Valeria Pariso

1- ¿Cómo fue tu primer acercamiento a la poesía? ¿Recordás circunstancias en que empezaste a escribir/leer?

 El primer registro que tengo es de los 8 años, tanto de lectura como de intento de escritura de un poema.  Es un registro escrito el que guardo: un cuaderno de poemas, un cuaderno Gloria, hojas cuadriculadas, lapicera de pluma, 303 porque no había plata para una Parker,  tinta azul lavable. El primer poema está fechado en 1978, pero no creo haberlo escrito sola, seguro copié algunos versos de donde lo había leído (revista Billiken o Anteojito) y escribí el resto.

Ese fue el primer acercamiento. Después vino Alfonsina Storni, a los 11 años y el deslumbramiento al darme cuenta que el poema lo termina el lector.

 

 

2- ¿Existe alguna relación o conexión entre tu poesía y tu profesión o con alguna otra actividad que realices cotidianamente (que no sea literaria)?

 Todo lo que escribo está relacionado con lo que vivo, con lo que observo, con lo que me asombra. Ejerzo poco mi profesión (soy abogada y me enfoqué en sucesiones y asuntos de familia) y aun así, por la profesión tuve acceso a conocer los bordes del amor y de la muerte, los tambores de aquello que se calla, ciertas formas de la ausencia,  la ficción del olvido.  He tenido acceso directo a historias que, si no me constara que fueron reales, podría asegurar que son el resultado de una imaginación poderosa.

 

 

3- ¿Cómo definirías el momento en que nace un poema? ¿Qué creés que lo origina en primera instancia?

Todo el proceso creativo es una gran incógnita, un misterio hermoso. Tal vez,  el motor, en primera instancia, sea el asombro. Algo que percibo me sacude. Esa sensación, va a quedar  dando vueltas en mí, durante un tiempo, hasta tensarse.

 

 

4- Cómo se desarrolla el proceso de escritura en vos? ¿De qué elementos o fuentes se nutre? ¿Qué pasos sigue (si los hubiera)?

 Hasta los treinta y pico el proceso era asombro (provocado por la contemplación, por la lectura, etc.)-escritura-corrección.  Así de lineal.   El proceso de escritura se desencadenaba como algo inmediato, urgente, vital.  Por ende, también lo percibía como algo que no dependía de mi voluntad, tenía hacerlo, era escribir o morir. La única etapa que yo manejaba, hasta los treinta y pico era la de corrección (no puedo elegir qué me asombra y no podía elegir cuándo escribía).

 Desde hace 10 o 15 años me di cuenta que  la segunda etapa, la de escritura, puede ser tensada, apretada, hasta que no da más. Cuando no da más,  con el último aire, se escribe. Entonces lo que se escribe ya no se escribe como “acto involuntario” sino como acto de valentía, las palabras vencieron adentro del cuerpo de uno, las palabras nos vencen, nos derrotan, nos muestran nuestra propia inconsistencia.  “Cuando digo lo que digo es porque me ha vencido lo que digo”, decía Porchia. Y es así.

 Luego, aparecerá la corrección, la poda, el lugar del silencio.

 

 

 

5-  En un poema de tu libro “Del otro lado de la noche” (Ediciones El mono armado, 2015) decís: “El lenguaje nos puso con dulzura/un jardín de espinas en las manos.”. ¿Existe para vos una relación intrínseca entre tu poética y tu cuerpo? ¿Cómo lo pensás?

 Sí existe. Somos uno. Lenguaje y cuerpo. Silencio y cuerpo.  Escribo con las espinas que tengo, que no me puedo quitar. Eso lo aprendí de los cactus. ¿Viste las flores de los cactus? Son un poema.

 

 

 

6- ¿Cuándo escribís y cuándo no? ¿Has tenido momentos de silencio absoluto o imposibilidad de escribir (decir)? ¿Qué hiciste con eso?


De los 3  D    De los 30 a los 37 años escribí muy pocos poemas. Estaba en plena crianza de mis hijos. Amé esa etapa. Me la pasaba tomando apuntes sobre su forma de hablar, de decir, sus frases disparatadas y maravillosas. Ahora que son grandes cada tanto voy y busco el cuaderno donde están esas anotaciones y les leo. Nos reímos mucho. 

Durante esa etapa yo leía mucha poesía pero escribía poco. Pero nunca dejé de escribir. Siempre tuve la certeza de que iba a escribir toda la vida. Yo, que nunca estoy segura de nada, de eso sí siempre tuve la certeza.

 

 

7-¿Qué lecturas dirías que te han inspirado o te inspiran a escribir? ¿Podrías elegir un poema de otro/a autor/a que te hubiera gustado escribir a vos? ¿Por qué ese poema?

