me gusta cocinar hacia fin de mes, cuando hay que explorar las alacenas y la heladera y armar lo que sea con lo que haya. En general, me gusta cocinar para muchos y que sobre, así lo recalentamos al día siguiente. Y en general, también, me considero un buen cocinero. Tal vez no refinado, pero sí bueno.

¿Qué te gusta comer?

De todo.

¿Cuál es tu peor defecto?

Tengo demasiados. Soy testarudo, inseguro, le tengo miedo al cambio, soy ansioso, bastante obsesivo, rompepelotas, perfeccionista y varios etcéteras.

¿Qué cosas te obsesionan?

El cine, los libros, las relaciones humanas, mirar, el arte contemporáneo, saber siempre en qué andan mis amigos y mi familia pero sin tener que verlos demasiado, la confianza.

¿Qué pensás de las redes sociales digitales?

Que cambiaron –o están cambiando- definitivamente la forma de pensar el mundo, la circulación de la información, el papel de los medios y las relaciones humanas. En general, para bien. Me parecen una gran cosa, pero me agobia que me obliguen a socializar y a vivir el instante. Por eso trato de no frecuentarlas demasiado.

¿Qué cosas te dan miedo?

Que les suceda algo a mis seres queridos, la enfermedad, el odio, la violencia.  

¿Qué cosas te hacen reír?

Muchísimas en la vida y casi todas las producidas exclusivamente para hacer reir. Soy un público bastante cautivo y poco exigente en ese sentido. Me gustan Mafalda, Inodoro Pereyra, Liniers, Rep, los tres chiflados, el Chavo, las películas de Tati, Harold and Maude, Seinfield, las comedias de Apatow, Padre de Familia, 30 Rock, Saturday Night Live, La niñera, Parks and Recreation. En YouTube miro una y otra vez la mismas cosas de Peter Capusotto, Juana Molina, las intervenciones de Urdapilleta y Tortonese en el programa de Gasalla, el Gordo Casero, Todo por dos pesos. Aunque soy pésimo contando chistes, disfruto mucho escucharlos. Me encantan los chistes malos, los chis-tontos. También el humor cordobés, los casetes con chistes del Negro Álvarez, Cacho Buenaventura, Chichilo Viale que me pasa mi hermano.

¿Qué historias se cuentan ahora en Nueva York?

Supongo que se cuentan muchísimas cosas pero uno se entera de pocas. En general, escucho bastante seguido historias sobre lo linda que era la ciudad antes de la limpieza de Giuliani y el maquillaje a la “Sex and the city”. Abundan las quejas sobre los precios excesivos de los alquileres y sobre como Manhattan expulsa a la gente más interesante.

 

¿Y qué historias se cuentan siempre en Córdoba?


Córdoba tiene el tamaño ideal como para ser considerada una ciudad grande y al mismo tiempo, un pueblo chico. Siempre hay un par de rumores dando vueltas por ahí. Y es también una ciudad que alberga a gran cantidad de buenos contadores de historias. Una serie de anécdotas clásicas, que siempre se repiten, tienen que ver con Jardín Florido, un personaje mítico de la peatonal, un piropeador profesional que murió en los años 60.

 

¿Qué extrañás de Córdoba?


Mis amigos. Caminar por la ciudad. Las sierras ahí a un paso. La librería de Rubén. Los carritos de choripán. Los palos borrachos y los jacarandaes.

 

Si pudieras filmar en video una escena prohibida, ¿cuál sería?


El desfile de visitantes frente al cadáver de Mao. Y una larga toma, en la noche, cuando los guardias hacen la última ronda, antes de cerrar el mausoleo desierto, con el ataúd de cristal en el centro. Las luces se irían apagando poco a poco, y, al final, solo quedarían prendidos los foquitos internos del ataúd, brillando apenas, titilando un poco. Después, funde a negro.

 

¿Sos un video artista que escribe o un escritor que, cada tanto, hace videos?


Durante un par de años, fui más un video artista que escribía. Pero hace ya bastante tiempo que soy un escritor que siempre tiene la intención de terminar de editar un video, y nunca lo hace.  

 

¿Cuáles son los temas de La hora de los monos?


Sospecho algunos, pero la verdad es que preferiría no enterarme o, por lo menos, no ponerlos en palabras. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

 

¿Cuál es tu cuento preferido de La hora de los monos?


Los quiero a todos más o menos por igual. Pero, por razones estrictamente personales, “Flores nuevas” me cae especialmente simpático.

 

¿Cómo te imaginás que se viste el lector de tus cuentos?


No tengo la menor idea.

 

¿Cuál sería la mejor forma de festejar el Bicentenario de la Revolución de Mayo?

Planeando cómo mejorar lo que hay, y cómo seguir para adelante.

¿Qué te hace feliz?

Viajar. Caminar con los auriculares puestos por una ciudad desconocida. Cocinar para mis amigos, invitarlos a casa, compartir tiempo con ellos. El buen sexo. Dormir ocho horas de un tirón. Que me quieran. Una buena película. Un buen libro. Visitar mis librerías preferidas con plata y tiempo. Una tarde en las sierras, a la orilla de un río. Manejar. Terminar un cuento en el  que estuve trabajando mucho tiempo y darme cuenta de que funciona.

 



Mayo. 2010.

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