Anahí Flores

1- ¿Cómo llegaste a la poesía?

Ay, no sé… 


 

2- ¿Cuáles fueron tus poetas formativos?

Si por formativos te referís a los que leí en mi infancia y adolescencia, la respuesta sería una. Pero siento que los que me formaron vinieron más adelante, unos quince años después de haber empezado a escribir poesía. Puedo nombrar a Fabián Casas, Erika Martínez, Laura Wittner, Wislawa Szymborska, Eric Schierloh, Elizabeth Bishop. Girri, también. Borges, claro.

 


3- ¿Cómo es tu proceso creativo? 

Hay una música, un olor, una imagen, algo que (y esto no es voluntario) empieza a traducirse en palabras. Al pasar a las palabras se vuelve una versión limitada de lo anterior, pero qué le vamos a hacer.



 

4- ¿Se establece algún pacto con el lector? ¿Es populista hacerse entender?

A mí me gusta que me entiendan. No sé cómo se llama eso. No entiendo mucho de qué se tratan esas etiquetas.



  

5- ¿Qué te interpela primordialmente como lectora de poesía?

Cuando la lectura me impulsa a escribir o a cantar. Si no, probablemente me olvide pronto del poema.


 

6- ¿La web cambió la manera de escribir?

Sí, claro. La web es un “lugar” al que vamos todos los días, y los lugares influyen en lo que uno escribe. Estoy ahí, en este instante.




7- ¿Qué podés mencionar respecto a lo que delineaste con tu escritura y la visión de ella, a través de tu último libro recientemente publicado, ¨Ciertas horas de la primavera¨ (La Carretilla Roja, 2017)?


“Ciertas horas de la primavera” es un poemario que relaciono con otros anteriores: “Catalinas Sur” (Eloísa Cartonera, 2012) y “La plaza” (Paisanita, 2013). En estos tres poemarios trabajé con lugares donde viví. Son mi punto de vista sobre esos lugares, o sobre mi estadía allí. 

Ciertas horas… son poemas ambientados en los alrededores de la Plaza San Martín, zona en la que viví hasta el último verano. Sin embargo, podría ser cualquier otro barrio céntrico, no me interesa hacer un calco o que el lector reconozca los lugares, de hecho esta información no está en la edición que acaba de salir por La Carretilla Roja. 

De paso, te comento que los poemas que estoy escribiendo ahora siguen la misma línea geográfica y están ambientados en Florida, mi nuevo barrio. Algún día tal vez junte todo en un único libro, que podría llamarse “Arquitecturas".



8-  Según Juan Gelman siempre hay una insatisfacción. ¿Se escribe para eso?


No tengo idea de para qué se escribe. No creo que yo escriba para eso.


 

 

9- ¿Último libro que leíste?


De vez en cuando doy un taller de narrativa epistolar. Justo lo di en abril y, a raíz de eso, leí o releí varias novelas epistolares. La última fue “Contra el viento del norte”, de Daniel Glattauer, que me enamoró completamente. Ahí tenés también algo de la pregunta Nº 6, la de si la web cambió la forma de escribir, ya que esta novela es un intercambio de mails entre un hombre y una mujer que no se conocen en persona. La web cambió la forma de escribir y de vivir, que para algunos es lo mismo.



 

10- ¿Un poema de otro autor que te guste mucho?


De Galway Kinnel, Pequeña cabeza durmiente con pelo que crece a la luz de la luna.


Gritas, despertando de una pesadilla.


Cuando entro dormido

en tu habitación, y te levanto,

y te sostengo a la luz de la luna, te abrazas a mí

con fuerza,

como si el abrazo pudiera salvarnos. Creo

que piensas

que nunca moriré, pienso que hueles

en mí, la permanencia del humo o las estrellas,

incluso cuando

mis brazos quebrados se curan a tu alrededor.











Mayo del 2017


                                    .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.





Anahí Flores (Buenos Aires, 1977) se dedica a escribir y dar talleres de escritura creativa. Sus libros publicados son: Ciertas horas de la primavera (La carretilla roja, 2017), Se durmió y otros poemas (Bajo la Luna, 2015, gracias al tercer premio del Fondo Nacional de las Artes), Todo lo que Roberta quiere (Textos Intrusos, 2013), Catalinas Sur (Eloísa Cartonera, Buenos Aires, 2012) y Limericks cariocas (Caki Books Editora, Río de Janeiro, 2011). Tiene dos plaquetas de poemas: Boomerangs, que salió con la revista Letra Clara (Granada, 1998) y La plaza, de Paisanita Editora (2013), y en co-autoría con Maumy González una plaqueta de cuentos: Fantasmal (Aquateca, 2016). Entre 2003 y 2010, publicó seis libros sobre la filosofía del Yôga, en Buenos Aires, São Paulo y Río de Janeiro. 

Algunos de sus cuentos y poemas se encuentran en revistas como Próxima, La Balandra, el suplemento de cultura del Diario Perfil. También en libros como En frasco chico (Colihue, 2004), Bendito sea tu cuerpo (Ventana Andina, Perú, 2008), La mujer rota (Literalia Ediciones, México, 2008), Lecturas + prácticas del Lenguaje (Mandioca, 2015), El cuento, una pasión argentina (Ediciones Desde la Gente, 2016), entre otros.

En este momento está organizando el Proyecto Bailarinas, que se convertirá en un libro de cuentos de varios autores contemporáneos, ambientados en el mundo del ballet.


Comments