 

               Leo poesía todos los días. Siempre vuelvo a Arnaldo Calveyra, a Gamoneda, a Pizarnik. Me encanta releer a Idea Vilariño, a Gelman, a Marosa. En realidad vuelvo a todos mis poetas amados, eso es lo lindo de los libros de poesía, uno puede leer el mismo libro toda la vida y no aburrirse.

Hay un poema de Idea Vilariño que dice:

 

Negro licor.

No.

Barro.

 

Me encanta ese poema. Es una piedra arrojada contra un cuerpo. Cuesta tragar después de leerlo.  Leelo y tragá. ¿No te raspa la garganta?

 

 

 

8- ¿Cómo ves la escena poética actual? ¿Cuál es tu relación con los contemporáneos?

 Creo que se está escribiendo y leyendo mucho y variado. Hay muchos casos en que se está escribiendo bien. Las redes sociales facilitan la difusión de poesía, el tránsito del material. Eso es un tesoro para los que vivimos lejos de Capital Federal.  El acceso  a la poesía es un hecho de justicia.

Con respecto a los contemporáneos, los leo con atención y con rigor también. Si el poema me gusta, lo difundo. Es muy importante para mí la difusión de poesía contemporánea.  Soy feliz trayendo y llevando poesía de la buena de aquí para allá. Creo que la poesía actual necesita eso, hay que llevarla de mano en mano y convidarla, como el pan.

 

 

 

9- ¿Es posible la poesía sin un lazo con los otros? ¿Podrías contarnos acerca de tu experiencia coordinando el Ciclo de poesía de Bella Vista?

 La poesía no existe sin el otro, porque tampoco uno existe  sin el otro.

 Lo que estamos haciendo en el Ciclo de Poesía en Bella Vista es maravilloso. En septiembre el ciclo cumple 3 años. Mes a mes, los vecinos vienen y nos leen poemas de poetas contemporáneos. Entendemos que vecino es el que se acerca, aunque viva lejos. Así, vienen a leer y a escuchar poesía vecinos que tienen dos horas de viaje de ida y dos horas de viaje de vuelta, vecinos que llegan caminando, vecinos que viven tan lejos que vienen dos o tres juntos porque tienen miedo de perderse.

 El equipo del ciclo está conformado por Karina Giglio (área de imagen y fotografía), César Jorge (música y sonido) y por mí (coordinación general y poesía). El ciclo pasó por distintas etapas, siempre tratamos de que esté presente el asombro y la cordialidad, le respeto mutuo por el trabajo del otro.  Es un encuentro donde se funden poesía, fotografía y música.

 Me encargo de la selección de los poemas y, con un mes de anticipación, los vecinos que quieren componer las dos mesas de lectura  (y que se anotaron previamente) tienen su material para poder prepararlo con tranquilidad.

 Karina convoca a los fotógrafos y César a los músicos.

 Como el abanico de vecinos es tan amplio, este año incorporamos lecturas bilingües, así una vecina leyó poemas mapuches en castellano y en mapundungun, otra vecina leyó a Alda Merini en castellano y en italiano, y en Julio se leyó a Georges Scheadé en castellano y en francés.

 

 

10- Transcribí un poema de tu autoría y contanos las circunstancias en que fue escrito, la historia o el backstage del poema.

 

  Si tuviera que transcribir un poema mío elegiría el que más me gusta, el que creo que      es el mejor. Y espero que mi mejor poema sea el que está por escribirse,  el que todavía no sucedió. Y a ese no lo puedo transcribir. 

                         

 ¿La historia o backstage del poema? Ah, no, eso no. Dice Margaret Atwood:

 

“La historia real es  una mentira

dada entre las otras

 

un caos de colores, un revoltijo de ropa

arrojada a la basura,

 

como corazones de mármol, como sílabas, como

despojos de los carniceros.

 

La historia real es perversa

y múltiple, y es falsa

 

siempre. ¿Para qué

la necesitas? Nunca

 

preguntes por la historia real.” (1)

                   



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Entrevista realizada por Melisa Mauriño, mes de julio, 2016


BIOGRAFÍA Valeria Pariso nació en la Provincia de Buenos Aires, en 1970. Es abogada. Publicó los libros de poesía: "Cero sobre el nivel del mar" Ediciones AqL (2012), "Paula levanta la persiana", Ediciones AqL (2013); "Donde termina esta casa", Ediciones de la Eterna (2015) y "Del otro lado de la noche" (2015) Editorial El Mono Armado. Varios de sus poemas integran distintas antologías y han sido publicados en numerosos blogs y páginas de internet. Varios de sus poemas han sido traducidos al portugués. Desde el año 2014 coordina el Ciclo de Poesía en Bella Vista, un ciclo de poesía destinado a la lectura de poesía contemporánea entre vecinos. Coordina talleres de poesía. Administra los siguientes blogs:

www.tantotequeria.blogspot.com.ar

www.laficciondelolvido.blogspot.com.ar

www.viajaresunpoema.blogspot.com.ar

 

 

 

 


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