Daiana Henderson

 

1-¿Dónde se encuentra el germen de tu creación?   /// quizás, si es por el origen:¿Cómo te involucraste, cómo caíste?  Y si es por el método: imagen, contenido, experiencia, sonido;  qué gatilla el poema?

 No estoy segura pero, en mi caso, creo que tiene que ver con aspectos de mi personalidad: soy una persona muy curiosa y muy caótica.

No sé cómo se origina. Dudo que funcione tan a voluntad, aunque hay cosas que ayudan a activar el mecanismo, tales como el movimiento, ciertas imágenes, sonidos, ideas, conversaciones o lecturas que nos remueven, disparan, empiezan a generar un nuevo caos que es un nuevo orden. No hay método, por suerte. Yo trato de escuchar al poema: lo que él puede y necesita decir, y a partir de ahí buscarle el modo más apropiado, tratar de apaliar un poco la necesidad caprichosa que tiene uno de hablar a través del poema. Si el poema es una excusa y no un fin, se derrumba. Creo que ahí es importante la tarea de corrección, donde uno empieza a limpiar, a soplar el polvillo, lo innecesario.

 

 

 2- Las influencias son necesarias e inevitables, a veces hasta deseables pero ¿cómo logra  liberarse de ellas? ¿Se es más libre cuando se han sacudido las influencias?

 

Nos gusta pensar que podemos crear algo de cero, pero creo que sólo reordenamos lo que nos llega tanto desde la experiencia como desde la lectura, que es también una experiencia, ¿no? Yo creo que no hay que renegar de las influencias, hay que dejarse permear enteramente. Después es importante humanizar al autor. A veces uno se fascina y compra esa figura del “genio” que es inexistente. Por supuesto (y por suerte) hay talentos admirables, pero hay que entender que al fin y al cabo son tipos que aprendieron a explotar sus condiciones, que trabajan en eso y que seguro también han perdido varios rounds con sus propios escritos. Ahí la influencia deja de ser una carga y pasa a ser algo lindo que llevamos en la mochila y que no nos avergüenza admitir.

 

 

 

3- Cree que la poesía actual hecha en Argentina es comparable a aquella de los años  vanguardistas construida en torno a la revista Martín Fierro, y sus grupos de Florida y Boedo?.

 

El tema de Internet, las redes sociales, los blogs, las publicaciones independientes han cambiado todo el mapa. Abrieron las posibilidades, la literatura se democratizó, ya no hay que ser un privilegiado para tener acceso a lo que vale la pena leer. Basta con entrar a google e investigar un poco o tener un amigo que nos sirva de enlace. Tampoco hay que ser un genio para ponerse a escribir. Yo tengo fe en que cada vez más las bibliotecas, físicas y virtuales, cuenten con autores actuales, jóvenes (no me refiero a una cuestión de edad; Fogwill es un autor joven). Sueño con que algún día eso se pueda trasladar a la escuela. Es una lástima que en cada época, el promedio de la sociedad esté leyendo autores de hace medio siglo.

Otra cosa es que ahora funcionamos a través de la inteligencia colectiva, pensamos entre todos, nos preguntamos, nos respondemos. Eso es muy rico, que existan muchas voces, que se ramifique, que podamos estar en contacto, alimentarnos, que la cuestión no se nuclee en círculos prestigiosos o auto-aplaudidos.

 

4-¿Qué te parecen los mecanismos alternativos de difusión de las obras poéticas? que han sido alabados en igual medida que criticados///

 

Genial.

 

5- Cual  es el pacto que estableces con el lector? ¿Es populista hacerse entender?  el virtuosismo, es soberbia?

 

No tengo categóricamente definido para quién escribo. Creo que definir un lector podría limitarme. Lo importante, para mí, es ser honesto en la escritura.

Como decía antes: que lo que se escribe no sirva de medio para otra cosa. Ni para pertenecer a un círculo, ni para demostrar un nivel intelectual, ni para escandalizar a las viejas, ni para ser querido por todos, ni para enamorar a la vecina, ni para emocionar a la madre. El único fin de un poema tiene que ser el poema en sí. Si es honesta, la escritura se sostiene. En una de esas el lector se fabrica, no existe todavía.

 

 

6-¿Creés que el poeta, como tal, tiene un compromiso social particular, o más bien se trata de una sensibilidad más expuesta a los males de la sociedad?

 

 

Para mí el compromiso que se asume es el de sociabilizar la escritura, comprometerse a estar en diálogo con el acá y ahora en el que se escribe. El poeta no es más el tipo aislado con un talento privilegiado, padeciendo su propia ultra-sensibilidad, que es ocasionalmente iluminado –paradójicamente- en habitaciones oscuras. Para escribir poesía hay que conocer, hablar, compartir, escuchar, chatear, googlear, porronear, criticar, defender, aprender, sostener. Todos esos son momentos previos, son parte del proceso de producción en los que no se está produciendo directamente. Y, por supuesto, hay que escribir y tratar de ser consecuentes en lo que se produce.

 

 

7- Hay varios lugares comunes: toda poesía es política, el subjetivo es político, etc. Cómo, según tú, se articularía lo político en literatura, desde el retrato? desde la queja? Desde la disección de la realidad? 

 

Desde donde estoy, lo único que puedo decir es que escribir poesía hoy por hoy es ya asumir una postura política. No sólo porque en lo que uno escribe se trasluce un registro – intencional o no- de la época, sino porque la poesía es casi un lugar de resistencia. Asumir el compromiso del que hablábamos antes no es algo menor. Creo que eso genera una especie de fraternidad entre los que están en la misma que es muy buena. Puede ser una visión un tanto ingenua, pero me gusta pensarlo así.

 

 

8- Cuál fue el último libro de poesía  que leíste?

 

Balbuceos en una misma dirección, de Laura Wittner.

 

9- Cómo te sitúas en el dilema arte premeditado  v/s arte no premeditado; mapa del poema v/s escritura sobre la carne caliente del asunto?

 

A mí me gusta dejar entrar el torrente, el caos. Hay unos segundos, que se parecen al viento anterior a la tormenta, en que las cosas se empiezan a mover, a mecer, antes de que la lluvia rockee. Después trabajo sobre eso: corrijo, lo ajusto, pero no premedito. No es bueno racionalizar tanto la escritura, porque la poesía no se sitúa en el lugar de la certeza, sino en el de la posibilidad.

 

 

10- Según tu criterio. Qué poeta vivo que habría que releer en la actualidad?

 

Hace poquito, en el Festival internacional de poesía en Rosario, tuve la suerte de escuchar a Mario Ortiz. Después de eso, casualmente, con unos amigos nos propusimos empezar a juntarnos una vez por semana a compartir cosas que estemos leyendo y que nos copen. En el primer encuentro la cosa fue unánime: los libros que se pusieron sobre la mesa eran todos de Mario. Quedamos todos enloquecidos. Es un científico de las letras, de las cosas y del mundo. Lo admiro y recomiendo fervorosamente.





*Octubre del 2012

Daiana Henderson nació en 1988 en Paraná. Vive en Rosario, donde estudia Comunicación

 Social. Publicó "Colectivo maquinario" (Ediciones Diatriba, 2011) y "El gran dorado" (Iván

Rosado, 2012). Este año publicará el e-pub "A través del liso" por la editorial digital 

Determinado Rumor. Participó en el XX Festival Internacional de Poesía en Rosario. De

sde principios de 2012 dirige, junto a amigos de Paraná, el fanzine de poesía Pegaláctico.

 

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