Gaby Larralde

1-¿Cual fue tu primer contacto con la poesia?

 Mi abuela, mi madre, mi tía. En mi casa ellas recitaban poesía que sabían de memoria. Fui aprendiendo esos versos por osmosis, como quien aprende una canción. Después, como a los 11, me regalaron Rimas de Gustavo Adolfo Becquer. Lo leí tantas veces que me aprendí los poemas de memoria y aún hoy puedo recitar varios.

 

2-¿Qué estilo de escritura te define?

 Mi poesía se entiende, eso es lo que me dicen con mayor frecuencia. También muchos coinciden en que retrato lo cotidiano y en cierta crudeza que aparece. Pablo Ramos en la contratapa del libro lo definió. Donde pareciera que se habla de una heladera, de un gato, hay otra cosa, corrosiva, según sus palabras. Me interesa escribir sobre lo que observo y se queda en mi cabeza, con las palabras que uso en mi vida diaria.

 

3-.¿ Quiénes fueron tus poetas formativos?

 En la adolescencia empecé a leer a Antonin Artaud, André Breton, William Blake, Paul Eluard, Jacques Prévert, Edgar Allan Poe, Amado Nervo, había que desgarrarse o desgarrarse. Luego, Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik, Herni Michaux, Alfonsina Storni, Bukowski, Sylvia Path, Anne Sexton, Fogwill… Veo que se convirtió en un desgarro crónico ahora que leo esta respuesta.

 

4- Como desarrollaste la idea y  concepción de tu libro de reciente aparición: “Las cosas que pasaron”?

 Escribí poesía durante toda mi adolescencia y un día dejé de escribir en verso. Empecé a dedicar todo mi tiempo a la narrativa y así estuve durante casi diez años. Escribía algún poema cada tanto, muy cada tanto, pero suelto en una libreta, en algún papel. Hasta el año pasado. Un día me senté en la computadora sin plantearme nada. Abrí un txt. Raro. Siempre escribo en Word. Abrí un txt y empecé a escribir. Durante tres meses lo único que hice fue escribir y corregir esos poemas. Salieron más de 100. Cuando le llevé el material a Fabián Casas me preguntó cuánto tiempo había estado escribiendo todo eso. Recién ahí entendí que durante esos diez años había estado escribiendo en mi cabeza todo, en verso.


5- ¿Manejas una idea o intención de corpus estético a la hora de escribir?

Sé qué cosas no me interesan, ni tienen que ver conmigo, pero no lo estoy analizando todo el tiempo, ya lo sé. No me define hablar de yuta, merca y fierro desde Palermo. Me interesa, en poesía, la belleza. Incluso en la tristeza, en la crueldad, me gusta la idea de dejar belleza y de lo diferente. Una imagen, un momento. Si bien en narrativa puedo usar puteadas o ambientes más sórdidos, en la poesía no me interesa. Es mi lugar de paz.


6- ¿Qué lugar pensás que tiene en nuestro país el discurso de la poesía?

 

Creo que si bien hay muchas movidas de poesía y pequeños sellos que publican buen material, hay un alejamiento con el público. Siempre somos los mismos. Hay muchos poetas que escriben para otros poetas, para su grupito de amigos. Eso me parece insoportable. Es una gran deuda. Y está presente cada vez que alguien dice “a la poesía no la entiendo, me cuesta”. Es nuestro error.  


7-¿Cómo, según tú, se articularía lo político en literatura, desde el retrato. Desde la queja? Desde la disección de la realidad? 

No sé. Cuando leo a alguien le creo o no le creo. Creo que va por ahí. No importa cómo lo hagas, importa si es verdadero. Si veo el disfraz, me indigno y puteo. Me molesta mucho.


8- ¿Cuál fue el último libro de poesía que leíste?

La educación sentimental de Yaki Setton. Es un libro hermoso. Lo que Setton hace es muy valiente. Sus poemas retratan la relación con sus dos hijos varones, los miedos, las alegrías, las peleas, un viaje en taxi… Rompe con el estereotipo masculino de ser padre, se desnuda, me emocionó.


9 -Podrías recomendarnos 3 libros que no deberíamos dejar de leer?

El espejo que tiembla de Abelardo Castillo, o mejor, sus cuentos completos. Algo de Carver, Tres rosas amarillas. Y, para algo más actual, recomendaría Tú y yo de Niccolo Ammaniti. Un libro que leí hace un mes y todavía se me aparece en ratos libres y ocupados. Y sumo a una mujer, Clarice Lispector.


10- Unicidad / multiplicidad lírica. ¿Hay muchas poesías, o una sola?

Hay una sola. La que te deja algo. El otro día, por la muerte de Gelman, publicaron una pregunta similar que le habían hecho y él contestó: La poesía es la sombra de un árbol sin hojas. Me pareció lindo, pero prefiero una definición más amplia, la usó Warhol en algún momento: “Art is what you can get away with”. Me gusta pensarlo para la poesía. Es eso que te llevas después de leer un poema. Si eso no está, no es poesía.

 




Gabriela Larralde

Buenos Aires, 1985.

Estudió Ciencias de la Comunicación en la UBA y Periodismo en TEA. Su tesina de grado analiza cómo se trata la diversidad sexual, de género y la homoparentalidad en la literatura para niños. En 2014 editará su primer libro de cuentos, “La altura perfecta”. En los últimos diez años fue productora de exitosos ciclos radiales en La 100, Pop Radio y Rock&Pop. También fue columnista de literatura y guionista en diferentes programas de radio, TV y agencias de publicidad. Desde 2008 escribe un blog de literatura, eBlogtxt, y desde 2013 organiza el ciclo de poesía Rumiar Buenos Aires.

 

 

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